Legislatura XXVII - Año I - Período Extraordinario - Fecha 19170419 - Número de Diario 11

(L27A1P1eN011F19170419.xml)Núm. Diario:11

Colegio Electoral

ENCABEZADO

MÉXICO, JUEVES 19 DE ABRIL DE 1917.

DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

PERIODO EXTRAORDINARIO. XXVII LEGISLATURA. TOMO I.- NÚMERO 11.

Sesión del Colegio Electoral de la Cámara de Diputados celebrada el día 19 de Abril de 1917.

SUMARIO

1.- Se pasa lista. Se abre la sesión. Se lee y aprueba el acta de la anterior. 2.- Es discutido y aprobado el dictamen de la segunda sección referente al 1er. distrito electoral del Estado de Guerrero. 3.- Es aprobado el de la cuarta sección que se retire al 3er. distrito de Chiapas. 4.- Pasa lo mismo con el relativo al 3o. de Tlaxcala 5.- ídem con el que se refiere al 15 de Puebla. 6.- Se suspende la sesión del colegio electoral para abrir la de la Cámara de Diputados y reanudada aquélla, a la 1 p.m., se cita para las 4 de la tarde. 7.- Se pasa lista. Se reanuda la sesión. Es aprobado el dictamen de la primera sección referente al 4o. distrito electoral de San Luis Potosí. 8.- Es discutido y reprobado el dictamen de la segunda sección referente al 4o. distrito electoral del Estado de Zacatecas. 9.- Se pone a discusión el dictamen de la primera sección que se refiere al 1er. distrito electoral de Coahuila. 10.- Al hablar en pro del dictamen el C. García Vigil se refiere a la Constitución de 1917 y la ataca. Rectifican hechos los CC. Medina, Martínez de Escobar, Cravioto, Hay y el mismo García Vigil. 11.- Declarado suficientemente discutido el dictamen, es aprobado la primera proposición en votación económica, y reprobada la segunda nominalmente. Se levanta la sesión.

DEBATE

PRESIDENCIA DEL C. HAY EDUARDO.

El C. secretario Padrés, a las 10.30 a. m.: Están presentes 142 señores diputados; hay quórum.

El C. presidente: Se abre la sesión del colegio electoral.

- El mismo C. secretario, leyó el acta de la sesión anterior. Está a discusión. ¿No hay quién tome la palabra? En votación económica, ¿Se aprueba? Aprobada.

- El mismo C. secretario, leyó la solicitud de licencia que hace el teniente coronel Francisco González, diputado por el 7o. distrito electoral del Estado de México, para no concurrir al actual período de sesiones. Acuerdo: Consúltese a la Cámara si se concede permiso. (Voces: ¡No, no!) Se pone a discusión. ¿No hay quien pida la palabra?

El C. Cravioto: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Cravioto: Voy a hacer dos mociones de orden: la primera, que según entiendo, estamos erigidos en colegio electoral, porque la secretaría ha pasado lista, tanto de los diputados como de los presuntos diputados; este es un asunto exclusivo de la Cámara de Diputados y por lo tanto, no se puede tratar, el segundo punto es que nosotros no podemos tramitar ningún asunto de esta índole, hasta que no haya comisiones.

El C. presidente: Estando completamente de acuerdo con la moción del señor diputado Cravioto, se reserva este asunto para la Cámara de Diputados.

- El mismo C. secretario, leyendo:

"Primera comisión revisora de credenciales.- Sección segunda.

"Honorable asamblea:

"Los subscritos, miembros de la segunda sección de la primera comisión previsora de credenciales, después de haber estudiado el expediente relativo a la elección verificada en el 1er. distrito electoral del Estado de Guerrero y estando correcto y sin protesta alguna en contra de los candidatos triunfantes, se permite someter a la deliberación de esta honorable asamblea, las siguientes proposiciones:

"1a.- Es diputado propietario por el 1er. distrito electoral del Estado de Guerrero, el C. Manuel Bello.

"2a.- Es diputado suplente por el mismo distrito electoral, el C. Julián Otero

. "Sala de comisiones del Congreso de la Unión.

- México, abril 16 de 1917.- Ernesto Aguirre.- Flavio Pérez Gazga.- J. D. Ramírez Garrido.- (Rúbricas.)"

El C. Neri: Pido la palabra en contra.

- El mismo C. secretario: Voy a dar lectura a la protesta de los CC. Peralta y Neri, que está a continuación. Dice así:

"CC. miembros de la segunda sección de la primera comisión revisora de credenciales:

"Miguel A. Peralta y Eduardo Neri, diputados al Congreso de la Unión, ante ustedes, respetuosamente exponemos:

"Pedimos la nulidad de la elección que se dice tuvo lugar en el 1er. distrito electoral del estado de Guerrero, y de la que aparece como electo el C. Manuel Bello.

"Fundamos nuestra solicitud en el siguiente punto de derecho, a saber:

"Hubo consigna de parte del actual gobernador, jefe de operaciones y comandante militar del Estado de Guerrero. Silvestre G. Mariscal, para que saliese electo diputado el señor Bello: pues es público y notorio entre el elemento sano de la revolución, que Mariscal es el reaccionario huertista que desde hace tiempo se ha convertido en un verdadero tirano. Artículo 57. fracciones II y III de la ley electoral.

"A reserva de ampliar y justificar los hechos

citados, nos presentamos desde luego ante ustedes, solicitando la nulidad de que se trata.

Protestamos lo necesario.- México, 16 de abril de 1917.- E. Neri.- M. A. Peralta.- (Rúbricas.)"

Se pone a discusión el dictamen. ¿No hay quien pida la palabra?

El C. Neri: Pido la palabra en contra.

El C. presidente: tiene la palabra el C. Neri.

El C. Neri: Señores diputados: la comisión que ha dictaminado sobre la credencial del C. Bello no tuvo en cuenta las causas de nulidad alegadas por el que habla y por el señor Peralta y por eso es que vengo a poner en conocimiento de esta honorable asamblea esas causas de nulidad. Desde hace mas de dos años, señores diputados, que sobre el Estado de Guerrero pesa una maldición terrible; por esas fértiles costas que antes fueran, señores, uno de los más firmes sostenes de la libertad, han pasado las alas tenebrosas de Asrael y el cuchillo y la espada pretoriana de Silvestre G. Mariscal, el reaccionario más abominable que han visto las costas de Guerrero, ha impuesto su voluntad y la sigue imponiendo a despecho de todas las protestas que los revolucionarios hemos hecho ante la Primera Jefatura. He visto, señores diputados, y entiendo que esto no se escapara al talento de ustedes, que cuando se ha tratado de resolver cuestiones de orden internacional, el Primer Jefe ha resultado esas cuestiones con un tacto exquisito, con un gran corazón de patriota y con un talento inmenso de estadista, y ¿Por qué? Yo me explico esto, señores, porque cuando de cuestiones internacionales se trata, el Primer Jefe tiene el horizonte despejado, puede aplicar su talento a esas cuestiones internacionales sin que le estorbe nadie, absolutamente nadie, y por eso esas cuestiones internacionales han sido resueltas de un manera admirablemente satisfactoria: pero no sucede lo mismo, señores, cuando se trata de cuestiones del orden interior. Desgraciadamente para algunos Estados de la República, y entre ellos Guerrero, desgraciadamente digo, existen algunos errores de parte de la Primera Jefatura. En las cuestiones interiores, si se trata, por ejemplo, de miembros del gabinete, tenemos en Veracruz una crisis ministerial, porque el Primer Jefe no pudo aplicar todo su talento al problema que se presentaba en el seno del gabinete, ya que las figuras fatídicas de Palavicini y de Macías no le dejaron ver plenamente: si se trata de decir al C. Carranza que en el Estado de Veracruz está creciendo la revuelta, que la revuelta está creciendo allí continuamente y no puede impera la paz; en ese Estado la dinastía Aguilar, con Cándido I a la cabeza, le presenta un cuadro en que están las fábricas trabajando, los buques en la bahía de Veracruz, y, señores, en medio de aquel paisaje, la dinastía Aguilar le presenta al Primer Jefe este cuadro como una paloma blanca que lleva en el pico una palma de olivo. Y es mentira esa paz, señores, en el Estado de Veracruz está creciendo la revuelta.

Si le hablamos de Guerrero como le ha hablado yo desde hace más de un año, diciéndole cuál es la situación de aquella entidad desventurada, como he dicho antes, la figura fatídica de Mario Méndez, a quien hemos expulsado por unanimidad, por indigno de ocupar una curul, no deja ver al Primer Jefe la realidad de las cosas, y le dice que Silvestre Mariscal es capaz de llevar la paz a Guerrero cuando esto no es cierto; Mariscal es capaz de llevar ruina a Guerrero, pero nunca a la paz absolutamente nunca. Voy a dar lectura a unos documentos, señores, para que os déis cuenta de quién es Mariscal. Desde el 21 de noviembre de 1911 el entonces gobernador de Guerrero, señor Francisco Figueroa, dirigió al señor Mariscal la siguiente carta:

"Chilpancingo, 21 de noviembre de 1911.- Señor Inés D. Mariscal, Atoyac.- Muy señor mío y amigo: Con anterioridad recibí una insolente carta de Mariscal, menos atrevida que la que a usted dirigió, pero no menos irrespetuosa y falta de patriotismo y buen juicio. Ya le contesté, manifestándole que la revolución no se hizo para sostener personas, sino principios; ni para establecer cacicazgos, sino democracia, pues él parece que desea volver a ese lugar con mando militar para dominar la región; pero puede usted estar seguro que mientras yo esté aquí y el jefe de las armas sea mi hermano Rómulo, no se concederá tal cosa para evitar dificultades. Ya me dirijo al jefe de las armas para que disponga lo conveniente relativo a la permanencia del jefe en esa plaza. Soy de usted atento amigo y seguro servidor.- Firmado:- francisco Figueroa."

Cuando acababa de triunfar la revolución constitucionalista, Silvestre Mariscal tuvo en Acapulco una entrevista con el comandante del buque americano "York - Town" y le escribió desde Atoyac la siguiente carta:

"Cuartel general en Atoyac, octubre 5 de 1914.- Al comandante del U. S. S. "York - Town".- En bahía Acapulco.- Mi distinguido y fino amigo: por falta de provisiones y municiones me vi obligado contra mi voluntad a evacuar esa plaza que estaba en mi poder, y más aun por haber sido atacada mi fuerza por la retaguardia, que conducía provisiones, matando el enemigo a varios de mis hombres. Con respecto al armisticio de que hablamos y arreglamos en la agencia "Pacific Mail S. S.." estoy en todas sus partes., y espero que con su valiosa ayuda podrán recogerse las firmas de varios jefes de las diferentes fuerzas; espero que hará usted todo lo posible por recoger todas sus firmas a fin de que no haya quien se excuse, evitándose así continuar con dificultades. En el momento en que tenga el documento en mis manos de firmaré con mi mejor voluntad. En caso de que las facciones contrarias no estén conformes con el documento, le suplico se sirva avisármelo para proceder conforme a mis intereses. Deseo informale que cuando mis fuerzas estaban en ese puerto, el enemigo extendió su radio de acción invadiendo mis dominios, y cometió toda clase de depredaciones peculiares en los zapatistas, y que he sido llamado de todas partes para impartir mis auxilios. Yo soy su amigo que lo admira y lo respeta. - Firmando:- S. G. Mariscal:"

Véis señores, que el punto de mira de mi ataque no es la persona del C. Bello a quien no tengo en lo absoluto que hacer ningún cargo en concreto; sólo ataco a Silvestre Mariscal y soy ajeno de hacer cargos cuando no tengo pruebas bastantes para comprobarlos; el señor Bello me merece toda clase de respetos. ¿Qué cosa voy a decir entonces para atacar el dictamen? Voy discutiéndolo para que el pulpo de la reacción no extienda sus tentáculos y esferas de acción en distintas formas; desgraciadamente el citado Mariscal ha sido sostenido por Mario Méndez a toda costa, y Mariscal envía a esta Cámara a algunos representantes, no para que trabajen en favor del Estado de Guerrero, sino para que trabajen en favor de los intereses de Mariscal, como claramente se ve que este señor pretende imponer a estas personas en apoyo de sus intereses.

Los documentos que he leído son una prueba irrefutable de eso; por esto, señores, y creyendo de una manera firme que es patriótico estorbar, por cuantos medios estén a nuestro alcance, que la hidra de la reacción vaya extendiendo sus dominios, por eso me opongo rotundamente a que se admitan en esta asamblea a los representantes de Silvestre Mariscal y no a los representantes del Estado de Guerrero; por eso, señores yo deseo ardientemente que formemos aquí un parapeto, que formemos, señores, una barrera donde se rompan los oleajes de la reacción que no está vencida. Entiendo que hemos tenido alguna confianza, entiendo

que nosotros los revolucionarios nos hemos dormido en nuestros laureles, y es tiempo de que estemos en pie y prevenidos contra cualquier ataque porque,repito, la reacción está aún en pie. (Aplausos de las galerías.)

- EL C. Bello: Pido la palabra, señor presidente.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Bello.

El C. Bello: Honorable asamblea: antes de entrar en materia, suplico atentamente a mi respetable auditorio, tenga la bondad de dispensar lo inconexo de mi discurso y la pobreza de mi dicción: pues carezco absolutamente de dotes oratorias, no tengo la honra de pertenecer al foro, ni, por último, estoy habituado a hablar en público: y solamente la necesidad de defenderme de una agresión enteramente injusta y motivada exclusivamente, según se ve, por la pasión y el odio personal contra un tercero ausente, no contra mí, es la que me impele a ocupar esta tribuna. Repito que se trata de una agresión injusta y sólo motivada por el odio contra tercera persona, porque el único argumento de aparente solidez por los ciudadanos diputados Neri y Peralta para atacarme, es el de que medió la imposición oficial en mi elección como diputado propietario por el 1er. distrito electoral del Estado de Guerrero, lo cual es enteramente inexacto pues desde antes que se expidiera la convocatoria respectiva, tres de mis hijos, quienes se encuentran actualmente trabajando en ese rumbo en la penosa lucha por la vida, me manifestaron que mis paisanos, conocidos, amigos y parientes, deseaban lanzar nuevamente mi candidatura por el mencionado distrito electoral, como lo habían verificado en 1912 y el cual distrito electoral abraza los tres geográficos y políticos siguientes: primero, el Tabarez, cuya cabecera es el puerto de Acapulco de Juárez, de donde soy nativo; segundo, el de Galeana, cuya cabecera es Técpam de Galeana: y tercero. el de Montes de Oca, cuya cabecera es la Unión. siendo muy conocido en toda esa región por haber tenido en otra época negocios mercantiles e industriales en dicho rumbo durante más de 20 años. Contesté a mis citados hijos hicieran presente a mis partidarios, amigos y parientes, que creía conveniente se cerciorasen antes de postularme, de si no habría imposiciones ni consignas oficiales que pudieran entorpecer y tal vez nulificar sus trabajos, porque en este caso prefería no acepta mi candidatura para evitarles el probable riesgo de ser después el blanco de vejaciones y perjuicios en sus personas o en sus intereses. Me contestaron afirmativamente que no existían consignas ni imposiciones oficiales, y que en esa inteligencia ya se ocupaban de lanzar mi candidatura, a la vez que también lo verificaba el "Comité liberal constitucionalista," que haría la propaganda respectiva; y que ellos, a su vez, la secundarían bajo el titulo de "Partido constitucionalista popular," como en efecto lo verificaron y lo de muestra el ejemplar que me permito exponer ante esta honorable asamblea y que a la letra dice:

"El partido constitucionalista popular postula para diputados propietario y suplente por el 4o. distrito de Guerrero, a los CC. Manuel Bello y Julián Otero."

Por otra parte, si el C. general y gobernador del Estado de Guerrero hubiera tratado de imponer consignas para la elección de diputados, lógico y natural es suponer y deducir que hubiera preferido a todas luces el hacer elegir a algunos oficiales de su estado mayor o de las fuerzas que operan a sus órdenes en dicho Estado, y no a civiles como lo es el que habla, pues estando los primeros, razón de disciplina, más habituados a acatar sus órdenes superiores, natural es que le inspirasen más confianza en todos conceptos, esto es lógico e irrecusable y a propósito de ello, sepan los ciudadanos diputados Neri y Peralta de una vez por todas, que ni mi carácter ni mis principios, ni mi educación me permitirían jamás convertirme en el maniquí o instrumento de persona alguna, fuera esta quien fuere, y ocupare el puesto que ocupare. Rechazo, pues, con la entereza e indignación del hombre honrado y digno, la calumniosa ofensa que han tratado de inferirme, al juzgarme capaz de representar semejante papel. De lo expuesto se desprende claramente que la acusación de los ciudadanos diputados Neri y Peralta es enteramente infundada y sin pruebas legales que la apoyen, pues todo aquel que acusa está obligado a probar su acusación, porque una simple afirmación no constituye ni puede jamás constituir una prueba legal y fehaciente. En cambio, el dictamen de la honorable comisión revisora, sí está apoyado y justificado con pruebas legales y concluyentes. En cuanto a las imputaciones de huertista, tirano, etc. que los mencionados lanzan al C. gobernador de Guerrero, creo y entiendo que sobre el particular deberían dirigirse, pidiéndole explicaciones, al C. Primer Jefe y presunto Presidente electo de la República. Por último, señores, puedo asegurar a ustedes que siempre he abrigado ideas revolucionarias, bien entendidas e interpretadas; esto es, de reforma y de progreso cívico e intelectual para nuestra patria, como lo prueba el hecho de haber sido postulado ya en 1912 para diputado propietario por el mismo distrito; y hubiera ocupado desde entonces, y legítimamente, una curul en esta honorable Cámara, si no se hubieran interpuesto ciertas recomendaciones de personajes muy influyentes en aquella época, en favor de un tercero. Además, dos de mis tres hijos citados ya, con anterioridad, tuvieron la honra de servir en el ejército constitucionalista, habiéndo dado de alta, cuando el ciudadano general Álvaro Obregón marchó de esta capital a batir a las fuerzas encabezadas por el rebelde Villa; habiéndo recibido ambos su bautizo de fuego en Celaya y combatiendo después en Trinidad, siguiendo luego la campaña en los Estados de Sonora, Sinaloa, Durango, Jalisco y Colima. En vista de lo expuesto y abrigando, como abrigo, la firme creencia de que esta honorable asamblea se compone, si no en su totalidad, sí en una inmensa y abrumadora mayoría, de personas dignas, justicieras e incapaces de servir de instrumentos a personas bastardas, y de prestarse a venganzas personales, no dudo, ni por un momento, que os serviréis dar un voto aprobatorio al dictamen de la honorable comisión revisora, por implicar dicho voto un acto de legalidad, de justicia y de honradez. He dicho. (Aplausos.)

El C. Peralta: Pido la palabra en contra, señor presidente.

El C. Presidente: Tiene la palabra en contra el C. Peralta.

El C. Peralta: Señores diputados: Es perfectamente sabido que cuando hay imposición oficial, que cuando el chanchullo viene de las esferas gubernamentales, no es posible encontrar protestas en los expedientes electorales respectivos. Por eso nosotros no podemos atacar bajo el punto de vista legal la elección del señor profesor Bello para diputado por el 1er. distrito electoral de Guerrero. Creo que ha de haber venido todo en orden, ajustado perfectamente a la ley, y esto es una de las mejores pruebas de que ha habido chanchullo, presión oficial, de que se han hecho las elecciones por orden directa del ciudadano gobernador y comandante militar del Estado. No venimos a atacar personalmente al señor Bello porque yo,

en primer lugar, hasta en la Cámara he conocido al señor Bello; tengo muy pocos antecedentes de él y, francamente, no tengo ningún motivo para atacarlo personalmente; pero sí deseo aprovechar la oportunidad que por primera vez se presenta a los hijos del Estado de Guerrero, para hacer pública su protesta por lo que ha pasado en el Estado de Guerrero durante los últimos cuatro años. El Estado de Guerrero, que en estos tiempos pasados figuró de una manera tan importante en los acontecimientos del país; el Estado de Guerrero, que en las épocas pasadas dio tantos hijos de nombre ilustre a la patria; el Estado de Guerrero, que, ha dado el veinte por ciento de los nombres que están escritos con letras de oro aquí en la Cámara de Diputados, ahora se encuentra en manos de un hombre que es la vergüenza del constitucionalismo, de un hombre que sirvió a Huerta, de un hombre que estuvo haciendo armas contra las armas constitucionalistas, de un hombre que ha asesinado, incendiado, que ha violado y que ha cometido todos los atropellos que puede cometer un señor de horca y de cuchillo, en lugares en donde no hay nadie que pueda exigirle responsabilidad. Señores, yo tengo en mi poder una carta en donde se me habla largamente de la manera como se verificaron las elecciones en el Estado de Guerrero; esa carta ha pasado por las manos del señor general Siurob y del señor coronel Morales Hesse; en esa carta se expresan muy claramente los medios de que se ha valido el señor Mariscal para burlar por completo el voto popular, para hacer que vengan a esta Cámara de representantes populares, los individuos que él cree que laborarán mejor de acuerdo con su política, que sabrán defenderlo cuando sea atacado, que sabrán laborar para su caída, que nosotros deseamos con todas las veras de nuestra alma, no sea tan ruidosa ni tan próxima como quisiéramos. Suplico al señor general Siurob que diga si esa carta ha pasado o no por sus manos.

El C. Siurob: ¿Me permite que conteste, señor presidente?

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Siurob: Es la verdad, he visto esa carta en que constan las quejas de un ciudadano del Estado de Guerrero, tales como las asienta el señor Peralta: más todavía, que me constan las quejas, que personalmente he recibido de varios revolucionarios, compañeros del Estado de Guerrero, entre otros el general Mastache y otras personas que se han quejado con sus compañeros revolucionarios diciendo que, en efecto, Mariscal fue huertista y anduvo combatiendo durante muy largo tiempo en contra de ellos. Esto es lo que cabe decir sobre el particular.

El C. Peralta: Suplico al señor Morales Hesse dé su testimonio también en este sentido.

El C. Morales Hesse: En efecto, señores diputados, la carta a que alude el señor Peralta me fue mostrada ayer en la tarde, y como ya lo he dicho el C. diputado Siurob, en ella se expresa de una manera manifiesta la imposición estupenda que Mariscal hizo en el Estado de Guerrero; no estoy autorizado para decir a ustedes quién firma esa carta, porque él señor Peralta, desde esa tribuna, manifestará los temores que tiene para hacerlo, del conocimiento de ustedes; pero me constan, repito, como le constan al C. Siurob, las protestas de un ciudadano honrado en contra del C. general Mariscal.

El C. Peralta: Señores, sería muy fácil para mí decir quién es la persona que firma ese documento; sin embargo, no voy a decirlo porque ese nombre aparecería en las columnas de la prensa; los agentes de Mariscal, inmediatamente le telegrafiarían diciéndole quién es el que se atreve a protestar de sus actos en el Estado de Guerrero, y estoy perfectamente seguro de que antes de dos semanas, ese amigo mío que me ha contado en un documento escrito cómo se han hecho las elecciones en el Estado de Guerrero, iría a aumentar el número de las víctimas de Silvestre Mariscal. Por eso es que no he creído conveniente enseñar este documento aquí; pero lo he enseñado a dos personas de reconocida honorabilidad, quienes han dado su testimonio en el sentido en que lo ha escuchado la Cámara. Señores, yo vengo a pedir a la Cámara de Diputados que me apoye en esto: que nulifique las elecciones en el Estado de Guerrero, porque yo deseo que ese Estado que, como dije anteriormente, ha dado en épocas pasadas hombres de gran valía a la patria, que ha figurado de una manera decisiva en casi todas las revoluciones; que ese Estado, venga dignamente representado a la Cámara de Diputados; que ese Estado, tenga la oportunidad de decir: quiero que fulano, que mengano, vaya al Congreso de la Unión a representar mis intereses; que los ciudadanos tengan libre emisión de voto; que los ciudadanos puedan sufragar sin temores de caer en las manos de un Mariscal, que, como he dicho, ha violado, ha incendiado, ha asesinado en el Estado de Guerrero, a tal punto, que, comparados con él, son niños de teta los caciques de los tiempos pasados. Vengo, pues, a suplicar a la Cámara de Diputados que me apoye en esto; no es un ataque directo contra el señor Bello, puesto que como dije al principio apenas le conozco, pero si teniendo la certeza más completa de que las elecciones en el Estado de Guerrero se han verificado por mandato del comandante militar; teniendo la convicción de que los mismos oficiales anduvieron ejerciendo presión armada en los distintos distritos electorales del Estado, para sacar avantes las candidaturas oficiales; teniendo la seguridad absoluta de que no hubo nadie que se atreviera por temor a ser víctima de un atropello a lanzar su candidatura para venir a representar verdaderamente la voluntad del pueblo en esta Cámara de Diputados: teniendo la seguridad de todo eso, señores, yo creo que ustedes estarán en esta ocasión a la altura de su deber y podrán, como dijo el señor licenciado Neri, una barrera para que ya no siga imperando el caciquismo en ese Estado digno de mejor suerte, y para que la reacción, que de una manera tan descarada se encuentra en el Estado de Guerrero haciendo toda clase de víctimas, termine ya, y de esta manera el C. Primer Jefe comprenderá que ese hombre tan nocivo, tan odiado, no cuenta con el apoyo de la Cámara de Diputados y muy pronto el Estado de Guerrero se verá libre de ese individuo que tan cansados tiene a todos los habitantes de aquel en otros tiempos glorioso Estado y que, ahora, se encuentra en un estado de desgracia apenas concebible para nosotros que nos encontramos en el centro de la República. Pido a la honorable asamblea que nos apoye al licenciado Neri y a mí en lo que hemos solicitado, rechazando de plano este dictamen en que se hace aparecer como diputado al Congreso de la Unión al señor profesor Bello. (Aplausos.)

El C. Chapa: Pido la palabra para una interpelación al orador.

El C. presidente: Ya no tiene la palabra.

El C. Chapa: Es una interpelación a propósito de su discurso.

El C. presidente: Luego que terminen los oradores inscritos, le concederé la palabra.

El C. Chapa: .No, señor, será extemporáneo después.

El C. Peralta: Pido al señor presidente se sirva concederle la palabra al señor Chapa.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Chapa.

El C. Chapa: Yo suplico atentamente a su señoría, para ilustrar el criterio de esta asamblea, se sirva responder a la siguiente interpelación: Su señoría se ha dedicado exclusivamente a atacar al señor Mariscal; pero no ha probado si el señor Bello tiene algún compromiso político con el señor Mariscal; yo suplico atentamente a su señoría, nos diga si tiene las pruebas de que existe ese compromiso, si fue candidato oficial el señor Bello.

El C. Peralta: Creo que el compromiso existe, desde el momento en que el señor Bello fue apoyado por Silvestre Mariscal; Silvestre Mariscal es un indio astuto....

El C. Bello, interrumpiendo: Pido la palabra.

El C. presidente: Sírvase usted esperar a que concluya el orador.

El C. Peralta, continuando: y sabe perfecamente quiénes hace presión brutal en el Estado de Guerrero, y cuando esa presión la hizo a favor del C. Bello, sus motivos tendrá, señor coronel Chapa.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Alejandri.

El C. Alejandri: Nunca, señores, pensaba venir a tomar parte en esta asamblea en un debate en el cual solamente se ha tratado, hablando con claridad, de chismes políticos; toda mi vida, señores, la he consagrado a asuntos comerciales y entiendo que en esta honorable asamblea, pocos, muy pocos, hay de aquellos que efectivamente tengan interés en tratar los asuntos que probablemente reportarán más provecho al país que todas estas cuestiones personales que no conducen a nada; siempre había procurado y pensaba hablar mucho cuando se tratara de alguna ley minera adecuada a las necesidades del país, cuando se tratara del fomento de la industria, que son cuestiones tan necesarias en México; cuando se trate de todo esto en que, con satisfacción lo digo, tengo amplios conocimientos, entonces podré emitir mi juicio, entendido de que lo que diga será el producto de mis propias observaciones. Pero he visto que aquí, cuando se trata de un individuo que se encuentra entre nosotros, del señor Bello, que lo han visto ustedes, un hombre probablemente sencillo que ha venido a hacer su defensa leyendo unos cuantos renglones, es un hombre bueno y sincero y que puede ser más útil que diez políticos que no sirven en México para nada. (Aplausos de las galerías.) Entonces...

El C. presidente: Los ciudadanos de ese intercolumnio que han aplaudido violando el reglamento, se servirán ausentarse de las galerías. Suplico que hablen a su propia conciencia para saber quiénes son los que aplaudieron.

- Un C. diputado: Pido la palabra, señor presidente.

El C. presidente: No hay palabra en este momento.

- El mismo C. diputado: Lo digo porque otras veces se ha aplaudido en distintos lugares.

El C. García Vigil: A mí me consta que se ha aplaudido en distintos lugares.

El C. presidente: La presidencia se dio cuenta de unas personas que aplaudieron.

El C. García Vigil: Yo suplico a la presidencia que se limite a amonestarlas y que se les exhorte a guardar compostura.

El C. González Marciano: Me adhiero a la indicación del C. García Vigil.

El C. presidente: Es bien conocida por todos, aquí en la capital, la parte del reglamento, referente al orden que deben conservar las galerías; se han hecho repetidas amonestaciones y en vista de que la presidencia se conforma con hacer exhortaciones, hay sistemático abuso de violación de los artículos correspondientes. Esta presidencia, penetrada de sus obligaciones y penetrada del respeto que merece la asamblea, se considera obligada, absolutamente obligada, a hacer que el público respete a la asamblea y al reglamento. Siento mucho no poder dar gusto a sus señorías, puesto que al hacerlo tendría que pasar por alto las prescripciones reglamentarias.

El C. García Vigil: Yo ruego a la presidencia que tenga en cuenta que minutos antes, cuando habló el C. Peralta, fue aplaudido poco más o menos por acá, por esta galería. (Señalando un intercolumnio.)

El C. González Marciano: ¡Claro! (Aplausos.)

El C. presidente: Precisamente porque no pude penetrarme de la persona que lo había hecho, no pude ver en ese momento, me abstuve de interrumpir al orador que estaba hablando; yo sé que han aplaudido otras varias personas, pero no puedo indicar cuáles, y para esas otras sirva la amonestación que acabo de hacer respecto a estas.

El C. García Vigil: Creo, señor presidente, que si se aplica el criterio como lo pretende su señoría, se va a decir que aquí se aplica la ley del embudo.

El C. presidente: Su señoría se servirá demostrar que la presidencia está obrando con injusticia; creo que la asamblea está absolutamente convencida de que la presidencia está haciendo uso de un criterio justo y preciso; no hay razón para que su señoría crea que yo he favorecido especialmente a alguien, cuando he permitido un aplauso; quizá he violado el reglamento por no haber sido suficientemente estricto; pero para dar gusto a su señoría, voy a ser suficientemente estricto en lo de adelante.

El C. Medina Hilario: Respetuosamente reclamo el trámite que usted se ha servido dar.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Medina Hilario: Yo estoy muy lejos de considerar que usted sea injusto en sus determinaciones y que se le pueda atacar por parcialidad, por el contrario, bien probada está la honorabilidad que caracteriza a su señoría; pero seguramente el exceso de celo y el interés de que la disciplina se imponga en este Congreso, como debe ser, es lo que ha inspirado a usted al dar la disposición para que se desaloje una parte de las galerías; yo me permito, respetuosamente, exhortar a usted a que se sirva retirar su trámite en vista de que el reglamento lo autoriza para dar ese paso en momentos en que el escándalo que se produzca en las galerías sea invencible y no hayan bastado los medios que haya tomado con anterioridad la presidencia para reprimirlo; yo ruego a la presidencia que no siendo este el caso estricto, y por tratarse de una Cámara popular, de una Cámara que es genuina representación del pueblo y que por su naturaleza está en contacto con el pueblo, no se tome una medida que no autorizan las circunstancias en estos momentos. (Aplausos.) Respetuosamente, señor presidente, ruego a usted se sirva retirar su medida para una ocasión que se haga necesaria.

El C. presidente: En contestación a su solicitud, debo decir a usted lo siguiente: en primer lugar, no ordené que se desalojara una parte de las galerías, sino que supliqué a las personas que hubieran aplaudido, que se retiraran; por tanto, ordené que se retirasen aquellos que habían violado el reglamento; en segundo lugar, el reglamento no dice que en casos extremos

pueda hacerse uso de esta determinación, sino siempre que las galerías tomen participación en los debates; si usted se toma la molestia de ver el reglamento, verá su señoría que el trámite de la mesa tiene razón de ser.

El artículo 195, dice:

"Los concurrentes a las galerías se presentarán sin armas; guardarán respeto, silencio y compostura, y no tomarán parte en los debates con ninguna clase de demostración."

Si ha habido algunos ciudadanos que han tomado parte en alguna clase de demostraciones, la mesa, para hacer respetar el reglamento, está en su derecho de pedir que se retiren del salón esas personas. Ahora bien, esta presidencia no busca aplausos baratos; esta presidencia está absolutamente para cumplir con su deber, aun cuando para ello pierda simpatías. Yo creo, y es mi firme convicción, que cada uno de los ciudadanos que están en las galerías tiene aquí su representante; si no son ciudadanos, son extranjeros, y entonces mucho menos derecho tienen de tomar participación en estos asuntos; pero si son ciudadanos, tienen aquí su representante y estos son los que podrán hacer manifestaciones o hacer uso de la palabra en pro o en contra. Yo agradeceré a su señoría que me permita hacerme merecedor de la confianza que la mayoría de esta Cámara me tuvo al darme su voto, puesto que esta confianza yo creo que implicaba la confianza de que cumpliría con el reglamento. Quiero hacer honor a los que votaron para que ocupara yo este puesto: en vista de esto, no puedo retirar el trámite.

El C. García Jonás: Para mayor claridad de las palabras que acabo de expresar, suplico a la secretaría se sirva leer los artículos 197 y 198

El C. presidente: El artículo 197, dice:

"Los que perturben de cualquier modo el orden, serán despedidos de la galería en el mismo acto; pero si la falta fuese grave o importare delito, el presidente mandará detener al que la cometiere para consignarlo al juez competente."

Y el 198, dice lo siguiente:

"Siempre que los medios indicados no basten para contener el desorden en las galerías, el presidente levantará la sesión pública y podrá continuarla en secreto."

Como solamente se perturbó el orden, como arriba dice en el artículo 195 que sólo dice que deben guardar silencio y compostura y ésta ha sido una perturbación del orden, de acuerdo con el reglamento, la presidencia se ve obligada a sostener su trámite. Yo espero que los ciudadanos diputados me ayudarán a que esta Cámara tenga la libertad que necesita para obrar; pero que esa libertad no se extienda a las galerías, supuesto que todos tienen sus representantes; en todas las Cámaras democráticas del mundo, se prohibe en lo absoluto que las galerías tomen participación con aplausos o demostraciones de otro género, y me permito decir a su señoría que no tengo la prueba de ello; pero se me ha dicho por personas muy respetables, que en la misma Cámara de Francia, que es un país esencialmente democrático, una ocasión en que la esposa de un embajador estaba en las galerías y aplaudió durante las sesiones, fue retirada esta señora de las galerías en los Estados Unidos, que es un país democrático, hay un respeto absoluto, al grado de que también, en una ocasión, estando yo en uno de los palcos saqué un periódico....

