Legislatura XXVII - Año I - Período Extraordinario - Fecha 19170525 - Número de Diario 40

(L27A1P1eN040F19170525.xml)Núm. Diario:40

ENCABEZADO

MÉXICO, VIERNES 25 DE MAYO DE 1917

DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

PERIODO EXTRAORDINARIO XXVII LEGISLATURA TOMO I.- NÚMERO 40

SESIÓN

DE LA

CÁMARA DE DIPUTADOS

EFECTUADA EL DÍA

25 DE MAYO DE 1917

SUMARIO

1. Se pasa lista. Se abre la sesión. Se lee y aprueba el acta de la anterior. Prestan la protesta de ley los CC. Tomás Valle y Ricardo Carrascosa. Rectifican hechos los CC. Saucedo, Pesqueira, Hernández, Vadillo y Ruiz. Se da cuenta con algunos de los asuntos en cartera. - 2. Es leída, dispensada de trámites y aprobada, una proposición, excitando al Ejecutivo para que haga cumplir el artículo 130 de la Constitución en lo que se refiere a ministros Extranjeros. - 3. Se da primera lectura a una proposición de varios CC. diputados para que se convoque a elecciones en el 2o distrito electoral del Distrito Federal y se sigue dando cuenta con los asuntos en cartera. - 4. Se lee, dispensa de trámites y aprueba una proposición de la diputación de Yucatán para que se convoque a elecciones extraordinarias por el 3er. distrito electoral de aquel estado. Se levanta la sesión.

DEBATE

Presidencia del C. ROMÁN ALBERTO

El C. Secretario Padrés, a las 4.43 p. m. pasó lista: Hay una asistencia de ciento cincuenta y nueve CC. diputados. (Una voz: ¡Son ciento sesenta!) Hay quórum.

El C. Presidente: Se abre la sesión de la Cámara de Diputados.

- El C. Secretario Padrés da lectura al acta de la sesión anterior. Está a discusión. ¿No hay quien tome la palabra? En votación económica, ¿Se aprueba? Aprobada.

El C. Presidente: Estando a las puertas del salón los CC. Ernesto Garza, Tomás Valle y Ricardo Carrascosa, se comisiona a los señores Vega Sánchez e Izquierdo Isidro, para que los introduzcan al salón, a fin de que presten la protesta de ley.

El C. Secretario López Lira: Se suplica a las personas que están en las galerías, se sirvan poner de pie.

(Protestan los CC. Valle y Carrascosa. (Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Saucedo, para rectificar un hecho.

El C. Saucedo: Señores diputados: El respeto que me merece esta Asamblea, me ha hecho venir a pedir la palabra para rectificar hechos y contestar alusiones personales. Se me ha llamado en la sesión del martes calumniador y mendaz, y yo no soy ni una ni otra cosa. Voy a demostrar que en el Estado de Colima se han fusilado personas, se han cometido violaciones y que el general Juan José Ríos en tres años que lleva de desgobernar a mi Estado, sólo ha cometido atentados y rapacidades. En el Estado de Colima, con motivo de las elecciones, se acaba de fusilar a dos personas, hecho que no niega el general Juan José Ríos; únicamente dice que las fusiló porque habían robado. Habría que ver, señores diputados, si esas personas cometieron un robo como aquel que se me imputaba a mi de dos metros de alambre, y aun en el caso de que hubieran cometido ese robo, no debían haber sido fusiladas porque la Constitución está en vigor desde el 1o de mayo, y cuando todavía no transcurre ni un mes, ya se está violando. Nosotros somos los encargados de guardar y hacer guardar la Constitución, y, por lo mismo, vengo yo a protestar contra esos atentados. Yo no lancé calumnias contra el general Juan José Ríos, yo vine a protestar contra todos los atentados que ha cometido. Los informes que me han llegado son que saliendo de un mitin político, esas dos personas fueron cogidas y fusiladas al día siguiente por la mañana. No vengo a defender el fuero de los ladrones, suponiendo que esos dos individuos, en efecto, hubiesen robado, si no el fuero de la ley y a pedir se evite que se siga conculcando por el general Juan José Ríos la Constitución de la República. Desde el año de 1908 he venido combatiendo desde la prensa a los que pisotean las leyes, a los que atropellan los derechos; no soy un rebelde de ahora, lo he sido desde hace muchos años. Los señores Vadillo y Robledo han protestado contra mis palabras, ahora que estoy del

lado de la justicia; ¿Por qué, cuando los crímenes del cuartelazo, no protestaron contra los asesinatos de los señores Madero y Pino Suárez? ¿Por qué permanecieron indiferentes ante esa desgracia nacional y ahora vienen a defender a un general que carece de méritos, por más que se diga que es un revolucionario? Juan José Ríos es un hombre que tiene el monopolio de los cueros en el Estado de Colima, los que acapara y vende al extranjero con provecho personal; está aliado con de Lamadrid, aquel porfirista que desgobernó a Colima once años y robó otras tantas haciendas que conserva en medio de la mayor impunidad. Ríos, en la temporada del balneario de Cuyutlán, ha vivido al lado del científico Lamadrid y con el asesino de los Tepames. Pero hay más, señores diputados; el general Juan José Ríos se ha dedicado a operaciones comerciales allá en Colima; el señor general Ríos traficaba con los artículos de primera necesidad cuando el pueblo se ha estado muriendo de hambre. Recuerdo en una ocasión, señores diputados, yo lo vi, tenía un carro de maíz el señor general Ríos, y el pueblo fue a descargárselo. Estos son los cargos concretos. Pero hay más, señores diputados; el señor general Juan José Ríos tiene siembras en dos fincas intervenidas por el Gobierno en la hacienda de La Magdalena y El Peregrino, y en ellas están trabajando los soldados que paga la Nación. El señor Carranza me ha contestado la carta que le envié, en estos términos:

"México, mayo 21 de 1917.

"Señor diputado don Salvador Saucedo. - Ciudad.

"Muy estimado correligionario y amigo:

"Recibí la atenta carta de usted, fecha 15 del presente mes, habiéndome enterado debidamente de su contenido.

"Ya me dirigí al general Juan José Ríos, Gobernador provisional del Estado de Colima, pidiendo informes sobre los hechos que usted me hace conocer y ordenando que se impartan garantías a todos los candidatos y a sus partidarios.

"Quedo de usted como siempre muy afectísimo amigo y correligionario que le estima. - V. CARRANZA." (Rúbrica.)

El general Ríos, a los informes que se le han pedido, ha contestado que, efectivamente, hubo fusilamiento de dos individuos; luego yo no he mentido. Las pruebas de los asesinatos ahí están en la Presidencia de la República, yo no vengo a mentir. Dije ya cómo se habían cometido los asesinatos: Un partidario de Octavio Campero fue muerto por un soldado del general Díaz, dizque por que se le fue el tiro. Un soldado partidario de la candidatura de Felipe Valle fue acribillado a puñaladas por otro soldado. Ahora voy a demostrar que está ejerciendo presión el general Juan José Ríos. Aquí tienen ustedes el periódico " La Enseña" órgano del Estado Mayor del general Juan José Ríos. En este periódico se postula al señor Miguel Álvarez García, ex - felicista y reaccionario. Aquí está un fragmento del discurso que pronunció el general Méndez; dice: "Acto continuo, y a pedimento de Santa Cruz Ramírez, subió al kiosco el señor don Ricardo Ruelas, quien comenzó su arenga en estos preciosos términos: "Señores: Para que el pueblo de Manzanillo y el de Colima crean en la libertad política, debe dejarnos emitir libremente nuestras ideas. Yo no puedo estar de parte de quien....."(Aquí el señor general Méndez ordenó a su música que tocara "El Guango," para que el auditorio no pudiera oir la arenga cívica.)

"Después subió a la tribuna el señor general Méndez y dijo que aunque él era general en servicio activo con mando de fuerza, no podía permitir que pretendiera escalar el Poder un sinvergüenza como Felipe Valle, por ser éste aliado del clero, y por eso recomendaba la candidatura del señor Miguel Álvarez García.

"Bajó en medio de pitos y flautas.

"Terminado el mitin, todos los capachistas, seguidos de la música militar, se encaminaron a una céntrica residencia, en donde los habitantes del puerto de Manzanillo, daban un gran baile en honor del general Ignacio Zaragoza."

"Hasta aquí lo que nos dice nuestro corresponsal político, en donde hemos visto figurar, en primer término, al señor José Méndez, general en jefe del Estado Mayor de la brigada que es a las órdenes del señor general Ríos."

Está demostrado también que los jefes de los batallones hacen propaganda y pronuncian discursos, rodeados de las bandas militares.

Aquí tengo una carta de la vida de otro de los asesinados, que ni el cadáver de su esposo le han entregado. Dice así: "Colima, mayo 5 de 1917.

"Señor don Salvador Saucedo. - México.

"Muy apreciable Salvador: Hace tiempo, que por mis hermanos, Miguel y el güero, tuve conocimiento de la buena voluntad que usted tenía para hacer la luz en el obscuro asunto de la desaparición de mi inolvidable Adolfo; pero temiendo venganzas de parte del Gobierno en alguno de los miembros de mi familia, me detuve, en espera del día que sin ningún peligro para ellos, pudiera hacer las gestiones del caso.

"Ese día creo que ha llegado con la caída del general Ríos, y desde luego he recordado las ofertas de usted a mis hermanos, y esto, y la estimación sincera que para usted tenía mi querido esposo, me hacen dirigirme a usted, rogándole se sirva decirme si aún contamos con esa ayuda de usted. Creo que será usted lo bastante franco para darme su contestación, que me permito rogarle sea pronta, pues me imagino que yéndose el general Buenrostro se irá también, y éste, es el único que sabe dónde está sepultado mi esposo. A esto, es a lo que irán encaminadas mis gestiones, pues varias veces trate con el Gobierno de hacer la exhumación del cadáver de mi Adolfo, y hasta la fecha , casi un año, no lo he logrado.

"Si está usted dispuesto para no perder tiempo, me dice luego qué debo yo hacer aquí, y todo lo que necesite usted allá.

"Sin más por ahora me es grato ofrecerme de usted, afectísima atenta y S. S. Margarita E. viuda de Rentería. - Apartado 2." Yo he demostrado que no soy calumniador. Juan José Ríos ha cometido atentados, fusilamientos.....(Voces: ¿Las pruebas?) Las pruebas están en la Presidencia de la República. (Aplausos.)

El C. Pesqueira: Pido la palabra, señor Presidente.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Pesqueira.

El C. Pesqueira: Señores diputados: En esta tribuna se dijo por el diputado Juan A. Ruíz, del Estado de México, que en las elecciones para Gobernador efectuadas en aquel Estado, la candidatura del general Millán había sido apoyada por las autoridades civiles y militares, y, además, que se habían cometido algunos atentados y algunas destrucciones de propiedades, lo cual vengo a refutar. No vengo a atacar, señores, la personalidad del señor diputado Juan A. Ruíz, a quien conozco desde hace muy poco y a quien tengo en buen concepto; me voy a referir solamente a sus palabras. Debo decir a ustedes, señores, que el general Castro, cuando fue a hacer su propaganda al Estado de México, fue a pedir ayuda en aquel Estado a los hacendados y a los ricos; el general Millán, señores, fue a pedir su voto a los desheredados, a los proletarios...(Voces: ¡Las pruebas!) Las pruebas están en esto: Yo tuve la oportunidad de acompañar al señor general Millán en algunas partes de su gira política, y ahí me di cuenta perfectamente de que el pueblo en masa lo acompañaba en todas sus manifestaciones. La manifestación que se hizo el sábado en Toluca a la llegada del general Millán fue monstruosa, no se había visto ahí otra igual; los toluquenses dicen que nunca ha tenido precedente. En cambio, el general Castro, en sus manifestaciones, no era acompañado siquiera por doscientas personas. Por otra parte, los atentados se registraron así: La botica del diputado Izquierdo fue apedreada, no por los manifestantes millanistas, sino por los castristas. El propio general Castro aprehendió a un individuo que todavía traía en la mano una piedra para arrojarla sobre los cristales de dicha botica; y habiendo consignado a ese individuo a la Inspección de Policía, se le preguntó por qué arrojaba piedras, a lo que contestó que se le había dicho que los millanistas eran mochos; entonces el Inspector de la Policía preguntó al detenido a qué partido pertenecía, diciendo el interrogado que al de su general Castro. Se prueba, pues, que los mismos castristas fueron promotores de aquellos atentados. (Siseos) Voy a leer ahora un telegrama del día 25 de mayo, procedente de Toluca, que dice: "Computo de votos hasta las doce, como sigue: General Millán, 22,483; general Castro, 16,947."

Está perfectamente probado, señores, y el propio Gobernador del Estado de México y el Comandante Militar, ya se encargarán de protestar contra las aseveraciones hechas por el diputado Izquierdo en esta tribuna. Yo que fui testigo en la propaganda del general Millán puedo asegurar a ustedes que el pueblo fue el que votó por él, sin presión de ninguna naturaleza. (Siseos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Jerónimo Hernández, para la lectura de un documento.

El C. Hernández: Señores diputados: Acabo de recibir una carta del Estado de Querétaro..... (Voces: ¡No se oye!) Acabo de recibir una carta del Estado de Querétaro, donde se me denuncian unos hechos. Dice así:

"Querétaro, mayo 13 de 1917.

"Señor diputado Jerónimo Hernández. - México.

"Mi fino amigo: (Voces: ¡No se oye!)

El C. Secretario López Lira: "La presente lleva el objetivo, como diputado del Centro, lo que está pasando en nuestro heroico Querétaro, la voz pública de la gente sensata y honrada está alarmada con tener una nueva inquisición en el cuartel de Teresitas: El inquisidor es Ruíz Seco, jefe del 5o. de infantería Supremos Poderes; a la hora que se le da la gana y cuando ve moros con tranchetes aprehende cualquier persona, y no conforme con esa arbitrariedad, los cuelga sin ninguna averiguación, al grado de dejarlos completamente dislocados de los brazos; probablemente de estos acontecimientos está al tanto el C. Gobernador y Comandante Militar de la plaza, general Emilio Salinas, pues esto es público y notorio y nada se remedia.

"Y para demostrar a usted lo asentado en esta carta le digo a usted los nombres de las víctimas del nuevo Nerón, Ruíz Seco: Faustino Martínez y José Cruz, trabajadores de la hacienda de Casa Blanca, que aún están sufriendo los efectos del tormento. Estos fueron hechos prisioneros y colgados el día 3 de mayo por el grave delito de ir montados en unos caballos a dejar una limosna a la Santa Cruz, estuvieron colgados desde las dos de la tarde hasta las seis y puestos en libertad a la diez de la noche, después de algunas gestiones hechas por el señor don Isidro Fernández, dueño de las haciendas donde trabajan y por no haber ningún delito. Otra víctima del susodicho Nerón es un subteniente Jesús Velásquez o Vásquez, no estoy cierto del apellido de este individuo, lo mismo que otro soldado Centeno. Corrieron la misma suerte que los anteriores. El dueño de la pulquería "La Tapatía," que se llama Francisco; otro pulquero que se llama Ramón y tiene su pulquería por el Cerrito, y más personas que no sé sus nombres, pero sí estoy dispuesto a presentarlos si los necesita.

"En la actualidad pasan cosas sumamente graves, todas ellas autorizadas por el tantas veces llamado Nerón. En todas las manifestaciones que sean contrarias al partido perusquita se manda disfrazar los soldados de paisanos y apedrear a los manifestantes; el viernes pasado se dio el caso de que los del 5o apedrearon a unos manifestantes en las principales calles, produciéndose tal alarma, que las familias que paseaban por el jardín Zenea corrieron a refugiarse donde mejor pudieron para no sufrir los efectos de la democracia, y cómo quiere usted que vea la sociedad con calma que los soldados se disfracen para cometer tanto atropello; por otra parte, debo hacer saber a usted que el Inspector de la población, su labor se concreta a estar viendo los toros desde la barrera.

"Ocurro a usted para que nos diga qué terminación toma para reprimir tanto abuso, pues no sabemos a dónde ocurrir, dónde está el valor civil del ameritado coronel e Inspector General de Policía, brilló por su ausencia, acaso tendría consigna por el honorable Gobernador o por el señor Perusquía de que se hiciera disimulado para que sus enemigos salieran muertos o heridos.

"Sepa usted, señor diputado, que si yo me atrevo a ponerle a usted ésta, es porque los diputados de los Gobernadores se ocupan ya en la Cámara detenidamente; a usted toca poner el remedio de su Estado.

"Soy de usted como siempre atento amigo y S.S. J. González B."

El C. Hernández Jerónimo: Como ven ustedes, señores, ahí también se están cometiendo atropellos.

Yo no vengo a hacerle cargos al señor Gobernador Salinas, solamente sé por algunas personas que han llegado, que el Secretario General de Gobierno, un ex - federal, capitán 1o José S. Alcocer, es el que da todas las órdenes; las secunda otro ex - federal, Sánchez Herrera, y ese los manda a Teresitas, donde se cometen toda clase de atropellos; ahí se han colgado catorce individuos, entre ellos mujeres. Solamente vengo a protestar en su contra de estos actos. Yo no sé si el señor de la Torre, que ha sido candidato para el Gobierno del Estado de Querétaro, tenga una documentación más amplia que yo, porque la que me han mandado a mí, la han controlado en el correo. Allí se ha quedado toda la correspondencia que viene dirigida aquí a México, lo mismo que en el telégrafo; así es que no ha llegado documentación, por más que la he pedido; solamente esta carta. Yo invito a los compañeros de esta Cámara a que protesten conmigo por estos atentados. (Muchas voces: ¡Protestamos! ¡Protestamos!)

El C. Vadillo: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Cámara: Moción de orden. Suplico atentamente a la Presidencia se sirva informar a la Asamblea qué asunto está a discusión.

El C. Vadillo: He pedido la palabra para contestar una alusión personal.

