Comparecencia del Secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo
Rural, Romárico Arroyo Marroquín, correspondiente al Sexto Informe
de Gobierno del Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León

Instalación de la Mesa
Eric Eber Villanueva Mukul

Presentación
Romárico Arroyo Marroquín

FIJAN LA POSICIÓN GENERAL DE SU GRUPO PARLAMENTARIO, LOS DIPUTADOS:

Jaime Cervantes Rivera, Partido del Trabajo
Rodolfo Escudero Barrera, Partido Verde Ecologista de México
Silvano Aureoles Conejo, Partido de la Revolución Democrática
José Hurtado Torres, Partido Acción Nacional
Jesús Burgos Pinto, Partido Revolucionario Institucional

Para los comentarios que juzgue pertinentes
Romárico Arroyo Marroquín

PRIMER TURNO DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Pregunta: José Narro Céspedes, Partido del Trabajo
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: José Narro Céspedes, Partido del Trabajo

Pregunta: Diego Cobo Terrazas, Partido Verde Ecologista de México
Respuesta: Eduardo Robledo Rincón
Réplica: Diego Cobo Terrazas, Partido Verde Ecologista de México

Pregunta: Arturo Herviz Reyes, Partido de la Revolución Democrática
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: Arturo Herviz Reyes, Partido de la Revolución Democrática

Pregunta: Tomás Ríos Bernal, Partido Acción Nacional
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: Francisco Arano Montero, Partido Acción Nacional

Pregunta: Juan Leyva Mendívil, Partido Revolucionario Institucional
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: Gustavo Nabor Ojeda Delgado, Partido Revolucionario Institucional

SEGUNDO TURNO DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Pregunta: José Narro Céspedes, Partido del Trabajo
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: José Narro Céspedes, Partido del Trabajo

Pregunta: Esveida Bravo Martínez, Partido Verde Ecologista de México
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: Esveida Bravo Martínez, Partido Verde Ecologista de México

Pregunta: Petra Santos Ortíz, Partido de la Revolución Democrática
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: Petra Santos Ortíz, Partido de la Revolución Democrática

Pregunta: Javier Flores Chávez, Partido Acción Nacional
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: Jesús Dueñas Llerenas, Partido Acción Nacional

Pregunta: Miguel Ortíz Jonguitud, Partido Revolucionario Institucional
Respuesta: Romárico Arroyo Marroquín
Réplica: Alejandro Cruz Gutiérrez, Partido Revolucionario Institucional

COMENTARIOS FINALES
Romárico Arroyo Marroquín

MENSAJE INSTITUCIONAL
Eric Eber Villanueva Mukul








25 DE SEPTIEMBRE DE 2000

COMPARECENCIA DEL SECRETARIO DE AGRICULTURA, GANADERIA Y
DESARROLLO RURAL, INGENIERO ROMARICO ARROYO MARROQUIN

El diputado Eric Eber Villanueva Mukul, Presidente de la mesa de trabajo:

Se instala el grupo de trabajo de diputadas y diputados federales de la Quincuagésima Octava legislatura, que tiene por objeto el participar en la comparecencia del secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, para analizar el Sexto Informe de Gobierno, en el tema de su competencia.

Una vez instalado el grupo de trabajo, se designa en Comisión para que introduzcan al ingeniero Romárico Arroyo Marroquí, secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural a este recinto; a los siguientes ciudadanos diputados: diputado José Narro Céspedes del Partido del Trabajo; diputada Julieta Prieto, del Partido Verde Ecologista de México; diputado Silvano Aureoles Conejo, del Partido de la Revolución Democrática; diputado Tomás Ríos Bernal, del Partido de Acción Nacional, diputado Julián Luzanilla Contreras, del Partido Revolucionario Institucional.

Se pide a la Comisión designada, cumplan con su cometido. Quiero informar que tenemos la presencia como invitados de los miembros del Congreso Agrario Permanente; el diputado José Luis González Aguilera, coordinador del CAP (Congreso Agrario Permanente); del profesor Álvaro López Ríos de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas; de Max Agustín Correa de la Central Campesina Cardenista; de Alfonso Garzón de Consuc; del diputado Juan Leyva Mendívil, de Alcano; de Juan Cristóbal Céspedes, de CCI (Central Campesina Independiente) y de Espiridión Payán, de la CNC (Confederación Nacional Campesina).

Se encuentra entre nosotros, el ingeniero Romárico Arroyo Marroquí, secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural; invitado a esta reunión con el grupo de trabajo integrado por diputados de los diversos grupos parlamentarios de la Quincuagésima Octava legislatura; en que se llevará a efecto el análisis del Sexto Informe de Gobierno.

Pido al ciudadano Secretario, dar lectura al acuerdo parlamentario aprobado en la sesión del 12 de septiembre; ¡perdón!, a la señora Secretaria.

La Secretaria:

"Acuerdo. Primero: El presente acuerdo regulará exclusivamente lo relativo al formato que habrá de observarse durante las comparecencias de los funcionarios del Ejecutivo federal ante la Cámara de Diputados, a efecto de realizar el análisis del Sexto Informe de Gobierno del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Administración 1994-2000. Segundo: Las sesiones en las que se desahoguen las comparecencias se desarrollarán conforme a las siguientes bases: Número uno; en primer término, el funcionario compareciente expondrá el estado de su respectivo ramo, hasta por 20 minutos; Dos: a continuación, un representante de cada grupo parlamentario, hablará hasta por 10 minutos, para establecer la posición del grupo, respecto del tema. Tercero: Agotada la ronda de posicionamiento a que se refiere el punto anterior, el funcionario compareciente hará uso de la palabra nuevamente hasta por 10 minutos, para hacer los comentarios que juzgue pertinentes.

Número cuatro: a continuación se dará inicio a una o dos rondas de preguntas, respuestas y réplicas, según el acuerdo que para cada comparecencia adopte la Junta de Coordinación Política, que se desarrollarán cada una y en su caso, sucesivamente de la forma siguiente: inciso a) cada grupo parlamentario planteará al funcionario por conducto de uno de sus diputados, una pregunta en un tiempo no mayor a cuatro minutos; inciso b) el funcionario responderá a cada pregunta lo conducente, durante un lapso que no excederá de 8 minutos; inciso c) el grupo parlamentario en turno, tendrá derecho a una réplica de hasta 4 minutos. El orden de intervención de los diputados para el posicionamiento, como para las preguntas y réplicas será de manera ascendente, según el número de legisladores integrantes de cada grupo parlamentario.

Número cinco; concluida la etapa de preguntas, respuestas y réplicas; el funcionario dirigirá a la Asamblea un mensaje final de hasta 10 minutos.

Número seis: el Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, concluirá la comparecencia con un mensaje institucional de no más de 5 minutos.

Tercero: Las comparecencias que se realicen ante comisiones o grupos de trabajo, se desarrollarán en lo conducente, conforme a las reglas aplicables en el Pleno; el mensaje institucional final estará a cargo de quien lo presida.

Cuarto: Las comparecencias en Pleno, Comisión o grupo de trabajo, se llevarán a cabo conforme al número de programación que acuerde la Junta de Coordinación Política, iniciando el día martes 12 de septiembre, con la del Secretario de Gobernación ante el Pleno.

Transitorio. Único: El presente acuerdo entrará en vigor a partir de su aprobación por el Pleno de la Cámara de Diputados.

Dado en el Palacio Legislativo de San Lázaro en la Ciudad de México, Distrito Federal a los ocho días del mes de septiembre del año 2000. Diputada Beatriz Paredes Rangel; coordinadora del grupo parlamentario del Partido revolucionario Institucional, presidenta; diputado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, coordinador del grupo parlamentario de Acción Nacional; diputado Marti Batres Guadarrama, coordinador del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática; diputado Bernardo de la Garza Herrera, coordinador del grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista; diputado Alberto Anaya Gutiérrez, coordinador del grupo parlamentario del Partido del Trabajo; rúbricas."

Es tanto, señor Presidente.

El Presidente:

De conformidad con el acuerdo parlamentario anterior, y para dar cumplimiento al punto segundo, numerales uno, dos y tres del mencionado acuerdo, se concede el uso de la palabra al ingeniero Romárico Arroyo Marroquí, hasta por 20 minutos.

El secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural
ingeniero Romárico Arroyo Marroquín

¡Muy buenas tardes! Señor presidente, diputado Eric Villanueva Mukul, señoras y señores legisladores, acudo a esta representación del Poder Legislativo con el mayor respeto, con la más amplia disposición y me permitiré referirme a las principales orientaciones de la política agropecuaria y desarrollo rural; sus programas e instrumentos, así como a los principales logros de los productores.

En el México rural se localiza el 26 por ciento de la población nacional y el 24 de la económicamente activa. La participación de las actividades agropecuarias en la economía, en contraste con esta proporción de la población y las condiciones de rezago que todos reconocemos en muchas de las comunidades rurales del país; configuran uno de los mayores compromisos en materia de justicia social.

Para definir la política, había que reconocer la magnitud del reto y formular las estrategias para que las actividades agropecuarias contribuyeron en mayor medida, a mejorar condiciones de vida de la población rural, fortalecer la seguridad alimentaria e impulsar el desarrollo nacional.

Se reconocen las limitantes estructurales de la agricultura y la ganadería, así como las tendencias adversas de sobreexplotación de recursos hidráulicos, deterioro de suelos, contra los que era necesario actuar para detenerlas y revertirlas, y así lograr que el sector retomara una senda de crecimiento de la producción y hacer que tal crecimiento fuera sustentable y sostenible.

La política sectorial reconoce también la heterogeneidad de las unidades productivas y condiciones climatológicas; con objeto de incluir en sus estrategias y acciones, lo pertinente para los distintos estratos que integran el universo de productores.

El sector se caracteriza por un acentuado minifundismo, en el que sólo un 35 por ciento de las unidades de producción cuentan con escala y nivel tecnológico o con potencial que les permita una adecuada vinculación con el mercado; pero una gran parte de ellas han enfrentado limitantes en cuanto tecnología, financiamiento, capacitación, organización e insumos para lograrlo.

Dos terceras partes de las unidades de producción agrícola cuentan con menos de cinco hectáreas y más de una tercer parte, con superficies menores a dos. En este estrato se sitúan, principalmente, productores de autoconsumo; con acentuadas tendencias de deterioro en los recursos naturales y prácticas productivas ancestrales.

La ganadería, que resintió los efectos de la apertura comercial desde 1986, sin contar con ningún apoyo para enfrentarla; se encontraba también en un proceso de deterioro productivo, con bajos niveles de tecnificación en la mayoría de las explotaciones.

Con realismo, había también que reconocer las limitantes de las principales estrategias que por muchas décadas nos permitieron incrementar la producción alimentaria del país; tales como la construcción de la infraestructura hidroagrícola que nos dotó de una de las diez mayores del mundo y diversas formas de intervención del estado en las actividades productivas, en la comercialización y en la producción de insumos.

Al inicio de la presente administración, se manifiestan con fuerza grandes cambios en el contexto en el que se desarrolla social y económicamente el sector rural. En materia agraria, se cuenta con nuevas bases de seguridad de la tenencia de la tierra, para la organización de las comunidades y para su vinculación por el resto de la economía.

La política de comercio exterior, la desregulación de la economía y transformación del modelo de intervención del Estado en ella, hacia necesario redefinir la política sectorial y sus instrumentos. Se planteó como propósito de la política, mejorar la economía de las familias rurales, mediante el incremento de la producción a mayor ritmo que la población, lo que permite, también, fortalecer la seguridad alimentaria del país y generar excedentes exportables.

Nos propusimos como eje de la estrategia, el incremento de la productividad por la vía de la tecnificación; productividad para que el avance se dé sobre bases firmes, para apoyar a los productores a obtener de su dotación de recursos naturales y patrimonio productivo, una mayor contribución a su economía, y para fortalecer su competitividad y así enfrentar los nuevos retos en nuestros propios mercados y aprovechar las oportunidades que les abren los tratados internacionales.

Se definió, por tanto, un esquema de subsidios a la inversión productiva, para romper el círculo vicioso de no poder invertir, porque no se ha alcanzado suficiente rentabilidad y no se ha alcanzado ésta por falta de inversión; el impulso a la producción y a la productividad, se complementan con una política de desarrollo de mercados agropecuarios más eficientes, que proporciona un marco favorable a la competencia y competitividad de las cadenas productivas, pero apoyando a los productores en la comercialización de las cosechas de los principales granos.

En atención a propósitos de productividad y también de salud pública y acceso a mercados, se dio una alta prioridad a la sanidad agropecuaria; la investigación se orientó a atender las demandas específicas de los productores, quienes se organizaron en fundaciones en cada estado, para resolver problemas y aprovechar oportunidades.

Se establecieron los programas de empleo temporal, para mitigar los efectos de la estacionalidad del empleo en el campo y para remunerar el trabajo que aplican los productores a la construcción y mejoramiento de la infraestructura de sus propias parcelas, de terrenos de uso común, grupos y comunidades. Se implantaron los programas emergentes para fenómenos meteorológicos, para asistir a los productores en los momentos de mayor necesidad y apoyarlos para su más pronta reincorporación a las actividades productivas, pasadas las contingencias.

Para los tratos de productores en condiciones de mayor rezago, se enseñaron programas de desarrollo rural, con un enfoque estrictamente productivo, mayores proporciones de subsidio, asistencia técnica y capacitación, integran los diferentes apoyos sectoriales, para lograr la superación de las condiciones en las que se encuentran y hacer el cambio más rápido, y hacerlo, también, sustentable.

Con base en las orientaciones anteriores, se implementó la política mediante convenios de concertación, con todos y cada uno de los gobiernos estatales, en términos de corresponsabilidad, de federalismo, descentralización y transparencia, y se instrumentó a través de programas, para defender el ingreso, para subsidiar la inversión, apoyar la comercialización y actuar ante contingencias, así como para atender a los productores en regiones de mayor rezago.

Con el Procampo (Programa de Apoyos Directos al Campo) se beneficia a 2.9 millones de productores que representan el 64% del total de los productores agrícolas y ganaderos, se han aplicado montos equivalentes al 4.5% del PIB agropecuario, para cubrir los pagos correspondientes a 14 millones de hectáreas por año.

Este programa constituye una importante fuente de financiamiento de avío para los pequeños productores, éstos constituyen el 85% de los beneficiarios, cada peso de Procampo sembrado se convierte en 2.2 pesos de ingreso.

Se ha orientado también hacia la reconversión, con lo que el presente años, cerca de 2 millones de hectáreas se dedican a usos y cultivos, distintos a los granos básicos, originalmente sembrados, para tener derecho al programa.

Con la participación de las organizaciones, del gobierno federal y los gobiernos estatales, se definió e instrumentó la Alianza para el Campo, es el primer mecanismo de subsidio para la inversión de los productores en sus propias unidades, decidida y realizada por ellos mismos, se pone así en sus manos y en las de sus autoridades estatales, la definición de prioridades y la administración de los recursos. Mediante la Alianza para el Campo, los agricultores reciben hasta el 45% de los recursos necesarios, para construir sistemas tecnificados de riego; pueden adquirir y reparar tractores a los menores costos a nivel internacional; un mayor número usa semillas certificadas; practica labranza de conservación; se impulsa la sanidad y la reconversión productiva; se incorpora cada año un mayor número de iniciativas de los productores y sus autoridades a los esquemas de subsidio para la inversión productiva.

Con la Alianza, los ganaderos han contado, por primera vez, con apoyos hasta del 50% de la inversión necesaria, para mejorar la producción de alimentos para el ganado, para impulsar la calidad genética y la salud animal; así como para crear la infraestructura y contar con la asesoría que les permite tecnificar las operaciones de los ranchos.

Se apoya así mismo, a los pequeños productores de leche y se han incorporado programas específicos para la caprinocultura, ovinocultura, apicultura, entre otros. Mediante los programas de apoyo al desarrollo rural, se atienden anualmente cerca de 2 millones de pequeños productores, con dotación de equipos e implementos de tecnología adecuada a sus unidades, concemovientes, producción de traspatio, huertos, invernaderos, integración de pequeñas empresas, a través de estos programas se apoya también la producción de café, del cacao, de otros cultivos que tradicionalmente no se comercializan, aprovechando el potencial productivo local y nuevos nichos de mercado.

Con la programación de la capacitación y asistencia técnica, se han construido los programas que hoy conocen los productores como Sinder y Peat, se apoya el pago de los servicios de técnicos, quienes en el ejercicio libre de su profesión, establecen con los productores una nueva relación entre particulares, que se sustenta en el beneficio mutuo, en estos programas participan 9 mil 100 profesionistas y técnicos.

A propuesta de las propias mujeres, se instrumentó un programa especial para ellas, que apoya sus iniciativas productivas, empresas y proyectos de grupos organizados, cuentan, además, de con la Alianza, con un esquema de crédito para apoyar su papel cada vez más trascendente en la vida rural. Se han iniciado en 11 estados, un programa de jóvenes en el desarrollo rural, orientado a la formación y promoción de liderazgos, así como la creación de microempresas que les abren opciones de arraigo, apoyando nuevas y diversas oportunidades de empleo e ingreso.

A partir de 1997, se puso en marcha el programa de Desarrollo Productivo, en zonas rurales marginadas, mediante el que se apoya el desarrollo rural con esquemas diseñados para cada región, con un enfoque integral que incluye lo productivo, lo social y lo ambiental, conjuntando en una sola oferta los diferentes instrumentos de la política de desarrollo rural, con financiamiento del Banco Mundial, este programa opera ya en 34 regiones, en 16 estados.

Mediante coordinación institucional, se han implantado en 300 mil hectáreas, programas para reducir el uso del fuego y dar sustentabilidad a la producción. Con Alianza para el Campo, de 96 a 2000, los productores habrán invertido 40 mil 700 millones de pesos a precios actuales, apoyados en un 54% con recursos de la federación y de los gobiernos de los estados.

En 1999, la inversión apoyada por la Alianza representa aproximadamente el 4% del producto interno del sector. En promedio, cada año, 2.4 millones de productores reciben apoyos directos y las campañas de sanidad y otros programas de impacto federal, amplían el número de beneficiarios, hasta 4.2 millones.

En materia de sanidad agropecuaria, las acciones se han orientado a evitar la entrada de plagas y enfermedades, a combatir las existentes y acreditar los avances para impulsar las exportaciones.

Se creó la Comisión de Sanidad Agropecuaria y se ha construido infraestructura para regionalizar el país, lo cual permite consolidar los avances, se ha impulsado la más amplia participación de los productores, ya que 1 millón de ellos se involucra en los organismos auxiliares de sanidad, y la inspección y certificación se realiza a través de 4 mil 300 profesionistas autorizados.

Se ha mantenido al país libre de las principales enfermedades y plagas es de 4 mil 300 profesionistas autorizados.

Se ha mantenido el país libre de las principales enfermedades y plagas, y cada una de ellas ha permitido resolver problemas de tipo cuarentenario; cada vez un mayor número de frutas, hortalizas y cárnicos puede exportarse a 54 diferentes países.

Para atender el nuevo reto de la inocuidad alimentaria, se ha integrado un programa de desarrollo tecnológico para la calidad, que incluye investigación, participación en la definición de criterios internacionales, capacitación y creación de organismos de certificación.

En materia de comercialización, la política apoya al desarrollo de mercados agropecuarios, impulsa la integración y competitividad de las cadenas productivas y defiende, al mismo tiempo, el ingreso de los productores ante condiciones adversas de mercado, debido a bajos precios o debido a la localización de la producción respecto a los centros de consumo.

Mediante los programas que opera Aserca (Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria) para maíz, trigo y sorgo, los montos de apoyo por tonelada se aplican a compensar la diferencia entre lo que pagaría el comprador, si se abastece en el exterior y el costo en el que incurre al abastecerse con cosechas nacionales. Con estos apoyos, el productor recibe un precio significativamente superior a las cotizaciones internacionales, sin que el comprador pierda competitividad.

El desarrollo de mercado se complementa con otros instrumentos como el impulso a las coberturas de precio, financiamiento de cosechas, agricultura de contrato, así como con una mayor normalización y certificación de la calidad.

La política de comercialización de granos y los avances en materia de sanidad han constituido los principales apoyos para el desarrollo de importantes cadenas como la porcicultura, la avicultura, la reactivación de las engordas de ganado bovino y la producción lechera entre otras.

En investigación agrícola destaca el desarrollo de biofertilizantes y, en particular, la obtención de maíces de alto nivel proteínico, los QPM, que duplican el valor alimenticio de este grano. Lo logrado en este tema ha sido reconocido por la comunidad internacional, mediante la entrega que el próximo 12 de octubre harán a la investigadora mexicana, doctora Evangelina Villegas, el Premio Mundial de la Alimentación, la distinción más alta que existe a nivel internacional.

La aplicación en campo de este logro, el de la mayor importancia desde la anterior revolución verde, ya se han iniciado en 10 estados de la República. Este resultado es particularmente importante; en primer lugar para mejorar la dieta de las comunidades rurales, para posicionar a los productores de maíz en un mercado cada vez más abierto e impulsar la competitividad del sector pecuario.

Entre los logros de los productores podría señalar los siguientes: en el quinquenio 95-99, la producción agrícola promedió 156 millones de toneladas, de ésta, la quinta parte corresponde a granos básicos.

Tal nivel de producción total es 18% superior al promedio del periodo anterior, a pesar de que nuestros productores han enfrentado las peores condiciones climatológicas de los últimos 50 años.

En el sector pecuario, la misma comparación quinquenal, indica incrementos en cárnicos del 26%, en leche del 15 y en huevo del 19. Las variaciones anteriores son, en todos los casos, claramente superiores al crecimiento de la población.

En relación con el intercambio comercial, las exportaciones agropecuarias crecieron en el periodo 94-99, en 68%; las importaciones crecieron sólo el 17%; en el mismo periodo, las agropecuarias se incrementaron 45% y las importaciones en 33%.

El Producto Interno Bruto agropecuario habrá crecido consistentemente, durante los 6 años de la administración a una tasa media del 2% anual, situación que no se registraba desde hace 24 años; el Producto Interno Bruto agroalimentario, por su parte, ha crecido al 3% anual.

Señoras y señores legisladores, la política y programas de los que ha dado cuenta el señor Presidente de la República, están sustentados en una amplia participación de los sectores público y social, y los avances en producción, en comercio exterior, crecimiento y diversificación del sector, son logros de los productores en ese marco.

Quedo atento a sus comentarios.

Muchas gracias.

El Presidente:

Están inscritos para fijar la posición general de su grupo parlamentario, los siguientes ciudadanos diputados: diputado Jaime Cervantes Rivera, por el Partido del Trabajo; diputado Rodolfo Escudero Barrera, del Partido Verde Ecologista de México; diputado Silvano Aureoles Conejo, del Partido de la Revolución Democrática; diputado José de Jesús Hurtado Torres, del Partido Acción Nacional; diputado Jesús Burgos Pinto, del Partido Revolucionario Institucional.

Tiene la palabra hasta por 10 minutos, el ciudadano diputado Jaime Cervantes Rivera.