El C. Aguirre Colorado, interrumpiendo: Moción de orden. Que deje la presidencia el señor Hay y la tome otra persona, para que nos dé él una cátedra aquí.

El C. presidente: Si es que ustedes no comprenden el reglamento, tengo que demostrarles que la presidencia está en su perfecto derecho y en su perfecta obligación para aplicarlo en la forma en que lo ha hecho. ¿Por qué razón me obligan ustedes a que viole el reglamento? Mientras tanto se puede modificar el criterio de las personas que van a votar, yo creo que la mesa tiene la obligación de sostener su trámite.

El C. Chapa: Pidió la palabra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Chapa: Su señoría está en lo justo; no creo que haya alguna persona en este recinto que dude de su ecuanimidad; por eso se le ha elegido casi por unanimidad de votos; pero en este caso su señoría ha cometido un pequeño error; hay muchas personas asistentes a las galerías que no tienen la obligación de conocer el reglamento; por lo tanto, su señoría debió haber ordenado que se leyese por la secretaría el artículo relativo del reglamento, y si a pesar de ello insistiesen las galerías en aplaudir, entonces sí sería justo ordenar que abandonasen el salón; yo suplico atentamente a su señoría, se sirva retirar su trámite.

El C. Cravioto: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Cravioto.

El C. Cravioto: Me refiero a lo que acaba de decir el señor Chapa respecto a la perfecta honorabilidad y justificación del C. presidente; yo voy a hacer esta pequeña moción de orden: entiendo que estamos discutiendo un asunto ya terminado, puesto que el trámite de la presidencia se ha cumplido, puesto que hemos visto salir algunas personas de la galería y las demás están perfectamente advertidas de que por cualquiera manifestación serán desalojadas; por lo tanto, suplico con toda atención al señor presidente, se sirva poner punto final a este incidente y que continúe el orador.

El C. presidente: Sin embargo, para que no se juzgue que hay un espíritu de persecución o de molestia para las galerías ni mucho menos, y para que no se crea tampoco que yo he indicado a los que habían aplaudido cuando el orador estaba hablando, y no hice la misma indicación para otros, voy a retirar la orden que di respecto de esas tres personas a quienes ordené que se retiraran del salón; pero en el concepto de que en lo futuro, todos los días, a lo menos mientras yo tenga el honor de ser presidente, al empezar la sesión se leerán esos artículos reglamentarios y no bastará ninguna influencia para hacer modificar mi criterio, puesto que yo creo que tengo obligación suprema de cumplir con mi deber. (Aplausos). Si es que no se han ausentado aún, pueden quedarse. (Risas.)

El C Alejandri, continuando: La Constitución, señores, otorga los derechos para que todos los ciudadanos del país puedan nombrar su representación, ¿por qué si nosotros los mentores de la ley, los que tenemos la obligación de cumplirla, los que hemos jurado cumplirla y hacerla cumplir somos los primeros en pisotearla? Ha llegado el expediente del señor Bello, viene en forma que no tiene ninguna queja contra él y que es presunto diputado. Nuestra obligación, señores, es tan sólo ratificar ese nombramiento. Si el gobernador de Guerrero, según dicen aquí los señores, es un reaccionario, tiene sus faltas, es un asunto secundario; no nos han presentado los oradores del contra algunos argumentos precisos, claros y concretos, donde la elección del señor Bello pueda ser nulificada. No quiero entrar en otros miles de detalles, porque los juzgo innecesarios. Entiendo que si en esta Cámara no se ha perdido el pudor político, debemos darle todos nuestro voto, al señor Bello. Si solamente por sectarismo de partido, desechamos un expediente, que viene en forma, entonces el señor

Bello tendrá que salir del salón. (Aplausos.)

El C. Urueta: Pido la palabra.

El C. presidente: ¿Con qué objeto?

El C. Urueta: Para hacer algunas aclaraciones.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Urueta: Desde luego, deseo interpelar a la mesa para que tenga la bondad de decirme si ya hay aprobadas algunas credenciales de diputados por Guerrero. (Voces: ¡La de Neri!)

El C. secretario Padrés: Está aprobada la credencial del señor licenciado Neri.

El C. Peralta: ¿Me permite usted hacer una aclaración, señor presidente?

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Peralta: El general Silvestre Mariscal no tiene control absolutamente sobre el dis-

- El mismo C. secretario: Está aprobada la credencial del señor licenciado Neri.

El C. Urueta: Señores diputados; personalmente no tengo motivos para no prestar crédito a las declaraciones y argumentaciones que han expresado en esta tribuna mis apreciables compañeros Neri y Peralta; pero entiendo que en casos semejantes, dejando a salvo la honorabilidad de las personas que asientan hechos, debe exigírseles que presenten la comprobación de lo que asientan. No puede el criterio humano guiarse sino por una comprobación; si los señores Peralta y Neri hubiesen aportado aquí la prueba de que efectivamente no han podido verificarse las elecciones en el Estado de Guerrero, salvo en el distrito electoral por el cual salió electo el C. Neri, entonces yo sería el primero en dar mi voto reprobatorio al dictamen de la comisión. Pero francamente, compañeros, ante el testimonio honorable de estas dos personas, yo necesito una prueba de sus asertos y mientras ellos no me la presenten, siento mucho decirles: moralmente yo os creo, personalmente; sé que sóis personas verídicas y honorables; pero, señores, lo que decía Pascal: "No frailes, pruebas." (Aplausos ruidosos.)

El C. Neri: Para rectificar hechos, señor presidente. (Voces: ¡A votar, a votar!)

El C. presidente: Tiene la palabra para rectificar hechos el C. Neri.

El C. Neri: Señores diputados: el C. Alejandri, quiere que se traten aquí asuntos comerciales cuando se discute una credencial. Yo, señores, creo firmemente que no tienen que ver los asuntos comerciales con la credencial del señor Bello que se está discutiendo. He afirmado la primera vez que usé de la palabra, que Mariscal es un tirano, y el señor Alejandri ignora que los tiranos, en su radio de acción, no permiten que salgan electas personas distintas a las que ellos quieren. Por lo demás, dice el señor Bello que cómo no ocurrimos reclamando ante quien corresponde de los crímenes de Mariscal. Debo contestar que yo conozco el camino de mi deber y he ocurrido a las autoridades competentes y, al efecto, suplico a la secretaría se sirva dar lectura a los siguientes documentos.

- El mismo C. secretario, leyendo:

"Acta de defunción del gobernador de Guerrero, general de brigada don Julián Blanco, compuesta en el juzgado del registro civil de Acapulco:

"Al margen un sello que dice: "Recaudación de contribuciones del distrito de Tavares, Acapulco." A la derecha otro sello: "Estado de Guerrero, Juzgado civil de la municipalidad de Acapulco, distrito de Tavares." Al centro el escudo de las armas nacionales. República Mexicana. Para certificado de las actas del estado civil. Año de 1915. Cincuenta centavos. Gobierno constitucionalista del Estado de Guerrero. En nombre de la República de México y como juez del estado civil de este lugar, hago saber a los que la presente vieren y certifico ser cierto, que en el libro número (4) cuatro bis, del registro civil que es a mi cargo, a la foja 94 vuelta y 95 frente, del presente año, se encuentra sentada una acta del tenor siguiente: Al margen: "Número 399 trescientos noventa y nueve. Defunción del general Julián Blanco." Al centro: En Acapulco, a las 5 cinco de la tarde del día 28 veintiocho de septiembre de 1915 mil novecientos quince, ante mí, el C. Rosendo Pintos, presidente del honorable ayuntamiento de esta municipalidad y encargado del registro civil por el ministerio de la ley, compareció el ciudadano Silvano S. Ríos, casado, mayor del ejército constitucionalista en servicio activo, de 46 cuarenta y seis años de edad, originario de Tetela del Río, distrito de Bravos, y vecino de esta ciudad con domicilio en la 3a. tercera calle de Guerrero, casa sin número, y manifestó: que a las 8 ocho de la noche del día 6 seis de agosto próximo pasado, falleció en la fortaleza de San Diego, de traumatismo, por heridas de arma de fuego y sin asistencia médica, el señor general Julián Blanco, casado, militar, de 58 cincuenta y ocho años de edad, originario que fue de Dos Caminos, distrito de Bravos, y vecino de este puerto, perteneciente a la raza mestiza, cuyo cadáver se inhumó en el departamento alambrado de esta ciudad."

El C. Manrique, interrumpiendo: Moción de orden, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Manrique: Todo esto es muy hermoso y muy elocuente, pero es muy inoportuno. Yo suplico atentamente al señor Neri que se concrete a la lectura de aquellos documentos que comprobasen la imposición del señor Bello en el Estado de Guerrero. (Aplausos.)

El C. presidente: El señor Neri ha pedido a la mesa permiso para la lectura de documentos y es lo que está haciendo.

- El mismo C. secretario, continuando la lectura: "Dejó viuda a la señora Catarina Jiménez, de 54 cincuenta y cuatro años de edad, originaria de Dos Caminos, y vecina del mismo lugar, en cuyo matrimonio procrearon a 4 cuatro hijos, llamados Teodoro, Bonifacio, Cándida y Teresa Blanco, los dos primeros ya finados, la señorita Cándida Blanco, mayor de edad, lo mismo que la última que ya tomó estado matrimonial. Fueron testigos de este acto, los ciudadanos Vidal Casarrubias y Fermín Sánchez, los dos mayores de edad, vecinos de este puerto; el primero originario de Chilpancingo, casado, y con domicilio en la 1a. primera calle de Hidalgo, casa sin número, y el segundo soltero, originario de Pinotepa Nacional, Estado de Oaxaca y con domicilio en la calle de 5 cinco de Mayo, quienes manifestaron no ser parientes del finado. Leída la presente acta al exponente y testigos manifestaron su conformidad y firmaron para constancia. Doy fe, Rosendo Pintos.- Silvano S. Ríos.- V. Casarrubias.- Fermín Sánchez. (Rúbricas.)" Y para los efectos legales, expido el presente en la ciudad y puerto de Acapulco, a 29 veintinueve de septiembre de 1915. mil novecientos quince.- Rosendo Pintos. (Rúbrica.) Al margen del calce: Un sello que dice: "Estado de Guerrero, Juzgado Civil de la municipalidad de Acapulco. Distrito de Tabares."

El C. Neri: Señores diputados: las razones expuestas por el señor Peralta y por mí tienden a probar que el señor Mariscal ha sembrado el terror en Guerrero, y los documentos a que se ha dado lectura son un justificante de que indudablemente el señor Mariscal ha sido autor de todos esos asesinatos, supuesto que el general Vargas es segundo de Mariscal y obedece ciegamente a éste. He dicho desde un principio que no traía pruebas en concreto acerca de la imposición del señor Bello; pero si hemos de aceptar la lógica, lógicamente se infiere que un tirano como Mariscal, que ha sembrado el terror en las

costas de Guerrero, y no en Cutzamala de Pinzón, por donde he salido diputado, es indudable que Mariscal tuvo que imponer forzosamente al señor Bello (Voces: ¡No, no!) Yo creía que encontraría justicia en esta asamblea; yo creía que debías comprender que no somos más que continuadores, en mayor o menor escala, de aquellos héroes que en 1810 y en la Reforma dieron su sangre por la causa de la libertad; yo creía que os acordarías de que Hermenegildo Galeana se batió bizarramente en pro de la independencia nacional; yo me dirijo a los constituyentes, para que recuerden también que en la región dominada por Mariscal se encuentra Ayutla, cuna de la Constitución de 1857; que ha servido de base a la Constitución de 1917; pero dejo a vuestro criterio el juzgar acerca de las pruebas y razones que hemos dado a este respecto; no quiero que se crea que es el personalismo únicamente el que he venido a esgrimir en este caso y, repito, que el C. Bello me merece toda clase de consideraciones.

El C. Alvarez del Castillo: Estamos perdiendo el tiempo; el señor dice que la credencial del señor Bello es mala, que lo pruebe; no ha probado que haya habido imposición de parte del señor Mariscal.... (Voces: ¡A votar, a votar!).

El C. Cravioto: Pido la palabra para un hecho.

El C. presidente: Han hablado en contra del dictamen los ciudadanos Neri y Peralta y en pro los ciudadanos Bello y Alejandri. (Voces: ¡A votar, a votar!)

- El mismo C. secretario: La presidencia, por conducto de la secretaría, pregunta a la asamblea si está suficientemente discutido el asunto; los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. La parte resolutiva del dictamen, dice:

1o.- Es diputado propietario por el 1er. distrito electoral del Estado de Guerrero, el C. Manuel Bello

"2o.- Es diputado suplente por el mismo distrito electoral, el C. Julián Otero."

En votación económica se pregunta si se aprueba el dictamen. Los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Aprobado.

La presidencia, por conducto de la secretaría, declara:

"Son diputados propietario y suplente, respectivamente por el 1er. distrito electoral del Estado de Guerrero, los CC. Manuel Bello y Julián Otero."

- El mismo C. secretario, leyendo:

"Primera comisión revisora de credenciales.- Sección cuarta.

"Dictamen que presenta la cuarta sección de la primera comisión revisora a la honorable Cámara, relativo a la elección verificada en el 3er. distrito electoral del Estado de Chiapas.

"En el archivo de esta elección, sólo consta el expediente y el paquete que se encuentra en buen estado y conforme a la ley. No habiendo ninguna objeción, se somete a la deliberación de la asamblea, la siguiente proposición:

"Es diputado propietario por el 3er. distrito electoral del Estado de Chiapas, el señor licenciado Isaac Rojas y suplente por el mismo distrito, el C. licenciado Herminio Canseco.

"Sala de comisiones de la Cámara de Diputados.- México, 19 de abril de 1917.- J. Siurob.- D. Sánchez - J. Morales Hesse. (Rúbricas.)"

Está a discusión.

El C. Araujo: Para una rectificación, señor presidente.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Araujo: El nombre del suplente es Herminio Cansino, y no Canseco.

- El mismo C. secretario: ¿Nadie pide la palabra? (Voces: ¡No!) En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Aprobada.

La presidencia, por conducto de la secretaría, declara:

"Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 3er. distrito electoral del Estado de Chiapas, los CC. licenciado Isaac Rojas y licenciado Herminio Cansino."

El C. Céspedes: Moción de orden. Me parece que hay algunos dictámenes objetados de la segunda sección de la primera comisión que dejamos para ahora: ¿Por qué no los discutimos de una vez?

El C. presidente: Porque es preciso dar cuenta antes con los dictámenes que no están objetados.

El C. Céspedes: Ya se discutió uno que estaba objetado, que había apartado el C. Neri.

El C. presidente: Porque esta credencial que el C. Neri apartó, fue dejada para hoy y después de discutida se presentó el C. Siurob con credenciales no objetadas y en vista de esto, se está dando lectura a las no objetadas.

- El mismo C. secretario. leyendo:

"Primera comisión revisora de credenciales.- Sección cuarta.

"Dictamen que presenta la cuarta sección de la primera comisión revisora de credenciales a la honorable Cámara, relativo a las elecciones en el 3er. distrito electoral del Estado de Tlaxcala.

"El expediente se encuentra ajustado a la ley, Esta credencial no tiene objeción alguna; por tanto, se somete a la consideración de la asamblea, la siguiente proposición:

"Es diputado propietario por el 3er. distrito electoral del Estado de Tlaxcala, el C. Marcelo Portillo, y suplente por el mismo distrito, el C. Fausto Centeno

. "Sala de comisiones de la Cámara de Diputados.- México, 19 de abril de 1917.- J. Siurob.- D. Sánchez.- J. Morales Hesse. (Rúbricas.)"

Se pone a discusión el dictamen. ¿No hay quien pida la palabra? (Voces: ¡No!) En votación económica ¿Se aprueba? Los que estén por la afirmativa, sírvanse ponerse de pie. Aprobada. La presidencia, por conducto de la secretaría, declara:

"Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 3er. distrito electoral del Estado de Tlaxcala, los CC. Marcelo Portillo y Fausto Centeno."

- El mismo C. secretario: El dictamen referente al 15 distrito electoral de Puebla, dice:

"Primera comisión revisora de credenciales.- Sección cuarta.

"Dictamen que presenta la cuarta sección de la primera comisión revisora a la honorable Cámara, relativo a la elección del 15 distrito electoral del Estado de Puebla.

"Esta credencial no tiene todavía expediente, pero sí paquete electoral que se encuentra ajustado a la ley. Como no consta ninguna protesta, se somete a la consideración de la asamblea, la siguiente proposición:

"Es diputado propietario por el 15 distrito electoral del Estado de Puebla, el C. Dolores Pineda, y suplente, por el mismo, el C. Demetrio Santa Fe.

"Sala de comisiones de la Cámara de Diputados.-

México, 19 de abril de 1917.- J. Siurob.- D. Sánchez.- J. Morales Hesse. (Rúbricas.)"

Se pone a discusión el dictamen. ¿No hay quien pida la palabra? (Voces: ¡No, no!) En votación económica, ¿Se aprueba? Las personas que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Aprobado.

La presidencia, por conducto de la secretaría, declara:

"Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 15 distrito electoral del Estado de Puebla, los CC. Dolores Pineda y Demetrio Santa Fe."

El C. presidente: En vista de que es preciso proceder a la elección de la gran comisión, se va a suspender la sesión de la gran comisión, se va a suspender la sesión del colegio electoral para abrir la de la Cámara de Diputados con objeto de que se pueda elegir la comisión; para que se pongan de acuerdo los miembros de la Cá mara tienen diez minutos para poder pensar en sus candidatos. Al abrirse la sesión de la Cámara de Diputados se procederá inmediatamente a tomar la protesta a los ciudadanos cuyas credenciales hayan sido aprobadas. Se cierra la sesión del colegio electoral.

Sesión de la Cámara de Diputados celebrada el día 19 de Abril de 1917

SUMARIO

1.- Sea abre la sesión y prestan la protesta de ley los CC. Manjarrez, Pineda, Tello, Rojas Dugelay, Portillo, González Jesús M. y Lanz Galera. Se suspende la sesión por unos momentos. 2.- Reanudada, se procede a la elección de los miembros que deberán integrar la gran comisión. Resultado. Se niegan las licencias que solicitan algunos ciudadanos diputados y se suspende la sesión.

DEBATE

PRESIDENCIA DEL C. HAY EDUARDO.

- El presidente: Se abre la sesión. A los ciudadanos cuyas credenciales acaban de ser aprobadas se les invita para que se sirvan pasar a prestar la protesta de ley.

- EL C. Zubaran: Al diputado por Quintana Roo se le aprobó su credencial y está aquí presente.

El C Manjarrez: Aunque mi credencial se aprobó hace varios días voy a aprovechar la ocasión para rendir la protesta. (Siseos.)

El C. Céspedes: Parece que el suplente del señor Manjarrez está en el salón.

El C. Manjarrez: No, señor, no está aquí.

El C. secretario López Lira: La presidencia, por conducto de la secretaría, suplica al suplente del señor Manjarrez se sirva ausentarse en vista de que el señor Manjarrez está presente.

Se suplica a todas las personas que están en las galería, inclusive las señoras, se sirvan ponerse de pie.

(Prestan la protesta de ley los CC. diputados Manjarrez, Pineda, Tello, Rojas Dugelay, Portillo, Rojas Jesús M. y Lanz Galera.)

El C. presidente: Habrá un receso de diez minutos para que los ciudadanos diputados se pongan de acuerdo sobre los candidatos que deberán forman la gran comisión.

Se suplica a los ciudadanos presuntos diputados tomen nota de que a la tarde, a las 4, habrá sesión del colegio electoral.

El C. prosecretario Ancona Albertos: Los fotógrafos de la prensa invitan a los ciudadanos diputados que resultaron electos para la comisión que se eligió ayer, a pasar al salón verde al terminar la sesión.

El C. secretario Padrés: Los fotógrafos de la prensa invitan a los señores que salieron electos ayer en la gran comisión, así como a los que saldrán hoy para la misma, se sirvan pasar al salón verde después de la votación.

El C. presidente: Se reanuda la sesión de la Cámara de Diputados.

- El mismo C. secretario: Se suplica a las diputaciones de cada Estado, se sirvan pasar a depositar su voto como sigue: antes de proceder a la votación, se van a dar a conocer los nombres de los diputados que protestaron hoy y que son los siguientes: (Leyó:) Se procede a la votación. (Leyó los nombres de las diputaciones, y por ese orden se verificó la votación.) Nombres de los diputados electos para formar la gran Chiapas, Emilio Araujo; Colima, Salvador Saucedo, Baja California, José T. Cantú; Coahuila, Aureliano Esquivel; Campeche, Juan Zubaran; Chiapas, Emilio Araujo; Colma, Salvador Saucedo; Chihuahua, Manuel H. Segovia; Distrito Federal, Jesús Urueta; Durango, Antonio Gutiérrez; Guanajuato, Francisco Medina; Guerrero, Manuel Bello; Hidalgo, Rafael Vega Sánchez; Jalisco, Efrén Aguirre, México, Juan A. Ruiz; Michoacán, Enrique Parra; Nuevo León, Cecilio Garza González; Oaxaca, Manuel Rueda Magro; Puebla, Luis Sánchez Pontón; Querétaro, Jerónimo Hernández; Quintana Roo, Joaquín Lanz Galera; San Luis Potosí, Aurelio Manrique; Sinaloa, Andrés Magallón: Sonora, Gustavo Padrés; Tabasco, Rafael Martínez de Escobar; Tamaulipas, Emilio Portes Gil; Tepic, José R. Padilla; Tlaxcala, Anastasio Maldonado; Veracruz, Eugenio Méndez; Yucatán, Miguel Alonzo Romero; Zacatecas, Juan Aguirre Escobar.

La presidencia declara que han sido electos para integrar la gran comisión, las siguientes personas: (leyó las anteriores.) Se procede a dar lectura al acta de la sesión de ayer de la Cámara de Diputados. (Leyó:) Está a discusión. ¿No hay quien pida la palabra? En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Aprobada. (Leyó la solicitud del teniente coronel Francisco González que solicita licencia para no concurrir al actual periodo de sesiones .) Trámite: consúltese a la asamblea si se concede el permiso.

El C. González Francisco: Me parece que para poder solicitar su licencia, debió, antes de aceptar el puesto que aceptó, según su dicho, solicitar su licencia o antes de solicitar el puesto que se le ha conferido, solicitar su licencia.

- El mismo C. secretario: ¿Alguna otra persona desea hacer uso de la palabra? (Voces: ¡No, no! En votación económica se pregunta si se concede el permiso. Los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. No se concede.

El C. Ancona Alberto: Reclamo es trámite, señor presidente; debe ser: no se concede y conmuníquesele al interesado.

- El mismo C. secretario: Se hace la adición que propone el señor Ancona Albertos: se le comunicará.

- El mismo C. secretario, lee una solicitud de

licencia por tres días de los señores López y Aranda. (Voces: ¡No, no!)

El C. Presidente: Me permito llamar la atención de ustedes sobre el hecho de que la presidencia tiene facultades, según el reglamento, para conceder permiso; pero en vista del corto numero de diputados que han prestado su protesta, considero conveniente ponerlo a decisión de la asamblea para que ésta diga si se aprueba el trámite de la mesa.

- El mismo C. secretario: Se pregunta a la asamblea si se concede el permiso. Los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. (No hay mayoría.) No se concede el permiso y se le comunicará a los interesados.

El C. presidente, a la 1 p. m.: Se suspende la sesión de la Cámara de Diputados. Se abre la sesión del colegio electoral, la cual se suspende inmediatamente para reanudarse esta tarde a las cuatro.

CONTINUACIÓN DE LA SESIÓN DEL COLEGIO ELECTORAL.

El C. secretario Padrés, a las 4 p. m. pasa lista: Hay una asistencia de 153 ciudadanos diputados; hay quórum.

El C. Manjarrez: Pido la palabra para hacer aclaraciones.

El C. presidente: Se continua la sesión del colegio electoral.

- EL C. Manjarrez: Pido la palabra, señor presidente.

- El mismo C. secretario: Se procede a la lectura de los dictámenes.

"Primera comisión revisora de credenciales.- Sección primera.

"Honorable asamblea:

"Los subscritos, miembros de la primera sección de la primera comisión revisora de credenciales, tienen el honor de informar y poner a vuestra deliberación, el caso referente al 9o. distrito electoral de San Luis Potosí

. "Hallamos en la carpeta respectiva que nos entregó la oficialía mayor, sólo un comunicado del gobernador y comandante militar del Estado que refiere al envío en bulto certificado de los expedientes que se formaron en el 9o. distrito electoral con motivo de las últimas elecciones; pero abriendo el paquete de referencia nos encontramos el acta de la junta computadora que señala el triunfo de diputado propietario en favor del licenciado Hilario Hermosillo con 495 votos, y como suplente el licenciado Antonio García con igual número de votos. Dentro del mismo paquete pudimos encontrar también la credencial ajustada a la ley en favor del diputado suplente, no teniendo ahorita conocimiento de la credencial correspondiente al propietario.

"Como no existen protestas de ninguna naturaleza, esta comisión presenta a la honorable asamblea, las siguientes resoluciones:

"1o.- Son válidas las elecciones verificadas en el 9o. distrito electoral de San Luis Potosí.

"2o.- Es diputado propietario por el mismo distrito, el C. licenciado Hilario Hermosillo y suplente, el C. licenciado Antonio García.

"Sala de comisiones de la Cámara de Diputados.- México 19 de abril de 1917.- Juan Zubaran.- Antonio Ancona Albertos.- Jonás García.- (Rúbricas.)"

Se pone a discusión el dictamen. ¿Alguna persona desea hacer uso de la palabra?

El C. Curiel: Pido la palabra para hacer una rectificación respecto del suplente que es Antonio García.

- El mismo C. secretario: En votación económica se pregunta si está suficientemente discutido.(Risas.) En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Aprobado.

El C. Manjarrez: Pido la palabra señor presidente, para rectificar hechos. (Voces: ¡No, no!) Tengo derecho.

El C. presidente: Todavía no se hace la declaración correspondiente a esta credencial y suplico a su señoría se sirva esperar.

- El mismo C. secretario: La presidencia declara, por conducto de la secretaría, que son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 9o. distrito electoral de San Luis Potosí, los CC. licenciado Hilario Hermosillo y licenciado Antonio García.

El C. Manjarrez: Pido la palabra, para rectificar hechos. (Siseos.)

El C. presidente: ¿Sobré este asunto, señor diputado?

El C. Manjarrez: Sobre hechos.

El C. presidente: Pero ¿qué hechos?

El C. Manjarrez: No puedo decirlos a la mesa, sino antes explicarlos a la asamblea. (Siseos.) Es para un asunto personal.

El C. Padilla: Pido la palabra para una moción de orden.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Padilla: No está a discusión la credencial del señor Manjarrez; por tanto, creo que no tiene derecho al uso de la palabra.

El C. presidente: Precisamente yo preguntaba al señor Manjarrez si trataba de hablar sobre el punto a discusión.

- El C. secretario Padrés. leyendo:

"Primera comisión revisora de credenciales.- Sección segunda.

"Honorable asamblea:

"La segunda sección de la primera comisión revisora de credenciales integrada por los subscritos, presentó a la consideración de esa honorable asamblea el dictamen relativo a la elección verificada en el 4o. distrito electoral del Estado de Zacatecas, proponiendo se declarasen diputados, propietario y suplente, respectivamente, por dicho distrito electoral, a los CC. licenciado Fernando Sansalvador y licenciado Gilberto Vázquez del Mercado, en virtud de que no existía protesta alguna y el expediente se encontraba correcto. Esta honorable asamblea tuvo a bien rechazar por unanimidad de votos el dictamen de referencia en atención a las razones aducidas por el C. diputado Juan Aguirre Escobar, quien demostró que el licenciado Sansalvador había servido al gobierno de la usurpación huertista durante todo el tiempo de su duración.

"Volvió por tal motivo ese dictamen a la comisión revisora y está entiende que en virtud de la incapacidad del licenciado Sansalvador para ser declarado diputado propietario, por el 4o. distrito electoral del Estado de Zacatecas, y en atención a que los votos sufragados en favor de este individuo constituyen la mayoría absoluta de los emitidos en todo el distrito electoral, debe declararse nula toda la elección por lo que respecta a diputado propietario, supuesto que los votos obtenidos por el repetido Sansalvador deben tenerse como nulos o inválidos. En tal virtud se permite la misma comisión someter a esta honorable asamblea, las siguientes proposiciones:

"1a.- Es nula toda la elección de diputado propietario verificada en el 4o. distrito electoral del Estado de Zacatecas.

"2a.- Es diputado suplente pro el 4o. distrito electoral de Zacatecas el C. Gilberto Vázquez del Mercado.

"Sala de comisiones del Congreso de la Unión. - México, 16 de abril de 1917.- Ernesto Aguirre Colorado.- Flavio Pérez Gazga .- J. D. Ramírez Garrido.-( Rúbricas.)"

Se pone a discusión. ¿Alguna persona desea hacer uso de la palabra? (Varios ciudadanos diputados pretenden hacer uso de la palabra.)

El C. Méndez: Yo pedí que se separara ese dictamen; pero por averiguaciones posteriores hoy doy mi voto aprobatorio.

El C. presidente: Este dictamen fue retirado para reformarse.

El C. Zubaran: Este dictamen lo retiró la asamblea para que lo presentase nuevamente la comisión. Así lo ha presentado, y presentado nuevamente el licenciado Méndez pidió que se aplazara para su discusión. Hoy dice que no hace uso de la palabra.

El C. presidente: El licenciado Méndez no pidió que se retirara el dictamen

El C. Medina: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

. - El C. Medina: ¿Por qué la comisión no declara diputado al que sigue en número de votos a este señor, cuyos votos se declaran nulos?

El C. presidente: Va a contestar la comisión.

El C. Pérez Garza: Para manifestar al señor diputado Medina que la comisión no declaró válida la elección en favor del diputado que sigue en número de votos, porque éste sólo obtuvo el número de 103 ó 105 votos, que sumados con todos los demás votos que tuvieron otros candidatos para diputados, constituyen en suma 240 y tantos votos. Como los votos del señor Sansalvador son 1,100 y tantos, resulta que la mayoría de todos los votos emitidos por el distrito electoral, no tiene validez; por consecuencia, no hay lugar a declarar diputado, en concepto de la comisión, al que le sigue en votos y que tiene 103, sino que se anule la elección como lo dispone la ley.

El C. Medina Hilario: Para una aclaración, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Medina Hilario: No estoy de acuerdo absolutamente con el criterio de la comisión. Si el número de votos nulificados al señor Sansalvador es bastante para nulificar esa elección, y lo nulifican individualmente, los demás candidatos no tienen por que sufrir las consecuencias de la nulidad de la elección del señor Sansalvador. En consecuencia, los demás candidatos quedan en pie para que aquel que tenga mayor número de votos, sean 100, 50 o los que sean, sea declarado diputado propietario en lugar del señor Sansalvador. (Aplausos.)

El C. Pérez Gazga: La comisión informa al señor Medina que el artículo 59 de la ley electoral dice: "Cuando la nulidad afecte a la pluralidad de los votos obtenidos o tenga por causa incapacidad del electo, la elección será declarada nula." En consecuencia, si el número total de votos emitidos es apenas de 1,300 y se nulifican 1,075, le quedan 225 votos al candidato y esa no es la pluralidad de los votos emitidos y, por consecuencia, la comisión no ha considerado legal la elección del propietario, sino que considera necesario convocar nuevamente a elecciones.

El C. Medina Hilario: Pido la palabra.

El C. Rivera Cabrera: Pido la palabra para una moción de orden

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Rivera Cabrera: Los oradores han sostenido una verdadera discusión sobre el dictamen y, por consiguiente, deben inscribirse para hablar en pro o en contra.

El C. presidente: Han sido verdaderas interrogaciones; pero ahora se aclarará si quieren pedir la palabra en pro o en contra del dictamen.

El C. Chapa: Para evitar confusiones, suplico se me conceda la palabra en contra.

El C. Medina Hilario: A mí también, señor presidente.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Chapa.

El C. Chapa: La comisión ha sufrido un error de interpretación al dictaminar sobre la credencial de referencia. Dice la comisión que basada en el artículo 59 que dice:

"Cuando la nulidad afecte a la pluralidad de los votos obtenidos o tenga por causa incapacidad del electo, la elección misma será declarada nula."

La elección del electo, pero no del que le sigue en votos. Además, la comisión confunde la palabra "pluralidad" con la de "mayoría." La mayoría de votos quiere decir la mitad más uno; pluralidad, quiere decir exceso, es decir que si un candidato tiene mil votos, pongamos, Juan obtiene mil votos y Pedro ochocientos, Juan tiene una pluralidad de doscientos votos; si se le restan a Pedro, al primero, trescientos votos, esto afecta la pluralidad de doscientos, y su elección es nula. En consecuencia, es buena la elección del que le sigue en votos. Esta es la interpretación de la ley, que es muy clara; sobre este asunto ya había yo consultado con algunos abogados de la Cámara y todos están de acuerdo. Precisamente, cuando se suscitó esta discusión en la sala de comisiones, el señor Ancona Albertos estuvo conforme con nosotros y nos dijo que sufría el mismo error, que acababa de dictaminar en contra de un presunto diputado por este mismo caso, pero que iba a revisar el expediente y a dictaminar en favor de él; además, para sostener y dicho. el artículo 57 en siete incisos expone las causas de la nulidad de una elección:

"Son causa de la nulidad de una elección:

"I.- Estar el electo comprendido en alguna prohibición o carecer de los requisitos exigidos por la ley para poder ser electo Presidente de la República, diputado o senador, según la elección de que se trate.

"II.- Haber mediado cohecho o soborno o amenazas graves de alguna autoridad, siempre que por una de estas causas o por todas ellas se haya obtenido la pluralidad de votos a su favor.

"III.- Haberse ejercido violencia en las casillas electorales por la autoridad o particulares armados, en las condiciones de la fracción anterior.

"IV.- Error sobre la persona elegida, salvo que dicho error sólo fuese sobre el nombre o apellido, pues en este caso lo enmendará la Cámara respectiva o el Congreso de la Unión, al calificar la elección, siempre que no lo haya hecho la mesa de la casilla electoral o de la junta computadora correspondiente.

"V.- Haber mediado error o fraude en la computación de los votos en las mismas condiciones de la fracción II.

"VI.- Haberse instalado la casilla electoral contra lo dispuesto en esta ley; y

"VII.- No haberse permitido de hecho a los representantes de los partidos políticos o de los candidatos independientes ejercer su cargo."

