Legislatura XXIX - Año I - Período Ordinario - Fecha 19200902 - Número de Diario 11

(L29A1P1oN011F19200902.xml)Núm. Diario:11

Colegio Electoral

ENCABEZADO

MÉXICO, JUEVES 2 DE SEPTIEMBRE DE 1920

DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

AÑO I.- PERIODO ORDINARIO XXIX LEGISLATURA TOMO I. - NUMERO 11

SESIÓN DE COLEGIO ELECTORAL

DE LA

CÁMARA DE DIPUTADOS

EFECTUADA EL DÍA 2

DE SEPTIEMBRE DE 1920

SUMARIO

1.- Se abre la sesión. A discusión el dictamen relativo al 2o. distrito electoral de Jalisco, el C. Manrique presenta una moción suspensiva con objeto de que se aplace la discusión; se aprueba .

2.- Son aprobados, sin discusión, los dictámenes que se refieren a los distritos electorales 3o. de Puebla y 13 de Jalisco.

3.- A discusión el dictamen del 7o. distrito electoral del Distrito Federal, la Comisión dictaminadora solicita permiso para retirarlo; se concede el permiso.

4.- Sin discusión se aprueba el dictamen correspondiente al 14 distrito electoral de Veracruz.

5.- Se discute y aprueba el dictamen relativo a los distritos electorales 1o. y 2o. de Yucatán. Se levanta la sesión.

DEBATE

Presidencia del

C. GARCÍA VIGIL MANUEL

(Asistencia de 136 ciudadanos diputados y presuntos diputados.)

El C. presidente, a las 5.02 p. m.: Se abre la sesión.

- El C. secretario Manjarrez, leyendo:

"la. Comisión Revisora de Credenciales.- 2a. Sección.

"H. Asamblea:

"En el expediente relativo al 2o. distrito electoral del Estado de Tabasco, que para su estudio paso a la 2a. Sección de la 1a. Comisión Revisora, aparecen dos credenciales expedidas, la primera, al C. Tomás Garrido C., por la Junta Computadora reunida en Jonuta y con fecha 7 de agosto del corriente año. La segunda aparece expedida en favor del C. general J. D. Ramírez Garrido, en la misma población de Jonuta, sin fecha, y sin autenticación de las firmas que asignan tal documento.

"Para hacer un estudio fundamental de las elecciones habidas en el 2o. distrito electoral de que se trata, la Comisión que subscribe tuvo a la vista los paquetes electorales, las actas de la Junta Computadora que extendió credencial al C. Ramírez Garrido y los demás documentos que los dos contrincantes para el cargo de diputado propietario por el mencionado distrito electoral han presentado a la subscripta Comisión que rinde este dictamen.

"De tales documentos se desprende que el Partido Radical Tabasqueño, que postuló al C. Ramírez Garrido para diputado por el 2o. distrito electoral del Estado de Tabasco, fue hostilizado por el Gobierno de aquella entidad, con todas las consecuencias naturales de este hecho para los efectos de dar forma legal a la votación que el pueblo dio en pro de la candidatura Ramírez Garrido.

"Como testimonio de que el C. Tomás Garrido C. disfrutó de la protección del Gobierno actual de Tabasco, se han hecho figurar en el expediente dos documentos que prueban que el Ejecutivo de Tabasco ha ordenado a la tesorería de aquella entidad la situación de $1,800.00 (mil ochocientos pesos), a favor del C. Tomás Garrido C., en pago de gastos de representación y para pago por comisión de aquel Gobierno que actualmente desempeñaba el C. Tomás Garrido, en esta capital.

"Hay además otras tres órdenes a la Tesorería de Tabasco por la suma, en conjunto, de 1,144.00 (mil ciento cuarenta y cuatro pesos), que aparecen como cargados a la misma Partida 17 del Presupuesto de aquel Estado, y que se atribuye por los contrincantes del C. Tomás Garrido, a gastos oficiales de propaganda hechos en favor del mismo C. Tomás Garrido C. Esto último no está plenamente comprobado.

"Se desprende también por los documentos que obran en el expediente, que el C. Tomás Garrido registró su candidatura hasta el día 23 de julio del presente año, fuera del plazo legal para el registro, de acuerdo con el artículo 106, fracción VII, de la Ley Electoral vigente.

"Por otra parte, consta en el expediente que el C. Tomás Garrido C. es originario del Estado de Chiapas, distrito de Palenque, y no tiene la vecindad que establece la fracción II del artículo 41 de la Ley Electoral, pues el C. Tomás Garrido C. desempeño el puesto de gobernador del Estado de Yucatán, desde el 12 de mayo hasta el 18 de junio del corriente año, como consta por el Diario Oficial de aquel Estado. Este hecho incapacita legalmente al C. Tomás Garrido C. para poder obtener el cargo de diputado por el Estado de Tabasco.

"Y como, por último, la honorable Asamblea ha sentado el precedente de que en el Estado de

Tabasco, dada la presión oficial contra el Partido liberal Tabasqueño, se debe de estimar como válida la votación que los miembros de tal Partido emitieron en las elecciones pasadas, según se vió al discutirse la credencial del C. Federico Martínez de Escobar, quien luchó contra la imposición comprobada del gobernador Greene, de aquel Estado, esta Comisión Revisora de Credenciales propone a la aprobación de la honorable Asamblea, los siguientes puntos de resolución de este dictamen:

"Primero. Por incapacidad legal del candidato y por haber mediado presión oficial en las elecciones, es nula la votación habida en el 2o. distrito electoral del Estado de Tabasco, en favor del C. Tomás Garrido C.