El diputado Jaime Cervantes Rivera:

Con el permiso de la Presidencia, señor Secretario, las cuatro vertientes fundamentales que se han venido impulsando en los últimos años, uno, marco jurídico, nuevo organigrama institucional, novedosos instrumentos de apoyo y fomento y apertura comercial abrupta, se prosiguieron y profundizaron de 1995 al 2000.

Hemos visto, nuevamente, el ir y venir de programas para el campo mexicano, todos llenos, aparentemente, de buenos deseos. Sin embargo, la realidad del agro de la mayoría de los productores, de los campesinos y familias continúan de mal en peor, evidenciando el fracaso de las estrategias y programas neoliberales.

No obstante, el VI Informe de Gobierno nos dice que se impulsó el desarrollo rural integral, combinando acciones de fomento productivo con la de combate a la pobreza. Se señala que los programas de apoyo se han dirigido a fortalecer las condiciones económicas de los campesinos y a apoyar la productividad y el bajo ingreso de los productores, principalmente de bajos recursos.

Asimismo, señala que en el periodo 1994-2000, la producción de granos y oleaginosas registró un crecimiento medio anual del 1.2%, y en cambio, para el mismo periodo, la tasa media de crecimiento anual de la producción de hortalizas, frutales y carne fue del 8.8, 2.6 y 4.2% respectivamente.

De estas cifras se infiere que el campo mexicano sigue en la misma lógica de comportamiento que lo han llevado al atraso. Las políticas agropecuarias no se dirigen a revertir la estructura productiva existente, siguen creciendo los cultivos más rentables y los dirigidos a la exportación y se mantiene el rezago de la producción de granos básicos, porque éstos tienen bajos niveles de rentabilidad y, por lo tanto, no reciben apoyo que los favorezcan.

Consideramos que la política hacia el campo debe ofrecer condiciones de rentabilidad en favor de los granos básicos para que la inversión se dirija hacia este tipo de cultivos y así poder satisfacer la demanda interna de estos productos a bajo costo.

Sin embargo, observamos que la política económica prevaleciente ha venido operando, precisamente, en sentido contrario.

La apertura comercial, el tipo de cambio apreciado, la política fiscal y crediticia contraaccionista y las altas tasas de interés, todo ello dirigido a reducir la inflación, colocan en desventaja competitiva la producción nacional frente a las importaciones, lo cual termina descapitalizando a los agricultores nacionales.

Esto explica en buena medida la tasa negativa de crecimiento en varios cultivos de granos básicos y el bajo crecimiento de la producción que presenta el sector en su conjunto, lo cual nos coloca en desventaja con los productores de Estados Unidos, que son nuestros principales socios comerciales.

En la economía norteamericana, el 95% de las unidades productivas del campo recibe subsidio gubernamental para ser autosuficientes; si en ese país ocurre tal situación, no obstante que tienen políticas proteccionistas, disponibilidad crediticia, menores tasas de interés, mayores adelantos tecnológicos y alta productividad, preguntamos: ¿Cuál puede ser la posición de los productores mexicanos, considerando que no cuentan con tales condiciones?

A pesar de lo que se diga, el campo mexicano no cuenta con disponibilidad crediticia ni con política de subsidios suficientes ni con la infraestructura adecuada, que permita alentar la inversión y la frontera de producción agrícola.

La competencia desleal que han configurado la apertura comercial y el tipo de cambio apreciado, inciden negativamente, en los niveles de rentabilidad productiva que, a su vez, desestimulan el flujo de inversión en favor de la producción agropecuaria.

En pocas palabras, el campo mexicano no es rentable, y lo que es debido a que no existe una política de protección y apoyo al productor, combinada con una política cambiaria a favor de dicho sector ni existe disponibilidad de crédito preferencial y abundante hacia la agricultura ni política de subsidios ni fuerte creación de infraestructura que amplíe la frontera agrícola.

Por ello, el resultado ha sido creciente insatisfacción de las necesidades internas a bajo costo y la no generación de excedentes que permitan recuperar la posición superavitaria que en el pasado prevalecía en este sector.

El VI Informe nos dice que el deficit agroalimentario ha venido disminuyendo al pasar de 2 mil 823 millones de dólares a mil 10 millones de dólares en 1999. Este dato se ve desdibujado si observamos la composición de la balanza comercial correspondiente. La balanza de granos nos presenta una posición deficitaria creciente y en cambio la balanza de hortalizas y frutas es superavitaria. Pero lo más grave del asunto, es que no se vislumbra perspectiva alguna por parte de la política económica hacia el campo para cambiar tal situación.

El sector agrícola nacional requiere de una fuerte transferencia de recursos, tanto del sector público como privado, pero esto no se da, debido al predominio de políticas monetarias, crediticias y fiscales contraccionistas y porque, además, no se ha hecho nada significativo para elevar la rentabilidad y así atraer la inversión privada.

Si en realidad se quiere superar la problemática que el sector agrario viene arrastrando desde 1965, se deben adoptar nuevas políticas que realmente impulsen el desarrollo económico y social.

El hecho de que el 71% de la población ocupada en el sector agrícola no recibe ingresos y sólo trabaje por techo y comida, refleja el atraso en que se encuentra la agricultura mexicana y el fracaso de las políticas instrumentadas hasta ahora.

El VI Informe señala, así mismo, que el Procampo (Programa de Apoyos Directos al Campo) fue instituido en 1993, con el propósito de apoyar el ingreso de los productores de granos y oleaginosas, en respuesta al nuevo entorno de la apertura comercial. Se añade que dicho programa otorga a los productores pagos directos por hectáreas a fin de impulsar proyectos de carácter productivo que permitan incrementar el ingreso y el bienestar familiar de los productores que cuentan con un escaso patrimonio.

De este modo, para el gobierno el Procampo pasó a ser el instrumento fundamental para incrementar la productividad, para hacer frente a la apertura comercial y para aumentar el ingreso y el bienestar de los productores. Sin embargo, dicha política no se encamina a superar los problemas estructurales del sector, sólo se dirige a atenuar el flujo campo-ciudad.

Por otro lado, con la desaparición de Conasupo (Compañía Nacional de Subsistencias Populares), dejó de existir en nuestro país, una red de comercialización que distribuya lo que se produce internamente. Hay zonas del país que son superavitarias en su producción y que al no lograr comercializar sus productos, sus precios se les desploman y son víctimas de coyotajes... de coyotes y especuladores que atentan sobre los ingresos de los productores, los niveles de capitalización del campo mexicano y el abasto nacional.

Los apoyos a la comercialización, que el gobierno ha venido realizando a través del programa Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria, para sostener el precio de las cosechas, no representa la importancia y magnitud de funciones que se venían realizando a través de Conasupo, por lo que tal medida ha operado en detrimento del campo.

En otro orden, debe decirse que la Secofi (Secretaría de Comercio y Fomento Industrial), en su afán de reducción a la inflación, ha autorizado cuotas libres de arancel por encima de los cupos autorizados por el TLC (Tratado de Libre Comercio). El problema es que estas cuotas de importación, se realizan en momentos de cosechas de los estados, por lo que los productos importados afectan a los productores nacionales.

Por más productivos que estos sean, no cuentan con los niveles de competitividad para hacerle frente a la competencia externa, debido al tipo de cambio apreciado antiinflacionario, así como por falta de créditos y altas tasas de interés predominantes.

Se pone en evidencia que la Sagar (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural) no ha comprendido la problemática que enfrentan los productores nacionales y por ello no ha podido definir una política económica a su favor, y lo que es peor, no cuestiona las políticas y decisiones instrumentadas por otras secretarías que pasan a afectar a los productores del campo.

Señor Secretario, el balance del sexenio en materia agropecuaria, es a todas luces, negativo. La pretendida modernización del campo mexicano y su correspondiente inserción en el mercado mundial en condiciones de alta competitividad, es una mera falasia que sólo existe en los informes y documentos oficiales del Ejecutivo federal.

Para muestra basta un botón, Procampo, que fue una propuesta para reactivar la actividad de los campesinos pobres, ha servido únicamente para ser manipulados los procesos electorales en busca del voto verde. Su inoperancia e insuficiencia presupuestal, son evidencias claras del enorme desprecio de la tecnoburocracia zedillista que siente por la gente del campo.

En cambio, la Alianza para el Campo, sólo ha beneficiado a los grandes productores del campo, que a sus ya abundantes ganancias reciben los generosos subsidios de la dependencia a su cargo. No exageramos, señor Secretario, cuando le decimos que como producto de las políticas neoliberales impulsadas por el gobierno federal, millones de compatriotas que viven en el campo están en la miseria y de eso, señor Secretario, usted es el responsable.

Finalmente, quiero en nombre de todos los diputados federales de los diferentes partidos políticos de mi entidad, que hoy han sido siniestradas por más de 40 mil hectáreas y miles de familias nayaritas, por el huracán Norma, solicito que todos los diputados y las autoridades, volteemos nuestros ojos a nuestra entidad apoyando con recursos de todos tipos, para apoyar a los municipios que han sido siniestrados.

Muchas gracias. (Aplausos).

El Presidente:

Tiene la palabra, hasta por diez minutos, el ciudadano diputado José Escudero Barrera, del Partido Verde Ecologista de México.

El diputado José Escudero Barrera:

Con su permiso, señor Presidente, compañeras y compañeros diputados, señor Secretario Arroyo. Hoy, el Partido Verde Ecologista de México, establecerá su postura respecto al desempeño de la Secretaría a su cargo y uno de los rubros que más nos interesa y preocupa, es el de la política agropecuaria y de desarrollo rural.

La política agropecuaria, debe de ser el marco regulador y de fomento para satisfacer plenamente las necesidades de la población y estimular una mayor producción que permita establecer un desarrollo que de la pauta hacia una comercialización en el exterior, de manera competitiva de los productos del campo.

Objetivos estos, que no logran encauzarse de manera plena, debido a un sinnúmero de factores que afectan de manera directa a la realización de un agro nacional sustentable, algunos de estos atribuibles a fenómenos naturales y otros a políticas, errores o a una mala concepción y conocimiento del campo mexicano, el cual ha padecido desde la época de La Colonia, pasando por la Independencia de nuestro país, la Revolución Mexicana y su tan mal llevada a término, Reforma Agraria, hasta llegar a los umbrales del próximo milenio, en donde parece ser o por lo menos, esa impresión da, de que seguimos supeditados al abastecimiento de las grandes potencias en materia de granos y oleaginosas.

Durante la segunda mitad de este siglo, hemos visto como se han implementado diversos programas de apoyo, protección y estructuración del campo mexicano, los cuales no han dado los frutos necesarios, y en el peor de los casos, ni siquiera se han implementado en todo el país.

Es primordial resolver este problema, nosotros, los diputados de la LVIII Legislatura y los millones de personas que laboran en el agro mexicano, esperamos ver avances sustanciales para rescatar la fuente de alimento de todos los mexicanos.

Las decisiones que ustedes han tomado, en algunos casos, han sido partidarias y determinantes para el campesino mexicano. El compromiso agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Estados Unidos, se fundamenta en la importación de alimentos básicos: maíz, soya, trigo, sorgo, frijol, oleaginosas, aceites vegetales, ganado vacuno y carnes frescas y refrigeradas, a cambio de la exportación de café, jitomate, legumbres, hortalizas, frutas frescas, jugo de naranja, cerveza y camarón congelado.

Los perdedores netos que ha generado el Tratado de Libre Comercio en las actividades agrícolas mexicanas, han sido los productores de granos básicos y oleaginosas, pues son los que más han visto castigados los precios de sus productos por la competencia desleal que los negociadores han permitido.

Estos productores representan el 65% de la superficie agrícola, generan poco menos del 40% del valor de la producción y la mitad de los empleos en el campo mexicano. Como es de su conocimiento, existe el Comité de Evaluación de Ejercicio del Cupo de Importaciones, el cual define las necesidades de importación de los productos básicos.

En la lista oficial de los importadores de maíz, esto fue en 1996, proporcionada por el Banco de México, están las empresas transnacionales, tales como la Anderson Clayton, Bachoco, Continental, Carhill, Elgo, Pilgrim Pride y Purina, grupos empresariales de importancia nacional, como Aranal, de Jalisco; Avícola del Mayab, el grupo Porcícola Productores Agropecuarios de Tehuacán; Lala, de Coahuila y la Asociación Sinaloense de Engordadores.

Estos importadores y otros agentes, funcionaron por la ampliación de los cupos de importación sin arancel.

Los productores, principales afectados por la liberación de las importaciones, no tuvieron representación.

En el 96 se autorizó el ingreso sin arancel, de un cupo total para el año, de 6 millones 9 mil 681 toneladas.

De acuerdo al Banco de México, las importaciones definitivas de maíz sumaron 5 millones 817 mil 658 toneladas; de éstas, 5 millones 634 mil provinieron de los Estados Unidos; 150 mil toneladas, de Sudáfrica; y 27 mil toneladas de China. Todas ellas entraron al país sin arancel, a pesar de que el Tratado permitía un arancel de 189.2%, para el volumen que sobrepasara la cuota. La cuota de importación de maíz, Estados Unidos sin arancel, se sobrepasó en 2 millones 982 mil toneladas, o sea, más del 100%.

No entendemos cómo fue posible que se otorgaran esos beneficios a China y a Sudáfrica, si los dos no son miembros del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Además, los precios pagados por el país importador, fueron también más altos que el precio del maíz mexicano, el precio promedio del maíz nacional durante el 96 fue de 171.70 dólares la tonelada; mientras los internacionales, sin considerar costo de transporte, fueron de 192.40 dólares la tonelada.

Señor Secretario: Es imprescindible que el gobierno y su Secretaría no tomaran en cuenta a los productores en este caso antes mencionado; sería interesante saber si han tomado en cuenta a los productores, agricultores y ganaderos, en las negociaciones de tratados comerciales a la fecha.

No podemos estar supeditados a las importaciones para abastecer el mercado nacional, ya que pasaríamos de ser un país productor, a uno meramente comprador, y comprador de qué, de alimentos en su mayoría genéticamente modificados. No permitamos que este tipo de productos invadan el mercado nacional.

Nuestro partido, el Partido Verde Ecologista, no está en contra de avances en nuevas tecnologías, sobre todo, si estas pueden satisfacer la demanda alimentaria y evitar las hambrunas que padecen los hombres del campo, pero tenemos la obligación de denunciar cuando no existe una plena seguridad si estas opciones en el avance científico de alimentos, puedan producir un daño a la salud de los mexicanos; los riesgos que representan los organismos genéticamente modificados son muchos.

Científicos de diversos países del mundo, han alertado sobre los posibles efectos que estos dichos organismos pudieran ocasionar al ser humano en su consumo, algunos de estos son: la creación de nuevas enfermedades y debilidades al ser humano, los peligros de las transferencias son no naturales de genes de una especie a otra, sean del mismo o de diferentes reinos, los daños irreversibles y transmisibles ocasionados por la ingeniería genética; la competencia a la que se sumarían las nuevas especies para trasladar a las tradicionales en detrimento del medio ambiente, así como la amenaza global de abastecimiento alimenticio de la humanidad.

De lo anterior, podemos darnos cuenta de la importancia que la manipulación de organismos genéticamente modificados es capaz de ocasionar... ocasionar a nuestro organismo, en el de nuestros descendientes, y en todo, sí, todo el entorno ecológico que produciría en poco tiempo, es decir, muy probablemente en tan solo unos cuantos años o tal vez hasta meses.

Nuestros campesinos saben aprovechar el producto de su trabajo en sus tierras, no debemos de orillarlos a que se conduzcan por criterios de mercado, que los obligue a esforzar la tierra de manera excesiva y depredadora, para cumplir con los requisitos que el mercado les impone.

No tenemos porqué condenarlos a la pobreza de los cinturones de miseria de los grandes urbes, en donde compliquen los problemas de éstas y los de su existencia misma.

Señor Secretario: Es el deber de su Secretaría proteger, apoyar y mejorar el campo mexicano, y establecer las bases para que el segmento más marginado de nuestra economía, tenga las oportunidades necesarias para salir del subdesarrollo en el que han estado sumidos toda su vida. Muchas gracias.

(Se escuchan aplausos)

El Presidente:

Tiene la palabra hasta por diez minutos, el ciudadano diputado Silvano Aureoles Conejo, del Partido de la Revolución Democrática.

El diputado Silvano Aureoles Conejo:

Gracias.

Con el permiso de la Mesa, señor Secretario, compañeras diputadas, compañeros diputados.

En días pasados el Presidente de la República expuso ante este Congreso de la Unión, el informe relacionado con el campo. De esa exposición y de la revisión que hemos hecho del informe presentado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, pareciera ser, o podríamos considerar que los problemas en el campo son menores y que prácticamente no existen. Resolver los graves de este sector, en consecuencia, resultan, pues, hoy una prioridad fundamental.

Esta tesis de que no hay problemas en el campo, resulta por demás, incomprensible. Se nos informa que el campo presenta condiciones terribles de desigualdad, que los productores que viven de la producción en el campo, no rebasan el 10%.

Ante todos estos factores cabría hacernos la pregunta, ¿le interesa realmente al gobierno mexicano el campo, compañeras y compañeros? En el papel y en los informes nos dicen que sí, pero los hechos nos demuestran lo contrario.

Para empezar, podemos señalar que los recursos asignados para el sector en el año 2000 hacia el desarrollo agropecuario, ascienden a los 30 mil millones, sumados a los 37 mil destinados a combatir la pobreza extrema; de esto, 10 mil millones se destinan al Procampo (Programa de Apoyos Directos al Campo), y más de 3 mil millones a la Alianza para el Campo.

Se les informa también, que en el 2000 se apoyará directamente a casi 3 millones de productores, y una superficie de 14 millones de hectáreas. También se señala que del 94 al 99 creció el Producto Interno Bruto del sector en 10.2%, equivalente a un promedio del 2% anual.

La realidad, es que existe una severa disminución de los recursos asignados para el campo en términos reales, reflejados del 6.6% al 3.8% del Gasto Programable; además de un presupuesto insuficiente para el campo, este presupuesto tiene severos problemas de orientación, de eficacia y de congruencia, falta equilibrio en la distribución de los subsidios; de tal suerte, que dos o tres estados en la República se quedan con los apoyos para la comercialización, y no más de cinco estados concentran el apoyo para el combate a la pobreza.

Es cierto que aumentó el comercio exterior de los productos primarios, pero la balanza agropecuaria continúa siendo deficitaria, con un deficit anual de casi 2 mil millones de dólares.

La producción de granos básicos y oleaginosas, se ha quedado estancada en un promedio anual de 30 millones de toneladas, no rebasando el nivel de producción de principios de la década de los ochenta.

Esto resulta insuficiente para cubrir las necesidades de alimentación de una población creciente, atacando reiteradamente el principio básico de la soberanía alimentaria.

Contradictoriamente, aunque las cosechas se mantienen estancadas, lo que se produce no se puede vender, y nos vemos aún peor en la penosa necesidad de importar granos.

No existe una articulación de mercados que generen cadenamientos de producción y consumo, que reduzca los costos de producción y distribución, y que dé lugar a un crecimiento sostenido.

Todo esto nos refleja un fuerte problema de carácter estructural, que es la falta de una política de Estado, para rescatar y fortalecer al sector productivo del campo, y mejorar las condiciones de vida de la gente.

El campo no puede estar sujeto, compañeras y compañeros, a una buena voluntad, o la sensibilidad de los funcionarios en turno.

Tenemos, también, el severo problema de la falta de coordinación institucional, por ejemplo, en términos de costos ambientales le cuesta a la sociedad y al país, más del 12% del Producto Interno Bruto, la pérdida de biodiversidad y recursos naturales.

Tenemos cifras alarmantes de erosión del suelo, que rebasan el 80% del territorio nacional, y una contaminación de los principales ríos en el país, que alcanzan el 95% de éstos.

¿Cómo entendernos, señor Secretario de Agricultura? Ustedes afirman que nuestro campo avanza, que crecen las exportaciones, que si aumenta el presupuesto, que mejora la calidad de los servicios, que estamos mejor que en sexenios anteriores, que la contribución al PIB aumenta; sin embargo, más de 26 millones de campesinos indígenas viven en la miseria, alejándose cada vez más de la posibilidad de tener una vida digna, como usted mismo aquí lo ha señalado.

Resulta inaceptable, y diría yo reprobable, que para pagar los costos del Fobaproa (Fondo Bancario para la Protección al Ahorro) y el IPAB (Instituto de Protección al Ahorro Bancario) se haya destinado cinco veces más que el presupuesto destinado para el sector agrícola y pecuario, y que sea casi el equivalente del dinero destinado para rescatar algunas empresas carreteras.

Me parece que lo esencial, señor Secretario, no es que el Informe presidencial o el informe que hoy usted nos presenta, pueda convencer a la opinión pública o a los legisladores, lo que realmente importa es que no nos autoengañemos con datos y estadísticas que no corresponden con la realidad. Este es el primer paso para encontrar los mecanismos que nos ayuden a cambiar las condiciones del sector.

Me queda claro que son dos cosas diferentes; la agricultura no resolverá el problema del desarrollo rural, pero puede ser y debe ser un pilar fundamental para resolverlo. No es cierto que en las condiciones actuales podamos ser competitivos a nivel internacional. Necesitamos una verdadera complementariedad de instituciones, flexibilidad y menos burocracia.

No podemos continuar con normatividades y calendarios contradictorios al interior de la propia dependencia o entre dependencias federales. Tenemos que garantizar una participación efectiva de los tres niveles de gobierno para la transferencia de funciones y la asignación de recursos para generación de capacidades locales, tanto sociales como privadas.

Es fundamental que fortalezcamos la organización productiva en el campo, si no, este no tiene futuro.

Hay que reconocer que se han hecho esfuerzos y que ha habido logros, sería exagerado subir a la tribuna y decir que todo está mal, pero los esfuerzos siguen siendo insuficientes para atender el rezago tan grande que hay en el campo.

Para concluir mi intervención, señor Secretario, quisiera dejar algunas interrogantes: según las cifras que usted nos menciona de la realidad existente en el campo ¿dónde radica la soberanía alimentaria? Segundo, en este sexenio ¿realmente se cumplieron presupuestalmente las metas que se trataron en políticas agropecuarias y desarrollo rural?

¿No le parece a usted que con una acertada revalorización de la agricultura campesina, el reconocimiento de los derechos y capacidades del desarrollo productivo de nuestro campo, lograríamos el desarrollo del mismo?

Con la alternancia que hoy se presenta en el gobierno federal, ¿qué programas y recomendaciones va a dejar usted a la administración entrante para el reconocimiento y el fomento de nuestra agricultura?

Como es de su conocimiento, se encuentra en el Senado de la República, para su dictamen, un proyecto de ley de desarrollo rural aprobado en la pasada Legislatura que, sin lugar a dudas, daría seguridad jurídica al campo ¿qué opinión le merece este instrumento, Señor?

Por todo lo anterior, el Partido de la Revolución Democrática demanda que no se siga desmantelando el campo y que no se continúe con estas políticas neoliberales hacia el sector... que reconocer la pobreza no significa abatirla, pero sin duda nos va a permitir fijar metas claras, congruentes y acordes con la realidad que vive el campo mexicano.