Y dice el artículo 58:

"La nulidad de que habla el artículo anterior no afecta toda la elección, sino simplemente los votos que estuvieron viciados."

Y el artículo 59 lo completa, y dice:

"Cuando la nulidad afecte a la pluralidad de los votos obtenidos o tenga por causa incapacidad del electo, la elección misma será declarada nula."

La elección del primero, pero la elección del segundo no puede ser nunca nula.

El C. Pérez Garza: Pido la palabras, señor presidente.

El C. Ancona Albertos: Para rectificar un hecho señor presidente.

El C. presidente: Tiene la palabra el señor Ancona Albertos.

El C. Ancona Albertos: Entiendo que el artículo 52 de la ley electoral es perfectamente claro sobre el particular. Gramaticalmente el artículo está construído con frases que se llaman elípticas y leyendo pleonásticamente.....

El C. presidente: No está usted rectificando hechos, señor.

El C. Ancona Albertos: Sí señor, el hecho a que se acaba de referir el señor Chapa. Está escrito el artículo con frases elípticas, pero haciendo un verdadero pleonasmo....

El C. presidente, interrumpiendo: Pero eso no es rectificación de un hecho.

El C. Ancona Albertos: Si no se quiere que lo haga en esta forma, no haré la rectificación, pediré que se me inscriba en pro.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: Tengo que asentar el hecho de que yo, como miembro de una comisión, dictaminé en contra; pero interpretando mejor la ley, dije que iba a dictaminar en pro del candidato y voy a explicar por qué: haciendo una construcción gramatical de este artículo......

El C. Villarreal, interrumpiendo: Moción de orden.

El C. Zubaran: Moción de orden. Que el miembro de la comisión pueda hacer uso de la palabra. (Voces: ¡No!)

El C. Chapas: Para una moción de orden.

El C. presidente: Sírvase no interrumpir al orador.

El C. Zubaran: Pido la palabra para una aclaración.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Zubaran: No hay más que una comisión de poderes y entre sus miembros nos distribuimos el trabajo; cualquiera de los miembros puede hacer uso de la palabra cuando se esté tratando de un dictamen.

El C. presidente: La mesa juzga....

El C. Ancona Alberto, interrumpiendo: Yo me apoyo en el artículo reglamentario que permite a los diputados hacer uso de la palabra para rectificar hechos. Voy a ser muy breve, solamente únicamente me refiero a la forma gramatical del artículo y leyendo pleonásticamente este artículo, dice lo siguiente:

"Cuando la nulidad afecte a la pluralidad de los votos obtenidos o tenga por causa incapacidad del electo, la elección misma será declarada nulo."

Esto es todo lo que tengo que decir.

- EL C. presidente: Tiene la palabra la comisión

El C. Pérez Gazga: Es posible que la comisión haya sufrido un error al interpretar el artículo relativo de la ley electoral, pero la comisión se ha inspirado para ello en el siguiente criterio: estima la misma comisión que la ley electoral al referirse a la nulidad de las elecciones por razón de que tal o cual número de votos sean nulos o por que es incapaz la persona electa de tomar posesión del cargo, entiende la comisión que la ley electoral lo que ha querido es que sea diputado la persona que obtenga el mayor número de votos, es decir, la elegida del pueblo. Cuando en una elección determinado número de votos son nulos, por fraude o error en la computación, ya porque el que los obtuvo no tuvo capacidad para ser diputado, si este número de votos es la mitad más uno de todos los emitidos en el distrito electoral, la persona a quien se declarara en segundo lugar, no sería la elegida de la mayoría, sino de un grupo muy reducido. Por consecuencia, no tendría derecho a ser representante del distrito electoral. Esa interpretación ha dado la comisión a los artículos de la ley electoral. Comprendiendo que 1137, es un número de votos muchísimo mayor que 200 y tanto que resultan de sumar todos los demás votos que tiene los demás candidatos, ha estimado que no puede ser diputado ninguno de los siguientes, y por consecuencia, es el caso de convocarse a elecciones de diputados y declarar valida solamente la elección de diputado suplente. La comisión no tiene interés en sostener a todo trance esta interpretación que es muy suya, pero expone con toda claridad a la asamblea cuál ha sido su criterio para que ella resuelva.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. García Vigil en pro.

El C. García Vigil: Renuncio el uso de la palabra, porque el argumento que iba a usar es el mismo del señor Pérez Gazga.

- El C. presidente, dio lectura a la lista de los oradores inscritos en pro y en contra.

El C. Sánchez Pontón: Pido la palabra únicamente con objeto de reforzar esa interpretación que se ha dado por la comisión a este artículo; es de suma importancia que éste se fije, porque no es verdad que la ley sea perfectamente clara como se ha dicho, sino que ha dado lugar a dudas, tanto en las juntas computadoras como aquí en la misma Cámara y ha habido dictámenes fundados en diferentes interpretaciones sobre este particular; quiero también traer a la memoria de ustedes el caso que ocurrió en el distrito de Zacapoaxtla del Estado de Puebla y en el cual 26 presidentes de las casillas electorales se presentaron a efectuar la instalación de la junta computadora y por el hecho de no haber estado reunidos la mitad más uno, ellos mismos declararon que no había elecciones, levantaron una acta y la asamblea ha declarado nula la elección en ese distrito. Así pues, si en ese caso, habiendo 26 casillas se declaró nula la elección, en este caso en que esos votos que quedaran al segundo candidato son de unas dos o tres casillas, es imposible que pueda decirse representante de un distrito de sesenta mil habitantes el que sólo obtuvo un número tan pequeño de votos; de esa manera tendremos en este Congreso la representación de las minorías y no de las mayorías. Es verdad que la ley no dice por cuántos votos debe declararse electo a un diputado; pero eso está implícito en la filosofía de las instituciones democráticas, debe ser la representación de las mayorías; es imposible que se declarara una elección válida con tan pequeño número de votos. Por lo tanto, yo estoy en pro del dictamen y de la interpretación que ha dado la comisión.

El C. Cravioto: Pido la palabra en contra.

El C. presidente: Hay cuatro ciudadanos inscritos para hablar en contra, señor.

El C. secretario Del Castillo: La presidencia consulta, por conducto de la secretaría, a la honorable asamblea, si considera suficientemente discutido el punto. (Voces: ¡Sí, sí; no, no!)

El C. Medina Hilario: He pedido la palabra en contra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Medina Hilario: Insisto, señores diputados, en la interpretación que debe darse a los artículos 58 y 59 de la ley electoral, porque como se ha repetido, hay diversos casos que están colocados en condiciones idénticas. Voy a permitirme dar lectura a los artículos para explicarles cómo en mi concepto deben ser interpretados. Artículo 58:

"La nulidad de que habla el artículo anterior no afecta toda la elección, sino simplemente los votos que estuvieran viciados."

Artículo 59:

"Cuando la nulidad afecte a la pluridad de los votos obtenidos o tenga por causa incapacidad del electo, la elección misma será declarada nula."

Voy a permitirme ofreceros un ejemplo: en una votación un candidato obtiene dos mil votos, de estos dos mil votos se demuestra que mil menos uno son nulos; conforme el artículo 57, sí, pues tiene válidos mil más uno, que representan la mayor parte de los votos emitidos, esa elección es válida. Los mil un votos se le cuentan, y éstos serán los que se pongan enfrente de los otros que hayan obtenido los demás candidatos y esa elección será válida; pero si de los dos mil votos obtenidos mil uno o mil cien, para hacer más claro el ejemplo, son declarados nulos por las causas que enumera el artículo 57, todos los dos mil votos son considerados nulos y no deben tenerse en cuenta. ¿Por qué razón los votos declarados nulos a un individuo, porque el mayor número de esos votos, la pluralidad que dice la ley y que no quiere decir más que el mayor número se le declaran nulos todos esos votos, va a afectar de nulidad a todos los demás que han obtenido votos perfectamente válidos? ¿Qué razón hay para que un individuo que solamente ha obtenido cien votos o doscientos votos no sea llamado a tomar la representación que le corresponde? Precisamente las mayorías y las minorías están colocadas en condiciones idénticas para la lucha electoral y si las mayorías por un descuido de los "leaders" de los que han hecho la propaganda del candidato electo, han tenido que perder todos esos votos, tienen que resignarse, porque en una justa electoral tan legítima, está el derecho de las mayorías como el de las minorías. Nada tiene que ver aquí la filosofía de las instituciones democráticas, para venir a demostrar que no es la minoría digna de la representación en un parlamento.(Aplausos.) Precisamente la lucha democrática está fundada en el reconocimiento de los derechos de las mayorías y en el respeto a los legítimos derechos de las minorías que es los que se hace en los parlamentos extranjeros; es la lucha de las mayorías contra las minorías. ¿Vamos sencillamente por la falta de las mayorías a quitarle derechos a la minoría? No, señores, de ninguna manera. Nada debe impedir a un individuo de una minoría a que venga a este Parlamento por 100 o 200 votos; esto no debemos tenerlo en cuenta, sino que si esos votos son válidos conforme a la ley, deben respetarse y debe declararse nula toda la elección, sencillamente porque el candidato de las mayorías ha tenido que perder sus votos por causa de nulidad. Si fueran nulos los votos, entonces, ¿por qué nos viene a proponer la comisión un diputado suplente en lugar del propietario? Si la misma elección es declarada nula, ese es el reconocimiento, por parte de la comisión, de que es nula la elección y si es lógica, debe desechar los votos, en el caso presente del señor Sansalvador, y debe declarar válida la elección el que le sigue en número.

El C. Chapa: Solamente quiero recordar a la Cámara que hay un precedente: En la elección del señor Mario Méndez se descontaron más de la mitad de sus votos y salió electo el señor Manrique con una minoría, porque era quien le seguía en votos.

El C. secretario Padrés: ¿Alguna persona desea tomar la palabra en pro. La presidencia, por conducto de la secretaría, pregunta si está suficientemente discutido el punto. (Voces: ¡Sí, sí!) Las personas que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Está suficientemente discutido. Se pasa a la votación. La presidencia, por conducto de la secretaría, pregunta si se aprueba.

El C. García Vigil: Pido que se ponga a votación separadamente; aquí es indispensable. (Voces: ¡No se puede!)

El C. presidente: No se puede; hay un artículo reglamentario que dice que no podrá dividirse a menos de que previamente se haya hecho la separación.

El C. García Vigil: Me permito llamar la atención sobre lo siguiente: En el curso de la discusión se ha perdido de vista que la elección no ha sido declarada nula en su esencia; únicamente ha sido rechazado como diputado propietario, aplicando el criterio político al señor que resultó legítimamente electo y esto hay que tenerlo en cuenta. La elección no ha sido declarada nula, no ha sido decretada viciada en ningún sentido; únicamente la Cámara, aplicando el criterio político, ha rechazado la credencial a favor del señor Sansalvador; por consiguiente, aquí la discusión únicamente gira sobre eso, sin tener en cuenta las circunstancias especiales que concurren....

. - El C. presidente, interrumpiendo: Digo a su señoría que todavía no se rechaza, puesto que aun no se aprueba.

El C. García Vigil, continuando: Aquí la discusión únicamente versó sobre esto, sin tener en cuenta las circunstancias especiales que concurren en ella; pero no se discutió absolutamente nada en lo que respecta al suplente, por consiguiente, no pueden ser votadas conjuntamente esas dos proposiciones, y ruego a la presidencia que, si ha habido antecedentes en que se han votado conjuntamente proposiciones distintas, no se siga cometiendo ese error, sino que se haga en la forma en que debe hacerse, deslindando los puntos con objeto de que la asamblea los vote con el mejor acierto posible.

El C. Siurob: Pido la palabra para una moción de orden. Hay un artículo del reglamento que dice que si dos proposiciones se han discutido juntas, deben votarse juntas; habiéndose discutido juntas, indudablemente que deben votarse juntas. Por consiguiente, creo que no deben separarse, sino sencillamente continuarse la votación.

El C. Presidente: Efectivamente, hay un artículo, no recuerdo cuál es. Tenga usted la bondad de decirlo para que lo lea la secretaría.

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: Sin insistir sobre el particular; pero si la Cámara rechaza este dictamen, la comisión esta obligada a dictaminar en el sentido de la discusión; de manera que no hay dificultad alguna como lo dice el señor García Vigil.

El C. García Vigil: Me permito hacer notar lo que dice el C. Ancona Albertos.

El C. presidente: Se va a dar lectura al artículo por la secretaría.

- El mismo C. secretario: El artículo 58 dice:

"Los artículos de cualquier dictamen no podrán dividirse en más partes al tiempo de la votación, que las designadas con anterioridad, según se previene en el artículo 117."

- Un C. diputado: Pido la palabra para una aclaración, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

- El mismo C. diputado: Señores, ha sido rechazada la credencial del señor Sansalvador, como lo ha dicho el señor diputado García Vigil por una cuestión política, pero no legal, sin embargo, el señor suplente Vázquez del Mercado tiene una cantidad de votos suficiente para que la Cámara lo designe diputado en lugar de Sansalvador .... (voces: ¡No, no!)

El C. presidente: Se va a proceder a la votación

del artículo. La proposición se hace porque la mesa no quiere aparecer injusta en sus determinaciones.

El C. Chapa: Moción de orden.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Chapa: Creo que la mesa tiene que sujetarse al artículo del reglamento; no pueden ser separadas esas dos proposiciones y hay un precedente; aquí, además, estamos de acuerdo con el reglamento, y no creo justo que usted ponga a discusión un artículo del reglamento.

El C. presidente: Estoy llamando la atención sobre este asunto porque su señoría esta mañana decía que yo había faltado a un artículo del reglamento.

- El mismo C. secretario: Se procede a la votación. (Voces: ¿Qué se va a votar?) Se va a dar lectura de nuevo al dictamen. (Leyó) A las personas que aprueben el dictamen, se les suplica se sirvan ponerse de pie.

Reprobado. Se devuelve a la comisión dicho dictamen para que lo reconsidere.

El C. Aguirre Colorado: Para una aclaración, señor presidente.

- El mismo C. secretario: Dicha comisión lo reformará conforme al sentir de la asamblea.

- El mismo C. secretario, leyendo:

"Primera comisión revisora de credenciales. - Sección primera.

"Honorable asamblea:

"Hemos examinado detenidamente el expediente que se relaciona con las elecciones verificadas en el 1er. distrito del Estado de Coahuila. Existen en este expediente numerosas protestas subscritas, tanto por los partidarios del candidato que aparece triunfante, como por los de quienes postulaban al C. Serapio Aguirre, a favor de quien, este grupo de la comisión escrutadora, declara la elección por los siguientes hechos:

"Salta a la vista en el expediente electoral que los partidarios del señor Manuel Cepeda Medrano, gozaban influencias en las casillas electorales, y si no precisamente apoyo, sí tuvieron toda clase de condescendencias por parte de las autoridades del distrito. Como antes hemos dicho, las protestas son numerosas, y nos limitaremos a dar cuenta de las que, en nuestro concepto, están comprobadas. Aparece, en efecto, que contraviniendo expresamente el artículo 38 de la ley electoral en vigor, varias casillas electorales se instalaron en lugar diferente del señalado previamente por la autoridad municipal. En la casilla número 22 los partidarios del C. Cepeda Medrano ejercieron violencia contra los del C. Serapio Aguirre, y nos vemos en el caso de anularle 36 boletas que están escritas con la misma letra y que, según la protesta presentada en tiempo, fueron escritas por el propio presidente de la casilla. El presidente de la casilla número 27 la instaló en su propia casa y aparecen en favor del C. Cepeda Medrano 48 votos. En la casilla número 50, correspondiente al Sauz, existe una protesta contra 14 boletas que visiblemente fueron escritas por la misma mano, y que, en nuestro concepto, deben ser nulificadas. En la casilla número 85, que corresponde a la Presa de Guadalupe, anotamos un curioso incidente que demuestra hasta la evidencia que existía el propósito deliberado de hacer triunfar la candidatura del C. Cepeda Medrano, pues en las boletas de diputados aparece el nombre del C. Venustiano Carranza, para diputado propietario y, textualmente, dice en el claro que corresponde al suplente, que el votante emitía su sufragio "para los diputados al Congreso de la Unión". Y es lo curioso que al levantarse el acta de escrutinio los ciudadanos componentes de la mesa declararon que esos 69 votos viciosos estaban a favor del C. Cepeda Medrano. En la casilla número 20 del municipio de Ramos Arizpe, no hubo elecciones, según lo ha declarado oficialmente el comisario municipal del lugar; pero aparece en el expediente que el juez auxiliar del mismo, creyéndose autorizado para el caso, improvisó él mismo la elección, nombró empadronadores, escrutadores y todo el personal de la mesa y, por último, efectuó la elección, resultando 125 votos en favor del C. Cepeda Medrano y ningún otro voto para el candidato oponente.

"Otras muchas protestas existen más o menos bien probadas; pero las relacionadas son suficientes para descontar al C. Cepeda Medrano 224 votos que por las razones dichas son visiblemente nulos, y como por el cómputo hecho en Saltillo aparece que el señor Serapio Aguirre obtuvo 3,495 votos, y el señor Cepeda Medrano 3,643 resulta que la mayoría de votos válidos corresponde al C. Serapio Aguirre, puesto que a su oponente sólo le quedan 3,419 votos de aparente legalidad, sin tomar en cuenta varias protestas formuladas en tiempo y según las cuales en algunas casillas las boletas llegaron con los hombres de los candidatos Cepeda Medrano y Gil Farías escritos previamente.

"Por las consideraciones y hechos expresados, sometemos a la deliberación de la honorable asamblea, los siguientes puntos de resolución:

"1o. - Son válidas las elecciones verificadas en el 1er. distrito electoral del Estado de Coahuila.

"2o. - Son diputados por el mismo distrito, propietario el C. Serapio Aguirre y suplente el C. licenciado Gustavo Figueroa.

"Sala de comisiones de la Cámara de Diputados. - México, 4 de abril de 1917. - Juan Zubaran. - Antonio Ancona Albertos. - Jonás García. - (Rúbricas.")

El C. Cepeda Medrano: Pido la palabra en contra, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Cepeda Medrano: Señores diputados: Con verdadera calma he observado el anatema de la honorable comisión, y digo anatema porque yo no juzgo prudente ni juzgo legal, ni juzgo moral ni juzgo que las honorables comisiones vengan aquí a pisotear el voto popular. Ya basta de complacencias, no había llegado mi turno, pero tengo la satisfacción de venir a contender con ustedes, señores miembros del Partido Liberal Constitucionalista, (Risas de la derecha) para demostrarles hasta la evidencia que únicamente las pasiones, únicamente los afectos, las simpatías, son las que norman sus actos y ustedes pisotean miserablemente la ley. (Voces: ¡Protesto! ¡protesto!) Protestarán ustedes; pero la nación entera se está dando cuenta de los chanchullos y también de que por aquella puerta de la legalidad han entrado muchos diputados que no pueden levantar la frente altiva (Aplausos de las galerías y voces: ¡A votar, a votar¡) Podrán presentar...

. - El C. Villarreal Filiberto, interrumpiendo: Señor presidente, ¿me permite una interpelación? (Voces: ¡No, no!)

El C. presidente: No, señor.

El C. Cepeda Medrano, continuando: Puedo admitir las interpelaciones que ustedes gusten, nada más que me concedan el tiempo necesario para defenderme. Puedo admitir todas las mociones de orden, todas las que ustedes presenten, puedo hacer todo lo que a ustedes se les antoje, pero permítanme ustedes que me defienda. (Risas.) Han observado ustedes que la honorable comisión....¿Tuviera la bondad de decirme el señor presidente quién firma ese dictamen?

El C. secretario Padrés: Los que lo firman

son los señores Juan Zubaran, Jonás García y Antonio Ancona Albertos.

El C. Cepeda Medrano, continuando: El señor Zubaran el señor García y el señor Ancona Albertos; pero principalmente las dos últimas personas merecen para mí todo mi aprecio y toda mi estimación, y respecto al señor Zubaran, cuando llegué aquí a la ciudad de México, el día 4 del presente mes, pasaba yo por la glorieta Colón con el objeto de visitar a mi buen amigo el señor general Treviño, cuando en esos momentos estaba el señor general Treviño conversando con el señor Zubaran. Entonces no lo conocía, pero después el señor general Treviño me informó que se llamaba el señor Zubaran; pero el señor general Treviño puede informar el prejuicio que tenía formado el señor Zubaran acerca de mi elección, todavía sin abrirse el paquete. ¿Tuviera usted la bondad, señor general Treviño, de decir con entera franqueza lo que estuvo platicando con usted el señor Juan Zubaran, el día 4 del presente mes, en la mañana, allá en la glorieta Colón?

El C. Treviño: Con permiso de la presidencia, debo hacer constar ante la asamblea que efectivamente, el señor don Juan Zubaran, en presencia de algunas otra personas, - no recuerdo quienes son - me dijo que en el expediente del señor Cepeda Medrano venían algunas boletas firmadas únicamente y que decían: Voto por los miembros del Congreso Constituyente. Eso es todo lo que oí.

El C. Cepeda Medrano, continuando: "¿Voto por los miembros del Congreso Constituyente, cuando no existen boletas en esa forma, cuando todavía no se abría el paquete, cuando únicamente el señor Zubaran se guiaba por lo que le habían dicho aquí en el Congreso de la Unión algunas personas que estaban interesadas en que yo saliera por la puerta de la legalidad para que por la puerta del chanchullo entrara mi contrincante? No me afecta absolutamente nada y ya vendré a explicar a ustedes cuáles son las razones poderosas que tienen algunos prominentes miembros del Partido Liberal Constitucionalista en hacer lo posible para que yo salga por la puerta de la legalidad para que por la puerta del chanchullo y de la picardía entren los diputados impuestos, como han entrado muchísimos que han sido impuestos por el Partido Liberal Constitucionalista, y esto lo sabe la nación entera. (Voces: ¡No es cierto! ¡No es cierto!) Ustedes dirán que no es cierto; pero esos hombres no pueden levantar la frente altiva mientras estemos aquí los hombres de valor civil que podamos arrojarles a la frente todas las picardías que han cometido. (Siseos) Ustedes podrán protestar y decir que no es cierto... (Siseos,) pero también aquí en la capital de la República hay hombres de valor civil que se están dando cuenta de sus actos y tan es así que la opinión pública ha cambiado muchísimo en contra de ustedes al ver los grandes atropellos que están cometiendo sobre la ley constitucional de 1917 que firmamos nosotros en Querétaro, no para que viniera a ser atropellada por un grupo que en estos momentos se ha formado, sino para que se viniera a respetar y a hacerse respetar por todos los hombres de valor civil, de energía y por todos los que deben conceptuarse como patriotas y buenos ciudadanos. (Aplausos.)

- El mismo C. secretario: Se va a dar lectura a los artículos 195 y 197 que se relacionan con los concurrentes a las galerías.

"Los concurrentes a las galerías se presentarán sin armas; guardarán respeto, silencio y compostura, y no tomarán parte en los debates con ninguna clase de demostración.

"Los que perturben de cualquier modo el orden, serán despedidos de la galería en el mismo acto, pero si la falta fuese grave o importare delito, el presidente mandará detener al que la cometiere para consignarlo al juez competente."

El C. Cepeda Medrano, continuando: Yo suplico también muy respetuosa y muy atentamente a los señores que ocupan las galerías se sirvan guardar todo el respeto..... - El C. presidente, interrumpiendo: Se llama la atención a su señoría respecto a que los señores diputados no pueden dirigirse a las galerías....

El C. Cepeda Medrano: Bien, entonces no me dirigiré a las galerías, me dirigiré a los representantes del pueblo, para que ellos lo comuniquen después a las galerías. (Risas.) Decía el señor secretario que leyó aquí el dictamen, que había muchas protestas en mi contra, que eso había dicho la comisión, pero la honorable comisión no decía también de las protestas que yo presenté, las que afectan la nulidad de la elección, las que no pueden, bajo ningún concepto, pasarse por alto, únicamente porque las presenta uno de los candidatos que salió electo material, moral, numérica y políticamente por el pueblo, y no puedo permitir que en estos momentos no se haga alusión a mis protestas, que fueron más de 15 ó 20 que presentaron mis partidarios y yo personalmente, y que no sé cuáles hayan sido las razones para que el criterio legal de esta honorable comisión no se haya aplicado con el filo del cuchillo que arranca cabezas a los enemigos y a los contrarios. Yo no sé por qué la honorable comisión únicamente dió cabida y tomó en consideración las protestas de los enemigos, y este es el chanchullo de que se están valiendo todos estos individuos de la honorable comisión; muy honorable sí, pero muy amante de violar la ley en estos momentos, para que los representantes del pueblo queden con una representación más o menos adecuada a su criterio político, y vengan aquí a nulificar una elección que, bajo todos conceptos, debe ser respetada. Yo sabía perfectamente bien, como les consta a ustedes por la declaración del señor Treviño, como les consta por las alusiones personales que hice hace algunos momentos al señor Zubaran, presidente muy honorable de esta justiciera y honrada comisión, que iba a salir expulsado, porque eran los deseos de estos señores expulsarme del Congreso Constitucional, porque seré en todo tiempo enemigo acérrimo del Partido Liberal Constitucionalista de México. (Siseos.) Sí, señores, porque en todo tiempo no podré abdicar de mi credo político: Soy miembro del Partido Liberal Constitucionalista de Coahuila, que es tan honorable y tan digno como el Partido Liberal Constitucionalista de México, y a aquél me honro en pertenecer. (Siseos.) Ustedes podrán gritar, sisear, patear también; pero no por esto podrán probarme nunca que tienen razón en lo que han hecho, porque es una felonía, porque.... (Siseos.) Sí, señores; me place muchísimo provocar todo este desorden, porque quiero yo verlos, en estos momentos tan críticos, tan solemnes, para un diputado que se encuentra frente a frente de ustedes, no de un jurado que venga a expulsarme para que ustedes vengan a arrebatarme el voto de mis conciudadanos, sino de un jurado de hombres honrados, puesto que hay todavía hombres honrados y de valor civil, que podrán en todo caso darme la razón, y acordarse en estos momentos y para siempre, de las palabras que en esta vez, con toda justicia, con todo valor civil, con toda honradez y con toda sinceridad, vengo a poner en frente de ustedes, porque no puedo tolerar, bajo ningún concepto, que se siga violando la ley como se ha hecho hasta estos momentos. Las protestas que presentan los señores, yo soy el primero en concederles la razón; pero vamos al punto. Dicen que la casilla número 38 se considera fuera de la ley porque hubo presión oficial; debo

advertir a ustedes que allí, en esa casilla, hubo representante del partido contrario, del Partido Democrático Coahuilense, y no presentó ninguna protesta allí. Debo decir a ustedes, también, que allí aparecían votos para mi contrario y votos en mi favor.... (El C. Aguirre Colorado: ¡A votar! ¡a votar!) ¿Tan pronto, señor Aguirre Colorado? Espérese usted un momento, tenga usted paciencia, calma; aquí no se viola la ley tan fácilmente como han querido ustedes hecerlo en la honorable comisión, y ustedes han sido los culpables de que 5,000 votos se me hayan quitado como quien toma un grano de chía. ¿Tan pronto, señor Aguirre Colorado, mi amigo, mi excelente amigo? ¡Qué quiere usted! ¿En estos momentos en que hay un diputado electo por uno de los distritos más viriles de la República Mexicana, que fué donde se dió el primer grito de libertad, vengan a echarlo por la puerta de la legalidad, para que entren por allí los individuos que sólo por apasionamiento, por sectarismo de partido, quieren ustedes meterlos por la fuerza? Antes deberán ustedes soportar las verdades que debo decir aquí, porque tengo absoluto derecho para ello, y porque no es usted, señor Aguirre Colorado, ni ninguno de los demás miembros del Partido Liberal Constitucionalista, los que vengan a impedirme que haga uso de la palabra.....

El C. Aguirre Colorado, interrumpiendo: Para una moción de orden, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Aguirre Colorado: El señor está atacando mi personalidad; que defienda su credencial; que se sujete al punto a debate.

El C. presidente, interrumpiendo: Yo hago moción de orden, para que usted se sirva guardar absoluto silencio, y para que el diputado que está en la tribuna pueda hacer su defensa con absoluta libertad.

El C. Cepeda Medrano, continuando: Agradezco a usted muchísimo, señor Hay; tal vez sean los últimos momentos que venga a estar aquí, delante de ustedes. Agradezco a usted que se haya servido concederme la razón y hacerme justicia. Podrán ustedes, señores diputados, hacerme toda clase de demostraciones, y yo las recibiré con beneplácito, señores. La sección número 38 - fíjense ustedes, - Manuel Cepeda Medrano, 47 votos; Serapio Aguirre, 13 votos. Allí hubo representante del Partido Liberal Democrático, y las elecciones se hicieron sin presión oficial; no hubo presión oficial, porque de otro modo no hubieran ido a votar los partidarios del señor Serapio Aguirre. Lo único que pasa aquí, es que esos individuos dicen que hubo presión oficial. ¿Consideran ustedes honrada la declaración de los señores de la honorable comisión, de que haya habido presión oficial, cuando hubo votos para el señor Serapio Aguirre y votos para mí, y estuvieron allí los representantes de todos los partidos? Indudablemente que no; no es más que una falsa aseveración de estos señores, que quieren echarme fuera de este recinto. Pero ya veremos si logran esas intenciones, y yo los felicito y espero en mi Estado de Coahuila, para que allá, en la prensa, podamos seguirnos defendiendo. En la casilla número 22, dicen también que por presión. Vamos a exponer cómo estuvo la votación en la casilla número 22. En la casilla número 22 tuvo el señor Cepeda Medrano 36 votos; el señor Serapio Aguirre, 2 votos; y don Serapio Aguirre tuvo un representante en cada una de esas casillas de la ciudad de Saltillo. ¿Creen ustedes, señores, que haya habido presión oficial, cuando el presidente municipal de Saltillo, don Abel Barragán, hombre amplísimamente conocido en la República como liberal de firmes convicciones, y aquí ampliamente conocido en la capital de la República, fuese a prestarse para que se hiciera allí un chanchullo político? Indudablemente que no; esto, señores, ofende a la personalidad del señor Abel Barragán, y voy a demostrarlo un poco más. El señor Barragán, si se hubiese inclinado en favor de alguno de los candidatos, se hubiese inclinado por don Serapio Aguirre. Hay algunas razones: Don Serapio Aguirre es tío del señor Barragán; ya verán ustedes, por todas las consideraciones y razones que voy a exponer, que únicamente la honorable comisión, obrando de acuerdo y bajo la consigna de algunos miembros del Partido Liberal Constitucionalista, trata de eliminarme de la manera más absurda, violando y pisoteando abiertamente la ley. Ya queda demostrado, de una manera amplia y terminante, que el señor don Abel Barragán es sobrino del señor don Serapio Aguirre, a menos que ahora lo quiera negar alguno de los señores diputados que están aquí presentes, para decir que no se reconozca el parentesco que tiene con el señor Barragán. El señor Barragán, debo advertir a ustedes, que también es uno de los grandes amigos del candidato contrario, de los dos que juegan en Coahuila, que son el general Luis Gutiérrez y el señor licenciado Gustavo Espinoza Mireles; pero no le llamaré licenciado porque algunas personas dicen que no deberíamos llamarle así, y para que no se disgusten, le llamaré el señor don Gustavo Espinosa Mireles. Este señor, don Luis Gutiérrez, fué mucho tiempo jefe de don Abel Barragán; estuvo bajo las órdenes de don Luis Gutiérrez como pagador, y anduvo con él algún tiempo, militando a sus órdenes. ¿Creen ustedes que si el señor don Abel Barragán, autoridad municipal en Saltillo, fuese partidario mío, o que siendo, como es, pariente y amigo de los demás, hubiese hecho algún chanchullo en mi favor, cuando él y yo no tenemos una estrecha amistad, cuando apenas hace muy poco tiempo que nos conocemos, desde el momento en que pisó la ciudad de Saltillo, después de haber abandonado su puesto de sub - tesorero de la nación, aquí en la capital de la República? Esto, indudablemente es una falsedad de la comisión, que se ha guiado por lo que le han indicado algunas personas que ustedes ya conocen. La casilla número 27 fué instalada en su propia casa. Sí señores; tienen ustedes muchísima razón; fué instalada en su propia casa. ¿Y qué significa eso? ¿Qué significa eso si allí estaba ordenado que se instalara? Viene una protesta aquí para estos señores, presentada en esta forma; lo recuerdo perfectamente bien, y no necesito recurrir a los expedientes. Dice la protesta de estos señores, que se pide la nulidad de esa casilla, porque la casilla 57 o la número 27 fué instalada en su propia casa. ¿Y qué significa que haya sido instalada en la propia casa del instalador, cuando allí se había hecho la elección anterior en tiempo de las elecciones municipales, y el presidente municipal de Saltillo ordeño que en todos esos casos se establecieran en los mismos lugares, con muy raras excepciones? Hubo algunos incidentes por los cuales se ordeño que se establecieran en diferentes lugares las casillas; no sé por qué circunstancia en este lugar no se dió orden por escrito al instalador para que se instalara la casilla en otro lugar, y únicamente se concretó a mandarle el nombramiento; el instalador mandó repartir 4 días antes las boletas, con los números donde se iba a efectuar la elección, diciendo qué casa iba a tomarse para esa elección. No hubo perjuicio para mí ni para mi contrario; lo único que se quiere en esta vez, es tomar como argumento el "Boletín Municipal," que no puede hacer prueba plena en este caso. El boletín se publicó el día 11 de marzo. ¿Tuviera la bondad el señor Ancona Albertos de entregarme los documentos que presenté yo? el boletín, un periódico y una guía oficial.

El C. Ancona Albertos: ¿Que dice el señor?

El C. Cepeda Medrano: Un periódico oficial, una guía oficial y un boletín municipal.

El C. Ancona Albertos: Existen en el expediente. Aquí tienen ustedes el "Boletín Municipal", que es el que se publicó en la ciudad de Saltillo para la instalación de las casillas. ¿Tiene usted la bondad de ordenar que se lea la fecha en que está publicado eso?

El C. secretario Del Castillo: Marzo 11 de 1917.