El C. Presidente: Conforme al reglamento, los ciudadanos diputados tienen derecho a pedir el uso de la palabra para rectificación de hechos; así es que el C. Vadillo ha pedido la palabra para rectificar un hecho.

El C. Vadillo: Señores diputados: El día tres del mes que entra son las elecciones en el Estado de Colima. El señor Saucedo tiene interés en que resulte electo el C. Octavio C. Campero, muy amigo de él, y con mucha razón, desde ese punto de vista de la amistad. Para el señor Saucedo es muy cómodo y muy útil que mañana la prensa diga que el señor Saucedo protestó aquí por un cúmulo de asesinatos, que aquí desfiló la administración del general Juan José Ríos como si fuese la película de "La mancha roja," en donde todos aprietan para asesinar y robar. ¿Por qué? Porque dentro de tres días la prensa llega a Colima y en fresco son las elecciones, y más de alguno irá a votar por el C. Campero, de eso se trata absolutamente; y precisamente, como lo dije la vez anterior, mi intención es protestar porque en la Cámara se nos haga instrumento para elecciones. La veracidad del C. Saucedo yo podría destruirla aquí con una prueba práctica al Congreso, para que vea hasta qué punto merecen fe los cargos que hace el C. Saucedo. Voy a ocuparme de este asunto unos cinco minutos, porque no merece más. (Voces: ¡Sólo dos, uno!) Dice el señor diputado Saucedo que el C. Juan José Ríos quiere imponer en el Gobierno del Estado de Colima al C. Miguel Alvarez García, y que éste es felixista. Señores: No se necesita acudir a imposiciones, tratándose de un ciudadano que tiene cualidades: Primera, ser un ciudadano de limpios antecedentes políticos; segunda, ser un revolucionario que ha tomado las armas en pro del Constitucionalismo; tercero, ser el único capaz en el Estado de llevar las riendas del Gobierno. Ahora bien, yo, siguiendo la práctica establecida aquí, voy a hacer una interpelación al Señor Saucedo, en este sentido, si la Presidencia lo permite. (El C. Presidente asintió.) Señor Saucedo, ¿Tiene usted la bondad de contestar lacónicamente estas tres preguntas?

El C. Saucedo: Sí, señor.

El C. Vadillo: ¿El C. Miguel Alvarez García es un ciudadano de limpios antecedentes políticos?

El C. Saucedo: No; ha sido felixista.

El C. Vadillo: ¿El C. Alvarez García ha tomado las armas en defensa del constitucionalismo?

El C. Saucedo: ¡No!

El C. Vadillo: ¿El C. Alvarez García es el único en Colima que puede llevar las riendas del Gobierno?

El C. Saucedo: Tampoco; es el único, sí, a quien postula el órgano del Gobierno del general Ríos.

El C. Vadillo: ¡Muy bien! Vean ustedes, señores diputados, hace apenas cinco meses que el señor Saucedo decía exactamente todo lo contrario, como voy a demostrarlo. A mí me gustan los golpes teatrales, porque sólo así se destruyen ciertas cosas.

Este artículo es del señor Salvador Saucedo, hace cinco meses, se titula así:

"Miguel Alvarez García. Un candidato colimense, popular y revolucionario."

"Si la candidatura del C. Venustiano Carranza para la Presidencia de la República es necesaria, por reclamarla el presente momento histórico, la candidatura del C. Miguel Alvarez García para Gobernador de Colima, es indispensable, por exigirlo así las actuales condiciones que guarda nuestro Estado.

"El C. Miguel Alvarez García es el único candidato viable que puede aspirar al Gobierno de Colima, porque es colimense, popular y revolucionario, y además es un hombre honrado, bien intencionado y de limpios antecedentes."

Aquí está mi tercera pregunta:

"Por eso creemos que en la pugna electoral que se avecina, resultará victorioso, bien porque luche sólo en el palenque político, o sea que derrote a cualquiera adversario que se presente para disputarle el triunfo."

Está contestada una pregunta.

"El Estado de Colima atraviesa por días de verdadera prueba, nunca como ahora el pueblo humilde se ha encontrado en tan difícil situación; por esto, en previsión de mayores males y demás serias calamidades, debemos todos los colimenses trabajar con tesón porque cuanto antes se restablezca el orden constitucional interrumpido, a fin de que un gobernante hijo del Estado, más conocedor del medio ambiente y, por ende, menos propicio al error y al atentado, encauce la marcha de su Gobierno, por caminos salvadores, que conjuren las tremendas amenazas que nos amagan, remediando las afectivas condiciones de las clases menesterosas."

Señores, aquí está mi segunda pregunta:

"Colima es hoy día una ciudad hambrienta de justicia, abrumada de desgracia, con el alma inquieta y desgarrada como sus vestidos, como sus leyes, como sus esperanzas, con su dignidad arrastrada

por todos los vicios, con sus intereses estropeados por todas las violencias; por esto hay que sacudir los ateridos miembros entumecidos por todos los egoísmos, para ir a la lucha, llenos de fe, de intransigencias y virilidades, como han ido en todas partes todos aquellos que se han sentido oprimidos y vejados en sus derechos.

"Y como para la magna obra de reconstruir un Estado se necesitan energías sanas y jóvenes virilidades, debemos renunciar de plano a proclamar para gobernantes a grandezas del pasado, y a viejos decrépitos inservibles para resucitar la ciudad muerta.

"Miguel Alvarez García, joven colimense de claro talento, de honradez acrisolada y de intachables antecedentes políticos y personales, es el único capaz llamado a salvarnos, con su energía, su patriotismo y su abnegación, que lo impulsaron una vez más a sacrificar todos sus intereses, por servir a la causa del pueblo, a su Estado y a sus conciudadanos."

Ahora viene la segunda parte:

"La calumnia astuta y truculenta, que siempre salpica de fango hasta las frentes más puras, ha pretendido mancillar el nombre de Miguel Alvarez García, con las más torpes y miserables invectivas.

"Ha insinuado ver llama de ambición en el espíritu de un ciudadano como Miguel Alvarez García que, siempre alejado de la política, ha vivido la vida altiva y libre del campo, sin respirar otra atmósfera que la vivificante y pura de la independencia y la libertad.

"De aquí por qué Miguel Alvarez García fue el único acaudalado de Colima que jamás se codeó con los poderosos ni frecuentó las antesalas palaciegas y que cuando la Revolución constitucionalista reclamó la ayuda de todos los mexicanos patriotas y dignos, fue también el único que abandonó comodidades, intereses, familia y, sacrificando hasta sus afectos fraternales, se lanzó a la pugna en favor de una causa contra la que peleaba su propio hermano, sólo porque vió en ella esperanzas de justicia, sed de reivindicaciones y anhelos de libertad.

"Miguel Alvarez García pudo, si así lo ha deseado, llegar hasta general y ser Gobernador del Estado; sin embargo, su patriotismo, su desinterés y su modestia, mejor prefirió volver a sus trabajos de campo, a sembrar los granos, a apacentar sus ganados, para seguir ayudando a la causa más eficazmente con los productos de sus tierras.

"Miguel Alvarez García si así acepta que se trabaje por su candidatura para el Gobierno de Colima, es con sacrificio de su persona y de sus intereses y sólo por un deber patriótico, porque lo reclama su Estado para que rija sus destinos, porque el pueblo colimense lo proclama su candidato.

"Ahora, después de esta exposición, que la voz del despecho siga rugiendo y que la tempestad de cóleras impotentes vuelva a tronar sobre la cabeza de nuestro postulado que, al igual que el pueblo que lo aclama como salvador, permanece impasible y sereno, encastillado en la firmeza de su gran carácter."

Eso lo decía hace cinco meses el señor Saucedo.

Y aquí, señores, sigue una lluvia de confetti y de adjetivos caída sobre los hombros de Miguel Alvarez García, vertida sobre él. Así pensaba el C. Saucedo hace cinco meses; ahora bien, ciudadanos diputados, un individuo que en cinco meses varía de opinión y que no sostiene aquí sus asertos, no merece fe absolutamente. Si el señor Saucedo, al acusar al señor general Juan José Ríos trae a esta tribuna los cadáveres de esos ajusticiados a sus espaldas, (Voces: ¡No! ¡no!) ¡¡Ni así le creo!! (Aplausos y voces: ¡A votar,! ¡a votar! Una voz: ¡Que no traigan los cadáveres!)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Juan A. Ruiz.

El C. Ruiz Juan A.: Ciudadanos diputados: En vista ..... (Voces: ¡A votar! ¡a votar!) No pensaba tomar la palabra nuevamente con motivo de las elecciones para Gobernador en el Estado de México, es decir, por los atropellos que se han hecho; pero el señor Pesqueira vino a asegurar que todo aquello que asenté la vez pasada, era injustificado. He querido tomar la palabra, pues al haber hecho las indicaciones que hice, fue porque obran comprobantes en mi poder, es decir, tengo actas en que se comprueba la presión de fuerza armada, y, además, alguna otra manifestación de fuerza.

Además, dice que no hubo ningún atropello en la manifestación millanista el día 15 anterior; y aquí están las fotografías que se han sacado después, con motivo de los destrozos de la casa donde habitaba el general Castro, de la botica del diputado Izquierdo, y en las que se ve el aspecto de la calle principal, que está llena de rótulos de "muera Castro" y "viva Millán." Así es, señores diputados, que ratifico nuevamente lo que le dije la vez pasada, pues lo que afirmé es exacto, pudiendo comprobarlo con actas levantadas ese día.

El C. Saucedo: Pido la palabra.

El C. Presidente: No se le concede la palabra .

El C. Saucedo: Tengo derecho; formo diputación y puedo hablar dos veces.

El C. Presidente: No hay nada a discusión.

- El C. Secretario López Lira dio cuenta con los siguientes documentos:

Oficio de la Secretaría de Estado, Negocios Interiores, en que manifiesta quedar enterada del memorial dirigido a esta H. Cámara por los vecinos de Tacuba, relativo a las irregularidades que comete el Presidente de aquella Municipalidad, y que ya se toman las providencias del caso.- A sus antecedentes.

Oficio de la misma Secretaría, diciendo haber recibido el memorial de los miembros del Club Liberal Antirreeleccionista "Francisco I. Madero," de Laredo, Tamaulipas, como protesta contra los actos de que se dice fue víctima su candidato a Gobernador por ese Estado, y que ya se tramita el asunto en debida forma. - A sus antecedentes.

Telegrama del C. Gobernador del Estado de Veracruz, relativo a conceptos emitidos por el C. Martínez de Escobar, a propósito de una denuncia que recibió, sobre atropellos cometidos en las últimas elecciones.- Al archivo.

Oficio del C. Gobernador de Aguascalientes, transcribiendo la denuncia subscripta por algunos ciudadanos, en que se refieren a la incapacidad

legal de varios ciudadanos para ejercer funciones de diputados de la mencionada Entidad federativa. - De enterado.

Memorial del Sindicato de Carretilleros, de Veracruz, en que relatan los incidentes ocurridos desde la fecha de su telegrama de consulta, entre esa institución obrera y la Compañía Terminal de Veracruz. - A las Comisiones unidas 1a. de Trabajo y la 1a. de Puntos Constitucionales.

Mensaje telegráfico del Presidente del Centro Democrático "General Arteaga," de Querétaro, protestando por la elección del licenciado J. M. Truchuelo para Magistrado de la Suprema Corte de Justicia. - Al archivo.

- El mismo C. Secretario dio cuenta con una proposición de varios CC. diputados, que en su parte resolutiva dice: "Excítese al Ejecutivo de la Unión para que por medio de la Secretaría de Estado correspondiente, y en el menor tiempo posible, haga que se cumpla dentro del territorio nacional el artículo 130 de la Constitución de 1916-17, en lo que se refiere a la inhabilitación de los extranjeros para ejercer el ministerio del culto."

Se pregunta a la H. Asamblea si se dispensan los trámites para que pase luego a Comisión. Los que estén por la afirmativa, sirvanse ponerse de pie. Dispensados los trámites, pasa a la 2a. Comisión de Puntos Constitucionales.

El C. Aguirre Escobar: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Aguirre Escobar: Si se han dispensado los trámites, no debe pasarse a Comisión.

El C. Secretario López Lira: La Presidencia informa que la dispensa de trámites consiste en suprimir sólo la segunda lectura, para que pase desde luego a la Comisión, y solamente que la Asamblea declare que este asunto es de urgente o de obvia resolución, entonces se pondrá desde luego a discusión, porque hasta ahora la Mesa ha dispuesto que pase a la 2a. Comisión de Puntos Constitucionales.

El C. Ancona Albertos: Me adhiero a la proposición del señor Aguirre Escobar, tanto más, cuanto que este asunto es de obvia resolución, puesto que se trata de un asunto constitucional perfectamente claro.

- El mismo C. Secretario: Se pregunta a la Asamblea, en votación económica, si se considera el asunto de obvia resolución. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Si se considera de obvia resolución. Está a discusión. "Excítese al Ejecutivo de la Unión para que, por medio de la Secretaría de Estado correspondiente, y en el menor tiempo posible, haga que se cumpla dentro del territorio nacional el artículo 130 de la Constitución de 1916-17, en lo que se refiere a la inhabilitación de los extranjeros para ejercer el ministerio del culto." (Aplausos.)

El C. Medina: Suplico a la Presidencia mande dar lectura a la parte expositiva de esta proposición.

- El mismo C. Secretario: "H. Asamblea: En virtud de tenerse conocimiento de que en días pasados el vicario Antonio J. Paredes hizo varios nombramientos eclesiásticos en favor de los sacerdotes López Durán, para ocupar el curato del Corazón de Jesús, en la colonia Juárez; del cura Sancerrada, para el templo de Coyoacán, y de un cura de apellido Navarro para el de Ixtapalapa; y siendo todos estos señores españoles y, por consiguiente, extranjeros, concurriendo en el primero de ellos (López Durán) la circunstancia de ser el que dijo el sermón de gracias de la catedral de esta ciudad cuando Félix Díaz fue dispensado de sufrir la pena de muerte en Veracruz, y violando estos nombramientos el artículo 130 de nuestra Constitución Política, pedimos a la Cámara, que con dispensa de trámites, se acuerde la siguiente proposición:" ¿No hay quien haga uso de la palabra? En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Aprobado.

- El mismo C. Secretario leyó una proposición que, en su parte resolutiva, dice: "Convóquese a elecciones de diputado propietario al Congreso de la Unión por el 2o distrito electoral del Distrito Federal, para el día 15 de junio próximo." (Voces: ¡No; hay suplente!)

La Mesa me ordena informar que el 2o distrito electoral del Distrito Federal está representado por el C. Joaquín Martínez, quien está en el ejercicio de sus funciones; de manera que, en la opinión de la Mesa, no procede esta proposición.

El C. Aguirre Colorado: No debe tomarse en consideración.

El C. Medina Hilario: ¿Quién firma eso?

- El mismo C. Secretario: Neri, Ramírez Garrido, Ibarra, Echeverría, Bravo Izquierdo, Sánchez Pontón, Hernández Maldonado y Sánchez.

Entonces se pregunta a la Asamblea si se le dispensan los trámites. (Voces: ¡No, no!; debe preguntarse primero si se toma en consideración.) Pero si tiene que tomarse en consideración, porque es de diputados. Ahora, si la Asamblea no quiere, no le dispensan los trámites.

El C. Hernández Maldonado: Pido la palabra para fundar nuestra proposición.

El C. Torres Berdón: Moción de orden. Que se tome en consideración; pero que no se hable de los trámites. (Una voz: ¡Bárbaro!)

- El mismo C. Secretario: ¿Cómo, señor?

El C. Torres Berdón: Que se tome en consideración la proposición; pero que no se hable de los trámites.

El C. Hernández Maldonado: Pido la palabra para fundar nuestra proposición.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Hernández Maldonado.

El C. Hernández Maldonado: Entiendo yo que el señor diputado Martínez Escobar salió electo por dos o tres distritos electorales. Al ser aceptados los dos triunfos que obtuvo, él optó por representar a su pueblo, quedando desde luego sin propietario el distrito correspondiente al Distrito Federal; de modo que a mí me parece que debe convocarse a elecciones. (Voces: ¡No! ¿Por qué? ¿Por qué?)

El C. García Eliseo: Moción de orden.

- El mismo C. Secretario: la Mesa me ordena informar que, según los antecedentes parlamentarios que se han consultado, en ningún caso como este en que no hay propietario, se ha convocado a

elecciones. Porque, como he informado antes, está representado por el suplente el distrito electoral en cuestión, cuyo suplente está en funciones.

El C. Sánchez Pontón: Está poniéndose a discusión un asunto que no debe discutirse. La Mesa ha dado opiniones que podrán ser muy particulares de los miembros que la forman, pero que de ninguna manera deben anticiparse a la discusión oportuna del propio asunto. Lo único procedente es que se pregunte si se dispensan los trámites. Y hago saber que yo firmé la proposición con dispensa de trámites; mi objeto fue que pasara a Comisión, a fin de que se estudiara el punto constitucional referente a que si durante la falta absoluta de un diputado propietario, el suplente puede estar en funciones todo el período o debe convocarse a elecciones. Así parece que debiera hacerse en el presente caso, puesto que al haber optado el diputado propietario que salió electo por dos distritos electorales, por uno de ellos, es como si no hubiera habido propietario en el otro distrito. Es el punto que la Comisión debe estudiar y, por tanto, pido a Su Señoría se sirva preguntar si se dispensan los trámites.

- El mismo C. Secretario: ¿Se dispensan los trámites?

El C. Aguirre Colorado: Pido la palabra para una moción de orden.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Aguirre Colorado: No estoy de acuerdo con lo manifestado por el C. Sánchez Pontón. El presente es un asunto en que debe preguntarse primero a la H. Asamblea, si se toma en consideración, y si lo toma, entonces se verá si se dispensan los trámites.

