Legislatura XXVIII - Año I - Período Extraordinario - Fecha 19190529 - Número de Diario 27

(L28A1P1eN027F19190529.xml)Núm. Diario:27

ENCABEZADO

MÉXICO, JUEVES 29 DE MAYO DE 1919

DIARIO DE LOS DEBATES DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

AÑO I.- PERÍODO EXTRAORDINARIO XXVIII LEGISLATURA TOMO II.- NÚMERO 27

SESIÓN DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

EFECTUADA EL DÍA 29 DE MAYO DE 1919

SUMARIO

1.- Se abre la sesión. Es leída y aprobada el acta de la anterior. Se da cuenta con los asuntos en cartera, concediéndose licencia al C. Meade Fierro.

2-. Varios ciudadanos diputados presentan una proposición para que se alterne la discusión del Proyecto de Ley del Trabajo con la de otro asunto pendiente. de los que enumeran; es discutida y probada nominalmente.

3-. Hacen uso de la palabra para hechos los CC. Bolio y Valadez Ramírez.

4-. El C. César B. Lara presenta una iniciativa a fin de que siga discutiendo el Proyecto de Ley del Trabajo y se disponga de tres horas diarias de la mañana para la discusión de otros asuntos; dispensa de Trámites, es votada y rechazada.

5-. El C. Espinosa Luis presenta una proposición para que los debates sobre el Proyecto de Ley del Trabajos se verifiquen invariablemente cada tercer día por la tarde.

6-. Continúa la discusión del Proyecto de Ley del Trabajo, artículo 17 reformado, en su fracción XIV. Reclamo el quórum, se pasa lista y como resulta que no hay, se levanta la sesión.

DEBATE

Presidencia del C. GÓMEZ GILDARDO.

(Asistencia de 129 ciudadanos diputados.)

El C. Presidente, a las 4.21 p. m.: Se abre la sesión.

El C. Prosecretario Aguilar: Se va a dar lectura al acta de la sesión anterior:

"Acta de la sesión celebrada por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el día veintiocho de mayo de mil novecientos diez y nueve. Período extraordinario.

"Presidencia del C. Gildardo Gómez.

"En la ciudad de México, a las cuatro y quince de la tarde del miércoles veintiocho de mayo de mil novecientos diez y nueve. con la asistencia de ciento treinta y cuatro ciudadanos diputados, según consta en la lista que previamente pasó el C. Secretario Soto, se abrió la sesión.

"Sin debate se aprobó el acta de la sesión celebrada el día anterior, que leyó el C. Prosecretario Aguilar, y el referido C. Secretario Soto, dio cuenta con estos documentos:

"Dos oficios por medio de los cuales las Legislaturas de los Estados de México y Querétaro manifiestan que se enteraron de la elección de Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que hizo el Congreso General.- A su expediente.

"Escritos de los CC. licenciados Ernesto Garza Pérez, Antonio Alcocer, Agustín Urdapilleta, Benito Flores e Ignacio Noris, en que acusan recibo de las comunicaciones que se les giraron participándole su elección como Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.- A su expediente.

"Memorial en que los ciudadanos Presidentes y Secretarios de la Cámara Nacional de Comercio de Tampico, de la Cámara industrial de Terratenientes y de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura Tampiqueña, piden que no se tomen en cuenta los Proyectos de Ley del Petróleo, actualmente en estudio, y que se tome en consideración la iniciativa presentada por el ciudadano Presidente de la República al Constituyente de Querétaro.- Recibo, y la Comisión de Peticiones.

"El C. Espinosa Luis usó de la palabra para un hecho, y ello motivó una moción de orden del C. Avellanada y aclaraciones de la Presidencia.

"Reanudada la discusión de la fracción VIII del artículo 17, reformado, del Proyecto de Ley del Trabajo, hablaron en contra los CC. Flores y Méndez Benjamín, y en pro los C. Gracidas y Arriaga; el C. Méndez contestó una interpelación del C. Gracidas e hizo aclaraciones. Considerada esta fracción suficientemente discutida, se procedió a su votación nominal y resultó desechada por ciento quince votos de la negativa contra cuarenta y dos de la afirmativa, volviendo a las Comisiones para su reforma.

"Votaron por la negativa los CC. Aguilar Antonio, Aguilar Pablo, Aguirre Vito, Alarcón, Alejandre, Alencáster Roldán, Alvarez del Castillo, Ángeles, Arlanzón, Arrioja Isunza, Avellaneda, Balderas Márquez, Baledón Gil, Barrera de la Berúmen, Bouquet, Bravo Izquierdo, Bravo Lucas, Camarena, Cárdenas Rafael, Carrión, Casas Alatriste, Castellanos Días, Castillo David, Castillo Garrido, Castro Alfonso, Castro Roberto, Céspedes, Cornejo, Cuéllar, Chablé, Díaz Infante, Esparza, Espinosa y Elenes, Fernández, Miguel B. Ferrel, Fierro,

Flores, Fuentes, Barragán, Gámes Gustavo, García Antonino M. García Emiliano, García José Guadalupe, García Ruiz, García Vigil, Gil Feliciano, Gómez Cosme, Guerrero, Gutiérrez Antonino, Gutiérrez Orantes, Hernández Jerónimo, Hernández Loyola, Herrera, Huerta Lanz Galera, León, Lomelí, López Emiliano Z. Lorandi, Macías Juan E., Macías Rubalcaba, Malpica, Mancisidor, Márquez Galindo, Martínez del Río, Méndez Arturo, Méndez Benjamín, Mendoza, Montes, Morales Francisco César, Olivé, Parra, Pastor, Patiño, Paz, Pérez Vela, Rebolledo, Rodríguez Sabino, Rodríguez de la Fuente, Rodríguez Matías, Rodríguez Alfredo, Rojas Rafael L., Ruiz Porfirio, Ruvalcaba J. Guadalupe, Saldaña Sánchez Margarito, Sánchez Salazar, Schulz y Alvarez, Segura, Silva Federico, Silva Herrera, Silva Jesús, Silva Pablo, Solórzano, Soto José M., Soto Peimbert, Tamez, Tapia, Tello, Toro, Trejo, Trigo, Uzeta, Vadillo, Valladares, Velásquez Juan, Verástegui Franco, Vilchis, Villalobos, Villaseñor Mejía, Villaseñor Salvador, Villela y Zerecero.

"Votaron por la afirmativa los CC. Aguirre León, Arriaga, Avilés, Bandera y Mata, Bolio, Bravo, Lucas, Breña, Cárdenas Emilio, Castilleja, Cordero, Escudero, Espinosa Bávara, Franco, García Carlos, Garza, Gómez Gildardo, González Galindo, Gracidas, Guerra, Gutiérrez de Velasco, Hernández Eulogio, Iturralde, Jiménez, Leal, Madrid, Méndez Pánfilo, Navarro, Ortiz, Pastrana Jaimes, Quiroga, Reyes Rafael, Rivera Castillo, Rocha, Rodríguez Herminio, Romero, Cepeda, Ruiz Martínez, Sánchez, Salazar, Torre Rómulo, de la, Treviño, Valadez, Ramírez, Velázquez López y Zavala.

"La fracción desechada dice:

"VIII. Preferir, en igualdad de circunstancias, a los mexicanos sobre los extranjeros, lo mismo que a los trabajadores asociados y a los que hayan servido con anterioridad."

"Los conceptos que en su discurso vertió el C. Arriaga dieron lugar a que usaran de la palabra, para hechos, los CC. Alatriste, Avellaneda y Martínez del Río; éste contestó una interpelación del C. Arriaga pasó a la tribuna para referirse a las alusiones personales; el orador interpeló al C. Barragán y respondió a una pregunta del C. Valladares; y después de una moción de orden del C. Berúmen, continuó el debate de las fracciones del artículo 17 del Proyecto de la Ley del Trabajo.

"La fracción IX, por no haber sido objetada, se reservó para su votación.

"La fracción X, después de que la impugnó el C. Altamirano, se aprobó por ciento cincuenta y cinco votos de la afirmativa, en contra cinco de la negativa.

"Esta fracción está concebida así:

"X. Expedir gratuitamente a los que hubieran observado buena conducta y trabajado satisfactoriamante, al retirarse del trabajo o cuando lo soliciten, constancia que acredite esos hechos."

"Presidencia del C. Enrique Parra.

"Nadie usó de la palabra acerca de las fracciones XI, y XII, y se reservaron para su votación.

"Por ciento treinta y seis votos de la afirmativa contra tres de la negativa, se aprobó la fracción XIII, una que le atacó el C. Mena, quien interpeló a las Comisiones.

"La fracción XIII dice:

"Tener los medicamentos necesarios para las primeras curaciones, en caso de accidentes."

"A discusión la fracción XIV, hablaron los CC. Trigo y Valadez Ramírez, el primero en contra y el segundo en pro.

"Presidencia del C. Federico Silva.

"También los CC. Soto Peimbert y Casas Alatriste refutaron la fracción de que se trata, que volvió a ser defendida por el C. Valadez Ramírez.

"Presidencia del C. Gildardo Gómez.

"Y después de que el C. Bolio habló en pro e hizo aclaraciones el C. Valadez Ramírez, se levantó la sesión, siendo las ocho de la noche."

Está a discusión el acta. ¿No hay quien haga uso de la palabra? En votación económica se consulta si aprueba. Los que estén por la afirmativa se servirán poner de pie. Aprobada.

- El mismo C. Prosecretario: Se va a dar cuenta con los documentos en cartera: Cablegrama procedente de "Buenos Aires, mayo 29 de 1919.

"A S. E. el señor Presidente de la honorable Cámara de Diputados de la República de México.

"La honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina, Envía por mi intermedio a la honorable Cámara de Diputados de México, el testimonio de su íntima condolencia por el fallecimiento del Representante de esa República y eminente poeta Amado Nervo, pérdida que lamenta como propia el pueblo argentino, Saludo al señor Presidente con mi mayor consideración.- Arturo Goyeneche, Presidente.- Carlos G. Nonorino. Secretario."

La Presidencia designa a los ciudadanos Efrén Rebolledo, Francisco Orozco Muñoz y Alfonso Toro para redactar la contestación a la cámara Argentina.

Las Legislaturas de los Estados de Coahuila, Puebla y San Luis Potosí, manifestaron haber quedado enterada de la elección que el Congreso de la Unión hizo de Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.- A su expediente.

El C. licenciado Enrique Moreno acusa recibo de la comunicación que puso en su conocimiento haber sido electo por el Congreso de la Unión, como Ministro de la Suprema Corte de Justicia.- A su expediente.