Por su atención, muchas gracias compañeras y compañeros.

El Presidente:

Tiene la palabra, hasta por diez minutos, el ciudadano diputado José Hurtado Torres, del Partido de Acción Nacional.

El diputado José Hurtado Torres:

Con su permiso, señor Presidente. Compañeras diputadas, compañeros diputados, sea usted bienvenido, señor Secretario.

En el Plan Nacional de Desarrollo 95-2000 y en el Informe de Gobierno, el presidente Zedillo nos señala como prioridad fundamental de su administración, la de mejorar la vida de las familias del campo mexicano a través de renovadas estrategias de fomento productivo y abatimiento a la pobreza.

La fracción parlamentaria de Acción Nacional manifiesta que dichas estrategias son un rotundo fracaso, pues el nivel de vida, lejos de haberse mejorado, cada día se ha deteriorado más y es claro que estamos muy lejos de haber erradicado el abandono y desolación del campo, así como la pobreza del campesino mexicano.

Debemos mencionar también que el campo es el mayor exportador de mano de obra a la Unión Americana, lo que trae, entre otras cosas, la desintegración familiar. Importamos dólares, sí, señor Secretario, pero a un muy alto costo.

El Presidente de la República, nos hace mención de algunos avances, logros y fortalecimiento de nuestra nación en algunos temas, entre ellos la estabilidad macroeconómica, conseguida hasta el momento, así como un mayor respeto a la voluntad democrática de los ciudadanos, asuntos que, en lo general, reconocemos como avances prioritariamente de la sociedad, con la combinación de la voluntad del gobierno.

Sin embargo, quedan por resolverse graves problemas existentes en el campo mexicano, cuyos productores hasta hoy, en lo general, han sido vistos por la Sagar (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural) y su estructura operativa, como tierra fértil para cultivar votos que beneficiaron al partido en el poder, llámese el PRI; observando que, si bien algunos de los programas y acciones ejecutadas por la Sagar tienen un objeto en el papel muy loable y de un beneficio para los agroproductores, también es cierto que existe la gran discresionalidad en la aplicación de los mismos, pues han sido empleados, sobre todo, con fines político electoreros con resultados magros, en algunos casos y deficitarios en gran parte.

Respecto de la política agroalimentaria, el campo mexicano, a partir de la década de los 80, enfrenta una crisis donde priva la más amplia desigualdad, retrasos tecnológicos y rezago social debido a una política de apertura integración con el mercado internacional desde el ingreso al GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) y los tratados de libre comercio, exponiendo a los productores nacionales del sector agropecuario en condiciones de competencia muy poco equitativas y en exceso agresivas.

Para compensar este deterioro del sector agropecuario, señor Secretario, se requiere de una política de planeación y programación integral, de fomento a la producción y comercialización, a la industrialización de los productos del campo mexicano, tomando siempre, como principio rector, la vocación de la tierra y las condiciones agronómicas, climáticas y ecológicas que garanticen la sustentabililidad y rentabilidad de los cultivos.

Señor Secretario, creemos que la Sagar ha dejado de ser cabeza de sector para convertirse en un ente operador de la Secretaría de Fomento Industrial y de la Secretaría de Hacienda. La política agropecuaria debe ser orientada primordialmente a fomentar la producción para satisfacer el mercado interno, donde la introducción o importación de productos homólogos sólo sea en caso de deficit reales, evitando siempre importaciones por encima de los cupos ya autorizados, en ocasiones violatorios del Estado de Derecho mexicano, como son las famosas cartas paralelas firmadas por la Secofi (Secretaría de Comercio y Fomento Industrial) a espaldas del gobierno y del pueblo mexicano, que actualmente tienen postradas a nuestra industria azucarera y a la industria de la producción de leche en el país.

Respecto de la producción agropecuaria, el presidente Zedillo asienta que en los últimos 6 años el volumen de producción de granos y otros productos agrícolas observó una tasa media anual de crecimiento del 2.7%. Esto es contrario a la realidad de producción agrícola en el periodo comprendido entre el 95 y el 99, como el frijol, que tuvo un decremento de producción del 17.6% en términos nominales, lo que representa una disminución de 190 mil toneladas, esto sin considerar que en los 5 años comprendidos en este periodo la población se ha incrementado en 10 millones de mexicanos.

Respecto de la balanza comercial agroalimentaria, el informe sostiene que la balanza agroalimentaria registró un deficit de 1 millón 010 mil millones de dólares en el 99, casi tres veces inferior al del 94. Tal afirmación es correcta pero sólo en parte si consideramos que el periodo de la actual administración ha sido prácticamente todo deficitaria en una cantidad de 3 mil 501 millones de dólares, esto sin considerar el aspecto de la importación en millones de toneladas, cuyo deficit es superior.

Respecto de Alianza para el Campo, el PAN manifiesta que si bien su finalidad es buena, podemos afirmar que le falta mayor participación social, profesionalización de los secretarios de desarrollo agropecuario de las entidades federativas; una mayor participación de los ayuntamientos municipales. Debemos, señor Secretario, buscar fórmulas de aportación de los productores, debemos simplificar los trámites correspondientes, de tal suerte que la tramitología no haga nulatorios los beneficios de dichos programas.

Respeto de la sanidad agropecuaria, tenemos varias décadas asignando gran cantidad de recursos públicos para la implementación de campañas zoo y fitosanitarias mal diseñadas e implementadas con falta de coordinación con los estados, municipios y asociaciones de productores, además de la falta de estímulos adecuados al agroproductor; lo que se refleja en un fracaso en el control y erradicación de todas estas plagas, como la mosca mexicana de la fruta, el gusano barrenador, así como la brusela y tuberculosis; respecto de otros programas, tocante a la transferencia de tecnología, Acción Nacional asienta que existe mucha burocracia y poca ciencia, un 80% de los recursos destinados a sueldos y un 20% efectivo para la transferencia de tecnología.

Respecto del sistema de información agropecuaria es sumamente deficiente, y además el acceso a ella por parte de los productores, es prácticamente imposible; respecto del programa de promoción de exportaciones agropecuarias, no presenta resultados alentadores y además duplica funciones de Aserca.

Respecto de programas directos de apoyo al campo, Procampo, cuyo propósito fue el de apoyar a productores de granos y oleaginosas para incrementar su productividad de ingresos; cabe decir que las cifras que el propio informe contienen, nos dicen que la producción se ha estancado, un claro ejemplo, es el frijol, que en 1995 su rendimiento por hectárea fue de 623 kilogramos; y en el 99, de 638, lo que representa un incremento marginal del 2.4%, lo que acredita claramente que estos apoyos no se vieron reflejados en el aumento de producción.

Respecto a la política de comercialización, en lo general este programa es positivo, sin embargo se observa una extraordinaria discresionalidad, un claro ejemplo de ello, es lo que aconteció en Sinaloa, con un padrón de 137 mil productores, el gobierno federal aportó 180 millones, mientras que en el estado de Guanajuato, con un padrón de 180 mil productores, sólo recibieron apoyo por 40 millones de pesos.

Respecto al financiamiento para el desarrollo rural, en los últimos años la disminución del monto total otorgado por el sistema bancario al sector agropecuario es marcada, pues, mientras que en el 95 otorgaron 55 mil 506 millones de pesos, en el año del 99, sólo se asignaron 58 mil millones de pesos en términos reales, considerando la inflación acumulada en el periodo 95-99, que fue de 133.9% lo que se hubiese requerido para ese año del 99, un monto de 129 mil 828 millones de pesos, tan sólo para mantener el mismo valor real que el de 95.

Respecto del seguro agropecuario, Acción Nacional asienta que debemos subsidiar el riesgo, más no la prima, por lo que esto prácticamente debe cambiar. ¿Qué es lo que nos deja, señor Secretario, la actual administración?

Lejos de dejarnos el panorama alentador de que están las condiciones dadas para el despegue, encontramos -señor Secretario-, un campo abandonado, un campo desolado, una herencia de 12 millones de mexicanos en extrema pobreza, un promedio de edad de 54 años, donde los jóvenes no quieren mantenerse en el campo, porque no encuentran alicientes para arraigarse en sus comunidades, pueblos fantasmas, dónde sólo un 32% de los ingresos propios corresponde a actividades del campo, en tanto que un 68% proviene principalmente de dinero enviado por familiares que trabajan en el extranjero.

Señor Secretario, este panorama desolador, este panorama trágico en el campo mexicano es lo que hereda la administración, la Secretaría que usted preside a la próxima administración.

Muchas gracias. (Aplausos).

El Presidente:

Tiene la palabra hasta por diez minutos, el ciudadano diputado, Jesús Burgos Pinto, del Partido Revolucionario Institucional.

El diputado Jesús Burgos Pinto:

Con el permiso de la Mesa Directiva, ciudadanas y ciudadanos diputados.

Señor ingeniero, Romárico Arroyo, secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.

En un balance objetivo de la acción gubernamental en materia agropecuaria, podemos concluir que el sector ha estado enmarcado en medio de paradojas: por un lado, las políticas de fomento recuperaron principios, como la posibilidad de subsidios directos al productor, como en el caso de los programas de Alianza para el Campo; y por otro, la realidad que en el sector agropecuario implantó el Tratado de Libre Comercio y un proceso de apertura que debilitó la posibilidad de competencia de muchos productores agrícolas.

Es verdad que la agricultura mexicana no es homogénea, y que la diversidad de la realidad rural es enorme, por ello, resulta indispensable un enfoque integral y compensatorio; destaca, por ejemplo, la importante conquista de lograr la apertura del mercado norteamericano para el aguacate mexicano; la cosecha récord de caña de azúcar, la tendencia al incremento de la productividad en el maíz, sin embargo, nos preocupa de manera especial en la realidad agropecuaria del país, el impacto del Tratado de Libre Comercio con América del Norte.

Las negociaciones del capítulo agrícola del mismo, partieron sin duda, al reconocer las discrepancias y desventajas de nuestra agricultura, particularmente, en el área de granos y oleaginosas; se buscaron acuerdos que permitieran mitigar efectos negativos en la producción, empleo e ingreso, de los agricultores. Tal fue el caso del tratamiento al maíz y frijol, con mayores plazos de grabación y con aranceles cuota.

En azúcar y algodón, por otra parte, los problemas actuales evidencian que con la premura de sacar adelante el Tratado, en algunos capítulos quedamos en seria y real desventaja.

Los niveles de nuestras asimetrías, me refiero concretamente a crédito, desarrollo de mercados, tecnología, infraestructura, transporte y productividad, que se manifiestan, sobre todo, en la agricultura granera, implicaban una demanda de recursos suficientes para compensar dicha desventajas, porque de no estar en igualdad de circunstancias, nuestro destino en la producción de granos, se enfrentaría a una competencia desleal y de enormes riesgos.

Como resultado de lo anterior, tenemos que el sector agropecuario actualmente enfrenta un conjunto de problemas, porque pareciera que hay inconsistencias en la política de fomento, con las políticas comerciales que se aplican a este sector.

Reconocemos la acción decidida de este gobierno, para respaldar a los productores en momento de crisis, pero se requiere, se requiere una política estructural y no sujeta a la presión.

En política presupuestal agrícola, en los últimos años podemos decir que la misma ha sido insuficiente, para la medida que lo requieren las circunstancias y el proceso con el que avanza la mayor apertura pactada en el Tratado. Esta, tan citada evolución, nos conduce a dos cuestionamientos que merecen ser reflexionados por el grado de preocupación que está generando en la realidad de este sector.

Primero, qué tan cerca estamos de un severo problema de la agricultura granera en México, con todas sus repercusiones, sean éstas sociales y económicas.

Segundo. Existe voluntad para que la agricultura granera en nuestro país pueda reposicionarse en los próximos años a los niveles de desarrollo que demanda nuestra sobenaría... soberanía, perdón, alimentaria; y el trato justo que merecen nuestros productores y en general, la población rural de este país.

Esta voluntad tenemos que concretarla en los próximos presupuestos de egresos del gobierno federal, estudiados, analizados y modificados en su caso, en pro de la sociedad mexicana, por esta Honorable Cámara de Diputados. Lo anterior, lo haremos destacando mayores asignaciones de recursos económicos, que impulsen el posicionamiento de nuestra actividad agrícola, garantizando precios de cosecha que sean suficientes, para dar rentabilidad razonable y justa a los productores de granos, a los de cultivos tropicales, tales como los de café, cacao, azúcar, hule, etcétera.

avanzando en tecnología, en genética, en paquetes de prácticas productivas más respetuosas del medio ambiente, y en nuestra estructura necesaria para un uso más racional y responsable de un elemento cada vez más escaso, el agua.

Esto significa legislar en materia de desarrollo rural, para garantizar programas de mediano plazo no sujetos a vaivenes sexenales; lo antes citado es el fiel reflejo del compromiso de nuestro grupo parlamentario con la sociedad.

Esperamos, pues, que la iniciativa de decreto correspondiente al próximo presupuesto de egresos de la federación refleje en cifras y normatividad una expresión congruente por el desarrollo del campo mexicano, ya que en caso contrario aseguramos un trabajo y análisis a conciencia por parte de nuestro grupo, que sea por nuestra identidad social consecuente y firme; no aceptaremos un presupuesto con partidas insuficientes para el hombre del campo.

De la misma manera, la política presupuestal que nos proponemos, impulsar, tratará de posicionar al sector frente a un momento francamente adverso, que habremos de vivir dentro de ocho a nueve años, cuando de acuerdo a lo pactado en el tratado comercial, se liberen las fronteras comerciales agrícolas.

Vamos a trabajar para que sea incluida la superficie legible que quedó fuera de los beneficios de Procampo (Programa de Apoyos Directos al Campo), y en materia de desarrollo rural trabajaremos en pro de programas que especialmente apoyen a la mujer, ampliando el campo de acción para su mejor desempeño, tal es el caso del fondo de microfinanciamiento a mujeres rurales.

Reconocemos el esfuerzo realizado, son muchas batallas por el campo mexicano. Usted, señor Secretario ha puesto su parte, la nuestra será también en el sentido de reactivar la banca agropecuaria que tanta falta hace para seguir trabajando en la modernidad, el avance, el posicionamiento de este muy sensible sector de la población mexicana.

Es cuanto, señor Presidente.

EL Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo Marroquín, secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, hasta por diez minutos.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente.

Creo que hay un común denominador en las intervenciones que mucho atiendo de los señores diputados, en el sentido de un cuestionamiento a la política, de una insuficiencia de los recursos, de una necesidad de fortalecer instrumentos, instituciones, presupuestos.

En este complejo sector y también en el complejo asunto de la política pública tenemos que hacer un esfuerzo de abstracción, esfuerzo de simplificación para poder abordar el tema.

Creo que nuestro sector, el análisis o la calificación de la política podría tener primero un apartado de qué estamos tratando de hacer, porque he mencionado aquí que a diferencia de otras épocas, hoy los instrumentos se orientan prácticamente todos ha impulsar productividad.

No puede estar equivocada una política que busca que obtengamos mayores rendimientos, que usemos menos cantidad de agua por tonelada producida, que lo hagamos con mayor pertinencia con el medio ambiente.

Yo creo que se complementa también, y he tratado de referirme a ello, con una acción del Estado, no solamente en apoyo de ese cambio productivo, de ese cambio tecnológico, sin un apoyo del Estado para asistir a los productores a enfrentar esas situaciones de mercado.

En alguna forma diría: "Sí se complementa la política de subsidio a lo productivo con una política de mercado en lo comercial, pero ayudando a los productores en los procesos de transición".

No veo como calificar, más que como pertinente, una política que busca consolidar el funcionamiento de mercados agropecuarios, y que al mismo tiempo apoya a los productores con instrumentos para defender su ingreso, para evitar que las variaciones adversas en los mercados les causen mayores impactos.

Se complementa, sin duda, con una orientación de los instrumentos, hacer que el avance tenga avances firmes, y eso es orientarse a reconversión, reconversión de la producción, reconversión, también, de los usos de los suelos.

Tratamos en ello de reflejar un propósito nacional, de hacer que el avance sea firme y que pueda verdaderamente sostenerse en el mediano y largo plazo, pero cuando tratamos de juzgar este complejo sector en términos de cómo le va a uno de los granos, o cómo le va a uno de los precios, yo creo que se resiste a esa simplificación.

¿Qué ha sucedido con la producción?, digamos que sería el segundo capítulo, de cómo juzgamos una política, en primer lugar, qué hace, se apoya lo productivo, se apoya a los productores en los mercados, se busca que sea un sistema sustentable, pues me parece que va en una dirección positiva.

¿Qué se ha logrado en el sector, en ese contexto? Diría que combinada esa política con el marco de referencia como la apertura comercial, habría también que ponernos de acuerdo si el conjunto de las dos cosas nos lleva en una dirección positiva o una dirección adversa, pero no señalando alguno de los productos por separado, porque la política sectorial tiene que ver con todo el sector: si no ha disminuido la producción, si no está creciendo más rápido el valor de lo que compro, que el valor de lo que vendo, pues creo que nos está aportando resultados, pero a final de cuentas la política pública no busca toneladas ni dólares en especial, la política pública busca contribuir en mejor forma a la economía de las familias, y por ese lado contribuir a los propósitos fundamentales, las responsabilidades fundamentales del Estado.

Y tenemos un resultado medible, que muchas veces utilizamos para argumentar lo contrario, pero si un sector crece al 2% anual en sus valores agregados en lo que aporta a la economía al esfuerzo de ese sector y la población, la población rural está creciendo a una tasa que no se ha dado un incremento en esos cinco años más o menos del 2.4% ese sector, en más o en menos, todos quisiéramos que fuera más, pero de ninguna manera está generando ni desempleo ni caída en el ingreso de la población rural.

ySi el valor que se genera en el campo crece más rápido que la población, necesariamente está haciendo una contribución, y ahí con frecuencia nos atrapa también una visión que por mucho tiempo hemos venido acuñando respecto al campo.

Esta identidad que en la argumentación pretendemos mantener a veces, que agricultura y ganadería es igual a rural y, por lo tanto, igual a pobreza, y que si la pobreza no cede es porque la agricultura y la ganadería van mal.

Una agricultura que crece, que se diversifica, que exporta más rápidamente, que crece más rápidamente el valor de lo que exporta respecto a lo que importa, y cuya economía total, la generación de riqueza va a un mayor ritmo que el crecimiento de la población rural, que es la comprometida en el esfuerzo, y es la que tiene que recibir la consecuencia de ese valor agregado, yo quiero insistir que tiene una aportación comprobada.

Es cierto que muchos de los instrumentos, no me cabe ninguna duda, están cortos. Hablamos a veces de financiamiento y lo comparamos con el presupuesto de alguna dependencia encargada de lo mismo, pero también eso ha cambiado, hoy tenemos un esquema de financiamiento diferenciado, para diferentes condiciones de productores; no teníamos antes otros caminos que el crédito institucional, y entonces lo complicamos y tratábamos de resolver con crédito, problemas que no eran crédito institucional, y entonces lo complicamos y tratábamos de resolver con crédito problemas que no eran crédito.

Si hoy sumamos 14 millones de hectáreas del Procampo, lo que ha crecido de 2 punto 2 a más de 4 punto 5, los millones de hectáreas que está financiando FIRA (Fideicomisos Instituidos en Relación a la Agricultura) ; el Banco Rural ha crecido de más o menos 1 millón a algo más de 2 millones. Si consideramos también que hay crédito a la palabra, vamos a encontrar que nunca habíamos tenido la cobertura de financiamiento que tiene la agricultura en los ciclos productivos, el día de hoy.

Pero no todo se llama crédito, y afortunadamente no se llama crédito porque en muchos de los casos, para los pequeños productores es más pertinente como financiamiento la habilitación que le da el Procampo, que pretender hacer una operación de crédito formal, con 3 hectáreas de promedio.

No tengo duda también, de que el arreglo institucional, el aspecto presupuestal, tienen enormes espacios para hacer ajustes que mejoren las cosas. Creo yo que el arreglo institucional y el presupuesto tienen que ser una derivada muy clara de la política; y si tenemos una política a la cual podemos reconocerle pertinencia, y le estamos también atribuyendo algunos de los resultados positivos, pues corresponde que eso se empiece a reflejar en las normas jurídicas, en el arreglo institucional que se transforme, y desde luego, en una atención presupuestal en las proporciones que van incrementándose las disponibilidades.

El presupuesto de la Secretaría, el directamente de la Secretaría, decreció en términos reales durante la administración. Pero no solamente es el monto total; hay también que profundizar en el análisis y ver a qué se dedica. Al principio de la administración tenía incluido en el presupuesto -que es con respecto al que se juzga- los apoyos que se daban al subsidio generalizado de la tortilla.

Yo aseguro que hoy todas las partidas presupuestales tienen como orientación el apoyo a la productividad, el apoyo a los programas de desarrollo rural y el apoyo a la comercialización, y en ese sentido, me parece que tiene una composición más valiosa.

Nos comentaba el diputado Heroles sobre las cuestiones de la ley. Yo no quisiera hacer un comentario que pretenda evaluar lo que hizo la Legislatura; pero sí creo que los atributos que debe de tener es propiciar un desempeño todavía más favorable de aquellos que van adelantados; asegurar una concurrencia institucional comprometida con apego a la ley; y también, dar un claro mandato al Estado de ir adelante en la asistencia a las regiones con mayor rezago con un esfuerzo concentrado que abrevie el plazo para reducir la injusticia.

¡Muchas gracias, señor Presidente! (Aplausos).

El Presidente

Para dar cumplimiento al punto segundo, numeral cuarto, incisos a, b y c, para la primera ronda de preguntas, hasta por cuatro minutos, con derecho a réplica -por cuatro minutos también- se han inscrito los siguientes ciudadanos diputados: Diputado José Narro Céspedes, del Partido del Trabajo; diputado Diego Cobo Terrazas, del Partido Verde Ecologista de México; diputado Arturo Herviz Reyes, del Partido de la Revolución Democrática; diputado Tomás Ríos Bernal, del Partido Acción Nacional; y diputado Juan Leyva Mendívil, del Partido Revolucionario Institucional.

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos para formular su pregunta, el ciudadano diputado José Narro Céspedes.

El diputado José Narro Céspedes:

Compañeras y compañeros diputados; señor Secretario:

Uno de los más graves problemas derivados de su estrategia modernizadora de corte neoliberal consiste en la contradictoria readecuación de la estructura productiva y el comportamiento de la producción interna a la apertura comercial abrupta contemplada en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y con Canadá; principalmente con el primer país mencionado. ¿Que no cree usted que debemos de revisar el Tratado de Libre Comercio, en el punto... y hacia el sector agropecuario?

Señor Secretario: Sin duda, sabe usted que, por ejemplo, en 1998 la cuota acordada de acuerdo al Tratado de Libre Comercio era de 2 punto 5 millones de toneladas de maíz; y se autorizó un volumen de importación de 5 millones. Preguntamos a usted: ¿Por qué se han sobrepuesto los objetivos de controlar la inflación a las necesidades de miles de familias campesinas? ¿Por qué se ha seguido la política de aumentar los volúmenes de importación de granos básicos, cuando las cosechas han tendido a satisfacer la demanda interna? Lo mismo sucedió con el frijol, que perjudicó -y que lo sigue haciendo- a miles de productores; entre otros, los zacatecanos.