El C. Cravioto: Suplico a Su Señoría que se lea el artículo 60.

- El mismo C. Secretario: "Los proyectos de ley o proposiciones presentados por uno o más individuos de la Cámara, sin formar los que subscriben mayoría de diputación, se sujetarán a los trámites siguientes:

1o Se presentarán por escrito y formados por sus autores, al Presidente de la Cámara; y tendrán dos lecturas, una en la sesión en que sean presentados y otra al tercer día de su presentación. En aquella sesión, inmediatamente después de la primera lectura, podrá su autor, o uno de ellos si fueren varios, exponer los fundamentos y razones de su proposición o proyecto.

2o El día de la segunda lectura, después de ésta, podrán hablar una sola vez dos miembros de la Cámara, uno en pro y otro en contra, prefiriéndose al autor del proyecto o proposición.

3o Inmediatamente se preguntará a la Cámara si se admite o no la discusión. En el primer caso el asunto pasará a la Comisión o Comisiones a quienes corresponda, y en el segundo se tendrá por desechado".

Se pregunta a la Asamblea si se dispensan los trámites a esta proposición. (Voces: ¡No!) Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. No se dispensan los trámites. Queda de primera lectura.

El C. Secretario Mata: "Señor: A la Comisión de Estado, Departamento del Interior, se turnó un mensaje subscripto por el Gobernador y Comandante Militar del Estado de Guerrero, general Silvestre G. Mariscal de fecha 30 de abril último, por el que se manifiesta a esta H. Cámara de Diputados y Senadores verificadas en aquel Estado, indicando por lo que a diputados se refiere, que en los distritos electorales 6o, 7o y 8o no hubo elecciones; siendo, en consecuencia, nulas o apócrifas las credenciales que se presentaron respecto de dichos distritos electorales.

"Que oportunamente se dio a conocer el resultado de las elecciones a la Secretaría de Gobernación, y que como a pesar de los continuos telegramas enviados por aquel Gobierno, se supo que se había presentado como diputado por el 6o distrito electoral de referencia el C. licenciado Eduardo Neri, el repetido Gobierno se apresuró a comunicar el verdadero resultado de las elecciones, a esta Cámara a lo cual se le contestó que se veía con desagrado su actitud en materia electoral.

"De los términos en que se encuentra el telegrama de referencia, se deduce que el C. general Mariscal pretende que se tome en cuenta lo que manifiesta respecto de que en el 6o distrito electoral, por el cuál resultó electo el licenciado Neri, no hubo elecciones en vista de no encontrarse dicho distrito electoral en poder de las fuerzas leales al Gobierno.

"Como esta H. Cámara, erigida en Colegio Electoral, resolvió oportunamente que era diputado propietario por el 6o distrito electoral del Estado de Guerrero, el licenciado Eduardo Neri, y como las resoluciones de la propia Asamblea son irrevocables, según lo prevenido por el artículo 65 de la Ley Electoral vigente, los subscriptos estimamos que no debe en lo absoluto reconsiderarse este asunto, y que debe ser archivado el telegrama de referencia.

"En tal virtud, nos permitimos someter a la deliberación de esta, H. Asamblea, la siguiente proposición:

"Archívese el telegrama del C. general Silvestre G. Mariscal, Gobernador y Comandante Militar del Estado de Guerrero, fechado el 30 de abril último."

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados. - México, mayo 18 de 1917.-J. Medina. - Flavio Pérez Gasga. - José M. del Castillo." (Rubricas.)

Está a discusión. ¿No hay quien pida la palabra? En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Aprobado.

- El mismo C. Secretario: "Señor: Las Comisiones unidas, 1a. de Justicia y 1a. de Puntos Constitucionales, han estudiado la proposición formulada por los CC. diputados Eduardo Neri, Jesús Acuña, Eduardo Hay, J. Medina, Gustavo Padrés, Luis Sánchez Pontón y Miguel A. Peralta, por la que piden que se nombren Comisiones para que formulen proyectos de leyes orgánicas de los tribunales de Circuito y de Distrito y de los tribunales del Distrito Federal y Territorios.

"Desde luego advertimos que, habiendo enviado el Ejecutivo de la Unión, a la consideración de esta H. Cámara un proyecto sobre Ley Orgánica de los Tribunales Federales, es innecesaria la formación de la Comisión que formulara otro proyecto, ya que el enviado por el Ejecutivo se encuentra en las Comisiones que habrán de dictaminar sobre el particular.

"Por lo que se refiere a la otra Comisión que formule proyecto de Ley Orgánica de los Tribunales del Distrito y Territorios, compete la designación, de conformidad con el artículo 74 del reglamento en vigor, a la Gran Comisión.

"Por tanto, sometemos a Vuestra Soberanía el siguiente acuerdo económico:

"Pase este expediente a la Gran Comisión, para que dentro de sus facultades proponga una Comisión especial que formule proyecto de Ley Orgánica de los Tribunales del Distrito Federal y Territorios.

"Sala de Comisiones del Congreso de la Unión. - México, mayo 25 de 1917. - H. Medina. - Rafael Martínez de Escobar. - Parra. - Una firma ilegible." (Rubricas.)

El trámite es: Pase este expediente a la Gran Comisión, para que dentro de sus facultades proponga una comisión especial que se encargue de formular el proyecto. Está a discusión este dictamen. ¿No hay quien haga uso de la palabra? (Voces: ¡No!)

El C. Manrique: Que se funde.

El C. Cravioto: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Cravioto: Yo pido atentamente... (Voces: ¡Tribuna, tribuna!) Yo pido atentamente a los signatarios de la proposición (Voces ¡No se oye!) que se sirvan fundarla. Creo yo que hay varias Comisiones de Justicia y varias de Puntos Constitucionales; si estas Comisiones no son capaces de ocuparse de la organización de los tribunales, entonces ¿En qué van a trabajar?

El C. Neri: Pido la palabra, señor Presidente.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Neri.

- EL C. Neri: Antes de que llegara el proyecto de ley del C. Primer Jefe, hicimos varios diputados la moción para que se nombrasen Comisiones, a fin de que formularan el proyecto de leyes orgánicas. Entiendo que las Comisiones tendrán que estudiar los asuntos que a ellas competen, y como quiera que la Comisión de Justicia no está obligada a formular un proyecto de ley, por eso nosotros nos inclinamos a hacer, como hemos hecho, esa proposición; pero como ya ha llegado un proyecto de ley, estamos conformes todos los signatarios de la proposición con el trámite de la Mesa, y sólo debo decir al señor Cravioto que las Comisiones solamente deben estudiar los asuntos que van a ellas, pero nunca formular proyectos de ley.

El C. Rueda Magro: Como uno de los miembros de la Comisión 1a. de Justicia que, unida a la 1a. de Puntos Constitucionales, estudió la proposición del señor Neri y socios, respecto a que se nombren dos Comisiones o las que sean necesarias para formular un proyecto de Ley Orgánica de los Tribunales Federales, y otra Comisión que se ocupe de formar un proyecto de ley de organización de los Tribunales del Distrito Federal y Territorios, vengo a manifestar que a las Comisiones que se nombren en el seno de esta Cámara sólo compete el estudio de aquellos proyectos que se presenten para que rindan su dictamen y sometan éste a la consideración de la H. Asamblea. Por lo tanto, no es de la competencia de las Comisiones de Justicia y Puntos Constitucionales, en el presente caso, hacer los proyectos de leyes a que se refieren los signatarios de la proposición; y como la Gran Comisión compete proponer las Comisiones ordinarias y permanentes y también las especiales, por eso las comisiones unidas 1a. de Justicia y 1a. de Puntos Constitucionales han dictaminado en el sentido de que se pase el expediente a la Gran Comisión, para que proponga una Comisión especial que formule los proyectos que en su oportunidad se pasarán a las Comisiones que corresponda con objeto de que dictaminen sobre el particular. (Voces: ¡Muy bien!)

El C. Secretario Mata: ¿No hay quien pida la palabra?

El C. Cravioto: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Cravioto: Como ustedes saben, una de las cosas.... (Voces: ¡Tribuna, tribuna!) Sube a la tribuna) Señores diputados: Una de las cosas urgentes que tenemos que resolver, conforme a los deberes que nos impone la Constitución, es la organización de los nuevos tribunales. Yo me opongo a que se nombre una Comisión especial que formule el proyecto de ley relativo, por dos razones: Primera, por obvio de tiempo; tenemos para estudiar este asunto, conforme al artículo relativo de la Constitución, dos o tres semanas; no alcanzaría ya para cumplir con este deber. (Voces: ¡No!) ¿No? ¿Menos? ¿Cómo van a funcionar los tribunales? Me parece que es a partir del 1o de junio. Además, el Ejecutivo ha presentado un proyecto de ley, que está ya en poder de la Comisión; este es un asunto técnico. Yo creo que se concilia perfectamente el ahorro de tiempo con el espíritu que ha guiado a los proponentes, teniendo en consideración el proyecto de ley del Ejecutivo. Sobre este proyecto podemos nosotros hacer todos los estudios que sean necesarios y no perder el tiempo indefinidamente; primero en que se nombre la Comisión; después, en que la Comisión; se ponga a estudiar este asunto, y luego que nos traiga un proyecto de ley que será, seguramente, cuando más, igual al del Ejecutivo, que tiene mucho tiempo de haber sido confiado a un grupo de especialistas, que lo han estudiado con toda madurez. Teniendo en cuenta estas razones, pido a la Asamblea que deseche la proposición.

El C. Medina Hilario: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Medina Hilario: El señor Cravioto no ha entendido la proposición de que se trata. Pido que se dé lectura nuevamente al dictamen de la Comisión, y ruego al señor Cravioto se fije en ese dictamen.

- El mismo C. Secretario lo leyó.

El C. Medina Hilario: Como puede ver el C. Cravioto, por la lectura que antecede, el proyecto que envió al Ejecutivo ya está en poder de las Comisiones y es innecesario, según pensamos nosotros, que se nombre una Comisión especial para lo que se refiere a la organización de los tribunales comunes del Distrito Federal, respecto al cual no hay proyecto en estudio todavía; es bueno ir anticipándose a la labor y nombrar otra Comisión para que ella comience a estudiarlo. Si mientras llegase un proyecto del Ejecutivo, pues mejor que haya dos proyectos.

- El mismo C. Secretario: Se pregunta a la Asamblea si considera suficientemente discutido

este dictamen. Los que estén por la afirmativa se servirán poner de pie. Suficientemente discutido. En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Aprobado. El trámite es: Pase a la Gran Comisión.

El mismo C. Secretario empieza a dar lectura a una solicitud de la señora Carmen Díaz de la Vega, viuda de Margain, solicitando la devolución de documentos que presentó a la Cámara en 1913.

El C. Ramírez Garrido, interrumpiendo: Pido la palabra, señor Presidente.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ramírez Garrido: Antes de pasar a ver los asuntos particulares, me permito interpretar a la 1a. Comisión de Puntos Constitucionales, para que me diga por qué no ha dictaminado el asunto referente a los carretilleros de Veracruz. Esta H. Asamblea consideró este caso de urgente resolución. Ya hace tres días de esto y todavía no está.

- El mismo C. Secretario: La comisión informa que todavía no ha terminado su dictamen. No estando presente el Presidente de esa Comisión, que es el señor licenciado Acuña, uno de los miembros de la misma Comisión, no considera de su deber presentar un dictamen especial.

El C. Ramírez Garrido: Tengo entendido que todas las Comisiones tienen un suplente, cabalmente para casos de enfermedad o de ausencia. Este caso es sumamente urgente; al menos así lo ha considerado la Asamblea, y por eso insisto en rogar, de la manera más atenta, que la Comisión dictamine cuanto antes.

- El mismo C. Secretario da cuenta con los siguientes asuntos:

El C. Adolfo Barreda pide una pensión. - A la Comisión de Peticiones.

La señorita Catalina I. Cuevas, pide que el general Obregón no se separe del lado del Presidente de la República. - A la Comisión de Peticiones.

El C. Cravioto: Pido la palabra para una moción de orden.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Cravioto: Pido que se lea el artículo 31 del reglamento.

- El mismo C. Secretario: "Las sesiones del miércoles de cada semana se destinarán a tratar de preferencia los negocios de particulares, pero podrán también ocuparse en asuntos públicos después de aquellos, o cuando éstos sean de urgente despacho, a juicio del Presidente."

La Presidencia informa al C. Cravioto que, en virtud de haber tenido el miércoles sesión del Congreso General, ha considerado equitativo dar orden para que se lean hoy los asuntos de particulares.

El mismo C. Secretario siguió dando cuenta con los siguientes asuntos:

Memorial del C. Pedro Monroy, pidiendo el cumplimiento de varias disposiciones relativas a la cuestión agraria. - A la Comisión de Peticiones.

Escrito del C. José Tamayo y Peralta, que contiene algunas sugestiones sobre formación de ejidos para los pueblos. - A la Comisión de Peticiones.

Denuncia del C. Joel Tapia, acerca de dos casos de agiotistas que incurrieron en el delito de estafa, pidiendo que se tome en cuenta lo que expone al expedir la ley que resuelva cómo han de pagarse las deudas contraidas en papel de curso forzoso. - A la Comisión de Peticiones.

Memorial del C. Antonio F. Escobar y un compañero, que envían de la Penitenciaría del Distrito Federal, pidiendo que sea presentado un proyecto de ley de amnistía -. A la Comisión de Peticiones.

A petición del C. Méndez Eugenio, se dio lectura a un mensaje remitido por el Club Obrero del Estado de Veracruz.

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: Hace unos cuantos días la diputación de Yucatán presentó una iniciativa de ley, para que se convoque a elecciones en el 3er distrito electoral del mismo. Como ese distrito carece en esta Cámara de representante, estimo que es urgente tratar esa cuestión. Ignoro por qué no se ha dado cuenta con esa iniciativa.

- El mismo C. Secretario: La Secretaría informa a la Asamblea que el señor Oficial Mayor de la Cámara no había presentado la iniciativa de la diputación de Yucatán, a petición especial del mismo señor Ancona Albertos.

"H. Asamblea: Los subscriptos, miembros de la diputación de Yucatán, tienen el honor de someter a la deliberación de esta H. Asamblea el siguiente proyecto de ley:

"Único. Se convoca a elecciones extraordinarias para diputados propietario y suplente en el 3er distrito electoral del Estado de Yucatán. Estas elecciones se efectuarán el día 17 de junio próximo de acuerdo con los términos de la ley electoral vigente.

"Sala de Sesiones de la Cámara de Diputados del Congreso General.- México, 21 de mayo de 1917.- La diputación de Yucatán, Antonio Ancona Albertos. - J. D. Ramírez Garrido. - E. C. Sánchez Tenorio. - J. C. Echeverría. - Miguel Alonzo Romero." - Rúbricas.

El trámite es: Pase a la Comisión de Estado, Departamento Interior.

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: Yo creo que este caso sí es de obvia resolución. El 3er. distrito de Yucatán no tiene representante aquí, ni propietario ni suplente; por eso me permito suplicar a la Cámara que dispense los trámites, tanto más cuanto que la fecha que señala es el 17 y si se aprueba de aquí a 10 ó 20 días ya los candidatos que se postularon no tendrían tiempo para hacer su propaganda. Por eso atentamente pido a la Cámara que se dispensen los trámites.

- El mismo C. Secretario: Se pregunta a la Asamblea si se dispensan los trámites. (Voces: ¡Sí! ¡No!) Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Sí se dispensan los trámites.

El C. Medina Hilario: Se necesitan las dos terceras partes de los votos.

El C. Hernández Garibay: Hay más de las dos terceras partes.

- El mismo C. Secretario: La Presidencia declara que no se dispensan los trámites, porque no han sido las dos terceras partes..... (Voces: ¡Que se rectifique la votación!)

El C. Alonzo Romero: Casi por unanimidad se ha aprobado esto. (La mayor parte de los CC. diputados se ponen de pie.)

- El mismo C. Secretario: En vista del resultado de la votación, sí se dispensan los trámites. (Aplausos.)

La Presidencia consulta a la Asamblea si considera este asunto de obvia resolución. (Voces: ¡Sí, sí!) El trámite de la Mesa es este: "Que pase de nuevo a Comisión; solamente que la Asamblea estime que es de urgente o de obvia resolución, en ese caso....."

El C. Medina Hilario, interrumpiendo: Moción de orden. La facción III del artículo 71 constitucional dice: "El derecho de iniciar leyes o decretos compete a la Legislaturas de los Estados." De manera que es inútil la pregunta que se ha estado haciendo.

- El mismo C. Secretario: Por eso el trámite ha sido que pase desde luego a Comisión; pero en la solicitud del señor Ancona Albertos se pide que pase desde luego a discusión.

El C. Ancona Albertos: Con el solo hecho de que una diputación completa firme una proposición, deben dispensársele todos los trámites y debe pasar desde luego a Comisión.

El C. Neri: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Neri: Conforme al artículo 62 del reglamento, puede pasarse desde luego a la discusión, bastando que la Asamblea declare que el asunto es de urgente y obvia resolución. Por lo mismo, pido que se haga la pregunta de si lo es.

El C. Secretario Mata: Se pregunta a la Asamblea si considera este asunto de obvia y urgente resolución. Los que estén por la afirmativa, sírvanse poner de pie. (Voces: ¡Sí ¡No!) Sí se considera de urgente y obvia resolución el asunto; en consecuencia, se somete desde luego al debate.

El C. Manrique: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Manrique: Deseo interpelar a los proponentes. Como supongo que deben tener bien estudiado el asunto, deseo saber, para fundar mi voto, si esta iniciativa de ley no está en contracción con el artículo 6o transitorio de la Constitución que, como sabemos, nos tiene perfectamente maniatados.

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: No oí la pregunta del compañero Manrique; pero me dicen que desea saber si nuestro proyecto de ley infringe el artículo 6o constitucional transitorio.

El C. Manrique, interrumpiendo: Sí está en contradicción.