"Honorable Asamblea:

"Habiéndome indicado el médico que me atienda en la enfermedad de la garganta que he venido padeciendo, la conveniencia de ir a los Estados Unidos del Norte a consultar un especialista, a la vez que buscar el restablecimiento de mi salud mediante

un cambio de clima, me veo en la imperiosa necesidad de solicitar, con dispensa de todo trámite, una licencia, sin goce de dietas, por el tiempo indeterminado, cuya licencia daré por concluida al cesar las causas que la motivan, previo aviso a esa honorable Representación Nacional. Al mismo tiempo y en atención a que voy a dejar de percibir las dietas que me corresponden como representante del pueblo, suplico atentamente se me conceda licencia para desempeñar alguna comisión que pudiera conferirme el Ejecutivo Federal o el Gobierno de algún Estado, durante en tiempo que dure la licencia que solicito; y, por último ruego que al aprobarse esta solicitud se llame a mi suplente, a efecto de que el 1er. Distrito Electoral de Coahuila esté representado durante mi ausencia en el seno de esta honorable Cámara, en las importantes sesiones que se están llevando a cabo.

"México, mayo 29 de 1919.- E. Meade Fierro."

En votación económica se consulta a la Asamblea si concede la dispensa de trámites. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Se dispensa los trámites.

Está a discusión. ¿No hay quien haga uso de la palabra? En votación económica se pregunta si se concede la licencia. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie.

Se concede la licencia.

El C. Casas Alatriste: Pido la palabra. La solicitud de licencia envuelve dos conceptos: el permiso para que desempeñe otro cargo y la licencia para ausentarse de la Asamblea.

El C. Prosecretario: Ya está concedida.

El C. Casas Alatriste: ¿Está aprobada en la misma votación?

- El mismo C. Prosecretario: En esos términos se consultó.

- El C. Prosecretario Aguilar, leyendo:

"Honorable Asamblea:

"El tiempo transcurrido desde que la Ley del Trabajo fue sometida a vuestra deliberación, indica claramente que habrá de emplearse otro mucho mayor, antes de dar cima a este trascendental problema, con detrimento de otros no menos importantes asuntos, objeto de estudio dentro del período extraordinario al cual hemos sido convocados.

"En la actualidad se encuentran ya listos para ser sometidos a vuestra consideración los siguientes asuntos.

"Ley de Amparo; Ley de Justicia del Fuero Común en el Distrito y Territorios Federales Ley del Banco Único.

"Por las consideraciones anteriormente expuestas nos permitimos sujetar a vuestra aprobación, con dispensa de todo trámite, la proposición siguiente:

"Altérnese la discusión de la Ley del Trabajo con la de otro asunto pendiente, en los enumerados en esta proposición."

"Salón de sesiones de la Cámara de Diputados.- México, 28 de mayo de 1919.- Carlos García.- F. Valladares.- M. García Vigil.- R. Casas Alatriste.- Jenaro Palacios Moreno.- M. A. del Castillo.- A Villalobos, jr.- M. Leal."

En votación económica se consulta a la Asamblea si se concede la dispensa de trámites. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie.

Se concede la dispensa de trámites.

Está a discusión. Los ciudadanos que desean hacer uso de la palabra sírvanse pasar a inscribirse.

No habiendo quien haga uso de la palabra, se va a consultar la aprobación, que dice así....

El C. Vadillo, interrumpiendo: Pido la palabra, señor Presidente. Suplico que se excite a alguno de los firmantes para que pase a fundar la proposición.

El C. mismo C. Prosecretario: Por disposición de la Presidencia y obsequiando la indicación del C. Vadillo, se invita a alguno de los firmantes de la proposición para que la funde.

El C. Valladares: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Valladares: Esta proposición es de aquellas que no necesitan fundarse; está en la consciencia de todos vosotros que es indispensable hacer de algo más práctico. Yo creo que la mejor manera de fundar esta proposición es darle nueva lectura. Dice:

"El tiempo transcurrido desde que la Ley del Trabajo fue sometida a vuestra deliberación, indica claramente que habrá de emplearse otro mucho mayor, antes de dar cima a este trascendental problema, con detrimento de otros no menos importantes asuntos, objeto también de estudio dentro del período extraordinario al cual hemos sido convocados.

"En la actualidad se encuentra ya listos para ser sometidos a vuestros consideración los siguientes asuntos:

"Ley de Amparo; Ley de Justicia del Fuero Común en el Distrito y Territorios Federales, y Ley del Banco Único.

"Por las consideraciones anteriormente expuestas nos permitimos sujetar a vuestra aprobación, con dispensa de todo trámite, la proposición siguiente:

"Altérnese la discusión de la Ley del Trabajo con la de otro asunto pendiente, en los enumerados en esta proposición."

Lo creo, señores, que está ampliamente fundada la proposición y está en la conciencia de todos nosotros que debemos trabajar y hacer algo más efectivo en pro de la Nación y del bienestar general. (Aplausos.)

El C. Mena: Pido la palabra para hacer una interpelación.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Mena: Yo quería que los señores firmantes de esta solicitud propusieran a la Cámara cuáles son los asuntos que deberían tratarse alternativamente con la Ley del Trabajo.. (Voces: ¡Ya lo dice!) Algún compañero dice por aquí que "ya lo dice," y en verdad que no diré nada, dice que éste, otro o aquél, pero yo querría y me parece muy cuerdo el que la Asamblea supiese, antes de aprobar la proposición, a cuáles asuntos precisamente se les va a dar preferencia.

El C. Valladares: Pido la palabra para contestar.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Valladares para contestar la interpelación.

El C. Valladares: precisamente, compañero, para evitar malas interpretaciones, los firmantes de esta proposición dejamos a la deliberación de la Asamblea el asunto que en su concepto deba alternarse con la discusión de la Ley del Trabajo; de manera que la Asamblea será quien decida qué asunto entra a discusión al mismo tiempo que la Ley del Trabajo.

El C. Espinosa: Pido la palabra en contra.

El C. Mena José Ignacio: Sigo en el uso de la palabra. Ciudadanos representantes: Yo no me opongo en modo alguno a que tratemos juntamente con la Ley del Trabajo algún otro asunto: sí debo decir a ustedes que esto me parece a mí como lo que sucede con algunos muchachos de escuela, malos estudiantes, que tienen que estudiar dos o tres materias y empiezan con una, después con otra, siguen con una tercera, y en realidad de verdad hacen nada. Pero dejando a un lado esto, yo quiero que la Asamblea, antes de aprobar esta proposición de fije en cuáles sean los asuntos que merezcan su atención y se va más claro de una sola vez. Hay entre los asuntos que dice la proposición el Proyecto del Banco Único: me parece a mí que para tratar este asunto es ahora el tiempo menos a propósito. Yo no querría que en estos momentos en que parece que las conciencias se encuentran un poco turbada por los agitadores que siempre están dispuestos a desprestigiar al Gobierno, yo no quería, repito, que en estos momentos viniésemos a tratar la Ley del Banco Único; me parece a mí que si esperamos siquiera fuese unos cuantos meses, podríamos hacerlo bajo un ambiente mucho más favorable. Así pues, yo repito y suplico a Vuestras Soberanías que antes aclaramos ese punto.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Espinosa Luis, en contra.

El C. Espinosa Luis: Señores diputados: Vengo a oponerme a que aprobada esta proposición porque en mí concepto, es altamente inconveniente y no lleva absolutamente a ningún fin práctico. Los firmantes de la proposición invoca como razón el que están listos otros proyectos de Ley para que sean discutidos y que esta manera, es decir, alternando la discusión de estos otros asuntos con la Ley del Trabajo se avanzará más. Esto sencillamente es absurdo. Si nos dedicamos exclusivamente a estudiar la Ley del trabajo tal como se está haciendo, es claro que estaremos en condiciones de terminar más pronto este trabajo, por la razón sencillísima de la selección del trabajo, de la especialización del trabajo, pudiera decirse. Sí estoy de acuerdo en que más pesado por aquello de que más monótono el estar tratando durante muchas sesiones el mismo asunto, pero en cambio vendrá a concurrir el pensamiento de todos, más bien dicho, la atención de todos, en provecho de la Ley que se discute; porque mientras un solo asunto sea el que esté a debate, la atención de todos los ciudadanos diputados estará pendiente de ese mismo asunto y, por lo tanto, estarán también más capacitados para hacer una obra más perfecta. No escapa a la consideración de ninguno que la Ley del Trabajo, cuya importancia requiere una solución pronta, no está todavía hecha de una manera siquiera a medias, que pudiéramos decir: la Ley del Trabajo la está haciendo la Asamblea, señores diputados, porque desgraciadamente y a pesar de la buena intención de la Comisión,- que soy el primero en reconocer.- nos ha traído aquí un Proyecto de Ley completamente deficiente, al grado de que ha demostrado que no tiene estudios serios hechos de la materia, que no ha consultado en las fuentes del trabajo y en las fuentes del capital todos los recursos necesarios para venir ya con un criterio amplio, propio y firme a sostener aquí la tesis de esta Ley. Así pues es un trabajo que lo están haciendo todos los ciudadanos diputados. Y en falta de competencia de la Comisión y de muchos de losa ciudadanos diputados de buena fe que están pidiendo su concurso para acabar cuanto antes este trabajo, viene a interrumpirse con el conocimiento de otros asuntos distintos, claro está que si esta ley debería ser probada en un mes más de trabajo. vendrá a proponerse dentro de tres o cuatro meses en contra de los intereses generales del obrero y de los mismos capitalistas. Todos sabemos que hay asuntos de palpitante interés entre el capital y los trabajadores, pendiente de resolución hasta cuando se acabe de discutir esta Ley y nosotros haríamos muy mal dando interés a asuntos de orden enteramente secundario, como son los que se contienen en esta proposición, tales como la Ley Orgánica del Poder Judicial, la del Ministerio Público, etc., que, en mi concepto, deben posponerse a la Ley del Trabajo que es de urgente resolución.

Hay algo más ciudadanos diputados: he oído entre algunos compañeros que esta proposición obedece a una maniobra política de orden oficial; se ha dicho que el Ejecutivo mandará muy pronto un Proyecto suyo sobre esta Ley del Trabajo a efecto de que sea reconsiderado todo lo hecho. Si esto es o no cierto, a mí no me consta, pero lo he oído de varios compañeros y está en mi deber darle visos de verosimilitud a este asunto y creer con toda buena fe que puede ser cierto. De allí que yo me opongo también por esta razón, que en mi concepto es de mucho peso, a que se apruebe esta proposición y me incline a creer que esta versión es cierta, porque los ciudadanos que firman la proposición son de reconocida filiación gobiernista, no diré que todos, pero sí muchos de los que firman aquí.