El C. Cepeda Medrano: Este boletín oficial, que se publicó en la ciudad de Saltillo por orden del ayuntamiento municipal de esa ciudad, se publicó el día 11 de marzo de 1917. ¿Creen ustedes, señores, que haya razón, que haya justicia, que haya ley que me pueda arrebatar esos votos, porque este Boletín Municipal no llegó a su debido tiempo, y porque la autoridad municipal no hizo la publicación algunos días antes para que se pudieran orientar? Indudablemente que los instaladores, los empadronadores que tomaron parte en la instalación de esa casilla, debieron repartir todas las boletas en cada una de las casas indicadas con los números donde se iba a efectuar la elección, como consta en el expediente, y no hubo perjuicios de ninguna naturaleza. Voy a probar a ustedes, más: En esta casilla, que es la número 27, está el señor Serapio Aguirre con 16 votos; no existe ninguna protesta sobre este incidente; no protestaron allí sobre esa irregularidad. Lo único que sucedió es que, después de que terminó la elección, vieron el "Boletín Municipal", y dijeron: Vamos a aprovecharnos de este pequeño defecto que existe aquí para pedir la nulidad de la elección del señor Cepeda Medrano. Ustedes sabrán hacer justicia en cada uno de estos casos, y sabrán cuáles son las tendencias de estos señores para echarme fuera de aquí. Aquí han echado ya a muchísimos fuera.... (Voces: ¡A votar, a votar!) ¿Ya? Esperemos un momento más; tenemos necesidad de calma, porque aquí se juegan mis intereses y no los de ustedes, que nada les incumben. Estos señores que tienen tanta prisa en votar, me demuestran claramente el deseo vehemente, el deseo grande de que yo salga expulsado de este salón para que se apruebe el dictamen de la comisión, y que ustedes se queden a obscuras, como se han quedado en muchísimos casos en que no han oído ampliamente las razones que tienen los contrarios para pedir la nulidad de una elección. Perfectamente bien; y más que todo, para pedir la nulidad de la elección del distrito que vengo representando; el 1er. distrito electoral del Estado de Coahuila, el más viril de la República, donde se levantó el primer grito de protesta (siseos), donde se levantó el pendón muy alto, y porque yo también vendré a levantarlo aquí muy alto. No importa que ustedes siseen, no hay necesidad de que ustedes siseen; y si ustedes desean tomar la palabra, estoy dispuesto a concederla, pidiendo autorización al C. presidente. Tenemos la casilla número 50; pero antes, prosiguiendo por la interrupción de estos señores; prosiguiendo a la número 27, les demostraré a ustedes ampliamente, que el señor Cepeda Medrano tuvo 48 votos; el señor Serapio Aguirre, 16. Hubo representante allí, porque en la ciudad de Saltillo y en los alrededores de Saltillo, todos mandamos representante a cada una de las casillas; de manera, que no hubo razón para que estos señores vinieran aquí, a la Cámara, a valerse de amigos de gran influencia, de gran poder, de gran significación en la política, para echar fuera a muchísimos individuos que honradamente han venido electos por su pueblo, y que solamente por simpatías que tienen en un partido, vienen esos individuos a entrar por la puerta del chanchullo y por la puerta de la ignominia. Tenemos la casilla número 50, en que se dice que hay una protesta, pidiendo la nulidad de la elección efectuada en la hacienda del Sauz. En primer lugar, la casilla número 50 no es de la hacienda del Sauz, señores de la comisión, la hacienda del Sauz solamente tuvo 3 votos a mi favor. La casilla número 50, a la que no se refiere esa protesta, es de la hacienda de Las Barrancas, y está perfectamente bien arreglada la elección, es correcta, señor Ancona Albertos; yo explicaré a usted, y espero que usted se fije un poco más en todo lo que estoy refiriendo; pero entonces no quise hacerlo, porque no quise implorar el favor de las comisiones, ni el de los individuos políticos que figuran aquí en primer término, y que tienen gran influencia y gran poder sobre la comisión. Yo quise aquí que la justicia me dijera si era diputado electo por mi distrito, o no, pero nunca implorar el favor de individuos a quienes no debo tocar las manos........

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: Moción de orden, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra para una moción de orden.

El C. Alonzo Romero: Yo suplico atentamente a la presidencia, se sirva llamar la atención al señor orador acerca de las injurias que ha estado vertiendo sobre las comisiones; que se concrete a la comisión que ha dictaminado acerca de su credencial. El no es quien puede decir que la comisión que yo represento ha hecho chanchullos; yo protesto contra esa manera de ser del señor Cepeda Medrano, porque en sus arranques histéricos ha estado atacando a todas las comisiones. Protesto contra esa actitud del señor Cepeda Medrano. (Aplausos.)

El C. presidente: Llamo a usted la atención, respecto a que no debe atacar con injurias ni sistemáticamente a las comisiones.....

El C. Cepeda Medrano: Respecto al señor presidente municipal.... (risas) o al señor presidente de la asamblea; y debe considerarse satisfecho el señor presidente de la honorable comisión que me ha interpelado. Tenemos, además, en la Presa de Guadalupe, en la casilla número 85: Se dice que allí venían muchos votos, diciendo: Voto a favor del señor Carranza y de todos los diputados del Congreso Constituyente, y que se agregaron al señor Cepeda. Esto es falso, y voy a demostrarlo a ustedes: La casilla número 85, en primer lugar, no pertenece a la hacienda de la Presa de Guadalupe, señores de la comisión, pertenece a la hacienda de Buñuelos; y allí, es cierto, en la hacienda de Buñuelos, casilla número 85, viene el señor Cepeda Medrano con 25 votos, y el señor Serapio Aguirre no tiene ningún voto. Hay una razón: la Presa de Guadalupe mandó estas boletas, pero no están tomadas en el cómputo. Yo interpelo a la comisión para que me diga si están tomadas en el cómputo las boletas que mandó la junta computadora de Saltillo.

El C. Ancona Albertos: Yo examiné detenidamente todas y cada una de las casillas correspondientes al distrito electoral del C. Cepeda Medrano, porque todas y cada una de esas casillas estaban protestadas por el señor Serapio Aguirre, que indudablemente era el candidato independiente, así como el señor Cepeda Medrano era el candidato impuesto. La comisión ha seguido en este caso la más absoluta neutralidad, y ha hecho un examen minucioso de las boletas de la Presa de Guadalupe, que indudablemente son fraudulentas; están computadas aquí, en el acta de la junta computadora, puesto que el número de boletas que hay en las casillas es el mismo a que se refiere el acta de la junta computadora. El caso no puede ser más claro.

El C. Cepeda Medrano: No es exacto lo que ha dicho el señor Ancona Albertos; la casilla número 85 pertenece a la hacienda de Buñuelos, y la hacienda de Buñuelos tiene 25 votos a mi favor. En la Presa de Guadalupe es cierto que vienen esas irregularidades; me consta, porque estuvimos presentes en la elección, en el cómputo de

la junta computadora; pero esos votos no se tomaron en consideración. Yo aseguro al señor Ancona Albertos que si vuelve a revisar cada uno de esos expedientes, se encontrará con que está en absoluto error. Además, lo que dice que soy diputado impuesto, van ustedes a verlo en el curso de mi discurso, si realmente puedo ser diputado impuesto, y si el otro señor puede ser candidato independiente, y si hubo imposición sacando yo una mayoría de 148 votos sobre mi contrario, cuando él sacó 3,450 votos, y 3,600 su servidor. Es imposible, señores, que en ese caso haya habido imposición; y más que todo, protesto contra las palabras del señor Ancona Albertos por razones poderosas que he dado a ustedes: Que el presidente municipal de Saltillo es sobrino del señor Serapio Aguirre; con quien tiene un parentesco que lo obliga a estar de parte de él en caso de que manifestara su parcialidad, y no de parte mía. Yo protesto en este caso porque no es exacto que el presidente municipal de Saltillo, don Abel Barragán, esté en mi favor; por el contrario, yo creo que estaba en mi contra, aunque debo manifestar de una manera honrada y categórica, que el señor Abel Barragán no tomo participación activa en el municipio de Saltillo, ni en la ciudad de Saltillo: Se mantuvo casi neutral; de manera que aquí, en este caso, no es posible que se me diga que soy el diputado impuesto cuando el señor Serapio Aguirre sí podría decirlo, porque así lo quisiera su sobrino el señor don Abel Barragán. Queda demostrado, señores, que es inexacta la apreciación del señor Ancona Albertos. Tenemos desvirtuada la casilla número 85, a que se refiere esa protesta, que no se tomó en consideración, tenemos ahora la casilla número 20 del municipio de Ramos Arizpe. Pero antes, señores de la honorable comisión, tenemos otras protestas que deben tomarse en consideración, y yo soy el primero que voy a ponerlas a la consideración de la honorable Cámara, ya que ustedes no lo han hecho. Hay una casilla, me parece que es la número 20 o la número 22; voy a decirles a ustedes en este momento. Hay una casilla, la número 23; la persona a quien tocó instalarla, fué el señor don Alberto Alvarez; este señor, como consta aquí en el expediente que mandó la junta computadora, no pudo efectuar la elección en esta casilla, por estas razones muy poderosas: porque fué el propietario de la casa a manifestarle que no podía facilitar su casa para que se efectuara la elección, porque había un enfermo de gravedad y de enfermedad contagiosa; que era imposible que allí se pudiese efectuar la elección, que facilitaba la casa siguiente, que estaba contigua y allí se efectuó la elección, habiendo extendido las boletas cuatro días antes de que se efectuara esa elección, citando el lugar donde se iba a verificar la elección, y no hubo perjuicio por parte de los dos candidatos.

El C. presidente, interrumpiendo: Habiéndose cumplido la media hora que marca el reglamento, se pregunta a la asamblea si permite al orador que continúe en el uso de la palabra. (Voces: ¡Que siga, que siga!)

El C. Cepeda Medrano, continuando: Muchas gracias, tal vez será la última galantería de ustedes. (Risas.) Tenemos esta casilla que no la tomaron en consideración los señores, y que no hubo perjuicios ni para mi contrario, ni para mi, que no pedí la nulidad de la elección, porque no había razón, que allí hubo representante mío y del otro señor. Vamos a ver las otras casillas para que ustedes tengan una completa idea de cómo se efectuó la elección. La casilla que debió establecerse con el número 50, corresponde a la casilla número 28, que debió establecerse en la calle Colón número 50, y se estableció en el número 60, y eso no lo dice la honorable comisión; se estableció en el número 60 porque el señor presidente municipal ordenó que se estableciera en el número 50; pero, señores, la casa que tenía el número 50 era una casa de asignación. (Siseos y risas.) Si señores, una casa de asignación, aunque se sorprendan ustedes, y no podía efectuarse la elección allí porque era inmoral, altamente inmoral, y natural era que el presidente municipal que había tenido la debilidad de equivocarse en el número, el instalador con la facultad que tenía, le comunicó al presidente que se iba a hacer la elección en la casa siguiente, en el número 60, y allí se estableció la casilla. Por eso debió también pedirse la nulidad de esa casilla. Como no se estableció en el lugar designado por la autoridad, como las otras, por causa de fuerza mayor, el día 11 de marzo, día de la elección, y no llegó el "Boletín Municipal," a poder de los instaladores, porque las boletas estaban repartidas, no hay razón, no hay justicia, ni hay ley porque este papel no puede hacer fe plena, porque se publicó en el periódico oficial y no en el "Boletín Municipal," y seis u ocho días antes y no en el momento de la elección. Hay otra casilla, la más grave para mí, pero voy a demostrar ingenuamente que no hubo burda imposición o consigna, que fueron hombres conscientes los que votaron allí y que lo hicieron a mi favor. Yo se los agradezco infinito pero si no quiere la honorable comisión que se anoten estos votos en mi favor, pues entonces se los doy al otro señor. Ahora voy a explicar lo siguiente: en la casilla número 20, que corresponde a Paredón, del municipio de Ramos Arizpe, fué ordenado que se hicieran las elecciones allí; yo estuve con el señor presidente municipal de Ramos Arizpe, muy partidario de estos señores, de mi contrincante, porque es paisano de él, amigo y tiene otras ligas. El señor presidente municipal de Ramos Arizpe, dije yo, como puedo probarlo con estos votos en favor de mis contrarios, ya verán, si el presidente municipal de un pueblo vota en favor de determinada personalidad, claro es que se inclina a ella; claro es que hubo presión oficial si quieren llamarle así. En este caso, el señor presidente municipal ordeno que se efectuaran las elecciones en Paredón; mandó las boletas, el nombramiento de instalador al señor Antonio X, uno de los hacendados en ese lugar, este hombre, que no tiene necesidad de meterse en estos líos políticos, porque así lo dicen todos estos hombres, que tienen manera de vivir, porque ustedes saben que no a todos les gustan las cuestiones políticas. Este hombre recibió las boletas, el nombramiento, y no dió aviso a nadie. Nosotros comunicamos a las personas de allí, como era nuestro deber, que se efectuaran las elecciones y que se vigilara que ellas se efectuaran. Entonces, el juez auxiliar anduvo buscando a ver si sabía alguna persona quién era el instalador; el instalador no se presentó. ¿Qué se hizo, en este momento? Se procedió de acuerdo con las más rudimentarias y elementales nociones de derecho y se nombró la mesa, se nombró el instalador, se nombró el empadronador, por la autoridad que estaba allí, el juez auxiliar que él mismo lo nombró y designó a los ciudadanos todos que hicieran el nombramiento de la mesa para que se efectuara la elección; no hubo presión ni hubo consigna. Allí están todos mis votos y yo los consigno al gran jurado, si ustedes dudan de mis palabras, para que se abra una averiguación amplia, clara y terminante para ver si son o no auténticas las firmas de todos los que votaron allí y se pueda ver que hay más de diez documentos en que se decía, consciente y honradamente, que fueran a votar porque el presidente municipal había olvidado sus deberes. Si en un pueblo como Ramos Arizpe, los ciudadanos humildes

quieren cumplir con sus deberes y los hacen cumplir, ¿se les van a desechar esos votos únicamente porque el presidente municipal no tomó medidas, porque no quería que hubiera elecciones, porque todas las personas que estaban allí iban a votar en mi favor, según me habían manifestado en una gira política que hice en aquellos lugares? ¿Hay razón para que se me arrebaten 125 votos que están puestos voluntariamente por los ciudadanos, habiéndose efectuado la elección el once de marzo a las nueve de la mañana, habiendo ido a votar allí ciudadanos conscientes y honrados, se les va a arrebatar el voto únicamente porque la honorable comisión quiere que no se tomen en consideración y le concede la razón al contrario, para que alegue esta irregularidad, siendo esa irregularidad originada únicamente por la indolencia del presidente municipal de Ramos Arizpe? No lo considero justo, ni lo considero legal ni honrado, y apelo a la honorabilidad de todos ustedes, para que se sirvan en esta vez hacer estricta justicia. Yo no imploro favores ningunos, yo imploro justicia; sería vergonzoso para un hijo de Coahuila venir a implorar favor en los momentos presentes en que tal vez saldré, pero saldré por la puerta de la legalidad y veré con tristeza entrar por la puerta del chanchullo a mi contrincante. Dice la honorable comisión que no se han tomado en consideración otras muchas protestas, ¿pero protestas de quién? ¿Del contrincante? De las mías ni siquiera se ha hecho alusión aquí de ellas. ¿O han oído, señores diputados, que hagan alusión a ellas? Porque yo también pedí la nulidad de la elección precisamente en la hacienda de San Juan Bautista, del municipio de Ramos Arizpe. Se efectuó la elección en la hacienda de San Juan, debiéndose haber efectuado en Ojuelos y no se efectuó allí. Sin embargo, los señores callan esta protesta que figura allí en los expedientes. Hay otra protesta más que he presentado yo al presidente municipal de Ramos Arizpe. En el municipio de Ramos Arizpe, según la guía oficial, había 10,500 habitantes en 1910. ¿Tuviera usted la bondad de ordenar que se me facilitara la guía oficial que no está aquí y que yo galantemente la entregue a usted, señor Ancona Albertos?

El C. Ancona Albertos: Todos los documentos que me entregó usted, están o deben estar en el expediente.

El C. Cepeda Medrano: Yo entregué a su señoría una guía oficial, un boletín oficial y un periódico y no están aquí, señor Ancona Albertos.

El C. Ancona Albertos: Como está usted muy nervioso, señor Cepeda Medrano, no se ha podido dar cuenta tal vez de que está en el expediente.

El C. Cepeda Medrano: No estoy tan nervioso, señor, no está aquí, señor; a pesar de estar tan nervioso, no está aquí. (Risas.) El señor Ancona Albertos no puede entregar la guía oficial en estos momentos, porque no la tiene en su poder; pero hago constar que yo personalmente se la entregué. En la guía oficial publicada aquí por orden de la Secretaría de Gobernación en 1910, se dice, se justifica, que solamente el municipio de Ramos Arizpe, tenía diez mil quinientos habitantes en 1910 y el municipio de Arteaga, tenía diez mil habitantes; si el municipio de Ramos Arizpe tenía diez mil quinientos habitantes en 1910 y diez mil el de Arteaga, habiendo habido esta agitación y habiendo sido en ese municipio donde se encuentra la hacienda de Guadalupe, donde se firmó el Plan de esta gloriosa revolución, y habiendo sido ese uno de los puntos que dió más contingente de sangre al constitucionalismo, es indudable, señores, que haya salido de allí un gran contingente de hombres, que no se encuentren muchísimos ciudadanos hábiles para votar; pero allí, en el municipio de Ramos Arizpe votaron 1750 personas como consta aquí en el acta, y es imposible, señores, materialmente imposible, que en un pueblo que tiene en estos momentos, menos de ocho mil habitantes, hayan votado 1750 personas. Es materialmente imposible, porque no puede comprenderse, cómo en el municipio de Arteaga, que solamente tiene diez mil habitantes, votaron 550 personas, que es una proporción más o menos que se acerca al número de hombres que existen en aquella región; pero ustedes van a ver en la municipalidad de Ramos Arizpe, en cada uno de aquellos pueblos viene la elección perfectamente arreglada ¿y por qué en mi caso no viene perfectamente bien arreglada? Señores, sencillamente, porque allí fueron personas hábiles, expertas, a hacer la elección y pusieron en el padrón a todo aquel individuo que se les antojó. No puede creerse que el municipio de Ramos Arizpe, haya dado una votación de 1750 votos, teniendo menos de ocho mil habitantes en estos momentos. Ahora debe advertirse mejor que todavía quedaron sin votar 5 casillas de 29 que eran; es decir, quitó la quinta parte; de manera que si hubieran votado esas 5 casillas más, indudablemente que habría sobrepasado a dos mil votos y que serían numerosos los hombres, que allí no habría mujeres, no habría niños ni personas fuera de la ley, sino únicamente ciudadanos hábiles para poder votar. De manera que está demostrado amplia y claramente que sí existe allí maldad, mala fe, que allí sí existe presión oficial, porque el presidente municipal de Ramos Arizpe, a quien yo acusé ante los tribunales, y que todavía en estos momentos no ha llegado la acusación por morosidad, está demostrado por él mismo, que realmente no se explica cómo haya habido tanta votación; pero yo si me lo explico, perfectamente bien. (Risas y voces: ¡A votar, a votar!) ¿Tan pronto, señores? ¿Qué, no termino de hacer algunas aclaraciones? Ahora aquí tengo unos telegramas del señor presidente municipal de Ramos Arizpe en que él dice que no quiso tomar participación, pero que no se explica cómo estuvo todo aquello. Perfectamente bien. Ahora voy a explicar a ustedes ampliamente para que tengan una idea completa de cómo estuvo formada la junta computadora. En la junta computadora, se dice que hubo parcialidad, lo que siempre dicen los vencidos; que hubo imposición, presión oficial y todo lo malo para poder nulificar los votos al contrario que no quiere protestar tantas veces porque no tiene necesidad de protestar; la junta computadora, se formó con un poco más de ochenta y tantos presidentes de las casillas electorales. Allí estuvo presente durante once días que duró la junta computadora, porque el señor Ancona Albertos puede justificar aquí, señores, que los cómputos que vinieron de Saltillo, relativos a estas elecciones y a las de senadores, vinieron perfectamente bien arreglados en todos sus paquetes, y la razón se explica porque estuvieron 11 días trabajando en presencia del contrario y en presencia mía. Todos tomamos participación y no hubo chanchullos políticos. Allí mis enemigos políticos dijeron que ellos no iban a presentar protestas. Yo los excité a que fueran honrados en política; yo llamé al señor Serapio Aguirre para decirle que fuéramos honrados en esta lucha y que si yo era vencido, sería el primero en estrechar la mano del vencedor; pero que si él era el vencido no viniera a dar el triste espectáculo aquí al Congreso y él aceptó lo que le dije, porque estaba conforme con la explicación que yo había hecho. Ustedes podrán estudiar de una manera franca y honrada la forma en que yo me dirijo a ustedes para que se formen

idea exacta de dónde viene esta inquina, está predisposición y de dónde viene este deseo de arrojarme de este Congreso. Allí estuvimos trabajando 11 días; la junta computadora se formó con el personal que ordena la ley. El presidente de la junta computadora fué el señor don José Antonio Castañeda que había desempeñado puestos allí, de jefe de la imprenta del gobierno y se separó antes precisamente. Viene una protesta allí en uno de los legajos en que se le dice que es jefe de la imprenta del gobierno y él justifica con la renuncia, que dejó este cargo, y aunque lo hubiese tenido, no era caso de nulidad, porque no lo explica la ley. El vicepresidente fué nada menos que un ahijado de don Serapio Aguirre, don Urbano Flores. Estuvo todo el tiempo presente en la junta computadora, cuando estuvimos revisando uno por uno aquellos votos. ¿Quedan ustedes convencidos? Las demás personas que formaron la junta computadora, fueron personas honorables, algunos profesores de escuela de Saltillo, como los señores Avilés y Morera, que no manifestaron sus simpatías amplias para mí ni para el contrario; pero todavía en el caso de que los demás miembros de la junta computadora hubieran estado de parte mía, porque si es cierto que no hubo una elección efectiva, también es cierto que hubo representantes de uno y otro grupo - esto le consta principalmente al señor Urbano Flores - para que no viniésemos aquí, para que no vinieran ellos a tratar de engañar a ustedes y yo fuí el primero que propuse para vicepresidente al señor Urbano Flores, para que fuera testigo en todo caso de que se había obrado con entera justicia, con entera legalidad y que no había parcialidad allí en la junta computadora para mandarme a mí a este Congreso. Ahora, mi propaganda política la hice en todo el distrito y soy ampliamente conocido en el distrito del centro, en todo el Estado de Coahuila; podría decir a ustedes que en el norte, en el distrito de Río Grande y en el distrito de Monclova, estuve trabajando como inspector general de hacienda. En 1913, inmediatamente después del cuartelazo, me llamó el señor Carranza para conferirme tan honrosa comisión en el distrito de Monclova, y después en 1914, el señor Jesús Acuña que está aquí presente, me extendió un nombramiento por orden del señor Carranza, para que fuese inspector de oficinas públicas y visitador de hacienda en todo el Estado de Coahuila, pero principalmente en Río Grande de Monclova. Allí visité cada uno de aquellos pueblos e hice una obra revolucionaria. No me importa que tenga aquí enemigos políticos; allí en esos pueblos, traté por todos los medios posibles que el agua que se quedaba abandonada allí se pusiera en manos de los labriegos que habían soportado toda la guerra; los ricos que estaban al otro lado de la frontera se estaban riendo de eso. Hay otra cosa Más: En mi pueblo natal, en Piedras Negras, cuando llegué, encontré una inmoralidad desenfrenada y no solamente protesté sino que fuí a tratar el asunto con el señor Acuña y a decirle que no era conveniente, bajo ningún concepto, supuesto que estaba dado un decreto por el jefe de la revolución, y apoyado por el señor Acuña, que decía que no se jugara en esos lugares, y en Piedras Negras se jugaba descaradamente por un coronel que estaba allí como presidente municipal. Yo me opuse terminantemente a que se continuara jugando y conseguí con el señor Acuña que se suspendiera todo eso. Voy a interpelar al señor Acuña para que tenga la amabilidad de decir si es verdad.

El C. Acuña: Si me lo permite la presidencia.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Acuña: Es cierto todo lo que ha estado diciendo el señor.

El C. Cepeda Medrano, continuando: La misión que me confirió el señor Carranza, no fué únicamente como visitador: Durante el día trabajaba en la inspección de las oficinas públicas y durante la noche, tenía mítines políticos; formaba sociedades no solamente de hombres, sino de señoritas, para llevar un gran contingente a la revolución y allí fué la vanguardia que recibió al señor Acuña cuando fué al distrito de Río Grande, yo me encontraba allí habiendo sido el primero que convocó a todos los empleados para que no sirvieran a la traición de Villa, sino que reconocieran en todo caso al señor Carranza, ¿Es cierto esto o no, señor Acuña?

El C. Acuña: ¿Me permite usted, señor presidente?

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Acuña: Tenga la bondad de decirme en dónde nos vimos usted y yo.

El C. Cepeda Medrano: En Piedras Negras, en los primeros días del mes de enero.

El C. Acuña: Tenga la bondad de precisar la fecha.

El C. Cepeda Medrano: Como el 15 de enero, en que usted llegó allí.

El C. Acuña: Tiene usted mucha razón; es verdad.

El C. Cepeda Medrano: Estuve en todos estos lugares haciendo obra revolucionaria y comunicándole por telégrafo al señor Acuña los trabajos que estaba haciendo. ¿Dónde los hice? En Sargas, en Nava, en Monte Morelos y en general en todos los pueblos del distrito de Monclova y de Río Grande. Di algunas conferencias en todos esos lugares: En Monclova establecí un comité y no descansé un solo momento de trabajar activamente en favor del constitucionalismo y en favor del señor Carranza. Testigo de que yo he sido uno de los hombres que con más entusiasmo se han lanzado a la lucha política en el distrito de Río Grande, podrá serlo aquí el señor general Jacinto R. Treviño, que ha recorrido últimamente ese distrito y que sabe las simpatías que guardan los hombres de ese distrito para conmigo. Yo me permito interpelar al señor general Treviño para que diga si es o no cierto.

El C. Treviño: Efectivamente, señores, el señor Cepeda Medrano goza de prestigio en el distrito de Río Grande y esto está sancionado porque en el Congreso Constituyente, ese distrito lo mandó como representante al mencionado Congreso.

El C. Cepeda Medrano: Muchas gracias, señor. Ahora yo, señores, realmente no quería tocar este punto; no quería llegar a casos tan serios como decirles a ustedes la verdad de quiénes son mis contrincantes. Yo vengo sosteniendo la credencial que ésta en favor de mi suplente, el señor Pedro Gil Farías, que goza de grandes simpatías en el distrito de Ramos Arizpe y en Saltillo, porque es conocido allí como periodista revolucionario, y vengo a sostener esas credenciales, porque las considero honradas. De otro modo, señores, yo, respetuoso de la ley, como siempre lo he sido, sería imposible que viniese ante ustedes con una audacia inaudita para llevarme una curul que no me pertenecería; pero tengo la firme convicción, tengo la certeza grande, está en mi alma y en mi conciencia que yo salí electo y no puedo desamparar mi puesto. He tenido necesidad de permanecer aquí en contra de mis afectos personales, en contra de mi familia misma, que en este momento mi tres hijos se encuentran en la cama y, sin embargo, he querido permanecer aquí para que no me fueran a tildar de cobarde, pues no he tenido nunca miedo. Yo demostraré a ustedes

en el curso de mi peroración, cómo me he mostrado en todos los casos difíciles; una vez el señor Acuña estaba inmensamente interesado por mí cuando caí prisionero en poder de los villistas, únicamente por el afecto de mis hijos. Yo le agradezco al señor Acuña que en ese tiempo no me haya permitido salir, porque veía el peligro inminente. En el pueblo de Cuatro Ciénegas, donde vivía, supe que mi esposa y mis hijos estaban en un grave peligro y le supliqué que me diera permiso para ir a salvarlos; en ese momento nos atacó una fuerza de villistas y nos hizo prisioneros a todos, teniendo que recorrer cien leguas para irme a incorporar nuevamente al señor Acuña, habiéndole dicho que estaba a sus órdenes. Ahora, al señor don Serapio Aguirre no le voy a lanzar estos cargos; únicamente voy a decirles que el señor don Serapio Aguirre, desempeñaba puestos elevados. Voy a decirles que el señor don Serapio Aguirre, era uno de los que tenían un gran puesto al lado del señor Carranza, pero después de los acontecimientos de Ciudad Juárez, está de testigo el señor don Ernesto Maede Fierro; también es testigo don Urbano Flores; don Ernesto Meade Fierro, tiene un documento que no puedo facilitarlo en estos momentos, porque creía que el caso no era urgente, en que el señor Serapio Aguirre mandó a la conferencia que tuvieron en julio de 1914, el general Caballero, Antonio I. Villarreal y Cesáreo Castro, para conferenciar con Francisco Villa, entonces el señor don Serapio Aguirre mandó un documento que obra en poder del señor Ernesto Maede Fierro y que proporcionaré a ustedes original para entregarlo aquí al honorable presidente, en que el señor Serapio Aguirre decía que debían desconocer al señor don Venustiano Carranza y reconocer a Francisco Villa. Hay otra cosa más: El otro día casualmente nos encontramos en la Primera Jefatura el señor Limón para conseguir dinero para los empleados y diputados y tratar asuntos de la Cámara, el señor Manjarrez, el señor Barrera y otras personas y estuvimos hablando allí con una persona que reside en la ciudad de México, y que se apellida Lagarda. ¿Tuviera usted la bondad de decir, señor Limón, señor teniente coronel Limón, no sé si estará presente, tuviera usted la bondad de decir cuando me presentaron a aquel señor que no tenía el honor de conocerlo, que me preguntó quién era mi contrincante y que dijo la expresión que tuvo acerca del señor Aguirre?

El C. Limón: En efecto, se expresó en malos términos el señor Logarda del señor Aguirre. Solamente eso puedo decir.

El C. Cepeda Medrano: Dice el señor que en efecto, se expresó en malos términos del señor Aguirre; los malos términos yo os los voy a decir. Sí, entre los malos términos en que se expresó, dijo que había sido villista y maytorenista en esa época. Esas son las pruebas que tengo en estos momentos. Hay otro caso más: El señor don Gustavo Figueroa, hace poco tiempo llegó a la ciudad de Saltillo, le formaron un proceso, en el consejo de guerra, porque había sido traidor a la causa constitucionalista; había decepcionado dos veces y no solamente había sido consejero de Gertrudis Sánchez, sino que fué autor de la defección de éste. Yo apelo a la honorabilidad de muchísimos diputados de Michoacán para que me digan si es verdad esto, allí fué la aprehensión de Gertrudis Sánchez y saben y conocen la historia de este señor. ¿Tuviera Alguna persona de Michoacán la bondad.....

El C. Avilés: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Avilés: Sí es cierto; ese señor Figueroa era el consejero particular del general Sánchez y fué el que le aconsejó que traicionara al general Murguía. Eso es cierto y pueden decirlo todos los revolucionarios de Michoacán.

El C. Cepeda Medrano: Hay algo más. Así como se me ha atacado fuera de aquí, me urge hacer una amplia aclaración; he moderado mis nervios y he querido que tengan ustedes la bondad de oírme porque es trascendental para mi Estado. ¿Con que ya oyeron ustedes la declaración amplia del señor diputado por Michoacán, que pone de manifiesto quién es el señor Gustavo Figueroa? Pues yo les aseguro que tiene un proceso pendiente en Saltillo y que manifestó al club democrático que lo postulaba que no podía ser candidato, por razones poderosas. Las razones poderosas eran que había defeccionado, que era traidor al constitucionalismo y que ahora a fuerza lo quieren meter como diputado suplente. ¿Creen ustedes que en un Estado tan viril como Coahuila, vayamos a admitir candidatos y no los vayamos a combatir con toda energía a los que han tenido la debilidad de ser cobarde en los momentos en que la patria reclama su cooperación? Era imposible, señores, por honor y por dignidad, que nosotros dejásemos de ir a combatirlos. ¿Y quién fué el que se atrevió a combatirlos? Su servidor los combatió porque era necesario, y yo había indicado desde el Congreso Constituyente, que yo no volvería al Congreso de la Unión, por razones poderosas; no tenía necesidad porque era tesorero general de mi Estado, porque ganaba un poco más, antes de ir al Congreso Constituyente. Ahora no tengo ningún puesto en el gobierno. El señor general Treviño sabe perfectamente bien que en el Estado de Coahuila no podemos admitir a los hombres que han defeccionado aunque sea una sola vez; que allí no podemos ver con buenos ojos a estos hombres que de una manera cínica tratan de meterse en el constitucionalismo. Yo puedo demostrar con el archivo que hay en la tesorería general, que allí les exigí a cada uno de mis empleados que pusieran una explicación de en qué época habían servido al villismo y al huertismo, y separamos a tres de ellos. Es cierto que en esa administración, como en otras, se han podido colar elementos inmorales, pero yo no he permitido nunca que estén a mis órdenes inmediatas; cuando he podido echarlos fuera los he arrojado miserablemente, como tengo muchísimas pruebas de los recaudadores del Estado de Coahuila, que los expulsé vergonzosamente porque había servido al villismo; precisamente al recaudador de Torreón, que era un señor pariente de un señor Galindo, de Saltillo, que está emparentado con el señor Espinosa Mireles, fué de los primeros que salieron. El señor José Serna, que estaba en San Buenaventura, era un huertista y tuvo que salir de allí; y así podría citar a otros que estaban bajo mis órdenes y los expulsé porque no podía permitir semejante cosa.

El C. presidente, interrumpiendo: Ha transcurrido la segunda media hora. (Voces: ¡A votar, a votar!)

El C. secretario Padrés: La presidencia, por conducto de la secretaría, pregunta a la honorable asamblea si permite que el señor orador continúe en el uso de la palabra. (Voces: ¡Sí, sí!)

El C. Cepeda Medrano: Hay una cosa más: Los ataques de mis enemigos en la prensa local de aquel Estado, que de una manera sistemática estuvieron atacando mi humilde personalidad sin tener derecho para ello. Los ataques no eran de grandes consecuencias, porque únicamente se me decía que no había cumplido con mi deber en el Congreso Constituyente; que yo sería quién sabe cuántas cosas, si venía a formar parte de esta asamblea y otras cosas por el estilo. Entonces yo les puse una carta amplia

lo mismo que la puse al distrito de Río Grande cuando me lanzaron como candidato por aquel distrito, para que me conocieran ampliamente bajo mi firma y ninguno en aquel tiempo, ni ahora después de publicada esa nota, se atrevió a refutarme ninguno de los cargos. Y voy a probarlo a ustedes; decía, después de hacer una explicación: (leyó.) Fuí miembro de la junta revolucionaria en Santa Bárbara, Chihuahua, y estuve dos años trabajando juntamente con algunos compañeros en el mismo taller de Santa Bárbara y de esa fecha, de 1906 a esta época, nos hemos separado y no hemos tenido oportunidad de tratarnos más que en muy escasas épocas. El señor general Jesús Agustín Castro sabe perfectamente bien la labor que he hecho yo desde 1906 hasta 1910 o 1911; desde 1911 a la fecha no nos hemos visto. Yo quisiera interpelar al caballeroso general Torres para que me diga si es cierto o no que el señor general Jesús Agustín Castro, hace las mejores referencias como revolucionario, de su humilde servidor.

El C. González Torres: Pido la palabra, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. González Torres: En efecto, el general Castro hace recuerdos del señor Cepeda Medrano, como un revolucionario antiguo.

