Primer Informe de Gobierno del presidente Vicente Fox Quesada

Intervenciones de legisladores

Partido Verde Ecologista de México
Senador Jorge Emilio González

Partido de la Revolución Democrática
Diputado Auldárico Hernández Gerónimo

Partido Acción Nacional
Diputado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa

Partido Revolucionario Institucional
Diputado Efrén Leyva Acevedo


Contestación al I Informe de Gobierno
Diputada Beatriz Elena Paredes Rangel
Presidenta de la Cámara de Diputados








Presidencia de la diputada Beatriz Elena Paredes Rangel

ASISTENCIA

La Presidenta del Congreso:

Ruego a la Secretaría haga del conocimiento de esta Presidencia el resultado del cómputo de asistencia de los diputados.

La secretaria diputada Martha Silvia Sánchez González:

Se informa a la Presidencia que existen registrados previamente 377 diputados.

La Presidenta del Congreso:

Se ruega al Secretario de la Cámara de Senadores haga del conocimiento de esta Presidencia, la asistencia de senadores.

La secretaria senadora Yolanda Eugenia González Hernández:

Con mucho gusto, señora Presidenta.

Con base en el registro previo de asistencia de la Secretaría, están presentes 112 senadoras y senadores.

La secretaria diputada Martha Silvia Sánchez González:

Señora Presidenta, hay una asistencia de 377 diputados y 112 senadores.

Hay quorum de Congreso General.

La Presidenta del Congreso (a las 17:03 horas):

Se abre la sesión de Congreso General.

El secretario diputado Adrián Rivera Pérez:

Se suplica a todos los presentes ponerse de pie.

La Presidenta:

Les ruego su atención compañeras y compañeros diputados y senadores a efecto de dar apertura.

DECLARATORIA DE APERTURA

La Presidenta del Congreso:

El Congreso de los Estados Unidos Mexicanos abre hoy, 1o. de septiembre de 2001, el primer periodo de sesiones ordinarias del segundo año de ejercicio de la LVIII Legislatura.

Se va a proceder a entonar el Himno Nacional.

(Se entona el Himno Nacional.)

COMISIONES REGLAMENTARIAS

La Presidenta del Congreso:

De conformidad con lo que establecen los artículos 16 numeral 3 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos y 11 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, se va a proceder a la designación de diputados que integrarán las siguientes comisiones de cortesía:

Para acompañar al Presidente de la República de Palacio Nacional al recinto del Congreso, diputados: Carlos Aceves del Olmo, Adela Cerezo Bautista, Javier Sánchez Campuzano, Luis Alberto Villarreal García, Víctor Hugo Sondón Saavedra, Griselda Ramírez Guzmán, Pedro Miguel Rosaldo Salazar, Alfredo Hernández Raigoza, Julieta Prieto Furken y Félix Castellanos Hernández.

Para recibir al Presidente de la República en el pórtico del Palacio Legislativo y acompañarlo a la tribuna del recinto y viceversa, diputados: Luis Gerardo Rubio Valdez, Agustín Trujillo Iñiguez, Beatriz Cervantes Mandujano, Armando Enríquez Flores, Sonia Ruth López Macías, Mauro Huerta Díaz, Magdalena Núñez Monreal, Sergio Acosta Salazar, Francisco Agundis Arias y Rosalía Peredo Aguilar.

Para acompañar al Presidente de la República de regreso a Palacio Nacional después de la lectura del informe, diputados: Rafael Rodríguez Barrera, Nicolás Callejas Arroyo, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, Alejandro Zapata Perogordo, Gregorio Urías Germán, Bernardo de la Garza Herrera y Jaime Cervantes Rivera.

Se ruega a la Secretaría dar lectura a las comisiones de cortesía designadas por la Cámara de Senadores.

El secretario diputado Adrián Rivera Pérez:

Comisión de ceremonial para acompañar al Presidente de la República, de Palacio Nacional al Palacio Legislativo, senadores: Eduardo Bours Castelo, Eduardo Ovando Martínez, Susana Stephenson Pérez, Rutilio Cruz Escandón Cadenas, Alfredo Reyes Velázquez y Sara Castellanos Cortés.

Comisión de ceremonial para recibir al Presidente de la República a las puertas del Palacio Legislativo, senadores: Micaela Aguilar González, Eduardo Bours Castelo, Eduardo Ovando Martínez, Benjamín Gallegos Soto, Elías Miguel Moreno Brizuela y Gloria Lavara Mejía.

Comisión de ceremonial para acompañar al Presidente de la República del Palacio Legislativo a Palacio Nacional, senadores: Rodimiro Amaya Téllez, Eduardo Bours Castelo, Eduardo Ovando Martínez, Gustavo Cárdenas Gutiérrez y Ricardo Alanís Posadas.

La Presidenta del Congreso:

Esta Presidencia ruega a los legisladores integrantes de las comisiones, procedan en su oportunidad a cumplir con el cometido asignado por sus cámaras.

INTERVENCIONES PARTIDISTAS

La Presidenta:

De conformidad con lo que establece el artículo 7o. numeral 2 de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, harán uso de la palabra hasta por 15 minutos cada uno, los siguientes legisladores: por el Partido Convergencia por la Democracia, Partido Político Nacional, el diputado José Manuel del Río Virgen; por el Partido Alianza Social, el diputado José Antonio Calderón Cardoso; por el Partido de la Sociedad Nacionalista, el diputado Gustavo Riojas Santana; por el Partido del Trabajo, el diputado José Narro Céspedes; Partido Verde Ecologista de México, el senador Jorge Emilio González Martínez; por el Partido de la Revolución Democrática, el diputado Auldárico Hernández Gerónimo; por el Partido Acción Nacional, el diputado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa; por el Partido Revolucionario Institucional, el diputado Efrén Leyva Acevedo.

En tal virtud, se concede el uso de la palabra, hasta por 15 minutos, al diputado José Manuel del Río Virgen.

El diputado José Manuel del Río Virgen:

 Con su permiso, señora Presidenta; honorable Asamblea; señoras y señores:

La verdad, la verdad es un valor esencial para la democracia. Sólo existe cuando se establece una adecuada correspondencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

Cuando esta congruencia no existe, se vulneran los principios éticos del quehacer político. La sociedad mexicana expresó de manera inequívoca su voluntad de cambio. Hoy esa misma sociedad aún espera que el cambio exigido por ella y prometido por el Gobierno actual se haga realidad.

Todos sabemos que en unos meses no es posible lograr las transformaciones que reclama el país. Aunque no todo es adverso es importante reconocer algunos avances que están a la vista.

Sin embargo, a estas alturas es preocupante que las promesas excedan por mucho los hechos. En el Congreso algunos legisladores de los partidos mayoritarios lo quieren imponer todo por la fuerza, con la fuerza y a la fuerza. El disenso y el consenso, la razón de las minorías y la tolerancia son elementos que no existen en su limitada concepción de la democracia.

No se buscan los consensos; faltan voluntad y capacidad políticas para fortalecer un verdadero sistema de partidos acorde con la nueva realidad. Por ello la transición es lenta y accidentada y de seguir así las cosas, nunca se alcanzará.

En Convergencia por la Democracia tenemos claro que la transición política enfrenta muchos desafíos y que, ante el agotamiento del modelo político del viejo régimen, no vemos la construcción del nuevo sistema democrático que exigen las nuevas circunstancias.

En cuanto al modelo económico, prevalece el que rechazaron los mexicanos en las urnas, con varias agravantes: la caída del crecimiento, el cierre de empresas, los recortes al presupuesto público y el desempleo acelerado. Un proceso crítico ante el que parece quedar impávido el Gobierno actual.

La situación del campo es verdaderamente difícil. La crisis que viven los campesinos, productores y trabajadores agrícolas es grave. La política neoliberal ha desmantelado todos los mecanismos de respaldo a su esfuerzo productivo y permitido la importación, cada día más alarmante, de productos agrícolas subsidiados.

No se debe seguir con una actitud de lejanía y menosprecio a las mujeres y los hombres del campo. Es necesario poner en práctica políticas públicas con programas y recursos para reconstruir el sector productivo agropecuario.

Convergencia por la Democracia propone para los pueblos indígenas y las zonas marginadas la creación de un cuarto nivel de gobierno para una integración regional que permita aplicar la inversión y el gasto públicos a partir de decisiones tomadas por los propios interesados y no desde las oficinas de la capital de la República.

El Plan Nacional de Desarrollo es sólo un texto de buenas intenciones, no tienen indicadores ni un sistema de evaluación. Tampoco establece una estrategia real y viable para combatir la pobreza de más de 60 millones de mexicanos.

La esperanza de empleos, condiciones laborales dignas y una sólida economía fueron razones que tuvieron muchos de los ciudadanos que votaron por el cambio, pero la verdad ha sido otra. En estos primeros nueve meses de gobierno en lugar de generar puestos de trabajo se han perdido más de 450 mil empleos y la recesión que vivimos se ha reflejado en la baja constante de salarios reales. De continuar así estamos en la antesala de perder un millón de empleos.

La política laboral actual contradice el espíritu de la ley y el papel del Estado como promotor y garante de relaciones equilibradas y justas en el mundo de la producción.

En Convergencia por la Democracia entendemos que la seguridad social es un logro de los trabajadores. Por eso debe de mejorarse, incluyendo un seguro para el desempleo y pensiones dignas para los jubilados.

Convergencia por la Democracia sostiene los principios renovados de la democracia social. Nuestro compromiso es con una sociedad integrada e incluyente. Por ello, apoyamos a los mexicanos que han quedado marginados de los beneficios de la modernidad, sumidos en la pobreza y en la desesperanza.

Convergencia por la democracia lucha por una integración social equitativa. En materia económica sostiene que la búsqueda de una mayor integración a los beneficios del desarrollo no se debe limitar el combate coyuntural a la pobreza.

México requiere una verdadera reforma fiscal, redistributiva y justa. No debemos permitir una reforma que grave artículos de consumo básicos para el pueblo. Para la reforma fiscal necesitamos actuar en dos tiempos:

Primero. Reorientar recursos a inversiones intensivas de mano de obra para generar empleos en lo que queda de este año y en el primer semestre de 2002, que será la etapa más afectada por la desaceleración económica, consecuencia de la recesión internacional y

Segundo. Aprobar y aplicar la reforma hacendaria redistributiva y justa en el 2002.

Proponemos para ello seis criterios básicos que debe de contener la reforma hacendaria:

Que sea integral en su visión, sencilla en su aplicación y con base en la confianza en el contribuyente.

Que sea equitativa, que todos los integrantes de la población económicamente activa contribuyan, según su capacidad, incluyendo a quienes participan en la economía informal.

Que la nueva estructura hacendaria sea promotora de la actividad económica y del empleo.

Que brinde seguridad jurídica al contribuyente.

Que sea internacionalmente competitiva para evitar fugas de pago a otros sistemas tributarios y que como parte de nuestro federalismo los tres niveles de gobierno asuman su responsabilidad y hagan sus respectivos esfuerzos.

El Gobierno, nuestro Gobierno, se comprometió a combatir la corrupción y la impunidad y no ha cumplido. La sociedad mexicana no puede continuar subsidiando las incorrectas o ilegales operaciones de la banca que han impedido reactivar la economía.

Compañeras y compañeros legisladores: a nueve meses del actual Gobierno no terminan de perfilarse las políticas públicas a la altura de los retos y de los compromisos asumidos. Es imperativo acatar la voluntad expresada por la sociedad mexicana el 2 de julio del año 2000. Postergar más este mandato puede dificultar la gobernabilidad del país, impedir su avance hacia la modernización y retrasar la solución de los problemas más apremiantes.

¡Establezcamos el acuerdo nacional de gobernabilidad para la transición a la democracia y a la reforma de Estado!, que asegure la participación de las instituciones públicas y los actores políticos, con mecanismos que eviten entorpecer el ritmo y permitan a la sociedad impulsar los acuerdos imprescindibles para la conformación del nuevo proyecto nacional.

La institución presidencial debe tomar la iniciativa de poner en marcha estos trabajos y convocar a los participantes en la conformación de dos mesas. Una para la gobernabilidad, integrada por representantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, así como de los partidos políticos. Otra para la transición, que se integre con ciudadanos destacados en el ejercicio de diferentes disciplinas, ajenos a compromisos de carácter electoral, así como con personalidades representativas de las diversas manifestaciones del espectro político e intelectual del país.

Los trabajos tendrían como base los resultados de la Comisión de Estudios para la Reforma de Estado, así como los Foros para la Revisión Integral de la Constitución, organizados por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana.

Debemos construir una sana relación de respeto entre los poderes y apoyar presupuestalmente con el 2% del producto interno bruto al Poder Judicial Federal. Su independencia es garantía de justicia para la sociedad y de constitucionalidad en el respeto y aplicación del estado de derecho.

Convergencia por la Democracia respalda la iniciativa para que sea la institución presidencial quien convoque a realizar el cambio político con rumbo. La transición exige negociación, diálogo, trato civilizado y confrontación razonada de todos los puntos de vista.

Los gobernantes están obligados a rendir cuentas, no pueden estar bajo sospecha. Estamos a tiempo de tomar el rumbo correcto y de dar congruencia al discurso con los hechos.

Convergencia por la Democracia estima necesario un periodo de dos años para que se puedan impulsar por el nuevo gobierno las políticas públicas que permitan cumplir los compromisos de campaña que fueron respaldados el 2 de julio del año anterior.

Para nuestro Presidente, para nuestro señor Presidente: no pierda usted la gran oportunidad de ser el Presidente de la transición y de hacer realidad la esperanza de millones de mexicanos.

Muchas gracias, compañeras y compañeros.

La Presidenta del Congreso:

Tiene la palabra el ciudadano diputado José Antonio Calderón Cardoso.

El diputado José Antonio Calderón Cardoso:

Con el permiso de la Presidencia; señoras y señores legisladores; señoras y señores:

Celebramos que el titular del Ejecutivo, además de dar cumplimiento a lo establecido en el artículo 69 de la Constitución, haya mantenido la saludable costumbre iniciada por el primer Presidente de México, Guadalupe Victoria, de dar lectura del mismo ante este pleno, aunque nos hubiera gustado que estuviera presente en este acto de fijación previa de posicionamientos de los partidos, porque creemos que en este acto se establece un contacto directo entre dos poderes de la Unión y el pueblo de México, titular de la soberanía nacional. Todo en aras de que la cosa pública tenga la publicidad y la apertura necesaria en una democracia que se consolida.

Este hecho republicano, en el cual el Presidente de la República informa del estado que guarda la administración pública por virtud de la alternancia en el Ejecutivo, se ha convertido en un acto de enorme significado. Pero particularmente éste, el I Informe del presidente Fox, atrae poderosamente la atención por las expectativas generadas, no solamente por lo prometido en la campaña, sino sobre todo por la visión que la nueva administración tiene respecto del avance de nuestro proceso de transición y necesaria consolidación democrática.

En efecto, en esta ocasión esperamos, el pueblo de México espera, además del informe propiamente administrativo, un balance político de la enorme responsabilidad y confianza que mediante el voto el pueblo mexicano depositó.

En Alianza Social queremos hacer un balance serio y objetivo, congruente con nuestra postura inicial de que apoyaríamos al nuevo Gobierno en todo aquello que fuera bueno y provechoso para el pueblo de México. Pero de igual manera rechazaríamos todo lo que fuera en perjuicio y agravio de los mexicanos.

Consideramos que si antes la crítica era utilizada como la mejor arma contra el autoritarismo hoy no debe pensarse que al señalarle al nuevo régimen sus errores se le pretende sabotear, al contrario, se sirve mejor al príncipe criticándolo que adulándolo.

Ahora bien estamos plenamente conscientes de dos cosas; la primera, el tiempo que lleva el nuevo Gobierno en el poder es relativamente corto, a escasos nueve meses. La segunda, al asumir el mando la administración foxista recibe un país con un status quo y herencias políticas, económicas y sociales que le acotan el margen de maniobras.

Así las cosas, existen circunstancias, hechos y realidades que no le son imputables, pero sin duda también existen otras cosas, otros hechos y otras realidades que les son atribuibles directamente al Gobierno llamado del cambio.

Sin duda alguna el Presidente no tiene culpa de la calamitosa situación del México que recibió para gobernar pero precisamente fue electo para cambiar esa realidad y no para mantenerla mucho menos para empeorarla. Aquí hay una responsabilidad y un compromiso moral que se tiene que cumplir que es la defensa de los intereses y la soberanía nacionales.

En efecto, no es responsabilidad del nuevo Gobierno la debilidad y vulnerabilidad económica nacional que heredó ni mucho menos la recesión norteamericana que ya existía por cierto desde antes que Fox asumiera el poder, lo preocupante es que no hizo ni ha hecho absolutamente nada para proteger la economía y a lo único a que se ha dedicado es a la administración, por cierto negativa de los efectos de la crisis.

Probablemente el Gobierno tenga poco margen de maniobra para hacer crecer la economía por razones -dicen-, exógenas y endógenas, pero el empecinamiento en ofrecer metas imposibles de cumplir es una irresponsabilidad.

Veamos, primero prometieron que creceríamos al 7%, después al 4%, posteriormente al 3% y la realidad es que sólo se alcanzará en el mejor de los casos, el 0.9%.

A sabiendas que recibía un país sumido en la pobreza y el desempleo, sus políticas aplicadas en estos nueve meses han tenido como resultado el aumento de estos dos lastres para nuestro desarrollo, sin duda la nueva administración no es responsable de la pesada carga consistente en la existencia de 40 millones de pobres, de los cuales 25 están en la extrema pobreza, con una clase media sin capacidad de ahorro, con salarios reducidos en su capacidad adquisitiva hasta en un 70% y con una población que registra un aumento en 20% en desnutrición.

Sin embargo, al cabo de nueve meses se han producido entre otras cosas, 700 mil nuevos desempleos y un aumento en la deuda per cápita que llega a los 1 mil 600 dólares al día de hoy. Esos hechos desmienten la promesa foxista del millón 200 mil nuevos empleos anuales aumentándose con ello la pobreza heredada.