"Segundo. Es válida la votación habida en el 2o. distrito electoral del Estado de Tabasco, en favor del C. J. D. Ramírez Garrido.

"Tercero. Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el mencionado distrito, los CC. J. D. Ramírez Garrido y Candelario Damián.

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.- México, 2 de septiembre de 1920.- B. Vadillo.- Luis Castro y López."

Está a discusión el dictamen. ¿No hay quien haga uso de la palabra?

El C. Manrique: Pido la palabra.

El C. Aguirre Colorado Fernando: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Manrique.

El C. Manrique: He pedido la palabra, compañeros, para hacer notar que el C. Tomás Garrido C. está ausente. No deseo presentar moción suspensiva formal porque esto no me interesa; pero me permito advertirlo a la presidencia para que, si es posible, se suspenda el debate hasta mañana. Ya para entonces el C. Garrido estará perfectamente enterado del caso y sino asiste será porque no le conviene; pero no podrá acusar a la Asamblea de haberlo eliminado de aquí a mansalva.

El C. Lara: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra:

El C. Lara: Honorable Asamblea: La proposición que verbalmente hace el C. Manrique es, en mi concepto, muy laudable por que ella entraña un espíritu de alta justicia; pero yo quiero asentar este hecho a la honorable Asamblea, para que esté perfectamente enterada de cómo se vienen desarrollando estos asuntos que se refieren al Estado de Tabasco: El C. Garrido en todas las sesiones en que se estaban discutiendo asuntos que correspondían al Colegio Electoral, estaba presente aquí; pero después del descalabro que sufrió el C. general Aguirre Colorado y de la comprobación plena de la imposición que se llevó a cabo en el Estado de Tabasco por el general Carlos Greene y teniendo él la conciencia exacta de que él también estaba comprendido en la misma imposición del C. general Carlos Greene, abandonó las sesiones y no anda más por los pasillos. Está comprobado que el C. Tomás Garrido ya teme hasta entrar al recinto de esta honorable Representación, porque sabe que tendrá que salir de aquí; está completamente convencido de que las mismas causas de nulidad de la elección del C. Aguirre Colorado le corresponden a él. Yo quiero que estéis enterados de esto para que no supongáis que es una herida a mansalva, como dice el C. Manrique.

El C. Manrique: Pido permiso a la Presidencia para presentar mi moción suspensiva formal por escrito.

- El mismo C. secretario: Se ha presentado a la Presidencia la siguiente moción suspensiva, a la cual va a dar lectura esta Secretaría:

"H. Asamblea:

"Por ausencia del C. licenciado Tomás Garrido C., me permito someter a vuestra consideración la siguiente proposición:

"Única: Suspéndase por 24 horas la discusión del dictamen relativo a la elección verificada en el 2o. distrito de Tabasco.

"Sala de Sesiones de la Cámara de Diputados.

- México, 2 de septiembre de 1920.- Aurelio Manrique.

Está a discusión la moción suspensiva.

El C. Manrique: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene la palabra, para fundarla, el C. Manrique.

El C. Manrique: Me permito hacer dos brevísimas aclaraciones, señores diputados; la primera, es que preciso mi proposición diciendo: "suspéndase por 24 horas"... etcétera; y la segunda, es esto sencillísimo: estoy de acuerdo en los deseos expuestos por el compañero Lara; su explicación la hallo perfectamente plausible, pero no debemos olvidar un detalle, señores; hoy se citó a sesión de Cámara de Diputados y todos esperábamos que hubiese sesión de Cámara, nombramiento de Gran Comisión y algunos otros trabajos; no se citó expresamante a Colegio Electoral. En consecuencia, bien podría el C. Garrido C. llamarse a engañado. Creo que con un espíritu de caballerosidad, ya que nada perdemos con aplazar 24 horas la discusión, debemos aceptar esta moción. Es cuestión de delicadeza.

El C. Lara: Pido la palabra en contra.

El C. León Luis L.: Pido la palabra en contra.

El C. presidente: Tiene la palabra en contra el C. Lara.

El C. Lara: Honorable Asamblea: Insisto en que no se apruebe la moción suspensiva propuesta por el C. Manrique, no por falta de caballerosidad, sino por los motivos que ya expuse a esta Asamblea, de que el C. Garrido C. no vendrá a la discusión, pues a pesar de haberse inscripto en la Presidencia el otro día, cuando se discutió la credencial del C. Aguirre Colorado por uno de los distritos de Tabasco, cuando se le concedió la palabra dijo que no la había solicitado, porque el C. Garrido C. no será capaz de defenderse..... (Voces: ¿Por qué?) Porque lo ha demostrado, saliéndose de este salón en el momento en que vió el descalabro del C. Aguirre Colorado. Por lo tanto, perderemos el tiempo si se acepta la moción suspensiva. En cuanto a la razón que expone el C. Manrique de que se citó a Cámara de Diputados y no para Colegio Electoral, tampoco debe atenderse, porque la podrían alegar después todos los interesados en los distintos expedientes que se nos presenten y de ese modo podrían suspender las sesiones de Colegio Electoral cuando así les conviniese. Pido, pues, que no se tome en consideración la moción del C. Manrique. (Aplausos.)