El C. Cepeda Medrano: Muchas gracias, señor. Año de 1907: Estuve preso en la ciudad de Santa Bárbara, dos veces, y en Parral una vez, y allí se me aplicó, como trastornador del orden público, el castigo de expulsarme a los Estados Unidos, poniéndome en un tren y mandándome al otro lado. Esto lo pueden atestiguar todas las personas de aquel distrito de Hidalgo del Parral, que en 1907 fué rigurosamente exacto que yo, después de haberse llevado preso a don Serapio Lugo y a muchos otros que estaban cerca de nosotros y que, juntamente con Tejeda, con Lugo y con el licenciado Elizondo, formamos las primeras juntas revolucionarias en aquel tiempo; entonces me echaron fuera, me echaron a los Estados Unidos: Yo regresé por mi pueblo natal, por Piedras Negras, habiéndome ellos mandado por El Paso al otro lado. Años de 1909 y 1910: Fué comisionado personalmente por el señor Madero para la propaganda revolucionaria en el Estado de Chihuahua. Pronuncié el día 5 de mayo de 1910 un enérgico discurso. Aquí está el señor Prieto, interpelo a su caballerosidad para que diga si es cierto que fuímos de los únicos que quedamos de aquella época, si es cierto o no que me diga con qué energía o con qué cobardía estuve haciendo obra revolucionaria, haciendo obra revolucionaria cuando muchos de los que están aquí ni siquiera pensaban en ser revolucionarios. ¿Es cierto, señor Prieto? ¿Tuviera usted la bondad de decirlo?

El C. Prieto: Quiero hacer una rectificación, señor presidente, antes de contestar al señor Cepeda Medrano.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Prieto: Y es que me ha nombrado a este licenciado que desgraciadamente no conozco.

El C. Cepeda Medrano: Fué un error de imprenta.

El C. Prieto: Efectivamente, el señor Cepeda Medrano, en el año de 1910 fué como delegado del señor Madero y en Ciudad Juárez, en unión de 18 o 20 el primer club antirreeleccionista en aquel lugar, club que se denominó "15 de Mayo" y que tuvo por objeto secundar la plataforma que sostenía el centro antirreeleccionista de México, que se había fundado en aquella fecha. Desde aquel entonces, el señor Cepeda Medrano, con la fogosidad, con el valor civil y energía que le caracterizan, desde la tribuna, lo mismo que desde las columnas de la prensa, defendió los principios revolucionarios que más tarde se desarrollaron en todo el país (Aplausos.)

El C. Cepeda Medrano, continuando: Muchas gracias, señor. Voy a hacer una declaración muy importante: Se trata de una persona que ha fallecido hace algún tiempo, pero están algunas personas de Ciudad Juárez como testigos. Teníamos formados clubes en aquel tiempo cuando yo trabajaba, lo mismo que el señor Prieto; con gran actividad llegamos a tener más de 300 personas, nos habíamos impuesto por la mayoría en contra de la cobardía del jefe político, nos habíamos impuesto para celebrar nuestras sesiones en el teatro Juárez; allí estábamos teniendo nuestros acuerdos, cuando un día nos citó el señor Juan Neftali Amador, un domingo, a todos y tuvimos una acalorada discusión: Se trataba nada menos que de poner de manifiesto la cobardía del señor Juan Neftali Amador; se trataba de demostrarnos con la Constitución de 57 en la mano, como jurisconsulto, que nosotros debíamos cambiar la fórmula Madero - Vázquez Gómez, que debíamos poner a alguno de los menguados que estaba al lado de Porfirio Díaz, y yo siete veces y el señor Manuel Prieto, tres veces, lo combatimos enérgicamente, teniendo una fuerza de rurales a la puerta para que nos sometiese en caso de que no quisiésemos admitir la imposición burda y cobarde de Juan Neftalí Amador. Yo lo combatí con energía, me afectó muy poco que haya venido a desempeñar un puesto público. Yo se lo demostré, y cuando hubiera tenido oportunidad de que nos encontrásemos se lo hubiera dicho con la misma entereza y con el mismo valor civil. En esa época, Juan Neftalí Amador defeccionó miserablemente; quiso hacernos cambiar la fórmula Madero - Vázquez Gómez, y, ¡asómbrense ustedes! él fué la causa principal para que la revolución de 1910 que acaudilló el señor Madero, no tuviera los hombres que nosotros quisimos darle, únicamente por la cobardía del señor don Juan Neftalí Amador, en contra de todos nuestros deseos y de todos nuestros entusiasmos. Voy a explicar a ustedes lo que en 1911. Me regresé a fines de 1910 para mi Estado natal, advirtiendo a ustedes que en aquel tiempo, el señor Juan Neftalí Amador, como ahora muchos individuos, me dirigieron muchos ataques en la prensa y me decían a cada momento que yo era incondicional del señor Madero, que yo era personalista, porque era coahuilense, que a mucha honra lo tenía, porque siempre lo gritaba a los cuatro vientos, como puedo justificarlo aquí delante del señor Prieto; que yo, porque era apasionado del señor Madero, que porque era amigo del señor Madero, únicamente lo que hacía era hacer obra de personalismo, lo mismo que en aquel tiempo ellos decían, el hombre debe seguir a las personas para que esas personas sean capaces, puedan llevar a la práctica los ideales de la revolución. En aquel tiempo combatí enérgicamente al señor Juan Neftalí Amador y aprobamos la idea que nació del señor Prieto, que se disolviera el club antes que soportar el bochorno de que se dijera que nosotros habíamos defeccionado. La culpa de todo eso la tuvo el señor Juan Neftalí Amador, y de esa maldición nunca pudo librarse. En 1910 me regresé a Cuatro Ciénegas, donde había trabajado en la revolución con el señor Carranza desde tiempo anterior, y allí me relacioné con una de sus parientes y contraje matrimonio con ella. Esa es una de las causas que mis contrarios han esgrimido en contra mía, y muchísimo honor tengo en ser pariente del señor Carranza, en la época más difícil, en la época en que del señor

Carranza se aislaban todos los amigos y solamente unos pocos íbamos a recibir órdenes de él a su pueblo natal y a tratar los asuntos revolucionarios. En el año de 1911 estuve durante todo el año en la ciudad de San Pedro; me fuí dejando mi puesto que tenía en la ciudad de Torreón, como secretario del superintendente del express; me fuí al pueblo de San Pedro y allí, juntamente con el señor don José María Muñóz, otro señor don Juan Manuel Lozano, que murió heroicamente en el Estado de Hidalgo, y algunas otras personas que están todavía en San Pedro, y aquí lo sabe perfectamente bien el señor Sada, puesto que viene por San Pedro, que en 1911 nuestro centro de reunión era mi oficina, una botica que tenía yo allí; allí se reunían todos los liberales de aquella época y tratábamos asuntos de palpitante interés, entre ellos Calzada y muchísimos otros. Allí yo no tenía miedo a la ira del presidente municipal que era un cacique; me mandó llamar varias veces y me puso fuertes reprimendas; yo no hacía caso de todo eso y acepté el cargo, muy honroso para mí, de orador oficial del club central antirreeleccionista que fundó personalmente el señor Madero y que fué el primero en toda la República. Allí seguí trabajando; después, cuando llegó el señor Madero a San Pedro, el día cuatro de junio, entonces lo acompañaban los señores Hay, el señor Carranza, el señor Roque González Garza y muchísimas otras personas, un general italiano que nos acompañaba también en aquella época, y allí yo le di la bienvenida como miembro del club y como orador del mismo. En seguida fundé una escuela nocturna para obreros; aprovechando mi influencia en el partido, fundamos la primera escuela nocturna para adultos, la primera en el Estado, porque contaba con un numeroso grupo de personas, y en plena revolución nosotros hacíamos obra en bien de la patria. Nosotros también en plena lucha trabajamos por la revolución en bien de nuestros conciudadanos; en seguida seguí trabajando por el señor Madero; en agosto de 1911 nos fué a visitar el señor Madero, es testigo aquí probablemente alguna persona que estuvo en el mitin que celebramos en Saltillo, y allí, señores, yo recibí al señor Madero; fuí el orador oficial, pero entonces, ¡asómbrense ustedes! allí, con todo entusiasmo, con toda entereza, con toda energía, le dije al señor Madero que él se había desviado del camino que debía seguir. Yo no era incondicional al señor Madero, como me había lanzado el cargo el señor Juan Neftalí Amador, era uno de sus colaboradores y tenía mucha honra y mucha satisfacción en ser de sus colaboradores. Entonces le dije al señor Madero que si en esta lucha estaba licenciando al ejército, haciendo a un lado el Plan de San Luis, no podíamos caminar perfectamente bien. El señor Madero se disgustó por aquellas palabras; no eran ofensivas, eran sinceras. Quería que se hubiera puesto en práctica la ley agraria, que se viera algo de luz y algo de progreso en nuestro Estado y no únicamente se llevara la bandera del sufragio efectivo y no reelección. Yo decía que la revolución no había sido solamente política sino social, y el señor Ernesto Meade Fierro, en el mitin que tuvimos en Saltillo, me presentó galantemente en esta forma, diciendo que únicamente elogiaba esa actitud que había tenido para el señor Madero, que fué advertirle a su debido tiempo sus errores, que fué uno de sus errores capitales el no querer dar crédito nunca a sus amigos. El nos conocía íntimamente y sabía que éramos incapaces de lanzarle un insulto a su frente, porque lo considerábamos como un apóstol y lo apreciábamos como un hermano.... (Siseos.)

En 1912 estuve en Cuatro Ciénegas; tenía a mi cargo una oficina del gobierno, siendo gobernador del Estado el señor Carranza, que me mandó a ese pueblo para que hiciera algunos trabajos que él había encomendado de antemano.

El C. Alvarez del Castillo, interrumpiendo: Una moción de orden, señor presiente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Alvarez del Castillo: Suplico a la presidencia excite al orador no abuse de la deferencia de que ha sido objeto. Yo creo que la asamblea ya se formó criterio acerca de sus antecedentes políticos.

El C. presidente: La asamblea ya le ha concedido permiso al orador para continuar haciendo uso de la palabra.

El C. Cepeda Medrano: Perdóneme usted, amigo mío, señor licenciado y compañero, perdóneme usted muchísimo que fatigue su memoria, su inteligencia, pero, ¿qué quiere usted?, necesito presentarme, que ustedes me conozcan y que los ataques no vengan a desvirtuar mi obra. Yo no he sido pregonero, señores, no he llevado ningún grado en el ejército a pesar de haber estado seis u ocho meses con el general Cesáreo Castro, en momentos difíciles; cuando muchos hombres se quedaban al lado del huertismo, entonces muchos lo seguimos en aquellas regiones áridas y desiertas; allí, dispuestos a todo y no una sola vez, sino muchas veces, se repitió el caso triste de que mi familia fué aprehendida en ese pueblo; entonces atacamos ese pueblo 80 hombres y aquellos hombres no resistieron nuestro empuje. Testigo de eso es el general Castro, y entonces entramos a ese pueblo y rescatamos no solamente a mi familia sino a muchas familias, porque ya muchos amigos nuestros habían hecho circular la especie de que llevábamos un gran contingente de sangre. En 1914, señores...... (Voces: ¡A votar! ¡a votar! ¡a votar!) Perfectamente bien, señores, si ustedes quieren que vayamos a votar, votemos; pero voy a salir porque no quiero recibir bochornos, porque los hombres honrados, los revolucionarios limpios, no quieren recibir nunca bochornos. Yo me llevo esta credencial a mi Estado porque no puedo ser deshonrado; yo no podré entregar esa credencial nunca y más que todo, esta credencial que la considero sagrada. Me la llevo a mi Estado de Coahuila para decir cómo un hijo de Coahuila salvó su honor. (Aplausos.)

El C. Zubaran: Pido la palabra para aclaraciones, señor presidente. Soy el presidente de la comisión.

El C. Neri: La credencial forma parte del expediente y no puede retirarla el interesado (Voces: ¡Detengan a ese hombre! ¡A votar!)

El C. Ancona Albertos: La comisión, ante los cargos que le ha hecho el señor Cepeda Medrano, debe defenderse, y lo hace aunque el señor Cepeda Medrano se haya ausentado, porque es un deber defenderse de cargos calumniosos; porque el dictamen, como habrá visto la honorable asamblea, no ha sido atacado en su parte legal, sino que el señor Cepeda Medrano se ha limitado, se puede decir, a hacer una autobiografía.

El C. Villarreal: Moción de orden. Que informe la secretaría respecto de la credencial que se llevó el señor Cepeda Medrano; creo que viene allí ya.

El C. Ancona Albertos, continuando: La comisión no le ha descontado al señor Cepeda Medrano, como él parece decir en su defensa, los votos que podrían nulificarse conforme al artículo 33 de la ley electoral, por el hecho de haberse cambiado el lugar de la casilla en el momento de la elección. Es cierto, como consta en el expediente y como el mismo señor Cepeda Medrano

confesó, que algunas casillas cambiaron de lugar; pero la comisión pasó por alto los votos emitidos en esas casillas y se los dejó computados al señor Cepeda Medrano; pero sí se vió en el caso de descontar los votos en la casilla de la Presa de Guadalupe, porque, como dijo el mismo señor Cepeda Medrano, allí no hubo elección y aparecieron boletas sin expedientes y todas escritas con la misma letra. Las otras protestas están razonadas perfectamente en el dictamen de la comisión. (Voces: ¡A votar, a votar!) La comisión no tiene empeño en defender su dictamen, porque en rigor el señor Cepeda Medrano no lo atacó.... (Siseos.) Únicamente una aclaración quiero hacer, señores diputados, para terminar y para no fatigar la atención de la asamblea. El señor Cepeda Medrano se limitó a atacar el dictamen de la comisión en ciertos puntos que únicamente refería como ilegales, es decir, las casillas que cambiaron de lugar; pero no atacó el dictamen en lo que se refiere a las boletas que fueron encontradas en los expedientes electorales y que están escritas todas con la misma letra, y que, además, están protestadas por los candidatos oponentes.... (Siseos.) Todas las boletas, señores, casi están perfectamente iguales, y la mayor parte carecen de firma. (Voces: ¡A votar!)

El C. Campero: Pido la palabra para una moción de orden.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Campero.

El C. Campero: Que se le exija al señor Cepeda Medrano la devolución de la credencial que lleva él mismo, pues debe de obrar en la secretaría.

El C. secretario Padrés: La presidencia informa que la credencial fué entregada por el señor Cepeda Medrano en los fragmentos que ustedes ven, a pesar de habérsela pedido a tiempo. (Muestra los pedazos de la credencial.)

El C. Treviño: Señores diputados: No vengo aquí a tratar el asunto legal, que fué ampliamente tratado por el interesado; vengo a agregar unas cuantas palabras, que son muy justas, en honor de la verdad, en honor de la justicia, que me hace venir a esta tribuna. Debo decir muy alto, aquí entre vosotros, que si en la revolución de 1913 y en la de 1910 hay hombres honrados, si hay hombres sinceros en esas revoluciones, es muy digno de sentarse el señor Cepeda Medrano entre esos hombres que he citado. (Aplausos.) Pues bien, señores, si muchas veces nos ha guiado el criterio únicamente revolucionario, ¿para qué vamos a hacer caso de los otros ante este hombre de sinceridad y de valor civil? Pues bien, señores, apliquémosle el criterio revolucionario a ese hombre. La parte legal la trató ampliamente, y llegó a demostrar que se le habían anulado con cierto apasionamiento algunos votos. Si es así, entonces ¿con qué criterio vamos a juzgar al señor Cepeda Medrano? Debemos ser honrados; yo no vengo aquí a hablar a los jefes de partido, vengo a hablar a los hombres de la revolución; porque si no, señores, si echamos fuera de aquí a este hombre, entonces se diría también que esta Cámara no es revolucionaria. (Aplausos.)

El C. Acuña: Pido la palabra.

El C. presidente: ¿Con qué objeto?

El C. Acuña: En pro del dictamen.

El C. presidente: El C. Esquivel está inscrito en primer lugar; él tiene la palabra.

El C. Esquivel: Señores diputados: Yo, con todo el miedo de un provinciano, me presento ante vosotros para decir palabras de verdad y palabras de honradez. Yo le recojo al señor general Jacinto Treviño sus palabras y digo con él: Hay que ser honrados, pero con toda la fuerza que da un corazón sincero. Se ha declarado en esta honorable asamblea que Manuel Cepeda Medrano ha sido impuesto por el gobernador Gustavo Espinosa Mireles; que todos sus votos, pocos o muchos, no son más que la manifestación clara y evidente de la imposición oficial, porque imposición oficial la hubo en Coahuila, no solamente en el distrito del centro, sino en todos los distritos electorales del Estado de Coahuila...

. - El C. Treviño, interrumpiendo: ¡Falta usted a la verdad!

El C. presidente: Se llama al orden a su señoría. Si su señoría cree que el diputado que hace uso de la palabra no está en lo justo, tiempo tendrá de venir a demostrarlo.

El C. Esquivel, continuando: Señores diputados: Hay que ser honrados y viriles. Cuando discutamos la credencial del señor Treviño aquí, aparecerán copias certificadas del telegrama dirigido por Gustavo Espinosa Mireles, preguntando si se había ganado la elección. ¿Para qué quería saber el señor gobernador si se había ganado la votación en Piedras Negras? De manera que aplazo a usted, señor general, para cuando se discuta su credencial, y entonces con valor civil, como este no es predominio de unos cuantos, habrá entonces muchos corazones que diremos aquí la verdad, pase a quien le pese. Sí, señor; yo sé perfectamente bien, y estoy perfectamente convencido, de que Manuel Cepeda Medrano ha sido impuesto en el distrito del centro del Estado de Coahuila; de manera que Manuel Cepeda Medrano, ¿de qué privilegio goza? Fué al Congreso Constituyente, por Río Grande, y ahora viene al Congreso de la Unión por el distrito del centro. ¿Qué quiere decir esto, señores? Que cuenta con el apoyo incondicional y absoluto del gobernador del Estado. Y esto es claro, señores; el gobernador Gustavo Espinosa Mireles, que tiene interés muy especial en asuntos políticos, puesto que es candidato al gobierno del Estado, lo tiene también para enviar aquí, a las Cámaras colegisladoras, a personas que obren de acuerdo con su voluntad y capricho. Al señor Cepeda Medrano, aquí y en el Congreso Constituyente, no voy a combatirlo. Señores diputados: Yo acepto el revolucionarismo de Manuel Cepeda Medrano hasta que pisó por primera vez el Congreso Constituyente de Querétaro. Yo soy el primero en proclamarlo y en reconocer que, en efecto, Cepeda Medrano ha sido un buen revolucionario; pero lo fué hasta que llegó a Querétaro, siguiendo instrucciones de Gustavo Espinosa Mireles. Admitamos por un momento, y no solamente admitamos, sino que reconozcamos que Manuel Cepeda Medrano es revolucionario. Los señores del Constituyente nos van a decir en este momento, si allá en el Constituyente acaso buscó a Múgica o algunos de los revolucionarios perfectamente conocidos; no, señores; buscó únicamente a José Natividad Macías y a Félix Fulgencio Palavicini, porque Manuel Cepeda Medrano hasta entonces había mentido su revolucionarismo, o porque Manuel Cepeda Medrano no tuvo la energía suficiente para negarse a obedecer la consigna que le había impuesto Espinosa Mireles, y aquí lo hemos visto: Aquí ha votado por Antonio Villarreal, importándole muy poco que Villarreal haya sido el defensor del tristemente célebre Enrique Cepeda, el asesino del general Gabriel Hernández; y aquí ha venido el señor Cepeda Medrano por Palavicini, importándole muy poco, señor general Treviño, que Palavicini haya insultado al ejército constitucionalista, del cual forma usted parte, señor general.... (Siseos.) El señor Cepeda Medrano ha confesado aquí, que en su expediente electoral venían los votos sufragados de la hacienda de Paredón en la elección verificada el día 13 de marzo. Eso prueba el interés especial que tenía Espinosa Mireles por enviar aquí a Cepeda Medrano. De manera que queda probado suficientemente que fué impuesto, que es el candidato oficial.... (Siseos y voces: ¡No, no!) El señor Cepeda

Medrano a dicho aquí que el distrito de Saltillo es el distrito más viril de toda la República; es muy difícil, señores, opinar sobre la virilidad o no virilidad de los pueblos. Yo debo decir, honradamente, que el ayuntamiento de Saltillo en el tiempo en que el señor Carranza desconoció al gobierno de Huerta, el ayuntamiento en masa reconoció al gobierno huertista y desconoció a don Venustiano Carranza, que entonces se encontraba en Ramos Arizpe; pero como Cepeda Medrano no conoce ese distrito, por eso no sabe estos datos históricos que lo hacen venir a desbarrar aquí lamentablemente. También ha dicho aquí que Abel Barragán es sobrino de Serapio Aguirre, y no sé cuántas cosas más. Lo que sí sé es que José María Galindo ha sido destituído por el municipio, y en cambio S. A. Rodríguez, que es regidor, y que a hecho política en favor de Cepeda Medrano, y la hace actualmente en favor de Espinosa Mireles, sigue desempeñando su cargo como regidor del ayuntamiento. Esto no lo puede desmentir nunca el señor Cepeda Medrano. También se ha referido aquí a José Antonio Castañeda, diciendo que no es el jefe de la imprenta del gobierno; pero no sabe el señor Cepeda Medrano que es el presidente del club obrero manejado por Espinosa Mireles y Urbano Flores. Sabe perfectamente cómo Urbano Flores es uno de los principales elementos en el Estado de Coahuila; de manera que queda suficientemente probado que Cepeda Medrano es un candidato oficial, y la prueba va en seguida. Que diga Cepeda Medrano cuánto le costó su campaña electoral, y de dónde salieron esos fondos....(Siseos.)

El C. Treviño: Pido la palabra para contestar alusiones que me hizo este señor.

El C. presidente: Yo suplicaría al C. Treviño que reservara sus alusiones personales para después de terminado el debate.

El C. señor Treviño: probablemente después sería extemporáneo; para no cansar a la asamblea y no tomarse mucho tiempo, desde aquí pido hacerlo.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Treviño: Falta a la verdad este señor, que si tuviera vergüenza no debía venir a ocupar esta tribuna; usted mismo leyó el mensaje en que el pueblo entero, en que el pueblo de Monclova protestó contra la elección de usted, es decir, contra la aceptación de usted en esta Cámara, porque usted es perfectamente impopular.

- El señor Esquivel: ¿Puedo contestar, señor presidente?

El C. presidente: Suplico a su señoría se concrete a contestar alusiones personales y no haga más alusiones personales.

El C. Treviño: El señor ha dicho que Espinosa Mireles ha impuesto a todos los diputados de Coahuila. (Dirigiéndose a Esquivel.) No hubiera perdido el tiempo imponiéndolo a usted. ¿Por qué viene usted aquí?

El C. Esquivel: Pido la palabra, señor presidente. (Voces: ¡No, no!) ¿Puedo contestar, señor presidente?

El C. presidente: Suplico al C. Treviño se concrete a contestar las alusiones personales.

El C. Treviño: La asamblea ha sancionado mis palabras, y con eso me basta.

El C. Esquivel: ¿Puedo contestar, señor presidente?

El C. presidente: Suplico a usted se reserve hasta después del debate.

El C. Esquivel: Voy a contestar con mesura; quiero decirle al señor Jacinto B. Treviño que confunde la opinión pública de Monclova con la firma de Vergara, que es el único autor del mensaje que usted me ha enseñado ayer.

El C. presidente: Tiene la palabra en contra el C. Uriel Avilés. (Voces: ¡A votar, a votar! ¡Que hable, que hable!)

El C. Avilés: Señores diputados: Causa verdadera lástima que hombres que se creen conscientes sean como chiquillos. (Risas.) Bien o mal, señores, cuando vengo a esta tribuna, vengo a hablar con la razón y la justicia hasta donde lo entiendo yo....(Risas.) Por lo demás, sé que vengo defender un cadáver... (risas.) Pero dejaría de ser honrado si no viniera a esta tribuna a seguir defendiendo el criterio que me tiene normado. Así señores; dejaría de ser honrado! Se han aplicado infinidad de criterios: Ya tuvimos el criterio político, el legal y el moral, y resulta que a este señor Cepeda Medrano ninguno de esos tres criterios puede aplicársele (Risas.) Yo preguntaría a los señores diputados qué criterio es el que se le quiere aplicar ahora al señor Cepeda Medrano. ¡Oh! dice que el legal, siempre el legal....(Risas.) Cuando se trata de defender un criterio, cuando no se encuentra otro medio de atacar a un hombre por cualquier otro criterio, siempre queda eso, y eso, y eso: El legal. (Risas.) Y cuando viene uno como el señor que ayer salió por esa puerta, no obstante que su elección venía perfectamente buena, ¿a ese señor cuál se le aplicó.? El político (Risas.) Se le preguntaba a la comisión: ¿Qué criterio tiene hoy la comisión? Nosotros damos fe de que está muy bien hecha la elección; pero detrás de esto está el criterio político. Yo, como honrado, señores, y como uno de los que tuvieron a honra firmar la Constitución de 1917.... (Risas.) Sí, señor; a mucha honra me cabe eso, haber firmado esa Constitución, he estado contra todo esos dictámenes, donde se ha aplicado el criterio político. ¿Por qué? Por que sencillamente yo me acuerdo de que en un momento solemne protestamos allá todos los constituyentes, cumpliendo esa Constitución. Sí, señores; si allá expidieron leyes, si nosotros las firmamos, ¿por qué es que ahora venimos aquí, no a cumplir con aquella ley sino a tergiversarla? ¿Qué nos importa a nosotros que ese hombre haya servido al gobierno de Huerta, si la Constitución de 1917 no lo invalidaba para que estuviera allí? Constitucionalmente, honradamente, debíamos haber protestado; sí, señores, quieran o no; porque en unos momentos solemnes juramos guardar y hacer guardar la Constitución que aquí, con lástima, he visto que todos los constituyentes han venido a pisotear; esa Constitución que firmamos en Querétaro (Voces: ¿Protesto!) No, señores; si son honramos los constituyentes, no deben protestar porque es cierto. (Risas y aplausos.) Hay esta circunstancia: ¿Acaso los constituyentes no podríamos haber previsto el caso? Con un artículo transitorio, señores; un transitorio por el estilo del artículo 4o. podíamos haberlo puesto allí, y eso no hubiera autorizado, para haber arrojado por esa puerta a cualquiera que no hubiera estado dentro de esas prescripciones; pero nosotros los constituyentes firmamos esa Constitución, y qué, ¿tan pronto! hemos venido a pisotearla? (voces: ¡Protesto!) Yo soy el qué protesto contra esos atentados. Ahora verán aquí, en el caso del señor Cepeda Medrano, un hombre que se nos presenta de cuerpo entero, como dijera algún orador, con pruebas vivientes. (Siseos.) A mí no me importa que me siseen, ni mucho menos ustedes, porque entre ustedes hay muchos que han entrado por la puerta del chanchullo. (Aplausos.) Allí el compañero del constituyente,que ha hecho una defensa bastante enérgica y perfectamente bien razonada del señor Cepeda Medrano, cuando aquí la comisión no ha sabido decir nada en lo referente a los 1,700 y tantos votos de uno de los pueblos de allí que no ha sabido, pues, explicar cómo fueron aquellos votos, se nos presenta aquí una lista grandísima dizque con defectos de la elección del señor Cepeda Medrano, pero los defectos del otro.

no, no; fue inmaculado. (Risas y aplausos.) Enteramente fue una palomita. (Risas.) Aquí se me recuerdan, en vista de su elección y de los que la estuvieron contemplando, las palabras del poeta: "La dulce abeja, derramando sobre la mansa corriente de las cristalinas...." (Risas.) Sí, señores; así veo yo cuando se trata de una elección legal. Ahora que dicen que hubo presión oficial. ¿Cómo va a haber presión oficial si este hombre apenas le pasa ciento y tantos votos al contrincante? ¿Dónde estaba la presión oficial? Es lo que pregunto. ¿Cómo es que va a haber presión oficial en esto, cuando se ve que hubo lucha, que todos los ciudadanos fueron a sufragar por uno u otro candidato? ¿Cómo va haber presión oficial? Yo creyera que hubiera habido presión oficial cuando hubiera traído 4 ó 6,000 votos sobre el contrincante; pero cuando trae ciento y tantos, todavía para quitarle estos ciento y tantos, espulga y espulga.... (Risas y voces: ¡A votar, a votar!) Ahora bien, voten ustedes, si quieren; pero yo, hasta no termine la medida hora no me bajo de la tribuna. (Risas y aplausos.) Yo era el que debería reirme de ustedes. (Risas.) ¿Son ustedes los que se ríen de mí, verdad? ¿Por qué? Por aquello del prejuicio. (Risas.) Por aquello de que cuanto digo las verdades, las digo muy a aplomo y con mucha verdad. Si, señores; yo siempre que he venido a esta tribuna, no he venido a defender injusticias, siempre he venido a defender a la justicia; bien o mal, que ustedes se rían de mí, de mi léxico, de mi modo de expresarme, de mi modo de ser; no me importa nada. Y sé que vengo a cumplir con un deber, con el deber de la honradez. (Aplausos.) Ustedes creerán que soy un cándido; si así quieren llamarme, bien está. Sé que tengo mis convicciones formadas: sé que soy tan revolucionario como el mejor que haya aquí; que he ido al campo de batalla como el mejor de los que están aquí; sé que he abandonado mi hogar y mi familia, como cualquiera de los que están aquí; sé señores, que tengo pruebas vivientes. Señor general Hernández, ¿es cierto?

El C. Hernández: Sí es cierto.

El C. Avilés: Esto prueba, señores que no soy un idiota, ni un inconsciente, y que cuando vengo aquí defiendo la justicia; esa justicia que siempre he de venir a defender, y sería yo responsable ante mi conciencia si dejara que la pisotearan. Si señor; he venido a hacer ese cargo a mis compañeros del Constituyentes que no han sabido ser consecuentes con ese gran pacto que firmamos en Querétaro; sí, señores; vengo a hacerles ese reproche; bien o mal, es una verdad que no la pueden desmentir. Hemos sido inconsecuentes con aquello que firmamos; ¿qué nos importa señores, que ese Villarreal con todos sus defectos, con toda sus monstruosidades se hubiera metido aquí? (Voces: ¡No!) Sí, señores; alguien dijo aquí un latinajo, no sé latín, que dice: La ley es dura, pero es la ley. A los demás señores que no han pertenecido al Constituyente, ¿yo qué cargos les voy a hacer verdad? Ellos pueden obrar conforme a su criterio; pero nosotros traemos un criterio hecho, un criterio formado: El criterio de la Constitución. Por que allá juramos guardar y hacer guardar esa Constitución. Nosotros en cuestión de la ley, debemos estar siempre en contra de todos los dictámenes; de esos dictámenes en donde se aplica el criterio legal. Sí señores; debemos estar en contra de todo eso, ¿por qué? Porque allá solamente juramos guardar y hacer guardar la Constitución, y aquí también, bien lo ha dicho el señor Cravioto, aquí también ahora que protestamos volvimos a repetir esas palabras. El señor presidente, con su voz solemne, nos dice: "Protestáis guardar y hacer guardar....(Risas.) Y a lo cual contestamos todos: "Sí protesto," y él nos dice: "Si así no lo hiciéreis, que la nación os lo demande;" pues, señores, pues de tras del pecado ha venido la penitencia: La nación nos lo está demandando; ya la nación nos lo está demandando. Yo se, porque he visto infinidad de mensajes (allí está un mensaje que yo he tenido en mis manos, que le llega al general Treviño), donde se protesta de la labor tan indigna que estamos haciendo aquí en el seno del Congreso. (Siseos.) No me importa que siseen; vine aquí a decir verdades y las diré. Yo no tengo compromisos de partido, ni personales; ni tengo compromisos con nadie; sólo tengo compromisos con mi conciencia. (Aplausos.) Sí, señores; ninguno puede poner en tela de juicio mi actuación como revolucionario, y no de ayer; también traigo una lucha atrás desde 1909. Aquí también el compañero Hernández puede decir desde cuándo me conoció en mi pueblo, luchando por mis libertades y las de mis conciudadanos. (El C. Hernández : Desde 1911.) Traigo, pues, esa estela; yo fui a la revolución nada más por convicción, y sí me da tristeza no poder expresarme con la elocuencia del señor Urueta; quisiera tener esa elocuencia, ese modo de ser, pero no puedo. (Risas.) Pero creo tampoco que nadie me puede coartar la libertad de que de este modo rústico venga y diga lo que siento. ¿Que les causa a ustedes risas? Perfectamente bien; pero yo sé que lo siento y sí, señores, sí la Cámara comete ese grandísimo atentado, porque así lo llamo yo, arrojar un revolucionario como es el señor Cepeda Medrano, mañana la nación se lo demandará porque no estamos cumpliendo con la ley, porque aquí se está aplicando la ley del embudo. (Voces: ¡A votar, a votar!) Vote usted si quiere, todavía no se cumple la media hora. Así es que yo apelo a mis compañeros, los del Constituyente, para que no permitan ya, de hoy en adelante, que esa sagrada Constitución se siga pisoteando; que no permita ya que ese grandioso código siga siendo la ley elástica para aplicarlo a todos los contrarios. Sí señores, yo apelo a la honradez de ellos, yo apelo a que me digan si no en Querétaro, y aquí juraron guardar y hacer guardar esa Constitución y yo apelo a que me desmientan, si no muchas veces han sido inconsecuentes con la Constitución. Vuelvo a repetir: ¿Qué nos importaba que un hombre del Estado de México, Darío López, que nos importaba que le hubiéramos aplicado el criterio legal? Si traemos el criterio del Constituyente, normado ya, definido en esta Constitución y si en esa Constitución habíamos dejado la puerta abierta a todos los pillos, a todos los pícaros, de los que hay mucho también aquí que se han colado ya. (Aplausos.) Sí, señores; y también vengo a atacar el dictamen sobre la cuestión del suplente que aparece en el dictamen de la comisión. Sí, señores, es honrado y yo lo digo, he sido revolucionario en Michoacán y conozco la historia de Michoacán; sí, señores; conozco al general Sánchez y a sus consejeros también. (Voces: ¡A votar!) Qué votar ni qué nada! (Risas.) Sí, señores, cuando las gloriosas huestes constitucionalistas atravesaban el Estado de Michoacán y llegaban hasta Querétaro, cuando de un modo hipócrita se le detenía allí y la camarilla que estaba alrededor del señor Sánchez, - quien en obsequio de la verdad, en el fondo era un hombre bueno, - cuando aquella camarilla lo rodeaba y le enseñaba a que tuviera las dos caras de Jano, entonces, señores, se detuvo a las huestes, que hasta allí iban siendo victoriosas, del general Murguía, y entonces mandó emisario al general Sánchez a que detuvieran aquella marcha, que hicieran proposiciones al general Murguía. Entonces el general Murgía, por una de tantas faltas de intuición no avanzó como debía haberlo hecho a la capital del estado de Michoacán,

para que hubiera arrollado al enemigo hipócrita que estaba allí. (Voces: ¡A votar, a votar)

El C. presidente: Se llama la atención a los señores diputados que a cada momento están diciendo "a votar," Que el señor que esta haciendo uso de la palabra está en pleno uso de sus derechos. El señor Uriel Avilés tiene todavía doce minutos de tiempo, si es que los desea usar, y, por tanto, se suplica a los ciudadanos diputadosle concedan el uso de ese derecho.