¿Por qué, adicionalmente, se ha preferido transferir indirectamente los subsidios a las grandes empresas comercializadoras de maíz, a las que se paga el diferencial entre los precios internacionales de referencia y el precio a que finalmente llega a los consumidores? ¿Por qué la Sagar por conducto de Aserca, para los efectos reales de la problemática agropecuaria se ha plegado en los hechos a las políticas de importación y de precios internos de Secofi, de los productos del campo? ¿Por qué Aserca apoya a las grandes empresas transnacionales con enormes subsidios y no a los productores, para su comercialización?

En el caso de Zacatecas, también a usted le presentamos un caso de la única... o de las dos harineras... que una de las harineras de maíz que no tuvieron este beneficio, porque se lo han preferido dar a las grandes empresas transnacionales del maíz; estos subsidios, estos enormes subsidios.

¿Por qué dejaron afuera a los productores de frijol, de la comercialización? ¿Porque no hay agroindustrias a cuales subsidiar? ¿Por eso lo dejaron afuera?

Por otra parte, señor Secretario, en el VI Informe hace cuentas alegres en lo relativo a los programas de apoyos directos al campo; sin embargo, de una perspectiva de conjunto, según estimaciones de los especialistas en la materia, los recursos asignados a este fin sufrieron una caída de 30 punto 8 por ciento, en términos reales entre 1994 y 1999. Un Procampo tardío, insuficiente y que permanentemente busca hacérseles el despojo a los campesinos, a ver cuándo se lo quitan.

A este hecho debe de añadirse obligadamente que el Banco Mundial considera equivocada la política de subsidios directos a los productores, porque en la opinión de sus economistas, los de la Secretaría de Hacienda sobre todo, la tecnocracia, distorsionan el comportamiento real del mercado. Preguntamos a usted: ¿Por qué, en virtud de la grave situación del campo mexicano, la Secretaría a su cargo prácticamente no hizo nada para revertir esta situación en el contexto de la política económica adoptada por la tecnocracia? ¿O será más bien que comparte usted plenamente los dictados de esa política y su condicionamiento por parte del Banco Mundial?

En otro orden, señor Secretario: Todos los mexicanos fuimos testigos de las medidas de protesta de los campesinos productores de frijol, en diversas regiones del país; destacando los hechos de arrojar costales de frijol a las puertas de Secofi y de tener que venderlos en la vía pública ante la falta de apoyo para la comercialización, por el gobierno federal. Preguntamos a usted: ¿Por qué la dependencia a su cargo no rinde cuentas objetivas a los productores, y a toda la población, del desorden provocado en el mercado de este grano? ¿Por qué el gobierno no aplica una medida eficiente que dé salida a la existencia de los productores a un precio equivalente al pagado por las importaciones? ¿Por qué no se resarce a los productores de las cuantiosas pérdidas derivadas de las condiciones prevalecientes en la producción y comercialización del frijol, en los años recientes? ¿Por qué no se opera ese apoyo compensatorio que se usa en muchos países -y no en México-, como sucede en Estados Unidos, y nos quieren poner a competir con ellos?

Finalmente, nos interesa señalar un punto de enorme importancia para cientos de miles de campesinos en diversas regiones del país: Los cambios climatológicos en el planeta -terminamos, señor Presidente-, los cambios climatológicos en el planeta han originado circunstancias recurrentes de sequía en los años recientes; se han recrudecido afectando gravemente las condiciones de producción y de vida de los campesinos. Preguntamos: ¿Por qué, señor Secretario... en su cargo, señor Secretario, no ha iniciado la constitución de un fondo especial con recursos suficientes para atender este problema?

Seis años de sequía tenemos en muchos estados del país y no se ha tendido a construir una política que permita resolver este grave problema.

Por su respuesta, señor Secretario, muchas gracias.

El Presidente:

Con el fin de darle agilidad a esta comparecencia, pediría a los señores diputados ceñirse al tiempo acordado para este evento.

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo Marroquí hasta por ocho minutos para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente. Con gusto, diputado Narro.

Creo que el punto de partida de los cuestionamientos se refiere, a cómo actuar en el marco de apertura y de ahí, concluir si debemos de buscar una revisión del TLC (Tratado de Libre Comercio) o si debemos acogernos a las previsiones que tiene el Tratado para resolver algunos problemas puntuales.

Yo creo que si partimos de un análisis global de cómo nos está yendo en ese intercambio, pues, el crecimiento que tiene la importación respecto a las exportaciones, nos dice que el intercambio nos está mostrando tendencias favorables.

La reducción del déficit en el marco del TLC, también así lo demuestra, de más de cerca de dos millones, 2 mil 300 millones de dólares, algo así como un millón de dólares.

Pero yo creo que muchos de los instrumentos que están ahí, no acaban de comprenderse con claridad; por ejemplo, se habla en varias ocasiones de que si el rebasar los cupos representa un daño para los productores. Sin duda que los cupos se establecieron en los tratados para defender la producción nacional, pero no creo que logren nada respecto a defensa de la producción nacional con aplicarle aranceles del 170% a las cadenas productivas, y entonces, ir desarticulando esos procesos económicos, que son los que realmente se convierten en los principales compradores.

Sobre todo porque hay opciones, el manejo de los cupos más los apoyos a la comercialización, lo que nos han permitido es que el ingreso, que el precio compuesto por la referencia internacional más los apoyos que proporciona el programa nuestro, estén significativamente por arriba de las cotizaciones internacionales.

Hoy se está pagando el maíz -digamos- a mil 400 pesos, y las cotizaciones internacionales probablemente le den 800 pesos.

Para el Secretario de Agricultura, mil 400 y mil 600 o dos mil, siguen siendo algo que quisiera que fuera mayor, pero tenemos que guardar cierta congruencia con lo que estamos tratando de hacer, de que el sector se desarrolle en su conjunto. Creo que los subsidios a la comercialización, son los que nos permiten sumar los dos propósitos -como lo había mencionado.

De ninguna manera van destinados a los compradores, el subsidio se otorga para que ese monto se repercuta en el precio que el comprador le paga al productor, y no puede recoger los recursos del subsidio si no comprueba que pagó el precio comprometido al comprador.

Es un vehículo para pagar el subsidio, no estamos subsidiando a las empresas transnacionales ni a ninguno de los compradores. Y lo hacemos de esa manera, porque si se diera el subsidio directo a los productores y en algunos casos de cultivos menores lo hemos tenido, pues lo que sucede es que recibe el subsidio y también se queda con el inventario, y ahí vendrán por él los consumidores cuando lo necesitan; el hacerlo a través del comprador, nos permite asegurar que se den dos cosas: Reforzar el precio al productor agrícola, y también que se dé la transacción y que no se quede él cargando con los inventarios. A eso se destinan los montos de apoyo.

En el caso del frijol, tenemos una composición de mercado diferente, no tenemos referencias claras porque nosotros hacemos el precio de frijol, pero respecto a la proporción que cubre la cosecha nacional, pues el consumo nacional aparente de frijol se cubre en un 95% con producción nacional. El cupo que está en el Tratado es del 6%, y yo creo que más tenemos que atender a la organización del mercado interno, que tratar de señalar el cupo del frijol como el culpable de los problemas de integración que tenemos en el mercado.

En 1994, en efecto, teníamos un presupuesto mayor en términos reales, pero una gran proporción de él no estaba orientado a los cambios en lo productivo ni mucho menos a apoyar la transformación tecnológica del sector.

No estamos en contra de los subsidios directos, y de hecho eso es lo que hemos venido haciendo, que el subsidio sí vaya directamente al productor y al propósito para el que se diseña. Creo que hemos avanzado en esa materia y que hoy tenemos subsidios que tienen direccionalidad respecto a lo productivo, respecto a lo comercial y respecto a la tecnología y otros propósitos específicos en el sector.

La producción que tenemos hoy en materia de granos, en particular en materia de frijol...

El Presidente:

Señor Secretario.... Ruego a los presentes guardar orden en el eecinto.

Puede continuar, señor Secretario.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

En el cambio climatológico, en efecto que tenemos impactos en las tendencias de las condiciones productivas. Hemos tratado de que la orientación de los programas de apoyo productivo, conlleve también una orientación a la transformación en términos de buscar menos riesgos y buscar usos más adecuados del suelo, que realmente son los que nos permiten...

El Presidente:

Continúe, señor Secretario.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

En relación con estas previsiones presupuestales, se ha construido el Fonden (Fondo de Desastres Naturales), sí constituye una asignación de recursos que nos permite responder ante las condiciones de contingencia.

En los últimos años se han aplicado del orden de mil 800 millones de pesos, asistir a los productores en los programas de contingencia, pero este año en particular, en el año 2000, los recursos se orientaron a impulsar más rápido la reconversión.

En un solo año, más o menos mil 200 millones aportados por varias de las dependencias, la Secretaría de Desarrollo Social, la Semarnap (Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca), la Sagar y la Secretaría de Comunicaciones, están destinando del orden de mil 200 millones a los diez estados donde se registra la menor precipitación, donde se encuentra la mitad de la ganadería, donde se siembran seis millones de hectáreas de temporal, de las cuales, aproximadamente mil 500, un millón 500 tienen índices de siniestralidad altos que creemos que debe corregirse.

Sin duda que hay que atender en la coyuntura, pero sobre todo, creo que debemos prioritariamente, orientar todo el esfuerzo al apoyo productivo, para ir reconvirtiendo los planes de cultivo y los usos del suelo, para verdaderamente lograr niveles de siniestro aceptables en cualquier región productiva. Muchas gracias.

El Presidente:

Pregunto al Partido del Trabajo si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos, el ciudadano diputado José Narro Céspedes.

El diputado José Narro Céspedes:

Compañeras y compañeros diputados, señor Secretario, es interesante e importante esto que se está aquí discutiendo, lo que usted está comentando.

La sequía como las inundaciones, no nada más hay que tratarlas en forma coyuntural sino en forma estructural, por eso nosotros planteamos que si el 20% del Programa de Empleo Temporal, del PET, está orientado hacia el Fonden y si se busca no guardar economías, que en otras palabras no son economías sino subejercicios de este gobierno, y ante la situación de desastre que se presenta en el campo que esos recursos del Fonden (Fondo de Desastres Naturales), permitan generar los cambios estructurales que se requieren para que este problema pueda ser combatido con cambios estructurales y no únicamente se busquen paleativos en el momento de las grandes dificultades por las inundaciones o por la sequía.

Dos. Usted comenta lo de los subsidios a las transnacionales, que no es un subsidios, -bueno, hay que decirle a usted, porque usted lo sabe- que el recurso se les da a las empresas, las empresas sí lo pagan con un sobreprecio a los productores, pero ¿qué empresas pueden pagarle a los productores? Las transnacionales, que son a las que les entregan ustedes el subsidio.

Las pequeñas empresas en el campo, las pequeñas agroindustrias en el campo no reciben esos apoyos, ellos, entonces, compiten deslealmente, porque no pueden comprar ese maíz subsidiando a sus productores. Ésa es la realidad; por eso muchas agroindustrias, actualmente, en el campo se encuentran en quiebra; industrias harineras de maíz, de trigo y de otros productos; ésa es la realidad, no se puede negar.

Es cierto lo de las cuotas que usted comenta, pero aquí debemos de buscar preservar la producción nacional, la soberanía nacional de alimentos, debe de ser -y lo dice la propia Constitución- un planteamiento básico y fundamental, no podemos sobreponer los intereses de una política macroeconómica a la situación del campo a nivel nacional y de mecanismos que permitan preservar la soberanía a nivel de nuestro país.

Usted habla de que sí nos ha favorecido el intercambio comercial, de que hemos tenido ventajas con el Tratado de Libre Comercio; ventajas para un pequeño sector de productores del campo, que son los agroexportadores, pero la mayor parte de los productores se encuentra en crisis, se encuentra sobre un grave problema de miseria y de pobreza que le ha dejado la política económica que se ha seguido en este país.

Ése es el problema que tenemos y ése es el problema que ustedes tienen que atender, ustedes no están para gobernar y para impulsar políticas para una pequeño sector de mexicanos, sino para el enorme universo de productores agropecuarios que hay en nuestro país y a ésos son a los que les estamos planteando a ustedes que deben de atender; ése es nuestro planteamiento.

Y por último. Nos preocupa la Ley de Desarrollo Rural. Inicialmente la Secretaría a su cargo estuvo muy atenta de esta Ley, cuando el PRI tenía la Cámara de Diputados y Senadores, el PRI planteó un punto en lo particular y después en el Senado detuvo esta Ley, porque es cierto que significaba un egreso de 7 mil millones de dólares, y no la aprobó porque la tecnocracia no estuvo de acuerdo en avalar esa ley.

Ahora el PAN, de igual manera en el Senado, se oponen a que esa ley se apruebe, no ha avalado para esa ley camine; ahora que ganan y que ahora ellos son gobierno.

Nosotros sí estamos interesados, no por un problema de quien ahora tiene las mayorías o las minorías, sino porque se requiere esa ley para que se salvaguarden los intereses de los campesinos mexicanos y para poder buscar mecanismos que permitan reestructurar al campo e incorporarlo al desarrollo nacional.

Ése es nuestro planteamiento.

El Presidente:

Quiero invitar a los asistentes a esta comparecencia a guardar el orden y el respeto debido o en su caso, esta Presidencia hará uso de sus atribuciones para preservarlo.

Tiene la palabra, hasta por 4 minutos para formular su pregunta, el ciudadano diputado Diego Cobo Terrazas.

El diputado Diego Cobo Terrazas:

Con su permiso, señor Presidente, señoras y señores diputados, señor ingeniero Romárico Arroyo, secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.

Es bien sabido por todos el auge que ha tenido la producción de alimentos genéticamente modificados en todo el mundo, México no es la excepción. El Partido Verde Ecologista de México considera de suma importancia regular la producción de alimentos genéticamente modificados, ya que de continuar la anarquía en las actividades de ingeniería genética y biotecnología, se pone en grave riesgo la biodiversidad, no sólo de nuestro país, sino del planeta, además de la salud humana.

Es un hecho que nuestro país importa granos transgénicos, principalmente maíz provenientes de Estados Unidos y Canadá; por lo tanto, resulta apremiante regular este flujo genético, para minimizar el riesgo de daños a la biodiversidad.

México es centro de origen del maíz, desde hace más de 9 mil años se ha propiciado una selección de semillas con características favorables de adaptación al ambiente y a la propia cultura.

De este modo, los campesinos mexicanos han generado las 44 razas principales de maíz, de las que se derivan 300 variedades criollas, entre las cuales están las que mejor responden a la competencia de yerbas silvestres, a los ataques de plagas o a las condiciones climáticas adversas; también se encuentran las variedades que poseen características especiales para la elaboración de ciertos alimentos como tortillas, pozole, pinole, tostadas o las que son aptas para el consumo directo en forma de elotes o esquites.

Actualmente, algunas empresas transnacionales han generado y comercializan dos tipos de maíz transgénico: el maíz RR, que fue diseñado genéticamente para resistir la acción de algunos herbicidas que crean las yerbas silvestres y que crecen en la milpa, y el maíz grete, manipulado genéticamente para producir una sustancia tóxica que mata insectos que se alimentan del maíz.

Si consideramos que el maíz se reproduce por polinización cruzada, es decir, que una planta necesita el polen de otra para ser fecundada y dar fruto, debemos aceptar por lógica elemental que el intercambio de polen permite que se mezcle la información genética de diferentes variedades del maíz.

Ello representa una grave amenaza para la diversidad biológica de México; sobre todo si consideramos, además, los recientes estudios realizados por prestigiadas universidades de Estados Unidos, que demuestran la responsabilidad del polen de maíz transgénico en la muerte de larvas de mariposa monarca.

Señor Secretario, mi solicitud en este mismo sentido, es que informe a esta soberanía sobre las cantidades de maíz transgénico que nuestro país importa o, en su caso, cultiva, y qué estudios realiza la Secretaría a su cargo para conocer con certeza los efectos que estos productos tienen en el ambiente y la salud.

De igual forma deseo saber si conoce usted la iniciativa de ley de bioseguridad, que los diputados de mi partido presentaron en la Legislatura pasada, y si es el caso, qué comentarios le merece.

Por sus respuestas, muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo, hasta por 8 minutos, para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente.

Con todo gusto, diputado Cobo.

En materia de organismo genéticos modificados, creo que hemos construido en el país, un mecanismo institucional que nos permite estar adelante de la mayoría de los países que están hoy preocupados y ocupados en esta materia.

Contábamos desde por ahí de 1987, con un comité de bioseguridad que operaba en la Secretaría, y a fines del año pasado por acuerdo del Presidente de la República, se integro la Comisión Intersecretarial que se ocupa de estos temas.

El propósito de esta Comisión es, precisamente, que ninguna de las dependencias con responsabilidad productiva o con responsabilidad en materia de salud o en biodiversidad o en investigación tome una resolución aislada sin tomar el punto de vista de las otras dependencias.

Se formó, además, en el marco de esa misma disposición, un consejo asesor integrado por los científicos que se sumaron a esta iniciativa, como respuesta a una convocatoria pública; en ese caso, se establece, en las disposiciones relativas a la Comisión, a la Cibiogem, que es obligatorio para el gobierno consultar al grupo de científicos.

Creo que estos dos elementos institucionales, el grupo asesor formado por científicos, la organización para actuar colegiadamente las dependencias que tenemos responsabilidad en esta materia, nos da un arreglo institucional que mejora la eficacia de la gestión pública con objeto de atender este tema.

No me cabe duda que en México el asunto de biodiversidad es uno de particular complejidad y, además, son cosas que no tienen valor, simplemente tenemos que reducir al mínimo posible, al mínimo razonable, al viable, los riesgos de que tal biodiversidad se altere.

En lo que se refiere al asunto de maíz, las regulaciones son de dos tipos, -partiría antes de un comentario. ningún tema de bioseguridad que podamos anticipar en el ámbito del territorio nacional, tiene la complejidad y las implicaciones que tiene el maíz, en términos de base alimentaria, de flujos genéticos, de sensibilidad a los cambios en materia tecnológica y por lo tanto es el tema que mayor cuidado y mayores precauciones estamos abordando.

Hoy tenemos una disposición que obliga a que todos los granos se fumiguen antes de entrar al mercado nacional, el material que se utiliza inhibe de manera muy significativa las posibilidades de germinación, además no se autoriza ninguna siembra con semilla de maíz transgénico; por un lado no se autoriza y por otro lado las variedades de maíz transgénico que hoy se utilizan en otros países, no las necesitamos porque están diseñadas para un tipo de plaga que no tenemos.

Por otro lado, es importante que con estos mecanismos tomemos con el mayor rigor, el análisis de estos problemas. Hacía referencia, por ejemplo, a las consecuencias que tiene sobre la larva de la mariposa, el consumir polen de maíz transgénico.

Bueno, estoy seguro que son muy graves, porque la larva de mariposa monarca no vive normalmente de polen de maíz, sino de otra flora que acompaña a los grandes cultivos de maíz; entonces, estoy seguro que si la obligo a comer polen de maíz, pues la va a pasar muy mal.

Pero por otro lado, en el caso de nuestro país, no se presenta la etapa larvaria de la mariposa en el territorio, entonces, ni es su alimento el polen de maíz, ni se presenta en etapa larvaria y conocemos el experimento que hicieron en la Universidad de Cornell, que francamente, no corresponde a una situación de realidad.

Entonces repito, no se cultiva el maíz, los estudios que tenemos, buscan en esta etapa definir términos de referencias rigurosos, para llevar adelante el análisis que nos dé sustento a cualquier política o cualquier determinación en materia de maíz, porque estamos convencidos que es de la mayor delicadeza.

No se hace una distinción en los volúmenes que se importan, respecto a uno u otro, porque en términos de biodiversidad, la medida toma en la fumigación para esterilizarlo, no se autoriza la siembra y no tenemos ninguna evidencia científica, de que tenga un problema en consumo que amerite su prohibición.

Yo creo que debemos ir avanzando en estas regulaciones y por ello creo que la contribución, los primeros pasos que dio esta Comisión de Bioseguridad, son valiosos.

Hoy, en el ámbito de la relación entre países, no podría ninguna autoridad nacional, establecerle una prohibición a la entrada del maíz transgénico, por disposición propia, porque no está contemplada en los tratados, más que aplicar cuestiones sanitarias.

El gran avance que creo que nos ha proporcionado en las primeras dos reuniones, esta Comisión, es que nos permitió que todas las dependencias coincidiéramos en la posición nacional en la reunión de Montreal, que todos recomendáramos en la de Nairobi, que se firmara el protocolo que atiende estos temas, y en base a eso tendremos un instrumentos de la misma jerarquía que los tratados internacionales, cosa que no teníamos, este protocolo, que nos permite ya a cada país, en función de conocimiento y preocupaciones propias, establecerle regulaciones a los flujos comerciales internacionales.

Creo que es un avance muy importante, un primer resultado de esta tarea, de la Comisión.

Muchas gracias (aplausos).

El Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, si desea hacer uso de su derecho de réplica, tiene la palabra, hasta por cuatro minutos, el diputado Diego Cobo Terrazas.

El diputado Diego Cobo Terrazas:

Muchas gracias señor Presidente.

Señor Secretario, el hecho de que no haya -como usted aquí nos lo ha comentado- distinción entre el maíz transgénico que exportamos y el maíz que no lo es, habla de una de dos, o el profundo desinterés de su Secretaría a su cargo, por conocer sobre el asunto, o bien, porque se está beneficiando intereses económicos muy fuertes que están en torno a estos elementos transgénicos.

Es un hecho que las autoridades mexicanas se han visto abrumadas por los intereses comerciales que les han impuesto las grandes transnacionales, especialmente aquellas que controlan el mercado de transgénicos, como son Novartis, Monsanto y Dupont. En lugar de establecer un principio precautorio y declarar una moratoria como se hizo en Europa, las autoridades de nuestro país, prefirieron arriesgar la salud pública y la integridad ambiental, al no establecer restricción alguna para los productos genéticamente modificados.

Señor Secretario, la dependencia a su cargo es responsable, en gran medida, de evitar que durante la presente administración, se hayan adoptado regulaciones enérgicas para el correcto aprovechamiento de las modernas técnicas biotecnológicas; una vez más queda patente el privilegio de que gozan las grandes corporaciones internacionales, en perjuicio de los intereses nacionales.

La Comisión de Bioseguridad, creada a instancias del presidente de la República, no arroja a la fecha, un trabajo que pueda ser aplicado en la práctica, lo que nos obliga a pensar que sólo se trató de una cortina de humo, para hacernos creer, que se iban a tomar medidas al respecto.

El campo sigue siendo sinónimo de miseria y abandono, ahora lo será también de contaminación genética.

Muchas gracias (aplausos).