El C. Ancona Albertos: Debo confesar que la diputación de Yucatán tuvo esa misma duda y sometió su proyecto a la H. Asamblea para que ella la resuelva. Entiendo, sin embargo, que la ley electoral está en vigor y que siempre ha sido facultad exclusiva de la Cámara completar el número de sus miembros, tanto más, cuanto que en las circunstancias actuales el quórum se puede descompletar. Yo expongo la duda y los abogados que la resuelvan.

El C. Medina Hilario: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Medina Hilario: La fracción IV del artículo 77 de la Constitución dice: "Cada una de las Cámaras puede, sin la intervención de la otra, expedir convocatoria para elecciones extraordinarias con el fin de cubrir las vacantes de sus respectivos miembros." Es evidente que esta fracción no está en contraposición con el texto del artículo 6o, porque si nos fijamos en el texto del artículo 6o, la Cámara no podría completar su quórum si circunstancias excepcionales hicieran que faltaran algunos de sus miembros, y, en consecuencia, no podría funcionar. Por estas consideraciones yo creo que tenemos competencia no más para el caso de convocar a elecciones y llamar a todos sus miembros para poder funcionar dentro de las atribuciones que el mismo artículo 6o fija. Yo creo que por esto debe desaparecer toda clase de dudas y, en ese concepto, yo votaré en favor de ese proyecto de ley.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Banuet.

El C. Hernández Garibay: pido la palabra con el objeto de suplicar que se lea el artículo 6o transitorio de la Constitución.

El C. Secretario Mata: A petición del C. Hernández Garibay se da lectura al artículo 6o transitorio de la Constitución, que dice:

"El Congreso de la Unión tendrá un período extraordinario de sesiones, que comenzará el 15 de abril de 1917, para erigirse en Colegio Electoral, hacer el cómputo de votos y calificar las elecciones de Presidente de la República, haciendo la declaratoria respectiva; y, además, para expedir la Ley Orgánica de los Tribunales de Circuito y de Distrito y la Ley Orgánica de los Tribunales del Distrito Federal y Territorios, a fin de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación haga inmediatamente los nombramientos de magistrados de Circuito y jueces de Distrito, y el mismo Congreso de la Unión las elecciones de magistrado, jueces de Primera Instancia del Distrito Federal y Territorios; expedirá también todas las leyes que consultare el Poder Ejecutivo de la Nación. Los magistrados de Circuito y los jueces de Distrito, y los magistrados y jueces del Distrito Federal y Territorios, deberán tomar posesión de su cargo antes del 1o de julio de 1917, cesando entonces los que hubieren sido nombrados por el actual Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación".

El C. Lailson Banuet: Señores diputados: Creo que más elocuente que todo lo que yo pudiera decir, es el artículo constitucional a que le han dado lectura. Si este artículo es una cortapisa, es una cortapisa constitucional que, mientras no se derogue, tendrá que subsistir.

El C. Hernández Garibay: ¡Cortapisa!

El C. Lailson Banuet: Pues, ¿Cómo le llama usted?

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Neri.

- EL C. Neri: Señores diputados: Yo creo que el C. Medina ha estado enteramente en lo justo al invocar la fracción IV del artículo 77 constitucional,

en apoyo de la proposición que ha presentado la diputación de Yucatán. El artículo 6o transitorio que han querido esgrimir aquí algunos ciudadanos en contra de esta proposición, se refiere a leyes, a expedición de leyes, lo dice de manera clara; esto es, a leyes que deben formarse por ambas Cámaras en aquello en que se necesite más formalidad. Aquí se trata únicamente de una convocatoria, y no puede de ninguna manera oponerse esta fracción IV con el artículo 6o transitorio. Porque entonces nosotros no podríamos lanzar una convocatoria, sino hasta el mes de septiembre, en que tenemos derecho, y, entonces, claro está que estaría sobrando la fracción IV, porque el mes de septiembre, más el plazo que tuviera que ponerse para que esas elecciones se llevaran a cabo, resultaría que cuando vinieran los nuevos diputados a la Cámara, estaba por explicar el período, y, en ese caso, saldría sobrando la fracción IV mencionada. Por lo mismo yo creo, como el señor Medina, que no hay contraposición entre la fracción IV y el artículo 6o transitorio. (Voces ¡A votar! ¡A votar!)

- El mismo C. Secretario: Se pregunta a la Asamblea si considera este asunto suficientemente discutido. Los que estén por la afirmativa se servirán poner de pie. Como algunos ciudadanos diputados para votar solamente levantan la mano, se les suplica atentamente se sirvan significar su voto poniéndose de pie. Se considera suficientemente discutido. Se procede a la votación nominal.

El C. Medina Hilario: Que se lea.

- El mismo C. Secretario: "Artículo 1o Se convoca a elecciones para diputados propietario y suplente en el 3er. distrito electoral del Estado de Yucatán."

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: Con objeto de ahorrar tiempo, los miembros de la diputación de Yucatán proponen que se forme un sólo artículo que diga así; "Se convoca a elecciones para diputados, propietario y suplente, en el 3er. distrito electoral del Estado de Yucatán. Estas elecciones se verificarán el día 17 de junio próximo, de acuerdo con los términos de la ley electoral vigente."

El C. Medina Hilario: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Medina Hilario: Para sugerir a los miembros de la diputación yucateca que adviertan que se trata de una convocatoria para elecciones extraordinarias.

El C. Ancona Albertos: La diputación yucateca está de acuedo. Por tanto, se dirá que se trata de elecciones extraordinarias.

- El mismo C. Secretario: Se procede a la votación nominal del artículo único que dice: (Leyó.)

(Se verificó el acto.)

El C. Prosecretario Ancona Albertos: Votaron por la afirmativa los CC. diputados Aguirre Berlanga, Aguirre Colorado, Aguirre Efrén, Aguirre Escobar, Alcocer, Alejandre, Alonzo Romero, Alvarez del Castillo, Ancona Albertos, Andrade, Aranda, Arellano, Arlanzón, Arrazola, Arreola R., Avilés, Bandera y Mata, Basáñez, Campero, Cancino, Cano, Cárdenas, Carrascosa, Carrillo Iturriaga, Cisneros, Córdoba, Córdova, Cristiani, Cruz, Curiel, Chapa, Díaz González, Echeverría, Escudero, Esquivel, Fernández Martínez, Figueroa, Gámez Ramón, Gámez Gustavo, Gárate, García de Alba, García de León, García Eliseo, García Jonás, García Alberto M., González Jesús M., González Justo, González Lauro, González Marciano, González Torres, Guajardo, Guerrero, Gutiérrez, Hermosillo, Hernández Garibay, Hernández Jerónimo, Hernández Luis, Hernández Maldonado, Higareda, Izquierdo, Jurado, Lanz Galera, Lechuga Val, Leyva, Leyzaola, Lizalde, López F., López Ignacio, López Miro, Magallón, Malpica, Manrique, Martín del Campo, Martínez de Escobar, Mata Filomeno, Mata Luis I., Medina Francisco, Medina Hilario, Méndez Eugenio, Mendoza, Meneses, Moctezuma, Montes, Montiel, Muñoz, Narro, Navarrete, Neri, Ortega, Ortiz, Padrés, Paredes Colín, Pedroza, Peña, Peralta, Pesqueira, Pineda, Plank, Portes Gil, Portillo, Prieto, Pruneda, Ramírez Garrido, Ramírez G., Ramírez Genaro, Ramírez Llaca, Ramírez Pedro, Rebolledo, Ríos Landeros, Rivas, Rivera, Román, Rueda Magro, Ruíz, Sáenz, Sánchez José M., Sánchez Pontón, Sánchez Tenorio, Saucedo J. Concepción, Saucedo Salvador, Segovia, Silva, Téllez, Torre Rómulo de la, Torres Berdón, Treviño, Vadillo, Ventura, Villarreal y Zavala. Votaron por la negativa los CC. diputados Aranjo, Bello, Betancourt, Castro, Céspedes, Garza González, Gómez Mauricio, Lailson Banuet, Mariel, Márquez Josafat F., Márquez Rafael, Pardo, Rocha, Rojas Dugelay, Silva Herrera, Suárez, Uruñuela, Velásquez, Villaseñor y Zapata. Votaron por la afirmativa 134 CC. diputados y 20 por la negativa. Queda, pues, aprobado el proyecto de ley y pasa al Ejecutivo para los efectos constitucionales.

El C. Presidente, a las 6.45 p.m.: Teniéndose en cartera un asunto de urgente resolución que corresponde tratar al Congreso General, se cita para mañana, a las cuatro de la tarde, a fin de celebrar una sesión del Congreso General. Se levanta la sesión de la Cámara de Diputados para pasar a Colegio Electoral

SESIÓN DEL COLEGIO ELECTORAL

DE LA

CÁMARA DE DIPUTADOS

EFECTUADA EL DÍA

25 DE MAYO DE 1917

SUMARIO

1. Con la misma asistencia de la sesión de la Cámara de Diputados se abre ésta. Se lee y aprueba el acta de la sesión anterior. - 2. Se reanuda el debate sobre el dictamen relativo al 11 distrito electoral

del Distrito Federal. Es rechazado. Se levanta la sesión.

DEBATE

Presidencia del C. ROMAN ALBERTO

El C. Presidente: Se abre la sesión del Colegio Electoral.

El C. García Eliseo: Pido la palabra para solicitar un informe.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. García Eliseo: Hace bastante tiempo está en poder de la Oficialía Mayor el expediente electoral correspondiente al 7o distrito electoral del Estado de Zacatecas. Este expediente es limpio y puro, no trae protestas, está perfectamente bien hecha la elección y, sin embargo, la Comisión ni siquiera lo ha tomado al estudio, cuando ya estamos terminando la discusión de todas las credenciales. Yo suplicaría se me indicara por qué no se ha tomado a estudio ese expediente, siendo de los no objetados.

El C. Mata: La Comisión informa que ese paquete lo tiene ya a su disposición; pero que, como todavía no ha terminado algunos trabajos anteriores a él, no ha procedido a abrirlo.

El C. García Eliseo: Señor Presidente: Es que ya algunos de los miembros de esta Comisión han dado cuenta de que no tienen expedientes en su poder, y me extraña que ni siquiera hayan abierto el paquete.

El C. Presidente: Por el informe que acaba de dar la Comisión se desprende que se ocupará en seguida de ese expediente. Afirmó que ya lo tiene, pero que no lo había despachado, por estar ocupada en otros asuntos.

- El C. Secretario Mata leyó el acta del Colegio Electoral de la Cámara de Diputados de la sesión del día 24 de mayo. Está a discusión. ¿No hay quien pida la palabra? En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse ponerse de pie. Aprobada.

El C. Secretario Padrés: Se reanuda la discusión relativa al dictamen del 11o distrito electoral del Distrito Federal. La resolución es la siguiente:

"1a. Es nula la elección verificada en el 11o distrito electoral del Distrito Federal, en favor de los CC. general Rafael Vargas y Luis I. Mata, como diputados propietario y suplente, respectivamente, por el mencionado distrito.

"2a. Por estar afectada la pluralidad de los votos emitidos, se declara nula toda la elección en el 11o distrito electoral del Distrito Federal.

"3a. A su debido tiempo, convóquese a elecciones para diputados propietario y suplente, por el mencionado distrito electoral.

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados, 23 de mayo de 1917. - Filomeno Mata. - Julio Zapata."(Rúbricas.)

- El C. Medina Hilario. Pido la palabra.

El C. Rivera Cabrera: Pido la palabra, después del señor licenciado Medina.

El C. Manrique: Supongo que la Comisión habrá cambiado ya de criterio.

El C. Mata Filomeno: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Mata.

El C. Mata Filomeno: Para suplicar nuevamente a la Mesa se sirva ordenar se le vuelva a dar lectura al dictamen. (Voces: ¡No! ¡Sí! ¡Sí!) Según creo, la Asamblea no está debidamente penetrada de él y malamente podríamos entrar a discutirlo.

El C. Medina Hilario: Y que después se divida en partes, porque si no, nos vamos a hacer bolas.

El C. Rivera Cabrera: Me adhiero a lo propuesto por el C. licenciado Hilario Medina.

El C. Mata Filomeno: Por sí mismo está dividido el dictamen.

El C. Ancona Albertos: Pero no para la discusión.

El C. Mata Filomeno: Si se divide solito.

El C. Secretario Padrés: Se va a dar lectura de nuevo al dictamen. Se suplica a los señores diputados se sirvan guardar el orden. (Da lectura al mismo dictamen leído en la sesión anterior.) Firmas de la Comisión.

El C. Medina Hilario: ¿Qué firmas son?

- El mismo C. Secretario: Filomeno Mata, Julio Zapata.

El C. Medina Hilario: Entonces no es Comisión. ¿No hay votos particulares?

- El mismo C. Secretario: No.

El C. Mata Filomeno: La Comisión espera que haga uso de la palabra alguna de las personas inscritas en contra, a fin de poder....

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Alvarez del Castillo, en contra del dictamen.

El C. Alvarez del Castillo: Señores diputados: Decididamente la Madre Matiana está conquistando muchos adeptos, está sentando escuela. Tal parece, señores diputados, que el vaticinio está a la orden del día.

El autor de una hoja anónima, imitando, en su afán de adivinar, a las brujas de Macbeth, de que nos habla el delicioso bardo inglés, y colocándose en la trípode de la pitonisa, lanza a los cuatro vientos esta interesante, esta genial, esta sensacionalísima profecía: "En la discusión de la credencial del general Vargas, el licenciado Alvarez del Castillo va a defender al C. Gobernador del Distrito." Nada más fácil, señores diputados, que esta profecía de a dos centavos; nada más lejos de mi espíritu que el propósito de traer a colación de estos momentos, una personalidad para discutirla cuando, hoy por hoy, impera la pasión política. No, señores diputados, no debemos anticipar los acontecimientos, no debemos invadir la misión de los críticos; dentro de poco tiempo, tal vez, el supremo tribunal de la historia vendrá desgarrando tinieblas, desvaneciendo prejuicios y depurando verdades, dando a cada uno lo que es suyo. En la discusión que en estos momentos se ha iniciado, en la elección que se trata de discutir y de dilucidar, no existe, señores diputados, propiamente dicho, cuestión política, ya que, a decir verdad, los candidatos

del 11o distrito electoral del Distrito Federal, han sido conscientes, convencidos y muy ameritados colaboradores de la Revolución constitucionalista. Queda únicamente en pie, descartada la cuestión política, la cuestión legal. La cuestión legal, señores diputados, que si somos justos, debemos de reconocer que se inclina a favor del C. general Vargas, y lo voy a probar. Uno de los cargos más grandes, uno de los cargos más tremendos que se hacen al C. general Vargas, es que no posee el requisito constitucional de vecindad. Si tal cargo fuese verdadero, señores diputados, yo sería el primero en venir a esta tribuna a declarar que el C. Vargas, "ipso facto," quedaba descartado de la elección en el 11o distrito electoral del Distrito Federal, porque yo, señores, entiendo que la Constitución de 1917 las tiene y muy grandes, ¿Quién puede negar, que no sea un cretino, que el nuevo Código fundamental de la República es un sano y hermosísimo ensayo democrático, que campean en él principios avanzadísimos, que no existen en otras legislaciones mundiales, y que esto debe de constituir muy justamente el orgullo de los autores de esa Constitución?

Yo, señores diputados, en presencia de esa buena intención de los constituyentes sugeriría que se pusiera en la portada de la nueva Constitución estas palabras: "Código de buena voluntad." Pero también, señores diputados, la nueva Constitución adolece de grandes deficiencias muy disculpables, porque en dos meses, señores diputados, no es posible, sencillamente es insensato el querer hacer una Constitución perfecta, ni siquiera mediana. Tiene también omisiones inexplicables y peligrosas; digo peligrosas, señores diputados, porque hace muy breves días hemos visto cómo la omisión que trae la Constitución respecto de la determinación de las facultades del Congreso para conceder facultades extraordinarias al Ejecutivo de la Unión, vino a producir una verdadera desorientación en ambas Cámaras y a dar margen a debates tormentosísimos, que muy bien podrían habernos orillado a negar al Ejecutivo de la Unión -que se había iniciado en sus labores administrativas -, en una cuestión de vida o de muerte, unas facultades en el ramo de Hacienda que le eran indispensables. También decía, señores diputados, que estas omisiones de la nueva Constitución son, hasta cierto punto, inexplicables, porque, la verdad, señores diputados, si hemos de hablar con sinceridad, no nos podemos explicar cómo algunos constituyentes que peinan canas en la brega política, que son profundamente observadores y refinadamente cultos, no nos hayan establecido siquiera en un artículo transitorio y en vía de previsión, esas facultades del Congreso para darle facultades extraordinarias al Ejecutivo en el ramo que lo solicitara. Pero no quiero, señores diputados, apartarme del punto a debate. Voy a probar que el C. general Rafael Vargas posee, como el que más, el requisito de vecindad. Primeramente haré mérito a la fracción III del artículo constitucional que nos habla del requisito de vecindad. ¿Cuál es, señores diputados, la mente de este requisito de vecindad? No es otro, señores diputados, que el conocimiento perfecto, el conocimiento íntimo que debe tener un representante del pueblo, del distrito por el cual viene a esta Cámara. Esto, señores, no lo digo yo, lo dicen los comentaristas del artículo primitivo de la Constitución de 57, que también nos habla del requisito de vecindad. Ahora bien, señores diputados, yo pregunto: ¿El C. Vargas tiene conocimiento profundo del distrito que va a representar? Sí, señores, toda vez que ha residido quince años en el Distrito Federal. Pero a este respecto algún señor diputado podría objetar que éste es el caso del doctor Cervantes, contra quien votó la Cámara. A lo que yo contestaría que un error no autoriza la comisión de otro error; que, al contrario, cuando esta H. Asamblea incurra un error, tiene la obligación sagrada de subsanarlo y cauterizar la mala impresión que pueda producir una falsa resolución legislativa. Afortunadamente para mi defenso, señores diputados, su caso no es igual al del doctor Cervantes; está, sí, en el de un diputado cuyo nombre no recuerdo, me parece que es el C. J. Jesús Ibarra, y en el caso de algún otro representante de Puebla, si no me equivoco el señor González Galindo, que residieran únicamente cuatro meses de los seis que marca la Constitución. Pero como todavía, señores diputados, podría quedar algún escrúpulo a este particular, yo me voy a permitir, con un argumento exclusivamente legal, probar que el C. Vargas, con el desempeño de su comisión en el Japón, no perdió en manera alguna su vecindad en el Distrito Federal. Dice el C. Luis T. Navarro, uno de los contrincantes del general Vargas, lo siguiente en brevísimas lineas, porque no es mi ánimo cansar la atención que bondadosamente me está dispensando esta Asamblea: "Seguramente no será capaz de negar que le falta ese requisito." Ya que nuestras declaraciones pueden, de cierta manera, ser datos para la historia, diré que, efectivamente, el C. general Vargas no gozaba del requisito de exterritorialidad; que no es un requisito la exterritorialidad, nos lo pueden decir aquí los señores diputados jurisconsultos, es un privilegio, es un derecho, es una galantería internacional; pero nunca es un requisito, nunca es una condición.