El C. Avilés: Con esos señores que dicen: "a votar," se me antojan a los cobardes que no quieren oír verdades o que se avergüenzan de oírlas. Sí, señores, se detuvo allí la marcha triunfal del general Murguía y después, de un modo hipócrita, se le llevó a la capital de Michoacán para después traicionarlo. ¿Y quiénes formaban esa camarilla del general Sánchez? ¿Quién? Era ese hombre que la comisión nos presenta aquí como suplente y ¿no es más vergüenza que un hombre de esos antecedentes venga a ocupar una curul, que un revolucionario sin mácula? ¿Qué, porque el señor Cepeda Medrano, sea adicto del señor Espinosa Mireles y sea adicto también al señor Carranza que es la piedra antigua de esta revolución, no vamos a permitir entrar a esta asamblea? Yo creo que no. El señor Espinosa Mireles en tan revolucionario como lo es el señor Acuña. El señor Acuña es muy revolucionario. Anoche lo oí en la Partido liberal Constitucionalista y ví que hablaba como hablan los hombres, que hablaba de corazón. Este es un revolucionario y lo mismo es el señor Cepeda Medrano. ¿Por qué querer desechar a ese hombre de allí? ¿Es que le tenemos miedo a la oposición?, ¿A esa oposición que se presenta? ¿Es porque el señor Cepeda Medrano, viene a la tribuna y le vamos a tener miedo? Porque no se explica de otro modo que es este de los principales motivos por los que se le quiere arrojar de aquí de la Cámara.

Sí, señores decía yo que por eso también vengo a hablar contra el dictamen, porque un revolucionario honrado no puede permitir un pillo de la calaña de ése venga a sentarse aquí en una de las curules del Congreso. Sí, señores; la historia es larga y al mismo tiempo es triste. Esa derrota. tanto más terrible, esa traición, tanto más sangrienta que la historia de las huestes revolucionarias, esa sangrienta derrota que las huestes constitucionalistas sufrieron allá adelante de Uruápan, fue terrible; y ¿Quiénes fueron los que laboraron esa tradición? La historia más tarde va a tener que corroborar todo, señores; esa historia inflexible va a irnos señalando a cada uno el puesto que nos va a corresponder allí y ¡ay, señores, de aquellos sobre los caiga el juicio inflexible de la historia! Aquí veo que a un revolucionario como Cepeda Medrano, se le arroja por la puerta y a un señor Sánchez Pontón, que estuvo hasta 1914 siendo director del periódico oficial en el Estado de Puebla, se le acepta. ¿Qué criterio se sienta allí? (Aplausos.) ¿Cuál es entonces el asunto ? y así podía ir señalado a muchos de los señores que tienen ya sus credenciales aprobadas y les iría señalando defectillos a cuál más terribles para que salieran de aquí y no como los que le señalan al señor Cepeda Medrano, de ser partidario del señor Espinosa Mireles y de la primera jefatura. Yo no tengo compromisos personales con nadie; pero si vengo a defender al señor Cepeda Medrano es porque cuando un hombre honrado, debe cumplir sus compromisos hasta el fin y así señores, defiendo al señor Cepeda Medrano, Hay unos que piden allí que lo consignen. ¡Qué lo consignen! hasta allá llego la estulticia humana. (Aplausos.) Yo debía hablar aquí con el corazón y con la verdad también , como lo he hecho, aunque mis palabras causen la hilaridad de ustedes; sé que he venido a cumplir un deber y así como estoy hablando ahora en que se trata de cuestiones políticas, me verán ustedes en la brega mañana cuando se trate de la cuestión trascendental de la repartición de tierras, porque es este el principio en que se debe sentar la revolución. Ahora esos señores que están tan impacientes, pueden votar. (Aplausos.)

El C. Navarrete: Pido la palabra para rectificar un hecho.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Navarrete.

El C. Navarrete: El compañero Avilés es completamente inconsecuente en su modo de proceder. Vino a atacarme aquí, porque le negamos nuestro voto a Villarreal y ayer al señor López y el señor Avilés ha votado también en contra de ellos. El hecho que quiero rectificar es el siguiente: Dice que la columna del señor general Murguía fue detenida en Querétaro y esto es mentira, yo iba agregando a su estado mayor y la columna se detuvo allí para reconcentrarse y avanzar sobre Morelia. (Voces: ¡Ya, ya, a votar, a votar.)

El C. Avilés: Pido la palabra para rectificar un hecho.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Avilés, para rectificar un hecho.

El C. Avilés: El señor Navarrete, dice que ayer le negué yo el voto a ese señor López, que yo soy inconsecuente con mi modo de ser, del cual soy responsable. Siempre viene aquí el señor Navarrete con esas niñerías. Yo le puedo probar que las fuerzas se detuvieron en Querétaro, yo le puedo probar que hubo hasta conferencias con enviados del general Sánchez en Querétaro, Yo. lo puedo probar y conozco todo aquello y lo he sabido de boca de personas veraces y me viene usted con niñerías, que si se detuvo la columna allí fue para reconcentrare.(Risas.) Que yo sea inconsecuente con mi modo de ser, es cosa exclusivamente mía.

El C. Chapa: Para rectificar un hecho pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Chapa.

El C. Chapa: El señor Avilés ha dicho que los constituyentes no hemos sido consecuentes con la Constitución que hemos aprobado. Probablemente el señor Avilés no recuerda el artículo 55 y el 10 transitorio; el artículo 55 dice:

"Para ser diputado se requieren los siguientes requisitos:

"I. - Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en ejercicio de sus derechos." Y el 10 dice:

"Entretanto el Congreso de la Unión y los de los Estados legislan sobre los problemas agrarios y obreros, las bases establecidas por esta Constitución para dichas leyes, se podrán en vigor en toda la república."

A los señores que se les ha aplicado el criterio político están dentro de este artículo; esto es, señores, que han tenido cargos durante el tiempo de Huerta y Villa y tienen suspensos sus derechos, y el artículo 55 requiere ser ciudadano mexicano en ejercicio de sus derechos, señor Avilés.

El C. Avilés: Pido la palabra: (Voces: ¡No, hombre, no!)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. García Vigil.

El C. García Vigil: Yo tengo conciencia exacta de que la asamblea está ya deseosa de llegar a la votación; pero como se han emitido aquí muchísisimos conceptos y se ha abusado de

la palabrería y envueltos en la palabrería el término "ley", que es sacrosanto, voy a hacer algunas rectificaciones. Me voy a referir , primero, a algunas palabras que dijo el C. Cepeda Medrano; antes quiero hacer saber que yo hasta aquí he venido a conocer de vista al señor Cepeda Medrano; ninguna inquina, ningún odio tengo contra él, no tengo motivo de resentimiento alguno. La exposición de los hechos en que él ha tomado participación durante las distintas etapas de la revolución me ha impelido a felicitarlo, me ha complacido que se haya levantado testimonio de todas las curules de la Cámara con objeto de asentir a lo que él dijo, que era cierto; de manera que por esa parte, téngase extendido que no tengo ni el más leve apasionamiento ni disgusto contra el señor Cepeda Medrano; todavía más, la confesión paladina que hace él de su odio acérrimo, acre en grado superlativo contra el Partido Liberal Constitucionalista, dado que es hecha la confesión en esa forma, ni siquiera suscita en mí un sentimiento de malevolencia. Creo que ha estado delirando, que es un apasionado al decir eso, pues al Partido Liberal Constitucionalista lo detesta cordialmente toda la reacción, lo detestan todos los hombres que han pretendido hacer fracasar a la revolución, lo detestan todos los gobernadores que han pretendido imponerse violando el sagrado legado que el pueblo ha hecho en ellos, con objeto de que el Poder Ejecutivo de cada Estado estuviera en sus manos, hasta que el pueblo libremente pudiera elegir a sus mandatarios; pero no para que estos gobernantes, estos gobernadores de los Estados, como vulgarmente se dice, se llevaran el mandato y ellos fueran los que se impusieran. (Aplausos.) Esos nos detestan; detestan al Partido Liberal Constitucionalista, todos los parásitos de la Primera Jefatura que, como han sido impugnados por el muy honorable revolucionario, señor Cervantes, uno de ellos que ocupa el primer puesto como director del protocolo, lo aprehendió. ¿Por qué es que hoy es director del protocolo? No tiene absolutamente nada de revolucionario. Esto, pues, no tiene nada de extraño. El Partido Liberal Constitucionalista es detestado por todos los hombres que han seguido la senda del porfirismo, que quieren hoy defraudar los ideales de la revolución, que quieren, como lo hacían los antiguos porfiristas, los oligarcas del cientificismo, únicamente dar consigna y atenerse a ella. Aquí detestan al Partido Liberal Constitucionalista, porque el Partido Liberal Constitucionalista, desde su iniciación siguió una conducta absolutamente independiente y no mendigó ni un solo centavo de nadie, sino que por su propio esfuerzo ha ido a luchar y aquí está la metrópoli entera, que atestigua que por su propio esfuerzo ha triunfado. Por esto se detesta al Partido Liberal Constitucionalista porque en él se ha refugiado como en último refugio, el espíritu verdadero de la revolución; porque el Partido Liberal Constitucionalista hace crítica, porque el Partido Liberal Constitucionalista se opuso terminantemente a que nos reuniéramos únicamente para lanzar la candidatura para Presidente de la República, pues esto habría sido a tal punto bochornoso, que valdría de una vez renunciar a los ideales revolucionarios, a irnos muy lejos, al extranjero, donde están los que preconizaron los viejos sistemas. (Aplausos.) Y más aun, en el Partido Liberal Constitucionalista estamos muchos individuos a quienes con anterioridad a las sesiones del Constituyente, se nos notificó que habíamos salido electos; yo fui uno de ellos; pero no puse un pie en el Constituyente. Allí está el doctor Hidalgo y el señor Zubaran; en el Senado también está Pérez Abreu y hay otros muchos del Partido Liberal Constitucionalista, que no fuimos, porque al instituirse el Congreso de Querètaro, se había violado flagrantemente la Constitución del 57. ¡Sépalo usted, señor Avilés! ¿Cómo dice aquí que se pisotea la ley! Recuerde usted el artículo 135 de la Constitución de 57 que dice bajo qué circunstancias, bajo que requisitos podrá ser adicionada o reformada esa ley; recuerde usted la cláusula VI del Plan de Guadalupe, que es una ley, porque entrañaba la palabra de honor de un hombre, que ha sido pisoteada y escarnecida; recuerde que decía que el C. Carranza entraría a la capital de la República presidiría las elecciones, mas no que lanzaría su candidatura para Presidente de la República. ésto es violar la Constitución! (Aplausos de las galerías)

El C. Presidente: Ha habido tres o cuatro personas que han aplaudido allí. La presidencia tiene que hacer respetar los acuerdos de la asamblea y el reglamento. No deseo señalar a nadie: Aquellos que tengan la conciencia de haber violado el reglamento, sírvanse retirarse. (No se ausentó nadie.) De la manera más estricta suplico a esos señores que aplaudieron que se retiren de ese intercolumnio.

El C. García Vigil, continuando: Continúo. ¿Cómo, pues, se viene a decir aquí que se pisotea la ley y llama el señor Avilés aquí a sus compañeros del Constituyente y los exhorta a cumplirla de hoy en adelante y los increpa porque dice que han faltado a esa ley? Y antes de penetrar al Constituyente de Querétaro, ¿cómo no pensó el señor Avilés, cómo no pensaron que la revolución se hizo para restaurar el orden constitucional y para reformar la Constitución conforme a las tendencias de la misma revolución expresadas de una manera imprecisa, pero sí perfectamente comprensible para los mismos revolucionarios y para la nación entera? ¿Cómo entonces si pudo penetrar allí, después de que se había violado el Plan de Guadalupe, después de que ha habido plétora de decretos que se dan hoy y que se derogan mañana? ¿Cómo es esto? Aquí yo emplazo al señor Avilés para que él, que dice que obra conforme a su conciencia, medite un poco con ella y resuelva si no en el momento de ir a Querétaro, después de haber violado el artículo 135 de la Constitución de 57, esa sí perfectamente arraigada en la conciencia nacional, esa sí construída por los liberales que encabezó el cuerpo más notable que hemos tenido en la guerra de tres años, esa sí verdaderamente Constitución del pueblo mexicano. ¿Cómo el señor Avilés fue allá y pasó inadvertido el caso y la serie de casos que se efectuaron, y haciendo no solamente eso, sino haciendo retrogradar la marcha política del país, puesto que en esa Constitución, en vez de dar mayor amplitud al pueblo mexicano, se le cercena su libertad, se le arrebata lo que ha conquistado a costa de tantos sacrificios y se le pone, se puede decir, en el caso de tener que soportar una dictadura constitucional? (Siseos.) ¿Cómo es eso, señor Avilés? (Siseos.) Y si el odio ha existido para el Partido Liberal Constitucionalista, es natural que haya existido. Sí, la génesis del Partido Liberal Constitucionalista no es conocida de todos; pero aquí en la capital de la República sí se conoce y nosotros debemos tener en cuenta esto; cuando se pretendió que el Partido Liberal Constitucionalista no tuviera más que una fórmula de postulación para la Presidencia de la República y que no se le diera ni un solo precepto que lo guiara en su lucha política, entonces de entre algunos Estados, el primero, el de Coahuila, del de Coahuila, del que se siente tan orgulloso el señor Cepeda Medrano, se lanzó por el órgano oficial del gobierno del Estado por medio de la pluma pagada de un guatemalteco,

se lanzó la ofensa grave de decir que en el seno del Partido Liberal Constitucionalista no había más que reaccionarios. ¿Pero es posible esto? Véase muy bien: ¿Del seno del Partido Liberal Constitucionalista han salido los gobernadores provisionales de los Estados? ¿Del seno del Partido Liberal Constitucionalista salen los hombres que van a cubrir los puestos que se llaman canongías? ¿Del seno del Partido Liberal Constitucionalista surgen los hombres que únicamente dicen que son amigos del Primer Jefe, aunque pueda redargüirseles que no son amigos del pueblo mexicano? No, señores; del seno del Partido Liberal Constitucionalista no sale más que el espíritu, el grave espíritu de la libertad popular por la cual se ha luchado tanto. Y en el seno del Partido Liberal Constitucionalista en donde se refugia la revolución y donde se refugia la esperanza de todos los que han visto defraudadas sus ilusiones, de todos los que vienen de fuera a protestar aquí, porque saben que aquí encuentran hombres que están resueltos a hacer triunfar la revolución, porque aquí, así como en otras partes puede gritarse imposición, aquí se dice, desimposición, y desimposición se hará. No me meto yo a atacar la cuestión del dictamen, bajo ningún punto de vista, ni a defenderlo; pero quiero sentar aquí únicamente conceptos que habían sido subvertidos por la palabra, tanto de Cepeda Medrano, como del señor Avilés, y que la asamblea, a conciencia falle, como ha fallado, la capital de la República, respecto a la actuación del Partido Liberal Constitucionalista, y respecto a la actuación de los grupos que rodean a los gobernadores de los Estados, que siguiendo un ejemplo pésimo, tratan de continuar en el poder.

El C. Medina Hilario: Pido la palabra para rectificar hechos, señor presidente.

El C. Presidente: Tiene la palabra en contra el señor Cepeda Medrano.

El C. Medina Hilario: Yo la pedí primero, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Medina Hilario: Señores miembros del Partido Liberal Constitucionalista, Señor García Vigil. Anoche, obedeciendo a una gratísima y cordial invitación de algunos miembros del Partido Liberal Constitucionalista, hecha a los exconstituyentes de Querétaro, algunos compañeros amigos míos que tuvieron el honor, pese al señor García Vigil, de ir a la asamblea de Querétaro, fuímos a asistir a una de las sesiones del Partido Liberal Constitucionalista y cuando allí habíamos visto las pruebas palpables de que se nos estimaba, primero por constituyentes y en seguida porque se estimaba también que habíamos sabido cumplir con nuestro deber y con los altos ideales de la revolución, entonces, espontáneamente, en un arrebato de entusiasmo y de calor, aceptaremos todos la invitación que nos hacía el Partido Liberal Constitucionalista para unirnos a él y estábamos pensando entonces que era uno mismo el criterio de la revolución, que eran unos mismos los anhelos y que estaban cimentados en dos palabras: Constitución de 1917 y sistemas radicales. Pues bien, señores diputados, ahora sufro una enorme decepción: Uno de los miembros más altos del Partido Liberal Constitucionalista viene a abjurar de la Constitución que acaba de protestar hace unos cuantos días; uno de los miembros del Partido Liberal Constitucionalista, acaba de venir a repetir aquí frases que se han hecho circular por medio de anónimos a todos los que hemos estado en Querétaro. (Aplausos.) La Constitución de 1917? Es una violación de la Constitución de 1857 ¿Qué era entonces la Constitución de 1857 frente a la revolución? era una tesis de la antigua Constitución y era una nueva tesis la revolución. ¡Y a la revolución se le acusa de haber violado la Constitución de 1857! Entonces, señores, no entendemos lo que es la revolución, no sabemos lo que es la revolución. (Aplausos.) Se viene a decir que la Constitución de 1857, defendida por Querido Moheno y por Lozano, allá en la Habana, en artículos tan virulentos como fue el discurso del señor García Vigil. (Voces: ¡Bravo, bravo!) Fue violada esa Constitución.... ¿Pues qué era esta Constitución? ¿era la última palabra del pueblo mexicano? Había sido el gran movimiento revolucionario la avanzada de 1857, pero nosotros que caminamos a pasos agigantados, que realizamos en períodos de uno, de dos, de cinco años las lentas, las laboriosas evoluciones que realizan los países europeos, teníamos la necesidad de reformar nuestra antigua ley y ponerla a la altura del momento y de las circunstancias y veo que individuos revolucionarios y radicales no han sabido comprender el momento histórico. (Aplausos.) Señores diputados: La Constitución de 57 arraigada en las costumbres, perfectamente arraigada, había sido el objeto de una noble crítica, de una crítica en el terreno científico, hecha por todos nuestros constitucionalistas y de una crítica en el terreno de los hechos, hecha por la experiencia política de México. Las dos críticas estaban de acuerdo para concluir que ya no era la Constitución de 1857 la que respondía a las necesidades sociales de México, que habiendo querido establecer un sistema de gobierno, llamado presidencial, imitado del de los Estado Unidos, no había sabido ponderar perfectamente el equilibrio que debe existir entre los tres poderes que directamente hacen todo gobierno democrático y que, por lo tanto, había expuesto a uno de ellos, el Ejecutivo, a los desmanes, a los agravios del Poder Legislativo y toda nuestra historia constitucional, verificando un examen de crítica, había venido a confirmar y a comprobar, también, que desde el tiempo del señor Juárez, en que comenzó a regir la Constitución de 1857, hasta el Gobierno del señor Madero, para no invocar más que los gobiernos legítimos, que en nuestra conciencia eran legítimos, no era apropiada la Constitución para hacernos entrar en el carril constitucional y para enseñarnos a usar políticamente nuestros derechos de ciudadanía. Pues bien, aquella experiencia había venido confirmándose dolorosamente y no se había visto más que era necesaria la revolución para poder corregir todos aquellos males. Todos los grandes demócratas que ha tenido México y a estos los pongo al lado de la opinión del señor García Vigil, el señor Comonfort, Juárez y Madero, habían repetido que el gobierno que estuviera ligado a la Constitución de 57 era un gobierno perdido y eso lo confirmó la experiencia dolorosa de los últimos diez años. Pues bien, señores diputados: ¿Qué era la revolución? ¿Que significa el movimiento revolucionario? Tenía por objeto el sufragio efectivo y no reelección, como lo habían dicho los primeros revolucionarios en México. Ellos tenían acaso como una intuición, como un presentimiento, la idea de las necesidades sociales de México y habían querido concretarlas, porque tenían el enemigo visible y concreto en la dictadura de Porfirio Díaz y entonces habían dicho, el remedio de todos los males es la no reelección. Este fue el grito de guerra de los revolucionarios de 1910, y la revolución que solamente quiso realizar este grito de guerra, fracasó como todos lo habéis visto, porque no era la necesidad de la revolución; se necesita algo más, era preciso entrar en el terreno de las necesidades sociales, era preciso hacer las reformas sociales también y para hacer las reformas sociales, estorbaba la Constitución de 1857. Ese era el momento. (Aplausos. ¡Bravo, bravo!) Señor García Vigil,

para hacer el repartimiento de tierras que se necesita en los momentos actuales, ¿se invocaba la Constitución de 1857? No se hubiera hecho nada. ¿Para poder proteger a todos los obreros, para poder proteger a todos los trabajadores, al peonismo, satisfacer la miseria, el hambre, bastaba la Constitución de 1857? (Voces: ¡Bravo!) (Aplausos.) ¿Qué era lo que invocaba el capital, la aristocracia y que era lo que invocaba la, hoja anónima? Lo que invoca usted.

El C. Chapa, interrumpiendo: Los villistas.

El C. Medina, continuando: Pues bien, señores diputados; eso no es entender el momento histórico. Eso no es conocer la revolución. La revolución está fundada en el dogma de la soberanía popular, como lo está fundado todo credo político en los actuales tiempos; al grado a que han llegado todos los pueblos en su evolución social, la soberanía popular significa que en el pueblo reside el derecho de darse sus leyes, de gobernarse, de nombrar a sus representantes, de determinar por sí y ante sí, la suerte y el papel que debe desempeñar en el conjunto de las naciones civilizadas. Esa es la soberanía popular. La soberanía popular había dado las Constituciones desde 1814 hasta la de 1917. La soberanía popular, había dicho en la Constitución de 1814, dada por Morelos en Apatzingán, las reglas a que debía someterse para poder reformar la Constitución; iguales reglas se repitieron en la de 1824; iguales reglas se repitieron en la Constitución de 1836; iguales reglas se asentaron en el acta de reformas de 1847; iguales reglas se establecieron en la de 1857 y nunca, y sería raro que en todas estas épocas, que en toda esta sesión de reglas constitucionales, el pueblo, solamente en el último momento, acabando de salir de una grandiosa, de una gloriosa revolución, fuera a abdicar de su soberanía, para someterse al texto muerto de una ley. (Aplausos.)

Esto no es entender la soberanía popular. Eso no es entender la revolución. Señores diputados: La soberanía popular es el principio vital de todas las democracias; no es el patrimonio de las jacobinos como se ha dicho, es el patrimonio de todos los pueblos democráticos, en ella están fundados todos, por ella estamos aquí, por ella estuvieron todos los constituyentes de todas las épocas; la soberanía popular en el momento revolucionario, había estimado que la revolución era la expresión más concreta, más alta de esa soberanía popular; se autorizaba a la revolución o se entendía que la revolución estaba autorizada para convocar un nuevo Conzan a atacarla. (Aplausos ruidosos.) ¿Qué tenía esto de particular? ¿En qué venía esto a ofender la ley cuando la misma ley invoca esta soberanía?; es la suprema, la única, la que sirve de fundamento a todas, es la ley de la soberanía nacional. Pues bien, esa soberanía nacional fue la única que dió razón de ser al Congreso Constituyente de 1917. ¿Qué sucedió cuando la Constitución de 57? La Constitución de 57 fue atacada, como lo hace el señor García Vigil, por los partidarios de la Constitución de 1824 y también fundándose en las mismas aserciones y en las mismas razones. (Aplausos.) ¿Y qué fue lo que sucedió? La constitución de 57 fue el producto de aquel alto movimiento revolucionario que se concretó en el Plan de Ayutla; también aquel Plan venía hollando la Constitución de 1824, también aquel Plan fue atacado por todos los reaccionarios y, sin embargo, aquel Plan convocando a un nuevo Congreso llegó a la realización de lo que en el 57 fue la bandera de los avanzados: La Constitución de 1857. Pues bien, siguieron las calumnias, las incidías, las intrigas, los ataques a aquella Constitución. Apenas nacida a la vida fue objeto de los más rudos ataques, porque era la bandera de la Reforma y porque había dañado muchos intereses adquiridos. Pues bien, señores, aquella Constitución fue unánimemente aceptada por el pueblo mexicano y llegó a arraigarse en nuestras instituciones. Entonces debemos sacar una conclusión lógica, una conclusión histórica que se nos presenta como una enseñanza, como un argumento para contestar a los reaccionarios: La Constitución de 1857 aceptada por todo el pueblo mexicano significó de esa manera que el pueblo mexicano, la soberanía nacional, había venido sancionando día a día, acto por acto, en todos y cada uno de los hechos, desde los más fútiles hasta los más altos de la vida política; había venido sancionando los hechos, las demostraciones y las altas palabras de los constituyentes de 1857 y así se vino a arraigar entonces la Constitución de 1917 sometida también a esa crítica, viene a demostrar que es buena y no es la oportunidad, desgraciadamente, de demostrarlo al señor García Vigil en este momento, que no es cierto que se establece la tiranía constitucional; que la Constitución de 1917 no hace más que consignar en el período, en el orden político, en el ordenamiento de los poderes, no hace más que consignar las verdades científicas que se han ganado mediante una larguísima experiencia constitucional de países tan adelantados como Inglaterra y Estado Unidos. Eso que llama tiranía constitucional el señor Vigil, no es en el régimen político más que la exacta ponderación de los poderes, la limitación de sus facultades, evitar la invasión de unos y otros y cuando esta Constitución esté en vigor, cuando el pueblo mexicano se dé cuenta de sus beneficios, será entonces cuando se pronuncie la suprema palabra, el supremo argumento para venir a contestar a los atacantes de esa Constitución como el señor García Vigil. Yo quisiera saber, y me encuentro verdaderamente embarazado al encontrarme revolucionarios radicales perfectamente bien conocidos y llenos de todos los ideales que hacen a todos los revolucionarios aceptar, a una persona, yo me encuentro verdaderamente maravillado, repito, de cómo vamos a proceder aquí con señores como García Vigil que hace tres días han jurado una Constitución y que comienzan a atacarla. (Aplausos ruidosos.) ¿Qué es lo que va a suceder aquí? ¿Qué es lo que vamos a hacer aquí, señores, con esta Constitución? ¿La vamos a derogar? ¿Qué es lo que va a suceder con esta Constitución? ¡Ah! Lo bello, lo armonioso, lo verdaderamente grande de la Constitución de 1917, independientemente de los ordenamientos políticos que son la última palabra, ¿Qué significa?, Que hemos encontrado la forma política definitiva. Lo bello, repito, son las cuatro grandes columnas que hacen la belleza del edificio, su armonía, su contorno. Tiene sus cariátides que son las garantías individuales bien explicadas, ensanchadas, sin las curvaturas que tenía la Constitución de 57, y las cuatro grandes columnas son: La ley de tierras, la ley de reglamento de la cuestión religiosa en México, la ley que se refiere a la enseñanza y la ley obrera y ya lo saben ustedes señores, cómo me alegro, no necesito decirlo. Pues bien, esas cuatro grandes columnas son la resolución de los problemas sociales, son las que hacen el precio, la belleza de esta grande, de esta noble Carta de 1917.(Aplausos.) Yo pensaba, en mi triste concepto, acaso careciendo de la experiencia del señor García Vigil; yo pensaba que la Constitución de 1917 era también la bandera de los avanzados; yo pensaba también que la Constitución de 1917 era también en donde se habían reasumido, a donde habían llegado como a lo más alto de una pirámide egipsiaca por su grandeza y por su mole tan inmensa; yo había pensado que allí estaban concertados los

ideales de la revolución y que era el punto de mira para todos los revolucionarios, para todos los avanzadas y para todos los radicales. (Aplausos.) Y ya véis, señores, cuando hace tres días la hemos jurado solemnemente, solemnemente y todas las fibras de nuestro ser se habían conmovido y como yo sentí las mías cuando volví a repetir aquí las palabras solemnes que en Querétaro nos atrajeran las miradas cariñosas de la revolución; cuando yo volví a sentir otra vez aquí aquellas vibraciones hechas de angustia y de placer y de esperanza, porque ya sabía que en lontananza se abrían las puertas del porvenir, lanzando los rayos de un sol brillante; entonces volví a sentir las mismas impresiones de aquel día, entonces sí había creído que otra vez en el Congreso Constitucional, que otra vez los revolucionarios congregados, agrupados alrededor de una ley, íbamos a pronunciar las últimas palabras de salvación e íbamos a indicar al pueblo mexicano que no había sido mentira, que no se había equivocado al levantarse obedeciendo la clarinada épica que nos convocaba a la guerra sacrosanta. Y entonces, en este momento, escuchando que ya se la ataca a fondo, hiriendo las vísceras nobles, llamando a ella misma una violación de la Constitución de 1857, yo no he podido menos que sentirme horriblemente sorprendido y llego a preguntarme cómo los señores del Partido Liberal Constitucionalista han podido invitaranos, han podido contaminarse, han podido llevar a su seno a los constituyentes de Querétaro, ellos que pisotearon, que violaron la ley. (Aplausos.) ¿Qué curioso que esta ley que es la aceptación de todos los revolucionarios, en este Congreso constitucional se la ataque cuando no la hemos visto funcionar aún, ¿qué será cuando funcione? ¡Se la viene a atacar tan rudamente! Señores constituyentes, es preciso, es indispensable que nos unamos, que sepamos qué es lo que vamos a hacer, que sepamos cuál es nuestra actuación política en este Congreso. ¿Hemos de defender la Constitución de 1917? (Voces: ¡Sí, Sí) ¿O hemos de tolerar que se la venga a atacar aquí, llamándola a ella misma la violadora de la Constitución de 57? (Voces: ¡No, no!) Yo declaro solemnemente que retiro desde luego la solicitud que ayer he ido a firmar al Partido Liberal Constitucionalista. (Aplausos.) Inmediatamente la retiro y yo convoco y yo invito a los compañeros de 1917 que ayer se inscribieron a que hagan lo mismo, que nos unamos, que tracemos nuestra línea de conducta y que sepamos a que atenernos aquí. (Aplausos estruendosos.)

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Martínez de Escobar para la rectificación de hechos.

El C. Martínez de Escobar: Señores diputados: El señor García Vigil, que hace pocos días se ostentó aquí como un grande, como un enorme revolucionario de ideales, de ideas firmes, de principios rectos, de grandes convicciones, cuando se discutiera la credencial de Antonio Villareal, hoy se nos ha transfigurado en un perfecto reaccionario. (Aplausos ruidosos). Señores diputados: Tengo el honor inmenso de pertenecer al grupo de los constituyentes jacobinos y tengo también, escuchadme, el honor inmenso, de pertenecer al Partido Liberal Constitucionalista; porque sé, siento y lo he observado perfectamente bien, que las tendencias del Partido Liberal Constitucionalista, son las mismas, por afinidad de aspiraciones, por unidad de tendencias. No vayáis a cometer un grave error, señores diputados, al creer que aquí, por boca del hoy reaccionario García Vigil, ha hablado el Partido Liberal Constitucionalista. (Aplausos.) No puede ser, si uno o dos de sus más distinguidos miembros vienen a aseverar lo que reaccionariamente ha dicho el señor García Vigil, yo también retiraré mañana mi solicitud y no perteneceré al Partido Liberal Constitucionalista. (Voces: ¡Ahora, ahora!) Yo invito al señor licenciado Medina, - voy a ser algo extenso, voy a hacer explicaciones, voy a decir algo que tiene que producir alguna impresión, - yo invito al licenciado Medina a que no vaya a proceder con una verdadera ligereza de juicio, con una verdadera ligereza de criterio, insistiendo en quedar desde este momento separado del Partido Liberal Constitucionalista. No, compañero Medina; usted es un hombre que ha hecho honor, que es gloria del Congreso Constituyente de 1916 - 1917. Usted es uno de los hombres que harán gloria en este Congreso Constitucional, y de los que harán gloria también en el Partido Liberal Constitucionalista. (Voces: ¡No, no!) Un momento, señores diputados; soy honrado, vengo a decir verdades no sé de mentiras; aunque se produzca el escándalo, la verdad la diré: No es García Vigil el jefe del Partido Liberal Constitucionalista; García Vigil se nos ha presentado como ayer Querido Moheno, como ayer Lozano, como ayer García Naranjo. Ayer justamente recibí un pliego certificado que viene de San Antonio Texas, y se dice y se hacen constar toda esta serie de argumentaciones falaces, necias, antipatrióticas, que ha venido a producir aquí el señor García Vigil. Se dice sencillamente todo eso que ha venido a decir hoy, y lo ha dicho como un completo ignorante de los que es derecho constitucional; el señor García Vigil cree que está escrito dentro de un precepto, dentro de una disposición escueta. No, señor García Vigil; el derecho constitucional forma parte integrante de la misma naturaleza del hombre; el derecho constitucional es también derecho consuetudinario, que rige, por ejemplo, en Inglaterra, y es un derecho constitucional que si aquí no existe de una manera absoluta, sí existe de una manera relativa, y a medida que el pueblo mexicanos va revolucionando, así se va definiendo, así se va integrando. El señor García Vigil no sabe qué han sido las revoluciones y cuáles han sido los productos de las mismas: Los congresos constituyentes, señores diputados , a través de todos los pueblos, de todos los tiempos, de todos los espacios, han sido la síntesis política de los procesos revolucionarios; son hijos legítimos de las revoluciones, las revoluciones son las causas eficientes y finales, y el efecto inmediato y espontáneo en el Congreso Constituyente. ¿Cómo ha venido evolucionando el pueblo mexicano, señor García Vigil?

El C. García Vigil: Pido la palabra para contestar.