El Presidente:

Tiene la palabra, hasta por cuatro minutos, para formular su pregunta, el ciudadano diputado Arturo Herviz Reyes, del Partido de la Revolución Democrática.

El diputado Arturo Herviz Reyes:

Con el permiso de la Mesa, señor Secretario, es usted el responsable de las políticas aplicadas en el campo mexicano, erráticas o acertadas, es usted el responsable.

Hoy, el campo de México, tenemos que reconocer qué hay atrás, tenemos que reconocer que no se ha acertado y que en ese tenor, esta comparecencia es importante.

La cadena productiva agroindustrial azucarera, tiene una importancia decisiva en nuestra economía, de ella dependen directa o indirectamente, casi 2 millones de mexicanos, entre productores, cortadores, obreros, empleados e indirectos; en 15 estados de la República, en más de 300 municipios, producimos caña en este país, con 61 ingenios azucareros, que en la gran mayoría son chatarras, que no se modernizaron y que hoy parecieran las tiendas de raya, del milenio que pasó.

Donde se violan permanentemente los derechos de los productores y obreros, el decreto cañero y el contrato colectivo, son letras muertas para los empresarios; pues a tres meses del término de la zafra, aún no le liquidan a miles de productores de caña, en diferentes ingenios del país, como son San Pedro, San Francisco, varios ingenios del estado de Veracruz, también el de Atenzingo, Puebla, en fin.

Está muy claro en el decreto cañero, que la liquidación se da 30 días después del término de zafra; sin embargo, el decreto cañero sigue siendo letra muerta. Así también hay miles de jubilados y pensionados, que ya tienen cuatro o cinco quincenas que aún no cobran.

Actualmente la industria azucarera atraviesa por una profunda crisis definida por los siguientes rasgos, muchos factores, entre ellos, la caída de los precios internacionales del azúcar, como efecto de la introducción masiva, edulcorantes sustitutos o artificiales.

La falta de créditos suficientes oportunos y baratos, como lo establece el decreto cañero; la subutilización de la capacidad instalada de los ingenios; o sea la falta de modernización; el incumplimiento por parte de los industriales del decreto cañero de fecha 31 de mayo de 1991; la corrupción generada en los comités de producción cañera, donde líderes de la CNC (Confederación Nacional Campesina), de la CNPR (Confederación Nacional de Propietarios Rurales), coludidos con empresarios o funcionarios, hacen descuentos indebidos y arbitrarios a los productores de caña; la ilegal autorización para importar fructuosa de maíz, autorizada en las negociaciones Cantor-Serra Puche; en violación con lo que establece el propio texto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Señor Secretario, me voy a permitir concretar mi pregunta; ¿por qué ha fracasado el Comité de la Industria Azucarera, que establece el artículo 2 del Decreto cañero de fecha 31 de mayo del 91? ; como Presidente de este Comité, ¿aprobó usted el acuerdo de realizar importaciones de alta fructuosa?; ¿quiénes son los beneficiarios de la importación de la alta fructuosa?; ¿qué medida operativa ha dispuesto usted para que los industriales azucareros cumplan con el decreto cañero publicado en el Diario Oficial? Concluyo: el gobierno federal, en el Diario Oficial de fecha 1 de marzo del 98, estableció aumento del 2 por ciento a la tonelada de caña y en las zafras 98-99 y 99-2000; 1.38 por ciento. Este beneficio no le ha llegado a los productores de caña; nos preguntamos: ¿quién tiene esos beneficios? O ¿en dónde están esos beneficios que son de los productores de caña? ¡Gracias, señor Secretario!

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo, hasta por 8 minutos para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

¡Gracias, señor Presidente!; señor diputado. Creo que en el caso de la agroindustria azucarera tenemos uno de los ejemplos más claros de por qué tenemos que estar atendiendo a toda la cadena, y no solamente la producción de la materia prima. Creo que además el marco que lo regula es sui generis y creo que es positivo; siempre y cuando mantengamos sus disposiciones evolucionando con las condiciones que tiene que enfrentar la agroindustria.

En términos generales, la política en relación con la cadena azucarera llevó a cambios tan importantes como remover los precios oficiales, que se señaló insistentemente por todas las partes, que resultaban ser una de las líneas de regulación que más dañaban el proceso industrial de la cadena.

Se impulsaron también cambios en materia de las relaciones laborales, que buscan no solamente reordenar los costos, sino sobre todo, darle mayor flexibilidad para la organización del trabajo. O sea, no solamente son los costos; sino que las disposiciones han ido haciendo complejo reorganizar el trabajo al interior de las plantas.

Se estableció también, un mecanismo para el pago de la caña que relaciona el precio de la caña con el precio en el mercado nacional del ciclo anterior, y también cuenta la participación que tengan las exportaciones de excedentes.

En base a esto, en un marco que permitía un funcionamiento más eficaz de la cadena en lo económico, se empezó a disponer también de financiamiento para los inventarios; que es un elemento fundamental para que los ingenios puedan estar en condiciones de cumplir con sus compromisos de financiar una zafra que se concentra en seis meses del año, y que se absorbe en el total del año en materia de su consumo. El resultado productivo de la cadena, es que pasó de 3.4 millones de toneladas en 184; tocó 5.2 millones de toneladas y se ha establecido más o menos en 4.8.

Desde este punto de vista, lo que a mí siempre me ha dado trabajo entender cómo una cadena que está en crisis, aumenta 40 por ciento su volumen de producción; pero existen problemas en las estructuras financieras de varios de los grupos; que a pesar de que ya se habían establecido modalidades de financiamiento de los inventarios, al final de la zafra que ha concluido; de la zafra última, se presentaron problemas financieros de grupos, que hicieron que las casas internacionales que estaban financiando el inventario de azúcar, se retiraran; y de ahí, que hubo necesidad nuevamente de responder, por parte del Estado creando una línea de financiamiento a través de Bancomext (Banco Nacional de Comercio Exterior, Sociedad Nacional de Crédito), para ayudar a los grupos a substituir ese financiamiento internacional, que por la condición de dos o tres de los grupos industriales, se habían retirado del mercado.

Creo que debemos, sin duda, que ver no solamente a la cadena en el corto plazo; en el mediano y largo plazo, los tratados prevén que se igualen los aranceles de Estados Unidos y de México ante terceros países. Esto equivale prácticamente, a unificar el mercado, de tal manera que si además podemos anticipar en el mediano plazo que el interés de los consumidores vaya prevaleciendo junto con la corriente a desgrabación de los flujos comerciales, estaríamos enfrentando en el futuro, niveles de arancel, para el mercado conjunto México-Estados Unidos, más bajos que en la actualidad.

Eso nos obliga a realmente plantearnos cómo hacer más competitiva toda la cadena, cómo poder transferir las mejoras que todavía tienen un gran espacio para suceder en el campo, como transmitir hacia el final del precio las mejoras que se hagan en el campo y en la fábrica, con objeto de que en el momento en el que tengamos ese escenario de mercado unificado, liberado en cuanto a transferencias de producto entre ambos, no veamos pasar con mayor ventaja a los productores de muchos otros países.

En el Comité de la Agroindustria Azucarera no se resuelve nada en relación con la fructosa; la fructosa tiene términos previstos en el tratado y no podemos más que hacer lo que ya se hizo: recurrir a las medidas de salvaguarda; poner aranceles entre 65 y 175 dólares la tonelada para las diferentes empresas que estaban introduciendo o que han estado introduciendo fructosa grado 55 a México y, sobre todo, ajustarnos en el resto, en lo que sí le toca al Comité de la Agroindustria Azucarera a la aplicación del decreto.

Estos retrasos, a los que usted se refiere, tiene razón, señor diputado y son el resultado de este problema financiero de alguno de los grupos; sin embargo, fueron largas, pero creo que exitosas las negociaciones con las partes, con objeto de que todos los adeudos estén documentados, estén pactados intereses y que tengan previsto fondeo para liquidar los adeudos de los ingenios con los productores que todavía corresponden a la presente zafra.

Ciertamente, participamos las secretarías, pero también es cierto que hay que reconocer que es un asunto entre particulares; ingenios que les deben a cañeros; cañeros que no han recibido la totalidad de su pago, y por lo tanto, la obligación del Estado de buscar el mejor arreglo entre las partes, que llegó incluso a requerir que parte de los recursos que se canalizaron al pago, provengan de préstamos de los propios gremios cañeros.

Yo creo que las partes demostraron la disposición de hacer el mayor esfuerzo y que los términos en los que está pactado, se ajustan a los espacios que prevé el Decreto Cañero para el cumplimiento de las observaciones de ingenios con cañeros en esta última zafra. ¡Muchas gracias!

El Presidente:

El grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene la palabra, hasta por cuatro minutos, para réplica el ciudadano diputado Arturo Herviz Reyes.

El diputado Arturo Herviz Reyes:

Señor Secretario, no escuchamos quiénes son los beneficiarios con la importación de alta fructuosa.

Sin embargo, voy a hacer uso de este derecho, para puntualizar la gran problemática que se vive en el campo cañero.

Tal vez para muchos no sea de interés. Son quince estados que producen caña, son casi 2 millones de mexicanos que viven de este sector y es necesaria una reestructuración a fondo en este sector. Sabemos claramente que este problema se genera desde la venta de los ingenios, hay corrupción en la venta de los ingenios.

Ingenios fiados, muy baratos, otorgados a exfuncionarios. Caso Veracruz: dos exgobernadores adquieren ingenios sin ninguna experiencia en este sector. Hay corrupción, hubo, se supone, compromisos en la compra de ingenios que iban a modernizar... iban a modernizar estos ingenios, nunca se modernizó. No hay créditos hoy en el campo cañero, y usted lo sabe, señor Secretario, no hay créditos.

Es un problema de fondo el crédito, la asesoría técnica ha desaparecido y, bueno, a esto hay que sumarle los grandes problemas del Tratado de Libre Comercio, la importación de la alta fructuosa que está pegando muy fuerte en el sector.

Por eso es importante para nosotros como PRD (Partido de la Revolución Democrática), como grupo parlamentario, dejar asentada aquí nuestra postura en cuanto a la problemática cañera, y en función a estas consideraciones y de conformidad con los documentos programáticos de mi partido, del Partido de la Revolución Democrática y de las demandas de las organizaciones democráticas campesinas y de productores rurales, la posición del PRD frente al contenido de los capítulos del VI Informe referido al desarrollo rural, deben ser objeto de una minuciosa crítica y de reivindicación de las demandas y de los intereses nacionales y populares que incluyen el cambio de la actual política económica y su sustitución por otra que ponga en primer plano la defensa de los intereses nacionales y populares, el incremento constante y sustancial de las asignaciones presupuestales destinadas al desarrollo rural, la revisión y modificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en los capítulos referidos a las actividades agropecuarias, el restablecimiento del sistema de los precios de garantía para los productores agrícolas básicos o un sistema de garantía, que de garantía y seguridad a los campesinos de que sus productos tendrán valor.

La aprobación de la Ley de Desarrollo Rural -y aquí queremos hacer un comentario-, participamos activamente los grupos del PRD y del PAN (Partido Acción Nacional), lamentamos ahora la postura del PAN, que quiere que se revise, cuando esta Ley la impulsamos conjuntamente. Ahora serán gobierno y esperamos que cumplan con esa promoción de la Ley de Desarrollo Rural, con el compromiso que tienen con los campesinos de México.

Para concluir, solamente queremos leer parte de la fracción veinte del artículo 27 constitucional, que establece muy claramente el derecho de los campesinos a disponer de obras de infraestructura, insumos, créditos, servicios de capacitación y asistencia técnica, y en ese tenor concluyo, señor Secretario, el asunto de los cañeros no es un asunto solamente particular entre productor y empresario, el gobierno y el decreto cañero establece muy claramente que la siembra, el cultivo y la recolección de la caña, es de competencia federal.

Por ende, su Secretaría es la rectora y tiene la obligación de atender los grandes problemas del sector azucarero.

El Presidente:

Tiene la palabra, hasta por cuatro minutos para formular su pregunta, el ciudadano diputado Tomás Ríos Bernal, del Partido Acción Nacional.

El diputado Tomás Ríos Bernal:

Con su permiso, señor Presidente. Compañeras diputadas y compañeros diputados, señor Secretario, sea bienvenido.

A casi seis años de iniciada la presente administración, las condiciones que presenta la actividad agropecuaria en nuestro país, poco a cambiado, vistos a la luz de los objetivos del Programa Agropecuario y de Desarrollo Rural 95-2000. Este programa, en su diagnóstico señala los cinco problemas de fondo que limitan al sector, primero: crecimiento de la población superior a la producción agropecuaria en los últimos treinta años; segundo: saldos adversos con el exterior, debidos a importaciones crecientes; tercero: severos problemas de rentabilidad, capitalización y productividad; cuarto: marcada desigualdad en todos los niveles de desarrollo productivo y tecnológico entre las regiones y, quinto: la concentración de las tres cuartas partes de la pobreza del país en el campo.

Yo le pregunto, señor Secretario, ¿podría precisar usted los avances y resultados tangibles para los productores rurales en el periodo 95-2000 en lo relativo a la capitalización?, ¿cuál ha sido el incremento del ingreso neto de los productores en el mismo periodo?, ¿qué acciones concretas se tomaron para combatir la pobreza rural y en qué proporción ésta ha disminuido?, ¿cuáles son las estrategias o líneas de acción para al abasto de productos básicos agropecuarios?, ¿cuáles políticas públicas coadyuvaron a superar el deficit estructural de la balanza comercial agropecuaria?, ¿y en qué proporción ha crecido la producción agropecuaria con relación al crecimiento demográfico, según la expectativa del referido plan sectorial?

Muchas gracias, señor Secretario.

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo, hasta por ocho minutos, para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente. Con gusto, diputado Ríos Bernal.

Creo que los señalamientos de los cinco puntos que representaban tendencias que había que atender, son precisamente las orientaciones que ha tenido la política y respecto a los cuales podemos medir algunos resultados.

En términos de capitalización, he mencionado que la inversión que está apoyando año con año la Alianza para el Campo, representa el orden del 4% del valor del producto interno, que nos da una medida. Pero todos los apoyos sumados, nada más los que son transferidos a través de la Secretaría de Agricultura, andan cerca del 10.5 al 11% del Producto Interno Bruto, como apoyo directo a la inversión en capital o a la inversión productiva, y yo creo que eso es una tasa que sí nos permite ya ver algunos resultados.

Donde más claramente se ven los resultados, es si medimos productividad del trabajo. Si tomamos los datos de 1994, en lo que se refiere a valor de la producción, entre la población económicamente activa del sector, se va a encontrar con que en términos reales el incremento de productividad del trabajo en el sector agropecuario, fue del 15%.

Yo creo que indirectamente es el mejor amarre que podemos ver, porque realmente no buscamos impulsar capitalización para tener más dinero invertido. Buscamos tener capitalización para generar más valor agregado. Por eso creo que la medida de valor de la producción entre la población económicamente activa en el sector, nos da probablemente la más significativa de las medidas.

Creo, además, que el hecho de que tenga una tasa de crecimiento de valores agregados, que es lo del Producto Interno Bruto, tan superior en su acumulado al crecimiento de la población rural, nos da también una idea de la contribución de esa generación de valor a ingreso adicional de los productores y, en ese sentido, lo conectaría con cuáles son los caminos por los cuales se viene buscando incidir en la pobreza. Haciendo claro, que la vinculación del total de los indicadores en esa materia con el sector agropecuario, generalmente nos hace imposible el análisis.

El sector agropecuario puede resolver parte del asunto; y lo viene haciendo. Viene haciendo contribuciones positivas a la condición de vida y creo que eso está bastante claro, pero que habría que agregarle también otros factores para dar una respuesta más amplia a la contribución al combate a la pobreza, como son las variaciones que ha tenido la cobertura de servicios médicos, el porcentaje de terminación en los ciclos escolares, la cobertura de agua potable, la cobertura de drenaje, en todos estos casos tenemos variaciones positivas que, vistos en el total de la población tienen porcentajes importantes.

La cobertura de salud, por ejemplo, incorpora 16 millones de gente a los servicios institucionales de salud y una gran parte de ellos están, desde luego, en el ámbito rural.

¿Qué medidas se han tomado para impulsar los productos básicos? En realidad, lo que hoy tenemos es una política en la cual el productor decide qué va a producir; pero es cierto que todos los apoyos tienen... en todos los apoyos la producción de básicos tiene una participación muy alta, pues por razones obvias: cobertura territorial, número de productores involucrados.

Por ejemplo, el Procampo, que representa el 42 por ciento de ese total, que a su vez es casi un décimo del PIB, pues va todo a productos básicos, excepto los que van decidiendo salirse, dedicarse a otros productos, que hoy ya son 2 millones de hectáreas las que están destinadas a otros usos.

Todos los apoyos a la comercialización que representan otro 13 por ciento de ese total de la Secretaría, pues también se aplican exclusivamente a básicos. Pero creo que la razón es básicamente por la proporción de población productiva que está involucrada en los básicos.

Yo creo que en la medida que vayamos avanzando en la instrumentación de política, en la maduración del funcionamiento económico del sector, las decisiones de los productores son las que deben de prevalecer y que eventualmente, en lo que estamos buscando, es que la producción crezca lo más posible; pero que crezca con la diversificación que más convenga a los productores, y eso es lo que se viene dando.

Hoy tenemos una participación del orden del 34 por ciento, y probablemente no sea precisa la cifra, pero ése es el orden de la participación de los granos en valor respecto a la producción agrícola total. Pero mencionaba yo en mis comentarios introductorios que tenemos un conjunto de 165 millones de toneladas de productos agrícolas, y tratamos de que la política propicie un espacio favorable a las decisiones de los productores más que aplicarle apoyos a cada uno de los cultivos, que eso realmente nos llevaría a, casi, estar induciendo las decisiones.

Y creo que los incrementos en el ingreso neto se derivan de lo que estaba mencionando en términos de rentabilidad, en términos de productividad del capital, y pues creo que las variaciones que estamos teniendo en nuestros parámetros: crecimiento de la población versus producción, nos hemos referido varias veces, es que es muy superior hoy el crecimiento de la producción al de la población, y que en esa tendencia, los productores han logrado revertirlo.

En la balanza también tenemos reducciones importantes, y sobre todo, se va dando sobre bases de una oferta mexicana cada vez más diversificada, con posiciones cada vez más permanentes en los mercados; me refería a lo que la capitalización.

Y lo que se refiere a diferencias territoriales o diferencias entre segmentos de productores, pues ésa es la vertiente que se aborda con desarrollo rural. Yo he estado varios tramos de mi carrera en el sector; le puedo asegurar que en ninguno, antes de esta administración, ha tenido el sector rural, el sector con mayor rezago, la gama de apoyos productivos para tratar, de con un enfoque productivo, ir transformando las condiciones de las economías rurales, las economías regionales, con objeto de ir acortando las diferencias.

Todos estos apoyos no existían en ninguno de los programas anteriores y nos empiezan a dar transformaciones importantes; no en las estadísticas nacionales, pero sí en la calidad de dieta, en excedentes para empezar a vender -de los pequeños productores-, y también, en fortalecimiento de su patrimonio productivo.

Creo que es una de las vertientes de la política que más conviene examinar e instrumentos de los que más conviene apoyar, y a eso hemos dedicado crecimientos del 30 por ciento anual en términos reales, a los programas de desarrollo rural dentro de los programas presupuestales de la Secretaría.

¡Muchas gracias! (Aplausos).

El Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario de Acción Nacional si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos para réplica, el ciudadano diputado Francisco Arano Montero.

El diputado Francisco Arano Montero:

Con su venia, señor Presidente. Compañeros diputados, compañeras diputadas, señor Secretario:

Hemos pasado siete décadas donde el paternalismo aunado a buena dosis de corrupción han dejado a casi 12 millones de mexicanos en pobreza extrema. La demagogia convirtió la riqueza de los bosques en un precario monocultivo que hoy se traduce en la degradación de las cuatro quintas partes de nuestro suelo.

La reactivación del campo no ha prosperado. Su resultado ha sido generar una enorme cartera vencida debido a la nula rentabilidad, sumándose a estos otros factores que no vivíamos en nuestro país con índices tan elevados como son la emigración del campo hacia las grandes ciudades y al extranjero como consecuencia de ésta, una alta incidencia de desintegración familiar. Está demostrado que el estancamiento del agro no es por escasez de financiamiento sino por su uso desorganizado, irracional y manipulado. Hoy la política recesiva ha contraído la inversión pública y privada para el fomento agropecuario.

Es evidente que hoy usted nos informa, confirmando lo dicho por el Presidente de la República el pasado 1º de septiembre: la falta de infraestructura tanto de caminos como de almacenamiento siguen favoreciendo el abuso de intermediarismo, impidiendo una comercialización más justa.

Hoy podemos ver la descoordinación en instituciones que intervienen en el campo aplicando criterios técnicos y políticos en función de cada equipo sexenal, lo que ha dado origen a, 1º) Toma de decisiones unilaterales creando una infraestructura ociosa; 2) Una autogestión limitada, sobre todo, de los grupos campesinos regionales y con la vocación de la misma región; inadecuado uso del suelo y desvinculación al generar y transferir tecnología; lentitud en aterrizar los proyectos.

Hoy la pequeña propiedad es aventajada con recursos, con suelo e infraestructura hidráulica, y se orienta a proyectos más elevados, como agroindustriales y de exportación.

Ésta es una segunda razón para que los productores ejidales y comunales del que dependen alrededor de 3 millones de campesinos están destinados a sembrar maíz y frijol anunciando su incorporación al programa Procampo, mismo que no está encaminado a estimular la productividad ya que hoy es visto como programa de clientelismo electoral.

Señor Secretario: Estos incrementos significativos que usted nos hace y que nos ha informado el día de hoy, y según ustedes, esos incrementos en estos rubros en todos los cultivos, hoy, paradójicamente, tenemos -como le decía yo- el mayor alto índice de emigración.

Hoy tenemos más pobres que en 1994; hoy tenemos desintegración familiar; hoy tenemos el abandono de la tierra. Coincido con usted (falla en grabación)... pero nosotros no somos responsables del éxito o del fracaso de los programas de desarrollo rural.

Muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos para formular su pregunta, el ciudadano diputado Juan Leyva Mendívil, del Partido Revolucionario Institucional.

El diputado Juan Leyva Mendívil:

Con el permiso de la Mesa, compañeras y compañeros diputados.

Señor Secretario, el problema del campo no es un problema de este sexenio, es un problema fuerte de hace 18, 20 años a la fecha, y no es en este sexenio donde íbamos a terminar con los rezagos que existen en el campo. Por eso quiero iniciar reconociendo los instrumentos de apoyo con que contamos los productores, como lo son el Procampo, Alianza para el Campo, Desarrollo Rural y los instrumentos para la comercialización.

Fueron producto de grandes acuerdos derivados de una intensa negociación ante la Secretaría, llevadas a cabo con las organizaciones campesinas, con esta dependencia, y dentro de estas organizaciones -hago énfasis, las que forman el Congreso de modo permanente y otras.