Decía, señores, que el C. general Vargas fue al desempeño de una comisión técnica, como nos dice aquí el señor Filomeno Mata; fue al desempeño de una comisión que en estos momentos, señores, en que está en su apogeo el conflicto mundial, no sé yo hasta qué punto sería discreto el decirlo; pero el C. general Vargas fue al desempeño de una comisión que honra mucho al Primer Jefe de la Revolución y que honra mucho al general Vargas como comisionado, puesto que la desempeñó de una manera eficiente y que viene a darle una vida nueva en el orden militar a la República Mexicana. El C. general Vargas no fue a desempeñar una simple comisión de Estado, sino que fue a desempeñar una comisión pro-patria. Voy a leer a ustedes unos fragmentos de esta hoja que tengo aquí. Dice así: "Mientras el C. general Vargas fue al Japón en una comisión de estudio, los CC. Zubaran y Sánchez Azcona fueron a Europa en una misión diplomática. En su consecuencia, el general Rafael

Vargas no disfrutaba condición de exterritorialidad."

Mucho me complace, señores diputados, que el C. coronel Luis T. Navarro, contrario del C. general Vargas, reconozca que el general Vargas no gozaba del privilegio del exterritorialidad; que esta exterritorialidad, señores diputados, no es otra cosa que esa ficción aceptada en derecho internacional de que los representantes diplomáticos, al ir al extranjero, no residen por lo que al orden legal respecta, precisamente en esta tierra extranjera, sino que llevan consigo a su patria. En su consecuencia, el individuo que acreditado en un Estado extraño viene a disfrutar del privilegio de exterritorialidad, está sujeto, no a las leyes del Estado cerca del cual está acreditado, sino a las leyes de su país, o sea del que lleva la representación. Así, pues, señores diputados, yo diría lo siguiente: ¡Pobre de mi defenso el C. general Vargas, si estuviera en el caso de los señores licenciados Rafael Zubaran Capmany y Juan Sánchez Azcona, es decir, si hubiese gozado del privilegio de exterritorialidad!. Muy bien; y esto, ¿Qué nos prueba? Que el C. general Vargas había estado sujeto a las leyes de su país; pero nunca, con todos los sofismas del señor licenciado Cabrera, podría probarse que el C. general Vargas habría tenido el requisito de vecindad en el Distrito Federal. El C. general Vargas fue, efectivamente, como lo dice su contrario, al desempeño de una comisión técnica especial. Yo voy a probar, señores diputados, como decía hace algunos momentos y en su terreno exclusivamente jurídico, que el C. general Vargas no perdió el requisito de vecindad. ¿Qué es, señores diputados, conforme a la ley, el domicilio? El domicilio de una persona, conforme a nuestra ley civil, es el lugar en que reside habitualmente; a falta de este domicilio, dice la ley, se considera domicilio de una persona el lugar en donde tiene principal asiento de sus negocios. Por otra parte, el domicilio de los empleados públicos es el lugar en donde desempeñan sus funciones; pero cuando el empleado público, dice la ley -y en un paréntesis: El señor Vargas ni siquiera ha sido empleado público -, accidentalmente se encuentra en una población, por este solo hecho no adquiere el domicilio de esa misma población, sino conserva el que tenía anteriormente. Además, el código civil napoleónico nos dice en un artículo que en estos momentos no recuerdo, me parece que es el 106, que el ciudadano que es llamado al desempeño de una función pública de carácter transitorio y revocable, no adquiere nuevo domicilio, sino que conserva el que tenía antes del desempeño de la propia comisión, siempre que no haga manifestación en contrario. El código civil suizo, el español y el francés, tienen preceptos semejantes, que en estos momentos no quiero enunciar por no cansar vuestra atención. En consecuencia, señores diputados, conforme a la ley civil, se puede establecer, y de hecho los grandes legisladores establecen este principio jurídico, eminentemente jurídico: El domicilio de un empleado público en el desempeño de una comisión accidental no se pierde, sino que ese empleado público conserva el domicilio que tenía antes del desempeño de esa comisión accidental; o de una manera más precisa: Un empleado no pierde su domicilio por el desempeño de una comisión accidental, por más que ésta dure; esto es por lo que ve al domicilio; pero el domicilio no es la vecindad, se medirá. En efecto, el domicilio no es más que un lugar determinado y la vecindad no ve a un lugar determinado, sino a todo un Estado. El domicilio es el lugar donde una persona está empleada, donde es notificado oficialmente en los litigios de derecho privado. La vecindad, señores diputados, ve no sólo, como decía yo hace un momento, a un lugar determinado, sino que la vecindad viene a ser la base de los puestos públicos, de los cargos municipales y de las funciones políticas. El domicilio, señores diputados, se puede adquirir más rápidamente, me refiero al domicilio de elección, porque hay dos clases de domicilio: El político de elección y el legal; en este momento me estoy refiriendo al domicilio de elección, puesto que el legal, como el caso de la mujer casada, por ejemplo, y de los menores no emancipados, está perfectamente especificado en nuestro Código. Esa vecindad no se puede perder por el desempeño de una comisión accidental y, efectivamente, al decir: Domicilio de una persona, un domicilio de elección se puede adquirir por un hecho cualquiera, enteramente sencillo: La compra de bienes inmuebles, la traslación de domicilio; eso, señores, es una adquisición de un nuevo domicilio; pero para que haya una nueva vecindad no basta únicamente que exista ese requisito o un simple acto, sino que es necesario que venga el transcurso del tiempo, sin el cual, señores diputados, sin ese transcurso de tiempo, como dicen todos los autores, no puede existir nueva vecindad. Así, pues, si el C. general Vargas fue al Japón al desempeño de una comisión accidental y allá en el Japón no estaba residiendo, indudablemente que no adquirió una nueva vecindad, lo que quiere decir que el C. general Vargas conserva su vecindad que tenía antes de salir al desempeño de esa comisión y debo de advertir que la vecindad debe ser única; no puede ser doble. En su consecuencia, está perfectamente probado, en un sentido enteramente jurídico, que el C. general Vargas en el desempeño de su comisión en el Japón, no perdió el requisito de vecindad. Y esto, señores diputados, no se crea que es una censura, ni mucho menos a la Constitución. Ya hemos visto cómo los mismos constituyentes, honorables como el señor coronel Aguirre Escobar, desde esta tribuna nos ha manifestado que él es el primero en reconocer esas deficiencias en la Constitución y que él será también uno de los primeros en proponer las reformas constitucionales consiguientes, para que México pueda continuar su marcha brillante, su peregrinación hermosísima hacia el porvenir. El requisito de vecindad, señores diputados, de que nos habla la Constitución, el requisito de esos seis meses, no tiene razón de ser, y no tiene razón de ser, señores diputados que fueron al Congreso Constituyente, porque en seis meses no es posible conocer un medio electoral, puesto que es un plazo demasiado corto para que el representante del pueblo pueda ser el portavoz de las necesidades económicas, de las necesidades sociales, de las necesidades políticas. Por otra parte, la Constitución habla de un vecindad de seis meses en el Estado, no en el distrito electoral, si el señor licenciado

Hilario Medina, por ejemplo, va a Guadalajara y vive allí seis meses inmediatamente antes de las elecciones, conforme a la nueva Constitución el señor licenciado Hilario Medina está capacitado constitucionalmente, por lo que a la vecindad respecta, para desempeñar, verbigracia, un distrito alejadísimo de Guadalajara, Autlán, por ejemplo, que no tiene ni en lo político, ni en lo económico, ni en lo agrícola, puntos de contactos con Guadalajara. Además, señores diputados, es infantil, verdaderamente infantil, por no decir otra cosa, el exigir en la época preconstitucional a un ciudadano, un arraigue, una residencia efectiva de seis meses, cuando esa residencia está sujeta a tantas emergencias que nosotros muy bien conocemos, como la recepción de una comisión del Primer Jefe de la Revolución, la evacuación de una plaza y tantas otras emergencias que podría citar en estos momentos. Todavía más, señores diputados.....

El C. Mata Filomeno, interrumpiendo: Moción de orden. Debo hacer advertir al señor orador, a fin de que pueda concretar su discurso al punto de discusión, que la Comisión no ha hecho en lo absoluto ninguna objeción al requisito de vecindad. Está usted bordando sobre un tema presentado por un ciudadano del Constituyente.

El C. Alvarez del Castillo: Me parece la moción del señor Mata sumamente ingenua; no veo que tenga razón de ser. Hay muchos señores compañeros que tienen la duda de que el general Vargas llene el requisito de vecindad, y, por este motivo, me he puesto a hacer estas consideraciones, tanto más, cuanto que ese error de la Constitución será objeto de una reforma inmediata; y ya que tal vez no haya ocasión de tratar este asunto en las discusiones de credenciales, puesto que ya estamos por finalizarlas, bueno es dejar impresionado el ánimo de los diputados constituyentes, más capaces, sin duda, que nosotros para hacer estas reformas. Voy a terminar lo que se refiere a la vecindad, y sólo quiero decir que en esos seis meses de que nos habla la nueva Constitución no se trata de la vecindad de que habla nuestro Código Civil, sino del domicilio, y que esta aplicación de tiempo no es más que una persona juris que puede caer por tierra con la presentación de cualquiera prueba en contrario. Probada mi tesis, voy a continuar tratando la cuestión relativa al sufragio, esa cuestión que los miembros de la honorabilísima Comisión nos presentan complicadísimas, indescifrables, como un ladrillo babilónico. No, señores, la cuestión de que se trata, la cuestión electoral del 11 distrito electoral del Distrito Federal, puede ser tan sencilla como el alma provinciana de nuestro querido compañero el señor Avilés. (Risas.) En efecto, señores diputados me voy a referir al número de votos. Se dice, se asegura, que hubo imposición, que hubo recomendaciones; lo que ahora, señor, se llama imposición de las autoridades municipales del distrito electoral del que estamos hablando. Perfectamente, señores diputados, para no descender a discusiones bizantinas vamos a aceptar que en lo que ve a determinado número de votos, las autoridades municipales del distrito electoral ejercieron alguna presión, y, por otra parte, también por lo que ve al número de votos en que hicieron recomendación a ciertos electores a favor del C. Vargas, miren de quién, señores diputados, de un reaccionario pur-sang. Pues bien, vamos, como decía, a ponernos en el caso de que el C. general Vargas tuvo votos buenos y votos malos, y nos vamos a poner también en el caso imposible, en el caso utópico de que los contrarios del C. general Vargas no tuvieran votos malos, es decir, que su elección no tuviera irregularidades ni infracciones de ninguna clase; que es, o, mejor dicho, está dotada esa elección de los contrincantes del C. general Vargas de ese atributo que los sacerdotes, los teólogos católicos le atribuyen o suponen a su dios, de ser infinitamente perfecto. La elección de los contrincantes del C. general Vargas, en cuanto a la interpretación de la ley electoral, fue infinitamente perfecta. Muy bien, señores diputados, descartando esos votos malos del C. general Vargas.... (Voces: ¡A votar, a votar!)

- El . Manrique: ¡Que hable, que hable!

El C. Presidente: Habiendo transcurrido el tiempo reglamentario, se pregunta a la Asamblea si se le permite continuar hablando al orador.

El C. Secretario Padrés: Los que estén por la afirmativa se servirán poner de pie. Sí se concede permiso al orador para que continúe hablando.

El C. Alvarez del Castillo, continuando: Decía, señores diputados, que con esa operación tan simple, el C. general Vargas conservó una mayoría abrumadora, una mayoría absoluta de votos. Pero ahora se me preguntará: ¿Y usted cómo sabe cuáles fueron los votos buenos del C. general Vargas? Y aquí viene la pregunta ingenua de los miembros de la Comisión. El C. general Vargas tuvo tal número de votos; pero, ¿Cuántos fueron los buenos? Yo voy a contestar a los miembros de la Comisión, sin necesidad de abusar de la atención de los señores diputados, que ya están cansados. Si nos metemos a estudiar la cuestión electoral en cada una de las casillas, no terminaríamos en todo el período de sesiones extraordinarias. Decía, señores diputados, que los votos buenos en las elecciones del C. general Vargas, fueron los de los obreros, de los obreros de las fábricas; de los obreros, señores diputados, que hoy por hoy son conscientes. Los obreros de 1910, señores diputados, no son los obreros de 1905. Los obreros de 1905, señores diputados, o no votaban, o si votaban votaban, apáticamente, porque sabían que su voto iba a ser burlado por las autoridades de aquel entonces. Hoy, los votos de los obreros son de tomarse en consideración, en altísima consideración; tal vez sean los votos más conscientes. Hoy los obreros van muy conscientemente y muy patrióticamente a ejercitar sus derechos de libre sufragio. Se dice, señores diputados, que los obreros recibieron recomendaciones de las autoridades municipales; que el C. general Vargas no pisó el distrito electoral de que es presunto diputado; que el C. general Vargas, señores diputados, fue al distrito electoral y celebró mítines en todas las fábricas, y no solamente estuvo en donde estuvieron los propagandistas de los otros señores candidatos, sino que estuvo, señores diputados, en un lugar en donde no estuvieron los otros propagandistas; en una fábrica en donde no estuvieron los señores presidentes de las casillas del distrito electoral: Estuvo en la fábrica de Contreras, ¿Y sabéis por qué no estuvieron también allí

los otros propagandistas? Porque se trataba de una zona inmediata a la zapatista. Los obreros sí conocen al general Vargas, y tan lo conocen, que antes de verificarse las elecciones, celebraron juntas, decidiéndose en ellas a sostener la fórmula Vargas Mata. Allí tienen ustedes cuáles son los votos buenos de la elección del señor Vargas. Si se tratase de una primacía de unos cuantos votos, de un cierto número, de cien o doscientos votos, entonces el dictamen de la Comisión, señores diputados, sería altamente atinado y eficaz; pero si el señor general Vargas obtuvo más de dos mil votos y los contrincantes, apenas, uno, cuatrocientos, y el otro trescientos, ¿Qué duda cabe, señores diputados? ¿No les parecería ridículo que si hubiésemos recibido una queja aquí de los CC. generales Obregón y González, diciéndonos que las elecciones en la República no fueron legales, porque el Gobernador X recomendó la fórmula, o, mejor dicho, la candidatura del señor Carranza, la Comisión dictaminadora hubiera pedido la nulidad de las elecciones, fundándose en ese solo hecho? Es el mismo caso del señor general Vargas, no es otro. Naturalmente, señores diputados, es muy explicable que los candidatos derrotados nos vengan aquí con imposiciones y con protestas; eso es muy natural en nosotros los mexicanos que todavía no podemos acostumbrarnos a perder en las juntas democráticas. ¿Qué, no tenemos muy presente el caso de la elección del señor Rafael Martínez en el 6o distrito electoral? ¿Acaso no recordamos a los candidatos de ese distrito electoral de que he hecho mérito, a los señores Atl y Gómez Noriega, agitándose angustiosamente en esta tribuna, jurando y perjurando que habían sido ellos los candidatos victoriosos del 6o distrito? Yo creo que todavía los señores Atl y Gómez Noriega en este momento se hacen la ilusión, conciben la esperanza de venir a ocupar en esta Legislatura una curul por el 6o distrito. Así, pues, señores diputados, yo suplico a vosotros que votéis a favor del C, General Vargas, porque, como habéis visto, posee el requisito de vecindad y obtuvo una mayoría abrumadora de votos.

El C. Peralta, interrumpiendo: ¡No!

El C. Alvarez del Castillo, continuando: También, señores diputados, ya que el C. Peralta dice que no, voy a hacer presente un hecho de alta significación, que debe ser del conocimiento de todos los representantes del pueblo. El C. general Vargas perteneció al Partido Liberal Constitucionalista, y como quiera que pertenece a una agrupación política, es un derecho, y como todos los derechos son renunciables, y como el C. Vargas no estuviese de acuerdo - en este momento no es oportuno el análisis del por qué - como no estuviese de acuerdo, repito, con la política general del Partido Liberal Constitucionalista, el C. general Vargas renunció sus derechos como miembro del Partido Liberal Constitucionalista. Ahora es, señores diputados que pertenecéis al Partido Liberal Constitucionalista, cuando se os presenta una gran oportunidad para que probéis que venís a sustentar en toda su amplitud, pureza y patriotismo, los principios universales de justicia; ahora es, señores diputados del Partido Liberal Constitucionalista, cuando se os presenta hermosísima la ocasión de dar un solemne mentís a vuestros detractores, que dicen que venís a esta Representación Nacional con consigna y que estáis animados de un espíritu de sectarismo; ahora, señores diputados, es cuando debéis probar la sinceridad de vuestro apostolado político. Ya veis: El C. general Vargas era miembro del Partido Liberal Constitucionalista que, dicho será de paso y según mi concepto, encarna los ideales revolucionarios; pero el C. general Vargas, por razones que vosotros sabéis, renunció a ese titulo. Y el C. general Vargas, sigue siendo miembro de la revolución, aun después de esa renuncia. Así, pues, señores diputados del Partido Liberal Constitucionalista, yo os invito a que exhibáis en el santuario de vuestra conciencia y ante los ojos de toda la Nación entera, un altar sacratísimo de justicia, en donde se lean, señores diputados, estas letras de oro: "No por las personas; por los principios." (Aplausos.)