También recibió -cosa que lamentamos-, un sector agropecuario con carteras vencidas, con altos costos de producción, competencia internacional desleal, funcionarios déspotas y entregados a defender los intereses económicos transnacionales librecambistas y extranjeros, pero con la administración foxista, las canalidades económicas del agro ni siquiera han cesado sino que han aumentado.

El sector agropecuario para el primer trimestre del año tuvo una caída del 7.1% y hay serios retrasos en la ejecución del presupuesto. Los mexicanos ya estamos consumiendo mayoritariamente productos agrícolas extranjeros resultado de una dependencia alimentaria en el consumo nacional; adicionalmente, la política agraria del Gobierno actual se sustenta en que ahora, para ser agricultor, no hay que saber sembrar sino hay que saber vender y si no saben vender entonces que vendan sus tierras a los cárteles mundiales de la agricultura.

La situación económica nacional pues es de franca recesión a pesar de las promesas de campaña ofrecidas; la caída interna de los precios no es resultado del aumento de la productividad económica nacional como lo argumenta el Gobierno, sino por el contrario, se debe precisamente a la recesión, a un colapso en las compras, a la reducción de la liquidez y desde luego, al descalabro de la economía norteamericana.

No es culpa del actual Gobierno el alzamiento del Ejército Zapatista en Chiapas, ni tampoco que el Constituyente Permanente haya aprobado una iniciativa distinta a la que fue remitida por el Ejecutivo; sin embargo, la brutal presión mediática a la que fue sometido el Congreso enrareció el ambiente justo cuando era necesaria la sensatez y la serenidad en un asunto de la mayor gravedad política; asimismo, lamentamos la incongruencia al felicitar primero al Congreso y luego, ante la presión, revirar contra esta soberanía a la que primero alabó.

Toda vez que este Congreso no cuenta con mayoría legislativa, por mandato ciudadano, el Presidente estaba obligado a dos cosas: a apoyar su proyecto sin necesidad de descalificar al Congreso y realizar un trabajo político serio de persuasión. El Ejecutivo tiene una legitimidad importante, sin embargo, no le da ningún derecho a descalificar al Congreso que también, señor Presidente, fue electo por el voto ciudadano y le dio la legitimidad que da el hecho de que no haya una mayoría decisoria, sino que es necesaria una participación plural.

No le es atribuible asimismo a la actual administración, los escasos niveles de recaudación, el pésimo sistema hacendario que favorece la evasión, pero por otra parte, todos los partidos políticos coincidíamos y coincidimos en la necesidad de contar con una reforma fiscal que ofrezca alternativas de crecimiento y desarrollo sostenido.

A pesar de contar con estas ventajas, el Ejecutivo ha presentado una propuesta recaudatoria que atenta contra el bienestar de los más pobres y curiosamente contra el propio crecimiento económico.

Por otra parte, una de las más exitosas promesas de campaña fue la exigencia de transparentar y hacer buen uso de los recursos públicos, combatiendo la corrupción, sin embargo, vemos con extrañeza y preocupación, señoras y señores legisladores, que parece que fue una promesa engañosa; la negativa de la Secretaría de Hacienda para dar información sobre el origen de algunos recursos económicos que se destinaron a la promoción de Vicente Fox, genera dudas innecesarias y debiera ser el propio Presidente el primero en despejarlas.

En tiempos de transición, uno de los rasgos característicos es la incertidumbre, por ello es de la mayor importancia política generar escenarios de tranquilidad y certeza. Al respecto, hay que recordar que uno de los temas más políticos en las democracias modernas es el financiamiento de los partidos y sus candidatos.

El tema del financiamiento fue uno de los grandes temas de la transición política, de ahí la necesidad de esclarecer este asunto para no ensombrecer la lucha y el triunfo democrático del pueblo de México del 2 de julio.

Dijo Octavio Paz: "la democracia es un sistema fundado en la credibilidad y por esto en México, en México lo más urgente es restablecerla". Esperamos en su informe, señor Presidente, que haya sensatez y objetividad y evite caer en la tentación de justificar lo injustificable.

Señor Presidente: el poder significa responsabilidad. Ya lo dijera alguna vez Jean Francoise Ribbel, escritor francés, cito: "el gobierno entrante quiere ejercer el poder pero sin aceptar sus responsabilidades, de ahí su obsesión por las acusaciones retrospectivas que son una manera de imponer al pueblo que absuelva por anticipado sus probables fracasos, una escapatoria burda según la cual la herencia que reciben no consistía más que en un gigantesco pasivo, se les puede replicar que si la anterior situación hubiese sido floreciente, ellos no hubiesen ganado las elecciones".

"Por lo común, los partidos arrebatan el poder a sus adversarios si éstos han fracasado, menuda cara pondrían los electores si luego se les dijera: el mal es demasiado grande, no puedo solucionarlo. Los electores podrían decir con sobrada razón: pues hubieran podido decirlo ayer, lo que gritaban era todo lo contrario, el mal es gravísimo, sólo yo puedo solucionarlo". Fin de la cita.

Se debe entender que el logro de la transición va más allá del triunfo electoral, de un partido o candidato, es natural que en un tiempo escaso no esperemos grandes realizaciones, pero pareciera que se carece de un plan y diseño del marco institucional alternativo.

Queremos advertir asimismo, del riesgo que ocasionaría un desencanto social. Ricardo Lago señaló recientemente que hay que devolver a la gente la confianza en la democracia.

No es una necesidad, señoras y señores legisladores, al menos no lo es de Alianza Social, que critiquemos las constantes contradicciones, imprecisiones y deslices en las que incurre el Presidente y sus secretarios, particularmente las relativas a la seguridad y a la educación pública.

Creemos que es importante que se den señales claras de cambio, ya que los ciudadanos esperamos y merecemos rumbo y claridad de miras.

Por último, pensamos que además de la alternancia en el Ejecutivo, es necesario crear un diseño institucional alternativo.

Hasta el día de hoy hemos tenido una alternancia política, cosa que celebramos, pero en materia económica ha habido una alternancia sin alternativa económica y hay que recordar que si bien las transiciones políticas son eso, cuestiones que tienen que ver con la forma de elegir a los gobernantes, la situación socioeconómica juega un papel fundamental en el logro de la consolidación de esos cambios.

Quiero terminar señalando, amigas y amigos legisladores, que mientras la nación sea gobernada sobre la base de la coyuntura y la improvisación, los planes de Gobierno serán sólo buenas intenciones, el cambio político requiere de una transformación de instituciones y de mentalidades, la sociedad exige un nuevo Gobierno Federal con nuevas ideas, con una mejor capacidad de respuesta a los problemas sociales y que las soluciones tengan un alcance mayor, un cambio de realidades y no sólo de gobernantes es lo que exige la alternancia política.

La esperanza de un México mejor radica en encontrar salidas y no en reciclar propuestas.

Por su atención, muchas gracias.

La Presidenta del Congreso:

Tiene la palabra el diputado Gustavo Riojas Santana.

El diputado Gustavo Riojas Santana:

Gracias, señora Presidenta; licenciado Vicente Fox Quesada, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; integrantes del Poder Judicial Federal; compañeras y compañeros legisladores; mexicanas y mexicanos:

Hoy, a nueve meses de haberse iniciado una nueva forma de gobierno, el Partido de la Sociedad Nacionalista, consciente de su responsabilidad y compromiso que tiene con el pueblo de México, quiere dejar patente su posición con un análisis serio y objetivo, que desde nuestra perspectiva ha tenido la actuación del Gobierno Federal.

El informe que se presenta ante esta soberanía y a la nación entera debe ser analizado y así lo haremos los nacionalistas, con la objetividad que requieren los momentos históricos que estamos viviendo, con la sensatez, veracidad, honestidad y compromiso supremo que como legisladores tenemos ante todo el país.

Para el Partido de la Sociedad Nacionalista existen dos formas de analizar el informe que se nos presenta en relación a la presente administración.

La primera, a la más vieja y pura usanza de nuestra política, que es la de señalar los errores, enjuiciar funcionarios, criticar actuaciones, posturas, lenguajes, formas de gobernar; análisis típico de los que protegidos bajo un mandato, tras un micrófono, tras una pluma, tras maquillajes o máscaras, dan rienda suelta a sus ataques, injurias y denostaciones a las que están acostumbrados como forma y esencial de su existir, procedimiento que conlleva a tratar de establecer que del otro lado, en la llamada oposición, tenemos las respuestas, las soluciones, las verdades y que seguramente si estuviéramos en el poder las cosas marcharían de una forma casi perfecta. Algunos han tenido su oportunidad, otros estamos en busca de ella.

En este análisis encontraremos personas, políticos, analistas, medios de comunicación con viejos, añejos, permanentes resabios, frustraciones y amarguras, que nunca entenderán ni aceptarán nuevas formas de hacer política en México, nuevos estilos, nuevas ideas.

También enfrentaremos luchadores sociales con sus corazas y armaduras antiguas que difícilmente entenderán que en el México de un nuevo milenio existen otras formas de participación política.

La otra forma de analizar el informe que se nos presenta, es el de realizarlo de una manera respetuosa, objetiva, sin ambiciones personales ni pretensiones electorales, hacer una revisión y análisis con el convencimiento claro de que existirán errores y desviaciones, pero también aciertos y avances.

Estamos conscientes que iniciamos con nuevas estructuras, con nuevos proyectos y que no existen fórmulas mágicas que permitan acabar con deficiencias y vicios de las que todos de alguna forma somos responsables.

Es claro para muchos de nosotros que no es posible ver cambios espectaculares y soluciones inmediatas a los grandes y graves problemas nacionales, tanto económicos como sociales, lo que sí debemos estar conscientes y comprometidos es cómo, en armonía, tolerancia, sensatez y honestidad, podemos proponer posibles soluciones.

Existen pues dos clases de mexicanos: los del dinamismo, los del cambio, los de la promoción, los del entusiasmo y por el otro lado los timoratos, los conformistas, los defensores de intereses personales y de grupo.

No se trata de ver el vaso medio lleno o medio vacío, se trata de poner puntos de referencia claros y veraces entre lo que se tenía, se tiene y lo que se quiere tener. El exigir espectaculares avances en la solución de los problemas es una exageración que sólo cabe en la fantasía demagógica de algunos y esto pasa no sólo en el informe que hoy se nos presenta, sino también con las actuaciones de los gobiernos en las diferentes entidades federativas del país.

Aquí lo importante, así lo pensamos los nacionalistas, es la actitud que como legisladores tengamos ante los problemas de todos los mexicanos y la forma de tratar de resolverlos.

Es justo reconocer que los cambios han comenzado y en ese sentido, el rechazo, la intransigencia y la negación no pueden ni deben ser elementos que rijan nuestra actividad política.

No podemos construir la democracia en México con enfrentamientos permanentes, con posiciones infranqueables, con intereses partidistas; los nacionalistas de México, los del Partido de la Sociedad Nacionalista, sabemos que si realmente amamos a nuestro país debemos construirlo todos, primero con una reconciliación nacional entre los ciudadanos, las fuerzas políticas y los gobernantes.

¿Cómo entender a un Presidente en su primer ejercicio de administración, con y sus nuevas formas de quehacer político, si de entrada rechazamos la pluralidad, la inclusión y la creación de nuevas organizaciones o partidos con formatos diferentes de participación? Las nuevas y diferentes formas de participación política no necesariamente implican falsedad, corrupción, inexistencia. Los que hemos decidido participar en la vida política de nuestro país, de nuestro México, los que hemos decidido estar en la transformación de este país, no podemos ni debemos detenernos por los señalamientos permanentes, por los mismos cuestionamientos de los mismos personajes.

No debemos detener nuestra marcha, no debemos de restringir nuestra energía y los nuevos proyectos, tratando de complacer a los incomplacientes, de hacer entender a los necios o de unificar a los solitarios.

La prioridad es México, la prioridad es con los mexicanos, el compromiso es con la ciudadanía, lo tenemos claro.

El análisis del Partido de la Sociedad Nacionalista y la medición de los resultados, será con el claro compromiso de la investidura que tenemos, no de los votos que podamos ganar por las declaraciones que hagamos.

Los nacionalistas nos sentimos profundamente dichosos de poder participar en estos tiempos de cambio y a pesar de los ataques de los que hemos sido objeto, seremos parte activa de esta transformación.

Es necesario reiterar ante esta máxima tribuna de la nación, que los nacionalistas, los integrantes del Partido de la Sociedad Nacionalista existimos, lo crean o no lo crean algunos. Los nacionalistas de México estamos creciendo y cada día somos más, lo perciban o no.

Nuestro apoyo al presidente Vicente Fox Quesada, no es un apoyo incondicional, es un apoyo de mexicanos que entienden y que han vivido en carne propia lo que cuesta, lo que conlleva a hacer política de una manera diferente, de romper con viejos formatos y estructuras y participar de una manera fresca, joven, pensante y propositiva.

Señor presidente Vicente Fox Quesada: en el Partido de la Sociedad Nacionalista, encontrara diputados, representantes populares que no tendremos empacho, que no nos cuidaremos de qué dirán por reconocer el trabajo que usted desarrolla y los logros que usted alcance y así mismo, tampoco lo tendremos para señalar de forma propositiva los desvíos, los errores que en nuestro concepto y análisis observemos.

La cimentación de una nueva democracia se construye con los elementos imprescindibles de la tolerancia y el respeto mutuo; el avance y el progreso no pueden realizarse sin la conjunción de las voluntades de las mexicanas y los mexicanos que independientemente de nuestra postura política o partidista estemos conscientes de nuestra responsabilidad.

El rechazo y la intransigencia de algunos, su exigencia de resultados inmediatos, no necesariamente significan aportaciones y soluciones en bien de los mexicanos.

El desarrollo económico de nuestro país lo debemos construir todos y a cada momento, es justo reconocer que en la actualidad existe una verdadera división de poderes nunca antes vista y una apertura total y constante de diálogo entre el Ejecutivo y las diferentes fuerzas y actores políticos.

Nosotros los nacionalistas, independientemente de no estar en completo acuerdo con el proyecto de privatizaciones, reconocemos que existe una nueva relación de respeto y mayor acceso a la información, lo que promueve una transparencia en la actuación de los servidores públicos y en la rendición de cuentas.

Reiteramos que el Partido de la Sociedad Nacionalista seguirá estando en desacuerdo con cualquier intento de privatización de nuestras áreas estratégicas como son el sector eléctrico y la industria petrolera, pero demandamos una menor carga fiscal a Pemex y una mayor autonomía en sus inversiones y proyectos.

La verdadera fortaleza y aceptación de un Presidente no se la dan los discursos rimbombantes ni las posiciones de los partidos políticos, se los da el reconocimiento de sus acciones, de su entrega, de su trabajo, de su relación con los mexicanos, de la firme postura en la defensa de los intereses nacionales y en el nacionalismo con que actúe, concebido éste como el fortalecimiento de la identidad nacional, el resurgimiento de nuestro orgullo patrio y la defensa ultranza de nuestra soberanía y autodeterminación.

Analizaremos con toda la objetividad y profesionalismo que amerita tan importante encomienda y daremos nuestro posicionamiento respectivo del análisis profundo en el informe que se nos presenta.

Hace un año, el Partido de la Sociedad Nacionalista dejó patente ante el gobierno que usted iniciaba, la clara posición de este partido respecto al México que queremos, un México para los mexicanos; un México con justicia social, con equidad, con inclusión y pluralismo.

Las mexicanas y los mexicanos reclamamos una democracia participativa, porque en este nuevo México que hoy nos toca vivir, necesitamos emplear a las mejores mujeres y hombres con capacidad y entrega en los lugares estratégicos.

Estamos conscientes de que algunas expectativas no se han podido cumplir, pero menos se harán realidad si continuamos defendiendo más nuestros intereses que el interés supremo de la nación. Necesitamos cambiar estructuras, reorientar rumbos, cambiando actitudes.

Para los del Partido de la Sociedad Nacionalista, lo más importante en estos momentos históricos que vive nuestro país, es la actitud y compromiso que tengamos en la búsqueda de soluciones a los grandes problemas que aquejan a nuestro amado México.

Seguimos creyendo que el nacionalismo, es el elemento primordial que deben tener los encargados de la administración federal. Queremos seguir creyendo que el trabajo de usted y su administración, va encaminado a lograr un bienestar para las mayorías.

Al Partido de la Sociedad Nacionalista, al igual que a usted, le exigen resultados inmediatos y espectaculares, sin el análisis objetivo del trabajo realizado.

La solidez de un país, es directamente proporcional a la actitud, unidad y entereza de sus ciudadanos y del compromiso y trabajo responsables de sus gobernantes. Sin duda, medidas contundentes que se habían tomado, en relación a la transparencia y al combate a la corrupción, son un buen comienzo en un nuevo gobierno.

Es la actitud que podemos tener de vencidos o vencedores, la que nos impida o permita lograr con mayor prontitud, los acuerdos necesarios para el progreso de México, la transformación pues de éste, nuestro país, es obligación de todos los mexicanos, no sólo de una administración sexenal.

Le reiteramos, señor Presidente, nuestra confianza en su Gobierno y como lo expresamos en su toma de protesta, los nacionalistas, apoyaremos a un presidente fuerte, decidido, valiente, capaz de comprometer a su pueblo, ejerciendo permanentemente la premisa de que: la patria es primero.

Muchas gracias.

La Presidenta del Congreso:

Tiene la palabra el diputado José Narro Céspedes.

El diputado José Narro Céspedes:

Con la venia de la Presidencia; compañeras y compañeros legisladores:

Ante el pasado autoritario y excluyente y el presente de cambios sin cambio, ¿a dónde vamos?

Al pueblo de México, a nuestros compatriotas que se han visto obligados a buscar fuera de nuestras fronteras el sustento de sus familias, los saludamos y saludamos a todos esos mexicanos que hoy se movilizan, ellos nos dicen: "el hambre y el desempleo nos tumban pero la dignidad nos levanta, nos mantiene en pie". Un aplauso, saludo a todos esos compañeros.

El Partido del Trabajo, como todos los ciudadanos de este país, ha sido respetuoso con el sufragio emitido el pasado 2 de julio y le ha otorgado el tiempo suficiente al presidente Fox y a su equipo de colaboradores, para que ejerciera su mandato.

Después de nueve meses, esperando el cambio y ante tantas esperanzas incumplidas, tenemos que reflexionar, evaluar y proponer, para lograr los cambios que los mexicanos hemos anhelado.