Aún con la deficiencia de estos instrumentos, unos con normatividad que nos obliga a revisarlos para que sean más accesibles, y principalmente a los pequeños productores; y otras con limitaciones de recursos. Aún así estamos convencidos que estos instrumentos deben de seguir y que debemos fortalecerlos.

Quiero decirles que el esfuerzo del gobierno federal en materia de Presupuesto ha sido importante, pero insuficiente. Pues si tomamos en cuenta que en el año pasado, en el Presupuesto anterior, se asignaron alrededor de mil 500 millones de pesos para apoyar la comercialización, y que en este Presupuesto, el actual fue de 3 mil 500, este incremento no se refleja en buenos precios para la cosecha de granos y oleaginosas; y pongo como ejemplo los apoyos asignados a dos o tres cultivos de trigo, que fue de 436 pesos por tonelada, el sorgo de 177 y el maíz de 397, que se significó un esfuerzo extraordinario y que sin embargo, los productores aún siguen insatisfechos, quieren mejores precios, y esto es en función de que los costos de producción le han ganado a los precios asignados.

Y si a esto agregamos, señor Secretario, la política indiscriminada de importaciones de granos y oleaginosas por parte de Secofi en tiempo de cosechas, que en los últimos ciclos no ha sido tan agudo, pero que el efecto hoy lo venimos resintiendo, y que esto mucho nos complicó la comercialización a nuestros productos.

Por lo anterior, señor Secretario, deseo preguntar lo siguiente: ¿Cuál debe ser el plan o el programa que se debe llevar a cabo por parte del gobierno federal, para que tengamos los productores precios reales a nuestras cosechas?, que vengan a ser estos precios verdaderamente rentable nuestra actividad, a sabiendas que las referencias internacionales nos dicen que los precios seguirán a la baja.

¿Considera usted que es conveniente que la política de importaciones de granos deba seguir decidiéndose en la Secretaría de Comercio o que dependa de la Sagar?

Estas dos preguntas, señor Secretario, consideramos muy importantes para nuestro sector, por su respuesta, muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo hasta por ocho minutos para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente, con gusto diputado Juan Leyva Mendívil.

Creo que en el aspecto de apoyos a la comercialización, es donde estamos encontrando demandas crecientes en materia presupuestal, y tenemos que reconocer que si estamos insertos en un comercio internacional, con reglas, salvaguardas, cupos, lo que tengamos de herramienta, pero que si en ese ámbito los precios siguen bajando, la única respuesta al compromiso de depender al ingreso del productor, es atención presupuestal a la diferencia.

En la reunión de hace un año, que tuve el gusto de estar con las comisiones de Agricultura y Ganadería acá, precisamente analizábamos que esta tendencia en la cual, crecientemente están recibiendo los productores americanos, complementos al ingreso que obtienen por la vía de las ventas de sus productos, nos está llevando a una situación que la economía suponía que no se podía dar, y que con precios a la baja anticipados, tenemos consistentemente volúmenes adicionales en el mercado.

No encuentro otro camino que haga que la aritmética cuadre, que si queremos defender el ingreso del productor, si las cotizaciones en internacional están a la baja y afectan, no solamente la compra-venta de los granos, sino la de los productos que se elaboran con esos granos, la atención tiene que ser por la vía de presupuesto.

Con la problemática adicional de que en la medida de que las diferencias que queremos neutralizar, o sea, una cotización baja contra lo que usted planteaba, de tener precios reales -que lo entiendo como que se mantenga el precio real, eso querría decir que tenemos que poner más dinero por tonelada.

El problema es que en la medida que esas diferencias van creciendo, también tenemos que apoyar más toneladas.

En 1998, en 1999, se apoyaron del orden de 5 y medio millones de toneladas en su comercialización, en la medida que estas diferencias siguieron creciendo, la concentración también de algunas cosechas obligó a que este año se tuvieran que apoyar 9 millones de toneladas.

La tendencia puede anticipar un escenario muy parecido, se anticipa que los apoyos al ingreso, complementarios a los productores americanos, crecerá en función de las propuestas presupuestales que tiene su gobierno ante su Legislativo. Hoy tenemos que en cada..., que en adición a cada dólar que venden de maíz reciben 34 centavos, que en adición de cada dólar de trigo reciben 44 centavos, en algunos de los productos es más de 80 centavos.

No hay, si queremos mantener consistencia en la política de competitividad en las cadenas, y al mismo tiempo defender el ingreso de los productores, tiene que haber una respuesta presupuestal.

En los cálculos que se han solicitado a la Secretaría para integrar en términos preliminares el Presupuesto, si se mantienen los mismos precios de este año al productor, si se mantienen los mismos precios de referencia en las cotizaciones o en las paridades de este presupuesto y tasas de interés también de este presupuesto, las necesidades que se estiman rebasan los 4 mil 300 millones de pesos. Pero eso habría que actualizarlo en función de los planteamientos que más cerca de las fechas presupuestales habría que actualizar.

Yo creo que la política de importación de granos, lo que está establecido en el Tratado, nos permite administrar las importaciones, de tal forma que no deterioren la formación de precios nacionales, creo que año con año hemos venido haciéndolo con mayor grado de éxito -como usted hoy mismo lo mencionaba, en los últimos años ya no tanto fue el choque -como decía, de las importaciones respecto a la formación de los precios, pero creo que hay una forma de conciliarlo, y desde luego, que si esto se pudiera formalizar para que tanto la dependencia a cargo de la producción, como la dependencia reguladora del Presupuesto, tuvieran una mecánica establecida, formal, para proceder, sería mejor.

Pero hoy tenemos coordinación en esa materia, y por eso ha sido posible lo que usted mismo refería, en el sentido de que el último año, en los últimos dos años hemos tenido mucho menos interferencia de las importaciones en relación con la comercialización de las cosechas nacionales. El asunto de precio es presupuestal.

El Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos, el ciudadano diputado Gustavo Nabor Ojeda Delgado.

El diputado Gustavo Nabor Ojeda Delgado:

Con su permiso señor Presidente, compañeras y compañeros diputados, señor Secretario; como ha escuchado usted, en el pasado reciente, la inversión pública global destinada al campo se ha visto drásticamente disminuida, no solamente, en esto, Gasto Público total, sino también el Producto Interno Bruto, y como consecuencia de ello, los volúmenes de importación de alimentos, se han incrementado a niveles de afectar nuestra seguridad alimentaria, a pesar del esfuerzo realizado por esa Secretaría a su cargo.

El retiro del Estado de las actividades relacionadas con el campo, con seguridad, tendrá mayores costos que los que se pretende ahorrar vía Gasto Público, y la preponderancia de los programas de carácter asistencialista, ha tenido como consecuencia el incremento en los niveles generales de pobreza.

No basta apostarle a la sobrevivencia de los hombres y mujeres del campo, o bien, como alguien sugirió -espero en broma-, pretender asimilarlos en la economía de los Estados Unidos.

Siendo tan escasos los recursos que se destinan al campo, con preocupación observamos que en su mayoría se canalizan a mejorar la viabilidad de los proyectos de la agricultura comercial, lo cual en sí mismo, no resulta negativo; pero lo cierto es que ponemos a competir por los mismos recursos, en condiciones iguales, a desiguales. Se sabe que en Estados Unidos, el subsidio a la agricultura llega a 4 mil 500 millones de dólares, circunstancia que rebasa con mucho lo que en México se da.

Sin embargo, sabemos muy bien en dónde se ubican los opositores tradicionales del desarrollo rural y, especialmente, de quienes se oponían a la justicia social en el campo; de ahí, que los pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros integrados en la diputación priísta, conscientes del enorme reto que representa el desarrollo rural, pondrá todo su esfuerzo para que el próximo Presupuesto del 2000 contemple mayores recursos para el campo.

Además, en la búsqueda de la modernización del campo, estamos conscientes que se crearán programas de apoyo que necesitamos vigilar y darles continuidad, con un programa que le dé certeza a las acciones que se desarrollen, y tenemos, además, la circunstancia de estar pendientes de la nueva ley de desarrollo rural, que permitirá, seguramente, a los campesinos encontrar mejores perspectivas para su desarrollo.

Por otro lado, señor Secretario, en el marco de la glosa del VI Informe Presidencial, le pedimos nos explique qué se hizo en este año en favor de los productores de las zonas áridas del país, en lo relativo a la conservación, ampliación y aprovechamiento de sus recursos vegetativos; además, de en qué apoyos se brindaron a los productores de copra, para rejuvenecer, fortalecer y ampliar sus plantaciones; así como en qué forma se les coadyuvó a ambos para la transformación y comercialización de sus productos.

Muchas gracias.

El Presidente:

Están inscritos para la segunda ronda de preguntas, hasta por 4 minutos, con derecho a réplica por otros 4 minutos, los siguientes ciudadanos diputados: José Narro Céspedes, por el Partido del Trabajo; Esveida Bravo Martínez, por el Partido Verde Ecologista de México; la diputada Petra Santos Ortiz, por el Partido de la Revolución Democrática; el diputado Francisco Javier Flores Chávez, del Partido Acción Nacional y el diputado Miguel Ortiz Jonguitud, del Partido Revolucionario Institucional.

Tiene la palabra, hasta por 4 minutos, para formular su pregunta, el ciudadano diputado José Narro Céspedes.

El diputado José Narro Céspedes:

Compañeras y compañeros diputados, señor Secretario.

Al ir desapareciendo paulatinamente los apoyos gubernamentales en el sector agropecuario, se ha profundizado la crisis que se inició desde mediados de los años 60, y que nos coloca en una situación crítica en términos del abasto alimentario y de insumos para el renglón agroindustrial.

El Inifap (Instituto Nacional de Investigaciones Forestales y Agropecuarias), por poner un ejemplo, aunque tiene buenos programas, sus recursos son totalmente insuficientes. Sabemos que la transformación en el campo la van a hacer, precisamente los hombres del campo, y no hay recursos para la capacitación de ese motor de la transformación que son y que deben de ser los hombres del campo, por eso el Inca está feneciendo sin recursos y sin presupuesto. Nos parece algo, verdaderamente, lamentable y preocupante.

Continuando con la lógica neoliberal, la política actual agropecuaria asumió en 1995 el objetivo de mejorar sustancialmente el bienestar de la población dedicada a la agricultura, alcanzar una balanza comercial superavitaria, y lograr la suficiencia alimentaria en productos básicos; para ello, polarizó aún más el universo agropecuario en dos mundos: aquel en que se incluía a los agricultores de mediana y alta productividad, que desde antes gozaban ya, de una posición que iba de cómoda a privilegiada, directamente relacionada con el mercado, ya sea interior o hacia el exterior, y la inmensa mayoría de la población campesina que cultiva pequeñas parcelas, prácticamente para el autoconsumo.

Al entrar en vigencia el Tratado de Libre Comercio, Procampo debía actuar compensando los subsidios que otorgan a los campesinos los gobiernos de Estados Unidos y de Canadá. Dicho subsidio consistía antes en 100 dólares por cada hectáreas; ahora, en 82 dólares por cada hectárea únicamente.

Por eso, señor Secretario, le preguntamos, ¿quién subsidia a quién?; ¿quién se lleva y concentra la riqueza nacional?; ¿a poco los campesinos son subsidiados en el fondo?; o ¿los campesinos son los que siguen subsidiando en gran parte el aparato productivo nacional?; ¿quién se queda con la riqueza del país? No son los campesinos.

Por eso, nosotros, en esa tesis del subsidio que aparentemente le dan al campo, estamos totalmente en contra... los campesinos siguen subsidiando a las ciudades y a la industria nacional; ésa es la realidad en este país; y esto ha permito que algunos pequeños sectores de la economía nacional sean los que concentren grandes cantidades de riqueza nacional en detrimento de la pobreza de la miseria que priva en el campo.

¿Por qué siendo tan importante la producción de alimentos, la generación de empleo en el campo, y por consecuencia, mejorar el bienestar de la población rural, la Secretaría a su cargo no ha tenido la atención que las necesidades del sector reclaman?

¿Díganos usted, por qué los resultados de Procampo, que es supuestamente un programa de apoyo a la producción son tan limitados, dado que no se aprecia, a lo largo del sexenio, un incremento sustancial de dicha producción?

¿Qué hace el señor Secretario para que se cumpla la norma por los gobiernos estatales, para que no usen la infraestructura, los recursos humanos, los técnicos inder y los económicos para su beneficios personal o político? No a la corrupción, señor Secretario, que se empieza a generar en algunos estados del país usando y malversando estos recursos.

Explique usted por qué, a pesar de los apoyos de Aserca, en la mayoría de las zonas agrícolas persiste el problema del coyotaje en la comercialización de los productos del campo, señor Secretario.

Por sus respuestas, muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo, hasta por 8 minutos, para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente.

Con gusto, diputado Narro.

Yo creo que los resultados del Procampo que es, entiendo la primera pregunta, no son limitados, yo creo que la cobertura que tiene representa el financiamiento de avío, prácticamente, para el orden del 85% de los pequeños productores, que son una buena parte del total de los que están en Procampo y producen básico.

Creo que los análisis donde vemos las repercusiones que ha tenido en cambios tecnológicos, también son importantes.

Las encuestas nos permiten ver que una buena parte usan por primera vez agroquímicos, que por primera vez usa... invirtiendo su Procampo semilla certificada, que al invertirlo tiene un múltiplo en el ingreso como impacto, y que viene crecientemente; ya cerca de la cuarta parte del presupuesto se está aplicando como un instrumento de colateral o de apoyo al financiamiento, al financiamiento para la inversión productiva.

Yo creo que la transformación que permite también en casos de reconversión, al ser un ingreso previsto a varios años, que se actualiza con la inflación presupuestal, como lo hemos venido haciendo, le da también una base de certidumbre para iniciar producción, que necesariamente tiene que tomar algún plazo de maduración para que represente ingreso adicional.

Nos comprometimos en 1996 a mantener el valor del Procampo, se ha hechoÑ y se ha cumplido con eso en términos de la inflación presupuestal, o sea, actualizar cada año el valor en el presupuesto, con objeto de que en términos reales se mantenga.

Y respecto a la norma de manejo de los recursos de la Alianza en los estados, yo creo que lo primero que tenemos que reconocer, es que la federalización o la descentralización administrativa, nos ha permitido avances muy importantes respecto a eficacia del Gasto Público, ya que cada peso que se ha canalizado a la Alianza, básicamente se acompaña con otro tanto para la inversión total que se está llevando a cabo por parte de los productores; y creo que los mecanismos que tiene interconstruidos la Alianza, ayudan también a la transparencia en el uso de los recursos.

En todos los estados se publica a qué se aplicaron los recursos, quién los recibió, cuál es su cader, cuál es su domicilio, quiénes son sus vecinos, y yo creo mucho más en la eficacia de la auditoría social, que en la de cualquier otro mecanismo de auditoria formal, de los cuales ya tenemos más o menos seis que revisan cada uno de los programas.

Creo que con el conocimiento de a dónde van los recursos, quién los recibe, se publica de manera que los vecinos saben a qué se estuvo aplicando, cuánto se dio y a quién, y nos da una mejor medida de seguimiento.

Por otro lado, creo yo que los mecanismos de verificación, pues, tienen que ser así, ex post, y no ser un prerequisito para poder estar trabajando, lo cual verdaderamente reduce todavía más la eficacia en el ejercicio del Gasto Público; creo que a posteriori es mucho mejor mecanismo, y que la Alianza lo tiene previsto.

Yo creo que hay un problema de calificación cuando se llama al intermediario coyote o acaparador; lo que necesitamos en el sector, es que haya una gran participación en las fases de acopio y comercialización, pero que las transacciones, sobre todo las de primera mano, se den con referencias claras en términos de calidad, de precios de referencia, y yo creo que los apoyos que están proporcionándose para la comercialización, precisamente, lo que tienen que robustecer, es ese estrato de acopio y comercialización, porque realmente lo que están permitiendo, es un mecanismo de pago cada vez más cerca de la cosecha, y creo que el calificativo que le pongamos puede ser muy diferente, pero que si se apega a normas de calidad, si se transmiten por ahí apoyos a la comercialización, cuando los hay, entre mayor concurrencia tengamos en las fases de acopio y comercialización de agentes económicos, pues más fluidas serán las ventas de los productos del campo y, por lo tanto, un mejor esquema para el ingreso de los productores.

Se busca que la primera transacción al final del acopio, sea lo más inmediata posible, y fortalecer a las organizaciones de los productores, para que a partir de ahí puedan escoger con mayor posibilidad el momento en que hacen la siguiente transacción. Ésos serían mis comentarios.

Señor Presidente, si me permite unos minutos, me quedan...(inaudible), porque no le contesté al diputado Herviz, respecto a una pregunta muy puntual, de que a quién beneficia lo de la importación de la fructuosa.

Pues, en realidad no tiene un destinatario, es parte de lo que alimenta la industria de edulcorantes, y que se utiliza, principalmente, en la fabricación de refrescos, conservas, etcétera. Pero yo creo que el problema, más bien, es el desequilibrio que tenemos en el flujo de un edulcorante respecto al otro, y que está tomando una proporción importante en el mercado nacional de edulcorantes.

El Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario del Partido del Trabajo, si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos, el ciudadano diputado José Narro Céspedes.

El diputado José Narro Céspedes:

Nada más le señalo, señor Secretario, en 1994 eran 100 dólares por hectárea, lo que se da por Procampo, y ahora, son 82 dólares por hectárea.

Indudablemente, hay elementos de malversación de fondos y de recursos, que han utilizado en beneficio personal y en beneficio políticamente, a veces, de los actores o de los gobernadores estatales. Nosotros se lo comentamos, para nosotros es importante señalarlo.

Y por último, también queremos comentar que, es claro que la riqueza que genera el campo y que aporta para el Producto Interno Bruto nacional, se transfiere a algún sector, al sector que se ha enriquecido a costa de todos los mexicanos, o sea, hay una riqueza que se genera; nosotros decimos, quién transfiere recursos a quién, el campo transfiere recursos, su riqueza, o sea, al campo prácticamente le expropian su riqueza a favor de otros sectores de la economía, que son los que se han enriquecido a costa de todos los mexicanos.

Con la nueva política agropecuaria, señor Secretario, la cual pretende modernizar al sector, entre comillas, la mayoría de los resultados han sido poco favorables, esto es muy importante. Por un lado, los ingresos de los productores cayeron, los ingresos de los productores cayeron en 70% en el sexenio, si bien la producción aumentó, sólo fue en algunos productos.

La balanza comercial del sector, con el exterior, ha sido negativa; se profundizaron las diferencias entre las regiones productoras, la cantidad de pobres en el campo creció durante su sexenio un 15%, aumentando con ello las necesidades más urgentes de bienestar.

Por el lado del Procampo, creemos que deben de revisarse los criterios de asignación de los subsidios. En primer término, debe de mantenerse el principio de otorgar una parte del subsidio por hectárea, como criterio general, pero por otro lado, también debe de darse un apoyo a la productividad.

En el caso de Aserca (Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria) , los apoyos son aprovechados por las grandes empresas comercializadoras, y no por los productores, su aplicación no es generalizada en todo el país, ya que únicamente se aplica a algunos productos.

Por otra parte, en cambio en el patrón del cultivo hacia una agricultura más competitiva, no se ha dado; el 88% de los productores del campo producen frijol y maíz, y producen de temporal fundamentalmente.

En resumidas cuentas, señor Secretario, ha sido una política que polariza al campo, concentra recursos en unas cuantas regiones, y dentro de éstas, en poco productores, excluyendo a la mayoría de los productores con menores recursos; sus recursos son extremadamente raquíticos para poder financiar los proyectos agrícolas que el país requiere, mantiene un enfoque productivista, que no favorece el desarrollo de los campesinos pobres.

Para el sector agropecuario, la política de apertura económica ha sido errónea y perniciosa, ya que se ha permitido el ingreso de productos que desplazan a la producción nacional.

Los productos agropecuarios que se ven afectados con el Tratado de Libre Comercio, principalmente con Estados Unidos son: el maíz, las oleaginosas, el azúcar por lo de la fructuosa, y los productos cárnicos, en las importaciones. En las exportaciones de las hortalizas: el aguacate y el tomate.

En esta materia, al igual que en otras, nuestras autoridades siguen exagerando, al grado de ser más papistas que el Papa, ya que además de haber negociado periodos muy breves para la eliminación de aranceles a los productos agrícolas, sin considerar los diferentes niveles de productividad, han incurrido en el gravísimo error de acortar el cumplimiento de los plazos inicialmente acordados.

Ojalá que no estén como Hacienda, que ya logró que le paguemos por cuatro años en anticipado al Fondo Monetario Internacional, y que aquí, en la cuestión agropecuaria, estemos abriendo el mercado o generalizando el desastre en la política agropecuaria del país. Muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos para formular su pregunta, la ciudadana diputada Esveida Bravo Martínez, del Partido Verde Ecologista de México.

La diputada Esveida Bravo Martínez:

Con su permiso, señor Presidente. Compañeras y compañeros diputados. Señor Secretario Romárico Arroyo. La posición de la agricultura frente al uso y el abuso de los recursos naturales, es sin duda privilegiada. La naturaleza y agricultura están desde siempre indisolublemente ligadas de tal forma, que hoy ya algunos agricultores llevan a la práctica la denominada agricultura orgánica sostenible, analizando y evaluando la aplicación de las formas de producción prevalecientes para que sean congruentes con su entorno y sus efectos ambientales.

Alternar los equilibrios que a la naturaleza ha impuesto mediante rejas fijadas, a través de miles de años para empezar a establecerlas nosotros mismos no garantiza siquiera el grado de comprensión de la interrelación que existe entre cada organismo con otro y con su entorno ecológico en el que desarrolla... ni mucho menos, los efectos... tal alternación produce al medio.

No actuemos de manera irresponsable en materia agrícola. La desertificación gana terreno día tras día, lo que limita el suelo de fértil, capaz de proporcionar al ser humano su alimento.

Los problemas ambientales que padece nuestro país, se manifiestan en todas partes amenazando la salud de sus pobladores y la estabilidad en la producción de diversos granos, de los que México es un gran consumidor, arriesgando también, de manera innecesaria, la posibilidad de mantener los márgenes de producción hasta ahora desarrollados. Porque en el futuro se utilicen recursos mermados por la sobreexplotación y su degradación o, incluso, que al explotar se relaciona... mente los recursos puedan proporcionar una mayor producción.

Al fin de la agricultura... no es solamente el producir al máximo de alimentos al más bajo costo empleando el menor número de personas. El verdadero propósito debería ser el de producir una variedad de alimentos de una calidad que satisfaga y respete la salud humana cuidando el medio ambiente y el equilibrio de las condiciones sociales en las comunidades rurales, no empujarlos, orillarlos, a que migren a las grandes urbes o al extranjero, sino colaborar con ellos para que sus comunidades produzcan lo que el pueblo de México necesita sin tener que despojar de esos mismos recursos a las generaciones futuras que requieran de ellos para su subsistencia.

Por eso, yo le pregunto, señor Secretario ¿cuál es la participación de la Secretaría a su cargo en la Comisión Intersecretarial para realizar una labor más efectiva y poder eliminar el uso de plaguicidas y fertilizantes que causan un gran deterioro ambiental?