El C. Rivera Cabrera: Pido la palabra para una interpelación, si me lo permite la Presidencia.

El C. Peralta: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene la palabra Su Señoría.

El C. Peralta: Para suplicar al señor licenciado Alvarez del Castillo tenga la bondad de decirme en qué fecha se retiró del Partido Liberal Constitucionalista el señor Vargas, porque deseo hacer una aclaración.

El C. Alvarez del Castillo: Como yo traté este asunto en lo general, creo yo que todos estarán de acuerdo; pero no puedo decirle a usted la fecha en que el C. general Vargas renunció como miembro del Partido Liberal Constitucionalista, y sí debo decir a usted que no tiene absolutamente ninguna importancia esta aclaración.

(Varios CC. diputados piden la palabra al mismo tiempo.)

El C. Peralta: Señor Presidente: Yo tengo el uso de la palabra.

El C. Presidente: (Agita la campanilla.) El señor diputado Peralta tiene en estos momentos el uso de la palabra.

El C. Peralta: Deseo hacer esta aclaración: El señor Vargas renunció a ser miembro del Partido Liberal Constitucionalista, después de la postulación que hizo el Partido de sus candidatos para diputados por el Distrito Federal. El Partido Liberal Constitucionalista se reunió durante algunas noches y alguna de ellas hasta el amanecer, para discutir las personalidades de aquellos que iban a figurar como candidatos del Partido en las elecciones para diputados. La candidatura del señor general Vargas estuvo en el tapete de la discusión, y entiendo que por la cuestión legal del requisito de vecindad fue cuando renunció el señor general Vargas. Esa es la aclaración que deseaba hacer.

El C. Rivera: Señor licenciado Alvarez del Castillo, suplico a usted me diga si es lo mismo vecindad y residencia, porque la Constitución en estos casos habla, no de vecindad, sino de residencia efectiva. Si usted demuestra que el señor general Vargas residió, efectivamente, en el Distrito Federal, como lo previene la Constitución, votaré en favor del citado general Vargas.

El C. Alvarez del Castillo: Pido la palabra.

- EL C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Alvarez del Castillo: La única contestación

es mi tesis, que estriba en probar que el C. general Vargas no perdió el requisito de vecindad por el desempeño de una comisión accidental en el extranjero.

El C. Presidente: Tiene la palabra, en contra, el C. Vargas Rafael.

El C. Vargas: Señores diputados: Vengo a esta tribuna a cumplir con un deber que me han encomendado mis electores del 11 distrito electoral del Distrito Federal. He notado que se ha leído dos veces el dictamen de la Comisión, no sé con qué objeto, y si ustedes me lo permiten, me voy a referir a algunos puntos, porque este dictamen ni está sujeto a la justicia y es verdaderamente parcial; está hecho por mis enemigos políticos. La primera parte se refiere al número de votos obtenidos. El que habla obtuvo dos mil seiscientos noventa y dos votos; el señor Luis T. Navarro obtuvo cuatrocientos cuarenta y seis; el señor Isidro Lara trescientos sesenta y cinco, y el señor Cienfuegos trescientos noventa y ocho. Para explicar la Comisión, mis enemigos políticos y el señor Navarro esta gran cantidad de votos que obtuve por medio de una propaganda efectiva, yendo de fábrica en fábrica mes y medio antes que los señores mis contrincantes llegaran a hacer su propaganda, porque ya sabe todo el mundo que el señor Cienfuegos lanzó su candidatura por el 11, por el 6o y por el 7o distrito, y que el señor Navarro lanzó su candidatura también por Tecamachalco, por el distrito que fue al Constituyente, y al mismo tiempo lanzó su candidatura por el mismo distrito por el que yo fui electo. Así se explica por qué he obtenido esa cantidad de votos. Respecto a la cuestión de la imposición, es verdaderamente ridículo que en estos tiempos vengamos saliendo con imposiciones. (Risas y siseos) Ustedes saben perfectamente bien que mi contrincante el señor Cienfuegos era en ese momento el jefe de Estado Mayor del Ministro de la Guerra. (Voces: ¡No, no!) Sí, señores, sí era, porque el señor Aarón Sáenz estaba con licencia haciendo su propaganda en Coahuila, y si está el señor Sáenz que lo diga si es cierto o no. ¿Señor Sáenz, tiene usted la bondad de decirlo?

El C. Sáenz: Pido la palabra para contestar la interpelación del orador.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Sáenz: Aún cuando no fue nombrado oficialmente el señor Cienfuegos jefe accidental de Estado Mayor con motivo de la ausencia mía, sí se quedó al frente del Estado Mayor. (Aplausos.) Está contestada.

El C. Vargas: Están contestados, señores. Pues bien; ¿Creen ustedes, señores, que yo me podía oponer contra la fuerza del jefe de Estado Mayor del Ministro de la Guerra? Eso es verdaderamente ridículo, señores, y la prueba de esto es, señores, que esos ciento sesenta votos que reclama el señor Cienfuegos diciendo que no se los quisieron recibir, eran de un batallón de Tlálpam, y, sin embargo, votaron en Tlálpam ¡Esos sí son verdaderos chanchullos políticos! Respecto a la cuestión de la vecindad que tanto se ha traído y llevado, debo manifestar a ustedes que he vivido quince años en el Distrito Federal; que al terminar la campaña del Pacífico en el mes de diciembre de 1915 - y ahí está el señor Aarón Sánchez, que puede testificarlo -, he regresado aquí con licencia, en el mes de enero del año pasado; he permanecido en la ciudad de México todo el tiempo que me ha sobrado de las comisiones honrosas que me ha conferido la Secretaría de Guerra y Marina y el C. Primer Jefe. Señores: Los seis meses íntegros, al minuto, al segundo, no los he tenido porque necesitaba yo estar encerrado en una bartolina de la Penitenciaría.... (risas y aplausos) para tener los seis meses íntegros. Sí, señores, he estado saliendo. ¡Es natural! ¡¡Si estoy en el desempeño de comisiones!! (Aplausos.) Pero he salido de la ciudad de México y he regresado a ella, donde está mi domicilio desde hace quince años. Los señores Luis Mata, Martínez Escobar y todas las personas que hay aquí, viejos revolucionarios, sabrán cuánto tiempo tengo de vivir en el Distrito Federal. Señor Luis Mata: Sírvase usted decirme, ¿Desde cuando me conoce usted?

El C. Mata Luis: Desde hace diez años de residencia continua aquí en el Distrito Federal.

El C. Vargas: Gracias. Así es, señores, que no soy un desconocido, como quieren presentarme aquí los señores miembros de la Comisión, y me llama la atención que el señor Filomeno Mata sostenga que soy un desconocido, cuando él sabe perfectamente que desde "México Nuevo" y el "Diario del Hogar" nos conocemos perfectamente bien. (Aplausos.) Aquí viene la segunda parte, aquí viene lo más serio del asunto; sí, señores, aquí viene lo más serio, desgraciadamente, para la patria.

Yo me separé del partido Liberal Constitucionalista, pero no como usted (dirigiéndose al C. Peralta) ha querido dar a entender, es decir, por despecho de que no contara con la ayuda del partido, porque a sus miembros les manifesté en aquella época que no necesitaba de ellos para nada. (Aplausos.) ¿Saben ustedes por qué me separé del Partido Liberal Constitucionalista? Por lo siguiente....

El C. Prosecretario Morales Hesse, interrumpiendo: La Presidencia me ordena dé lectura al artículo 195 del reglamento de la Cámara: "Los concurrentes a las galerías se presentaran sin armas; guardarán respeto, silencio y compostura, y no tomarán parte en los debates con ninguna clase de demostración.

El C. Vargas: Ese Partido está formado de dos elementos: Del honrado revolucionario, al que respeto y aprecio, porque ahí están mis compañeros de Revolución; desgraciadamente, ahí se ha infiltrado un pequeño núcleo de intrigantes y ambiciosos, que no están haciendo más que dividirlo. (Voces: ¡Es cierto!) En el mismo Partido se quiso cometer conmigo esta inconsecuencia: Al otro día de que me inscribí, se dio un decreto, o no sé qué sería, en cuya virtud se me dejó sin voz ni voto; naturalmente, como para estar de mirón no necesita inscribirse cualquiera persona en ninguna parte, renuncié a seguir formando parte del Partido. Cuando fui miembro de él, ya con mucha anterioridad había iniciado yo mis trabajos en el distrito electoral por el que salí electo diputado a esta Cámara; no fui, pues, a pedir nada a ese Partido, al que me congregué en la creencia de encontrar ahí a verdaderos revolucionarios y sólo a revolucionarios, y no a los politicastros que ahí se han metido. El Partido Liberal Constitucionalista

no es realmente un partido político que digamos, ni mucho menos; no ha sido más que un comité electoral, creado con el único objeto de unificar la opinión revolucionaria y sostener la candidatura del señor Venustiano Carranza para la Presidencia de la República; pero, por arte de magia de los políticos de oficio, lo han convertido en un Partido de oposición, creado con elementos de la misma Revolución; así es que ya está formado de elementos disidentes, que reniegan de sus compañeros los revolucionarios.

El C. Esquivel, interrumpiendo: ¡Desahógate!

El C. Vargas: No necesito, para desahogarme, venir a esta tribuna, pues también puedo hacerlo personalmente. Así es que no estoy dispuesto a que me venga usted a insultar. Como decía a ustedes en un principio, en el Partido Liberal indiscutiblemente que hay hombres honrados, ¡Quién lo niega!; pero mi coraje y mi odio son, precisamente, contra los elementos que tratan de convertir ese partido en un enemigo al nuestro. (Siseos y voces: ¿Quiénes son?) El señor Urueta, el señor Sánchez Azcona y el señor Zubaran. (Una voz: ¿ Y por el otro lado?) Ahora vamos por partes, esos son los principales. El señor Urueta obtuvo la poca popularidad, es decir, la no envidiable popularidad de que disfruta hoy, precisamente por alabanzas que le dirigió a Porfirio Díaz en la época de la dictadura, y la propaganda que se le hizo en público fue por "El Imparcial" y por "El Diario," periódicos pagados por la administración de Porfirio Díaz. El señor Urueta, como ustedes saben, estuvo comisionado en el extranjero, derrochando impunemente los fondos de la Nación, y después, todo el mundo conoce perfectamente las cartas publicadas en este sentido, que son cartas verdaderamente humillantes, las que le escribía a Limantour dándole las gracias por la comisión que le daban. En seguida viene el C. Zubaran. El C. Zubaran, ¿Qué fue en la época de Porfirio Díaz si no un juez de consigna?

El C. Zubaran, interrumpiendo: ¡Miente usted!

El C. Vargas: ¡No miento! Eso lo sabe todo el mundo.

El C. Zubaran: ¡¡Miente usted!!

El C. Vargas: ¡¡No miento!!

El C. Zubaran: ¡¡¡Miente usted!!!

El C. Vargas: ¡¡¡No miento!!! Se lo pruebo a usted. (Campanilla.) Se lo voy a demostrar que no miento, con todos los jueces de aquella época, y se lo puedo demostrar a la hora que usted quiera. (Una voz: ¡Orden! ¡orden! Campanilla. Voces: ¡Que hable! ¡que hable!) Sí, lo puedo demostrar, señores; si lo saben todos.

El C. Zubaran: ¡¡Qué va usted a demostrar!!

El C. Vargas: Sí se lo demuestro a usted, con los jueces de aquella época! ¡Si me acuerdo perfectamente! ¡Si los conozco a todos!

El C. Villarreal: Que hable hasta que descanse.

El C. Esquivel: ¡¡Desahógate!!

El C. Vargas: Voy hablar de todos.....

El C. Presidente, agitando fuertemente la campanilla: Suplico a los señores oradores, que retiren las palabras injuriosas que mutuamente se han dicho.

El C. Zubaran: Yo retiro mis palabras, por respeto a la Cámara, con todo gusto.

El C. Vargas: Yo no tengo nada que retirar desde el momento en que lo que he dicho es cierto, lo sabe todo el mundo y, además, lo puedo comprobar.

El C. Presidente: Pero el Reglamento lo previene.

El C. Vargas: Bueno; pues..... por respeto a la Asamblea, retiro mis palabras; pero en mi fuero interno ¡¡Me quedo con ellas!! (Risas y aplausos.)

El C. Zubaran: Como yo en el mío.

El C. Garza Pérez: ¿Y por el otro lado? ¿Y por el otro lado?

El C. Vargas: Voy por el otro lado también, señores. Yo detesto, precisamente, que, políticos avezados, viejos, de todas las dictaduras y de todos los gobiernos, se nos metan aquí. Allí tienen ustedes a Félix Fulgencio Palavicini, a José Natividad Macías, a Luis Manuel Rojas; son políticos viejos. Y no crean, señores, que soy parcial; precisamente yo he dicho, y lo sostengo: El día que se eliminen a esos políticos viejos, ese día se salvará la Revolución y se hará la paz. (Aplausos.) Está usted satisfecho, señor. (Dirigiéndose al C. Garza Pérez.)

Sigamos adelante. Vamos ahora a la H. Comisión que ha dictaminado en mi contra. Señores: Ni en las pesadillas más horrorosas cuando yo me encontraba frente al enemigo, supuse alguna vez que un reaccionario como el señor Zapata, viniera aquí a dictaminar la elección legal de un revolucionario. El señor Zapata, como ustedes saben, fue apoderado de Garza Aldape, del hombre aquel funesto, del hombre aquel maquiavélico consejero de Huerta; y lo peor de esto es que sigue actualmente defendiendo un juicio a favor de la familia de Garza Aldape en el Juzgado 2o de Distrito, y el licenciado Pujol el contrincante del licenciado Zapata. ¿Creen ustedes que va a acabar la Revolución con estos elementos reaccionarios? ¿Creen ustedes que va a haber una Revolución franca en nuestro país, cuando estos hombres no se conformaron con hacer política no sólo en aquella época, sino que hoy se escurren entre nosotros esos intrigantes para arrancar al pueblo lo que le pertenece? ¡Eso es usted, señor Zapata! Me siento verdaderamente humillado al ver que usted ha dictaminado en la credencial de un revolucionario honrado como yo. (Aplausos.)

Respecto al señor Mata diré que ha sido mi amigo y lo he apreciado, pero..... hasta cierto punto, no vale la pena que me ocupe de él. Como ha dicho alguien, es un hombre, pero no..... ¡Bueno! Es un hombre y nada más. A este señor Mata le ha pasado una cosa muy curiosa. Ustedes saben que en la religión budista, cuando ocurren ciertos acontecimientos, los hombres cambian de nombre; exactamente lo mismo le ha pasado al señor Mata: Cuando lo conocí se llamaba Rafael; ahora dice él que se llama Filomeno. No sé con qué objeto lo haría; pero sí debo decir que, en caso de que lo haya hecho por servirse del prestigio muy legítimo del señor su padre, único periodista honrado con que ha contado el país, obra muy mal. (Aplausos.) Volvamos al asunto de las imposiciones que se dice fueron hechas en mi favor. Esto es verdaderamente risible, si se tiene en cuenta, como

dije hace un momento, que he tenido contrincantes tan poderosos como el señor Cienfuegos. Y miren ustedes, ¡Qué ingenio! En la grieta que había entre Cienfuegos, poderoso, y yo, con diez mil hombres a mis órdenes, según mis contrincantes, se intercaló a Navarro, quién se aprovechó de las facilidades y de todos los recursos del uno y del otro. El no tenía fuerzas, y como su actuación revolucionaria ha sido muy relativa, es claro que, aunque lo haya deseado, no pudo ejercer ningún influjo sobre las multitudes para que votaran a su favor. Este señor Navarro fue jefe de las armas en Tlálpam, donde dejó pésima impresión; se concretó única y exclusivamente a hacer su propaganda en Tlálpam; jamás se presentó en Coyoacán, jamás se presentó en San Angel y quiso hacer en tres días lo que yo había hecho en un mes. Respecto al amigo Cienfuegos, no quiero decir nada, porque, en honor de la verdad, es todo un caballero, y si la asamblea determina que me corran, únicamente suplico a la Asamblea que, si no admiten el dictamen y alguno de los tres candidatos debe quedarse, suplico atentamente que sea el señor Cienfuegos, por que el señor Cienfuegos es todo un caballero y todo un revolucionario. (Aplausos.) Al señor Navarro no lo conozco ni personalmente, pero sí creo que no sea una gran cosa. (Risas.) Así es que prefiero que venga el señor Cienfuegos a ocupar mi lugar, si es que la Asamblea cree que yo vengo a usurpar este puesto, yo quedaré satisfecho en este sentido; bueno, satisfecho relativamente, como es natural. (Risas.) Digo satisfecho relativamente, porque, señores, estamos dando el espectáculo más triste que ustedes pueden imaginar. Aquí, en días pasados, subía a esta tribuna el licenciado Urueta y decía: "La ley no vale para nada, el criterio político lo es todo, es la salvación de la Patria; vasta el criterio de los hombres. Hay que pisotear las leyes." Esto decía Urueta aquí. Y en el caso, cuando se trataba del director del periódico "El Nacional," entonces el señor Urueta hizo uso de la palabra en ese sentido, y así, en ese caso, se pisoteó la ley, y el criterio político fue el que predominó. Ya he asentado que aquí en la Cámara no hay un criterio recto, sino que aquí lo que vale es que los candidatos sean más o menos simpáticos, que se defiendan más o menos bien, o que pertenezcan al Partido Liberal Constitucionalista, porque aquí, señores, la ley se ha hecho a un lado. En mi caso, ¡Claro!, nada tenía que hacer la cuestión política, puesto que hay muchas personas que me conocen y saben mis antecedentes políticos; aquí había, pues, que poner la parte legal, había que aplicar la ley, que es la salvación de los pueblos; aquí había que atenerse a la ley, pues los criterios moral y político no debían tomarse en cuenta. Así es que queda uno verdaderamente a la voluntad de la Asamblea, y ésta es una segunda elección, y aquí es donde verdaderamente se ha elegido a los diputados. Yo creo que muchos de ustedes habían sentido ya la presión de la opinión pública por la serie de atentados que se han cometido en esta Asamblea. (Voces: ¡No, no!) Ya me esperaba que dijeran que no. Cuando ustedes digan que no, eso es lógico. (Risas y aplausos.) Pues sí, señores; en la opinión pública de la Nación pesa.....; pero ya pesa en el sentido de protesta, en el sentido de que el pueblo dice: "Si antiguamente Porfirio Díaz violaba nuestros derechos y nuestro voto, hoy un grupo en la Cámara se impone y saca a quien le pega la gana." (Aplausos nutridos.)