Así pues, está demostrada la inconveniencia de que se interrumpa la discusión de la Ley del Trabajo, y sólo me resta suplicar a Vuestras Señorías que se rechace la proposición por inconveniente.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Blancarte en pro.

El C. Blancarte: Honorable Asamblea: Empezaré por referirme a un argumento que no le encuentro la fuerza esgrimida, al terminar su peroración, por el señor Espinosa. Cree que es una maniobra para esperar que venga una Ley del Ejecutivo, según se lo indica los firmantes.... (Voces: ¡No, no!) Debo de manifestar que yo no firmé esa proposición ni sabía siquiera que se fuera a presentar; así es que estoy entre los firmantes, pero basta leer las firmas de García Vigil, del licenciado Carlos García y no sé de qué otras personas, para que se vea que cae por tierra el argumento del señor Espinosa; pero voy a suponer todavía que fuera cierto que se trataba de esperar que viniera ese Proyecto. ¿Qué no acaba de decir

el C. Espinosa que aquí estamos haciendo una Ley y que estamos por el mismo elaborándola con una lentitud que realmente perjudica al tiempo que podríamos dedicar a otras leyes o Proyectos que están más próximos a ser leyes; que ya tendríamos una orientación, porque realmente yo creo que están capacitados los que están encargados de la Sección respectiva de la Secretaría de Comercio e Industria, para dar una ley que más satisfaga a esas necesidades, que los que hemos venido aquí con una dosis de buena voluntad, pero sin conocimientos y, lo que es peor, sin haber procurado adquirirlos? Así es, pues, que yo entiendo que aun sin aceptar que fuera conveniente el que viniera este Proyecto, sería razón para esperar y no para violentar; pero voy a dar otras razones que tengo para que se apruebe esa proposición: Tenemos la Ley Orgánica del Poder Judicial que está aprobada ya por el Senado: tenemos la Ley de Amparo, aprobada también por el Senado, de tal manera que al aprobase por esta Cámara pararán luego a ser leyes, mientras que esta Ley del Trabajo tengo la plena seguridad de que después que la aprobemos, el Senado le hará muchas modificaciones; a su vuelta a la Cámara sufrirá otra discusión y a un croe que después el Ejecutivo la observaría y no terminaríamos ni una Ley siquiera. Así es alternando, procuraremos que los otros dos proyectos aprobados por el Senado vengan a ser una Ley. ¡Que ventaja tendría que probáramos la Ley Orgánica del Poder Judicial del Distrito Federal y Territorios! Señores, hay un clamor general de la Administración de la Justicia en el Distrito Federal es sumamente mala, que está pervertida; está echándose la culpa de que nosotros somos los responsables de que no se remedie ese mal.

Como consecuencia de la aprobación de la Ley Orgánica del Poder Judicial, vendrá la renuncia de los Magistrados y Jueces que desempeña sus funciones y entonces podremos quitar a algunos malos elementos y mejorar esa Administración; así es que en ese sentido yo sí creo que alternando la discusión de la ley podremos hacer algo más práctico, algo más benéfico para la Nación y evitaremos que se esté diciendo constantemente que no hacemos nada, que el Poder Legislativo no ha dado alas leyes a que ha sido convocado, y cuando menos podremos decir: "Aquí están estas dos leyes que salieron del período extraordinario a que se citó para que se dieran en ese tiempo." Por eso pido que se apruebe esta proposición. (Aplausos.)

El C. Siurob: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Siurob.

El C. Siurob: Honorable Asamblea: Siento mucho deferir de la opinión de los compañeros que me han precedido en el uso de la palabra. La suspensión de la discusión de la Ley del Trabajo significará, aunque no sea más que por apariencia, que es cierto o que pueda dar ese cariz, de que es cierto lo que dice ya en público: que nos reunimos por la presión oficial para dictar cuanto antes una Ley que va a redundar en perjuicio un buen número de proletarios. En estos momentos en que una gran fuente de descontento proviene precisamente de la clase trabajadora que no encuentra defendidos sus derechos por una Ley capaz, suficiente, por una Ley que garantice en lo absoluto sus derechos y que los precava de los desmanes del capital y una Ley también que precava al capital de los desmanes de los trabajadores, creo que esta Ley es machismo más importante que cualquiera de las otras.

La Justicia, nos decía el C. Blancarte, anda mal.

¿Cree el C. Blancarte que se va a componer con esa Ley? Indudablemente que no. Los males de que adolece la justicia no son precisamente males de las leyes, sino de los encargados de ejecutarlas; de manera es que es muy difícil que por medio de una ley se logro componer el Tribunal de la Justicia. El mal en el Tribunal de Justicia radica en que la mayor parte de nuestros abogados y sobre todo de los abogados que especialmente por las circunstancias en que están colocados, se ven en la precisión de servir esta clase de puestos, son individuos reaccionarios, retrasados, individuos incapaces de comprender la situación política actual y el momento por que se atraviesa de libertad y de Justicia. El mal radica en el ejemplo, que viene arriba, de que todo se compra y de que todo se vende, y sí se ha convertido la justicia en algo que se obtiene como si fuera una alcabala. Por consiguiente, los vicios, los vicios son dados esencialmente por le ejemplo; los vicios de los jueces y los funcionarios públicos, pues muchos de ellos - algunos cuando menos - estamos viendo que venden o que cambian sus resoluciones precisamente por cuestiones de dinero y por concesiones más o menos grandes en favor de sus intereses particulares. ¿qué vamos a esperar de los jueces que, en general, son los abogados que no pueden tener su bufete propio y, por consiguiente, se ven obligados a recurrir al Presupuesto? Desde el punto de vista didáctico, indudablemente que es más conveniente que viéramos una Ley alternada con ésta, pero desde el punto de vista de nuestras funciones legislativas, creo yo que si así nos está costando demasiado trabajo elaborar la Ley que versa también, si nosotros vemos a alternarlas y desentendemos de las ideas capitales, de las ideas directrices de una ley, más trabajando posteriormente para poder coordinar otra vez nuestras ideas y para poder darles a cada uno de los artículos de la Ley todo el peso y la sanción que deben tener. Creo absolutamente inútil y aun tonto que pensemos hacer alarde de que hacemos mucho, haciendo poco, y desde luego más vale hacer una ley buena y no dos malas; más vale dejar terminado el asunto del trabajo con toda eficiencia y con toda actividad y no pensar vestirnos de colorones para que - como vulgarmente se dice -," nos saquen los trapitos al sol." Por esas razones yo estimo que sería muy conveniente que no se discutieran otras leyes alternadas con ésta sino que una demostración de que realmente somos respetuosos de los derechos del proletariado, con una demostración de que esta Cámara todavía estima en lo que vale el esfuerzo inmenso de todo el proletariado de la República en favor de la Revolución y en favor de la conciliación del actual Gobierno, como una manifestación también de respeto a los principios mundiales de que los intereses de los trabajadores son, según el convenio de la Liga de las Naciones, de un alto interés internacional, lo natural, lo lógico sería que nosotros no abandonáremos la discusión de la Ley del Trabajo hasta de dejarla completa, y con más razón si tenemos

en cuenta que son 300 artículos y que si vamos a seguir en esta forma no acabamos esta Ley ni durante el período extraordinario, ni durante el período ordinario, y el resultado será que la clase trabajadora se quedará con un palmo de narices y así será la forma en que nosotros les habremos correspondido al interés que han tomado por la Causa revolucionaria y por las ideas reivindicadoras. Yo estimo que si porque descanse la Comisión, la Comisión no tiene deseos de descansar; si es porque descanse la Asamblea, predomina aquí siempre todavía - aunque sea pequeña parte - el espíritu revolucionario y nosotros debemos seguir insistiendo en que se discuta una Ley favorable al proletariado, si es que tratamos de vestirnos de colorones, como decía hace un momento, y aparentar lo que no tenemos, entonces es una idea puramente ridícula y hasta tonta. Por todas estas razones, pido a la honorable Asamblea que no apruebe la proposición que se discuta, sino que sigamos discutiendo la Ley del Trabajo que, por desgracia, todavía estamos tan distantes de concluir. (Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Villaseñor Mejía (Siseos. Voces: ¡A votar, a votar!)

El C. Villaseñor Mejía: Señor Presidente: No es que me impresione la manifestación de la Asamblea, pero sabiendo que el señor García Vigil quiere hacer uso de la palabra apoyar la proposición que se discute, le cedo mi turno, si es que la Asamblea no tiene inconveniente.

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. García Vigil.

El C. García Vigil: Ciudadanos diputados: Presumo que el ánimo de la Asamblea está suficientemente preparada para inclinarse a votar en favor de la proposición. (Voces: ¡Sí, sí! ¡No, no!). pero la presunción no me es bastante y por eso es que vengo a hacer uso de la palabra aduciendo lo más brevemente posible las razones que me impulsaron a firmar la proposición.

Señores, yo descubro en la oposición que existe para que se altera discusión de la Ley del Trabajo con cualquiera otro Proyecto de la Ley dictaminado, un puntillo de amor propio especialmente de parte de nuestro compañero el doctor Siurob, que cree perder una batalla campal si la Ley del Trabajo deja de discutirse un sola tarde, aunque él y otros muchos vengan tarde con esa perseverancia que nosotros les reconocemos, a disparatar sobre esa Ley del Trabajo.....(Aplausos.)

El C. Siurob, interrumpiendo: Gracias.

El C. García Vigil: continuando: Para nuestros compañeros que son víctimas de una obcecación por lo que respecta al espíritu revolucionario, esto es una necesidad del proletariado: "¡pobre pueblo que contribuyó a la Revolución! !qué dirá, que nos está mirando y que le hemos dado una Ley de necesidad ingente para él!," etc. Todos nuestros compañeros que a diario esgrimen estos argumentos no quieren rendirse ante una evidencia: que la Ley del Trabajo está para ser discutida en todo un período de sesiones, es decir, en todo un período del Congreso, en toda una Legislatura, esto es, en dos años que si la Ley del Trabajo estuviese hecha sobre los postulados del artículo 123, sin que tratara de exceder, si estuviera hecha con sindéresis, gramaticalmente, nos habría obviado mucho trabajo, habríamos llegado quizá a la mitad de los 300 artículos y entonces sí consideraríamos que era pertinente continuar la discusión hasta su votación definitiva.