La observancia de los compromisos en el desempeño público, es la dignidad de la República; sin embargo, las promesas del nuevo Gobierno no se han cumplido, este año fue un año perdido. La ciudadanía toda y el grupo parlamentario del Partido del Trabajo, sabemos que este Gobierno nada positivo tiene que informar al cabo de su primer año de la conducción política del país.

¿Cuál es el avance de todas y todos los mexicanos este 1o. de septiembre? El Gobierno, el régimen prometió 7% de crecimiento anual de la economía; sin embargo, tendremos 0% de crecimiento este año.

Prometió crear 1 millón 300 mil empleos anuales; sin embargo, en lugar de ello hemos perdido 500 mil empleos al mes de julio.

Prometió resolver el conflicto en Chiapas en 15 minutos y no lo hizo. Grave es que realizó una traición similar a la de Zedillo en 1995, truncó las esperanzas de más de 10 millones de indígenas y multiplicó seriamente los riesgos de violencia en el país.

En los hechos, el titular del Ejecutivo avaló a los grupos oligárquicos y racistas que aprobaron la reforma constitucional en materia indígena al promulgarla en términos absolutamente contrarios a los pueblos y comunidades indígenas.

El régimen prometió impulsar la reforma democrática del Estado y no ha cumplido, replegándose a las mismas y viejas prácticas autoritarias y excluyentes de los regímenes anteriores.

La pluralidad como promesa de cambio democrático se está traduciendo en la promoción del bipartidismo PANPRI y en falta de respeto y menosprecio hacia el Poder Legislativo en el tratamiento de las cuestiones esenciales de la nación. El nuevo Gobierno prometió mejorar la seguridad pública y la tranquilidad de las familias y tampoco ha cumplido. Prometió, en fin, acabar con la corrupción en la administración federal y el cambio en Los Pinos no se dio. Ahí se escenificó la vergonzosa ofensa al pueblo mexicano con el famoso "toallagate".

El sentir mayoritario de la sociedad le está diciendo al Presidente que no puede haber un buen gobierno si no hay capacidad para proponer un proyecto claro de nación.

Es éste un gobierno sin rumbo; la voluntad política de cambio del nuevo grupo gobernante se acabó cuando llegó al poder. No ha sabido convocar a las fuerzas políticas y a la sociedad para discutir en forma integral y democrática el proyecto de nación. El mejor ejemplo de ella es la paralización en que se encuentra la reforma de Estado.

Se miente a la nación cuando se le quiere convencer que la transición política ya concluyó; mientras la transición empieza, para ellos ya terminó, queriendo gobernar sobre el viejo y obsoleto aparato sin modernizar democrática y participativamente el sistema político mexicano. Con el nuevo Gobierno no hay cambio; hay continuismo acompañado de soberbia e incapacidad sin medida.

El actual Gobierno sigue empecinado en aplicar al país los criterios verticales y autoritarios propios del presidencialismo; entre otras razones, por eso fracasó la reforma fiscal.

La consulta y el diálogo con los otros poderes de la Unión no existe; por el contrario, trata de someter al Legislativo a través del chantaje mediático y hacia los partidos políticos no hay un mínimo respeto. Durante su mandato, ha privilegiado a los llamados "amigos de Fox" del exterior, a quienes ha ofrecido al país en bandeja de plata y a quienes el IFE se ha negado a auditar.

Cualquier proyecto proveniente de la oligarquía internacional, llámese Acuerdo de Libre Comercio, Plan PueblaPanamá, TLC, usted ha sido su más solícito y eficiente promotor, sin que le asome el menor rubor si con ello condena a la miseria y al abandono a sus compatriotas.

Los viajes del presidente Fox al extranjero han servido para promover una imagen del país que no corresponde con lo que tenemos. Ofrece la mano de obra de los trabajadores mexicanos y al país mismo en precio de remate.

El respeto ganado por nuestro país por su ejemplar política internacional, ha sido echado por la borda; la doctrina Estrada hoy es letra muerta. Cuba, Corea y Palestina, son la muestra más clara de este viraje. El entreguismo de la política hacia el presidente Bush, toma tintes que caen en el exceso.

El proyecto globalizador neoliberal impulsado por el capital financiero y las transnacionales, sigue saqueando a nuestros países privatizando ahora nuestra biodiversidad. Ellos son los impulsores y los beneficiarios del ALCA, el ALCA es el último clavo del ataúd de la soberanía nacional. Su régimen festinó y facilitó la venta de Banamex a un siniestro grupo financiero del exterior. Se ha preferido impulsar enormes privilegios a empresarios nacionales y extranjeros, que han construido su riqueza sobre nuestra miseria y patrimonio con base en el fraude, a la corrupción y al robo. Con ligereza no reconocen que la pobreza ha dado origen al surgimiento de grupos armados y que con ello ponen en riesgo la paz pública.

Compañeras y compañeros legisladores: nada entristece más que ver a las mujeres, a los hombres y a los niños del campo con la mirada perdida y sin esperanza; la promesa que les hizo Fox de transformar radicalmente la situación del campo, de incrementar el gasto al 18%, tampoco ha sido cumplida. Nuestros campesinos continúan en la desolación y el olvido ante la apertura comercial indiscriminada; nuestros productores se enfrentan a condiciones desventajosas que los ha llevado a la ruina, dejando de lado el compromiso de reconvertirlo productivamente y capitalizarlo. Está entregando nuestro mercado y nuestra economía a las grandes transnacionales y al capital financiero.

La soberanía alimentaria ya la vendieron al mejor postor. Una sola transnacional acapara el 50% de nuestro mercado en granos. Ha quedado en el olvido la revisión del capítulo agropecuario, el Tratado de Libre Comercio que contiene innumerables cláusulas inequitativas. La catástrofe en el campo y la sordera gubernamental han provocado importantes movilizaciones de productores agropecuarios.

El problema agrario lo quieren resolver negando su existencia. La ineficaz actuación del titular de la Sagarpa da cuenta de ello. El megafraude Fobaproa e IPAB, orquestado por los banqueros en colusión con el PRI y con el PAN, hipotecó por varias generaciones el futuro de los mexicanos. Por ello el Partido del Trabajo se manifiesta enérgicamente porque se finquen responsabilidades a los culpables y se les obligue a regresar el dinero robado a la nación y no se destine un peso más de los recursos públicos a esos delincuentes.

Hasta hoy, el gabinetazo en este aspecto y otros, ha mostrado una total ineficiencia para resolver los graves problemas económicos de nuestro país. ¿Para qué arriesgar su dinero los banqueros a la pequeña y a la mediana empresa a través de préstamos? Los banqueros hoy, mayoritariamente extranjeros, tienen la certeza de que ganan más con los intereses que les paga el pueblo de México a través del IPAB.

Compañeras y compañeros legisladores: la economía debe de crecer y el gasto y el Gobierno foxista hace todo lo contrario. El gasto público es detonante de la actividad económica y no se ejerce. Lo más grave es que se están reteniendo los recursos al campo y a los sectores más necesitados.

La Sedesol, en otros sexenios pilar de la atención a la pobreza, se ha convertido hoy en una institución gris. La política que está siguiendo para combatir los rezagos sociales ha caído en una perversión de la política asistencial, que es la caridad y la limosna.

En síntesis, en el ámbito económico se nos ofreció un país vigoroso y de primer mundo, con altos niveles de crecimiento y con ingresos suficientes para todas las familias. Por el contrario, lo que recibimos fue una propuesta fiscal de pagar más impuestos los que menos tienen y a los que más tienen les otorgan más privilegios fiscales.

El grupo parlamentario del Partido del Trabajo, está a favor de finanzas públicas fuertes y sanas y con un gasto ampliamente redistributivo. Pero sin afectar el bolsillo de los mexicanos. Por eso reiteramos: no al IVA en alimentos, en medicinas, en educación, en transporte.

Ante la incompetencia y la ineficiencia que guarda la Administración Pública Federal, exigimos la renuncia inmediata de los titulares de la Secretaría de Hacienda, de la Secretaría de Desarrollo Social, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación.

El Partido del Trabajo está convencido que el país requiere urgentemente y por encima del lamentable desempeño gubernamental, de un gran acuerdo nacional construido desde abajo. Por lo que convocamos a las mujeres, a los jóvenes y al pueblo en general y apelando a la voluntad civilista de los grupos armados, para dar rumbo y sentido al país en esta etapa de transición abierta. Este gran acuerdo nacional al que convocamos, debe incluir como ejes fundamentales los siguientes: una reforma fiscal integral ampliamente redistributiva, una reforma agraria social productiva, que tenga como directriz dotar a nuestro país de la soberanía alimentaría, salarios dignos y respeto irrestricto a los derechos de los trabajadores, como lo están demandando los trabajadores de la Volkswagen que están en lucha.

Fortalecimiento a la educación pública laica y gratuita y en particular garantizando el derecho a la educación superior y a nuestra Universidad, la UNAM. Fortalecimiento del federalismo, implantar una cruzada contra la corrupción e impunidad pública y privada. Ni un peso al Fobaproa ni al IPAB. Impulsar políticas económicas y sociales de Estado, impulsar la reforma de Estado.

No nos va a extrañar que, frente a ese enorme reto que ha trazado la sociedad, el titular del Ejecutivo venga a esta tribuna en un momento más a plantear de nueva cuenta nuevas promesas y mentiras. Pero lo cierto es que las mexicanas y los mexicanos ya no le creerán ni le concederán el beneficio de la duda ni de la inexperiencia. Por eso, convoquemos nosotros a ese gran acuerdo nacional.

Por último, queremos darle las gracias al pueblo de México por la gran voluntad y el enorme esfuerzo que realizó para luchar porque hubiera un cambio en nuestro país. El cambio es posible, compañeros. Construyámoslo juntos a través de un gran acuerdo nacional.

¡Gracias México! ¡Gracias mexicanos!

La Presidenta :

Tiene la palabra el señor senador Jorge Emilio González Martínez.

Le solicitamos atentamente a la Asamblea guarde respeto al orador.

El senador Jorge Emilio González Martínez:

Honorable Congreso de la Unión; mexicanas y mexicanos:

El 2 de julio del año pasado, México y los mexicanos, interesados en el espíritu y los vientos de transformación, logramos en la victoria electoral aquello que antes pensábamos y repetimos miles de veces como el arte de lo imposible.

Por fin México demostró que se pueden lograr cambios pacíficos sin volver a dividirnos violentamente entre hermanos, como había sucedido a lo largo de nuestro pasado. Ahí se prendió la llama de la esperanza y se abrió la puerta a una gran oportunidad histórica.

Por todo esto, a poco menos de un año de haber tomado posesión el Gobierno que debió ser del cambio, es pertinente que de cara a la nación se haga un alto en el camino para revisar con honestidad los alcances verdaderos de las promesas de campaña.

En los debates presidenciales nuestro entonces candidato Vicente Fox dijo, frente a todos los mexicanos, lo siguiente: "¿cómo vamos a pasar del 10% de recaudación al 16% del producto interno bruto sin aumentar los impuestos? Incrementando la base fiscal, terminando con la evasión fiscal.

"Hemos crecido poco -decía Fox-, y lo hemos hecho a costa de los recursos naturales. Es penosa la depredación. Es indispensable que crezcamos sustentablemente.

"Convocaremos a un acuerdo nacional para unir a todos los mexicanos para reformar el Estado. El equilibrio de poderes es indispensable para acabar con el presidencialismo. Pasar de la corrupción a la transparencia y a la rendición de cuentas.

"Tu voto cuenta -nos decía Fox-, tu voto importa. Ustedes me pidieron que estuviera aquí que no les fallará. No me fallen ustedes, no le fallemos a México". Estas fueron algunas de las promesas de Vicente Fox en el último debate presidencial.

Aquélla noche, el hoy Presidente le pidió a México que no le fallara. Hoy, igual que el 2 de julio en el Angel de la Independencia, le exigimos a Vicente Fox que no le falle a México. Porque nosotros no olvidamos las promesas que como nuestro candidato llevó a toda la nación.

Fue el Partido Verde corresponsable de haber llevado a Vicente Fox a la Presidencia para cambiar el sistema político mexicano. Tenemos la obligación moral ante México de fijar una posición firme al respecto.

¡Por eso hoy anunciamos nuestra oposición a la dirección que ha tomado el Gobierno emanado de la Alianza entre el PAN y el Partido Verde!

Nos hacemos a un lado de las promesas incumplidas y anunciamos que combatiremos en el Congreso para que este Gobierno retome el rumbo perdido. ¡Nos declaramos oposición mientras el gobierno de Vicente Fox no enderece el camino prometido!..

Porque si bien fuimos corresponsables del sueño de millones de mexicanos, no seremos corresponsables del incumplimiento a millones de mexicanos.

Al presidente Fox le decimos: que hoy la oportunidad histórica se le está yendo de las manos. No basta con la alternancia, sino que después de un triunfo sin precedentes lo que se debe hacer es aprovechar precisamente esa oportunidad y dar el siguiente paso para poder materializar las esperanzas, cumplir con lo que prometimos en campaña, transitar a un México justo, transparente y ecologista.

Hoy México está en una nueva etapa histórica, no tiene el gran acuerdo que incluya a todos en torno a un objetivo común, donde todos pongan su parte pero también cedan en parte. Nuestro sistema político es el mismo, la reforma de Estado está pendiente. El nuevo pacto y la transición parece que quedaron en puras promesas.

¿Dónde está la comisión de la verdad? ¿Dónde está la rendición de cuentas del pasado que necesita México? O qué, ¿borrón y cuenta nueva y todos a pagar más impuestos?

Por lo visto el cambio fue de forma y no de fondo. El voto útil no se dio para tener más de lo mismo. Porque hoy, desgraciadamente, es lo único que tenemos: más de lo mismo.

La alianza para llevar a Vicente Fox al poder, entre otros objetivos, tenía la misión de acotar el presidencialismo, que tanto daño le ha hecho a México, equilibrar los poderes y respetar al Congreso. Tal parece que los que criticaron al presidencialismo hoy se están sirviendo de él.

En lo que se refiere a la relación republicana con el Legislativo, lo que hemos tenido es lo contrario: el presidente Fox jamás se reunió cada semana con los legisladores como lo prometió hace nueve meses. No acata el mandato de éste el poder al hacer, según le convenga, recortes al presupuesto. Su propuesta de reforma fiscal antes de ser enviada a las cámaras, no fue consensada con todos los partidos políticos y se llevó a cabo una agresiva campaña en medios para presionar al Congreso y aprobar un alza a los impuestos.

El Presidente no es congruente con su voluntad democrática, al no aceptar la invitación para estar presente en estos momentos.

Y el gabinete no ha cumplido con la promesa de atender los requerimientos del Legislativo. Un ejemplo de esto último fue la negativa de la Secretaría de Relaciones Exteriores a considerar el exhorto unánime del Estado, solicitando que en la reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional se incluyeran a legisladores federales.

El entonces candidato Vicente Fox promedió una economía con rostro humano para las personas, para las familias, pero su reforma fiscal no tiene rostro humano, tiene rostro voraz, cara de guerra, contra las familias más pobres y contra la clase media y cuando se le pega a esas clases se le pega a la nación entera.

La verdad es que gran parte de los recursos que quieren recaudar irán a parar al Fobaproa, al IPAB, el más grande fraude cometido contra la economía mexicana en el Siglo XX. ¿Con qué calidad moral se le pide al pueblo que pague más después de haber sido robado, sin aclararles quiénes fueron, sin que exista una rendición de cuentas?

Nosotros mantenemos la propuesta de campaña de hacer más eficiente el cobro de los impuestos y combatir la corrupción. ¡No al aumento del IVA!

Durante la campaña se habló de crear 1 millón 300 mil empleos al año. Hoy más de medio millón de mexicanos han perdido su trabajo. Las coyunturas económicas no han permitido que esto se convierta en una realidad; sin embargo, la retención del gasto público y el aumento de impuestos acabarán por aniquilar el crecimiento de la economía.

Fox prometió limpiar la casa. El Gobierno sólo con propaganda intenta hacernos creer que lo está logrando. La inseguridad y la corrupción continúan. El ciudadano no se siente seguro ni en las calles ni en su hogar, siendo que garantizar la seguridad del individuo y de sus bienes es la principal razón de ser del Estado.

El campo mexicano es el sector más olvidado del Progresa, es en él donde habitan los pobres entre los pobres.

Fox presume ser un hombre de campo y propuso en campaña hacerlo rentable, hacerlo productivo. Hoy un hombre de campo vetó la Ley de Desarrollo Rural...

A pesar de su pobreza económica, producto de siglos de traición histórica mestiza, los indígenas poseen una milenaria y enorme riqueza espiritual y cultural. Son los pueblos indígenas los que constituyen la cultura madre de los mexicanos, son nuestros hermanos que han estado en el olvido.

Podemos construir un México más justo, en paz y en armonía, si somos conscientes que los indígenas también son mexicanos, unidad en la diversidad.

Reconocemos la buena relación que el Gobierno ha logrado con algunos países, en especial con Estados Unidos y América Latina, sin embargo, el actual Presidente prometió en campaña que los puestos del Servicio Exterior Mexicano ya no serían un lugar para cobijar desamparados políticos, sino que cada representante de nuestro país sería un diplomático de carrera, pero tampoco eso lo ha podido cumplir.

Casi ninguno de nosotros en los días cotidianos, nos hacemos conscientes de que estamos dentro de un sistema complejo de vida en equilibrio, que se ha formado a través de miles de millones de años de evolución. Esto es la biósfera, el medio ambiente planetario.

Los seres humanos compartimos nuestra existencia con y dentro de este equilibrio fascinante y ha generado el milagro de la vida en nuestro planeta, pero no somos capaces de entender que la trascendencia de nuestra especie, el ser humano, sólo será posible, si es posible, que hagamos un pacto con la tierra.

Ya es hora que hagamos un alto en el camino y que todos nos sentemos seriamente a planear el futuro ambiental de México. En lo que va del actual Gobierno, no existe un plan nacional de protección y conservación del medio ambiente, tan sólo se ha anunciado una cruzada por el agua y el bosque que se ha quedado en pura letra, sin un plan de instrumentación ni un marco jurídico que lo respalde.