El C. secretario Manjarrez: En votación económica se pregunta a la Cámara si se toma en consideración la moción suspensiva del C. Manrique. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Hay mayoría de pie. Sí se toma en consideración. Está a discusión. Los ciudadanos diputados y presuntos diputados que deseen hacer uso de la palabra, sírvanse pasar a inscribirse.

El C. Soto Francisco: Pido la palabra para hacer una aclaración.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Soto Francisco: El C. diputado César A. Lara dice que el C. Tomás Garrido C., interesado en el dictamen que se presenta a discusión, desde cierto incidente surgido en esta Cámara abandonó este recinto y por lo general anda merodeando en los pasillos....(Risas: Voces: ¡No dijo eso!) Lo dijo la primera vez, ¿verdad, C. Manrique? Dijo que anda paseándose en los pasillos....(Voces: ¡Ah, eso es distinto, pero no merodeando!) Yo suplicaría al C. diputado Lara que por algún medio se cerciorara de si el señor Garrido anda en los pasillos, y en ese caso, que se sirviera traerlo a remolque... (Risas.) o pedir, o aclarar si efectivamente no quiere presentarse a defenderse.

El C. Lara: Pido la palabra.

El C. presidente: La Presidencia se permite manifestar al C. diputado Francisco Soto, que la cuestión a que se ha referido no está a discusión; esa se puede tratar personalmente. Lo que la Presidencia ha puesto ha discusión es la moción suspensiva presentada por el C. Manrique.

El C. Lara: Pido la palabra en contra.

El C. presidente: Tiene la palabra en contra el C. César A. Lara.

El C. Lara : Antes de hablar en contra de la proposición, voy a contestar la guasona interpelación que me hace, casi interpelación, que me hace el C. diputado Soto. Primero, no dije yo que el C. Garrido estuviera merodeando por los pasillos; tiene muy mal oído el diputado Soto; y después, se me dice que yo vaya a cerciorarme de si el C. Garrido está en los pasillos para traerlo a remolque. Si al C. Soto le interesa que el C. Garrido venga aquí a contender en la elección de su credencial, que lo vaya a buscar; por lo demás, señores diputados y presuntos diputados, ya hecha esta aclaración, es un hecho perfectamente cierto y puede certificarlo el C. Aguirre Colorado, compañero de Garrido C., porque se sientan juntos, que Garrido C. no viene a esta Asamblea desde la derrota del C. Aguirre Colorado .

El C. Aguirre Colorado, Fernando: No me creo obligado a contestar.

El C. Lara: El señor Aguirre Colorado Fernando dice que no se cree obligado a contestar. Esta contestación, señores, es bastante para que estéis convencidos de que el C. Garrido C. no ha venido a esta Asamblea (Voces: ¡No!) Desde ese momento el C. Garrido C. no ha venido a esta Asamblea, porque sabe que está perfectamente derrotado; es pérdida de tiempo únicamente. Yo suplico, pues, que la honorable Asamblea no apruebe la moción suspensiva.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Manrique.

El C. Manrique: Señor presidente: Creo innecesario hablar en pro, porque mi moción se defiende sola; es sencillamente un llamado a la caballerosidad de los señores diputados.

- El mismo C. secretario, leyendo:

"1a. Comisión Revisora de Credenciales.- 3a. Sección.

"H. Asamblea:

"A esta 3a. Sección de la 1a. Comisión Revisora de Credenciales fue turnado el expediente del 3er. distrito electoral del Estado de Puebla, y de su examen se desprende lo siguiente:

"En el 3er. distrito del Estado de Puebla, que está constituído por los antiguos exdistritos de Tepeaca y Tecali, y en cuya jurisdicción se instalaron 78 casillas, las elecciones se efectuaron con regularidad, habiendo contendido las fórmulas Ortega - Vélez, Garibay - Ruiz, Cortés - Machorro Gonzáles y Murguía - Peralta.

"El resultado de la votación general en dicho 3er. distrito del Estado de Puebla dio:

"2,127 votos para la fórmula Ortega - Vélez; 2,370 votos para la fórmula Garibay - Ruiz; 1,370 votos para la fórmula Cortés - Machorro González, y 1,078 votos para la fórmula Murguía - Peralta.

"De todos los expedientes presentados a la Junta Computadora, ésta dejó de computar la elección de las ocho casillas siguientes: 5a., 6a., 7a. y 12 de Acajete, 5a. y 6a. de Tepeaca, 2a. de Tecali y 6a. de Nopalucan, alegando que los paquetes correspondientes no tenían los requisitos que previenen los artículos 63 y 71 de la Ley Electoral, que son requisitos de documentación, como lista de electores que murieron, de los que separaron de la sección, de los que perdieron su derecho a votar, de los que extraviaron sus credenciales, etc.; pero la misma Junta Computadora asienta que hizo observaciones a 16 expedientes más, correspondientes a otras tantas casillas, por falta de documentos, esto es, que la misma Junta Computadora alega como razón para no computar los votos correspondientes a las ocho casillas que se mencionan, los mismos fundamentos legales por los que no computó la de los ocho primeros, incurriendo así en contradicción al computar los correspondientes a 16 expedientes más que adolecen de los mismos defectos. Y esta Comisión Revisora hace notar que todos los expedientes de las ocho casillas cuya computación no fue hecha por la Junta, se encuentran bien en lo general, pues sólo en el que corresponde a la casilla 5a. de Tepeaca falta la lista de escrutinio; pero en todas las siete restantes existe el acta de instalación y la mencionada lista de escrutinio, que constituyen los dos elementos esenciales al conocimiento de la votación en cada casilla.