Pero si nosotros vemos que después de haber sido impugnado el artículo 17 en muchas de sus cláusulas vigorosamente y de una manera irrefutable por muchos de los que atacamos, principalmente en lo que respecta a que se diera preferencia a los obreros asociados y que esta Comisión, no obstante que estaba obligada a reformar estas cláusulas en el sentido de la votación, no lo hizo. sino obsecada por esa obcecación que sufre, lo devolvió para que sufriera una nueva discusión en esta parte y fuera al fin rechazo de una manera parcial; si nosotros estamos viendo que la Comisión no quiero sujetarse a los postulados del artículo 123, sino que sin base alguna quiere, violando los principios liberales, estatuir la obligación de los patronos de contraer créditos contra sus trabajadores, cosa que no dice el artículo 123; si la Comisión no se concreta a esto, sino que a cada momento se excede en todos los postulados del artículo 123, ¿creemos sinceramente que vamos a terminar esta Ley? Pues qué, ¡creen estos señores obcecados que porque vengan acá y se diga que estamos vendidos al capital, que porque hemos cambiado de opinión, esto es, que los que éramos revolucionarios nos hemos arrepentido, - cosa que todavía no acabo de comprender porque sigo tan revolucionario como antes y soy tan liberal como antes - que porque se siga diciendo aquí que es maniobra del Ejecutivo, que somos agentes del señor Aguirre Berlanga y, en fin, porque se esgriman, de los que ya nos tienen suficientemente cansados, creen que tiene razón? Yo creo que es llegado el momento en que todos los verdaderos liberales opongamos toda la resistencia que se nos pida a esta invasión de este nuevo jacobinismo, de este nuevo dogmatismo, de este nuevo abuso que se quieren imponer en la Nación Mexicana, esto de hacernos confesar un credo que no profesamos, que no lo queremos profesar porque respetamos la libertad de conciencia, porque respetamos la libertad en todas sus manifestaciones. Así es que yo creo que una manera clara de indicar a la Comisión el camino que debe seguir para que la Ley del Trabajo, esa Ley de la cual están tan necesitados los obreros, se expida a la mayor brevedad, es que ella recapacite, que la ponga en los términos del artículo 123, para que así la votamos. Esté segura la Comisión de que yo no me apartaré ni un ápice de las treinta cláusulas del artículo 123, pero cuando nosotros vemos que se quiere dar una preferencia, esto es, que se quiere establecer el dogma del socialismo, el dogma de la asociación del obrero, privado de todos sus derechos a los que no se asocien; cuando se pretende por este medio tener a los agentes de los sindicatos, a los representantes de las asociaciones a que sigan por los medios de que se valen ellos; cuando nosotros vemos que la Comisión persiste en excederse de lo estatuido en el artículo 123, nosotros tenemos que hacer una oposición sistemática a ese jacobismo sistemático. En tal virtud, nosotros no se crea que vamos a

concluir con la Ley del Trabajo en mes, dos, tres, ni en cuatro: tenemos para mucho tiempo. Son cerca de 300 artículos de esta Ley y apenas si llevamos aprobados 30 en el transcurso de un mes, y es indudable que así continuaremos con los doscientos y tantos restantes, y como dijo muy bien el diputado Blancarte, esta Ley sufrirá modificaciones en el Senado y será objeto de una nueva discusión acá, y mientras, ¿pues qué nosotros hemos venido únicamente a hacer obra demagógica en absoluto, obra de inconsciencia; para que se tache a todos los miembros de la Representación Nacional de que no sabemos cumplir con nuestro deber? Pues que, ¿también nos intimida el que se venga con esos argumentos callejeros y plazoleros, de que estamos vendidos al capital (Siseos. Aplausos.) y que hemos dejado de ser revolucionarios? Ya se nos encontrará donde quiera, y a propósito de las palabras que dijo Bolio ayer, yo espero que los acontecimientos futuros de México, - supuesto que señalo a la Representación Nacional como adormeciéndose en discusiones bizantinas y entre tanto llegaban los arcabuceros del ideal -, ojalá me dejaron los acontecimientos futuros escribir en México una página como la que escribió Napoleón el XIII de Vendimiarío en Francia. La Representación Nacional será salvada contra cualquier atentado, y no nos venga con esa demagogia; yo estoy hecho a enfrentarme con cualquier demagogo. (Siseos y aplausos.)

En tal virtud, señores representantes, nosotros tenemos la Ley del Ministerio Público Federal; tenemos la Ley del Fuero Común del Distrito Federal y Territorios, tenemos la Ley, del Banco Único, tenemos otros proyectos de Ley. Nosotros sabemos que debió haberse constituído el Poder Judicial del Fuero Común del Distrito Federal y Territorios desde 1917; no se hizo esto porque se careció de Ley; nosotros sabemos que esta Ley dada por la Cámara de Diputados sufrió un rezago prolongadísimo en la Cámara de Senadores hasta que al fin ha sido devuelta; nosotros sabemos a cuántas maniobras políticas se ha prestado el no haber substituído los actuales jueces por los que definitivamente hayan de ser nombrados por el Congreso de acuerdo con la Constitución ¿y no podemos suspender un solo día la discusión de esta Ley, cuando de hecho nos pasamos tardes y más tardes discutiendo un solo artículo, implicando esto en efecto una suspensión de la discusión supuesto que no adelantemos ni uno solo de sus artículos? ¿Y cómo es que vamos a dedicar una tarde hoy, otra pasado mañana y así sucesivamente para expedir esta Ley de los Tribunales del Fuero Común, del Ministerio Público, etc.? Yo sí considero que la Ley del Banco Único amerita una preparación previa y que es un problema bastante complicado, pero la expedición de estas leyes que ya están revisadas por la Cámara Colegisladora, es una cosa muy fácil y estamos en la obligación de darles De manera que es de necesidad ingente suspender, aunque fuera por dos o tres secciones consecutivas, la discusión de la Ley del Trabajo, para expedir inmediatamente estas leyes que están esperando nuestra sanción y no otra cosa; y no se quiere decir que nosotros queremos dar largas a la discusión de la Ley del Trabajo y el tiempo nos desengañará de que esta Ley será objeto de grandes modificaciones; no se expedirá ni en período ordinario, estoy seguro de ello, por las escabrosidades que presenta.

Así pues, señores, ruego a ustedes que haciendo un alarde de energía para el caso, aprobéis la proposición y así habremos satisfecho nuestros comitentes, supuesto que no estamos en la obligación de dar exclusivamente en este período, sumamente también el ordinario, una Ley que solamente se refiere a los trabajadores del Distrito Federal y Territorios; estamos en la obligación de dar la Ley del Poder Judicial, la del Ministerio Público.

Yo pido, pues vuestra aprobación para esta proposición. (Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Reyes Francisco.

El C. Reyes Francisco: Honorable Asamblea: Es la tercera maniobra que se ofrece ante vuestra consideración para suspenderse la Ley del Trabajo. (Voces: ¡No,!) Aunque digan que no. (Aplausos.)

El señor García Vigil nos vino a atacar aquí de jacobismo, de que necesitamos del proletariado. A mi el señor García Vigil no me puede aprobar nada que yo necesito del proletariado, mi que venga aquí a defender la Ley del Trabajo previniendo, pues, apoyo posterior; yo no vivo del la política ni espero vivir de ella.

El señor García Vigil nos ataca aquí de jacobismo, nos ataca de que somos obcecados, y el señor García Vigil también figura entre los obcecados del lado que le corresponde; el señor García Vigil cuando viene aquí, ocupa la tercera parte de su tiempo en ocuparse de su personalidad; cuando ataco el artículo la vez pasada, y se esfumó quién sabe por cuántos días, nos vino a hablar aquí de que era considerado él como un "bohemio." ¡Bonito "bohemio," señores! (Risas. Aplausos.) ¡Bonitos "bohemios" como el señor García Vigil! (Aplausos,) "¡Bohemio" aquel que hizo sus estudios en el Alcázar de Chapultepec! ¡qué privaciones y qué miserias ha sufrido el señor García Vigil en aquel centro donde, cuando él hizo sus estudios, no tenían allí más que toda clase de consideraciones y respetos para un plantel que, seguramente, se los merecía? ¿Eso es "Bohemio" ? "bohemio" es el que ha tenido las privaciones de aquellos a quienes la suerte nos ha deparado la desgracia y la miseria. Que me diga el señor García Vigil: ¿es ahora "bohemio," como diputado? ¡Bonito "bohemio" a la derniére, como el "bolshevky" a la derniére, a que hizo alusión en la personalidad del señor diputado Arriaga! "bohemio," señores!

Que se me pruebe a mí que con esta proposición nosotros vamos a ahorrar tiempo y que nosotros podemos resolver todos los problema. ¿Qué, acaso la eficiencia de esta Cámara asegura que nosotros resolvamos esos problemas con la debida atención que se merece y con la bebida eficacia que corresponde? Indudablemente que no, y el mismo señor García Vigil, al tratarse de la Ley del Banco, dice: "No, que no se nos ofrezca la Ley del Banco, porque necesitamos estar preparados."

Preparados necesitamos estar para otras cosas, porque muchos diputados -y yo entre ellos, que no

soy político, ni he vivido de la política, ni pienso vivir de la política -. no estamos preparados para ello; pero venimos aquí con buena dosis de buena voluntad, para resolver todos esos problemas que se nos encomienden. ¿Acaso la Comisión le ha cerrado las puertas al señor García Vigil para que, con su clarividencia, ayuda al trabajo arduo de esa Comisión? Una vez se presentó y jamás ha vuelto a poner los pies junto a esa Comisión. Estaría yo del lado de él siempre que le viniera buena voluntad, pero la buena voluntad se refiere exclusivamente a venir aquí a poner dificultades, como muchos de los señores que están siempre en el contra y tuvimos un ejemplo palpable en el señor Soto Peimbert, que pidió que se votaron los artículos no objetados, no tuvo empacho en decir: "Pues entonces, si no están objetados todos, que se me apunten en contra de todos." ¿Qué mayor prueba tenéis de que hay algo, que no será consigna, pero que hay una voluntad decidida de estar poniendo obstáculos a esta Ley? Y con el tiempo vamos a dar nosotros una Ley del Trabajo , una ley que, como he venido a decir aquí, Francia, Inglaterra y otras partes del mundo que cuentan con una Ley del Trabajo, la han estudiado por muchos años, aún esa Ley del Trabajo ha tenido muchas deficiencias, y nosotros queremos tener la pretensión, como el señor García Vigil, de que la Ley del Trabajo que salga de aun, sea un honor - probablemente para el él, porque para mí no será -. El señor García Vigil no me probará que vamos a ganar tiempo, que necesitamos cambiar de actividad. cambiar de función celebra, fijando nuestra atención en otro asunto; que se me diga si es la manera de que consiga el descanso intelectualmente. El descanso intelectualmente se conseguirá solamente que nos mandaran a hacer adobes, señor García Vigil, porque necesitamos dedicarnos después, para descansar de la imaginación, a un trabajo físico y no a un trabajo fisico - intelectual, como son las funciones intelectuales, señor García Vigil.