El C. Martínez de Escobar: No estoy interpelando a usted; tendrá tiempo de contestar. Bien: Sabemos todos nosotros cómo las revoluciones engendran nuevas constituciones. Bien sabemos nosotros, cómo cuando estábamos bajo el régimen terrible del coloniaje, una revolución intensa que estalló aquí en esta colonia de aquella antigua España, en este territorio encantado de las ricas minas de oro y plata, en este territorio de pechos robustos y vigorosos, aquí tres tiranías, el encomendero, el militar autoritario y el fraile, vinieron a extraerle todos sus jugos y toda su substancia nutritiva. Bien sabemos que aquí, ese grito de rebelión cuando brotara de los sagrados labios del padre Hidalgo, sin tener en consideración las leyes de la religión, produjo en esta colonia una nueva ley. ¿Cuál ley, señor García Vigil? Debéis saberlo, porque sóis ilustrado, pues aquí sólo habéis hecho gala de perversidad y reaccionarismo. ¿Qué ley surgió en México? Surgió la primera Constitución: No quiero referirme al decreto que aboliera la esclavitud en México, ni siquiera a la primera acta de independencia, ni al decreto de 1810. La primera acta de independencia de 1913, de la que surgió después el primer Congreso

Constituyente y la Constitución de Apatzingán de 1814. ¿Cómo surgió esa Constitución, señores diputados? Surgió como hija legítima, como hija vigorosa y fuerte de un proceso revolucionario que se verificaba en el seno de esta patria nuestra. Es verdad que esta Constitución fue teórica, pero esa Constitución fue hermosa y bella; nada más escrita, nunca tuvo una efectividad práctica y real, pero esa Constitución surgió como fruto de una revolución. Y después ¿qué pasó? Todos lo sabemos: El Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, aquellos que decían cómo debía organizarse la nación que se hacía independiente. El Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, ¿Cómo surgieron? ¿Cómo nacieron? Nacieron como producto de la misma revolución, y así se vienen formando, señores, esas leyes, y por eso he dicho que han sido ellas las síntesis suprema de procesos revolucionarios; y aquel Plan de Iguala y Tratados de Córdoba decían la forma en que debía organizarse México, con un monarca, que sería ya Fernando VII, ya su hermano, ya un príncipe de la casa de Borbón. Sabemos perfectamente, que cuando el Congreso Constituyente iba a producir una ley basada en ese Plan de Iguala, sabemos perfectamente bien, decía yo, que allá en el parlamento ibérico no se aceptó ese Plan de Iguala ni esos Tratados de Córdoba. Y entonces ¿que sucedió? Que poco tiempo después, Agustín de Iturbide, valiéndose de aquel desconocimiento, en donde rayara a gran altura don Lucas Alamán y a muy baja altura el conde de Toreno, se proclamara emperador, y el Congreso aceptó que se coronara Agustín de Iturbide, el emperador iluso; pero pronto la agitación parlamentaria existente inició el ataque, se encontraron en choque el parlamento y el emperador, y Agustín de Iturbide vino y disolvió ese Congreso Constituyente, más o menos en 1812. ¿Qué sucedió? Que pronto se inició nueva revolución, proclamada por Antonio López de Santa Anna, que dió al traste justamente con la coronación de Iturbide. ¿Qué sucedió después? Que por medio de esa revolución también tuvo que destruirse aquel reinado que no podía existir aquí, porque era una planta fantástica y exótica, y pronto vino el acta de Constitución de 1824, y poco tiempo después el Congreso de 1824, que diera la Constitución federativa de ese mismo año. ¿Cómo surgió la Constitución de 1824 señor García Vigil? ¿Como producto de un texto rígido, como producto de una revolución. Indudablemente que sí, y siguieron esas revoluciones, produciéndose un vaivén, un flujo y reflujo, de acciones y reacciones, surgiendo ya el partido liberal, ya el partido conservador; y en un momento dado se armonizaban y equilibraban los dos, y generando esas constituciones de que hablara el señor Medina brillantemente, llamadas las 7 leyes constitucionales, que estableció aquel nefasto poder conservador; y después, por medio de procedimientos revolucionarios, vino la Constitución de 1843, y así vimos que en aquel revolucionar de fuerzas estáticas y dinámicas en sentido opuesto, unas en el sentido de que evolucionara progresivamente el pueblo, y otras en el sentido de que no progresara; así, en ese flujo y reflujo de dos fuerzas en contienda, en esa lucha constante de dos fuerzas enteramente opuestas, ¿qué pasó? ¿Qué vino? Vino el Congreso Constituyente de 1842, señores diputados, que empezó a establecer las bases de cómo debía organizarse México; iba a dar una Constitución muy superior a la de 1824; pero el partido conservador, Santa Anna y todos sus sectarios, trataron de destruirla y lo consiguieron, por medio de la revolución, señor García Vigil; y después de la lucha más gigantesca, después de que se hizo más intensa y más fuerte, volvió a restablecerse en México la Constitución de 1824, hasta que Antonio López de Santa Anna, que ya temblaba de espanto y de miedo, y que ya estaba asombrado del avance inmenso de las reformas sociales y políticas, que nacieron primero en el cerebro potente, alto y luminoso de don Valentín Gómez Farías y del doctor José María Luis Mora, temeroso de ver que aquella fuerza se agigantaba e iba a aplastarlo, entonces francamente dijo lo que era y se alió abiertamente al clero; entonces se declaró dictador, y vino la revolución de Ayutla, que no solamente trataba de extirpar de raíz a este tirano, sino de que se estableciera un Congreso Constituyente, para que dentro de la forma republicana y dentro de un sistema de gobierno federativo se constituyera México. De manera que ¿cómo habrían existido en México constituciones liberales, constituciones progresistas, constituciones democráticas, si fuéramos a tener ese criterio ruín, ese criterio mezquino, sí muy mezquino, estrecho y completamente raquítico del señor García Vigil? Seguramente que estaríamos todavía tan atrasados como si estuviéramos en la época del coloniaje. ¿Cómo se formó la Constitución de 1857? Por medio de una revolución, sin tener en cuenta un texto, ni un precepto, ni una disposición; luego aquel grupo, más que de moderados, de conservadores, arrullaron cariciosamente, con palabras de adulación, los oídos de aquel presidente que había protestado, Comonfort; y aquel arrullo musical pronto hizo que aquel presidente, la Constitución que había protestado cumplir la desconociera, y engendró la inmensa, la sublime, la noble, la gigantesca, la gloriosa revolución de la Reforma; aquella obra que vino a hacer que se condensaran, que fueran una vida real, una verdad atrayente y sugestiva todas aquellas reformas que habían sido iniciadas en el año de 1833-1834, cuando don Valentín Gómez Farías y el doctor José María Luis Mora, y que surgió después de aquel conjunto de reformas grandiosas, que asustaron también a la clerecía y a las grandes riquezas, y que engendró después la guerra de intervención. Todas esas conquistas han venido produciendo eso, hasta que se llegó a una época en la que dominó por un momento la época porfiriana, en la que nuevamente los elementos reaccionarios, también por medio de ese arrullo musical, acariciaron los oídos del déspota y del tirano Porfirio Díaz, y las instituciones democráticas fueron letra muerta. Nunca tuvieron un espíritu brillante, y tal época generó nueva revolución. Bien. ¿Cómo quería usted, que se dice ser revolucionario - y ahora sí lo interpelo, - cómo habría usted propuesto, señor García Vigil, que se reformara la Constitución de 57? Porque las necesidades políticas, las necesidades psicológicas lo necesitaban, ¿cómo podría usted haber hecho para que esa Constitución se reformara, señor García Vigil? Responda usted.

El C. García Vigil: Señor presidente, me reservo para hablar después y contestar con la debida extensión. (Siseos y voces: ¡No, no!)

El C. Martínez de Escobar, continuando: Yo ruego a usted que me conteste esa interpelación, señor García Vigil.

El C. García Vigil: La contestación no puede ser sintética, tiene que ser expositiva.

El C. Martínez de Escobar: El derrotado y el vencido así contesta siempre, saliéndose por la tangente.

El C. García Vigil: Voy a subir a la tribuna señor Martínez de Escobar.

El C. Martínez de Escobar: Las constituciones pueden tener dos sistemas de reformas: Reformas absolutamente radicales, netamente absolutas; por ejemplo, que se cambie un sistema de gobierno, de monárquico constitucional en monárquico absoluto; que un sistema de gobierno monárquico

se cambie en un sistema republicano o que un sistema republicano se cambie en un sistema monárquico. ¿Cómo y de qué manera puede reformarse esa Constitución? Esta es la verdad histórica, esta es la verdad de los hechos; esto está palpitante de la Francia, en todos los pueblos que han venido evolucionado. ¿Cómo? Por medio de revoluciones y de congresos constituyentes, cuando se trata de cambiar de una manera absoluta y completa un sistema de gobierno y un sistema de constitución. Esa es una reforma que sólo puede hacerse por este medio. Viene la otra, señores diputados. Reformas generales a la Constitución, sin que estas reformas signifiquen un cambio de gobierno. Un cambio de sistema constitucional, como la reforma que se ha venido haciendo aquí en México; como la reforma que trajo aquel Congreso de 1916 - 1917. ¿Qué modificó? ¿Nuestro sistema de gobierno? Nunca; está firme el sistema republicano. ¿Nuestro sistema de constitución? Nunca; está allí la forma del sistema federativo, pero tuvieron que hacerse reformas generales, ¿en qué parte? En todas ellas; ya en lo que se llama derecho social, que establece disposiciones que determinan la libertad del individuo en la sociedad, debidamente constituída en estado, pueda restringir esas libertades en provecho de las libertades públicas; ya en las garantías constitucionales, ya en la forma de gobierno, en la armonía, en la ponderación, en el equilibrio mismo de los poderes públicos, que yo llamo derecho político o derecho administrativo, porque el derecho administrativo es derecho dinámico en acción; pues para que estas reformas puedan hacerse en una Constitución en un pueblo como el nuestro, es indispensable y es necesario, y no pueden hacerse de otra manera, más que porque pueblos como éste, para evolucionar necesita revolucionar, y no es revolución nada más el tronido de los cañones, el brillo de la espada, el grito de la ametralladora; es revolución la voz de las tribunas; es revolución un cambio de sistema, un cambio de principios, un cambio en la idea; y eso fue el Congreso Constituyente de 1916 - 1917: Una suprema síntesis del proceso revolucionario que había venido estremeciendo el alma nacional. Reformas de carácter económico, las hizo; reformas de carácter político, de carácter administrativo, de carácter psicológico, ya las citó el licenciado Medina. Ya explicó el artículo 3o., la cuestión agraria, la cuestión obrera, la ponderación de los poderes. ¿Cómo iban a hacerse estas reformas? ¿Cómo ordena el artículo 106 ó 108? ¿Qué dice, señor García Vigil? ¿Cómo manda el artículo 108 o| 110, no recuerdo cuál, de la Constitución? Pues no es usted revolucionario, señor García Vigil; eso dicen desde allá, allende el Bravo, Calero, Prida, Lozano, Moheno, toda esa pléyade de hombres siniestros para el porvenir nacional; eso dicen; por eso afirman que sencillamente ese Congreso Constituyente es violatorio de la ley. Eso mismo ha venido a asentar el señor García Vigil. Pues bien, ¿cómo dice la Constitución que debe reformarse? Pues establece que debe tomarse en consideración el mencionado artículo constitucional; pero obrando dentro de esta Constitución como poder constituyente, es decir, que concurran las legislaturas de los Estados con el Congreso de la Unión, en la forma en que la misma Constitución lo preceptúa. Yo le suplico al señor García Vigil, que como revolucionario me diga: ¿Cree que las grandes reformas sociales, económicas y políticas hechas por la revolución en la Constitución del 57, podrían haberse verificado y hecho por este sistema evolutivo, que solamente pueden hacerse en un país como Suiza, en un país verdaderamente organizado en política como Estados Unidos?; allí creo que podrían haberse hecho estas reformas, pero dentro de este texto constitucional, como era enteramente necesario e indispensable, no; lo estamos viendo, señores diputados; estamos viendo que el voto se viola a cada momento, que la expresión del ciudadano para constituir los poderes públicos no puede ser una verdad, porque no todos los que van al campo de batalla entienden, sienten verdaderamente lo que es revolución. ¿Cuáles fueron las causas que engendraron la revolución? Cuántas veces vemos hombres que en el campo de batalla fueron revolucionarios puros, y que cuando están ya en el poder público queman, señores diputados, lo que ayer adoraban y adoran lo que ayer quemaban, y siguen con los mismos sistemas; lo estamos viendo a cada momento: Imposiciones como la de Tabasco, imposiciones como la de Coahuila, y como en este caso en casi todos los Estados de la República. Ahora que la reacción está fuerte, que es verdad que está poderosa, donde puede asegurarse que aquí mismo en México, en esta capital, la reacción es inmensa, es tremenda, y en Tabasco y en Coahuila y en Sonora, en Chiapas y en Sinaloa y en Sonora, quizá éste no, pero en casi todos los Estados sí; y vemos a secretarios de gobierno reaccionarios y contemplamos a oficiales mayores reaccionarios, y ahora que se constituyan las legislaturas, reaccionarios en gran cantidad van a ir a integrar esas mismas legislaturas. ¿Cree el señor García Vigil que ese conjunto de hombres sin principios ,sin ideas, que van a integrar esas legislaturas, iban a dar facilidades para que evolutivamente, suavemente, cariciosamente, pudiera reformarse la Constitución con los grandes principios que se han establecido en la de 1916 - 1917? No, señor García Vigil; yo creo que en el calor del entusiasmo seguramente fue usted más allá de donde debió haber llegado; no es posible que esas legislaturas hubieran hecho ningunas reformas sociales y políticas a la Constitución de 1857; reformas que eran enteramente indispensables y necesarias. Se hacía indispensable; ya el derecho constitucional de todos los pueblos lo ha sancionado, ya el derecho constitucional de todos los tiempos lo ha sancionado, ya lo dije yo: En Estados Unidos, y en la Constitución de 1791 en Francia, y en la de 93, y después de esa serie de constituciones de las demás repúblicas, en todas esas partes, ha tenido que haber revoluciones; y esas revoluciones, que son el aliento nacional, que son el espíritu público y son las necesidades potentes que están flotando en la atmósfera, en el ambiente, hacen que se reforme el precepto escueto que tenía engañada completamente a aquella humanidad que quiere ascender a una cima progresiva; así se han venido dando constituciones, mejores y mejores constantemente, por medio de congresos constituyentes. No podemos nosotros darnos constituciones que radicalmente vengan satisfaciendo nuestras necesidades por medios evolutivos. No; si usted está de acuerdo con la revolución, tiene usted que estar de acuerdo con la Constitución de 1916 - 1917; y si mal no recuerdo, yo muchas veces le pregunté: Señor general, ¿por qué no ha ido usted al Constituyente? Y usted me ha contestado: Por negligencia, por pereza, porque se me pasó el tiempo. ¿Es esto verdad? Yo no habría ido al Congreso Constituyente, y pensé no ir, cuando llegué a esta capital y me dijerón: "Ustedes en 8 días van a dar la Constitución;" "ustedes van a tener que apoyar de una manera absoluta el proyecto de reformas de la Primera Jefatura;" y entonces sí un grito de protesta surgió desde lo más íntimo de mi alma, de mi cerebro y de mi corazón, y entonces sí dije: "Si yo confirmo esta tendencia allí, yo me salgo del Constituyente;" pero es deber de todo mexicano desplegar energías y desplegar esfuerzos para evitar errores, pero no fue así: Un espíritu de amplia libertad dominó

en el Congreso Constituyente; jamás el Primer Jefe influyó en tal o cual sentido, que de tal o cual manera se redactase y se votase un artículo constitucional, ¡nunca! Hicimos las reformas que necesitamos. Si el señor García Vigil, señores diputados, protesta contra la Constitución de 1916 - 1917, si es honrado, si es digno debe salir por esa puerta hoy mismo, porque él acaba de protestarla hace muy pocos días. (Aplausos.) Si el señor García Vigil es revolucionario, y de aquí en adelante lo sabremos, el señor García Vigil no puede estar atacando la Constitución con el pretexto de atacar a la Primera Jefatura, a quien yo nunca adulo, a quien si yo veo un acto malo sé decírselo, porque así soy y así seré; pero no tampoco venir a hacerle sistemática oposición, ya por despecho o por cualquiera otra razón. (Aplausos.) De ninguna manera, señores diputados. Aquí venimos a hacer labor honrada, labor digna, como la hicimos en el Congreso Constituyente de 1916 - 1917 que fue el que dió esa Constitución. El señor García Vigil ha venido a protestarla hace 5 minutos, y se vuelve contra aquélla como un monstruo vengativo y terrible, y le lanza una serie de invectivas sangrientas; le hunde una serie de agujas o espinas para destrozarla completamente; una serie de conceptos de fuego para quemarla totalmente. Eso no es ser honrado, señor García Vigil; eso no es patriótico. Quiero volver a repetir, antes de bajarme de esta tribuna, al licenciado Medina y al grupo de constituyentes; no creáis, no debéis creerlo, es necesario que no lo creáis, solamente que uno y otro miembro del partido vuelva a decirlo, sólo en este caso nosotros, los del grupo constituyente, formaremos ese partido liberal, arrancándonos del grupo de hombres siniestros que quisieran hacer esta labor mala; pero por pronto, no porque el señor garcía Vigil hay venido a satisfacer aquí un conjunto de pasiones muy propias, no por eso debéis proceder así, señor Medina; no por eso debemos maldecir ni lanzar invectivas sangrientas al Partido Liberal Constitucionalista; en principios y en ideas, el grupo constituyente y el Partido Liberal Constitucionalista están perfectamente fusionados; un solo corazón palpita en ellos, un solo pensamiento, una sola idea común; el mismo árbol democrático y revolucionario nos cobija; no es la palabra del señor García vigil la palabra autorizada del Partido Liberal Constitucionalista. Al subir a esta tribuna, dos o tres miembros del Partido Liberal Constitucionalista me dijeron: ¡Pero qué barbaridad ha hecho el señor García Vigil!

El C. García Vigil: Pido la palabra, señor presidente.

El C. presidente: El C. Cravioto tiene la palabra para rectificación de hechos.

El C. Manzano: Pido la palabra para una moción de orden.

El C. presidente: Debía usted esperar a que terminen de hablar los oradores inscritos. Han pedido la palabra el C. Porfirio del Castillo y el señor García Vigil; sin embargo, tiene usted la palabra para una moción de orden.

El C. Manzano: No estamos discutiendo aquí más que la credencial del C. Medrano, y en esta discusión nos hemos extraviado.

El C. presidente: En vista de que los que han pedido la palabra, lo han hecho en uso de un derecho, el de rectificar hechos, eso mismo pudiera tener influencia en la votación, y la presidencia ha creído conveniente conceder la palabra para rectificar hechos, si la asamblea lo cree necesario.... (Voces: ¡Que hablen, que hablen!) Tiene la palabra el C. Cravioto.

El C. Cravioto: Señores diputados: Nunca más que hoy, he necesitado de una completa serenidad, de una perfecta ecuanimidad. Estoy para ustedes en una situación que sin duda tendrá trascendencia para la República, porque si yo me dejase guiar solamente por mis nervios, y solamente por la excitación e indignación que han producido en mí las palabras del señor García Vigil, tengo la seguridad de que en la situación internacional que nos encontramos, situación peligrosísima, estas palabras que saldrán de mí, dada la situación que he ocupado durante algún tiempo en el gabinete del señor Carranza, serán explotadas del otro lado del Bravo de los reaccionarios y por los enemigos de México. Por eso, señores diputados, no vengo a hacer un discurso, ya que las palabras majestuosas del brillantísimo Hilario Medina han satisfecho plenamente nuestra indignación; ya que la palabra cálida del C. Martínez de Escobar ha hablado también en nombre de los constituyentes. Yo voy a decir palabras absolutamente sencillas; no quiero de ningún modo conquistar un aplauso de la asamblea, ni de una adhesión de las galerías simplemente quiero desnudar ante ustedes al señor García Vigil con sus propias palabras, y quiero a la vez, para que veamos claro, de una vez interpelar a los líderes del Partido Liberal Constitucionalista, para que digan cuál va a ser su actuación en esta asamblea en virtud de las declaraciones que ha hecho el señor García Vigil; (Aplausos nutridos.) Aquí haré un breve paréntesis. Yo no estoy con el Partido Liberal Constitucionalista; tampoco, hasta ahora, he estado contra él. Este partido, como ustedes saben, se formó por la pléyade de revolucionarios, por las personalidades más distinguidas, tanto civiles como militares, entre las cuales casi unánimemente tengo amigos; a mí se me invitó para formar parte de ese partido, que no podía tener un objeto más simpático para mí, dadas mis tendencias; se formó el partido, exclusivamente para postular a don Venustiano Carranza para la Presidencia de la República; yo no formé parte de ese partido, a pesar de tener en él amigos prominentes y a pesar de que su objeto era para mí muy loable, sencillamente por dignidad de renovador, y aquí repetiré la palabra a propósito de no sé por qué surgió la discusión sobre el señor Palavicini en el seno de ese partido, y para atacar al señor Palavicini se nos atacó duramente a todos los que formamos parte de la XXVI legislatura. Algunos compañeros, yo no sé por qué, y este es un reproche que yo les haré siempre, se desentendieron de esos ataques, y a pesar de ello ingresaron y los oyeron con calma dentro del Partido Liberal Constitucionalista. Yo, que siempre he creído que nosotros cumplimos con nuestro deber, en vez de entrar a este partido donde nos atacaban públicamente en la tribuna, en la prensa y en los corrillos políticos, protesté siempre contra esos ataques; por esto a mí se me dice "renovador" y a los "renovadores" que están en el Partido Liberal Constitucionalista no se les dice así; sin embargo, esa es toda diferencia que yo tenía para no formar parte del Partido Liberal Constitucionalista antes de venir a este Congreso. En este Congreso, yo he creído, como el señor Avilés, que nuestro fundamental deber es cumplir con la ley. Por eso cada vez que el Partido Liberal Constitucionalista, por medio de las comisiones que son suyas, nos ha venido a presentar dictámenes en contradicción con la ley, yo he votado contra ese partido, y allí están todas las votaciones. Yo, señor Avilés, soy uno de los que con usted han defendido la Constitución. Hecha esta aclaración, creo pertinente decir que mis palabras no tiene ningún viso de ataque para el Partido Liberal Constitucionalista, no porque me falte valor civil, sino porque yo quiero antes oír la voz de sus líderes caracterizados. Creo que el señor García Vigil esta vez, por aberración pasional, por un error que yo deploro, porque para mí es muy estimable

el señor García Vigil, ha venido a poner en peligro su reputación y hasta su libertad, puesto que ha venido a cometer un delito. No quiero yo analizar qué móviles han impulsado a este revolucionario de ayer y a este perfecto reaccionario de hoy, para venir aquí a desarrollar esta conducta nefanda y reprochable. Sólo quiero que ustedes se fijen en todas las contradiciones en que ha incurrido para que les den a las palabras de él el justo valor que tienen. Nos ha venido a decir que él, que es un revolucionario probo y honrado, no quiso ir al Congreso de Querétaro para no pisotear la Constitución de 57 y ponerse en pugna con sus principios, porque el C. Primer Jefe había comenzado por violar el Plan de Guadalupe; había comenzado por pisotear la Constitución de 57 y había acabado por postularse en contra de lo convenido. Me basta sencillamente, para descargo de mi conciencia y defensa de mis principios, enumerar esas flagrantes contradicciones del señor García Vigil consigo mismo y lo haré con toda sencillez, puesto que sólo quiero que ustedes tenga conciencia de la verdad, y no quiero prender aquí hogueras y apasionamientos. El Plan de Guadalupe fue realmente el programa único de la primera etapa en la lucha del constitucionalismo contra la usurpación de Huerta. Ese programa correspondía de una manera sencilla, pero precisa, a la necesidad actual de ese momento; pero en realidad no satisfacía las aspiraciones que estaban en todos nosotros los revolucionarios. Era un programa simplemente de lucha para derrocar a Huerta, pero no era ni siquiera un programa político ni económico; nada, en fin, de todo lo que palpitaba entre nosotros. De tal manera, que cuando la traición de Villa hizo que el gobierno constitucionalista se trasladara a Veracruz, la mayor parte de los revolucionarios que tuvimos la gloria de seguir aquel histórico puerto al C. Primer Jefe, cada vez que tuvimos oportunidad, tanto en nuestras conversaciones como sus consejeros directos, como en nuestras entrevistas con él mismo, no dejamos de insinuarle que era forzosamente preciso para que no se nos siguiera tachando de personalistas como lo hacían los señores de la convención y los señores de Villa, que era preciso hacer un programa en que se delineara perfectamente qué principios, qué ideales y qué ideas sociales y políticas íbamos a defender. Entonces, señor García Vigil, yo no sé dónde estaba usted, pero en Veracruz se expidió por el señor Carranza una ley de adiciones y reformas al Plan de Guadalupe; desde entonces esa ley fue nuestro programa. Si usted fue revolucionario honrado, entonces usted debió haberse comprometido y se comprometió de hecho a sostener ese programa, entre otras cosas, tenía fuera de lo que ustedes saben, lo relativo al municipio libre, a las reformas sociales, a la agraria, al problema económico, etc., tenía dos cosas importantes; por él quedaba autorizado el señor Carranza para poderse postular a la Presidencia de la República en un futuro más o menos próximo. Por él, también, señor García Vigil, todos los revolucionarios, tanto los que andaban con las armas en la mano como nosotros los civiles, nos comprometimos a que se integrara a la mayor brevedad un Congreso Constituyente. Este Congreso Constituyente era necesario que funcionara en la forma en que lo hizo; nadie de nosotros desconoció que era tal vez esto uno de los peligros más grandes que tenía que afrontar la revolución, porque ya están ustedes viendo cómo hasta un revolucionario de ayer ha venido aquí casi a atacar la revolución en nombre de la Constitución de 57, y si esto hace el señor García Vigil, ¿qué harán los viejos reaccionarios? (Aplausos.) Era perfectamente conocido de todos los revolucionarios, que la Constitución de 57 no satisfacía las aspiraciones ni las necesidades de nuestro estado social; era también perfectamente conocido por una experiencia cruelísima, por una experiencia reciente, del tiempo del señor Madero, tratar de reformar la Constitución de 57 en los términos de la Constitución misma, no era otra cosa sino llevarnos una fracción a un fracaso redondo y total. Solamente voy a recordar esto, señores diputados: En tiempo de la XXVI legislatura, varios que siempre hemos creído que en el problema agrario está el problema capital de la revolución, presentamos aquí numerosas iniciativas, no recuerdo si fueron veinte o más, pero sí fueron bastantes; se nombró una comisión especial integrada por diez o quince miembros, exclusivamente con objeto de que estudiara todas estas iniciativas y nos trajera proposiciones concretas para resolver este problema, y, sin embargo, ustedes saben que no se pudo hacer absolutamente nada. Teniendo en cuenta esto, el señor Carranza y sus principales consejeros y con la aprobación de los principales revolucionarios armados, se decidió por convocar un Congreso Constituyente, a fin de que se restaurase el orden constitucional a la mayor brevedad y que no se pusieron después obstáculos para estas reformas que ya conocen y que son el programa más alto que podemos traer aquí. Esto basta para contestar la interpelación que hizo el señor García Vigil al señor Avilés. Creo que el Primer Jefe no se ha apartado del Plan de Gudalupe, porque todos sus actos ha estado sancionados por los representantes de la revolución, puesto que ellos han sostenido con sus palabras y con sus hechos en los campos de batalla, en la prensa y en donde quiera, han sostenido las adiciones al Plan de Guadalupe, que son la veradera bandera de la revolución, antes de la Constitución de 1917. Ahora yo quiero simplemente hacer notar a ustedes las contradicciones del señor García Vigil. El señor García Vigil ha venido aquí a hacer graves imputaciones al C. Primer Jefe, haciéndose aparecer como paladín del Plan de Guadalupe y de la Constitución de 57, y digo esto porque acusaba al señor Carranza de haber violado el Plan de Guadalupe, y al señor Carranza y a todos nosotros los constituyentes, de haber violado la Constitución de 57. El señor García Vigil dice que por ese motivo no fue a Querétaro, y yo pregunto: ¿No es verdaderamente falta de honradez política, y, por consiguiente, de probidad política y personal estar en este salón? El señor García Vigil, si acusó al C. Primer Jefe de haber violado el Plan de Guadalupe; si lo acusó de haberse postulado a la Presidencia de la República, no debió por lo tanto, formar parte de ese partido que tenía como objeto principal sostener la candidatura del C. Primer Jefe para la Presidencia de la República. Si el señor García Vigil creía que los constituyentes y el señor Carranza habíamos violado la Constitución de 57, el señor García Vigil carece por completo de honradez al venirse a presentar ante nosotros, y al venir a protestar guardar y hacer guardar esta Constitución que le parece atentatoria. (Aplausos.) Yo deploro verdaderamente tener que atacar a un hombre que yo estimaba ayer y a quien me hubiera honrado estrechándole la mano; pero, señores, este hombre que se dice revolucionario, que se sienta entre nosotros en esos bancos de los que se dicen radicales, no debe venir honradamente a figurar entre nosotros, no debe resucitar viejos procedimientos, no debe venir a protestar hacer guardar una Constitución que es el primero en atacar y en pisotear, sino que debe irse con toda honradez y con todo valor entre las hordas de Zapata o

entre los caníbales de Villa, que ya empiezan a gritar como el señor García Vigil: ¡Viva la Constitución de 57! (Aplausos ruidosos.)

PRESIDENCIA DEL C. ROMAN ALBERTO.

El C. Hay: Pido la palabra.

El C. García Vigil: Señor presidente, yo tengo la palabra con anterioridad.

El C. presidente: No, señor, se ha inscrito antes el señor Hay. Tiene la palabra el C. Hay.

El C. Hay: Si no fuera por el alto puesto con que vuestro voto me ha honrado, alto puesto que en estos momentos ocupo, no vendría yo a hacer uso de la palabra después de un Medina, después de un Martínez de Escobar, que con tanta habilidad, con tanta corrección y de una manera tan clara, han venido a demostrar el por qué la Constitución de 1917 ha destruído la Constitución de 57, y por qué ha tenido razones y derecho para destruirla. Pero desde el momento en que ocupo el honrosísimo puesto de presidente de este Congreso, vengo formalmente, y creo yo que puedo hacerlo a nombre del Congreso, a protestar contra las palabras del señor García Vigil, que empezó en los primeros momentos de funcionamiento de este Congreso, hollando y pisoteando la Constitución que hemos jurado guardar. (Aplausos.) Deseo intensamente que el C. García Vigil se haya exaltado y que haya pronunciado palabras que no siente y él tendrá oportunidad de decírnoslo después; pero si acaso no es así, si acaso no rectifica sus palabras, si acaso no aclara sus conceptos, esta protesta mía que hago como presidente del Congreso, queda en pie, mientras él no haga esas rectificaciones; pero también no solamente como presidente de este honorable Congreso vengo a hablaros aquí, también como miembro del Partido Liberal Constitucionalista, puesto que en estas condiciones protesto también enérgicamente contra esas palabras, pues puedo asegurar a ustedes, señores, que ese no es el sentir general del partido, puesto que el partido está en todo y por todo con la Constitución y con los constituyentes que formaron esa Constitución. El C. García Vigil, si no me equivoco, hace aproximadamente un par de meses que no se ha presentado a los salones del Partido liberal Constitucionalista, y por lo tanto, no creo que deba considerarse con el derecho de levantar una bandera que no es la del Partido Liberal Constitucionalista, ni de enunciar palabras que no manifiesten la conciencia de ese partido. Yo invito a los señores Urueta, Zubaran, Acuña, Aguirre Colorado, en fin, a todos los miembros del Partido Liberal Constitucionalista, a que me digan si están de acuerdo con esas palabras vertidas por el señor García Vigil, y que me digan si están dispuestos a hollar la Constitución de 1917 o a sostenerla con tanta firmeza, con tanta convicción, con tanto amor como aquellos constituyentes que la formaron.

El C. Urueta: Por supuesto que sí.

El C. Hay, continuando: Por tanto, señores diputados, véis que esas palabras del señor García Vigil, no emanan del Partido Liberal Constitucionalista, emanan únicamente del señor García Vigil, y por tanto, yo suplicaría al señor Medina que retirara la invitación que hizo a los señores constituyentes de separarse.... (Voces; ¡No, no, no!) Invito al C. Medina para retirar esa invitación que hizo a los ciudadanos constituyentes, a menos que los ciudadanos constituyentes crean que las palabras del señor García Vigil son las palabras del partido. Viene aquí un miembro del partido honradamente a hablar y a protestar de la manera más solemne, que como miembro del partido y como miembro de este Congreso, estoy dispuesto a seguir en todo y por todo con los preceptos de la Constitución de 1917, y que para el caso de que se desee cambiar o modificar cualquiera de esos preceptos, hay aquí un artículo que es perfectamente legal y por medio del cual podemos modificar esos preceptos dentro de la ley; no quiere decir que durante la discusión de las leyes orgánicas que harán efectiva la aplicación de la Constitución de 1917, no quiere decir que por estar en el desacuerdo con algunos de esos artículos, estemos violando el juramento que hemos hecho de sostenerla. No, señores, una cosa es modificar la ley de acuerdo con la ley, y otra cosa es pretender violarla de una manera tan abierta y descarada. (El C. García Vigil: ¡Protesto!) Ahora bien, si nosotros hemos ido a la revolución para modificar la Constitución de 57, lo hemos hecho porque mediante la evolución no se podía haber modificado; si nosotros hemos tomado las armas, ha sido precisamente para crear una Constitución que estuviera de acuerdo con las necesidades del pueblo; si nosotros hemos ido a las armas y hemos llevado como bandera el Plan de Guadalupe, y si ese Plan se ha modificado después, ha sufrido una modificación de acuerdo con las necesidades del pueblo y esa modificación ha sido sostenida, aprobada, por todos los que teníamos las armas en la mano, y por lo tanto, ha sido sancionada de una manera absoluta, y no se puede lanzar ningún reproche al C. Primer Jefe por esas modificaciones que han sido sancionadas por todo el ejército constitucionalista. Repito, señores, que sin hacer un discurso brillante, porque no estoy capacitado para ello, vengo, sin embargo, a protestar como presidente del Congreso contra esas palabras, puesto que de la manera más formal invito al señor García Vigil para que, en caso de sostenerlas, retire esa protesta y venga su suplente, o que venga nuevamente el C. García Vigil a protestar cumplir con el juramento que hemos hecho, porque de otra manera no podremos consentir la permanencia del señor García Vigil en este salón; y conste, señores diputados, que aquí yo he venido a votar en muchos casos contra altos miembros del Partido Liberal Constitucionalista; conste que el señor García Vigil es un miembro del Partido Liberal Constitucionalista, y con la misma lealtad con que he votado en algunos casos contra individuos que no son del partido, con esa misma lealtad vengo a hacer esta invitación al señor García Vigil, para que ratifique o rectifique; si ratifica, que se retire, y si rectifica, que conserve aquí su puesto y que haga el juramento solemne de conservar esta Constitución incólume, o con los cambios aceptados después de este Congreso. Debo decir de nuevo, señores, que yo, como miembro del Partido Liberal Constitucionalista, no reconozco aquí en el Congreso a ningún líder y yo creo que los señores compañeros estarán de acuerdo conmigo en que aquí no tenemos líderes, aquí seguimos nuestra propia conciencia que se va formando de acuerdo con las mismas discusiones. Yo, por mi parte, no reconozco a ningún líder y creo que los compañeros se encuentran en las mismas condiciones. (Voces: ¡Igualmente! ¡Claro!)

El C. Avilés: Señor presidente, quiero que se dé lectura al artículo 105 del reglamento..... (Siseos.)

- Un C. diputado: Yo pido que la mesa sostenga su trámite; el artículo no es oportuno.