El C. Garza Pérez: ¿Y por el otro lado? ¿Y por el otro lado?

El C. Vargas, continuando: Poco tiempo después, señores, si yo soy arrojado, como es casi seguro que me salga de esta Asamblea, porque no tengo el apoyo del Partido Liberal Constitucionalista, yo seré el primero, señores, que propagaré en toda la República la serie de atentados que se han cometido en esto que se llama Representación Nacional. (Aplausos. Una voz: ¡Sinvergüenza! Otra voz: ¡Bárbaro!) E invito formalmente, me echen de esta Cámara o no me echen, a todos los que han sido lanzados

ignomiosamente de este establecimiento..... (risas), digo, de esta Representación Nacional, para elevar una protesta y lanzar un manifiesto a la Nación y hacerle ver que siempre las mismas violaciones, los mismos atentados contra la ley y contra los derechos del pueblo, se siguen cometiendo en 1917, no por el Ejecutivo, sino por el grupo Liberal Constitucionalista. (Aplausos.) Bueno, señores, yo comprendo perfectamente bien que tiene razón cierto grupo de lazarme de aquí de la Cámara..... ¡Sí, es muy natural! Yo lo comprendo; lo estamos viendo actualmente. Aquí lo dijo el otro día el señor Urueta, refiriéndose al señor Rafael Martínez, director de "El Demócrata": "El Imparcial" no ha muerto; su representante genuino está allí." Pues..... ¡Yo digo lo mismo! "Los científicos no se han acabado; los tenemos aquí, señores." (Aplausos.) Los tenemos aquí, los tenemos aquí y en todas partes; sí, esa es la verdad. ¡En todas partes los tenemos! (Una voz: ¿Los traes en el alma?) Y si no, ustedes lo ven: Quieren que yo salga y que salgan todos los que no comulgan con sus ideas. Miren: Vi yo, en días pasados, en el periódico de Palavicini, que decía: "La vuelta de las golondrinas," y me llamó la atención que Palavicini, que a todos los elementos de la Revolución nos ha tirado duramente, y principalmente a los militares, diciendo que somos unos bandidos, me llamó la atención, repito, que nos tratara con guante blanco y que no hubiera hecho hincapié en el asunto de las últimas concesiones de Quintana Roo, dadas a miembros muy conocidos de esta Cámara. El procedimiento es el mismo: Apoderarse de las riquezas de la Nación y de las riquezas del pueblo, de ese pueblo que es un instrumento que se lleva a la matanza o a cualquiera parte. Y, repito, aprovecharse de las riquezas de la patria, es propio de sinvergüenzas. (Aplausos.) Así, señores diputados, yo protesto enérgicamente contra ese reparto de la riqueza nacional. Nuestra preocupación debe ser procurar levantar al pueblo a un nivel mayor de cultura y a una situación mejor económica. Se asustan los miembros de la Comisión de que ofrecí al pueblo que trabajaría porque se duplicaran sus jornales, como si la Revolución no se hubiese hecho precisamente para redimir a esa clase oprimida y eternamente explotada por los de arriba. Espántese más esa Comisión al saber que ya he cumplido mis ofrecimientos, que ya he logrado un

cincuenta por ciento de aumento sobre los salarios y jornales de los peones y obreros de todo mi distrito electoral. No me detengo allí, sino que, dentro o fuera de la Representación Nacional, seguiré laborando por mejorar la condición de los que sufren, de los pobres trabajadores, a cuyas costillas andan los políticos dándose la gran vida de banquete en banquete, brindando con champagne. (Aplausos.) Así es, señores diputados, que si se asusta la Comisión porque yo he ofrecido eso, más se asustaría si yo me quedara aquí, porque ustedes no son Revolucionarios, ustedes no son más que politicastros, eso es en total lo que son ustedes. Además, a ustedes qué les va a preocupar.....

El C. Presidente: Habiendo transcurrido, el tiempo reglamentario, se pregunta a la Asamblea si se permite al orador que siga hablando. (Voces: ¡Que hable, que hable!)

El C. Vargas, continuando: Pues sí, señores, a ustedes qué les va a preocupar la revolución, ustedes siempre caen parados y para ustedes es lo mismo que esté Villa, como que esté Zapata, Porfirio Diaz o Huerta. Sí, para ustedes es lo mismo. (Risas.) Yo me acuerdo cuando el señor Mata y Urueta llegaron a Tampico, cuando todavía estaba Carbajal en la Presidencia, con su aspecto miserable y tétrico, haciendo el papel de la víctima, a implorar una sonrisa de los hombres que habían expuesto su pecho a las balas, y ustedes, sépanlo bien, señores, que en México se fusila a los hombres y se da de nalgadas a las meretrices políticas. Así, es, señores, pues no quiero cansar más la atención de ustedes; ya se habrán formado idea por qué cierto grupo quiere que salga yo de la Cámara, por que no soy de sus ideas científicas, ni quiero el reparto para mis bolsillos de las riquezas nacionales, ese es el principal obstáculo que tengo yo para entrar a la Cámara. Además, otro asunto: Al principio me decían: "Si tu te acercas al señor Acuña, o al señor Urueta y les dices que te ayuden, saldrás triunfante con toda seguridad." Pero, señores, sería verdaderamente ridículo que un revolucionario viniera a pedir ayuda a los que nosotros hemos hecho gentes. (Aplausos.) Y ustedes, siguiendo el adagio antiguo de que "la guerra la hacen los imbéciles en beneficio de los intelectuales," y como ustedes son intelectuales, pierde mucho la humanidad y la patria porque un cerebro pretencioso diga que es intelectual y con ese pretexto se amparan ante el ridículo miedo y no empuñan las armas para defender a su patria. Ese es el pretexto de los intelectuales a los que les debemos todo, a los que les debemos a lo que se llama civilización, grandeza, etc., etc.; y no los intelectuales, señores: Esos son los parásitos de siempre, son los que han explotado a la Nación, y son los que pretenden, siguen y seguirán, - si es que no obramos con energía,- sangrando a nuestra patria.

El C. Garza Pérez: Hay más del lado del C. Primer Jefe, que los que están aquí. (Siseos.)

El C. Vargas, continuando: Respecto a la cuestión de distribución de intelectualidad, es muy relativa. Las intelectualidades que hay aquí son los desechos de la Revolución, porque precisamente son ministros destronados y, por consiguiente, despechados. Por eso no están allí. (Dirigiéndose al C. Garza Pérez.) Está usted contestado. Primero pertenecieron a nosotros, como era natural; pero luego después que no sirvieron, se les dio de baja por inútiles de servir al constitucionalismo y por eso no están allí. Si hubieran cumplido con su deber y fueran todos unos revolucionarios, todos unos partidarios del pueblo y que supieran ser disciplinados en política, indudablemente que ocuparían su lugar; pero como no fueron disciplinados en política y como resultaron unos intrigantes y unas nulidades, como se demostró en Veracruz, pues resulta que no los admitimos, ni los admitiremos.

El C. Garza Pérez: ¿Y Macías?

El C. Vargas: Voy a contestar. El señor Macías indiscutiblemente que es otro científico. ¡Pero si eso está en la conciencia de todos! Quererlo negar sería inútil, y como éste, se han colado otros en medio de la Revolución; pero no podrán nunca asimilarse a la Revolución. (Voces: ¿Y Nieto, y Zambrano y Amaya?) Señores: Sería largo contestar todas las interpelaciones de ustedes; pero no tendría inconveniente, si no fuera porque la Asamblea está enteramente cansada. (Voces: ¡No! ¡Podéis seguir!) (Aplausos.) Pues, señores; me voy apartando del punto principal. (Una voz: ¿Qué, hasta ahorita lo echaste de ver?) Y parece que es una exposición política la que estoy haciendo de los actuales tiempos; pero desde el momento en que ustedes han oído mis palabras aquí, se habrán formado idea de mi criterio político, y, señores, creo que sería verdaderamente cansado que fuera yo refutando parte por parte el dictamen. Ya se los han leído dos veces y creo que ya se habrán formado idea, y no quiero que se lea por tercera vez. Por último, suplico a la Asamblea y especialmente a los hombres honrados y revolucionarios que hay en esta Cámara, que si creen justo que yo permanezca aquí representando a los que legalmente me han electo, espero su voto. Al grupo de científicos intercalados en la Cámara, le doy las más expresivas gracias, por que ni su voto quiero. (Aplausos.) (Voces: ¡A votar, a votar!)

El C. Mata: La Comisión pide la palabra.

El C. Presidente: Tiene la palabra la Comisión.

El C. Mata: A nombre de la Comisión, hago presente a la H. Asamblea que tomó nota de todas las quejas llegadas a la misma. En esas quejas es donde se dice que el señor Vargas ofreció un salario mayor; la Comisión no se asusta de que se duplique el salario, pues cree que si efectivamente el general Vargas deseara mejorar las condiciones de los obreros, no se habría limitado a duplicar sino a quintuplicar las pagas, y todavía sería poco. La Comisión sólo ha hecho mérito de esas protestas y de los documentos donde se hace constar la imposición, porque era su deber hacerlo notar así, y no tiene el menor empacho en declarar terminantemente que aparta de su mente todo apasionamiento, porque tanto el señor Cienfuegos, como el señor Navarro y el mismo general Vargas, que figuraron como candidatos por el 11o distrito electoral del Distrito Federal, le merecen igual buen concepto de verdaderos revolucionarios. Por consiguiente, lo único que ha hecho la Comisión ha sido estudiar cada uno de los documentos

que se presentaron y hacer después un resumen declarando la nulidad de las elecciones por las imposiciones habidas. (Voces: ¡A votar! ¡A votar!)

El C. Peralta: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Peralta: Señores diputados: Lo que tenia que decir quería que muy principalmente lo oyera el señor general Vargas, que se ha ausentado del salón, porque probablemente esperaba que pasara en su caso lo que pasó en el de Zepeda Medrano. El general Vargas ha abierto aquí la válvula de escape de todos sus despechos reconcentrados hace mucho tiempo y ha lanzado cargos, todos ellos calumniosos, contra un partido al que se honraría en pertenecer. Deseaba refutar cada una de las aseveraciones que hizo desde esta tribuna; pero ya que él vergonzosamente ha dado la media vuelta, renuncio el uso de la palabra.

El C. Villarreal: Pido la palabra.

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: En muy pocas palabras me voy a permitir hacer una exposición de los hechos. En primer lugar, en la sentencia del Juez de Distrito que hay en el expediente, está comprobado que hubo imposición en la elección a favor del señor general Vargas. Todos los empleados de obras publicas fueron conminados por el Presidente Municipal de Tlálpam para votar a favor de este señor, amenazándolos con quitarles el empleo si no lo hacían así, cosa que declararon ante el Juez de Distrito los mismos empleados a que he hecho referencia. En cuanto a la vecindad del señor Vargas, hay que tener en cuenta la fracción III del artículo 55; dice: Que se debe de tener residencia efectiva de seis meses. Respecto a la Comisión, debo decir que su dictamen no está basado en los antecedentes ni en la ley electoral, porque en un caso que se presentó a la Comisión de que yo formaba parte, el señor Ladrón de Guevara tenía dos mil votos y el señor Cancino, al cual dimos el triunfo, tiene como setecientos noventa y siete votos. La pluralidad, como lo entiende esta Comisión, estaba afectada en este caso y, sin embargo, la Asamblea declaró que la elección estaba en favor del señor Cancino. Es el mismo caso el del señor Luis T. Navarro. Si se nulifica la elección del señor Vargas, como creo que se debe nulificar, el candidato triunfante debe ser el señor Luis T. Navarro, quien, por otra parte, es un revolucionario de antecedentes verdaderamente gloriosos, como lo voy a decir en pocas palabras. El señor Navarro fue uno de los pocos que, a pesar del acuerdo que se tomó, entiendo que en el salón amarillo de esta Cámara, por los renovadores, no aceptó la renuncia del señor Madero. Inmediatamente después se fue a la Revolución del Sur, y cuando entraron aquí las fuerzas del ejército libertador, él entró como soldado raso, con una desconfianza muy grande por parte de Zapata, porque el señor Navarro era maderista. Y así, poco a poco ha conquistado sus grados hasta llegar a coronel, advirtiendo que inmediatamente después se unió al Constitucionalismo y no lo ha traicionado nunca, no habiendo reconocido a la convención ni a Villa.

El C. Villarreal: Pido la palabra para aclarar hechos.

El C. Mata Filomeno: Pido la palabra, como miembro de la Comisión.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Filomeno Mata.

El C. Mata Filomeno: La Comisión basa la nulidad de las elecciones en el 11 distrito electoral del Distrito Federal, el artículo 59 de la ley electoral, que dice: "Cuando la nulidad afecte a la pluralidad de votos, la elección misma será declarada nula." Es cierto que la Asamblea ha aceptado aquí el precedente de darle el triunfo a aquel candidato que haya obtenido mayor número de votos, por insignificante que este sea; pero la Asamblea entiendo yo que ha obedecido a que comprende que en diversas regiones de la República el pueblo no conoce todavía las prácticas democráticas, y es necesario ir dejándoles lugar de conocerlas; pero no sucede lo mismo en el Distrito Federal, donde debemos suponer un grado de cultura mayor. En el 11 distrito electoral del Distrito Federal, es inconcuso que está afectada la pluralidad de los votos. Porque ante el criterio de la Comisión aparece como que el triunfo lo ha obtenido el señor Vargas, debido a cierta presión que se ejerció. Hay documentos que así lo demuestran, entre otros, el fallo del Juez segundo de Distrito. La comisión muy claramente lo dice al final de su dictamen, y en la vez anterior en que me permití hacer uso de la palabra, estaba dando precisamente lectura a esos conceptos, para que la Asamblea se penetrara de cuál es el espíritu que guía a la Comisión. La Comisión no puede darle el triunfo al ciudadano que sigue en número de votos, porque, relativamente, los votos obtenidos por este ciudadano son insignificantes, son muy pocos. (Voces: ¡No importa!) Decíamos nosotros: "Cuando la Cámara y aun las mismas condiciones han declarado que una elección es buena aun cuando la mayoría de los votos emitidos se hayan nulificado, lo ha hecho siempre tomando en cuenta que la nulificación de votos ha sido ocasionada principalmente por la ignorancia de los votantes al no llenar en el sufragio cada uno de los preceptos de la ley electoral; pero cuando la elección se efectúa en el Distrito Federal, y la nulificación de votos no es ocasionada por defectos de documentación, o porque los votos carezcan de alguno de los requisitos establecidos por la ley, sino a consecuencia de malos manejos, de actos delictuosos de las propias autoridades encargadas de garantizar la libertad electoral, la Comisión aplica estrictamente el precepto del artículo 59 de la ley y debe declarar que absolutamente toda la elección es nula, por encontrarse afectada la pluralidad de los votos emitidos."

Claramente ha visto la Comisión, señores diputados, que las autoridades se han impuesto, han presentado todo su apoyo en favor de una candidatura; no hemos tratado de descender a personalismos, a nadie hemos acusado en lo individual, únicamente hemos hecho constar que en los documentos que presentaron los candidatos vendidos, es decir, los que obtuvieron menor número de votos y los clubes derrotados, se asienta que las autoridades municipales de los pueblos de San Angel, Tlálpam y Coyoacán dieron toda clase de facilidades, prestaron toda la maquinaria gubernativa al señor Rafael Vargas para que obtuviera votos, y la autoridad

de Tlálpam se extralimitó a lo que, oficiosamente, quiere creerlo así, haya querido hacer, y llegó a amenazar a algunos de los miembros de las casillas con lanzarlos de los puestos que ocuparan, con perseguirlos y que todavía uno de estos señores está en la Penitenciaría , según lo asientan en un escrito de protesta los candidatos derrotados. Por consiguiente, la Comisión ha tenido que sujetarse exclusivamente a ver el punto de orden moral, dados nuestros deseos de que el sufragio popular sea un hecho. La Comisión se abstiene por lo demás de contestar cualquiera de los cargos hechos por el señor general Vargas. (Voces: ¡A votar, a votar!)

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra para una interpelación a la Comisión.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ancona Albertos: Deseo que la Comisión nos diga, en el caso del señor Aurelio Esquivel cuántos votos tenía el contrincante y cuántos tenía el señor Esquivel, porque esto puede ilustrar la cuestión.

El C. Mata: La Comisión no dictaminó en el caso del señor Esquivel e ignora el número de votos que haya tenido.

El C. Esquivel: Novecientos cincuenta y cinco votos.