El C. Martínez del Río, interrumpiendo: ¡A poner vidrios!

El C. Reyes, continuando: Allí estaré con usted, señor Martínez del Río, para que usted me enseñe. a ello (Campanilla.) Así, pues, señores diputados, si nosotros queremos resolver todos los problemas que tenemos aquí que estudia estudiar y que definir que se preste buena voluntad por todos aquellos que se han dedicado a estar atacando esta Ley del Trabajo, y en este caso sí daremos una ley seguramente imperfecta, pero ya vendrá el Senado a corregir esas imperfecciones y volverá a nosotros para que atendamos todas esas objeciones, y con todas esas objeciones, podremos declararnos satisfechos de haber dado una Ley del Trabajo. Son maniobras y no más que maniobras, señores.

El C. Prosecretario Aguilar: Están todavía inscriptos para hablar en contra, los señores Lara y Siurob, y para hechos, Bolio....

El C. Bolio, interrumpiendo: Para una alusión personal, pido la palabra.

El C. mismo C. Prosecretario, continuando: En pro, García y Martínez del Río; pero ya han hablado los oradores que marea el Reglamento. En consecuencia, se pregunta a la Asamblea, en votación económica, si se considera suficientemente discutido. Los que estén por la afirmativa se servirán poner de pie.

El C. Martínez del Río: Pido votación nominal. (Voces: ¡Sí! ¡No!)

- El mismo C. Prosecretario: Suficientemente discutido. Se va a proceder a recoger la votación nominal. En esta votación nominal se va preguntar a la Asamblea si aprueba la proposición. Dice así:

"El tiempo transcurrido desde que la Ley del Trabajo fue sometida a vuestra deliberación, indica claramente que habrá de emplearse otro mucho mayor, antes de dar cima a este trascendental problema, con detrimento de otros no menos importantes asuntos, objeto también de estudio dentro del período extraordinario al cual hemos sido convocados.

"En la actualidad se encuentran ya listos para ser sometidos a vuestra consideración, los siguientes asuntos.

"Ley de Amparo; Ley de la Justicia del Fuero Común en el Distrito y Territorios Federales y Ley del Banco Único.

"Por las consideraciones anteriormente expuestas, nos permitimos sujetar a vuestra aprobación, con dispensa de todo trámite, la proposición siguiente:

"Altérnese la discusión de la Ley del Trabajo con la de otro asunto pendiente en los enumerados en esta proposición."

Está a votación.

Por la afirmativa.

El C. Morales Francisco César: Por la negativa.

(Se empieza a recoger la votación.)

El C. Prosecretario: La Presidencia suplica muy atentamente a los ciudadanos diputados se sirvan permanecer en silencio, pues es imposible recoger la votación.

(Concluyó la votación.)

El C. Morales Francisco César: Votaron por la negativa, 42 ciudadanos diputados.

- El mismo C. Prosecretario: Votaron por la afirmativa 108 ciudadanos diputados. (Aplausos. Siseos.) En consecuencia, ha sido aprobada la proposición.

El C. Presidente: Tiene la palabra, para hechos, el C. Bolio.

El C. Bolio: Señores diputados: Nunca me imaginé, ni por un momento siquiera, que en esta tarde recibiera de García Vigil la más grande decepción; la más grande decepción, que viene a confirmarme que muchos de los que habemos aquí en esta Representación Nacional, no hemos hecho lo que los mahometanos al entrar a sus mezquitas: dejar las sandalias en la puerta. Hemos entrado con todos los pecados, hemos entrado con todo el ropaje de nuestras pasiones, y hoy una de esas pasiones se ha descargado contra mí. (Murmullos. Voces: ¡No!) Y esto me recuerda, señores diputados, lo que un gran poeta, al que yo admiro demasiado, a un gran poeta, que es Villaespesa, que dice:

"Para mis vicios y mis virtudes

no se han hecho las multitudes;

Desprecio toda moral de oficio, Moral de todos, gazmoñera, De vieja un poco sentimental, Que odia las rosas de la alegría, Porque no hay rosas en su rosal."

Esto viene bien aplicado a la manera de ser de García Vigil, que ha venido simplemente a volcar toda el ánfora de sus pasiones, toda el ánfora de sus proyectos para decirnos cosas como pudiera decirlas Góngora, como pudiera haberlas dicho aquél a quien nunca se le entendió y que significa simple y sencillamente un "risco tramonto de época altanera." Así han sido las palabras de García Vigil. Debió aquí haber venido a defender sus proyectos y no venir a hacer alusiones a quien creo no se las merece.

Por lo demás, ya puede la Representación Nacional, ya puede el pueblo percatarse de que si la Ley fracasa, será por "algunos" que quieren que esta Ley sea para el final y sea para la consecución de los actos que vendrá a sancionar la sociedad y en que sus actividades se desarrollarán y que por obra y gracia de Martínez del Río, por obra y gracia de Soto Peimbert, que por obra y gracia de todos aquellos indispensables, aquellos disponibles para ciertas cosas. la justicia siempre estará al lado de los poderosos y encumbrados. (Aplausos de las galerías.)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Valadez Ramírez para hechos.

El C. Valadez Ramírez: Señores diputados: Yo creo que ninguno entre los miembros de esta honorable Representación Nacional, han recibido con tanto beneplácito la iniciativa que se acaba de aprobar como los miembros de la Comisión dictaminadora de la Ley del Trabajo y la razón de lo que he dicho consiste en que realmente es abrumador el trabajo que se impuesto a la Comisión. En primer lugar, la falta de preparación, que reconocemos, para abordar temas tan difíciles como el que ha ocupado la atención de esta honorable Asamblea; falta de preparación que no sólo debe reconocerse únicamente en nosotros, sino que se ha puesto en claro de una manera perfectamente evidente, que corresponde también esa falta de preparación a toda la honorable Representación Nacional. (Murmullos.)

Pero la Comisión no puede pasar en silencio las aseveraciones hechas en esta tribuna por EL C. García Vigil; porque sencillamente son calumniosas para ella; el C. García Vigil ha dicho que no puede tolerar que la Comisión venga a llamarle "reaccionario;" que no puede permitir que la Comisión le venga a decir que ha claudicado de sus principios revolucionarios; que no puede consentir en que se diga, o que le haya dicho la Comisión que es un vendido al capital. Y bien, yo vengo a protestar por esas imputaciones calumniosas hechas a la Comisión no le ha hecho esas imputaciones; esas imputaciones se las han hecho, señor García Vigil, otros miembros de esta honorable Asamblea. Por esto la Comisión rechaza esas aseveraciones verdaderamente calumniosas. Por lo que a mí toca, he querido en todo el curso de este debate conservar la serenidad necesaria para que las discusiones de hagan a base de razonamiento y no a base de injurias ni de insultos personales; pero el hecho de que se hayan vertido aquí algunas destemplanzas - y en su mayor parte han sido dirigidas contra la Comisión que, como he dicho al principio, no es a la única a quien puede achacarse la falta de preparación para estudiar este problema -. el C. García Vigil ha expresado que la Comisión, con un jacobinismo verdaderamente criticable, ha querido hacer una Ley verdaderamente unilateral, es decir, que ha querido poner sobre todos los intereses sociales el interés del obrero, el interés de las clases asalariadas; y si bien es cierto que algunos artículos del Proyecto pudieran considerarse así, la mayor parte de ellos están basados en necesidades naturales o más bien dicho en el precepto constitucional que tiende a armonizar los intereses y los derechos de las dos fuerzas que se llaman: capital y trabajo. Al mismo señor general García Vigil le consta que la Comisión ha escuchado a los industriales, porque él también asistió a esa reunión celebrada en el Salón Verde, y debo hacer constar asimismo, que la comisión de industrias fue recibida, en primer lugar, porque la Comisión tenía la necesidad, verdaderamente urgente, de escuchar las argumentaciones a las razones que pudieran exponer en su defensa los capitalistas; pero también, en segundo lugar porque el C. García Vigil nos indicó que era conveniente escucharnos a los capitalistas. Ha dicho el C. García Vigil que la Cámara de la Unión debe de dar preferencia a aquellos asuntos que tengan un interés verdaderamente nacional, y a esos asuntos les he dado una enumeración, aunque incompleta; se ha referido a la Ley del Ministerio Público y a la Ley Orgánica del Poder Judicial, y es que el compañero García Vigil no ha reparado en que estas leyes son también únicamente para el Distrito Federal y los Territorios; de manera que son leyes que se encuentran en el mismo caso de la Ley del Trabajo, es decir, que son para una zona delimitada perfectamente por la Constitución: el Distrito Federal y los Territorios. Véase, pues que si bien es cierto que los autores de esta Iniciativa tienen toda la razón y justamente así he sentido la honorable Asamblea, no fue precisamente por las razones dizque de peso que creyó haber argumentado desde esta tribuna el C. García Vigil. (Voces: ¡Ya!)

El C. Prosecretario Aguilar: La Comisión designa para contestar el cablegrama recibido de Buenos Aires, he presentado la respuesta redactada en los siguientes términos:

"Cablegrama.

"México, 29 de mayo de 1919.

"Ciudadanos Secretarios de la honorable Cámara de Diputados de la República Argentina.- Buenos Aires.

"La honorable Cámara de Diputados de los Estados Unidos Mexicanos, envía por nuestro conducto a la honorable Cámara de Diputados de la República Argentina, el testimonio de su más profundo agradecimiento por su cordial mensaje de condolencia con motivo de la muerte de nuestro insigne

poeta y distinguido diplomático Amado Nervo, sintiendo una honda emoción de consuelo al considerar que el experimenta el pueblo de México y que ha hecho suyo el pueblo argentino, es causa de que aparezca de relieve los lazos de fraternidad que tan estrechamente ligan a la República Mexicana y a la Gran República del Plata. Protestamos a vuestro Presidente y a los señores representantes de esa honorable Cámara nuestra más alta consideración.

"El Presidente, Gildardo Gómez.- El Prosecretario, Pablo Aguilar." (Aplausos.)