" De los expedientes relativos a estas ocho casillas enviados por la misma Junta Computadora, se hizo el cómputo correspondiente por esta 3a. Sección, hallándose un total de 1,166 votos para la fórmula Ortega - Vélez, 40 para la Cortés -Machorro González, 11 para la Garibay - Ruiz y 9 para la Murguía - Peralta Requena.

"Además, la subscripta Comisión nulifica la votación emitida en la casilla correspondiente a la

sección 2a. de la municipalidad de Tepeaca, que favorece a la fórmula Garibay -Ruiz con 234 votos y a la Cortés - Machorro González con 9 votos, por carecer dicha casilla de la documentación electoral respectiva, pues solamente tiene lista de escrutinio.

"Sumadas las votaciones emitidas en las casillas de que se habla anteriormente a las cuatro fórmulas contendientes y restándoles a las candidaturas Garibay - Ruiz y Cortés - Machorro, respectivamente, 234 y 9 votos, el resultado final de la votación es el siguiente:

"Ortega - Vélez, 3,293 votos; Garibay - Ruiz, 2,147; Cortés - Machorro González, 1,401; Murguía - Peralta Requena, 1,087.

"Esta 3a. Sección hace notar que la Junta Computadora cometió la falta de consentir que la votación de las fórmulas Garibay - Ruiz (2,370) y Cortés - Machorro González (1,370) se sumara a los 1,078 de la fórmula Murguía - Peralta Requena, "por haber sido cedidas" dichas votaciones a la última fórmula mencionada por los CC. Garibay y Cortés, candidatos a diputados propietarios de las dos fórmulas anteriores, cesión hecha ante notario, según copias legalizadas que obran en el expediente; y siendo esto absolutamente ilegal, pues cae bajo la sanción del artículo 118 de la ley de la materia y contrario en todo al espíritu democrático de nuestras instituciones, esta Sección denuncia formalmente tan escandaloso y punible hecho y pide su consignación al procurador general de la República, para que a su vez lo haga a los tribunales cuya sea la competencia.

"Además, a esta 3a. Sección Revisora se presentó el C. Garibay, uno de los contendientes, alegando que si había cedido los votos con que le favorecieron sus electores mediante acta notarial, fue por haberse visto forzado a ello en el recinto mismo del notario por el C. Felipe Murguía, que tenía gente armada a sus órdenes.

"Esta misma Comisión dictaminadora hace notar el hecho de que aun cuando el C. Felipe Murguía hubiera obtenido la mayoría de los sufragios legales, se halla incapacitado para ser diputado, ya que el día en que se efectuaron las elecciones se encontraba en servicio activo en el Ejército y continúa aún en él, desempeñando el puesto de jefe del Departamento de Caballería de la Secretaría de Guerra y Marina, por cuya razón cae bajo la sanción de la fracción IV del artículo 55 de la Constitución General de la República.

"Por otra parte, existen varios documentos en el expediente, en los que se asienta que el C. Antonio Ortega no votó el día de la elección, y tienen por objeto afectar la nulidad de la elección recaída en su favor, con fundamento en el artículo 119 de la Ley Electoral; pero el C. Ortega ha presentado a esta Comisión Revisora un documento debidamente legalizado, en el que justifica la causa por qué no votó el día de la elección, por lo que esta Sección revisora, hallando justificada dicha causa, somete a vuestra consideración los siguientes puntos resolutivos:

"1o. Son válidas las elecciones de diputados al Congreso de la Unión, efectuadas el primer domingo de agosto del presente año, en el 3er. distrito electoral del Estado de Puebla.

"2o. Son diputados, propietario y suplente, respectivamente, por el mencionado distrito electoral, los CC. Antonio Ortega y Fidel Vélez.

"3o. Hágase la consignación de los hechos delictuosos señalados en el presente dictamen, al ciudadano procurador general de la República."

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso General.- México, a 31 de agosto de 1920.- M. García Vigil.- Nicolás Cano.- Felipe Carrillo."

Está a discusión el dictamen. Los ciudadanos diputados y presuntos que deseen hacer uso de la palabra, sírvanse pasar a inscribirse. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, sírvanse poner de pie. Aprobado.

La Presidencia, por conducto de la Secretaría, declara: son diputados, propietario y suplente, respectivamente, por el 3er. distrito electoral del Estado de Puebla, los CC. Antonio Ortiga y Fidel Vélez.

- El mismo C. secretario, leyendo:

"1a. Comisión Revisora de Credenciales.- 4a. Sección.

"H. Asamblea:

"A la 4a. Sección Revisora de la 1a. Comisión de Poderes, paso a estudio el expediente relativo a las elecciones de diputados efectuadas en el 13 distrito electoral del Estado de Jalisco, y previo detenido examen del mismo, se obtuvo el siguiente resultado:

"Tres fueron las fórmulas que jugaron en las elecciones: José Maqueo Castellanos, como propietario, y Florencio Topete, como suplente, postulados por el Partido Liberal Constitucionalista, obtuvieron, el primero, 2,149 votos y 2,189 el segundo.

"Domingo Pérez, como propietario, y licenciado Silvestre Arias, como suplente, postulados por el Partido Demócrata y Centro del Partido Nacional Republicano, obtuvieron, el primero, 1,212 votos y 1,246 el segundo.