¿Cómo ayuda la Sagar a esos sectores para mitigar los efectos del cambio climático y qué posición asume ante el Ejecutivo para alertar sobre los efectos del mismo?

¿Por qué no se dan las mayores apoyos al programa integral y agricultura sostenible y conversión productiva? ¿No cree usted que se puede abatir el impacto ambiental con este tipo de programas? Por su atención, muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romarico Arroyo, hasta por 8 minutos para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente. Diputada Esveida Bravo Martínez, yo quisiera aprovechar la intervención suya y el cuestionamiento para tratar de acreditar que en la política del sector hay una orientación hacia la sustentabilidad y un mejor aprovechamiento de los recursos... una agricultura más amigable con el medio ambiente.

Y le voy a dar algunos ejemplos, que además nos permiten ilustrar algo muy valioso: que no hay ningún divorcio entre productivo y pertinente con el medio ambiente.

Normalmente, se pensaba algún tiempo, que para atender la vertiente ambiental habría que invertir adicionalmente y la verdad es que en todos los esquemas que tenemos de incremento a la productividad hay una compatibilidad total con un mejor uso de los recursos.

Una buena parte de los apoyos a mecanización y a cambios de prácticas, por ejemplo, se han orientado a labranza de conservación. Tenemos regiones en el país donde se pierden hasta 15 toneladas de suelo por hectárea en un solo año y estos cambios de formas de labranza nos permiten revertir esa tendencia en realidad y mejorando los suelos año con año.

A eso se han aplicado recursos en superficies ya importantes que suman, entre lo que llevábamos y lo que se ha hecho, del orden de un millón de hectáreas.

Hay también establecidos programas para transformar las prácticas que utilizan el fuego. Lo que hemos dicho del tumba, roza y quema, en el cual se aborda con un apoyo intensivo la asistencia a los productores. Cambios de materiales vegetativos, de implementos agrícolas; de la agricultura caminante a la agricultura sedentaria; de aprovechamiento de aquellas áreas de acahual, que ya no se queman; de fortalecimiento del patrimonio productivo preservando suelos, y esto, todo, coincide con rendimientos... incrementos muy importantes en los rendimientos.

En ese camino tenemos ya una superficie del orden de 300 a 350 mil hectáreas y todos han sido con apoyos programados por dos o tres años en cada una de las parcelas y con una gran intensidad en lo que se refiere a asistencia técnica.

Modalidades que se impulsan con los programas de ganadería, como lo de ganadería holística, resultan también notablemente más pertinentes con los recursos y también significativamente más productivos en términos de producción de carne y leche.

Y ese es el esquema que se está impulsando.

En el café tenemos uno de los ejemplos más importantes. La superficie productora de café de México, captura el equivalente a 22 veces las emisiones de bióxido de carbono del Distrito Federal... bueno, del Valle de México.

En la medida que estemos impulsando, densificando, ampliando las zonas cafetaleras, creo que estamos obteniendo ahí un impacto muy importante, sin descontar el hecho de que los apoyos que se están dando a los productores, les permiten salir de esa forma de beneficiar, en la cual toda la carnaza que envuelve al grano se tira a las corrientes y se vuelve un contaminante.

En lugar de eso, se producen los fertilizantes y hoy México es el mayor exportador de café orgánico en base a esta transformación de las actividades.

Hemos también impulsado, y disponemos de recursos, del Fondo Global para Mejoramiento del Ambiente, México tiene la primera operación con el Fondo para impulsar el uso de fuentes de energía alternativas, lo estamos haciendo.

Estamos también trabajando con el propio Fondo para estimar la captura de bióxido de carbono que nos permitiera acreditar, en términos... en los términos en los que se pactó en la ronda de Kioto, el poder compensarles a los productores lo que vienen haciendo como mejoría en las prácticas productivas.

Creo que lo de la Sibiogem nos permite... o los avances que ya mencioné, que tengamos una política en materia de biotecnología que no se define o llega a acciones en base a manifestaciones en la vía pública o en base a manifestaciones que no tienen detrás un verdadero sustento científico y venimos caminando.

Otro de los aspectos es lo que se refiere a ingenios, donde una buena parte de la carnaza se está utilizando ahora en la producción de composta que, nuevamente, se utiliza para mejorar la agricultura y que es una reducción importante en lo que se refiere a descartar volúmenes que se vuelven contaminantes.

El Programa de Agricultura Sostenible, pues no solamente estamos con... de acuerdo, nosotros lo diseñamos, nosotros lo planteamos al Banco Mundial y hemos aplicado todos los recursos que los espacios presupuestales nos permiten. Tiene muchos más recursos la línea con el Banco Mundial una modalidad que le deja ahí 400 millones de dólares por usar, pero el que tenga el financiamiento no quiere decir que lo puede gastar y es en la aprobación presupuestal donde se abren los espacios para que cada uno de estos programas pueda disponer de las líneas de crédito, o sea, financiamiento le sobra, necesidad y pertinencia, creo que son muy claras y espacio presupuestal, creo que entre todos podemos hacer algo para dejarle más espacio a la agricultura sostenible, en lo que se refiere a los programas de desarrollo rural.

Muchas gracias.

El Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene entonces la palabra hasta por cuatro minutos, para réplica, la ciudadana diputada Esveida Bravo Martínez.

La diputada Esveida Bravo Martínez:

Señor Secretario Arroyo Marroquí, agradezco sus respuestas, a las que yo quisiera agregar algo más y comentarle que la agricultura por sus características, por ser una relación directa e inmediata con la conservación de los recursos naturales y de la estabilidad del medio ambiente y social, debemos así partir de la agricultura de producción, hacia la agricultura de protección.

La base ecológica natural de las zonas de cultivo, constituye un momento esencial para el propio mantenimiento de la producción agrícola, las prácticas de fomento agrícola pueden resultar perjudiciales para el ambiente y en el largo plazo, para la actividad agraria misma.

En el largo plazo, para la actividad agraria misma, basta sólo señalar los efectos que con el uso irracional de los plaguicidas y fertilizantes han traído consigo, nosotros no podemos justificar el hecho de que la explotación de los recursos sea indiscriminada y descuidada, arriesgando la salud, el equilibrio ecológico y el patrimonio natural.

Le corresponde a las próximas generaciones ¿qué es lo que vamos a dejarles? Señor Secretario, la riqueza de un país no se centra sólo en su producción agrícola, en su calidad de producción o en los altos índices de producción en el mercado, sino en ver que los habitantes tienen empleo, que tengan y estén en óptimas condiciones para su desarrollo y que tengan para comer, que no se vean en la necesidad de destrozar su patrimonio natural para conseguir algo de comida, arrebatándoles a sus compatriotas la riqueza de diversidad biológica de estas tierras y heredándoles, en cambio, un futuro de producción incierta, seguramente insuficiente para que los menos puedan subsistir.

Muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra, hasta por cuatro minutos para formular su pregunta, la ciudadana diputada Petra Santos Ortiz, del Partido de la Revolución Democrática.

La diputada Petra Santos Ortiz:

Compañeras y compañeros diputados, señor Secretario, buenas noches. No subo a esta tribuna a argumentar con cifras nuestro cuestionamiento a la política agrícola, que ha implementado el presente gobierno en el campo mexicano.

Cuestionar dicha política en base al mero manejo estadístico, sin profundizar en sus efectos sociales, implica no sólo confrontar cada uno de los instrumentos que la constituyen y que en el pasado Informe de Gobierno son publicitados como sumamente exitosos, sino implica también, involucrarnos en una visión analítica donde predomina la racionalidad económica propia de un modelo económico que la mayoría de los mexicanos rechazamos y que la Secretaría a su cargo ha impulsado desde hace seis años en el campo.

Este modelo, rapaz y depredador del medio ambiente, de la nación y del trabajo de los mexicanos, que tiene como divisa la apropiación en pocas manos de la riqueza social, ha producido en el campo no sólo la proliferación de la miseria y la ruina entre los campesinos y los pequeños y medianos productores, sino también ha ocasionado efectos perversos en su planta productiva, desarticulando la mayor parte de las cadenas productivas, como si este hubiera sido un requisito básico para la entrada en el campo del capital transnacional propio de la globalidad.

La alta concentración de la riqueza productiva, es consecuencia directa de la política por ustedes impulsada, la cual, por otra parte, al no llegar a la mayor parte de los productores mexicanos, ha propiciado la profundización en la mayor parte de las principales zonas productivas del abandono de tierras y el rentismo, como nunca, en la historia del país, lo que ha desembocado en el crecimiento de la migración a los Estados Unidos, verdadera válvula de escape a las ineficiencias de un modelo que sólo desgracias y pobrezas ha traído para los campesinos mexicanos.

Señor Secretario, el pasado quince de enero del 99, la Secofi publicó en el Diario Oficial de la Federación, la autorización para operar como entidad nacional de acreditación a la Asociación Civil denominada Ema, para operar como entidad de acreditación en los términos que establece la Ley Federal sobre Metrología y Normalización a partir de esa fecha. Dicho acuerdo fue establecido en el Diario Oficial, es importante mencionarlo, porque le permite a esta asociación civil, virtualmente, monopolizar la acreditación de unidades de verificación en materia de sanidad animal.

El carácter monopólico que asume Ema en la acreditación, el desplazamiento que hace en la práctica del papel que tenían los médicos veterinarios, no sólo deja sin empleo a muchos de los médicos veterinarios, sino que además, encarecen los servicios. Ejemplo: antes pagaban 100 pesos, hoy les cobran 805 y hasta 2 mil 12, sobre todo, para los pequeños y medianos productores, esta forma de control y seguimiento, que responden más a las ganancias que al interés público, que subyace a las acciones productivas del tipo agropecuario que se desarrollan en nuestro país, es comprensible, si consideramos que el pequeño Renave (Registro Nacional de Vehículos) que es Ema, fue registrado por notables miembros del sector privado como son: el licenciado Jorge Marín Santillán, presidente de la Concamín (Confederación Nacional de Cámaras Industriales), licenciado Armando Araujo, presidente de la Concanaco (Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio), Miguel Castro Sánchez, presidente del Consejo Nacional.

Las siguientes preguntas son: ¿cuáles... por qué se ceden a instancias privadas lo que es de interés público y social?, ¿cuándo se emitió la licitación que daba pie al concurso para la creación de una entidad nacional de acreditación?, ¿cuáles fueron los criterios para otorgarle a Ema la titularidad de la acreditación?, ¿quiénes concursaron junto con ellos?, ¿no son este tipo de disposiciones, realmente, negocios entre algunos personeros del Estado y las cúpulas del sector privado?, ¿cuál es la repercusión económica y social en la actividad productiva y pecuaria de estas formas privadas de acreditación altamente onerosas para su desarrollo?, ¿para qué sirve, realmente, la Sagar y dentro de ella la sanidad animal?

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo, hasta por ocho minutos para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente. Con todo gusto, diputada Santos Ortiz.

La Entidad Mexicana de Acreditación, es una figura que prevé la Ley de Metrología, de tal forma que tengamos una instancia en la cual se acredita quiénes pueden, a su vez, verificar. No corresponde a la Secretaría la administración de esa Ley, pero sí impulsamos que hubiera la construcción de este tipo de organismos, porque consideramos que es importante para poder avanzar en la certificación de la calidad, en hacer por la vía de estas figuras que prevé y a las cuales se apega esta iniciativa, lo prevé la Ley de Metrología y Normalización como un servicio que consideramos necesario para la atención a los asuntos de calidad y para fortalecer los mecanismos que se tienen para aprobar personas, para aprobar entidades que puedan desempeñar por la vía de esa aprobación, actividades que de lo contrario se podrían haber requerido ejercer a través de personal del Estado.

Es una práctica, lo de los veterinarios, agrónomos, técnicos aprobados, que venimos realizando desde hace muchos años. Como decía, la certificación de la sanidad, se realiza a través del orden de los 4 mil 300 técnicos que la Secretaría ha venido aprobando gradualmente durante muchos años, y lo único que se hace es que esa misma aprobación pasa a organismos integrados por productores y por instituciones que están dedicados a esa materia. Muchas gracias.

El Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene la palabra hasta por 4 minutos, la diputada Petra Santos Ortiz.

La diputada Petra Santos Ortiz:

La intención de presentarle a usted el caso de Emma, no es fortuito, ya que pretende demostrarle a usted el contubernio existente entre personeros del sector público y del sector privado; en negocios que con la apariencia de cumplir con la ley, en realidad son una fuente de enriquecimiento para unos cuantos, ¿será porque es el año y sexenio de Hidalgo?

Señor Secretario, el manejo por acción u omisión de la normatividad de manera discrecional, no sólo atenta contra la responsabilidad que le confiere el Estado a su Secretaría, sino también contra la salud de los mexicanos que hoy se encuentran a merced del interés económico de un pequeño grupo de carácter privado, que de ninguna manera nos garantiza la salvaguarda de los intereses de los mexicanos.

Exigimos una amplia explicación sobre esto del Renave Emma , del sector agropecuario antes de que se vayan a suicidar más funcionarios, por lo tanto, estamos hablando de dos mexica... de dos Méxicos; el de ustedes con sus cifras y el nuestro con una mayor pobreza. Yo no le doy a la credibilidad que usted dio ahorita, que había un gran éxito y apoyo en la sanidad agropecuaria, es cierto que los médicos veterinarios siguen, pero tienen ahora que pasar por Emma y por qué está el Presidente del Consejo Nacional Agropecuario como responsable de este... de este Renave Emma.

Sabemos que hay muchos problemas en el campo, y que no solamente la cuestión de lo del maíz; ahí están las bodegas de trigo, sobre todo, en el estado de Sonora, que no tienen comercialización; los algodoneros, que no se les da el crédito, que cada día vemos cómo las familias se desintegran porque el campo ya no es productivo y tienen que irse a trabajar o ir a los Estados Unidos, con el problema de que no los maten allá los migrantes.

Alianza -sabemos-, que ha sido utilizado solamente como un programa electorero y que poco a ayudado a nuestro campo.

Si el sexenio de Zedillo, hemos dicho que está reprobado y está pasando a la historia, como el sexenio de mentiras; el protector de los ricos y sobre todo, por qué no se dice aquí, ¿cuántos renavitos más hay en todas las Secretarías?; ¿por qué no se dice esto en el sexenio y se tenía tan oculto? Yo creo y considero que los médicos veterinarios que no son contratados porque Emma ahora les dice quienes sí y quienes no, y hay miles de médicos, y mujeres y hombres que no tienen este trabajo, ¿qué va a pasar con ellos?

Yo, sigo pidiendo a nombre de ellos que fueron los que nos pidieron que hiciéramos este planteamiento aquí, sean recibidos, y sobre todo, se quite esto del sector privado, porque debe de seguir el sector público; y seguiremos diciendo: "Zedillo, mentiroso, enterrador del campo".

(Aplausos).

El Presidente:

Tiene la palabra hasta por 4 minutos, para formular su pregunta, el ciudadano diputado Francisco Javier Flores Chávez, del Partido Acción Nacional.

El diputado Javier Flores Chávez:

Compañeros y compañeras legisladores, señor Secretario. Las cifras son frías, pero nos permiten medir objetivamente si se alcanzan las metas o no; y para reforzar nuestra posición de que esta administración fracasó en los resultados obtenidos de las políticas implementadas, agudizándose aún más la pobreza y el abandono en el que se encuentra nuestro campo; me permito citarle cifras adicionales a las ya mencionadas.

Nuestro país hasta los años 50, el campo aportaba más de la mitad de la riqueza nacional -que tiempos aquellos, que quizá no volverán-, es cierto, estamos inmersos en una economía diferente, estamos en una economía global, pero eso nos dice como el campo a bajado de una manera dramática y acelerada en todos estos sexenios.

Me permito hacer un breve análisis de la evolución, del Producto Interno Bruto agropecuario 1994-1998, que incluye la silvicultura y la pesca, como ustedes lo mencionan en el Informe de Gobierno. En este análisis no se consideró 1999, pues, en el VI Informe se da una cifra estimada y si observamos el V Informe, ahí se estimaba el crecimiento el 1988, del PIB agropecuario, con una cifra de .1%, que ahora en el VI Informe, dice que fue del .8%, en conclusión estas cifras no son remotamente confiables para hacer un análisis serio; por eso es que excluimos el año 99.

Entrando en materia, se observa que el sector agropecuario, mostró la taza media de crecimiento del Producto Interno Bruto más baja, sólo 1.4% contra 2.1% del crecimiento de la economía en su conjunto en el periodo 1994-1998.

En tanto, el sector industrial creció un 4.3% y el de servicios 1.9%, esto significa señor Secretario, que el sector agropecuario está en una constante desaceleración en su crecimiento, con respecto a los otros sectores de la economía mencionados; así como respecto también al Producto Interno Bruto Nacional y al índice de crecimiento demográfico.

Y hablando de demografía en el campo -usted como bien mencionaba-, en el campo está creciendo mucho más lentamente la población; y ahí le va la primera pregunta con sus propias palabras: ¿Por qué cree usted, que hay cada vez menos personas jóvenes en el campo, si usted mismo en alguna de sus intervenciones mencionaba que teníamos un 15% de incremento en la productividad en el campo ¡ah, caray!, será que ya no quieren gozar de esta bonanza en el campo y por eso se van? ¿O habrá alguna otra razón?; ¿tal vez no sea correcto esa afirmación de este incremento en la productividad?

Respecto a la política agroalimentaria y cito el informe.

Tenemos un incremento de pobres de 11 millones 802 mil a la fecha, siendo que en el 94 teníamos 10 millones 119 mil; y le pregunto señor Secretario, analizando estas cifras, ¿considera usted que la presente administración cumplió con el objetivo planteado de mejorar el nivel de vida de las familias rurales y abatir la pobreza?; ¿se logró el bienestar de estas familias? Gracias. (Aplausos).

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo, hasta por 8 minutos para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente.

Señor diputado, creo que el problema con las estadísticas no es solamente qué valor les damos, sino qué congruencia tiene con como vemos las cosas y como pensamos; desde luego, que hace cincuenta años la participación del sector primario era mayor, yo creo que si eso es lo que proponemos, verdaderamente proponemos ir al revés.

Si usted analiza y compara la estructura de las economías más adelantadas, necesariamente va a encontrar que la participación del sector primario se va reduciendo; lo que es importante de una política es ver si en términos absolutos la actividad económica a la que sirve esa política se va reduciendo o no, y si se va diversificando o no.

Cuando hablamos de quitar el año del 99 porque tenemos dudas de los datos, quitamos también el primer semestre del 2000, porque el crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) tiene el 4% para el sector agropecuario, y creo que entramos en un manejo de las cifras en la cual queremos acreditar algo que pensamos, y lo que pensamos es muy respetable, pero la verdad como propuesta, el buscar que la economía de México sea cada vez más rural, me parece un planteamiento, yo sí, con el cual si no puedo coincidir. Mire, en los países a medida en que se desarrollan, la participación del sector agrícola en el Producto Interno Bruto necesariamente va decreciendo.

Creo que es mal síntoma para la economía de Francia, de España, de Estados Unidos, de Canadá, el que la participación sea menor, y el proceso es muy sencillo, incluso si queremos entrar ya en más análisis de la metodología de estas cosas, pues mire, en el PIB agropecuario le cuenta la caña, pero no la azúcar, le cuenta la leche bronca, pero no la pasteurizada, le cuentan una serie de procesos en materias primas, donde los valores agregados están más adelante, y por eso preferimos hablar del sector agroalimentario, porque el sector agroalimentario además de recoger el impacto en el crecimiento de la producción primaria, nos dice si la política que propicia el encadenamiento de la actividad, y que propicia que sean todas las cadenas las que avancen, es una política pertinente o no.

Yo aseguro que es pertinente, porque además de que en el sector primario está creciendo, en el sector agroalimentario está creciendo aún más.

Y yo creo que lo del crecimiento de la población rural tiene que ver exactamente con lo mismo, en la medida en que la economía se diversifica, afortunadamente va tomando una mayor parte de la responsabilidad de proporcionar empleo productivo en el campo, y curiosamente es también parte de la solución.

No me escapa también a la comparación que precisamente uno de los problemas que tenemos es, el de una excesiva proporción de la población económicamente activa concentrada en el campo.

Cuando proponemos o cuestionamos que la reducción de la masa laboral en el sector agropecuario es un mal síntoma, yo creo que estamos viendo las cosas al revés.

En la medida en la que se diversifica, la participación de la población económicamente activa en la agricultura se va a reducir, y si no comparémoslo nuevamente con economías que están más desarrolladas.

En Estados Unidos también tiene el 24% de la población rural, pero sólo el 3 depende del sector agropecuario; en Francia tiene el 27, pero sólo el 7 depende del sector agropecuario; y así podría enumerar muchos otros, y lo que me parece que no podría coincidir es cuando utilizamos las cifras para cuestionar algo, que en realidad en los mismos términos que se está exponiendo nos parece que es una evolución favorable.

Y así llegamos a la conclusión de que, por qué es la agricultura y la ganadería una actividad rural aún predominante, la responsable de si han aumentado o han disminuido el número de pobres.

Creo que es nuevamente una visión de la ruralidad que tenemos que superar, para poder ser más contundentes en las definiciones de política.

Definitivamente, la agricultura y la ganadería son un contribuyente importante al problema de empleo y de desarrollo rural, pero esperar que sea de ahí donde se resuelve toda la situación de condición de vida de la población, me parece que es un planteamiento que no se compadece con la realidad.

Muchas gracias.

EL Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene en consecuencia la palabra hasta por cuatro minutos, para réplica, el ciudadano diputado Jesús Dueñas Llerenas.

EL diputado Jesús Dueñas Llerenas:

Buenas noches, con su permiso señor Presidente. Señor Ministro, bienvenido a este segundo informe, porque el primero usted ya lo dio el viernes pasado, en un restaurante del centro de la Ciudad; a los medios de comunicación.

Es lamentable que les haya dado más importancia a los medios, que a esta soberanía, al Poder Legislativo.

Quiero decirle a usted, señor Ministro, que a lo que se refirió mi antecesor no fue precisamente a las cadenas productivas, se refirió más que nada al sin número de millones de pobres del campo de este país, y a eso usted no contesto.

Usted no ha dicho cuántas gentes emigran a Estados Unido; usted no ha dicho cuántos millones de toneladas de agroalimentos estamos importando, dijo: "156 millones de toneladas, producidas en cinco años", pero no dijo que importamos cerca de 20 millones de toneladas de agroalimentos año con año, y que en esos cinco años equivalen a 100 millones de toneladas de agroalimentos.

Señor ministro, se ha salido por la tangente en todas las preguntas que le han preguntado los amigos del PRD, del PT, y de mi partido, Acción Nacional.

Señor ministro, se ha olvidado de las atribuciones que le da la Secretaría de Agricultura y Ganadería en el párrafo 9 de la ley, del artículo 35, de la Sagar (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural), que dice: "Que usted debe de acordar con la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial la importación de alimentos", y usted nunca ha hecho valer eso. Ha dejado a la Secretaría de Comercio que importe todos los alimentos que sean, que se les antoje.