- El mismo C. Prosecretario, leyendo:

Honorable Asamblea:

"En vista de los argumentos esgrimidos por los oradores en pro y en contra de la proposición que se acaba de discutir, los cuales demuestran que, tanto la Ley del Trabajo como los otros Proyectos que están en cartera son de suma importancia, me permito proponer a esta honorable Asamblea el siguiente acuerdo

´ "Sígase tratando de la Ley del Trabajo, y para atender a la discusión de otras leyes ocúpense tres horas todas las mañanas. Pido dispensa de trámites."

"Salón de sesiones de la Cámara de Diputados.- Mayo 29 de 1919.- César A. Lara."

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. Lara, para fundar su proposición.

El C. Lara: Señor diputado: Ya ven ustedes cómo después de tanto alarde que se ha hecho de no querer perder el tiempo, nos hemos pasado toda la tarde discutiendo cosas que no nos han llevado a ningún resultado. Yo he visto que, efectivamente, la discusión de la Ley del Trabajo reviste mucha importancia y que a la vez los demás asuntos que están en cartera la revista y vengo a pedir a esta honorable Asamblea que se ocupan tres horas de la mañana para que se discutan las demás leyes.

(Aplausos de las galerías. Siseos.)

Yo no voy a discutir aquí si la Ley del Trabajo es buena o es mala; si se sale de la Constitución o está dentro de ella; ya no está a discusión; la Ley del Trabajo está aprobada en lo general. Tampoco vengo a pedir a ustedes que se dejen las sandalias en la puerta de la mezquita: yo vengo a pedir algo más práctico, vengo a pedir que se siga discutiendo la Ley del Trabajo ya que tan larga será su discusión y que si nosotros lo interrumpimos., tendrá que pedir que se discuta la Ley del Trabajo y a la vez, por las mañanas, ya sea que se quiera a esa hora o que se invierta el orden, también de discutan las demás leyes que hay en cartera y que también muchísima importancia. Pido, pues a esta honorable Asamblea que pruebe mi proposición, (Aplausos en las galerías.) en la inteligencia de que no a otra cosa han tendido las palabras de los oradores del pro y del contra: reconocen la importancia de la Ley del Trabajo y reconocen también la importancia de las demás leyes que se van a discutir. Nosotros no tenemos qué hacer en la mañana, podemos venir a discutir en la mañana las otras leyes que están en cartera. (Aplausos en las galerías. Siseos.) ¿Por qué no lo vamos a hacer? Este es el momento de que nosotros veamos si los que hacen la proposición y los que han estado con ella están de acuerdo también que se trabaje un poco más con tal de dar cima a los trabajos que están en cartera. (Aplausos en las galerías.)

El C. Prosecretario Aguilar: En votación económica se consulta a la Asamblea si concede la dispensa de trámites. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie, en el concepto de que se necesitan las dos terceras partes de los ciudadanos presentes.

Se dispensan los trámites. Están a discusión. Los ciudadanos que desean hacer uso de la palabra sírvanse pasar a inscribirse. (Aplausos de las galerías.)

El C. Presidente: Tiene la palabra en contra el C. Martínez del Río.

El C. Martínez del Río: El estimable compañero que hace un momento estaba aquí en la tribuna asesorándome sobre lo que debiera decir para hablar en contra de esta proposición, me ha hecho algunas indicaciones verdaderamente pertinentes. Me decía hace un momento: ¿cómo es que la tarde vamos a dedicarnos a la discusión de la Ley del Trabajo y en la mañana vamos a dedicarnos a la discusión, supongamos de la Ley del Banco Único de Emisión, Proyectos ambos importantísimos, del inmensa transcendencia, cuando la mayoría de los señores diputados - me decía un momento - no vienen si no a decir "si" o "no" orientándose por lo que aquí se diga? En lo general, señores diputados, no estudiamos como debemos los problemas; cuando aquí venimos a tomar orientación se discute. Si queremos hacer una labor efectiva, dar nuestro voto a conciencia en cada caso, que se nos deje, señores, la mañana para estudiar estos problemas. Interrogo a la Comisión del Trabajo para que me diga si no es cierto que en varias ocasiones aquí en esta mesa he estado con la Comisión del Trabajo estudiando algunos de los puntos que van a ser motivo de la discusión en la tarde. No creo, señores diputados, es imposible, para quien no cumpla con su deber todo el día es mucho tiempo, puede estar a la hora que quiera, pero para quien cumpla con su deber apenas la mañana le bastará para estudiar algunos de los problemas que tengan que discutirse y estudiarse en la tarde. Los señores compañeros que digan "sí que haya sesión mañana y tarde," revelan que no se dan cuenta de la importancia y transcendencia que tienen estos asuntos y no se dan cuenta de la dificultad ideológica intelectual que reviste el esfuerzo que es necesario hacer para llegar a formarse un concepto más o menos acertado acerca de los problemas que se nos traigan a discusión. Yo les digo a ustedes con toda sinceridad que me he preocupado por la Ley del Trabajo, como me he preocupado por la Ley del Petróleo, como me he preocupado por la Ley del Banco Único de Emisión; ocasiones ha habido en que con la Comisión del Petróleo he estado en la Biblioteca cambiando algunas impresiones haciendo algunos estudios; no he podido todavía formarme un concepto - y hace un mes señores, que estado estudiando este problema - no he podido formarme un concepto definitivo. ¿Pues cómo es que "de golpe y porrazo" vengamos

a discutir la Ley del Banco Único de Emisión, y con una potencialidad cerebral inmensa, vengamos en la tarde a discutir la Ley del Trabajo? Los señores diputados que deseen cumplir con su deber, que aprovechen siquiera las mañanas para estudiar estos problemas para que vengan con el acopio de luces que ese estudio les dé, a aprobarlas al seno de la Cámara de Diputados en la tarde al discutirse los artículos relativos de los proyectos de leyes que aquí se nos presenten. Yo no estoy de acuerdo. Quien quiera cumplir con su deber, ocurra a la biblioteca, enciérrese en su casa, recójase en su estudio y póngase a estudiar en las mañanas los problemas que hayan de ser materia de la discusión en la tarde. Para venir a decir "sí" o "no" según la simpatía, según el tronar de las galerías con los aplausos o según las críticas de este o de aquél, pues muy bien, que se tenga sesiones mañana y tarde en la noche si es necesario; pero para quien quiera cumplir con su deber, creo que fisiológicamente es imposible que tengamos sesiones mañana y tarde y que con cierto podamos despachar esos importantísimos Proyectos que se han de someter a la consideración de la Cámara de Diputados. Por eso me opongo, señores diputados, a esta proposición. (Aplausos y siseos en las galerías. Campanilla.)

El C. Presidente: Tiene la palabra en pro el C. Espinosa. (Aplausos en las galerías. Siseos.)

El C. Espinosa Luis: Señores Diputados: Es con el deseo de exhibir ante la opinión pública la actitud de aquellos ciudadanos que no vienen con la intención de cumplir con su deber, que el C. diputado Lara ha presentado la Iniciativa a debate. Los que nos opusimos a la proposición anterior, que por desgracia fue aprobada. pensamos que se defraudaban esa proposición uno de los intereses más grandes del pueblo. Y conscientes con esta idea, hemos querido únicamente exhibir a todos aquellos que , olvidándose del cumplimiento del deber, vienen a plegarse aquí, no diré ante consignas enteramente oficiales, sino ante intereses muy particulares. Hay algunos, como el C. Martínez del Río, que no serán capaces de dedicar todo el día a las labores del Parlamento porque él, antes que diputado, es abogado, antes que diputado es un traficante de la justicia, porque él, antes que una Ley del Trabajo, (Aplausos en las galerías.) porque Martínez del Río, antes que una Ley de Trabajo que satisfaga las necesidades del proletariado y que venga a servir para resolver los arduos problemas del Gobierno, quiere que se lleve a las esferas de la Administración Judicial a individuos amigos de él, para que pueda de esta manera violentar los negocios que tiene en todas las dependencias del Poder Judicial.

Martínez del, Río no será quien venga a desvelarse por los intereses generales, pero sí Martínez del Río será de los que venga a esta tribuna con demasiada frecuencia a hacer ostentación de sacrificios en aras de la Patria, ¿por qué?; porque Martínez del Río tiene todas las características de los hombres fanatizados por esa fe ya en bancarrota por desprestigiada e inmoral (Siseos) de todos aquellos piden piedad para los pobres y de una manera enteramente velada y oculta no hacen más que enriquecerse a costa de los mismos pobres. (Aplausos en las galerías.) Así pues, ¿qué de extraño tiene que en ciertas ocasiones venga aquí Martínez del Río a hacer alarde de que trabaja en pro de la Ley Obrera si en otras viene de una manera descarada a trabajar por sus propios intereses? Y ya dije aquí que los intereses de Martínez del Río están en que se apruebe cuanto antes, dando preferencia sobre la Ley Obrera, las leyes relativas a la organización judicial, porque entonces él podrá, poner dada la influencia que le da actualmente el puesto que desempeña, a amigos suyos de representantes de la Justicia, y de esta manera tendrá expedito el camino para ganar grandes cantidades de dinero. (siseos. Aplausos en las galerías.) Pero los que no tenemos intereses de esta naturaleza en ningún juzgado ni en ningún tribunal, los que no pensamos en que con esas leyes de orden secundario va a remediarse al anhelo del pueblo, los que no creemos que con cambiarse el personal de justicia venga a resolverse siquiera en parte el problema del capital y el trabajo, no podemos estar conformes en que se dé preferencia a la discusión de estas leyes orgánicas del Poder Judicial a la Ley de Obreros; los que creemos que los jueces de ahora. Son como los han sido los de antes y los que vengan serán como los de ahora, no tenemos por qué preocuparnos porque estas leyes se discutan. Nosotros sabemos muy bien que el pueblo, en cuanto a justicia, será el burlado de siempre, será el eternamente burlado. (Aplausos en las galerías.)

Al proponer esta iniciativa a debate hemos querido, como dije antes, exhibir a aquellos que tienen todos los relieves de traidores ante la Representación que aquí tiene. (Siseos.) Nadie, absolutamente nadie podrá negar que aquí en esta Asamblea popular flota un ambiente de verdadera opresión hacia toda expresión que tienda a la libertad, que tiene a levantar a los caídos. (Murmullos.) Tal parece que esta Representación estuviera compuesta de puros burgueses y no de hijos del pueblo salidos de las clases más humildes. (Aplauso en las galerías. Siseos.) desgraciadamente, señores, no se ha levantado todavía la bandera de las reivindicaciones; no hay en ninguna parte de la República una bandera que traiga las verdaderas aspiraciones del pueblo, y que esa bandera, triunfante, viniera a hollar con justísimo derecho este lugar sagrado y a exigirnos el cumplimiento del deber o a echarnos fuera, como Cristo a los mercaderes del templo, a puntapiés... (Murmullos y voces: ¡No, no! Risas y aplausos en las galerías.)