"Julián Villaseñor Mejía y J. Socorro Moreno, el primero con una votación de 586 votos, y de 589 el segundo, postulados por el Partido Liberal Nacionalista.

"Varias protestas se presentaron, al efecto, por los representantes de los partidos Liberal Constitucionalista y Liberal Nacionalista; pero todas ellas improcedentes, por lo que esta Comisión no las tomó en cuenta.

"Es de advertirse que los expedientes relativos a las casillas instaladas, contienen todos los documentos requeridos por la ley.

"Por lo expuesto, la Comisión que subscribe tiene el honor de presentar a la consideración de la H. Asamblea las siguientes proposiciones:

"1a. Son válidas las elecciones para diputados al Congreso de la Unión, efectuadas en el 13 distrito electoral del Estado de Jalisco, el día 1o. de agosto del año actual.

"2a. Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el mencionado distrito, los CC. José Maqueo Castellanos y Florencio Topete."

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.- México, a 31 de agosto

de 1920.- Rafael Martínez de Escobar.- Claudio N. Tirado.- Uriel Avilés."

Está a discusión. Los ciudadanos diputados y presuntos que deseen hacer uso de la palabra, sírvanse pasar a inscribirse.

El C. Gutiérrez Macedonio B.: Pido la palabra para una aclaración, antes de que principie la discusión.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Gutiérrez Macedonio B.: En una de las sesiones pasadas, este dictamen fue retirado a solicitud del C. Espinosa, habiendo accedido la Presidencia, en virtud de las razones que se expusieron. Se difirió, pues, la discusión del propio dictamen, y ahora tengo conocimiento de que los miembros que integran la Comisión dictaminadora, están dispuestos a retirarlo nuevamente, a fin de reformarlo, en vista de los documentos que se han presentado con posterioridad. Desearía que su señoría interrogara a alguno de los miembros de la Comisión y, de ser cierto esto, dar el trámite que corresponde.

El C. Moreno: Pido la palabra.

El C. presidente: Sobre este particular, la Presidencia informa a la Asamblea que el C. Espinosa le ha manifestado directamente al presidente que no impugnará este dictamen. Ahora tiene la palabra el C. Jesús Z. Moreno.

El C. Moreno: Era para manifestar a la Asamblea que, careciendo de razón de ser el hecho de que se retarde la discusión de los dictámenes, toda vez que ya está completo el quórum y ya ha quedado legalmente constituída esta Cámara, es de procederse a la discusión de todos los dictámenes, conforme se vaya dando cuenta con ellos a la Asamblea.

El C. secretario Manjarrez: Los ciudadanos diputados o presuntos diputados que deseen tomar la palabra en pro o en contra, sírvanse pasar a inscribirse. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, se servirán ponerse de pie. Aprobado.

La presidencia, por conducto de la Secretaría, declara: son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 13 distrito electoral del Estado de Jalisco, los CC. José Maqueo Castellanos y Florencio Topete.

Presidencia del

C. MARTÍNEZ DE ESCOBAR RAFAEL

- El mismo C. secretario, leyendo:

"1a. Comisión Revisora de Credenciales.- 3a. Sección.

"H. Asamblea:

"A esta 3a. Sección de la 1a. Comisión Revisora de Credenciales, le tocó conocer del expediente relativo a las elecciones de diputados al Congreso General, verificadas en el 7o. distrito electoral del Distrito Federal, el 1o. de agosto del corriente año.

"Del estudio hecho, se ve que las elecciones se efectuaron con normalidad.

"Los representantes de los partidos Laborista Mexicano y Liberal Constitucionalista, protestaron por la validez de las elecciones verificadas en la casilla 10. Revisado el expediente de la citada sección, se toma en cuenta la petición de nulidad hecha por los citados representantes, por encontrar que la mayor parte de su documentación es ilegal, por carecer de la firma de los funcionarios que instalaron la casilla y tomaron la votación, y también por carecer de nombramiento de instalador, el que, según el acta de la citada 10 sección, se pidió al Ayuntamiento que lo nombrase, en vista de que tanto el instalador propietario como el suplente, no se presentaron a cumplir con su misión; pero en el expediente no aparece el nombramiento del citado funcionario, y el acta de instalación que se acompaña al citado expediente, solamente tiene una firma. Atentos a las razones dichas y con fundamento en la fracción VI del artículo 104 de la Ley Electoral, se nulifica la votación emitida en la ya citada sección electoral. En la casilla número 15 hay una protesta del representante del Partido Laborista Mexicano", por haberse instalado la casilla antes de la hora que marca la ley, y una contraprotesta del representante del P. L. C., asegurando que no es cierto lo asentado por el representante del partido contrario. Como del estudio de los documentos no se desprende que realmente se haya instalado la casilla antes de la hora marcada por la ley, no se nulifica la votación emitida en ella. En las casillas 5a., 12, 14, 21, 22, 23, según el acta de la Junta Computadora, se registraron en la emisión del voto irregularidades, pero éstas no son de las que nulifican la elección.