En los compromisos que Fox firmó con el Partido Verde prometió que de llegar a la Presidencia incluiría, sin excepción, la variable ambiental y sustentable en todas las tomas de decisiones de Gobierno, esperamos que así sea, queremos ver si esa promesa fue para atraer nuestro interés y ganar la elección o para que de verdad se cumpla. Porque no se cumplió, a la hora de defender a los campesinos ecologistas de Guerrero encarcelados injustamente... queremos ver si la promesa de un México ecologista se cumple a la hora de atender el problema de los residuos o de tomar una decisión acerca de Laguna Verde o a la hora de nombrar a ciudadanos preocupados por el medio ambiente en el Consejo Consultivo de Pemex, porque en el consejo de administración no fue nombrado ningún ambientalista.

Queremos ver si el compromiso ecologista y el compromiso firmado para descentralizar la Ciudad de México se cumple en el caso de la controversia que existe para decidir dónde se construirá el nuevo aeropuerto para el valle de México, porque Texcoco representa un crimen ecológico y una falta de sensibilidad ambiental y sustentable, lo mejor para la ciudad sería descentralizar los servicios porque si no, ésta continuaría siendo un monumento a la falta de planeación.

Un auténtico estadista de nuestro tiempo debe tener un pensamiento ecologista porque un hombre así se debe caracterizar por mirar al futuro, por tomar decisiones a corto, mediano y largo plazos.

México necesita un estadista que tome en cuenta el problema de la seguridad de la vida, que se ve incierta en el futuro debido al impacto que la sobrepoblación y nuestras formas de producción y consumo tienen sobre el equilibrio ecológico.

Quiero hacer un llamado a la conciencia de todos los mexicanos sobre lo urgente que es salvar nuestros ecosistemas, nuestras especies en peligro de extinción, nuestros ríos y lagos, nuestros suelos, nuestras selvas y bosques.

Parece como si viviéramos en un sueño sin querer despertar, un sueño sobre un futuro basado en la destrucción y el consumo infinito, vivimos un sueño falso fincado en valores que han declarado la guerra...

La Presidenta del Congreso:

Permítame, señor orador, el señor orador le solicitó a esta Presidencia tomáramos nota de los segundos que había retenido su exposición en función de interrupciones, tiene el orador para terminar un minuto.

El senador Jorge Emilio González Martínez:

Le agradezco mucho, señora Presidenta.

Las promesas del actual Presidente contagiaron millones de corazones, se crearon muchas expectativas y miles de esperanzas, millones de jóvenes creíamos en lo que Fox representaba, México sintió haber ganado, pero hoy está desilusionado, el hoy, hoy, hoy del cambio se quedó en el ayer, por eso hoy anunciamos el rompimiento con el Gobierno que no le ha cumplido a México...

La Presidenta del Congreso:

Se le pide orden a la Asamblea. Continúe, señor orador.

El senador Jorge Emilio González Martínez:

Si Fox no cumple, la historia lo recordaría como el hombre de palabras y no de palabra. Las palabras ganan elecciones pero no mejoran la calidad de vida de los ciudadanos.

Señor Presidente, presida un gobierno con memoria que materialice lo que la gente quería de nosotros, un cambio profundo y trascendente. ¡No le falle a México!

Hay que aprovechar esta encrucijada de la historia y no desperdiciar la oportunidad que tiene el Gobierno...

La Presidenta del Congreso:

Concluya por favor, señor orador.

El senador Jorge Emilio González Martínez:

Fox no fue sólo y el Gobierno no es de él, es de la gente. Formamos la "alianza por el cambio" porque creímos que era la última oportunidad para que México pasara la prueba de la democracia de una vez por todas, de manera pacífica...

La Presidenta del Congreso:

Señor orador, concluya.

El senador Jorge Emilio González Martínez:

El Partido Verde entonces estuvo a la altura de la historia y hoy también. Nos separamos del in cumplimiento del Gobierno, de la decepción y en cambio en el Congreso vamos a dar una lucha incansable; no vamos a solapar nada; no vamos a callar nada; no vamos a hacer cómplices de nada y llevaremos la bandera del cambio verdadero.

¡México no requiere de gobernantes que pretendan ser del pueblo, México necesita de gobernantes que trabajen para el pueblo!

Muchas gracias.

La Presidenta del Congreso:

Tiene la palabra el diputado Auldárico Hernández Gerónimo.

El diputado Auldárico Hernández Gerónimo:

U pete ni ch´oko Ke ha'an i da. Kaj tä Mexiku ke u yubin ni d´an da.

Honorable Congreso de la Unión; pueblo de México que nos escucha:

Antes de empezar mi discurso, saludo la acción, la actitud del Partido Verde Ecologista, ¡qué bueno que reflexionaron a tiempo!, estamos a tiempo todavía de salvar a la patria señores.

El 2 de julio del año 2000, concluyó la era del partido de Estado; del partido único en el poder; muchos fueron los esfuerzos para lograr este clamor popular; muchas también las vidas que quedaron en el camino; no olvidamos la angustia y la tristeza de generaciones enteras, ese viejo régimen masacró a los estudiantes de 1968 y desapareció más de 500 personas por motivos políticos; en 1988 mantuvo el poder con la fuerza del fraude electoral; el Fobaproa vino a coronar el agotamiento de una clase política sumida en la corrupción. Ese 2 de julio se logró la alternancia en el Gobierno Federal y se alcanzó un Congreso equilibrado sin control de ningún partido, fue un gran acontecimiento, se debilitaron los amarres de un sistema cerrado, se fortaleció la Suprema Corte de Justicia, los congresos locales y los gobernadores son ahora mucho más libres, es el aire fresco del 2 de julio. Pero este gobierno no ha agregado algo nuevo, la gente hizo su tarea y echó al PRI fuera de Palacio Nacional, pero eso sucedió el 2 de julio. Lo que tenemos hasta ahora es el cambio que decidió la sociedad; lo que no tenemos es el cambio que Vicente Fox ofreció.

La gente sí cumplió, Fox no ha cumplido nada, la promesa fue el cambio y la urgencia del discurso; ya decía Vicente Fox en su campaña: "no mañana, no después, sino hoy". El que gritó "hoy", ahora dice que el bienestar vendrá mañana, el cambio anunciado con grandilocuencia de vida con gracejadas y ocurrencias, vivimos una alternancia sin transición, un partido ha sustituido a otro dentro del mismo proyecto, la política económica y social, la que más le importa a la, gente, la que se refleja en su casa y en su mesa sigue caminando en la misma ruta empobrecedora, la línea económica de Fox es la misma de Zedillo, Salinas y De la Madrid. Los operadores del priísmo salinista tienen copada la Secretaría de Hacienda y los zedillistas a los institutos de seguridad social, las empresas eléctricas y Petróleos Mexicanos.

Así que hoy, a 274 días de que asumió la Presidencia de la República, Vicente Fox, todos nos preguntamos: ¿Dónde quedó el cambio? Y nos preguntamos en un sentido más profundo: ¿De verdad Fox creía en aquéllo que ofreció en campaña? ¿No sólo fue un discurso electorero para jalar votos? ¿Por qué engañó? ¿Por qué emocionó al pueblo con un credo ajeno, sólo para alcanzar el poder por el poder mismo? ¿Sólo por el quítate tú para ponerme yo? En el fondo no ha cambiado nada, el nuevo gobierno, el del cambio, el de la alternancia, el de la transición no acaba de llegar, el gobierno que prometió el cambio pide cínicamente olvidar el Fobaproa.

A Vicente Fox y a su gabinetazo no les interesa el cambio ni la transición ni el establecimiento de un nuevo régimen, ni una reforma del Estado, el de Fox no parece, no es ni quiere ser un gobierno de transición.

Este inicio ha sido desconsolador, no ha pasado nada y es que algunos despistados creyeron que el cambio era de veras, a fondo y sin concesiones, enterrando la impunidad, pero Fox no ha cambiado un ápice el modelo neoliberal, aún más, lo ha acentuado, más de lo mismo, pero copeteado.

El problema con Fox no son los cambios, sino la ausencia de los mismos, nuestra inconformidad, no es tanto por lo que ha hecho, sino sobre todo por lo que ha dejado de hacer, la disyuntiva que plantea la vieja clase política es falsa, no se trata de regresar al pasado, no se trata de demostrar que el cambio no sirvió, no es cierto que lo de antes era mejor, se trata de ir hacia delante, de cumplir lo prometido.

Aquí estamos, con el viejo formato priísta, defendido, ahora por los panistas. Estamos aquí para escuchar al Presidente, pero el Presidente no está para escucharnos, los que son gobierno ahora han olvidado sus planteamientos históricos.

Vale la pena recordar lo que decía Vicente Fox el 25 de mayo de 2000 en el último debate: "creo que los problemas del país se deben resolver hoy. Ratifico mi compromiso de respetar el carácter laico del Estado, habrá créditos para todas las familias, gobernaremos para los 40 millones de mexicanos pobres, acotaremos la figura del fuero para que la gente, que como Espinosa Villarreal no se ande tranquilamente en la calle".

"Yo acostumbro a hablar con la verdad, es indispensable que el Fobaproa se aclare. Teniendo una economía que crezca al 7% podremos generar un millón 350 mil empleos cada año. Vamos a incrementar los recursos públicos sin aumentar impuestos, terminando con millones de evasores."

Aún antes, el 1o. de febrero de 2000 decía: "renunciaremos a la figura del fuero empezando por mí. Crearemos la Comisión Nacional de Transparencia que revise el pasado. Los maestros ganarán lo que merecen. Pondremos a Carlos Salinas de Gortari en manos de la justicia":

Todavía el pasado 1o. de diciembre, en su toma de posesión, agregó: "gobernaré alejado del culto a la personalidad. Haré una reforma para que ninguna madre carezca de dinero suficiente para comprar la leche a sus hijos. No queremos victorias pírricas en el combate a la pobreza. A los jubilados les digo que lucharé por pensiones justas". Esta es palabra de Fox.

Pero sólo la palabra, pero sólo la palabra; nada se ha realizado. Antes bien, Fox parece trabajar en el sentido contrario de sus propias metas. ¿Qué nos viene a informar? Los grandes problemas están ahí, el campo está viviendo situaciones desastrosas, ciertamente agudizados por el Tratado de Libre Comercio que firmaron gobiernos anteriores. Copreros, cafetaleros, maiceros, arroceros, piñeros, todos viven en el desplazamiento de sus productos por la apertura comercial indiscriminada.

Pero, ¿qué está haciendo el Gobierno? En lugar de buscar soluciones, veta la Ley de Desarrollo Rural aprobada por este Congreso y negocia mano de obra barata para Estados Unidos.

Durante la nueva administración se han perdido más de 400 mil empleos. Las exportaciones se cayeron, el gasto social se redujo, el precio de la leche Liconsa tuvo un incremento cruel. Los créditos a microempresas no funcionan. La banca está extranjerizada y la economía entró en una franca recesión.

En la Presidencia de la República, mientras tanto, crecen los gastos excesivos de todo tipo. Hemos visto el resurgimiento de grupos armados, nuevas campañas contra la Universidad Nacional; los narcos se fugan, se mantiene la impunidad, se espía en el Estado de México, se mata en Chimalhuacán y no pasa nada y los ecologistas de Guerrero y el general Gallardo siguen en la cárcel.

Muchos viajes, pero muchos viajes del gobierno al extranjero sin beneficio para México.

Conocimos también en este lapso a un Presidente locutor. Señor, donde usted me escuche: quítese los audífonos y escuche las voces desilusionadas de las mayorías que votaron por usted y hoy dudan de haber hecho lo correcto.

Ahora, como en la época de Salinas, se respeta el voto sólo cuando el candidato es del PAN. En Tabasco, el Gobierno Federal pactó con él a la más corrupta del PRI y permitió que sus dependencias federales sirvieran para la compra del voto.

Que se oiga bien: ¡un pueblo agraviado como el de Tabasco, no se va a quedar con los brazos cruzados!

Ciertamente, el gobierno hizo bien en enviar al Congreso, por ejemplo la iniciativa de la llamada Ley Cocopa, sobre derechos y cultura de los pueblos indios. Se lo reconocemos en su momento, se lo reconocimos. Sin embargo, no la defendió y al final incongruente, terminó felicitando al Senado cuando aprobó una legislación muy diferente a la iniciativa que él envió.

En el caso de Chiapas, ha sido el propio partido del Presidente el principal obstáculo al diálogo y al reconocimiento de los derechos indios. Su apuesta ha sido la guerra y la sangre. El estancamiento de la paz en Chiapas es, por cierto, una responsabilidad compartida entre un gobierno que no defendió su iniciativa de ley y un Congreso de la Unión que le dio la espalda a nuestros hermanos indios.

Recientemente se ha afirmado que el Congreso es el culpable de la crisis económica porque obstaculiza al Presidente; nada más falso. Aquí, aprobamos las reformas para crear la Secretaría de Estado que el Presidente electo pidió; también el primer presupuesto de consenso y así avalar a la mayoría de las iniciativas de reforma financiera del Ejecutivo.

El rechazo a la imposición del IVA en alimentos, medicamentos y libros no viene solo ni principalmente del Congreso, sino sobre todo de la sociedad. De acuerdo a la encuesta del Grupo GEA, el 91% de la población rechaza esta medida. La crisis económica tiene que ver más con la falta de gasto público, el Gobierno tiene guardados en los bancos más de 60 mil millones de pesos, ¿para qué quiere más si no sabe gastar lo que tiene?

Fox inició su ejercicio faltándole el respeto a este Congreso, después le vetó una ley y ahora le plagia sus obras. ¡No!, no fue el Gobierno el que creó el Instituto Nacional de las Mujeres, sino fue este Congreso. ¡No!, no fue el Gobierno el que abrió la máxima tribuna de la nación a los indígenas zapatistas, sino la Cámara de Diputados a propuesta del Partido de la Revolución Democrática.

Pero señores, ¿qué va a informar Vicente Fox? Donde quiera que se encuentre le decimos: señor Presidente, rectifique, no le pedimos que haga suyo el programa del Partido de la Revolución Democrática, le pedimos que haga suya su propia plataforma electoral, realice ya un viraje a la política económica y social.

Se dice que las cosas podrían ser peores, pero nadie lo eligió para que las cosas siguieran iguales.

No apostamos al fracaso, la ruina del Gobierno del cambio dañaría a todos los que luchamos contra el viejo régimen. Póngase a trabajar, señor Presidente, déjese de frivolidades, los viajes y la publicidad, ya empiece a gobernar.

Señoras y señores legisladores: estamos dispuestos a sumar fuerzas por nuestro país, queremos acuerdos que beneficien a la población, pactemos para transformar no para conservar intereses.

Convocamos a todas las fuerzas políticas a lograr los grandes consensos nacionales: realizar la reforma de Estado para abrir espacios a la sociedad; impulsar un plan urgente de reactivación económica; reestructurar el Fobaproa para disminuir esa monstruosa deuda; aprobar una reforma fiscal justa, equitativa sin IVA en alimentos, medicamentes y libros; aprobar las legislaciones de la tercera edad y del campo; discutir la cuestión indígena y resolver con el consenso de los pueblos indios.

Señores legisladores, pueblo de México: aquí hay una fuerza propositiva que reclama para los mexicanos democracia ya y patria para todos.

Muchas gracias.

La Presidenta del Congreso:

Tiene la palabra el diputado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

El diputado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa:

Con su venia diputada Presidenta; honorable Congreso de la Unión; señoras y señores:

El poder y el ejercicio del poder se han transformado profundamente. Esta realidad inédita del México actual se vive, se interpreta y se expresa de formas distintas.

El debate y la crítica enriquecen la vida pública y aún el disenso, así sea el más estridente, el más cómico o el más veleidoso, arroja elementos a la reflexión.

Este Congreso es la casa de la pluralidad y no sería fiel a sí mismo si en todo hubiese unanimidad, empero estamos aquí para buscar consensos y encontrar caminos comunes, sin los cuales la mera discrepancia es estéril, para ello se requiere en el diálogo y en le debate, apertura, talento, tolerancia y buena fe.

Las experiencias de nuestra gran historia nacional, nos sirve para aquilatar el tamaño del momento del que somos todos protagonistas. Más allá del rencor y la frustración de algunos, que veían en la oportunidad del cambio, la oportunidad del reparto de botín, hemos avanzado con firmeza, para conformar una sociedad abierta.

Los mexicanos de hoy somos, sin duda alguna, generación de cambio. El 2 de julio de 2000 la sociedad mexicana decidió, por la vía pacífica, cambiar de sistema político, no es la primera vez que el pueblo supera al poder político constituido y renueva la estructura de Estado, lo significativo ahora, es que la sustitución del viejo sistema se hace sin derramamiento de sangre, sin enfrentamiento fratricida y sin la destrucción del país.

Debemos sentirnos satisfechos de que México sea parte plena de la comunidad de naciones democráticas, sin que para ello hubiese sido necesario, enterrar muertos y edificar sobre ruinas. Esta es una conquista del pueblo entero, que debemos defender y fortalecer.

A nueve meses de que asumiera la Presidencia de la República, Vicente Fox, la realidad económica presenta avances y también, como se ha señalado aquí, sombras de adversidad.

Al respecto todos, aquí sabemos, del fuerte impacto que contra la economía nacional provocan las condiciones internacionales que prevalecen. Las principales economías del mundo, no han registrado en los últimos meses crecimiento alguno, lo mismo Japón, que Alemania, o principalmente los Estados Unidos, a cuya suerte nuestra economía se encuentra claramente vinculada.

Por primera vez en 10 años, la boyante economía del vecino del norte se ha detenido, podrán discutirse las posibles insuficiencias en la gestión gubernamental, pero el dato duro que marca la realidad económica, es el que las compras de nuestro principal socio comercial, a quien vendemos uno de cada cuatro productos que producimos y el 80% de los que exportamos, se han detenido drásticamente, eso es verdaderamente lo que está ocurriendo.

Sin embargo, una circunstancia tan difícil, no ha degenerado en una crisis. Como las que vivimos en décadas pasadas y particularmente durante cada cambio de administración. Muchas de esas crisis se dieron, a diferencia de ahora, cuando la economía externa estaba en franco crecimiento, en contraste con lo ocurrido cada seis años y a pesar de la desaceleración, esta vez no hay crisis financiera, no hubo devaluación ni tampoco fuga masiva de capitales.