Lamento verdaderamente, ciudadanos diputados, que no haya una fuerza en pie, capaz de recordarnos a qué hemos venido a esta Representación Nacional. Si estuviéramos en condiciones opuestas a las que nos encontramos, si una fuerza armada estuviera casi triunfante en la República, (Siseos.) pero que esa fuerza representara los verdaderos ideales del pueblo, entonces, os lo juro, nuestra actitud en este Parlamento sería muy otra. (Siseos.) Entonces, ciudadanos diputados, nosotros, para salvarnos, de una manera hipócrita y vergonzante pediríamos a voz en cuello que antes que cualquiera otra se discutiera, como ley única. la Ley del Proletariado. (Siseos. Aplausos en las galerías.) ¿por qué?, porque de esta manera habríamos de creer que nos congraciábamos con los que

verdaderamente representaban nuestros ideales sagrados; pero desgraciadamente esta fuerza reivindicadora no ha asomado en los horizontes de la República, al contrario, todo induce a creer que vamos retrocediendo, que los ideales revolucionarios se han perdido y que los principios reaccionarios vuelven a ocupar el lugar que tuvieron en otros tiempos; tal lo demuestra la actitud de nosotros en esta ocasión. Si hay el deseo de trabajar si está en todos los ciudadanos representantes el deseo de que la Ley del Trabajo se siga discutiendo, nosotros pedimos que no se interrumpo esta discusión par las tardes y que si se quieren tratar los Proyectos del Banco Único y de la Organización del Poder Judicial, que se les dediquen a esos proyectos de Ley todas las mañanas si se quiere, en último caso que se fije de una vez por todas en qué condiciones deberá interrumpirse la discusión de la Ley del Trabajo, que se nos diga de una vez si se alternará esta Ley con todas las demás que se presenten o si dejará al olvido para siempre. Es necesario que de una manera reglamentaria nosotros digamos si se discutirá esta Ley del Trabajo cada tercer día o cada tres o cuatro días; es necesario que sepamos de una vez a qué atenernos y a eso tiende esta proposición y más que todo para fijar responsabilidades, porque yo soy de los que creen que ahora o algún día, el pueblo, volviendo por sus fueros y a pesar de todas las decepciones, a pesar de todas sus amargas decepciones, se hará justicia, como lo hemos visto que se le está haciendo en Europa. (Aplausos.) Porque allá es el obrero el que manda, porque allá es el pueblo soberano - El que aquí nosotros venimos fingiendo representar - el que se impone, porque allá sí es la voluntad de los antes caídos la que gobierna, y yo espero que en México, como en Europa, el pueblo, la fuerza única, la fuerza soberana y sagrada, nos enseñe lo que es el cumplimiento del beber. (Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra en contra el C. Mena.

El C. Mena: Honorable Asamblea: Casi había resuelto el dejar de hablar, porque el C. Martínez del Río dijo casi todo lo que yo tenía que decir; pero es que el ciudadano que acaba de hacer uso de la palabra para defender la proposición, no ha hecho otra cosa que darnos el espectáculo, bien penoso por cierto, de que esta tribuna no sirve más que para hacer ataques absolutamente personales que no nos llevan a ninguna parte. El ciudadano que ha hecho uso de la palabra ha cosechado muchos aplausos, porque a eso vino, no a otra cosa; él sabe perfectamente bien lo difícil que es mantener el quórum hasta las ocho de la noche; él mismo ha sido multado dos veces en la presente semana... (Aplausos.) por haber abandonado el salón. Así pues, ya ve el diputado Espinosa que no es muy fácil lo que él quiere; pero vamos a lo que importa, a las razones esgrimidas en contra de la proposición. Las sesiones de la mañana serían a las diez y a pasar lista y completarse el quórum sucedería que apenas si podrían abrirse a las once o después; y esto no es un decir arbitrario, sino que se funda en la experiencia que tenemos de cuando se discutieron los credenciales, pues no creo que ahora vayan a decir el C. Espinosa que la mayoría de los diputados tendrían más interés en esta vez que entonces: desgraciadamente no lo podría sostener. Después de las once en que se abrieran las sesiones, se trabajaría hasta las doce o doce y media, porque no habría quórum como sucedía cuando se discutieron las credenciales. Por esta razón se vería, como pueden muy bien atestiguarlo los ciudadanos Secretarios de la Cámara, que apenas si tendríamos una hora de trabajo en la mañana; y bueno estaría que la tuviésemos siempre que en esta hora nos dedicásemos verdaderamente a trabajar y no a decir tantas y tantas cosas como aquí se dicen, que no llevan a ninguna parte.

Quiero que después de esto la Asamblea se haga cargo exacto de los conceptos vertidos por el C. Martínez del Río, sobre los cuales hablé con él antes de que hiciera uso de la palabra. Para aquellos individuos que quieran venir sólo a decir que "sí" o que "no," muy fácil será llegar a las diez o a las once de la mañana; coger una votación, salirse, coger otra votación y volverse a salir; pero para quienes se preocupan por el bien del pueblo, para quienes sean conscientes de su alta misión y vienen a dar leyes, no únicamente guiados por lo que piensan unos u otros, sino como su criterio personalísimo se los dicta, para esos individuos - yo inclusive -, no es posible que tengamos sesiones a mañana y tarde. Los individuos que han venido a abogar por esa idea, no lo han hecho tanto para ponernos en ridículo a los que no queremos que las haya, cuanto para ensalzarse por sí propios. Así, pues, yo espero que esta vez sea la Asamblea ecuánime cuanto debe serlo y que no se deje llevar por palabras vacías que, lejos de dar un verdadero resultado en la elaboración de las leyes, no vendría sino a precipitarnos en hacer leyes que seguramente no responderían a los fines que nosotros, los verdaderamente honrados, queremos que ocurran.

El C. Presidente: Tiene la palabra, en pro, el C. Lara.

El C. Lara: Yo suplico muy atentamente que no se aplauda, no vengo a cosechar aplausos...(Risas y aplausos), quiero únicamente que se apruebe esta proposición y quiero, siguiendo el interés que demostraron los señores que presentaron la proposición anterior que la mayoría de la Asamblea aprobó, que se apruebe esta que presento. ¿Por qué ahora si se aprobó esa proposición que está íntimamente ligada con está, solamente porque se les ponen tres horas de trabajo, está la van a rechazar?... (Murmullos.)

El C. García de Alba, interrumpiendo: Esta proposición es contraria, enteramente contraria a la otra.

El C. Lara, continuando: Dice el muy apreciable compañero Martínez del Río, que los señores diputados vienen aquí a orientarse por lo que se dice en la tribuna y luego abren la boca para decir "sí" o "no," pues deben estar conformes con esta proposición, porque no piensan. El señor licenciado Martínez del Río quisiera que en cualquier asunto que se tratara en la Cámara desfilaran por esta tribuna todos los señores diputados y eso es imposible y es natural que el criterio de todos los componentes de esta Representación Nacional se oriente, además del criterio que ya tengan formado, con lo que se venga a decir en esta tribuna. También decía

el compañero Martínez del Río que él se ha afanado mucho por conocer la Ley del Trabajo o por estudiarla y todos los demás proyectos, y que ahorita todavía no se ha dado cuenta de toda la trascendencia de la Ley de Trabajo; en ese caso el señor Martínez del Río quisiera que nos pusiéramos a estudiarla y una vez que la supiéramos y tuviéramos un criterio perfectamente encarrilado, empezáramos a discutirla; pero es necesario que la discutamos aquí, que orientemos nuestro criterio aquí y que votemos la Ley del Trabajo aquí, eso no tiene remedio. Lo que decía el compañero Mena respecto del quórum, yo concedo que tiene en esto razón; pero porque el diputado Mena tenga razón, al decir que muchas veces se descompleta el quórum, no debe desaprobarse esta proposición que nos puede llevar a la conclusión de que algo se adelante en las leyes que están en cartera, porque no siempre se descompleta el quórum. (Aplausos.) Este es el caso que nosotros hacemos de los asuntos que se vienen a poner a nuestra consideración; por eso hemos llegado a la triste situación de que no hagamos nada práctico, de que nos estemos toda una tarde discutiendo proposiciones y diciendo cosas que no vienen a cuento: por eso son aplausos de choteo. No hay para qué chotear. ¿Por qué chotearon la proposición presentada por otros compañeros que pedían que se suspendiera la discusión de la Ley del Trabajo? Porque había algún interés en que la Ley del Trabajo se suspendiera, y la Ley del Trabajo se ha suspendido: por eso no aplaudieron ni chotearon. Ahora con la aprobación de esta proposición mía, se llega a un fin; si el quórum no se descompleta algunas veces, podremos hacer algo en beneficio de las leyes, es decir, podremos discutir algo respecto de las leyes en cartera y de esta manera no se quitará a la Ley del Trabajo el tiempo que tan necesario le es. Pido a la Honorable Asamblea que se fije bien en que de cualquiera manera que sea, aun descompletándose algunas veces el quórum, algo se hará en la ley del Trabajo; por eso pido que se apruebe mi proposición.

El C. Presidente: Tiene la palabra, en contra, el C. Villaseñor Mejía. (Voces: ¡Huy! ¡No, no! ¡A votar! Siseos.)

El C. Villaseñor Mejía: Los compañeros que me han precedido en el uso de la palabra han cosechado aplausos; yo en esta vez he conquistado siseos, y estoy contento.... (Voces: ¡Ah!)

Vengo a oponerme, señores diputados, a la proposición que se discute, de que se trabaje por las mañanas tres horas, a fin de lograr que la Ley del Trabajo se discuta sin interrupción, porque, como ya lo han dicho, señores, los que hablaron como yo en contra de la proposición que se discute... (Voces: ¡Ya perdimos!), no es viable que los ciudadanos diputados asistamos con la puntualidad que se necesita si es que no queremos interrumpir con mucha frecuencia las sesiones, porque no haya el quórum que la ley exige para que éstas se verifiquen. (Siseos.) Señores: Estamos viendo que los ciudadanos Secretarios al pasar lista trabajando únicamente las tardes, tiene que entretener mucho tiempo, porque ellos, pendientes de que se trabaje, no quieren en una hora prudente declarar que le quórum no existe, porque si esto lo hicieran, creo que el tiempo que llevamos, la mitad de él hubiéranse suspendido las sesiones por esta circunstancia, y fue también esto lo que motivara que el señor Presidente de la honorable Asamblea nos conminara con multas a nosotros para que fuéramos un poco más puntuales a las sesiones.