"Aun cuando se anulasen el candidato que trae la mayoría de votos la totalidad de los emitidos en las ocho secciones electorales que se mencionan no modificarían sensiblemente el resultado de la votación, puesto que, deduciendo los 535 votos, suma que arrojan las ocho casillas citadas, de los 1,360 que obtuvo el candidato triunfante, C. Ernesto Aguirre Colorado, y sin deducir a los otros dos candidatos la votación obtenida por ellos en las casillas que se mencionan, aún así quedaría a favor del C. Ernesto Aguirre Colorado una votación de 825 votos válidos, contra 386 obtenidos por el C. Luis N. Morones y 395 obtenidos por el C. Felipe J. Domínguez.

"Hechas las deducciones respectivas de las votaciones emitidas en las dos casillas que se anulan por las razones supradichas, quedan para el C. Ernesto Aguirre Colorado, 1,295 votos válidos; para el C. Luis N. Morones, 367 votos válidos, y para el C. Felipe J. Domínguez, 382 votos válidos.

"Atentos a las consideraciones anteriores, sometemos a vuestra aprobación las siguientes proposiciones:

"1a. Son Válidas las elecciones efectuadas para diputados al Congreso General, en el 7o. distrito electoral del Distrito Federal, el 1o. de agosto del corriente año.

"2a. Son diputados propietario y suplente, por haber obtenido la mayoría de votos válidos en el mencionado distrito, los CC. Ernesto Aguirre Colorado y Pedro Luna, respectivamente."

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.- México, a 25 de agosto de 1920.- M. García Vigil.- Nicolás Cano."

Está a discusión el dictamen.

El C. Lara: Pido la palabra en contra.

- El mismo C. secretario: Los ciudadanos diputados y presuntos diputados que deseen hacer uso de la palabra, sírvanse pasar a inscribirse.

El C. García Vigil: Pido la palabra, ciudadano presidente.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. García Vigil.

El C. García Vigil: Como miembro de la Comisión...(Voces: ¡Tribuna! ¡Tribuna!) (El orador asciende a la tribuna.) Como miembro de la Comisión dictaminadora sobre el expediente del 7o. distrito electoral del Distrito Federal, en vista de que no se encuentra presente el C. Aguirre Colorado, y con los fundamentos dados por el C. Manrique para el caso del C. Tomás Garrido C. en cuanto al distrito número tantos de Tabasco, solicito que se suspenda la discusión de este dictamen únicamente por veinticuatro horas; solicito también que la presidencia consulte desde luego a la Asamblea si concede esa suspensión. Las razones que acabo de exponer son obvias y creo que nos ahorraremos tiempo bastante.

El C. Céspedes: Pido la palabra.

El C. presidente: Me llama profundamente la atención la acuciosidad del C. García Vigil observada con el C. Aguirre Colorado, cuando hace un momento acabamos de resolver sobre una credencial dictaminada por la Comisión en contra del C. Murguía, que no se encontraba presente, y el C. García Vigil no hizo la misma petición a la Asamblea. Nada más eso quería decir.

El C. García Vigil: Pido la Palabra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. García Vigil: Debo declarar lo siguiente a cuantos no han comprendido bien esta diversidad de situaciones: primero, en el caso del C. Felipe Murguía, el asunto es sumamente claro por lo siguiente: porque en el caso del C. Felipe Murguía en la computación que se hizo en la Junta Computadora únicamente obtuvo mil sesenta y ocho votos y se le extendió la credencial porque sumaron a mil sesenta y ocho votos los dos mil trescientos setenta votos que obtuvo la fórmula Garibay - Ruiz y mil trescientos setenta que obtuvo la fórmula Cortés Machorro González, porque estos señores, o sus partidarios, cedieron sus votos a la fórmula Murguía - Peralta, lo cual es enteramente distinto; mientras que aquí no le han cedido votos algunos al C. Aguirre Colorado; por consiguiente, es un caso enteramente distinto. Sobre todo por el hecho de que en el 7o. distrito electoral del Distrito Federal tuvo conocimiento absolutamente del expediente el C. Cano, miembro de la Comisión, y como todos nosotros sabemos, en este asunto de la dictaminación de credenciales, en cada Comisión se turnan los expedientes para ser detenidamente estudiados, faltando en estos momentos el expresado señor Cano, a quien he mandado llamar insistentemente, pues por asuntos particulares está en la Presidencia de la República, he pedido que se suspenda la discusión del dictamen. Por estas razones que acabo de exponer pido a la Asamblea nuevamente se sirva aprobar mi moción suspensiva que no es absolutamente dolosa, sino, al contrario, muy sincera.

El C. Mijares: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Mijares: El caso del C. Aguirre Colorado es también muy claro, porque se ha sentado el hecho de que él es militar en servicio activo. Creo que ambos casos son demasiado claros y que esta Asamblea debe normar su conducta a fin de que no estemos aprobando mociones suspensivas, pues ya vemos que, a pesar de que ya hay quórum, no se pudo verificar la sesión de Cámara de Diputados, porque muchos sin tener en cuenta que están ganando treinta tres pesos treinta y tres centavos diarios, se largan a pasear y no vienen a cumplir con sus deberes en esta Asamblea.

El C. León Luis L.: Pido a su señoría que abra de una vez el debate u ordene que se presente moción por escrito para que haya asunto a debate, por que de otra manera estamos perdiendo el tiempo.

El C. Lara: Moción de orden. Tratándose del propio presidente de la Comisión que pide permiso en nombre propio y de sus compañeros de Comisión para retirar el dictamen, no se necesita moción suspensiva por escrito.