Señor ministro, aquí estamos para platicar el sentir de los productores de leche, que dicen que se están importando más de 150 mil toneladas de leche en polvo, y que equivale a más de un millón 300 mil toneladas de leche fresca, y equivale a la producción de una cuenca lechera igual que de La Laguna.

De los productores de maíz que se quejan que se importan 200, que tienen 244 mil toneladas de maíz, en Sinaloa, sin vender, y que se está sobre importando, y eso impide que ellos vendan su cosecha.

Y también hablo a nombre de los productores de arroz y de frijol que ya están en vísperas de sus cosechas, y los barcos ya están en los puertos para descargar, qué coordinación hay con la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial; qué les podemos decir a los productores en el campo: "espérate, las cifras son muy bonitas, el Producto Interno Bruto está mejorando", y los pobres exportando hijos a Estados Unidos, ¿eso es justo?, seguir exportando mexicanos a Estados Unidos porque no podemos generar los empleos en el campo mexicano; ¿eso es justo Señor Ministro?

Hemos traicionado los principios de Emiliano Zapata. Emiliano Zapata luchó por la tierra, para darle tierra al productor del campo, para que el productor del campo viviera de la tierra, no para que se fuera a trabajar a Estados Unidos junto con sus hijos y dejar pueblos fantasmas en este país.

La política de Ernesto Zedillo y suya, es como las plagas, como las sequías y como las epizootias, negativa y mala para el sector agropecuario mexicano.

Muchas gracias.

El Presidente:

Tiene la palabra hasta por cuatro minutos, para formular su pregunta, el ciudadano diputado Miguel Ortiz Jonguitud.

El diputado Miguel Ortiz Jonguitud:

Señor Presidente, señor Secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.

El Tratado de Libre Comercio con América del Norte estableció un apartado para el comercio de azúcar entre los Estados Unidos y México; si México era productor de excedentes netos, el Tratado establecía una desregulación paulatina a las exportaciones de azúcar mexicana a los Estados Unidos, y ese crecimiento de 10% anual nos conllevaría a creer en el año 16, tuviéramos un acceso libre al mercado americano.

Asimismo, el Tratado establece que a partir del séptimo año se podrían eliminar los cupos máximos de exportación al mercado interno de Estados Unidos, siempre y cuando, México hubiese demostrado ser, por dos años consecutivos como mínimo, un exportador neto en esos años de periodo.

Previo a la aprobación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte, por parte de los poderes legislativos de ambos países y a petición del gobierno americano, los secretarios de Comercio de los Estados Unidos y de México firmaron lo que se llamó las Cartas Paralelas, con ello se eliminaría el libre acceso al mercado de Estados Unidos a partir del séptimo año, si México era productor de excedente neto por 2 años consecutivos.

Asimetría e injusticia, que estamos exactamente en el séptimo año y podemos resolver.

En México, las Cartas Paralelas nunca fueron presentadas al Senado, y el Tratado de Libre Comercio fue aprobado conforme a lo originalmente expresado.

Las últimas tres zafras, por lo menos, México ha sido un exportador neto de azúcar, ha incrementado extraordinariamente en la última década sus índices de productividad en el campo y, por ende, ha ganado un derecho ineludible de exportar todos nuestros excedentes azucareros a los Estados Unidos.

Desde luego, el panorama que hace 6 años, 7 años, se veía a la industria azucarera con una producción de 3 millones y medio de toneladas, era desastroso y, además, prometía ser peor.

Hoy, indudablemente, tenemos una relación comercial con un país como Estados Unidos, que deficitario, por lo menos con 2 millones de toneladas de azúcar anuales, está, realmente, metido en un problema en materia de relación comercial con los productores mexicanos.

El volumen de fructuosa que ha llegado a ocupar en el nicho nacional 600 mil toneladas, nos genera un deficit de 575 toneladas en la diferencia, porque tenemos apenas una cuota hoy autorizada, de 25 mil toneladas, y esas 575 mil toneladas tienen que ser exportadas al mercado deflactado, al mercado internacional.

El gobierno de los Estados Unidos, hoy, exige el libre acceso de la alta fructuosa americana a México, sin restricción, un acuerdo de paz comercial, y el término de las cuotas compensatorias que México estableció acompañando a sus productores de azúcar y de caña, al jarabe de maíz rico en fructuosa.

También pretende establecer, de manera unilateral, una cuota de 116 mil toneladas; las Cartas Paralelas hablan de 250 mil toneladas, y habla de una compensación no determinada económica, en favor de 134 mil toneladas de azúcar, que sumarían las 250 mil toneladas de las Cartas Paralelas.

Ésta, indudablemente para nosotros, es una actitud injusta hacia México y además es plenamente violatorio al Tratado de Libre Comercio suscrito.

La agroindustria azucarera, propone que a partir de la próxima zafra, Estados Unidos permite el acceso de 150 mil toneladas, el siguiente año 180 mil toneladas y tenga una compensación económica el diferencial para 250 mil toneladas, hasta por lo menos 12 centavos de dólar la libra, que harían en este momento la diferencia del contrato 11 al precio del Midwest; a partir del tercer año, entraría en vigencia el tratado firmado originalmente.

Es importante dejar establecido que los productores de caña de México, nunca fueron consultados, respecto a cartas paralelas, por esta razón, siempre la carta... la parte cañera ha impugnado la negociación y ha exigido respeto en la equidad y reciprocidad comercial de los edulcorantes.

Para terminar, quisiera hacer observaciones de una herramienta heredada por este sexenio, es una verdad y aquí la tengo que dejar palpada. Creo que este sexenio, por lo menos los productores de caña, hemos tenido la compañía permanente de la Secretaría de Agricultura y... lo encierran en paréntesis y lo subrayan, Secretaría de Agricultura y Ganadería.

Creo que desafortunadamente, esto no ha permeado ni ha llegado a más allá de donde debe, cuando una buena parte que significa la responsabilidad de la Secretaría de Comercio, ha tenido a bien a acompañarnos en este camino difícil.

El Tratado de Libre Comercio contempla cupos y aranceles para maíz importado a México, lo hemos platicado, lo hemos analizado, y el cupo hoy tiene rangos de alrededor de 3 millones de toneladas métricas, se ha llegado a importar -les pido un minuto para terminar- 3 millones de sobre cupo, desde luego, hay que saber que hay un déficit en materia, pues, del subsidio masa-tortilla, es lógico apoyarlo, es lógico apoyar el subsidio al forraje para el sector agropecuario o al sector pecuario, a la fabricación de almidones sin aceite; sin embargo, no para la elaboración de edulcorantes.

Esto... la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial, debe de tomarlo muy en serio y aplicar la cuota arancelaria, que en este momento sería de alrededor de 130 dólares, debe de, también, llevar adelante la promesa en materia de balance de edulcorantes, que contemple cuotas de consumo de azúcar, es totales en los dos países.

Y finalmente, decirle señor Secretario, que nosotros quisiéramos expresar de esta Tribuna, que la depuración de la industria, con la responsabilidad de quienes la sobreapalancaron financieramente, de verdad, es una parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, pero que hoy más que nunca, se hace necesario.

El juego es asimétrico e injusto, destruye el patrimonio de los cañeros de México, el sobre proteccionismo de los países desarrollados, a su agroindustria azucarera, no permite la libre competencia que países nos impugnan.

Y termino, y le digo a Acción Nacional: que bueno que hoy van a hacer gobierno, que bueno que vayan a adquirir la responsabilidad de ayudarle al campo -de verdad-, y que bueno que aquí, todos los partidos, estemos en la intención que desde el Poder Legislativo, terminemos finalmente por resolver la tarea que no alcanzamos a concluir como priístas; pero que en todos exista verdaderamente la intención que más que hacer política de los problemas del campo, construyamos juntos, soluciones.

Muchas gracias, señor Secretario (aplausos).

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo, hasta por ocho minutos, para dar respuesta.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente.

Señor diputado Ortiz Jonguitud.

Yo creo que en el asunto azucarero -como había mencionado-, tenemos pendientes. Sin duda, que los términos en los cuales está pactado la letra del Tratado, son tales, que permitirían una situación muy favorable, en relación con la que tenemos para gobiernos, para consumidores y para productores.

Yo creo que la distorsión que hoy tiene el asunto de la fructosa, en el tratamiento como un producto distinto al del azúcar no permite arribar a una solución feliz y que tiene que verse como un solo paquete de edulcorantes.

No está en esos términos tampoco en el Tratado, pero si podemos llegar a un escenario en el cual se reciba lo que tengamos que utilizar de fructosa; en beneficio de la industria y del consumidor y de una competitividad más integral de toda la industria que utiliza edulcorantes; pero que a cambio se reciban aquí al mercado los excedentes de azúcar; pues esto realmente sería favorable para la industria y para el consumidor, y el hecho de desahogar el problema, seguramente sería muy favorable para los gobiernos.

O sea, tenemos una situación en la cual México sostiene lo que está en el Tratado; en esos términos se está invocando la intervención de paneles, que seguramente ajustados a la interpretación de la letra del Tratado, llegarían a una resolución favorable para México.

En el inter, lo que se ha hecho, es ponerle aranceles a la fructosa y tratar de controlar el volumen de maíz que se destina a la fructosa, en base a compromisos; porque derecho para importarlo lo hay, pero sobre eso se han hecho esfuerzos de gestión, pero ciertamente que no son soluciones permanentes; son soluciones negociadas que yo creo que deben arribar a una definición por parte del panel que se ha invocado para... en OMC (Organización Mundial de Comercio), para atender el planteamiento de México, y que yo espero que nos permita, además, abrir los espacios para trabajar en los asuntos de fondo de la cadena azucarera, que es el 2008. Para el 2008 aún en el escenario más feliz, necesitamos hacer mucho trabajo de incremento de rendimientos, de productividad en campo, de saneamiento a las estructuras financieras y creo que, sin desatender lo urgente debemos de asegurarnos de ver lo de fondo, para que esa visión que hay, de que arreglando la parte de comercio exterior se arregla toda la cadena, no se vuelva un desencanto; hay que trabajar en ese escenario de mediano plazo y asegurarnos que se llega con los niveles de productividad que nos permita concurrir a esos mercados ya más liberados. ¡Muchas gracias!

El Presidente:

Pregunto al grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, si desea hacer uso de su derecho de réplica.

Tiene la palabra, hasta por cuatro minutos para réplica, el ciudadano diputado Alejandro Cruz Gutiérrez.

El diputado Alejandro Cruz Gutiérrez:

Señoras diputadas, señores diputados quiero iniciar afirmando, convencido de que efectivamente el presupuesto al campo es insuficiente; que bastaría con señalar dos ejemplos: el del subsidio que se le da a través de la energía eléctrica a los refrigeradores, a los aires acondicionados del centro y norte del país, que representa el pago que se hizo en el presente año, para amortizar la deuda del IPAB, que representa dos veces más que el presupuesto que tiene la Secretaría de Agricultura.

De ahí me congratulo ante la nueva convicción zapatista de la diputación del PAN, para que juntos, logremos en el nuevo presupuesto, multiplicar los recursos al campo, porque son indispensables, y para que de manera rápida, también -yo supongo que por consenso- aprobemos la ley de desarrollo rural.

Señor Secretario: De su intervención queda claro que el sector agropecuario muestra avances significativos. Los incrementos en la producción, el apoyo y el desarrollo de regiones y la diversificación a las exportaciones y un menor deficit agropecuario así lo manifiestan; sin embargo, es evidente que para los campesinos esta circunstancia no se refleja en mejores condiciones de vida para todos y en un contento generalizado.

Aquí es donde quiero enfatizar lo que falta por hacer, y expresarlo en base a dos ejemplos, que en el caso particular de Chiapas, son muy ilustrativos. El primero tiene que ver con la comercialización del maíz: El año próximo pasado, ante el retiro de Conasupo, el sentir general fue de que la comercialización del maíz en Chiapas había de incendiar a nuestro estado; sin embargo, pudimos realizar la cosecha sin mayores sobresaltos, gracias a que por vez primero el gobierno federal reconoció que los campesinos, de manera organizada, podíamos realizar tareas y apropiarnos de los procesos de comercialización si se nos otorgan los apoyos debidos, a tiempo y con suficiencia.

Resulta urgente modificar la normatividad para que todos los apoyos a la comercialización sean accesibles a los productores, directamente, y no a los intermediarios como Minsa, Maseca, Diconsa y Alsur.

En el caso de la caña de azúcar, cierto es que en la actual administración tuvimos un crecimiento notable, pero a todos nos consta: Tenemos problemas para el pago a nuestros cañeros; tenemos problemas con una industria endeudada y tenemos problemas para que en el TLC se reconozcan nuestros excedentes.

Estos dos ejemplos demuestran que es necesario subir la producción, pero que ello no es suficiente, sino lo realmente importante es que el campesino tenga un mayor ingreso y un mejor nivel de vida, y que el sector público agropecuario es indispensable eleve la productividad y la producción; pero también que atienda a toda la cadena agroindustrial, cuando menos, en los productos más sensibles.

Necesitamos más presupuesto, sin duda; pero también tenemos que luchar porque las políticas públicas respondan de manera más completa a los intereses de los campesinos sin fragmentaciones ni duplicidades que a veces vuelven contradictorios los apoyos públicos. -Señor Presidente, le pido su permiso para terminar.

El Presidente:

Concluya usted.

El diputado Alejandro Cruz Gutiérrez:

Necesitamos que a la organización campesina se le considere de interés público; que se nos conceda la mayoría de edad, no para dejarnos solos sino para que con todo el apoyo público nos integremos y apropiemos de otros eslabones de la cadena; necesitamos más presupuestos para el campo; pero nos queda claro que más dinero debe ser acompañado con políticas públicas más consecuentes con la realidad tan diversa que vive el país, y en consecuencia, los campesinos habremos de pugnar porque el gobierno federal tenga una visión unitaria de lo que es el desarrollo rural, y que si para algunos productores son necesarios mayores apoyos en los precios, para otros se requiere además, pasar de una tecnología prehispánica a otras que nos brinden más productividad y sean sostenibles en el tiempo.

¡Muchas gracias! (Aplausos).

El Presidente:

Tiene la palabra el ingeniero Romárico Arroyo hasta por diez minutos para sus comentarios finales.

El Secretario Romárico Arroyo Marroquín:

Gracias, señor Presidente.

Señoras y señores legisladores, he tratado de atender a los planteamientos y preguntas, no subestimo los señalamientos, en primer término los respeto y los entiendo como expresión de la demanda social, respecto a que debemos hacer más, debemos ser mucho más, y eso lo comparto con plena convicción, misma que ha sido la motivación de la Secretaría y de los servidores públicos que en ella tenemos el privilegio de servir.

En conciencia, nadie puede manifestarse indiferente o mucho menos satisfecho ante la desigualdad y rezago que aún existen en nuestro México, tampoco nadie puede esperar que la solución cabal a tal desigualdad provenga únicamente del desempeño del sector agropecuario, pero afirmo, que el sector viene entregando una aportación creciente al desarrollo rural, que viene evolucionando positivamente.

Si nuestros productores están entregando mayor producción agrícola y pecuaria, si en el intercambio comercial el valor de lo que vendemos crece significativamente más rápido que el valor de lo que compramos, si ha sido posible que el valor que generan nuestros productores crezca, varíe positivamente cada año durante estos seis años, entonces, el sector está haciendo mayor aportación al empleo, al ingreso y a la economía de las familias.

En promedio, -como lo he mencionado, el Producto Interno Bruto del sector creció al 2%, esta variación contrasta con el crecimiento de la población rural entre la que se distribuye esa riqueza, que será del 2 punto 4% en los cinco años.

Más disponibilidad de producción propia por cada mexicano, exportaciones con mayor crecimiento que las importaciones, necesariamente representan mayor nivel de seguridad alimentaria.

Con los programas de desarrollo rural, que no existían, más de los pequeños productores reciben apoyos y participan, su aportación no cambia significativamente las estadísticas nacionales de producción, pero cada vez un mayor número de ellos se acerca a la autosuficiencia, mejora su dieta, genera excedentes para mejorar su ingreso y fortalece su patrimonio productivo.

Seguramente no se ha hecho todo lo necesario, pero tampoco es cierto que en el campo retrocedemos, la realidad comprobable acredita lo contrario. Negarlo puede ser útil en el debate, pero también subestima el trabajo de los productores nacionales y por lo tanto, no lo acepto, no es aceptable.

El esfuerzo cotidiano de nuestros productores acredita con sus resultados la viabilidad del campo, y sostengo que la política que colectivamente hemos diseñado e instrumentado, es una política pública afirmativa, porque emana y evoluciona con base en la participación social, lo que le da mayor certeza de rumbo, porque se instrumenta apegada a federalismo, porque está cambiando la forma de la gestión pública para atender al campo, porque enfoca las acciones a lo productivo, a la tecnificación, a la reconversión, para obtener más de nuestra dotación de recursos, porque va construyendo una base productiva que se sustenta en el esfuerzo propio de los productores con ayuda del Estado; constituyendo así una base firme para el avance.

Es afirmativa porque está induciendo un cambio en la estrategia de fondo, en la forma de actuar colectivamente y en la visión del futuro del campo.

Es mi convicción que el Legislativo es el foro político de mayor jerarquía, y también creo que la política es el camino que ha diseñado la humanidad para resolver sus diferencias y hacer del debate un medio para arribar a la resultante, que sume toda la energía social hacia los propósitos del desarrollo, de mayor justicia y de mejores condiciones de vida.

Por esto, tengo fe en que el esfuerzo nacional por el desarrollo rural, por la seguridad alimentaria, se enriquecerá con la gestión de ustedes, con acciones más amplias e integrales; podrán subsanar sus carencias, profundizar en el cambio y disponer de más y más robustos instrumentos.

Habrá también, estoy seguro, de contar con mejores y actualizadas reglamentaciones, en las que ustedes irán plasmando en norma, los avances y definiciones de la política.

Norma jurídica que siga impulsando a los más adelantados, y que precise, y que haga más contundente la acción del Estado, para asistir a los que se han quedado atrás, para que lo sumado a lo agropecuario el crecimiento sostenido de nuestra economía, en lo que también tengo fe, hagamos más corto el plazo, para que en el campo se viva con mayor justicia.

Finalmente, ante ustedes deseo expresar nuestro respeto y reconocimiento a las dos anteriores legislaturas, porque de ellos siempre recibimos apoyo para el desempeño en la Secretaría.

Honorables legisladores, por sus intervenciones y planteamientos, por la pasión y compromiso que están en ellos, nuestro reconocimiento; por su atención a los nuestros, nuestro agradecimiento; señor Presidente, muchas gracias.

(Se escuchan aplausos)

El Presidente:

Perdón, señor diputado, de acuerdo al acuerdo parlamentario, hay un formato pactado y, por lo tanto, no se permiten otras intervenciones, más que las programadas.

Señoras...señor diputado, le ruego, por favor, acatar el acuerdo parlamentario firmado por su coordinador.

Señoras y señores diputados, el día de hoy hemos estado por más de cuatro horas en este recinto para dar cumplimiento al análisis del VI Informe de Gobierno, en el tema de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.

Aquí se han invertido importantes opiniones, de las cuales sólo señalaré algunas.

Ciertamente, el crecimiento del Producto Interno Bruto para el sector agropecuario, este sexenio ha sido mejor que los dos anteriores, pero ciertamente hay que señalar que esa recuperación no ha sido suficiente para recuperar los atrasos de los últimos veinte años.

Crecimiento que ha permitido que los productores de productos tropicales y subtropicales, así como hortalizas, se encuentren en una relativa mejor situación, que los productores de granos básicos y oleaginosas.

Ése rezago ha hecho que, efectivamente, como se ha señalado acá, la gran mayoría de los productores mexicanos de granos básicos y oleaginosas, estén pasando por un periodo bastante difícil.

En el caso de Procampo, si bien podemos decir que ha contribuido de manera importante a incrementar los ingresos de los productores, también pensamos que poco ha cumplido los objetivos de apoyar la reconversión productiva y de incrementar la productividad.

Alianza por el Campo, ciertamente fue un programa implementado bajo el impulso de las organizaciones campesinas, un programa que ciertamente flexibilizó las políticas neoliberales, pero que hoy sabemos que no fueron suficientes porque, a pesar de sus incrementos sustanciales en los dos últimos años, los recursos se han destinado a los productores más fuertes y con mejores ingresos.

En el caso del TLC, ciertamente hay que reconocer que para el capítulo agropecuario, se ha incrementado la actividad comercial. Es decir, se han incrementado las exportaciones, pero también se han incrementado las importaciones nuevamente en el rubro de los granos básicos y oleaginosas particularmente de maíz.

Luego entonces, el resultado, pese a ser relativamente positivo, no es tan favorable al sector agropecuario en su conjunto. El presupuesto nacional, pese a su uso más eficiente y pese a los logros señalados, hay que recalcar que el presupuesto destinado en este año, en el año 2000, es el más bajo en términos del producto interno bruto y en términos del gasto presupuestal programado, es el presupuesto más bajo del periodo posrevolucionario.

Esta situación, nos ha llevado a encontrar algunos problemas. Por ejemplo, distorsiones geográficas entre el norte y el sur del país.

Pobreza y pobreza extrema, la mayoría de los 60 millones de pobres se encuentran en el campo, particularmente entre los productores minifundistas, ejidales y, especialmente, entre los indígenas mexicanos.

La disminución de los presupuestos destinados al campo, ha llevado a un deterioro y un descuido de la infraestructura agrícola y especialmente la hidroagrícola.

Aquí se ha planteado la necesidad de realizar algunas acciones que reviertan estas tendencias en el siglo XXI. Una de ellas, ha sido la sustentabilidad como elemento esencial del desarrollo agrícola y la agricultura mexicana. Retomar el concepto de desarrollo rural integral, asignar mayores presupuestos para apoyar a los productores con apoyos directos para mayores apoyos a precios... y poder tener mayor competitividad con nuestra contra parte de Norteamérica, poder darle mantenimiento y ampliar al ritmo necesario la construcción de infraestructura agrícola e hidroagrícola, transformar el Procampo en un programa integral de apoyo a los productores por región y por producto, reestructurar las instituciones... del sector agropecuario para lograr evitar las contradicciones, por ejemplo, entre agricultura y comercio y fomento industrial, entre Agricultura y Hacienda para el caso de los créditos.

Se ha planteado también aquí la necesidad de aprobar la Ley Federal de Desarrollo Rural con miras a contar con un mejor marco de protección y normatividad para el desarrollo rural. Estas son algunas de las cuestiones planteadas aquí, y creo que serán motivo de discusión en nuestros trabajos siguientes.

Señores diputados, de conformidad con lo que establece el artículo séptimo, numeral 5, de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, la versión estenográfica de esta reunión será remitida al ciudadano Presidente de la República, para su conocimiento.

Ruego a la Comisión designada se sirva acompañar al ciudadano Secretario cuando desee abandonar el salón. (Aplausos)

Agradecemos a todos los ciudadanos diputadas y diputados su asistencia a esta sesión, muchas gracias.