Por otra parte, señores aquí se ha dicho hasta la saciedad que si la Ley del Trabajo no avanza en su discusión, ha sido por la falta de preparación que se ella se tiene. ¿Acaso tenemos conciencia, señores, de conocer asuntos todavía más delicados, por nuevos entre nosotros, tales como la Ley del Trabajo, el Banco Único, institución que tiene que tener un carácter distinto del que han tenido ahora las instituciones de esta índole? Yo creo, señores diputados, que eso no sucede entre nosotros y necesitamos, como lo ha dicho aquí el diputado Martínez del Río, disponer siquiera de las horas de la mañana para preparar algo y no venir a formarnos el criterio aquí, como lo ha aseverado el compañero Lara. Por tal motivo, señores, yo creo que esta proposición debe rechazarse y me tengo también para creerlo así, que alguien ha dicho que cuando el señor Espinosa hace proposiciones, éstas se pueden dar por anticipado como fracasadas. (Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra, en pro el C. Valadez Ramírez.

Presidencia del C. SILVA FEDERICO

El C. Valadez Ramírez: Honorable Asamblea: No me ha llamado la atención, señores diputados, el que el señor licenciado Martínez del Río, haya venido a atacar esta proposición; sus intereses de profesionista, naturalmente, lo hacen inclinarse en contra de esta loable proposición, porque ésta daría por resultado el que perdiera las mañanas que dedica sus asuntos profesionales. Desde el punto de vista de sus intereses particulares, el compañero Martínez del Río tiene razón al oponerse a esta iniciativa; pero es que también el compañero Martínez del Río debía haber reflexionado, al emitir semejantes conceptos, en que desde el momento en que el pueblo de su Distrito lo ha electo diputado al Congreso de la Unión, tiene el imprescindible deber de prestar todas sus facultades, todo su tiempo y todas sus aptitudes en la discusión de los problemas que aquí se vienen a tratar; desde el momento en que ha aceptado ese alto encargo, debe cumplir con él y no perder o gastar la mayor parte de su tiempo en sus asuntos particulares.

Se ha venido a esgrimir aquí, por el compañero Mena, el argumento de que, si hubiera sesiones por la mañana, correríamos el riesgo de no celebrarlas por falta de quórum; es cierto lo que dice el compañero Mena, porque, prácticamente, hemos visto que hay, cuando menos, 100 diputados que no cumplen con su deber, que nunca vienen a las sesiones, que nunca toman parte en los debates y que rara vez se presenta aquí se presentan aquí a tomar parte en los asuntos que les han encomendado sus electores. Si revisamos el número de ciudadanos que votan cada vez que llega el caso de hacerlo, vendremos en conocimiento de que generalmente viene un número de diputados que no pasa de 140 a 150, siendo que

el número de diputados electos llega a 240; así es que, por lo menos 100 diputados, no cumplen con su deber. Yo creo que este aparente argumento del compañero Mena tiene un remedio que ya ha previsto la ley, y es que la Presidencia de la Cámara cumpla con la ley, imponiendo las multas correspondientes a todos los faltistas que, por este o por el otro motivo, a veces completamente fútil, no vienen a desempeñar las funciones que se les tienen encomendadas. El argumento expuesto aquí de se les celebran sesiones en las mañanas, las Comisiones no tendrían el tiempo suficiente para estudiar los asuntos que se les han pasado para que dictaminen, es enteramente inconsistente, porque generalmente vemos que esas Comisiones trabajan únicamente por la tarde, que de aquí mismo, de esta Representación Nacional, después de pasada lista, salen a los distintos departamentos de la Cámara a estudiar los asuntos; de manera que, si la Presidencia cumple con su deber imponiendo las multas correspondientes, entonces no llegará a descompletarse el quórum y los ciudadanos diputados de las diversas Comisiones, tendrán tiempo para ir a sus respectivos departamentos a estudiar los asuntos que se le han encomendado. Por estas razones, ciudadanos diputados, yo creo que debemos aprobar esta iniciativa, dando así la mejor prueba de que estamos dispuestos a cumplir con nuestro cometido, viniendo a esta Representación Nacional con toda nuestra buena voluntad y nuestro esfuerzo a cumplir y a estudiar los asuntos que están a debate.

El C. Prosecretario Aguilar: Habiendo hablado los oradores que marca el Reglamento, en votación económica se consulta a la Asamblea si considera suficiente discutida esta proposición. Los que estén por la afirmativa se servirán poner de pie.

Suficientemente discutida. En votación económica se consulta a la Asamblea si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse ponerse de pie. Desechada. (Voces: Votación nominal! ¡Ya está votada!)

El C. Valadez Ramírez: Pido votación nominal.

- El mismo C. Prosecretario: ¿Quienes apoyan a Su Señoría?

El C. Valadez Ramírez: Los ciudadanos diputados que están de pie.

El C. Mena: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Mena: Después de haberse desechado la proposición es cuando algunos ciudadanos diputados han pedido votación nominal, cuando debieron hacerlo hecho oportunamente, conforme al Reglamento.

El C. Valadez Ramírez: Pido votación nominal.

- El mismo Prosecretario: No procede la votación nominal, porque no hay el número suficiente de ciudadanos diputados que lo apoyen.

El C. Lara César A: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Lara: Dos palabras nada más. Allí tienen ustedes a los señores que apoyaron la proposición de que se suspendiera la discusión de la Ley del Trabajo, dizque porque se necesitaba discutir otras leyes de suma importancia, cómo ahora no aprueban que se discutan estas leyes en la mañana. Allí esta la prueba de lo que asenté en esta tribuna.

- El C. Prosecretario Aguilar, leyendo:

"Honorable Asamblea"

"El subscrito diputado, atentamente se permite llamar vuestra atención para exponeros que, considerando necesario que se reglamente la proposición que acaba de aprobarse y que fija que se alterne la discusión del Proyecto de Ley del Trabajo con algún otro asunto, desde luego tiene el honor de proponer a Vuestra Soberanía se acuerde que los debates sobre la Ley del Trabajo se verifiquen invariablemente cada tercer día, por la tarde.- México, mayo 29 de 1919.- Luis Espinosa."

El C. Espinosa Luis: Pido dispensa de trámites.

- El mismo C. Prosecretario: En vista de que el C. Espinosa solicita verbalmente dispensa de trámites, en votación económica se consulta si se concede. Los que estén por la afirmativa sírvanse ponerse de pie. Se concede la dispensa de trámites.

A discusión. Los ciudadanos diputados que deseen hacer uso de la palabra sírvanse pasar a inscribirse. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se consulta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse ponerse de pie. Aprobada.

- El C. Presidente: Sigue la discusión relativa a la fracción XIV, y tiene en contra el C. García Vigil. (Voces: ¡No está!)

No encontrándose el C. García Vigil en el salón, sigue en el turno el C. Trigo, quien tiene la palabra.

El C. Secretario Pesqueira: La Presidencia suplica a los señores diputados se sirvan ocupar sus curules.

El C. Trigo: Ciudadanos diputados: No insistiría yo en impugnar la fracción XIV, como lo hice ayer, si no fuera por el error que sustenta el C. Valadez Ramírez que, casi casi, en virtud de sus gestos tribunicios de ayer, ocúrraseme un Demóstenes de migajón a quien no puede tomarse en serio bajo ningún concepto. El C. Valadez Ramírez ayer se extrañaba de que, habiendo yo la vez pasada sostenido o definido esta fracción, la impugne ahora en la forma que está concebida; pero es que el C. Valadez Ramírez - que no la Comisión -, no tiene en cuenta que la fracción está peor que estaba, por que si la vez pasada, como tal estaba concebida en el Proyecto General de la Ley se prestaba para abusos sin cuento, en la forma en que la Comisión la ha dejado ahora está peor, puesto que se presta abiertamente tal clase de abusos, como ayer expresé.

Yo, efectivamente, fuí quien la vez pasada contestó al C. Martínez del Río la interpelación que

la Comisión en aquella ocasión no supo o no pudo o no quiso contestar, la doctrina de donde nacía precisamente el echo de que debía dársele al operario enfermo una parte del salario que dejaba de percibir, más bien dicho, el salario durante los días que duraba su enfermedad; sostuve en aquellos días que en la legislación francesa y en la alemana se había estimado este derecho en virtud de que la doctrina era que el operario se estimaba una herramienta o como una máquina que sufría desgaste y necesariamente estaba sujeta a la reparación; en esta virtud, el industrial podía de sus gastos generales, así como tienen ellos una partida especial para la reposición de las máquinas y de las herramientas, podía igualmente prever esa reposición del desgaste material humano; pero aunque sustenté esto y fuí partidario de esto, no lo sigo siendo, puesto que, repito, en el fondo la fracción no está en desacuerdo, sino únicamente en la forma en que la Comisión la ha concebido, puesto que necesariamente tal como está presta un sinnúmero de abusos, cosa que la vez pasada reconocía el mismo C. Valadez Ramírez, quien me dijo que iba a sufrir algunas reformas, porque la Comisión reconocía que se prestaba a abusos. No concibo como ahora la misma Comisión no haya dado un paso para cerrar la puerta, si no del todo - porque esto es prácticamente imposible, y yo lo reconozco -, sí en parte a esos abusos que ella misma previó que iban a existir la vez pasada. En el primitivo Proyecto del artículo 17, dice la fracción:

"Artículo 17.......

""VIII. En caso de enfermedad de las que no fueren ocasionadas por el propio trabajo y que obliguen al obrero a guardar cama, la empresa facilitará a éste, con el carácter de donativo, la cantidad que importe el sueldo íntegro por quince días, y medio sueldo por otros quince, si continuare enfermo; siempre que el trabajador lleve seis meses de prestar servicios a la negociación y cuando no reúna este requisito, se le entregarán las referidas cantidades con el carácter de préstamo reembolsable, descontándosele el veinte por ciento de su sueldo hasta cubrir dicha suma."

(Voces: ¡No hay quórum!)

El C. Berumen, interrumpiendo: ¡Moción de orden! Yo reclamo el quórum.

El C. Presidente: Se va a pasar lista.

(Se procedió a pasar lista.)

El C. Secretario Lonardi: Hay una asistencia de 125 ciudadanos. En consecuencia, no hay quórum. (Voces: ¡Sí hay quórum!)

El C. Presidente, a las 6.45 p. m.: Se levanta la sesión y se cita para mañana a las cuatro. (Voces: ¡Orden del día!) La misma Ley.