El C. presidente: Debo hacer esta aclaración: El señor García Vigil, como miembro de la Comisión - aunque no lo haya expresado claramente -, sufrió un error y por ello hace una moción suspensiva; pero en el fondo - no nos enamoremos de las fórmulas, ciudadanos diputados y presuntos diputados -, en el fondo es una petición que hace a esta Asamblea de si se le concede permiso para que retire el dictamen y presentarlo después.

El C. Rodríguez Herminio S., interrumpiendo: ¡Un solo miembro no puede retirar un dictamen!

El C. presidente, continuando: Y debo hacer, además, esta aclaración: Como en este asunto pudiera creerse que la Presidencia tuviese algún objeto especial, puesto que fresco está en la memoria de los ciudadanos diputados y presuntos diputados, que hace tres días hubo una enconada discusión entre el C. Aguirre Colorado y el que habla, naturalmente yo he querido tener un criterio amplio, por ser especial el caso que se presenta a la Presidencia en estos momentos; de manera que esa es la razón por la cual yo he estado concediendo la palabra al C. García Vigil. De manera que, para obviar tiempo, que la Secretaría pregunte a la Asamblea si se le concede permiso al C. García Vigil, como miembro de la Comisión, para que retire este dictamen y se discuta mañana.

El C. Céspedes: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Céspedes.

El C. Céspedes: Me permito interpelar al C. García Vigil para que se sirva exponer a la Asamblea cuáles son las razones de carácter fundamental que tiene para retirar ese dictamen.

El C. García Vigil: Ciudadano presidente: Solicito a su señoría que, por conducto de la Secretaría, se consulte a la Asamblea si permite a la Comisión retirar el dictamen.

El C. Céspedes: ¡Moción de orden!

El C. Lara: ¡Moción de orden, señor presidente!

El C. secretario Manjarrez: La Presidencia, por conducto de la Secretaría...

El C. Céspedes, interrumpiendo: ¡Moción de orden!

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Céspedes para hacer una moción de orden.

El C. Céspedes: El C. García Vigil está hablando en nombre de la Comisión, yo no encuentro un asentimiento de la mayoría de esa Comisión, o cuando menos no hay la expresión franca y clara de los otros miembros de la Comisión; no veo ninguna moción escrita y firmada por ninguno de los otros miembros de la Comisión, a la Asamblea no le consta que la Comisión pida retirar ese dictamen. ¿Dónde está el señor Carrillo? ¿Dónde está el señor Cano?

El C. presidente: El señor García Vigil es presidente de la Comisión y el señor García Vigil solicita que si no hay inconveniente se retire el dictamen, ¿para qué perdemos más el tiempo? (Desorden. Campanilla. Varios ciudadanos piden la palabra para mociones de orden.)

El C. presidente: Si antes ya se han retirado dictámenes, ¿Por qué no se le concede hoy al señor García Vigil?

El C. Mijares: Pido la palabra. Para decir por qué el señor García Vigil no puede retirar ese expediente. Dice el artículo 85 del Reglamento lo siguiente:

"El presidente de la Cámara no podrá pertenecer a ninguna comisión durante el tiempo de su encargo."

¿Cómo va a ser el mismo presidente de la Cámara el que retire como presidente de una Comisión un dictamen?

El C. presidente: Me permito hacer la siguiente observación al señor diputado Mijares. El señor García Vigil firmó ese dictamen antes de ser presidente de la Cámara; por lo tanto, hace esa petición no como presidente de la Asamblea, sino en el concepto de haber firmado el dictamen con anterioridad. Esto es lo que solicita y creo que es justo que se le conceda.

El C. García Vigil: Moción de orden.

El C. Céspedes: Moción de orden.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. García Vigil.

El C. García Vigil: Debo hacer notar que el artículo a que dio lectura el ciudadano compañero, se refiere a los componentes de la Cámara, no en cuanto a las funciones de Colegio Electoral, que es en las que nos encontramos.

El C. secretario Manjarrez: La Presidencia, por conducto de la Secretaría, consulta a la honorable Asamblea si se suspende la discusión. (Voces: ¡No! ¡No!) Si se concede permiso a la Comisión para retirar el dictamen. Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Hay mayoría. Se retira el dictamen. (Voces: ¡No! ¡No!)

El C. Mijares: Pido que se rectifique la votación. Reclamo la votación:

El C. presidente: ¿Reclama usted la votación?

El C. Mijares: Sí, señor; yo creo que no hay mayoría. Permítame su señoría, no me convence la mayoría de los que se pararon.

(Voces: ¡Ya está hecha la declaratoria!)

- El mismo C. secretario: Para hacer un recuento, nuevamente se suplica a los ciudadanos diputados que concedan permiso para retirar el dictamen, se pongan de pie. (Dirigiéndose al C. Mijares.) ¿No se convence su señoría?

El C. Mijares: Sí, señor.

- El mismo C. secretario: Se retira el dictamen.

- El mismo C. secretario, leyendo:

"1a. Comisión Revisora de Credenciales,- Sección 1a.

" H. Asamblea:

" A a la 1a. Sección de la 1a. Comisión Revisora de Credenciales, fue turnado el expediente relativo a la elección verificada en el 14 distrito electoral del Estado de Veracruz - Llave, el día 1o. del próximo pasado agosto, con motivo de la designación de diputados al congreso de la Unión.

"Los subscriptos estudiaron el expediente de referencia y encontraron que obtuvo la mayoría absoluta de votos la fórmula de los CC. Jesús Z. Moreno y Luis Rodríguez.