Hay una enorme confianza en México, como hacía mucho no se había visto, ello se refleja en el flujo de capitales que están ingresando en nuestro país, casi 10 mil millones de dólares en el primer semestre de este año, es decir, 700% más de inversión extranjera que en el semestre anterior.

A pesar de la adversidad hay varios aspectos que no pueden soslayarse; uno de ellos medular, es la inflación. Del 1o. de diciembre pasado al día de hoy, la inflación se ha reducido casi en un 34%. Quizá por primera vez en casi un siglo la inflación mexicana ha sido menor a la registrada en Estados Unidos en lo que va del año. No es algo trivial, la gran mayoría de los mexicanos que son menores de 30 años, nunca habían vivido con tasas de inflación tan bajas; quienes sí las padecimos no olvidamos los estragos que la desbordada inflación dejó en millones de hogares de mexicanos.

Los precios aumentaban todos los días y ello agravó la situación de los más pobres, de los desempleados y en general de quienes tienen ingresos fijos y reducidos, los pensionados y los asalariados que son quienes más sufrieron el constante incremento inflacionario.

En los últimos 30 años, la inflación acumulada...

La Presidenta del Congreso:

Permítame, señor orador.

Es obligación de esta Presidencia, convocar respetuosamente a los señores legisladores a tenerle respeto a uno de sus pares. Les solicito atentamente, escuchen al señor orador.

El diputado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa:

Gracias, señora diputada.

En los últimos 30 años, la inflación acumulada fue de más de 200,000 %, lo que equivale a decir que los bienes y servicios que consumimos los mexicanos subieron de precio en promedio 2 mil 204 veces, ése sí fue un gran atraco a la economía nacional.

El Gobierno enfrenta en lo económico una situación crítica, sí, pero lo hace sin recurrir al fácil expediente de contener los salarios y reducir aún más el ingreso de los trabajadores. En estos primeros meses de la nueva administración, prácticamente todos los tipos de salario han tenido un incremento real, tanto el salario mínimo como los contractuales, el de los maestros y en general los salarios promedio en diversos sectores. En el caso del salario mínimo, este año será el primero en casi 20 años, que aumente por encima de la inflación; eso implica una justa recuperación en el ingreso de los trabajadores y frena el notable desequilibrio en la distribución de la renta nacional que se venía registrando en el país, favoreciendo al capital y en demérito del trabajo.

La recuperación ha sido posible porque el Gobierno ha respetado a las organizaciones de trabajadores y sus legítimas demandas. También es la primera vez en mucho tiempo que el Gobierno no recurre a la requisa para impedir el ejercicio del derecho de huelga. La certidumbre y la confianza en el futuro y en el Gobierno de México, han hecho que las tasas de interés alcancen también un mínimo histórico.

Sólo así habrá una recuperación sólida y sostenida del crédito y en consecuencia de la inversión productiva, de la vivienda, del empleo y del consumo de los mexicanos. Si hay corresponsabilidad, habrá el crecimiento que necesitamos y que ofrecimos; con responsabilidad se está iniciando el cambio económico en México.

Vivimos también una etapa de estabilidad política, se trata ni más ni menos de la verdadera estabilidad que no deriva de la práctica autoritaria, no es paz de sepulcros, sino de la práctica democrática, del disenso y del debate, de la discusión abierta y de la gobernabilidad que genera el contar con órganos de poder legítimamente constituidos.

Este año se llevan a cabo elecciones en 14 entidades del país y los procesos se desarrollan en paz, sin conflictos poselectorales; por supuesto que hay excepciones, varias fuerzas políticas en distintos momentos hemos sufrido agravios por parte de autoridades locales y no obstante, también sabemos que hay una vía dentro de la ley, donde dirimiremos nuestras controversias.

A nadie le está garantizada la infalibilidad, menos aún tratándose de un tema opinable y controvertido como lo es el tema indígena; pero por lo mismo, nadie puede arrogarse ya sea una parte de la sociedad o de este Congreso, la verdad absoluta.

Aquí, todos discutimos y resolvimos conforme a nuestras convicciones e independientemente de coincidir o discrepar con los planteamientos del Ejecutivo, hay que decir que el Gobierno cumplió su compromiso de proponer al Congreso un determinado proyecto de reforma, de ordenar al Ejército el repliegue de siete posiciones militares que exigió el EZLN y de llevar a cabo las gestiones necesarias para la liberación de diversos presos vinculados al zapatismo.

Por supuesto que éste es un tema inacabado y del que nadie puede darse por satisfecho. A pesar de nuestras discrepancias, todos reconocimos que se lograron avances pero que aún hay cosas por hacer. Es indispensable entonces que los congresos locales y en especial los que demo cráticamente votaron en contra de las reformas, den a la legislación en la materia, la forma y el contenido que consideren conveniente y acorde con su realidad.

La única manera de resolver toda diferencia, la única forma por la que hemos apostado los mexicanos, es la vía democrática; es la vía de esta representación parlamentaria; es la vía de los votos y por eso rechazamos categóricamente el uso de la violencia física o verbal, para pretender imponer a los demás opiniones propias y exigimos que se garantice la vida democrática de la República aplicando la ley.

La República ahora se construye con los votos y no con las armas. En ello también ha avanzado el Gobierno: en la persecución del delito y en la aplicación de la ley; en la captura de varios de los narcotraficantes más buscados y en el decomiso del mayor volumen de contrabando en varios años.

Ha contado también en estos meses con la lealtad patriótica y la valentía de las fuerzas armadas, que han sido garantes de la expresión soberana de cambio de los mexicanos, que se depositó en las urnas. A ellas desde aquí, expresamos nuestro respeto.

La legitimidad democrática ha dado una mayor fortaleza a la política exterior del país. Se ha impulsado la imagen de un México plural, transparente, vigoroso, sustentado en la fuerza de sus procesos políticos y económicos en marcha. México cuenta con una renovada presencia y liderazgo en foros y organismos internacionales y ocupa nuestro país el lugar que siempre debió ocupar.

La estabilidad democrática y la económica, señores legisladores, no son por supuesto obra únicamente de este Gobierno, sino de todos los mexicanos. No responden solamente a las acciones del presente, sino también al esfuerzo que viene del pasado. Pero si se han de compartir logros, sin duda alguna también hemos de compartir responsabilidades: los problemas del país: la lacerante miseria, la inseguridad o el deterioro del medio ambiente, el bajo nivel educativo, no iniciaron el 1o. de diciembre del año 2000, sino que vienen de muy atrás. Los rezagos tienen que remediarse, sí, pero para ello se requiere el concurso responsable de las fuerzas políticas y de los poderes de la Unión.

Por decisión del pueblo el poder en México dejó de ser personal y ahora es compartido. Los tres poderes de la Unión tenemos nuestra responsabilidad, como también la tienen los órdenes de gobierno estatal y municipal. Todos nosotros hemos reclamado que sea aquí, en el Congreso, donde resolvamos la reforma del Estado y aquí la habremos de resolver. Que el reclamo sea también para nosotros mismos.

Honorable Asamblea: el cambio del que todos somos partícipes tiene por lo menos tres elementos fundamentales que son su soporte y garantía de permanencia: su origen democrático, su carácter pacífico y la distribución del poder que implica

Hemos avanzado como sociedad abierta y libre. Hemos caminado como Estado democrático y moderno. Logremos ahora renovar nuestras instituciones para dar respuestas oportunas y eficaces a las necesidades sociales.

Un gobierno humanista asume que ni el Estado ni el mercado pueden por sí solos dar plenitud y desarrollo integral al hombre. Sabe que el mercado es condición necesaria para el funcionamiento eficaz de la economía, pero insuficiente para lograr el pleno desarrollo humano y en consecuencia, requiere la acción rectora y rectificadora del Estado para corregir las enormes desigualdades.

México no quiere volver al pasado ni apostarle al despeñadero. Exige salir adelante...

Pido, señora Presidenta, que se me permita el tiempo que se canceló en mi intervención.

La Presidenta del Congreso:

Tiene usted, señor diputado, un minuto para concluir su intervención.

El diputado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa:

Gracias.

México no quiere volver al pasado ni apostarle al despeñadero. Exige seguir adelante, reforzar lo que está bien y corregir lo que se deba corregir, pero seguir adelante.

En la construcción de ese futuro no puede haber nunca más lugar para los abusivos o los violentos ni para el egoísmo o la indiferencia. La distribución del poder es señal inequívoca de un avance democrático, pero debe ser más que eso, ser factor de fortaleza de la nación, de unidad en la diversidad política, si es que en todos nosotros se afirma la conciencia de la corresponsabilidad.

Este es el reto, éste es el llamado que Acción Nacional reitera a los mexicanos y a todas las fuerzas políticas y sociales que lo sean de veras.

Acción Nacional, como fuerza política en el Gobierno, con amplia representación y que ha logrado llegar a la Presidencia, asume el reto y reitera el llamado que hicieran sus fundadores: convocar a la construcción de una patria grande, ordenada y generosa, donde todos podamos realizarnos plenamente y donde todos podamos nacer, vivir y morir en paz.

La Presidenta del Congreso:

Tiene la palabra el diputado Efrén Leyva Acevedo.

El diputado Efrén Nicolás Leyva Acevedo:

Con su anuencia, señora Presidenta; honorable Congreso de la Unión; señoras y señores; pueblo de México:

En nombre del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, me permito exponer ante esta soberanía nuestras opiniones y señalamientos como parte de un ejercicio indispensable de pluralidad y participación.

Decimos que este ejercicio es indispensable porque entendemos a la democracia como una causa común y una forma de vida. Esta convicción es la que ha motivado una actitud constructiva de nuestro partido, la que ha permitido un proceso de transición política y una alternancia ajenas a la violencia y al enfrentamiento estéril y aun desgarrador.

El actual Ejecutivo no padece la resistencia encarnizada de nadie para lograr sus fines y cumplir con sus ofertas y promesas de campaña, ni de los partidos ni de las organizaciones sociales. Sin embargo, las cosas no marchan bien en el país.

La impaciencia, la decepción, la falta de entendimiento entorpecen el camino del cambio.

El actual Ejecutivo elude la responsabilidad de reconocer la enorme distancia que existe entre las promesas hechas a los ciudadanos para conseguir su voto y los resultados obtenidos a lo largo de esta primera etapa de la presente administración. Nos dirán que no son magos para resolver los problemas en tan corto tiempo. Les recordamos que fueron ustedes y solamente ustedes quienes insistieron en prometer, una y otra vez, todo cuanto pudieron con tal de llegar al poder. Primero crearon las expectativas y ahora se dedican a cancelarlas.

Aquél 7% de crecimiento que ofrecieron, incluso con cierto desparpajo, en la economía, quedó en un triste 0%. La explicación de ese fracaso no nos la deben a nosotros, se la deben a sus electores y a la sociedad en su conjunto.

El Presidente en lo económico no supo, no pudo o no quiso desarrollar un planteamiento de propuesta económica surgida de un sistema de planeación democrática en que interviniera en el sector social, el público y el privado, en ese orden, como señalan los artículos 25 y 26 de la Constitución.

En lo social flagrantemente se ignoró la exigencia constitucional. Nuestra Carta Magna tiene un contenido y un sentido profundamente social. Se orienta a garantizar la igualdad y la justicia social. Tiene garantías sociales como aportación al constitucionalismo del mundo. En consecuencia, no queda a criterio del Ejecutivo la creación o no de una política de desarrollo social. Es una obligación constitucional que se prefiere frente a la acumulación de las ganancias simples del capital.

Por eso no hay marco para el desarrollo de la agricultura. Por eso el abandono a las reivindicaciones obreras. Por eso el exceso de confundir el desarrollo social con las prácticas de un filantropismo sustentado en mecenas y decidido fuera del marco institucional.

Y en el campo de lo político, es lamentable que se privilegie la consideración del poder del mercado por encima del poder benefactor del Estado. No estamos de acuerdo con la subordinación de la política a las leyes de la oferta y la demanda, pues la política significa servicio y acuerdo para el logro de fines colectivos, que no pueden quedar sometidos al peso del puro interés del mercado. Nos interesa un poder de Estado que impida las injusticias y modere los excesos, un poder que actúe para servir, no para oprimir o reprimir como el caso de los tres campesinos que hoy son perseguidos por manifestar sus inconformidades con el Gobierno.

Se ha sustituido el Escudo Nacional por un logotipo publicitario. Se violentan las formas de protocolo y de respeto entre los poderes. Se revive la política enterrada hace muchos años y se recurre al veto para oponerse a una decisión del Congreso en una cuestión tan delicada como es el sector rural.

¿El Presidente propone y el Congreso dispone? El Ejecutivo ha confundido lo urgente con lo importante. Se mantiene en la reiterada idea de aumentar los impuestos en lugar de acudir al acuerdo de formas distintas para aumentar la disponibilidad de recursos y que no afecten a los sectores más desprotegidos.

No es posible aspirar a una transformación integral si se mantienen rezagos importantes en materia de educación. Es impostergable asignarle el 8% del producto interno bruto. El país espera una respuesta puntual.

La atención a los problemas del campo, insistimos, siguen en lista de espera. Reiteramos nuestro absoluto respeto a la división de poderes con las facultades que marca la Constitución al Ejecutivo, al Legislativo y al Judicial, ¡pero en las conquistas laborales ni un paso atrás!

Pero no pretendo aquí seguir con una reseña de las incongruencias, tropiezos y contradicciones que impregnan al Ejecutivo actual, porque seguro me tomaría varias veces el tiempo del que dispongo.

Su gobierno hoy por hoy es un gobierno de interrogantes. Prácticamente ninguno de los grandes temas de la agenda nacional tiene o merece de parte suya definiciones y determinaciones claras. Algunos de sus más asiduos defensores han argumentado que las dudas y la confusión son propias de cualquier proceso de transición, eso no es siempre ni necesariamente cierto.

Las grandes reformas que deberían acompañar a la alternancia, la del propio Estado, la fiscal, la social, la educativa, no prosperan. Se obsesionan por mantenerse en el ensueño publicitario, parecen ignorar que no es lo mismo producir imágenes que formar líderes como los que México necesita. Nuestro deber es señalarlo críticamente, no para decirles lo que tienen que hacer, eso lo sabrán ustedes algún día, esperamos no muy lejano.

A lo que estamos obligados nosotros es a representar los intereses, las demandas y las vías que la sociedad se proponga seguir para resolver sus problemas. Si el Gobierno no actúa o no decide, lo haremos nosotros desde el Congreso, junto a las demás fuerzas políticas y en razón de un amplio consenso con los grupos sociales; de eso pueden estar seguros.

Nuestros representantes en ambas cámaras han insistido repetidamente que no apostamos al fracaso del Gobierno, pues sería tanto como apostar por el fracaso del país, pero lamentablemente el esfuerzo, el nuestro, el de los legisladores de distinto origen, el de los propios representantes del partido que condujo al poder al actual Presidente, tienen por respuesta la frivolidad, las ocurrencias, los virajes, las contradicciones y la más abundante arrogancia publicitaria.

Por eso queremos que nuestra participación como partido político en esta tribuna tenga resultados prácticos. Nos interesa sostener nuestro compromiso y como partido que sigue alcanzando resultados y triunfos electorales, que nos tienen como mayoría nacional, habremos de cumplir a la sociedad, al pueblo y a los sectores con mayor rezago, la oferta social de nuestra plataforma y las reivindicaciones de nuestro programa.

Probaremos que para nosotros la política es acción y eficacia y no juego de discursos y promesas vacías.

Nuestras prioridades sociales como legisladores serán: una agenda legislativa que incluye elevar a rango constitucional la seguridad social y el derecho a la alimentación y a la nutrición; una Ley de Desarrollo Social que haga de esta materia tarea esencial del Estado y que comprenda todos los niveles de la sociedad; una Ley de Desarrollo Rural sustentable, mediante la cual los productores del campo eleven sus ingresos y bienestar y sean custodios productivos de la seguridad alimentaría del país. Mostraremos así que nuestro partido no claudica ni abandona su compromiso social, ¡porque ningún veto nos hará darle la espalda al poder de los votos!

Para este periodo el grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional se propone legislar para fortalecer el federalismo, dotando a los estados de nuevas facultades y redimensionando la administración federal, para que millones de trabajadores, jornaleros, agrícolas y migrantes, cuenten con derechos en la Ley Federal del Trabajo, así como para mejorar el régimen de justicia en nuestro país, justicia y equidad para hombres y mujeres.

Nos preocupa como mexicanos que exista crisis de rumbo en la política nacional y permítaseme establecer con toda claridad que de suceder ello sería responsabilidad del Gobierno y no de sus opositores.

La principal responsabilidad del Presidente es dar certidumbre y conducción al país. A veces excesos y declaraciones y urgencias, sin conocer la opinión de los otros protagonistas, lo convierten involuntariamente en un factor de confusión.

Nos preocupa que la decepción y el desánimo, lejos ya del revuelo que rodeó a su triunfo electoral, se traslade y afecte a las instituciones. Nos preocupa que en el Gobierno se desarrolle una concepción que sólo presta atención a las voces que son iguales o similares a las suyas. Nos preocupa la tendencia al egocentrismo presidencial, eso no funciona, eso no sirve.

El Presidente Fox debe entender hoy que no puede gobernar sólo sin el concurso de las demás fuerzas políticas, el Presidente debe saber hoy que prometer y no cumplir tiene un costo, el Presidente debe comprender hoy que el reto no era llegar a Los Pinos, sino saber qué hacer al instalarse, el Presidente debe asumir hoy que el verdadero cambio no es el mismo ni su culto a la imagen, sino el del rostro diverso de la pluralidad.

Desde esa diversidad tenemos la obligación y la tarea de evitar que la confusión en el Ejecutivo se vuelva la confusión nacional. Por encima de los intereses de cada partido están los de una visión de futuro que nos integre al mundo actual en una vía que reivindique el progreso, la justicia social, el desarrollo sustentable, el esfuerzo compartido y la mejor distribución de la riqueza que producimos.