El C. Villarreal: A mí no me importa que el señor Vargas se haya retirado de la Asamblea, a mí lo que me importa es el criterio de todos ustedes, por eso voy a hacer aclaraciones. He dicho, señores, que tengo asco por todo lo que huele a huertismo, y se me ha dicho que el señor Vargas sirvió al Gobierno de Huerta diez meses, y voy a apelar al testimonio del viril joven Martínez Escobar para que me diga si es cierto o no.

El C. Martínez de Escobar: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Martínez de Escobar.

El C. Martínez de Escobar: Después que termine el señor Villarreal pasaré a la tribuna.

El C. Villarreal: Quería hacer otras interpelaciones al señor Vargas; pero como se fue, me reservo para cuando él esté aquí.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Martínez de Escobar.

- EL C. Martínez de Escobar: Amistosamente, señores diputados, voy a contestar la interpelación del señor Villarreal; pero tengo que hacer algunos comentarios relacionados con esa pregunta. El que habla es íntimo amigo del señor general Vargas; conozco al general Vargas desde hace diez años que vine a estudiar a esta capital. Desde que hice amistad con él, conocí sus ideas liberales, sus tendencias reformistas, y, ¡Claro!, la conciencia íntima que tengo es que el señor general Vargas siempre, absolutamente siempre, ha tenido un espíritu eminentemente revolucionario. Esta es la verdad. El señor general Vargas aquí en esta tribuna, con los gritos destemplados que lanzó, con las patadas que daba en la tribuna y con los manotazos que daba al aire, ¡Sí!, el señor Vargas se extralimitó demasiado al juzgar la actitud de determinados miembros de esta H. Asamblea, que son tan revolucionarios o más, que el mismo señor Vargas, a quien, repito, conozco hace tiempo y lo considero revolucionario. El señor Vargas ciertamente que después del cuartelazo y en virtud de que estaba desempeñando un puesto en la Secretaría de Fomento, y los amigos que aquí tenga el señor general Vargas, que deben ser muchos, podrán decir si es o no verdad lo que asiento; el señor Vargas, después del cuartelazo, permaneció en el puesto que tenía desde el mes de dicho cuartelazo hasta enero del año de 1914. (Siseos.) Esta es una verdad, señores diputados; pero yo debo decir honradamente que el señor general Vargas, a pesar de que estaba en ese puesto, siempre, absolutamente siempre, estaba en contra, en sus actos políticos y en actos sociales, fuera de ese puesto, y en pro de los ideales revolucionarios; siempre estaba en las juntas revolucionarias que había aquí en la capital, y fue uno de los individuos que lanzaban invectivas más fuertes contra el régimen de la usurpación. De manera que en mi sentir, pues yo no tengo un criterio verdaderamente estrecho de lo que es revolucionario, para mí que conozco al general Vargas desde hace tiempo, que le he visto actuar en política, en lo más mínimo ha palidecido esa idea por el hecho de haber permanecido allí en el Ministerio de Fomento durante esos meses, por la situación crítica en que estaba el mismo general Vargas, pues siempre, absolutamente siempre, tuvo ideas completamente revolucionarias. Permaneció en ese puesto, sí, como han permanecido muchos; pero después en el mes de enero sí fue el general Vargas a la revolución y siempre estuvo a la altura del deber que todo buen mexicano, que todo buen ciudadano y todo un patriota tiene que haber estado y estar con la revolución constitucionalista. Creo, pues, haber contestado honradamente la interpelación que me hizo el C. Villarreal. (Aplausos.)

- EL C. González Jesús M.: Pido la palabra para hacerle una interpelación al orador.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. González Jesús M.: ¿Juzga usted un buen liberal a un individuo que se permite ser impuesto por las autoridades para ocupar una curul en la Representación Nacional? ¿Puede ser un buen ciudadano y un buen liberal ese individuo?

El C. Martínez de Escobar: Pues sencillamente, la pregunta de usted realmente me hace que no se la pudiera contestar a satisfacción de usted mismo, porque sería ésta una cuestión un poco larga para que uno emitiera su opinión y fundara lo que uno piensa. Yo vuelvo a repetir, no obstante que haya habido esa imposición, si la hubo, insisto en que el señor general Vargas sí es un perfecto liberal y un perfecto revolucionario. Si el señor Vargas hubiera permanecido aquí, yo iba a subir a esta tribuna estando él para rectificar una serie de hechos que aquí asentó enteramente falsos, enteramente torpes y aun siendo mi íntimo amigo yo mismo iba a venir a esta tribuna y seguramente que le iba a lanzar algunas bombas de fuego; pero esto no puede de ninguna manera hacer que yo, con todo el conocimiento que tengo de los principios que el general Vargas sustenta, diga que él no es un revolucionario. El viene ciertamente despechado por el Partido Liberal Constitucionalista, porque, es verdad, que el Partido Liberal Constitucionalista, la noche memorable en que se estuvieron escogiendo los candidatos desde las ocho de la noche hasta las cinco de la mañana, él no figuró, porque no lo consideró el Partido Liberal a la altura de los candidatos

que quería tener; pero sí creo liberal al señor Vargas y que es un verdadero revolucionario.

El C. González Jesús M.: Me parece que fueron prácticas científicas, pero no liberales. ¡Ah; es verdad, Porfirio Díaz era liberal!

El C. Villarreal: Pido la palabra para una interpelación al orador.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Villarreal: Señor licenciado Martínez de Escobar, usted que es de los jóvenes que se agitan en estos momentos, creo que me contestará con sinceridad todo lo que le voy a preguntar. ¿Cree usted que el señor general Vargas sea un verdadero liberal y un puro revolucionario después que tardó diez u once meses para agruparse a la Revolución? ¿Si todos lo hubiéramos hecho así, en estos momentos estuviéramos representando al pueblo verdadero?

El C. Martínez de Escobar: Voy a contestar al señor Villarreal, si quieren que yo le conteste. (Voces: ¡No, no! ¡Sí, sí!)

El C. González Lauro: Pido la palabra.

- EL C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. González Lauro: El señor licenciado Martínez Escobar ha dicho aquí que hay varias personas amigas del señor general Vargas y que podríamos testificar que estuvo en el Ministerio de Fomento. Yo soy amigo del señor general Vargas, es del mismo Estado mío, del Estado de Puebla. En efecto, el señor general Vargas estuvo en el Ministerio de Fomento. Cuando yo salí en octubre de 1913 a la sierra de Puebla, el señor Vargas estaba dispuesto a irse, y él entonces me manifestó que se iba a ir al Norte. Eso en cuanto a ese punto, y respecto a lo que expuso el señor coronel Villarreal, yo me explico perfectamente bien el espíritu eminentemente puritano y eminentemente radical del señor Villarreal y le concedo razón; pero también es necesario fijar perfectamente bien este concepto en el espíritu de los diputados: Yo no creo que deba prevalecer aquí un criterio político tan absoluto, o, mejor dicho, creo que deba prevalecer aquí un criterio político como ha venido prevaleciendo; pero indudablemente que el señor Vargas, como empleado del Ministerio de Fomento, creo que tenga menos responsabilidades ante la historia y ante el pueblo mismo, que los diputados que actuaron en la época de Huerta y a quien hemos aceptado, como el señor Neri, que es un revolucionario. Yo creo que ese es el espíritu que ha venido prevaleciendo y que debe seguir prevaleciendo. Indudablemente que un empleado del Ministerio de Fomento, como simple empleado, no tiene las mismas responsabilidades de un diputado, porque un diputado viene aquí a defender los derechos del pueblo. Los usurpadores habían asesinado a los altos mandatarios del país, electos por el pueblo y, sin embargo, nosotros hemos sido indulgentes; creo, por lo tanto, que si hemos aceptado a esos señores diputados, debemos ser indulgentes también en este caso, que siga prevaleciendo ese criterio y aceptemos al señor general Vargas que tiene menos responsabilidades.

El C. Cámara, interrumpiendo: Yo he conocido al señor general Vargas como revolucionario y liberal; pero si el señor general Vargas ha aceptado esa imposición de su candidatura, yo creo que, entonces, el general Vargas ha claudicado como liberal.

El C. Peralta: ¿Me permite usted, señor Presidente, que le haga una interpelación al C. Martínez Escobar?

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Peralta: Señor licenciado Martínez de Escobar: ¿Cree usted que un liberal, cree usted que un hombre que batalla y sufre por los ideales del pueblo, por los ideales de la humanidad entera, por la justicia y por la libertad, no le hubiera causado asco la indignidad de Huerta con los primeros mandatarios del país, y no se hubiera retirado? ¿Cree usted que no le hubiera causado asco pertenecer a un Gobierno como el de Victoriano Huerta, si hubiera sido realmente liberal? ¿Lo cree usted sinceramente?

El C. Martínez de Escobar: Desde luego tendría que contestarle mi criterio propio: Yo jamás en la vida hubiera podido estar ni un momento. (Aplausos.)

El C. Villarreal: Pido la palabra. (Voces: ¡A votar! ¡a votar!)

El C. Medina Hilario: Pido la palabra, señor Presidente.

El C. Presidente: Tiene la palabra Su Señoría.

- EL C. Medina Hilario: Habiéndose tratado.... (Voces: ¡Chist! chist! Campanilla.) Habiéndose tratado tan ampliamente la credencial del señor general Rafael Vargas, casi me toca únicamente resumir los puntos de la discusión y no abusar más de la ya cansada atención de la Asamblea. Son dos objeciones principales las que se hacen al señor Vargas: La cuestión del domicilio, la cuestión de la residencia o vecindad y la cuestión de la imposición de las autoridades para sacar avante su candidatura.

El C. Villarreal: ¡Y que sirvió a Huerta! (Aplausos y campanilla.)

El C. Medina Hilario: Bueno; ese es el tercer cargo del señor Villarreal.

El C. Villarreal: Y el más importante.

El C. Medina Hilario, continuando: El señor licenciado Alvarez del Castillo ha confundido lamentablemente tres cosas muy distintas: El domicilio, la residencia y la vecindad. Pero, señores diputados, yo no creo que estén ustedes dispuestos a escuchar los bizantinismos jurídicos que tienen por objeto opacar la inteligencia, poniéndose a definir qué es el domicilio, qué la residencia y qué la vecindad. Esto no viene al caso. El domicilio, señor Alvarez del Castillo, el domicilio, ante todo, es la casa, domus, casa, domicilio; ¡Claro que no se pierde cuando se retire un individuo, cuando se tiene el corpus y el anima, cuando se tiene el deseo o la intención de conservar el domicilio! De manera que, si efectivamente un individuo pasa al extranjero a una comisión, no pierde su domicilio. Pero el artículo constitucional relativo no requiere el domicilio, requiere la residencia efectiva de seis meses anteriores al día de la elección. Esta residencia, notoriamente no la tiene el señor Vargas, por el hecho de haber pasado el señor Vargas a una comisión cuyo carácter me es perfectamente conocido, porque en la época en que el señor general Vargas desempeño su comisión, yo era Oficial Mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores y

conocí todas las comunicaciones que dirigía y los trabajos que estaba llevando a cabo en el extranjero; y el hecho de haber desempeñado esa comisión, que no es de elección popular ni tiene carácter diplomático, y aunque haya sido en servicio del país , le hace perder la vecindad, si es que la tenía adquirida. Este es el texto constitucional íntegro, ciego, inflexible. La imposición de las autoridades del 11o distrito electoral del Distrito Federal, está perfectamente comprobada por la sentencia del juez que conoció de las quejas de los candidatos que seguían en votos al señor general Rafael Vargas. No voy a leer esa sentencia, sino a hacer una ligera mención de ella. Se presentan los testimonios en apoyo de las quejas de los candidatos contendientes, y el juez declara, en el considerando primero, que los individuos que han ido a declarar, están unánimes y contestes en que el Presidente Municipal de Tlálpam les ordenó fueran a hacer propaganda en favor del señor Vargas, como diputado propietario por dicho distrito. (Leyó la parte relativa de la sentencia.) En el segundo considerando se le: (Leyó.) Sigue el tercer considerando diciendo así: (Leyó.) Y concluye el juez: (Leyó.) Si no pesa en criterio humano una sentencia pronunciada por un juez, después de la tramitación del proceso y de que el mismo juez consigna que ha hecho prueba plena la argumentación y el sistema de pruebas presentado por las partes contrarias, entonces no sabemos a qué atenernos. Yo, personalmente, me atengo a la sentencia del juez y la considero como uno de los medios más seguros para llegar al conocimiento de la verdad. La segunda parte del dictamen de la Comisión, que se refiere al señor Luis T. Navarro - y me admira que en esta Comisión haya un señor licenciado, el señor licenciado Zapata - , con esa interpretación tan curiosa, tan forzada del artículo 59, con ese aditamento, con ese comentario que se le agregó tratando de dar al pueblo, a la Representación Nacional y a las autoridades, una especie de lección democrática. El artículo 59, señores diputados, dice: "Cuando la nulidad afecte a la pluralidad de los votos emitidos o tenga por causa la incapacidad del electo, la elección misma será declarada nula." Dos casos son los del artículo 59 para declarar nula la elección: La pluralidad de votos emitidos y la incapacidad del electo. Aquí se ha tratado del primer caso, y para demostrar el error de la Comisión, voy a poner el segundo caso. Si en una elección, donde han jugado tres candidatos, el primer candidato es incapaz de resultar electo, ¿Es nula toda la elección? No, señores diputados, es nula en lo referente a este candidato. Pues es el mismo caso que se está tratando en este momento y del que se trató hace poco tiempo y en el que la Cámara resolvió con mucha atingencia. El caso de la ley voy a explicarlo lo más claro y sencillamente que me sea posible; un candidato obtiene mil votos; de esos mil votos, después de examinados, resultan cuatrocientos malos; esos cuatrocientos se le quitan al candidato y le quedan seiscientos, que en todas partes se enfrentarán contra los votos de los demás candidatos; pero si de los mil votos que ha recibido, se declaran nulos quinientos, es decir la pluralidad de esos votos, entonces los mil votos son nulos y la elección será declarada nula, la elección individual de ese candidato, pero no la de todos los candidatos, porque ¿Q ué culpa tienen los otros candidatos de los vicios que presenta esta elección? ¿Por qué los demás van a ser responsables de las faltas cometidas por un candidato que aparentemente triunfó, porque lo ayudaron las autoridades, lo impusieron y lo sacaron; por qué otros van a padecer esta injusticia? Esto, señores es sencillamente el texto de la ley, que no admite ninguna interpretación; de tal manera que la que nos viene a ofrecer la Comisión, es forzada, no corresponde a los hechos ni a la verdad y, por lo tanto, la lección de democracia que se quiere dar al pueblo y a las autoridades, viene a resultar una nota discordante, porque no es el caso de dar esa lección, que podría darse en otra ocasión, en procedimientos más severos y más importantes. El pueblo puede estar perfectamente seguro de que, aplicando la ley con este rigorismo, se ha respetado la ley y se ha respetado su voluntad. Por lo tanto, debemos desechar el dictamen de la Comisión en la segunda posición, que pretende declarar nula la elección del señor Navarro, y debemos aceptar al señor Navarro, porque, en justicia, es el que sigue en numero de votos. ¿Qué nos importa que esos votos hayan sido trescientos y tantos? (Voces: ¡Bien! ¡bien! Aplausos y voces: ¡A votar! ¡a votar!)

El C. Secretario Padrés: Habiendo pasado la hora reglamentaria y creyendo que está suficientemente aclarado el punto, se pregunta a la Asamblea si se considera suficientemente discutido. Los que este por la afirmativa se servirán poner de pie. Suficientemente discutido.

El C. Rivera Cabrera: Pido la palabra, señor Presidente.

El C. Presidente: Tiene la palabra Su Señoría.

El C. Rivera Cabrera: Para que se divida la votación, porque en eso está de acuerdo la Asamblea.

El C. Secretario Padrés: La parte resolutiva es la siguiente: (Leyó.)

El C. García de Alba: Pido votación nominal. (Voces: ¡No, no!)

- El mismo C. Secretario: Se va a poner a votación la primera parte del dictamen, que dice: (Leyó.)

El C. Villarreal: Que se divida en partes.

El C. García Eliseo: Que se repita la lectura de la tercera parte, a la que le acaba de dar lectura la Secretaría.

El C. Ancona Albertos: Pido la palabra, señor Presidente.

El C. Presidente: Tiene la palabra Su Señoría.

El C. Ancona Albertos: Si votamos negativamente esa proposición, resulta que no es nula la elección en favor del señor Vargas y que es válida en favor del mismo señor Vargas. Yo pido que se divida en dos primeras proposiciones.... (Voces: ¡No! ¡no!)

El C. Rivera Cabrera: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Rivera Cabrera.

El C. Rivera Cabrera: La proposición consulta

la reprobación de la elección únicamente del señor Vargas. Por lo tanto, una vez aprobada, queda nula esa elección; pero en nada afecta a la elección hecha en favor del señor coronel Luis T. Navarro.

El C. Secretario Padrés: Se va a dar lectura de nuevo: "Es nula la elección verificada en el 11o distrito electoral del Distrito Federal, en favor del C. general Rafael Vargas y Luis I. Mata, como diputados propietario y suplente, respectivamente, por el mencionado distrito." En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse poner de pie. Aprobado.

La segunda proposición dice así: (Leyó.) En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse poner de pie. Reprobada.

El C. Mata: Ya no ha lugar a ocuparnos de la tercera proposición.

El C. Presidente: Sin embargo, se va a leer para que la conozca la Asamblea.

- El C. Secretario Padrés (leyó.) Vuelve a la Comisión para que reforme el dictamen en el sentido de la discusión.

El C. Presidente, a las 9.07 p. m.: Se levanta la sesión y se cita para mañana a las cuatro, a fin de celebrar sesión del Congreso General.

El Jefe de la Sección de Taquigrafía,

JOAQUÍN Z. VALADEZ.