El C. García Vigil: Todos habéis presenciado cómo uno tras de otro, sucesivamente, y ya unos haciendo gala de erudición, otros de floridez en el lenguaje, otros de lealtad a ciertos dogmas, me han hecho a mí carne de su

hambre. Verdaderamente he tenido que estar serenándome a cada momento no por otra cosa, sino porque la presidencia no me ha dado las oportunidades a que he tenido derecho para redargüir inmediatamente conceptos falsos, sofismas que flotan aún en este ambiente. Allí está. Ved qué inconsecuencia, inconsecuencia de principio y es lo fundamental y la causa que ha originado estos discursos tan fogosos y tan atrevidos también. Ese principio es este: la omnisciencia de los constituyentes, el dogma de su infalibilidad. Y quiero creer que ni de parte del C. Hilario Medina ni de parte del C. Martínez de Escobar, que son miembros del Partido Liberal Constitucionalista, haya habido malicia al tergiversar mis palabras y darles una estimación enteramente contraria a la que han tenido. Se han equivocado de medio a medio los señores Hilario Medina, el señor Martínez de Escobar en parte, y todos los diputados que han asentido a sus palabras. Se han equivocado de medio a medio, porque están creyendo que yo, yo Manuel García Vigil, iba a querer retrotraer la constitución de 57 y calificar de deficiente la obra de los constituyentes, por exceso. ¡Yo, yo iba a calificar eso, yo que hubiera querido desde hace varios años que la Constitución de 57 hubiera quedado aparte y que se hubiera dejado al pueblo mexicano en libertad amplísima, esto es lo que he querido, libertad amplísima para discutir los graves problemas para los que se ha debatido, y darse una Constitución como la ha deseado! No, no califico yo la deficiencia por exceso; al contrario, la califico por defecto. ¡Claro que para mí, revolucionario de verdad, ¿cómo habría de satisfacerme? Y hay muchos constituyentes que lo saben porque me han dicho en conversación, que su obra, ya por la premura del tiempo, ya por las circunstancias en que se efectuó ese Congreso, ha sido deficiente, le ha faltado todavía hacer eso de que hablan ellos: ¿Cuándo se han satisfecho las aspiraciones populares en lo que respecta a libertad? ¿Cuándo se han satisfecho las aspiraciones de la nación entera en lo que respecta al equilibrio de las clases sociales? ¿Dónde están estos preceptos que nos haya dado la Constitución de 1917? ¿Dónde están esos preceptos que ambiciona un revolucionario como yo? ¿Dónde está eso? No Señores, los constituyentes de 1917, ellos mismos, aunque aquí vengan a decir lo contrario, lo han dicho y sostenido por medio de sus firmas, lo han dicho, su obra es deficiente. ¡Qué tarea la que nos ha legado a nosotros! ¿Por qué dijeron que el Congreso constitucional tendría un período extraordinario, tendría un período que comenzaría el 15 de abril? ¿Por qué no fijaron la legislación sobre los tribunales, sobre el trabajo, la legislación sobre las responsabilidades a los funcionarios públicos? ¿Por qué nos han legado esa tarea? Por que ellos mismos han comprendido que su obra es deficiente. ¿Cómo vienen, pues, ahora, a tergiversar mis palabras, a falsearlas y a pretender hacer creer a la asamblea que yo califico de excedente la obra de ellos, que yo quisiera contentarme, como lo dicen ya los reaccionarios y los conservadores, con la Constitución de 57? No, no es eso, y ellos sí, ellos sí son conservadores. ¿Por qué ahora están ellos encastillados, equivocadamente, en su omnisciencia? ¿Quién se les ha dicho? ¿Cuándo ha probado la Constitución de 1917 su bondad para las necesidades de la República? Si apenas comenzamos, si no hace más que un mes que se ha promulgado y todavía no ha sido puesta en vigor, ¿dónde, pues, está esto de que nos hablan los constituyentes, que dicen que aquí yo he renegado? ¿Por qué invocar las reformas a una Constitución por medio de una revolución si yo no he negado eso? Yo hubiera querido desde un principio que la constitución de 57 hubiera quedado; pero sí habría yo querido forzosamente que el Congreso que se reuniera para eso, reuniera todos los requisitos indispensables, tuviera todo el tiempo necesario para meditar sobre estos problemas, que no procediera con ligereza, que no hubiera recibido un proyecto de reformas y que sintiera apremio porque estaba fijada de antemano la fecha en que tenía que concluir sus deliberaciones. ¿Es justo, es lógico que de antemano, para promulgar una Constitución de una trascendencia tan grande como la que debe tener ésta, se haya fijado de antemano el día en que habría de abrirse este Congreso y el día forzoso e indispensable en que habría de clausurarse? No, no puede ser eso. Los constituyentes sabía a ciencia cierta que ellos, y lo digo por los radicales, que ellos han ido a hacer obra buena; nosotros la hemos aplaudido aquí cuando hemos conocido la votación para el artículo 3o.; nosotros aquí, hemos aplaudido también las reformas que han estado con el espíritu de la revolución; pero nosotros, y esta es mi opinión, ¿qué, yo no puedo ascender a esta tribuna a emitir mi juicio precisamente sobre una Constitución que no está puesta en vigor y a la cual califico de deficiente conforme a la idea revolucionaria? No creo que se haya excedido, sino al contrario, que ha faltado porque todavía no ha dado todo lo que se esperaba de ella. ¿Cómo, pues, venir aquí a calificar mis palabras de términos hollantes de la Constitución de 1917? Y si yo la he jurado, yo lo he dicho en los corrillos: Yo voy a jurar la Constitución, y no solamente eso, en mi fuero interno juro reformarla y juro completarla, porque a eso vengo aquí, a legislar; y si me equivoco, allí están todos los que tienen su voto propio para que voten en contra mía; pero yo me he prometido, como revolucionario, decir esto: Que es deficiente la Constitución de 1917, porque los constituyentes de 1917 pasaron por alto sobre las vidas de nuestros enemigos, sobre las vidas de los enemigos de la revolución; porque pasaron por alto sobre los bienes de esos mismos enemigos, ¿dónde está el radicalismo de que se ha alardeado? ¿Dónde están esas reformas transcendentales y radicales de que hablan? No está esa reforma más en el artículo 3o. de la Constitución. Dogma a dogma, el dogma de 1917 contra el dogma antiquísimo, el dogma del papismo y del clericalismo. Eso es lo que alabo; esta es reforma radical; pero en lo demás ¿cómo voy yo, revolucionario, yo, que deseo la evolución de los gobiernos como la evolución de los pueblos; yo, que me he metido a revolucionario con objeto de que el pueblo mexicano tenga la libertad, la única que fecundiza todos los actos y sin la cual no puede haber desarrollo posible? ¿Cómo había yo de consentir, había de pensar con el criterio estrecho, que como dice el señor Hilario Medina, pondera el poder presidencial? Lo pondera, sí, señor, lo pondera, así dice Natividad Macías, este es el término técnico: ponderación de los poderes. ¿Cómo he de estar de acuerdo con eso, cuando nosotros hemos tenido constantemente a la mayor amplitud, al equilibrio, y, sobre todo, ¿se ha equivocado Inglaterra, se ha equivocado Francia después de las cruentas luchas de las monarquías contra la república? Y, por último: ¿Se ha equivocado Rusia cuando ha derrocado un régimen absoluto, a pesar de la fuerza tan grande que tenía, y ha dado mayor fuerza y puede decirse, todo, a un parlamento? Y si yo peco en algún sentido, no digo contra la revolución contra la cual no he pecado jamás, pero ni contra la misma Constitución de 1917,

¿por acaso he venido yo a decir aquí que voy a reformar la Constitución con medios distintos de los que establece la misma Constitución? Soy acatador, como ninguno, de la ley. Es precisamente lo que yo deseo, que haya una ley, que haya esa ley un día con la cual procedamos, y esa ley era la que yo invocaba con anterioridad, porque si la revolución se hizo de una manera tan impetuosa por actos indeclinables, verdaderamente primos, ¿por qué no habría de hacerse así también la reforma? Sí, señores, pero la Constitución no se reformó así; la Constitución de 1917 tuvo el grave pecado de que fue hecha con apremio y eso sí no lo reconocen hoy los constituyentes porque están naturalmente ufanos de su obra, porque están orgullosos de ella. Pero hay también que discutir si este orgullo es o no justificado. ¿Qué creéis que no lo van a reconocer más tarde? Muchos hay que ya lo han reconocido, y como la prueba de ello puedo citar algunos artículos que no han sido votados por unanimidad. Si hubieran sido votados por unanimidad, habría una prueba absoluta y ni entonces sería concluyente esa prueba en contra de lo que yo digo, pero no hay tal. Por esto, y reconociendo como hay que reconocer conforme al principio liberal, que no se ha dicho todavía la última palabra sobre legislación, sobre filosofía especulativa, sobre política sociológica, que no se ha dicho nada, ¿cómo aquí vienen a abrumar mi cabeza y las cabezas de tantos que de seguro se constriñen y que tienen una idea propia y que quieren exponerla y que por ella se ponen a luchar como deben para venir a exponer sus ideas y a ver si las hacen tangibles para la unidad de la nación, y den al pueblo mexicano la libertad a que tiene derecho? ¿Por qué venir a abrumarme casi hasta con dicterios, a decirme reaccionario, a mí, que he luchado constantemente, ya en un sentido o ya en otro, con objeto de dar esa libertad, de dar esa reforma, con objeto de legislar, con objeto de que el pueblo, en fin, el pueblo mexicano, vea que todos sus sacrificios, que todas las penalidades no han sido estériles? Puede darse el bien a que tiende y puede desarrollarse con la amplitud necesaria, y naturalmente que esta amplitud no puede dársele sin esta libertad. ¿Cómo se viene a decir aquí por todos estos señores que yo he pisoteado? ¿A qué le llaman pisotear? ¿A decir que esta Constitución no ha satisfecho a la revolución? Aquí lo digo y lo he de decir, hoy como ayer, como en otros días lo he dicho: Así como he venido a jurar la Constitución de 1917, por cuanto a los medios que ella misma especifica para reformarla, así también con esa entereza, con esa convicción de revolucionario, juro desde esta tribuna que a eso han de tender todos mis esfuerzos.

El C. Martínez de Escobar: Es necesario que el señor García Vigil rectifique o ratifique lo que verdaderamente dijo. Yo les aseguro a ustedes que se trata de una cuestión verdaderamente trascedental para hacer hincapié en lo que efectivamente expresó el señor García Vigil, si no, el Partido Liberal Constitucionalista no estará a la altura a que debe estar. Yo suplico a usted, señor presidente, que por un momento me permita ir a la tribuna.

El C. presidente: El C. Urueta tiene la palabra.

El C. Martínez de Escobar: Un minuto nada más.

El C. presidente: Está bien.

El C. Martínez de Escobar: Habéis escuchado, señores diputados, todos los conceptos vertidos aquí por el señor García Vigil en estos momentos. Indudablemente que sí. Pues bien, tenéis que haber advertido que todos ellos fueron la contradicción más absoluta y más completa de los conceptos que en la vez pasada que habló en esta tribuna expuso. ¿Pruebas? ¿Para qué vamos a pedir que se nos lean las notas de los taquígrafos en donde se han recogido sus palabras? No hay necesidad. ¿No es verdad, señor García Vigil, que se ha arrepentido de lo que dijo? En este caso debe hacer usted una confusión sincera, una confesión honrada; pero que no venga aquí a hacernos decir palabras que jamás hemos pronunciado. ¿Cree acaso el señor García Vigil que nuestros cerebros sean tan obtusos, que no tengamos absolutamente una idea clara y distinta, que estemos creyendo que la Constitución de 1916-17 sea una obra perfecta, sea una obra armoniosa, sea una obra esencialmente bella en todas sus partes, en cada una de sus disposiciones contenidas en sus artículos? No, señores diputados, indudablemente que sí tiene grandes deficiencias la Constitución de 1916 - 17. Sí las tiene, no fue posible que en aquel Congreso Constituyente fueran los hombres que tenían una gran capacidad intelectual, una gran potencia cerebral para que allí, de buena fe y sintiendo las necesidades revolucionarias pudieran condensar todas y cada una de esas disposiciones generales. Sabemos que sí es deficiente; lo sabemos y no nos creemos omniscientes, que sí es necesario que se le hagan grandes reformas y haremos todas aquellas que sean necesarias para satisfacer esas necesidades que no se han llenado. Ningún constituyente ha venido a decir aquí que nuestra obra surgió enteramente bella, perfecta, sin ningún vicio, sin ningún defecto. Aquí lo ha expresado ya el señor Medina, no lo he dicho yo jamás. ¿Qué constituyente ha manifestado esto? ¿Alguno de ustedes lo ha dicho, compañeros? (Voces: ¡No, no!) indudablemente que no; pero el señor García Vigil se arrepintió de lo que dijo, indudablemente que sí, quizá ofuscado, quizá inconsciente pronunció esas palabras. Así lo quiero creer, porque no es posible que el señor García Vigil sea individuo de un criterio tan estrecho, de sentimientos tan perversos que volviera a ratificar lo que hace un momento dijo, porque no sería sencillamente mexicano. El señor García Vigil, refiriéndose al señor Avilés, dijo: "¿Por qué, señor Avilés, hoy viene usted tan apegado a la ley, tan apegado a la Constitución? ¿Por qué cuando ese Congreso Constituyente se estaba integrando y se estaba formando, por qué entonces usted no usó de ese mismo criterio? ¿Por qué no dijo que el artículo 10 de Constitución de la 57 prohibe que se forme este Congreso Constituyente?" Estos fueron los conceptos del señor García Vigil, señores diputados, estos fueron.....

El C. García Vigil: Pido la palabra para una rectificación. Yo no dije eso.... (Voces ¡Sí, sí!) solicito que se me oiga. Yo no pude haber dicho que la Constitución de 57 prohibía este Congreso, puesto que los constituyentes de 57 no podían pensar que en 1916 - 17 se iba a reunir ese Congreso Constituyente.

El C. Martínez de Escobar, continuando: Pues el señor García Vigil ha estado ahora mucho menos afortunado que hace un rato. El artículo relativo de la Constitución sí dice la forma en que debe reformarse la Constitución y desde el momento en que establece la forma en que debe reformarse la Constitución, reprueba la existencia del Congreso Constituyente; pero ya hemos establecido aquí de una manera perfecta, sí lo prohibe, señor García Vigil, desde el momento en que dice que los poderes constitucionales, legislativo local y general en concurrencia y en convergencia deben reformar esa Constitución. No es necesario que esa Constitución prohiba que se establezca ese Congreso Constituyente, tácitamente esa disposición sí

contiene esa prohibición, eso es lógico, es de sentido común, señores diputados. De manera que ya habéis visto cómo en estos momentos el señor García Vigil se escapó por la tangente: no quiso ni ratificar ni rectificar lo que ha dicho; de manera que yo deseo que el señor García Vigil, de una manera clara y precisa, responda a lo siguiente: ¿Usted cree, señor García Vigil, que esta Constitución de 1916 - 17, que se acaba de promulgar es ilegal? ¿No está conforme al derecho constitucional? ¿No está conforme con los principios revolucionarios? ¿Es decir que todo lo que hemos hecho es letra muerta, papel mojado, porque sencillamente ese Congreso Constituyente no estaba basado en una disposición legislativa? Yo deseo que me conteste claramente: ¿Cree usted que esa Constitución realmente es ilegal en el verdadero sentido de la palabra "ilegalidad"? ¿En el verdadero sentido de la palabra "derecho"? Porque la palabra "derecho", porque la palabra "ley" están perfectamente armonizadas, la ley y el derecho están perfectamente fusionadas. Yo quiero que aquí diga si realmente vuelve a ratificar lo que dijo antes, que era ilegal la Constitución de 16 - 17 porque no se había reformado conforme a la Constitución de 57, en los términos que en ella misma dice.

- Un C. diputado: Pido la palabra para una moción de orden.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

- El mismo C. diputado: Esa interpretación no la puede hacer el orador, sino la presidencia, de acuerdo con el artículo 105 del reglamento. (Siseos.)

El C. presidente: Interpelaciones solamente las puede hacer el orador.

- EL C. Martínez de Escobar, continuando: Ahora bien, señores diputados, es necesario que se dilucide esto de una vez: el señor García Vigil fue electo diputado, creo que por el Estado de Oaxaca al Congreso Constituyente. Pues bien, las palabras cuando no producen ninguna efectividad, sino que son palabras, tienen sexo femenino, los hechos tienen sexo masculino. ¿Porque si fue usted electo al Congreso Constituyente por el Estado de Oaxaca, usted que tiene gran talento, usted que tiene grandes conocimientos no fue a cumplir con su deber al Congreso Constituyente? Porque si nosotros que no tenemos grandes conocimientos no pudimos dar satisfacción a esas necesidades ¿por qué usted no fue con su ilustración a decir: yo quiero más aun para la revolución, para el pueblo, para la patria mexicana, y se quedó usted aquí en la cobacha de su domicilio, aquí en los sótanos de su casa? ¿Por qué no fue usted a decir: Esta ley obrera que es de emancipación social todavía está deficiente; es necesario darle más derechos a la gleba y a aquellos que fueron siervos de la iglesia, vasallos del extranjero? ¿Por qué no fue a trabajar en ese sentido y nos dejó a los jóvenes inexpertos, a los que no tenemos esos grandes conocimientos? Seguramente con el entusiasmo y patriotismo de que usted hace gala, esa Constitución hubiera sido menos deficiente de lo que fue. De manera que es un gran pecado y ni siquiera fue usted consecuente con el voto de sus conciudadanos. De manera que ya sabéis, no creemos que la Constitución esté hecha para hombres omniscientes; no, pero mucho trabajo nos costó, mucha labor tuvimos que hacer, tuvimos que hacer grandes esfuerzos, tuvimos que desplegar enormes energías, tuvimos que desvelarnos. Bien lo saben los compañeros, a veces teníamos sesiones hasta las tres de la mañana y al otro día nos levantábamos a las siete para seguir trabajando. Sabemos que es deficiente, pero no se puede pedir más, y por eso este Congreso hará las reformas indispensables si las legislaturas locales nos lo permiten, y sí no por medio del derecho de revolución, la haremos más radical. No hemos creído que sea perfecta esa obra. Ahora bien, dice el señor García Vigil, tan era deficiente que el mismo jefe, porque no fue otro, tuvo que convocar a sesiones extraordinarias. ¿Pues qué no sabe el señor García Vigil que el Congreso Constituyente no pudo dar leyes orgánicas? ¿Qué no sabe el señor García Vigil qué son leyes orgánicas? Pues éstas son la reglamentación de los artículos constitucionales, y de esto, principalmente, nos vamos a ocupar aquí, de dar leyes reglamentarias a esa serie de artículos reformados que no pudimos reglamentara allá, y por eso es que vamos a tener este período de sesiones extraordinarias. Yo deseo que de una manera clara y perfecta ratifiquen o rectifique sus conceptos. pues de otra manera sigue siendo el señor García Vigil, para toda la asamblea y para el Partido Liberal Constitucionalista, un reaccionario que ha comulgado con esas hojas sueltas, esas hojas anónimas que nos dicen que Venustiano Carranza no puede ser Presidente de la República porque violó el Plan de Guadalupe, porque ha violado todas las leyes y que esta Constitución no tiene ningún valor. Así tiene usted que quedar en el concepto de nosotros si no hace una rectificación honrada, leal y sincera. Cuando uno es vencido honradamente, señor García Vigil, es un título de gloria reconocerlo, responda usted.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Urueta.

El C. Urueta: Señores diputados: Las constituciones pueden jurarse de tres maneras: se puede jurar una Constitución como antes se hacía, con reservas mentales, este es el procedimiento de los hipócritas; se puede jurar una Constitución con el propósito de mantenerla incólume como una obra inconmovible, ese es el procedimiento de los conservadores, se puede jurar una Constitución para cumplirla estrictamente mientras ella esté en vigor, pero prometiéndose reformarla en el sentido del progreso por los medios legales, es el procedimiento de los liberales. Los viejos conservadores que, al triunfo del partido liberal después de la revolución de Ayutla, lograron, como logran siempre, introducirse por las rendijas de la complacencia a las filas de los vencedores, juraban la Constitución con reservas mentales, con el objeto de poder encontrar dentro de un régimen de libertad, el arma que le asestara el golpe a la libertad. Se veían viejos encorvados, habituados a las sacristías, venir a extender la mano y a decir: "Juramos guardar y hacer guardar la Constitución." Bien, la santa religión les decía: Hacéis bien en pasar por esa horcas caudinas; guardaós allá dentro del alma el odio a las instituciones liberales, yo iglesia, os autorizo para que con los labios hagáis el juramento; pero apenas encontréis la oportunidad, entonces violad la ley, entonces paráos en la ley para que os sirva de pedestal y enarbolad la bandera negra de la contra revolución. Los que juran una Constitución creyendo que es una obra perfecta como el Partenón, esos se convierten en conservadores y es raro, señores, que cuando un grupo de hombres trabaja durante muchos años en una reforma social y logra, después de innumerables esfuerzos, llevarla a las realidades de la vida práctica, es raro que no se convierta en conservador. Aquella obra era hija de sus entrañas, aquella obra era hija de su amor. Muy disculpables son y en ocasiones, hasta venerables; los que vienen detrás tienen el deber ineludible de atacarlos, pero de atacarlos con respeto porque han sido sus maestros esforzados en la evolución incesante del progreso y de la libertad de los pueblos. Ya Leonardo de Vinci había pronunciado

la magnífica palabra: ¡Ay del discípulo que no supera a su maestro! Pero el discípulo tiene la obligación de venerar la obra de sus antepasados y no es propiamente cuando la combate por las necesidades del progreso un enemigo de ellos, sino más bien un colaborador, un continuador en la obra eterna de la humanidad. No es este el caso de los actuales constituyente. Ellos, en su gran mayoría, son jóvenes, ellos han surgido a la vida parlamentaria en plena efervescencia de la revolución, ellos están llenos de los ideales y de las aspiraciones del pueblo en los momentos más angustiosos de nuestra historia; ellos son, pues, los primeros en comprender que ni tuvieron el tiempo necesario ni las luces suficientes, ni la tranquilidad de espíritu necesaria para hacer una obra perfecta y estoy seguro que no hay uno solo de ellos que no tenga la vanidad de creer que su obra, como antes dijeron, tiene las proporciones intachables de un Partenón. Ya lo han dicho aquí ¿y qué más puede pedírseles? ¿Qué más podemos desear? Han cumplido con su deber como lo han entendido, han trabajado día y noche, han meditado profundamente en los destinos nacionales, han cumplido con su deber porque han luchado, porque se han esforzado, porque han producido una obra alta y a nadie que yo sepa, señores, se le puede exigir el triunfo, pero a todos se les debe exigir el esfuerzo con la intención del triunfo. El fracaso solamente es condenable cuando se lucha a sabiendas por una mala causa, pero el fracaso, cuando se lucha con todas las energías del alma por una causa noble no es condenable sino respetable; el vencido se convertirá después en el vencedor porque el alma y la sangre de aquel hombre que cayó en los primeros peldaños de la montaña, peligrosa esa, se refleja y se acrecienta en el paladín que logra trepar más alto. (Aplausos.) Los que juran una Constitución con el propósito solemne e inquebrantable de cumplirla estrictamente mientras ella esté en vigor; pero con el propósito solemne e inquebrantable también de procurar reformarla en el sentido del progreso, siguiendo los procedimientos que la misma ley establece, esos son los vedaderos liberales. El juramento se contrae y no puede contraerse a otra cosa que al cumplimiento de la ley, buena o mala, es nuestra sola norma, nuestra sola guía; pero la ley sería insensata si ella misma no nos diera la manera de reformarla para poderla acondicionar a todas las movilidades cambiantes de la existencia de los pueblos. Yo sí creo, señores, que la Constitución de 16 - 17 es una obra deficiente y deficiente en el sentido revolucionario. Yo creo que de esta verdad están compenetrados los mismos constituyentes que no pudieron por mucho que ellos hubieran querido, hacer más, hacerla mejor. Respetarla en estos momentos, tal como ha estado y poner la mano encima de todo aquel que pretenda violarla es nuestro más estricto derecho, es nuestra obligación más imperiosa; pero nadie viola una ley cuando dentro de los medios legales suscita la discusión y dentro de los procedimientos que la propia Constitución establece inicia la reforma que en su concepto es necesaria para el adelantamiento del país. Esas son las fundamentales que a mí me inspiran y que siempre ha tenido. Naturalmente que aquí hablo en nombre propio, pero yo creo que todos los miembros del Partido Liberal Constitucionalista están de acuerdo conmigo en este criterio fundamental. Lo decía yo anoche en la sesión que tuvimos; sí me consta, tengo documentos que me comprueban y muchos de mis compañeros lo saben también, que existe no sé en dónde ni en quiénes, el propósito artero de dividir con cualquier pretexto y a la primera ocasión a los miembros del Congreso Constituyente. En esta sesión he tenido una prueba más; no me ha extrañado el incidente, ya sabía yo que hoy o mañana había de surgir. ¿Quién lo provocó? ¿Por qué se provocó? No estoy en condiciones de analizarlo y no gusto de lanzar afirmaciones mientras estas afirmaciones no las tenga yo apoyadas con pruebas evidentes en el interior de mi conciencia. Pero la tempestad que aquí han suscitado las palabras del señor García Vigil, me ha hecho comprender una vez más que efectivamente hay este propósito y yo no lo consiento. Ya sea, señores del Constituyente, que interpretéis las palabras del señor García Vigil en uno o en otro sentido, el señor García Vigil ha hablado en nombre propio y no pudo haber hablado en nombre del Partido Liberal Constitucionalista. Si el señor García Vigil hubiera dicho que estas palabras las pronunciaba en nombre del Partido Liberal Constitucionalista, allí estaba Hay, allí estaba Acuña, el señor Martínez de Escobar y todos los miembros de ese partido para protestar. Era una idea propia, era un sentimiento propio. Bien, aquello, honrado o no, esto yo, como digo, no puedo analizarlo, no debo analizar; pero era una impresión, una idea personalísima, era García Vigil, él, con sus nervios, con sus impulsos, con sus frases a veces luminosas y a veces hirientes, el que las pronunciaba. La responsabilidad es suya y exclusivamente suya, y él ha tenido y tiene el suficiente valor civil para asumirla cabal, completa irremediable. Yo no puedo tampoco traer aquí más que impresiones e ideas personales; pero por el conocimiento profundo que tengo de la mayoría de los componentes del Partido Liberal, Constitucionalista, yo os digo, señores diputados, que ellos, lo mismo que yo, al jurar cumplir la Constitución de 16 - 17, juramos cumplir esta Constitución mientras esté en vigor y emplear exclusivamente los medios legales que la Constitución señala para procurar sus reformas en el sentido del adelanto de mi país. (Aplausos ruidosos.)

El C. presidente: Habiendo hecho uso de la palabra en pro del dictamen de la comisión los CC. Esquivel y García Vigil y en contra Cepeda Medrano, Treviño y Avilés, se pregunta a la asamblea si considera suficientemente discutido el asunto. (Voces: ¡Sí, sí!)

El C. secretario Padrés: La presidencia, por conducto de la secretaría , pregunta: Los que crean que está suficientemente discutido, sírvanse, en votación económica, ponerse de pie. (Risas.) Aprobado.

El C. Basáñez: Pido que sea en votación nominal. (Voces ¿No, no!)

- El mismo C. secretario: La parte resolutiva del dictamen, dice así:

"1. - Son válidas las elecciones verificadas en el 1er. distrito electoral del Estado de Coahuila. y

"2. - Son diputados por el mismo distrito, propietario el C. Serapio Aguirre y suplente el C. licenciado Gustavo Figueroa."

El C. Cravioto: Pido la palabra.

El C. presidente: ¿Con qué objeto?

El C. Cravioto: Entiendo que se ha pedido votación nominal para la segunda parte. La primera que consulta que son válidas las elecciones se debe votar en votación económica.

El C. presidente: Se ha pedido votación nominal para todo el dictamen.

El C. Silva Herrera: Moción de orden. Es imposible poder votar en una sola votación dos proposiciones que resultarían contradictorias en el sentido en que se pretende. Se está cometiendo

un error; a pesar de lo que diga el reglamento y a pesar de varias resoluciones que en el sentido del mismo reglamento se han tomado aquí, no podemos violar la razón y la lógica. Vamos a votar un absurdo.

El C. presidente: La presidencia concede la razón al señor diputado Silva Herrera y sobre eso se consulta a la asamblea se está dispuesta a dividir la votación porque es de estricta necesidad, y para economía de tiempo la presidencia propone a la asamblea, sobre todo a las personas que pidieron votación nominal, que la primera parte sea en votación económica, y la segunda parte en votación nominal.

- El mismo C. secretario: La presidencia, por conducto de la secretaría, pregunta a la honorable asamblea si está de acuerdo con la proposición que hace. (Voces: ¿Sí, sí!) En votación económica se pregunta si se aprueba la primera proposición del dictamen, que dice así:

"1. - Son válidas las elecciones verificadas en el 1er. distrito electoral del Estado de Coahuila."

Las personas que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Aprobada.

Se va a proceder a la votación nominal de la segunda parte, que dice.

"2. - Son diputados por el mismo distrito, propietario el C. Serapio Aguirre y suplente el C. licenciado Gustavo Figueroa."

(Voces: ¡No, no!)

(Se procede a la votación nominal.)

El C. Padilla, durante la votación: Moción de orden: Las galerías están aplaudiendo y siseando, infringiendo así el reglamento. (Voces: ¡Estamos en votación!)

El C. presidente: las galerías se servirán abstenerse de hacer demostraciones porque de lo contrario serán desalojadas.

- El mismo C. secretario: Conforme a la fracción IV del artículo 142 se va a dar lectura a los nombres de las personas que votaron por la afirmativa y por la negativa. (Voces: ¿Para qué? ¡No, no!)

El C. Martínez de Escobar: Yo desearía saber a qué se debe el criterio que hoy tiene la presidencia y atentamente se lo suplico, pues en otras ocasiones jamás ha hecho que se lean quiénes votaron por la afirmativa y quiénes por la negativa. Yo, aquí ya lo han visto, vengo diciendo verdades; hoy creo que el presidente porque él votó "no" quiere que sencillamente se dé lectura a esa votación.

El C. presidente: Al señor Martínez de Escobar digo: tenga la prudencia de suspender sus juicios hasta no tener la plena seguridad de las razones que existen. El C. diputado Manrique se me acercó a hacerme en lo privado una moción de orden, y me dijo aquí en voz baja para no alterar el orden o promover un incidente, me llamó la atención sobre el artículo 142, fracción IV y me pidió que cumpliera yo con él. No había recordado en anteriores votaciones esa fracción, pero ahora, para cumplir con el reglamento por eso he dado la orden, no porque yo hubiera votado que "no" señor. Ademas, siempre en todos mis actos me ha gustado ceñirme al reglamento.

- Un C. diputado: Moción de orden. Suplico a la presidencia se exhorte a los CC. diputados para que no abandonen el salón, hasta que se termine la votación

. - El mismo C. secretario: La presidencia suplica a los señores diputados que no se alejen hasta que se termine la votación.

Se procede a la lectura de la lista de los que votaron por la afirmativa.

"Votaron por la afirmativa los CC. Acuña, Aguirre Colorado, Aguirre Efrén,, Aguirre Escobar, Alonzo Romero, Ancona Albertos, Arreola R., Betancourt, Cámara, Campero, Esquivel, García Jonás, García Vigil, Gaxiola, González Alberto M., González Torres, Guajardo, Hernández Maldonado, Izquierdo, Lanz Galera, Limón, López F. López Miro, Magallón, Malpica, Martínez de Escobar, Mata Filomeno, Mata Luis I., Mendoza, Meneses, Morales Hesse, Muñóz, Martínez Joaquín, Navarrete, Neri, Ortega, Padilla, Padrés, Pardo, Peralta, Pérez Gasga, Portes Gil, Ramírez G. Benito, Ramírez, Reynoso, Rivera Cabrera, Robledo, Robles Domínguez, rueda Magro, Ruíz Estrada, Ruíz Juan A., ríos Ezequiel, Sánchez José M., Sánchez Pontón, Sánchez Tenorio, Saucedo Salvador, Torijano Delfino, Urueta Jesús, Vargas Manuel, Villareal, Zapata y Zubaran."

El C. prosecretario Ancona Albertos: Votaron por la negativa los CC. diputados siguientes:

"Votaron por la negativa los CC. Alejandri, Aranda, Araujo, Atl, Avilés, Arrazola, Barragán Juan Francisco, Basáñez, Bello, Blancarte, Bravo Izquierdo, Breceda, Bandera y Mata, Cano, Carrillo Iturriaga, Castillo, Cisneros, Córdoba, Córdova, Cravioto, Curiel, Chapa, Dávila, Díaz González, Escudero, Figueroa, Flores, Gárate, García Adolfo G., García de Alba, García Eliseo, García Pablo, Garza Pérez, Gómez S., González Justo, González Lauro, González Marciano, Guerrero, Gutiérrez, Hay, Hernández Garibay, Hernández Jerónimo, Herrera, Lizalde, López Couto, Leyva, Manrique, Manzano, Martín del Campo, Martínez, Méndez, Moctezuma, Montes, Montiel, Meza, Parra, Peña, Pesqueira, Pineda, Portillo, Prieto, Rebolledo, Rivas, Rivera, Rojas, Román, Rojas Isaac, Saucedo J. Concepción, Segovia, Silva Herrera, Soto, Torre Jesús de la, Trejo, Vadillo, Vargas, Vega Sánchez, Villaseñor y Zavala."

El C. presidente: La lista por la afirmativa no fue leída completa, según informa la secretaría.

El C. secretario Padrés: Se pregunta a alguna persona de las que votaron por la afirmativa si no ha sido nombrada. (Leyó los nombres de algunos CC. diputados que faltaron.) Por la afirmativa 63 votos, y por la negativa 87, (Aplausos y voces: ¡La declaratoria!) La presidencia, por conducto de la secretaría, informa que este dictamen se devuelve a la comisión para que lo reforme en el sentido de la discusión y de la votación.

El C. presidente, a las 10 p. m.: La presidencia tiene que hacer una aclaración respecto a la moción de orden presentada por el C. Martínez de Escobar. Esta es la primera ocasión que esta mesa ha tomado una votación nominal. Por tanto, no cabía la moción del señor Martínez de Escobar; por otra parte, es preciso que las comisiones, tanto la que debe revisar los expedientes de la elección de presidente como la gran comisión, deban reunirse mañana mismo: por lo tanto, se cita a las 10 de la mañana a la comisión revisora de los expedientes y a la 11 de la mañana a la gran comisión. La presidencia llama la atención a esta última comisión sobre que es muy urgente que se reúna y presente a la consideración de la asamblea las proposiciones de las respectivas comisiones permanentes del Congreso, porque de otra manera están sufriendo mucho los señores diputados y también los empleados de este Congreso por no recibir sus sueldos, y se cita para sesión del colegio electoral mañana a las cuatro y media de la tarde.

El jefe de la sección de taquigrafía,

JOAQUÍN Z. VALADEZ.