No debemos permitir que el desaliento y la desconfianza invadan a la República; desde el PRI nos permitimos convocar a una confluencia de fuerzas amplias, respetuosas que resuelvan los problemas de rumbo y precise los contenidos del cambio por el que votaron los ciudadanos en las pasadas elecciones, la ciudad americana decidió distribuir el poder en las entidades y en las cámaras, de modo que nadie ostentara la mayoría absoluta, ello favorece que triunfen las mejores ideas, las que concitan el apoyo de todos y no de quien dispone de más curules.

De ahí que el mayor reto y el mejor signo de nuestro avance democrático sea lo que logremos juntos y entre todos, ésa es nuestra disposición y la mantendremos aun a contrapelo de despropósitos y titubeos.

Los legisladores del PRI consideramos que esta etapa es crucial para hacer historia, refrendamos que no nos invade ni revanchismo ni la nostalgia, vemos hacia delante, nos sabemos opción de gobierno, nos sabemos fuertes y capaces de definir el contenido social de un verdadero cambio, los legisladores del PRI no apostamos al fracaso de los otros para sabernos una opción viable de gobierno y de liderazgo popular.

No alentamos la discordia para obtener ventajas ni vemos en los opositores el pretexto de nuestra insuficiencia o incapacidad, asumimos con honradez nuestra responsabilidad histórica y nuestro deber político y electoral.

Como legisladores integrantes de un Congreso plural y democrático, estamos inmersos en la construcción del México moderno, justo, que reclama nuestro pueblo; como representantes de la nación, nos sabemos fuertes y perseverantes, como el mismo pueblo y sólo él y su soberanía habremos de rendir el tributo de nuestro trabajo y de nuestra lealtad.

La Presidenta del Congreso (a las 19:13 horas):

Ha concluido la etapa de posicionamiento de los señores legisladores; en tal virtud, se declara un receso en espera del Presidente de la República, Vicente Fox Quesada.

RECESO

La Presidenta del Congreso (a las 19:13 horas):

Se reanuda la sesión de Congreso General y se ruega a los señores legisladores ocupar sus lugares.

Se invita a los presentes a escuchar el Himno Nacional.

(Se entona el Himno Nacional.)

Favor de tomar asiento.

I INFORME DE GOBIERNO

La Presidenta del Congreso :

Con objeto de rendir su I Informe de Gobierno, tiene la palabra el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos Vicente Fox Quesada.

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Vicente Fox Quesada:

En cumplimiento con lo dispuesto por el artículo 69 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, me permito presentar por escrito ante este honorable Congreso de la Unión, el I Informe de Gobierno en donde se manifiesta el estado que guarda la administración pública del país.

Hago entrega.

Honorable Congreso de la Unión; mexicanas y mexicanos:

Con la misma emoción y responsabilidad con la que asumí el mandato como Presidente de la República, comparezco hoy ante este Poder Legislativo y ante las mexicanas y mexicanos, para presentar el informe del estado que guarda la administración pública del país, conforme lo establece la Constitución

Rindo hoy cuentas que este Gobierno ha realizado durante sus primeros nueve meses de gestión. Corresponde a ustedes, señoras y señores legisladores, el análisis del informe descrito y sus anexos, los titulares de las dependencias y entidades del Gobierno Federal responderán a su convocatoria para ofrecer la información adicional que ustedes consideren necesaria.

El informe y sus anexos presentan en sus más de 1 mil páginas, las acciones y las cifras que dan cuenta precisa de los logros que hemos alcanzado en todas las áreas durante estos nueve meses; estarán ampliamente disponibles para todo aquel o aquella que desee consultarlos, será útil acercarse a estos documentos, con el fin de conocer los detalles de las transformaciones que estamos impulsando para poner a México al día y a la vanguardia.

Estaré atento a las observaciones, sugerencias y críticas que surjan del análisis de la amplia información que aquí presentamos.

Deseo manifestar al inicio de este mensaje, que en estricta observancia a lo que ordena la Ley Orgánica del Congreso, arribé a este recinto una vez concluidas las intervenciones de los representantes de los grupos parlamentarios que integran esta legislatura. No obstante, escuché con toda atención cada una de las participaciones de los señores legisladores y tomé nota puntual de sus posiciones.

Convencido de la importancia de consolidar las prácticas democráticas, quiero reiterar mi disposición de promover y respetar cualquier medida que fortalezca el diálogo entre los poderes Legislativo y Ejecutivo.

Como muestra de esta disposición hago hoy una atenta invitación a los coordinadores de los grupos parlamentarios para que en los próximos días, cuando ustedes lo decidan, nos reunamos a intercambiar puntos de vista acerca de los trascendentes asuntos abordados en esta alta tribuna.

El 2 de julio del año 2000 México votó por el cambio. Desde ese momento asumí la responsabilidad histórica de conducir al país por un nuevo camino; me comprometí a democratizar el ejercicio del poder y a establecer una relación transparente y participativa con la sociedad, a combatir la pobreza, la corrupción, la ignorancia y la impunidad, así como a manejar responsablemente la economía. A lograr ese cambio profundo están dirigidas todas mis energías.

Mi gobierno avanza con el rumbo claro que le da un proyecto de nación bien definido, la alternativa mexicana al desarrollo es la de un humanismo moderno, emprendedor y socialmente responsable, con él queremos poner a México al día y a la vanguardia de las naciones; con él queremos lograr que México sea la historia de éxito del Siglo XXI.

México sí tiene proyecto: esa alternativa humanista concibe a nuestro país como una República plena, en la que florecen las libertades, la democracia, el estado de derecho, la transparencia y el federalismo y en la que se vive la gobernabilidad democrática.

Ante la desigualdad, nuestra alternativa impulsa la política social y amplía su concepto planteando la universalización de las oportunidades, la corresponsabilidad de quienes las obtienen y la realización de las personas en todas sus dimensiones.

México sí tiene proyecto. Este humanismo propone que se desarrolle la sociedad, pero también que se mejore la capacidad de gobernar; requiere de mayor libertad, pero también de que se acaten las leyes; exige el respeto a todos los derechos, pero también el cumplimiento de todos los deberes; promueve la expansión de los mercados, pero también la fortaleza de los poderes públicos; busca el crecimiento de la economía, pero también que sus beneficios se distribuyan con equidad; alienta el desarrollo de todas y todos los habitantes del país, pero se ocupa también de los que han tenido que emigrar al extranjero.

México sí tiene proyecto. Este proyecto basado en un humanismo social innovador, quedó enmarcado en el Plan Nacional de Desarrollo, instrumento que propicia una clara dirección a nuestro Gobierno y el cual elaboramos con una participación social sin precedente.

En estos nueve meses avanzamos en la construcción de este proyecto. En el país del poder hemos acotado el poder, lo hemos ejercido en sus justas dimensiones: lo suficiente para hacer las cosas, lo limitado para respetar a la sociedad y a los ciudadanos. De ello hemos desprendido un proyecto distinto de país que se deriva justamente de una concepción diferente sobre el ejercicio del poder público. Hemos sido cuidadosos para reorientar a la nación sin sobresaltos, con una madurez política que se demuestra en el respeto a las instituciones, en el fortalecimiento del estado de derecho y en la conducción responsable de la economía.

Como sociedad, hemos sido capaces de evitar los riesgos de conflicto entre cambio y estabilidad presentes en toda etapa de transición. La alternancia significó un cambio histórico en México. Al contrario de lo que algunos llegaron a pensar, no se desmoronó el país. No hubo fuga de capitales ni devaluaciones, el gobierno siguió su marcha; lo que ha prevalecido es el diálogo, el cambio responsable y decidido y el estado de derecho.

Se ha dado un diálogo permanente y constructivo entre el Legislativo y el Ejecutivo. 220 reuniones de funcionarios públicos aquí, en esta Cámara, acreditan este diálogo. Sin ocultar las diferencias propias de la diversidad política, este diálogo ha estado marcado por la firme determinación de lograr coincidencias.

A toda divergencia, hemos encontrado siempre una solución democrática. El Ejecutivo se ha sometido sin vacilación alguna al fallo inapelable del Poder Judicial de la Federación, garante de nuestra legalidad.

En estos nueve meses la responsabilidad del Ejecutivo nunca ha sido entendida a capricho, guiado por los valores democráticos propios del humanismo político he conducido un Gobierno sin autoritarismo ni prepotencia. No ha habido presión ni represión contra quienes de él difieren. Todas las decisiones y acciones gubernamentales se han tomado y ejecutado sin tintes partidistas, buscando merecer de todos los actores políticos una respuesta constructiva.

Como en ninguna otra época, vivimos bajo el imperio de la libertad de expresión. Los medios de comunicación la han ejercido sin más restricción que su propio sentido de responsabilidad. Esa atmósfera de libertad se respira en las plazas y las calles y es ya, patrimonio de todas y de todos los mexicanos.

La justicia electoral ha venido a perfeccionar nuestra democracia. Las instituciones y los procedimientos electorales se desenvuelven con autonomía e imparcialidad, sin exigir de los actores políticos otras cosas que el cumplimiento puntual de la ley.

Ciertamente ha habido impugnaciones en algunos procesos, los órganos competentes han resuelto conforme a derecho y sus resoluciones han sido invariablemente aceptadas por partidos y autoridades.

La Administración Pública trabaja hoy en una vitrina que permite al ciudadano y a los medios observar y evaluar todo lo que el Gobierno hace y deja de hacer. Rendimos cuentas claras y puntuales de cómo y en qué se gasta el dinero. Hemos actuado con apego al código de ética que protestamos cumplir.

Con la constitución de los consejos ciudadanos para vigilar la marcha del Gobierno, estamos dando pasos firmes hacia la democracia participativa. Hacemos más con menos, hemos sido innovadores para hacer mejor las cosas; volvemos más eficiente la Administración Pública; descentralizamos funciones y gasto. Este año hemos ahorrado en los primeros seis meses, 6 mil 800 millones de pesos en gasto corriente y vamos a ahorrar más...

Durante este primer semestre ejercimos el 44.9% del gasto anual programado. Estamos con ello por encima del porcentaje promedio de ejercicio de gasto en los años de 1995 al 2000, que fue del 40.9%.

Esta legislatura ha sido uno de los principales protagonistas de los nuevos tiempos. Vivimos un equilibrio inédito entre poderes, avanzamos juntos en la construcción de un sistema presidencial respetuoso de la separación de poderes.

Ante los que subrayan que en el país hubo cambio de Gobierno pero no una transición democrática, debo decir que el cambio no lo podemos reducir al episodio de la alternancia, por relevante que haya sido en nuestra vida política, ese gran e imprescindible evento no basta por sí solo para romper con las viejas inercias. Estoy consciente de que muchas prácticas de este Gobierno aún deben cambiar.

Por ello, para muchos el cambio es nominal, pero no es posible consolidar una cultura política en el transcurso de unos cuantos meses. No obstante, no cejaré mis esfuerzos en este sentido.

El cambio alcanzado por el país exige que veamos su justa dimensión, las discrepancias propias de la democracia.

Estamos reestructurando un sistema y ello genera reacciones, que no son sino expresión natural de la pluralidad política.

No obstante, hoy menos que nunca, se justifica acudir a la violencia, para luchar por una causa política o social. Hoy menos que nunca es válido pretender acorralar a la democracia por la vía de la violencia. Hoy menos que nunca podemos tolerar la expresión violenta como vía de protesta política o social, porque hoy las puertas de la participación política están abiertas a la sociedad, porque hoy la gobernabilidad democrática permite conducir toda lucha política o social por vías institucionales.

Convoco a todas las mexicanas y mexicanos a condenar toda forma de violencia, pongamos nuestra parte.

La Presidenta del Congreso :

Permítame señor Presidente compañeros legisladores:

La Ley Orgánica y el Reglamento nos señala, el que debemos guardar nuestra normatividad en el caso de esta sesión de Congreso General. Yo les ruego, habida cuenta que ya se han manifestado a través de sus pancartas y mantas, puedan ustedes ocupar sus asientos y que continúe el señor Presidente con su informe. Continúe señor Presidente.

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Vicente Fox Quesada:

 En este contexto es de esperar que los grupos que todavía consideran que no bastan las contiendas electorales para superar nuestros problemas, reconozcan que no hay más camino para ellos que el del sufragio.

Es hora de que la justicia social ocupe el lugar que le corresponde en la agenda nacional. Es hora de reincorporar a quienes fueron dejados a la vera del camino. El cumplimiento de este objetivo no admite demora.

México ha acumulado un enorme rezago social, estamos en el punto límite de la tolerancia ante la desigualdad y la pobreza, sería muy costoso no reconocer ya el apremio de esta realidad.

Por eso el compromiso de mi Gobierno es con todas las mexicanas y mexicanos, pero especialmente con quienes viven en la pobreza y en la marginación.

El cambio no sólo significa hacer las cosas diferentes, significa hacerlas mejor, hacerlas bien. En el ámbito de la política social hemos superado las inercias improductivas, hemos dado a los programas un nuevo enfoque, que moderniza sus formas de organización y otorgando prioridad al desarrollo de capacidades y a la generación de oportunidades.

Se han aprovechado, ampliado y mejorado, esfuerzos exitosos anteriores, involucrando a los beneficiados, desde el diseño de las políticas hasta la evaluación de su impacto y eficiencia, convencidos de que el combate a la pobreza, reclama la corresponsabilidad de los beneficiarios.

No obstante las limitaciones presupuestales que tuvimos para este año, se ha aumentado el gasto destinado a la lucha contra la pobreza en un 16.2% en términos reales con respecto al año 2000

Estamos incorporando a más de 763 mil familias adicionales al nuevo Progresa, lo que permitirá atender un total de 3 millones 200 mil familias, al término del año; esto es 24% más que en el año 2000.

Con nuestros programas sociales, más de 6.4 millones de familias, es decir 27 millones de personas, han recibido estímulo y apoyo directo para enfrentar y superar la pobreza con su propio esfuerzo y dignamente. Esto equivale a la población total de 18 estados de la República.

Nuestra lucha contra la pobreza en las áreas rurales ha sido especialmente firme. Estamos destinando 28% más de recursos que el año pasado al nuevo Progresa con los programas de abasto social de leche, de distribución de desayunos escolares, de despensas mensuales y del de la tortilla, estamos apoyando directamente, día a día, la alimentación de millones de familias.

En estos nueve meses, abrimos 1 mil 345 nuevas tiendas de Diconsa, superando en 9.3%, la meta programada para el año; además se han identificado 250 microrregiones en extrema pobreza, a las que estamos dando una atención especial.

Los fondos para el financiamiento de vivienda nos permitirán llegar a nuestra meta de 360 mil créditos para fin de año. En el programa de vivienda y ahorro, nuestra meta es otorgar casi 800 millones de pesos de subsidio al frente, en apoyo a 33 mil 930 familias que así pondrán su hogar.

Nuestro objetivo es incorporar plenamente y pronto, a todos los marginados y marginadas al proceso de desarrollo, de tal manera que su nivel de vida no dependa de programas asistenciales.

Nuestro compromiso mayor es con la reforma educativa; su propósito es incrementar la cantidad y la calidad de educación que concebimos laica y gratuita. Es necesario también abatir por vías concurrentes, el abandono prematuro de los estudios.

Este año se ha autorizado un presupuesto de 251 mil 305 millones de pesos para la educación, cifra superior en 6.4% en términos reales a los del año 2000. Hemos ampliado significativamente la cobertura de becas a través de distintos programas: el Sistema Nacional de Becas, apoyará este año a 4.6 millones de estudiantes con mayores carencias. En el nuevo Progresa se están atendiendo a 3.6 millones de becarios en primaria, secundaria y ahora, en educación media superior y bachillerato; a su vez, con el Programa Nacional de Becas y Financiamiento para la Educación, 100 mil jóvenes podrán continuar sus estudios superiores en la universidad. En la asignación de éstos estímulos el mérito, la necesidad y la transparencia han sido nuestros únicos criterios.

Con el Programa Educación para la Vida, hemos abierto la puerta para que millones de mexicanas y mexicanos tengan la oportunidad de continuar superándose más allá de la escuela.

La Universidad Nacional, ha sufrido varias pruebas de las que ha salido vigorizada. Reitero que el Gobierno ha sido y seguirá siendo absolutamente respetuoso de la autonomía universitaria. Reitero también a todas las instituciones de educación superior del país, el propósito de apoyarlas hasta el límite de nuestros recursos.

Nuestra política cultural coloca hoy a los ciudadanos en el centro de sus proyectos y de sus acciones. La ciudadanización y la descentralización son los ejes sobre los que garantizaremos que las actividades culturales lleguen a todos los rincones del país y a todas y todos los mexicanos. La trascendente labor del magisterio encontrará en mi Gobierno un apoyo sin precedente para su actualización y capacitación, así como el mayor esfuerzo para continuar recuperando sus salarios. Un saludo cariñoso y un aplauso entusiasta a cada maestra y a cada maestro del país. Cuentan con todo nuestro apoyo y reconocimiento.

Estamos trabajando para hacer efectiva la equidad que toda mujer merece. La mujer mexicana seguirá contando con el compromiso de mi Gobierno para abrir las puertas que aún se resisten a dejarla pasar.

Estamos emprendiendo una cruzada para garantizar el acceso universal a la salud y para que ésta sea de mejor calidad, particularmente en las zonas rurales. El gasto federal en salud, por habitante, aumentó este año de 1 mil 386 a 1 mil 517 pesos. Hoy 8 millones 300 mil personas tienen acceso al paquete básico de servicios de salud. A través del nuevo Progresa este año se habrán proporcionado a las familias más necesitadas, 22 millones de consultas; 13.4% más que el año anterior.

Sería una gran injusticia que el cambio que estamos realizando no piense en las generaciones de mañana sólo porque hoy no pueden hablar; por ello hemos tomado una decisión fundamental: en mi Gobierno el cuidado del medio ambiente no es asunto de una secretaría; lo es de todas y de todo el Gobierno. El mayor énfasis en esta materia lo hemos puesto en la protección y restauración del agua y el bosque a los cuales hemos definido como un tema de seguridad nacional.

Nuestros objetivos de desarrollo económico no podrán ser cumplidos hasta que veamos a los hombres y mujeres del campo superar la marginación. El campo mexicano requiere de nuestra especial atención. Hemos hecho el mayor esfuerzo cuyos resultados hago hoy de su conocimiento. Los apoyos del Procampo ahora se entregan por adelantado, antes de sembrar la cosecha. A la fecha este programa ha entregado más del doble de recursos que en el mismo periodo del año pasado, más del doble. Además, con el programa de apoyos a la comercialización, se ha otorgado 121% más fondos que en el mismo lapso del 2000. Al final del año este programa habrá ejercido...

La Presidenta del Congreso :

Señor Presidente.

Le solicito amablemente a la Asamblea permitan continúe la lectura el ciudadano Presidente. Tendremos oportunidad en las sesiones subsecuentes de expresar las opiniones de los legisladores sobre el contenido de su mensaje.

Continúe, señor Presidente.

El Presidente de los Estados Unidos Méxicanos, Vicente Fox Quesada:

Con los programas de apoyo a la comercialización se ha otorgado 121% más fondos que en el mismo lapso del 2000. Al final del año se habrá ejercido casi el doble del presupuesto que durante el año anterior.

Hemos propuesto a esta soberanía una iniciativa para capitalizar el campo, lo que le inyectaría recursos sin precedente. Asimismo, estamos transformando el Banrural en un banco de productores.

Avanzamos en dar certeza jurídica a la tenencia de la tierra, trabajamos de manera coordinada con todos los que se interesan genuinamente por el desarrollo rural. No obstante, estos esfuerzos resultan insuficientes para superar rezagos acumulados por décadas.

Pero sepamos distinguir los problemas que provienen de ese atraso histórico de las necesidades coyunturales y del proyecto futuro para el campo.

Nuestra política es resolver de manera conjunta con los productores rurales, a través del Consejo Nacional Agropecuario, los problemas de precios, de mercados, de valor agregado, así como apoyar el desarrollo del sector rural mediante fórmulas de corresponsabilidad y de mediación social que nos permitan construir una relación democrática con todos los actores del campo.

Hoy tenemos ante nosotros la oportunidad de edificar un México más humano y justo, un país capaz de mirar con un sentido de corresponsabilidad a quienes sufren la carga inaceptable de la pobreza, que pesa como un agravio no sólo sobre quienes la padecen, sino también sobre la sociedad entera. Entre todas y todos debemos superar el obstáculo de la falta de recursos de la Federación, de los estados y de los municipios para poner nuestro país al día y mejorar la calidad de vida de los mexicanos y mexicanas.

Cumpliendo con mi responsabilidad he presentado a este Congreso de la Unión la iniciativa de una nueva hacienda pública distributiva y en ella estamos trabajando conjuntamente.

Expreso mi reconocimiento a todas las fuerzas políticas que concurren en este honorable Congreso de la Unión por su esmerado trabajo de análisis y debate. Varias de las iniciativas que forman este paquete legislativo fueron ya aprobadas.

Si contemplamos los rezagos ancestrales de los que he hablado y la incapacidad presupuestal del Estado para superarlos, podremos ver claramente las consecuencias de no contar con la reforma hacendaria. Por eso convoco a los partidos políticos a no permitir que las diferencias políticas le resten viabilidad.

Estoy convencido de que si bien se puede modificar no se puede perder por la incapacidad para ponernos de acuerdo.

No he tenido dudas al presentar dicha iniciativa, convencido que es imprescindible para acelerar el desarrollo del país, para mejorar la distribución de la riqueza y para combatir la pobreza y desigualdad social.

A mi iniciativa le han seguido nuevas propuestas de legisladores, gobernadores, partidos políticos y de distintos sectores de la sociedad. Encon tremos el punto de convergencia por el bien de México...

Ningún cambio político y social sería completo sin el debido reconocimiento a las justas demandas de nuestras hermanas y hermanos indígenas. Reitero mi compromiso político y moral con su causa, convencido de que México no podrá ser si los excluimos, México no podrá ser si no los escuchamos, México no podrá ser si no reconocemos que todas las mexicanas y los mexicanos tenemos derecho a un espacio digno bajo nuestros cielos.

He apoyado y apoyaré cualquier movimiento que busque respuesta a su causa por vías no violentas. Bajo esa premisa el Gobierno Federal ha dado muestras claras de su voluntad política para continuar el diálogo con el EZLN. Los presos de origen zapatista han sido puestos en libertad. El Ejército se ha replegado de las posiciones demandadas.

Finalmente, el Congreso de la Unión aprobó la reforma constitucional en materia de derechos y cultura indígenas. Además, se han puesto en marcha programas de inversión, desarrollo y atención a las necesidades más apremiantes de las comunidades indígenas.

Están pendientes las reformas a numerosas leyes secundarias que han de adecuarse a la reciente reforma constitucional, así como las modificaciones que correspondan a las constituciones de las entidades de la República. Estos distintos cuerpos normativos podrán integrar jurídicamente las demandas y propuestas que aún deben de ser atendidas.

En nombre del pluralismo debemos de reconocer que existen voces que es necesario escuchar. Mientras tanto, toca a todas y a todos aceptar lo que el Constituyente Permanente ha decidido como reforma constitucional...

Porque comprendo muy bien el sentir de las autoridades locales me he propuesto llevar una relación respetuosa y solidaria con los ejecutivos estatales y municipales. Con su colaboración estamos construyendo una relación más equilibrada dentro del pacto federal. Las carencias y rezagos en las entidades y municipios no tienen colores partidistas ni tampoco lo han tenido sus soluciones. Ello ha quedado plenamente reflejado en materia fiscal.

Ahora, ahora, de cada peso recaudado por el Gobierno Federal 60 centavos han sido administrados, gastados, invertidos, directamente por las entidades federativas y los municipios...

En sólo ocho meses de este año hemos transferido un monto superior a 282 mil millones de pesos; 15.7% más que el año pasado. Recurso que ha llegado en tiempo y forma a los estados y municipios, como es nuestra obligación y como marca la ley.

La Presidenta del Congreso :

Un momento, señor Presidente.

Honorable Asamblea, reitero respetuosamente una convocatoria a que escuchemos el informe del señor Presidente. Este cuerpo colegiado tendrá capacidad de determinar cuál es su opinión sobre esta exposición en las sesiones subsecuentes.

Continúe, señor Presidente.

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Vicente Fox Quesada:

Seguiremos avanzando decididamente en esta dirección, en la dirección del federalismo.

Es una realidad que nuestra economía está sumamente vinculada a los principales motores de la economía mundial, hoy coincidentemente apagados. No obstante, gracias a una política económica responsable y a la confianza de inversionistas nacionales e internacionales, al trabajo de todas las mexicanas y mexicanos hemos podido amortiguar los impactos negativos que en otras épocas fueron causa del derrumbe de nuestra economía.

Contamos con bases para sortear exitosamente los riesgos de contagio de las crisis financieras que afectan a países hermanos, así como para la recuperación ordenada del crecimiento.

Nuestra economía experimenta hoy tasas de inflación no vistas desde 1970. La inversión esperada, directa para este año, rebasa en los primeros seis meses 6 mil 700 millones de pesos y la inflación esperada para el total del año es menor al 5.5%.

La fortaleza económica se refleja también en que las tasas de interés han alcanzado un mínimo histórico, así como la solidez de nuestra moneda y déficit en cuenta corriente, moderados y además financiados con inversión extranjera directa.

En el monto de las reservas internacionales y activos que el 28 de agosto pasado se ubicaron en casi 39 mil millones de dólares y en la reducción del nivel de riesgopaís para la inversión...

Los salarios están recuperando su poder adquisitivo.

La Presidenta del Congreso :

Continúe señor Presidente, por favor.

El Presidente de los Estados Unidos Méxicanos, Vicente Fox Quesada:

Los salarios están recuperando su poder adquisitivo como resultado del aumento de 10.4% en los salarios contractuales y de la disminución que hemos logrado en la inflación, los salarios reales promedio del sector manufacturero a junio de este año son 6.3% más altos en términos reales que en el mismo mes del año 2000. Estos indicadores representan activos invaluables para garantizar el curso estable y una recuperación temprana y robusta de la economía mexicana.

Más allá de estos factores positivos, también reconocemos los problemas que generan el desempleo y la falta de crecimiento. Estamos trabajando muy de cerca con los estados y sectores más afectados para moderar el impacto. Con ese fin arrancamos ya el programa para fortalecer la economía, que tiene tres vertientes:

La primera, promover la competitividad del aparato productivo, eliminando trabas que impidan crear empresas y generar empleos, ejecutando oportunamente los proyectos de inversión del sector público, impulsando la construcción de vivienda y elevando el financiamiento a la pequeña y mediana empresas.

En segundo lugar, impulsando el mercado interno, erradicando el contrabando y combatiendo la competencia desleal que desplaza a nuestros productos, estimulando también a través de las compras del Gobierno de manera directa a la micro, pequeña y mediana empresas.

Y el tercer punto, mantener una estricta disciplina fiscal, aplicando medidas de austeridad y programas de ahorro en el gasto del sector público.

Entre los reclamos más sentidos de la población se encuentra la solución a la inseguridad pública y el freno a la corrupción. Mi gobierno sabe, está consciente, que la ciudadanía en su conjunto resiente los altos niveles de criminalidad y la fuerza de las poderosas agrupaciones del crimen organizado. No obstante, estamos trabajando como la urgencia reclama.

Hacemos lo necesario para dar una batalla decisiva contra la delincuencia y recuperar la seguridad pública. Estamos cerrando filas para abatir el crimen en un marco de legalidad. Para ello promovimos la creación de la Secretaría de Seguridad Pública, que está coordinando y unificando los esfuerzos de los gobiernos estatales y municipales en este renglón, toda vez que el 90% de los delitos son del fuero común.

Estamos reformando totalmente la Procuraduría General de la República. En unos cuantos días anunciaremos la creación de la Agencia Federal de Investigaciones, a la que se integrará la Policía Judicial Federal.

En el combate al narcotráfico la Procuraduría General de la República, junto con las secretarías de Seguridad Pública, de Defensa Nacional y de Marina, han obtenido resultados importantes. Se aseguraron 340% más de sicotrópicos que en el mismo periodo del año 2000.

En el primer semestre del 2001 se erradicaron 17 mil 781 hectáreas de sembradíos de marihuana y amapola, lo que representa un incremento de 12%.

En materia de contrabando, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en coordinación con la Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo, incautó más de 100 bodegas y locales comerciales con más de 1 mil 700 toneladas de mercancía de contrabando.

En el cumplimiento de todas estas tareas nuestra divisa ha sido y será la legalidad inherente a la gobernabilidad democrática, demanda que hace la ciudadanía entera.

Quiero aquí hacer un reconocimiento al desempeño de las mujeres y hombres que integran nuestro Ejército, nuestra Fuerza Aérea y nuestra Armada quienes siempre han apoyado ampliamente el esfuerzo de todas y todos los mexicanos en diversos ámbitos.

Sé que la sociedad está lastimada por el drama de la corrupción, no aceptaré que mi Gobierno se rinda a sustentaciones, todo acto que se presume irregular es debidamente investigado y se actúa con rigor por la vía de la legalidad. Así lo hemos hecho y así lo seguiremos haciendo. Para avanzar en ese compromiso, el combate a la corrupción dejó de ser materia de una Secretaría para convertirse en una política de toda la administración.

En esos esfuerzos hemos llevado a cabo 4 mil 320 auditorías detectándose irregularidades que han permitido recuperar 2 mil 246 millones de pesos.

Se puso en marcha el Programa Nacional para la Transparencia y el Combate a la Corrupción y el Programa de Corto Plazo para el Fortalecimiento del Control Interno dentro de las dependencias.

En el clima de democracia que se vive, el ejercicio del poder no puede permanecer confinado al espacio del misterio, donde se tejen las redes de corrupción. Bajo ese principio estamos trabajando junto con los legisladores la iniciativa de Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

México cuenta hoy con credenciales democráticas impecables que dan nueva fuerza a nuestra voz ante las naciones, es necesario crear las condiciones para una mayor participación en ese escenario; por ello hemos tomado la iniciativa de desempeñar un papel más activo como miembros de la comunidad internacional.

Hemos encabezado con éxito esfuerzos de promoción económica en el extranjero especialmente en el ámbito del comercio y la inversión, el flujo de inversión extranjera como señalamos, ascendió a 6 mil 774 millones de dólares en el primer semestre del año, cifra que se ubica en niveles históricos.

Los ingresos derivados de la entrada de turistas extranjeros registraron también niveles históricos, entre enero y junio visitaron nuestro país 10 millones 800 mil personas, estos turistas representaron una derrama económica de 4 mil 702 millones de dólares, cifra 8.6% superior a la del mismo periodo en el año pasado.

Abrimos nuevas líneas de cooperación con Europa, Asia y América Latina, además de mantener y ampliar nuestra perspectiva de trabajo con Estados Unidos y Canadá.

También hemos planteado la necesidad de adoptar mecanismos financieros y esquemas de cooperación que promuevan el desarrollo de las regiones menos avanzadas en nuestro país.

Ante el compromiso irrevocable con los mexicanos que habitan fuera del país, hemos planteado al gobierno de los Estados Unidos de América un acuerdo migratorio para legalizar la estancia de los mexicanos que hoy radican en ese país sin la documentación legal y también para aquellos que buscan oportunidades de trabajo adicional.

Nuestros contactos bilaterales se han profundizado. Las visitas a México de los presidentes de Chile, España, Estados Unidos y del primer ministro del Reino Unido, refrendan el papel que ha adquirido nuestro país como interlocutor con las demás naciones.

Amigas y amigos de todos los estados, regiones y rincones de este maravilloso país, mexicanas y mexicanos que viven fuera de nuestras fronteras, queridos paisanos:

Ustedes, todas y todos, han depositado en nosotros sus anhelos de cambio; nos piden cuentas con justa razón, por ello en esta fecha especial a cada uno de ustedes, les agradezco que nos hay permitido entrar a su casa para decirle cómo estamos trabajando a fin de resolver sus problemas y atender sus necesidades... he mencionado aquí...

La Presidenta del Congreso :

Compañeros legisladores... Señor senador, le solicito guardar compostura.

El Presidente de los Estados Unidos Méxicanos, Vicente Fox Quesada:

 He mencionado aquí sólo algunos de los avances de éstos nueve meses. A cada mexicana y mexicano le digo: no he olvidado ni he hecho a un lado tus demandas; estoy muy consciente de las carencias y necesidades, de las aspiraciones y por supuesto de mis compromisos con todos los ciudadanos.

La Presidenta del Congreso :

Continúe, señor Presidente.

El Presidente de los Estados Unidos Méxicanos, Vicente Fox Quesada:

 Sé que nos falta mucho por hacer, reconozco que la voluntad no es suficiente, no somos ni pretendemos ser infalibles; hemos rectificado y sabremos rectificar cuando sea necesario.

Muchos resultados no han llegado a la velocidad o con la profundidad que nuestras necesidades reclaman; hay obstáculos y los seguirá habiendo, pero tengan la seguridad de que sabré cumplirles.

Honorable Congreso de la Unión: México avanza hoy por la ruta del cambio, de manera decidida y estable; se encuentra unido y trabajando. Los poderes de la Unión e instancias de gobierno dialogan y actúan de manera conjunta y responsable, se avanza en la discusión de los cambios políticos, de manera plural y respetando las vías institucionales; la economía se maneja con responsabilidad y eficacia, lo cual nos permite amortiguar las consecuencias para México de la desaceleración de la economía mundial; los programas sociales se fortalecen sobre nuevas bases. Al margen de cualquier espíritu de triunfalismo, el mundo nos reconoce como un país respetado y respetable.

Estos primeros meses de Gobierno son resultado del esfuerzo de todas las mexicanas y mexicanos, son también fruto de ustedes, señoras y señores legisladores, que con sus decisiones convertidas en leyes están creando el marco jurídico que nos permite enfrentar los nuevos desafíos y las necesidades desatendidas.

El país necesita seguir contando con su aportación responsable, ésta es la primera legislatura del Milenio y sé que trabajando juntos será recordada por los mexicanos del mañana como la que contribuyó a consolidar la democracia y sentó las bases del México moderno, no obstante, el reto de alcanzar todos los objetivos esenciales que el país exige, un gran acuerdo, un gran acuerdo político nacional que ofrezca soluciones con visión de futuro a los problemas del presente; se están agotando los ciclos vitales de muchas prácticas políticas y es imperativo definir las que vienen al relevo.

Otra prioridad de nuestro proceso de demo cratización deberá ser el fortalecimiento de un sistema competitivo de partidos, capaz de asimilar la participación social creciente, derivada del proceso del cambio, hay mucho que construir en términos de una nueva cultura política fundada en la tolerancia y la disposición al diálogo.

Requerimos de un marco jurídico para impulsar una nueva cultura laboral, un nuevo marco que nos permita una relación de mutuo respeto y confianza entre trabajadores, autoridades y empresarios, que estimule la eficiencia, la productividad y sobre todo que fortalezca la recuperación salarial.

Hay otras áreas donde también tenemos que poner al país al día, con reformas estructurales, como las referentes a la energía, a las telecomu nicaciones y al sector rural, que nos permitan aumentar la eficiencia y productividad de nuestra economía.

Toda transición política verdadera implica un empeño colectivo de reconstrucción institucional, la pauta para un avance nacional consistente está en la agenda para la reforma de Estado y es en este Congreso que cristaliza de mejor manera la pluralidad del México actual, donde puede desarrollarse una propuesta concertada por todas las fuerzas políticas; urge ese acuerdo explícito que defina las grandes líneas nacionales para resolver los rezagos históricos del país, mediante una estrategia legitimada por todos. Nada aprecia más la ciudadanía, nada le es más esencial, que el acuerdo entre los distintos actores políticos y sociales para avanzar en un marco de estabilidad y certidumbre.

Frente a las grandes decisiones que nos aguardan, las actitudes de todos nosotros deberán ser de corresponsabilidad, unidad y sentido de urgencia y es precisamente por ello que debemos apostarle a la política, para lograr que todos los vientos coincidan en un mismo impulso, aun cuando provengan de rumbos diferentes.

Una vez que las urnas han hablado, todas y todos tenemos deberes irrenunciables, por ello convoco nuevamente a todas las fuerzas políticas a convertir un acuerdo nacional para la reforma de Estado en palanca estratégica de este proceso de modernización, este pueblo combativo que conquistó su independencia, que se volvió república itinerante para consolidar a la nación, que realizó la primera revolución de contenido social del Siglo XX supo coronar la lucha por la democracia con una hazaña ejemplar, dar fin y principio a una era sin violencia.

La alternancia es punto de partida de este nuevo ciclo histórico de reformas y transformaciones para poner a México al día y a la vanguardia. Esa genuina aspiración no debe quedar en un hermoso sueño, es el tiempo histórico de construir la práctica de un gobierno de responsabilidad compartida.

Comprometidos con la pluralidad hemos comenzado a construir la nueva gobernabilidad democrática, una gobernabilidad basada en el estricto apego a la legalidad, en el respeto a las instituciones, en el diálogo abierto entre todas las fuerzas políticas y en la participación directa de la ciudadanía en la toma de decisiones a través del acuerdo.

Las mexicanas y mexicanos han puesto en las manos de todos nosotros, señoras y señores legisladores, su esperanza en la culminación del proyecto democrático y en la construcción de un país más justo y próspero, sobre nuestros hombros recae hoy la grave responsabilidad de inaugurar este siglo con los primeros grandes pasos de transformación, trabajemos y recorramos juntos el trecho faltante, que no es poco.

El mensaje que nos llega desde la base social es claro, estamos obligados a no perder de vista que nuestros verdaderos enemigos son la pobreza, la inseguridad, la ignorancia, la corrupción y el autoritarismo.

El país se manifestó claramente por la pluralidad, pero esa pluralidad no tiene por qué ser una torre de Babel. Las mexicanas y mexicanos esperan mucho más que eso de la democracia.

Es necesario reconocer que este proceso puede y debe darse con mayor armonía. Por ello todas y todos juntos, ahora, en el mismo barco, sin importar la bandera política que cada quien enarbole, debemos dar la batalla en contra de estos males que nos lastiman como ciudadanos y nos debilitan como nación.

Nunca como ahora, están vigentes las experiencias de nuestra tradición política liberal. Los próceres que crearon nuestra estructura constitucional y lucharon por la división de y el entendimiento entre los poderes de la Unión; nosotros en los albores del Siglo XXI, debemos estar a la altura de este legado. Pero no hay democracia sólida sin una responsabilidad personal y colectiva.

Es imprescindible que todas las mexicanas y mexicanos, con renovada conciencia cívica, continuemos actuando como una fuerza decisiva para avanzar en nuestro tránsito democrático.

Porque hemos ya obtenido importantes resultados y muchos otros pronto llegarán, vale la pena seguir luchando por la realización de nuestros anhelos. No aflojemos el paso, sigamos vislumbrando el futuro desde un presente de trabajo y optimismo, de compromiso y esperanza, cada quien desde su trinchera, cada quien en su tarea. Aportemos sin regateos, sumemos de buena fe.

Yo haré mi parte y la haré bien. Vamos juntos por México.

Vamos juntos por México.

Estoy seguro de que el día de mañana podremos mirar de frente a la nación y a nuestros hijos, porque habremos estado hoy a la altura del reto.

Muchas gracias.

CONTESTACION

La Presidenta del Congreso, Beatriz Elena Paredes Rangel:

Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; señor presidente de la Suprema Corte de Justicia; señor presidente del Senado; señoras y señores representantes de los tres poderes de los estados de la Federación que nos distinguen con su presencia; autoridades del Distrito Federal; estimados parlamentarios representantes del Parlamento Andino, del Parlamento Centroamericano, de COPA, del Parlatino y de FIPA; distinguidos invitados especiales; compañeras y compañeros legisladores:

La obligación de informar del Presidente de la República al Congreso de la Unión, refleja el espíritu del Constituyente de propiciar el equilibrio entre los Poderes y de subordinar los actos del Ejecutivo al análisis de la soberanía popular representada en el Congreso. Por ello, la Ceremonia del Informe debe superar un formulario ritual o de culto a la personalidad y constituirse como el espacio de encuentro entre dos vertientes de la representación popular -el Ejecutivo y el Legislativo- que fomentan con su conducta republicana, el aprecio de la ciudadanía por el Poder Público y promueven la comprensión de la sociedad sobre los hechos del Gobierno, garantizando, a un tiempo, que desviaciones y yerros sean revisados por las instancias competentes, para encauzar su rectificación.

Así es. El informe se presenta ante las Cámaras, porque es el Congreso de la Unión la expresión legítima de la pluralidad política y social mexicana, constituida como Poder, el Poder Legislativo, que además de la fundamental atribución de formular leyes, dispone de la facultad de fiscalizar las acciones del Poder Ejecutivo.

Por encima de antagonismos o lealtades partidistas, la hora de la democracia mexicana exige que las Cámaras desplieguen a plenitud su responsabilidad constitucional y reclama que el Ejecutivo aquilate y aprecie la trascendencia de que la República disponga de un Poder Legislativo vigoroso y actuante.

Como lo señaló Norberto Bobbio:

"El poder que hace de un soberano a un soberano, que hace surgir el Estado como unidad de dominio y por tanto como totalidad, a partir de la sociedad compuesta de partes en cambiantes y efímeras relaciones entre ellas, es el Poder Legislativo. La idea de la comunidad política, desde la polis griega hasta el Estado moderno, está íntimamente -vinculada en contraste con el Estado de naturaleza-, a la idea de una totalidad, que mantiene unidas a las partes, que de otra manera estarían en perpetuo conflicto entre ellas. Lo que asegura la unidad del todo es la ley y quien tiene el poder de hacer leyes, de condere leges, es el soberano".

Hasta aquí la cita.

Los legisladores integrantes de la LVIII Legislatura han pretendido estar a la altura de su circunstancia. Inmersos en un proceso de cambio, diputados y senadores de las diversas fuerzas que conforman el Congreso de la Unión, han reflejado aptitud política, conciencia de Estado y vocación social.

Aptitud política que permitió -no obstante que ninguna de las fuerzas partidistas ostentan la mayoría absoluta- impulsar los acuerdos necesarios para lograr que en el marco del primer año de ejercicio constitucional de la Legislatura, de las 35 leyes aprobadas por la Cámara de Diputados, 32 lo fueran con la concurrencia de todos los grupos parlamentarios representados y sólo tres fueran por mayoría simple.

Por su parte, el Senado de la República aprobó 31 dictámenes a iniciativas y minutas, de las cuales 29 contaron con el voto unánime de los grupos parlamentarios. Con igual responsabilidad, los Congresistas han analizado y en su caso, ratificado los nombramientos de los ciudadanos embajadores propuestos por el Ejecutivo y estudiaron y aprobaron, cuando fue procedente, los ascensos de los mandos militares y de la Armada, con pleno respeto al profesionalismo e institucionalidad de nuestro Ejército y Marina, ambos cuerpos garantía de la integridad nacional.

En este lapso, también, se dieron decisiones políticas innovadoras y de trascendencia: abrir la tribuna a los representantes indígenas del EZLN; transparentar el escrutinio a las auditorías realizadas en Fobaproa; buscar una alternativa legislativa al veto sobre la legislación rural, que permita al campo disponer de un nuevo ordenamiento para su reactivación; interponer una controversia constitucional ante la Suprema Corte, por lo que, a juicio del Congreso, es un exceso de la facultad reglamentaria del Ejecutivo. Esta última decisión, además de reflejar lo saludable que es un sistema de División de Poderes, evidencia el apego de Senadores y Diputados a la potestad de la Ley, representada en la dignidad de la Suprema Corte de Justicia.

Conciencia de Estado, la de la LVIII Legislatura, que permitió que, además de que diversas iniciativas presentadas por legisladores prosperaran, de los seis proyectos propuestos por el Ejecutivo en el primer periodo de sesiones, todos se aprobaron, con las reformas y adiciones pertinentes.

Lo afirmo categóricamente. El Poder Legislativo ha actuado con seriedad y compromiso con la sociedad mexicana, ejerciendo sus facultades constitucionales.

Nunca, para obstruir el desempeño de la función pública; nunca, para obstaculizar, por afanes protagónicos o partidistas al titular de otro poder.

Nunca, para enturbiar la gobernabilidad en épocas en donde la vigencia de las instituciones es un soporte básico para la viabilidad del país.

La misma convicción ha llevado a las comisiones legislativas a sopesar mesuradamente iniciativas que han generado una enorme polémica entre los diversos sectores de la población, como es el caso de la Reforma Hacendaría. En las Cámaras, en época de profundización democrática, debemos tener las puertas abiertas y el oído atento al rumor social, al sentir de la gente, a la observación de los ciudadanos, para que la tarea de legislar, que cala hondo en el presente y el porvenir de la realidad de nuestro pueblo, corresponda de manera fiel a lo que más conviene al desarrollo nacional. La sociedad, sus expresiones colectivas, las personas, pueden saber, que en el Congreso de la Unión hay representatividad e interlocución firme para proyectar sus demandas y propuestas. Los mexicanos, pueden saber, que no habrá presiones ni descalificaciones que precipiten una decisión legislativa si no existe la conciencia sobre la razón de la misma y su utilidad para la Nación.

La vocación social de la Legislatura resulta del entretejido de personalidades y biografías de militantes de distintas opciones políticas, pero, todos, con el interés común de impulsar el desarrollo de México y erradicar los rezagos sociales. Compartimos un concepto amplio de democracia, que no se circunscribe a la contienda electoral y que, para existir plenamente, requiere desenvolvimiento económico y distribución del ingreso, que propicien y generalicen oportunidades; un vasto proceso de ciudadanización, sustentado por una formación educativa sólida -de allí nuestro respaldo a las universidades públicas, especialmente a la UNAM-; equidad, que erradique exclusiones y elimine abismales diferencias sociales; protección al ambiente y responsabilidad ecológica; respeto a los derechos humanos, tolerancia y libertad de expresión. Entorno democrático que, para realizarse, requiere espacios, donde la convivencia social y familiar, no esté amenazada por la inseguridad permanente o por sucumbir en el torbellino de un país erosionado por la delincuencia organizada y el narcotráfico. Saludamos la información sobre decomisos y captura de narcotraficantes a que ha hecho referencia.

Conceptualización democrática que nos proyecte en el mundo, como un país con Instituciones representativas consolidadas, con dignidad soberana y capacidad para multiplicar sus vínculos con el exterior, nutrido por su raigambre latinoamericana y responsable del papel estratégico que juega en el Continente y en el orbe. En este marco, subrayo que la defensa de los derechos humanos de los trabajadores migratorios en los Estados Unidos es prioritaria para todas las fuerzas políticas representadas en este Congreso y que seguiremos con interés las perspectivas de un Acuerdo Migratorio que garantice empleo digno, seguridad laboral y remuneración justa a millares de compatriotas.

Esta vocación social de los legisladores, se nutre del vínculo permanente con sus representados y se robustece en el contacto con una realidad que, en muchas ocasiones, golpea por su dureza. Por ello, como diputada, atenta del acontecer del país, considero ineludible expresar mi preocupación por un crecimiento económico cercano a cero en lo que va del año; por la pérdida de casi 250 mil empleos permanentes; por la baja de la producción manufacturera en 2.28%, por la caída de la industria de la construcción en 5.3%, indicadores consignados con transparencia en el informe que fue entregado a estas Cámaras.

Legisladores de la Comisión Permanente, expresaron con toda oportunidad lo que con datos oficiales estimaban un rezago preocupante en el ejercicio del gasto programable del sector público, las cifras que hoy nos ha presentado, nos llevan a revisar puntualmente el desahogo de esta preocupación, que fue planteada en el Congreso de la Unión a través de su Comisión Permanente.

Sin embargo, señor Presidente, es válido subrayar, que hay un tema, en el que lo que hemos escuchado el día de hoy y lo que plantean un conjunto de fuerzas sociales que se han manifestado en carreteras, en bodegas, empresas, expresando su preocupación, evidentemente no hay convergencia. Me refiero al caso del desarrollo agropecuario.

Si bien es cierto que existen problemas estructurales y circunstancias de interdependencia económica en la globalidad, que inciden en los hechos antes mencionados, es necesario hacer un llamado para que se apliquen medidas perentorias que contengan el deterioro en el empleo y reviertan una situación que es dramática para muchos mexicanos.

Se asoma aquí, lo que sin duda será un intenso debate. Ante la desaceleración económica ¿cuál será el papel de la inversión pública y de la actividad económica del Estado? En un país con las disparidades y con los problemas que enfrentan pequeños productores y medianos y pequeños empresarios, parecería que la ortodoxia de acumular recursos en la Tesorería y cuidar rigurosamente las variables macroeconómicas, resulta, cuando menos, insuficiente. Este es uno de los temas en el que profundizaremos los parlamentarios desde diversas ópticas, estoy segura, pero todos en la búsqueda de respuestas acordes a una realidad económica que hay que dinamizar y lograr sea más justa. La viabilidad del país depende de que haya oportunidades para todos, pues la frustración y la desesperación de los que poco o nada tienen, pone en tensión al conjunto.

Los legisladores, en las sesiones sucesivas en que analizaremos los pormenores del informe, convocando a los Secretarios de Despacho que se requiera para revisar y precisar detalles, emitiremos una opinión sobre la eficacia o insuficiencia de las acciones y políticas aplicadas, en estos nueve meses del ejercicio Constitucional de su Administración.

He escuchado, señor Presidente, con atención, las expresiones que de manera directa ha dirigido a millones de compatriotas, que por la magia de las telecomunicaciones conocen el contenido del mensaje de su informe, al mismo tiempo que los legisladores. No es de sorprenderse, porque un miembro de este cuerpo colegiado manifestara enfáticamente su extrañeza, pues, independientemente de esta nueva realidad tecnológica, el Informe se presenta ante el Congreso de la Unión.

Respetuosa que soy del valor de las palabras, comprendiendo que en voz de un Presidente, más que intenciones son compromisos a nombre de la Institución que representa, también he aprendido que la sociedad, el pueblo que ha vivido, distinguido y desmitificado un cúmulo de ofertas y propuestas, al final sólo tiene un veredicto sobre el gobernante y es el que se deriva de sus actos, de sus resultados. Al hombre público se le evalúa por su capacidad de hacer. Los propósitos lo significan. Los hechos lo califican.

Señor Presidente; compañeras y compañeros legisladores; señoras y señores.

Formamos parte de un continuo social que se despliega por más de 30 siglos, en ésta, región volcánica y luminosa, tierra de paradoja, herida por injusticia y pobreza. La Historia Nacional no es patrimonio de nadie, ningún grupo o facción puede apropiársela, como tampoco podrían negar el concurso de varias generaciones que durante el siglo XX, edificaron un país de Instituciones, teñido de contrastes, donde hubo movilidad social; territorio que con la pujanza de un pueblo generoso y creativo, pudo arribar al año 2000, como la población más grande de hispanoparlantes; como la decimotercera economía del mundo; el octavo país exportador; el segundo socio comercial del mercado más grande del planeta; con un sistema educativo de amplia cobertura; con un sistema político dinámico, que mantuvo estabilidad y aptitud para transformarse.

También, con millones de pobres, disparidad abismal en los niveles de ingreso, rezagos en tecnología y competitividad, descrédito sobre el quehacer público.

Espacio de cultura e identidad propia, con ese legado policromo o claroscuro, los mexicanos pudimos construir, en la civilidad, la transición al nuevo milenio.

Ahora, son otros tiempos.

La historia contemporánea de México, por voluntad de la pluralidad y la vocación democrática de nuestro pueblo, obliga a una convivencia entre ciudadanos de distintos signos ideológicos y trayectorias diversas, que son integrantes de los Poderes de la República.

Subyace, en ese mandato popular, una convocatoria a la capacidad de diálogo y a la tolerancia, para que esta riqueza plural no devenga en parálisis o excesos autoritarios, ante la hipotética imposibilidad de llegar a acuerdos.

Subyace, la necesidad de generar espacios de confianza democrática, para que ninguna de las fuerzas suponga que quieren aniquilarla y que la acción del Gobierno corresponda a un principio básico de respeto a los contrarios.

Subyace, una convicción profunda sobre la prevalencia del interés superior del país, de la necesidad de no defraudar las expectativas de la población mexicana, que con extraordinaria sabiduría concibió un arreglo que obliga a balances y contrapesos, que exige una convivencia democrática que es un permanente aprendizaje de humildad y, al mismo tiempo, de grandeza. Demanda, visión de Estado.

Tenemos la enorme oportunidad, si actuamos con seriedad, serenidad y consistencia, sin protagonismo fatuos o cortoplacismos, de empujar el reloj de la historia patria y transformar el sistema político de México, para hacerlo más equilibrado y por ende, mejor garante del interés colectivo.

Existe, finalmente, un compromiso ético: no traicionar a una sociedad que optó por la vía política para definir la nueva composición de sus instituciones. Fieles, cada quien, a sus orígenes, leales a las ideologías y proyectos históricos que a cada uno han dado sustento, sin renunciar a la crítica, al debate, al antagonismo legítimo y consustancial a toda democracia, debemos tener la capacidad de transitar el siglo XXI, construyendo.

La oportunidad existe, existe, también, el riesgo.

Dependerá de imaginación, consistencia y valor.

Dependerá, en fin, de nuestro amor a México.

Creo, con Carlos Pellicer:

"La patria necesita aquellos hombres

que le hagan ver la tarde sin tristeza.

Hay tanto y lo que hay es para tan pocos.

Se olvida que la patria es para todos.

Si el genio y la belleza entre nosotros

fue tanto y natural,

que el recuerdo del hombre de otros días

nos comprometa para ser mejores.

La patria debe ser nuestra alegría

y no nuestra vergüenza por culpa de nosotros.

Es difícil ser buenos.

Hay que ser héroes de nosotros mismos".

Gracias.

Se ruega a los asistentes ponerse de pie para entonar nuestro Himno Nacional.

(Himno Nacional.)

Se ruega a la comisión designada para acompañar al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en el momento de retirarse de este recinto cumpla su cometido.

(La comisión cumple su cometido.)

CLAUSURA Y CITATORIO

La Presidenta del Congreso (a las 21:00 horas):

Se levanta la sesión de Congreso General.