"A la Comisión que subscribe, fue turnado un paquete electoral que contiene la votación recibida en Santiago Huatusco, que la Junta Computadora se negó a tomar en cuenta, por haber alegado el señor Hernández Maldonado que no existían autoridades en dicho lugar. Corren agregados al expediente de la Junta Computadora dos documentos auténticos por los cuales se demuestra que sí había autoridades constituídas en el mencionado lugar; por consecuencia, los subscriptos se vieron obligados a computar dichos votos en favor de la fórmula Moreno -Rodríguez, lo cual viene a aumentar la mayoría que ésta tenía ya sobre la fórmula contraria Maldonado - Lagunes, en 300 votos.

"Las protestas presentadas fueron estudiadas por esta Comisión y tomadas en cuenta por ella; y declara que no afecta en nada la mayoría obtenida por la fórmula triunfante.

"En virtud de lo anterior, esta Comisión dictaminadora se permite someter a la deliberación de la H. Asamblea, los siguientes puntos resolutivos:

"1o. Son válidas las elecciones verificadas en el 14 distrito electoral del Estado de Veracruz, el día 1o. de agosto del corriente año, con motivo de la designación de diputados al Congreso de la Unión.

"2o. Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el referido distrito, los CC. Jesús Z. Moreno y Luis Rodríguez, por haber obtenido la mayoría absoluta legal de votos.

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. - México, D. F., septiembre 2 de 1920.- I. Borrego.- J. M. Cuéllar."

Está a discusión. Los ciudadanos que deseen hacer uso de la palabra sírvanse pasar a inscribirse.

El C. Garza Candelario: Pido la palabra, señor presidente, para hecer una interpelación. No está aquí la Comisión, señor presidente; ¿tuviera usted la bondad de llamar al C. Borrego, presidente de la Comisión, que se dice está por los pasillos?

- El mismo C. secretario: Económicamente se va a suspender la discusión de este dictamen mientras viene la Comisión a informar. (Voces: ¡Ahí están los demás miembros de la Comisión!)

El C. Garza Candelario: ¿Tuviera usted la bondad de decirme si tiene usted, como miembro (dirigiéndose al C. Cuéllar.) de la Comisión, la seguridad de que esos 300 votos que fueron de la

municipalidad de Huatusco y que se computaron al C. Moreno, pertenecen a ese distrito electoral?

El C. Cuéllar: Para contestar a su señoría, debo de manifestarle que si se hubiera fijado en la lectura del dictamen, habría ahorrado esa interpelación. Sin necesidad de los 300 votos a que se refiere usted, la fórmula del compañero Moreno resulta triunfante. La Comisión asienta este hecho claramente en el dictamen.

El C. Garza Candelario: Me he fijado que en el dictamen se expresa en esa forma que aún a pesar de los 300 votos nulificados al señor Moreno, triunfó; pero como la Comisión ha agregado votos obtenidos en la municipalidad de Huatusco, estoy preguntando si pertenece al distrito electoral la municipalidad de Huatusco. (Voces: ¡Sí pertenece! ¡No pertenece!) Debo hacer notar a la Asamblea que precisamente el distrito de Huatusco lo representaba la otra vez en la Legislatura pasada, el C. Lorandi.

El C. Moreno Jesús Z.: Para una aclaración, señor presidente.

El C. Campillo Seyde: Para una aclaración.

El C. Garza Candelario: En esta vez lo está representado un señor Gonzáles.

El C. Altamirano: Pido la palabra.

El C. Campillo Seyde: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Campillo.

El C. Campillo Seyde: Hay dos Huatuscos en Veracruz, San Antonio Huatusco y el otro Huatusco; del que se trata ahora es de Santiago Huatusco. Siento mucho que no esté usted informado del Estado de Veracruz.

- El mismo C. secretario: Las personas que deseen inscribirse en pro o en contra, sírvanse pasar a hacerlo a la Presidencia. ¿No hay quien haga uso de la palabra? Los que estén por la afirmativa se servirán ponerse de pie. Aprobado.

La Presidencia, por conducto de la Secretaría, declara: son diputados, propietario y suplente, respectivamente, por el 4o. distrito electoral de Veracruz, los CC. Jesús Z. Moreno y Luis Rodríguez.

Presidencia del

C. GARCÍA VIGIL MANUEL

- El mismo C. secretario, leyendo:

"2a. Comisión Revisora de Credenciales.

"H. Asamblea:

"A la subscripta Comisión fue turnado el expediente electoral que comprende las elecciones que para diputados al Congreso de la Unión se efectuaron en el 1o. y 2o. distrito del Estado de Yucatán.

"Del acta de la Junta Computadora, de las boletas respectivas y de algunas protestas que figuran en el expediente, se viene al conocimiento de que ambos distritos electorales jugaron mancomunadamente.

"Existe una solicitud del señor doctor Ángel R. Rosado, vecino de Mérida, hecha ante la Comisión y apoyada en artículo 65, fracción IV de la Ley Electoral, en que pide se declaren nulas las elecciones efectuadas en dichos distritos en virtud de estar mancomunadas las candidaturas de ambos.

"Asimismo figura una protesta que firma el licenciado José María Covián Zavala juntamente con el licenciado Pedro Caballero y que hace suya el ingeniero Miguel Medina Ayora y que la Junta Computadora dice agregar al expediente, en la que los firmantes protestan contra las elecciones en cuestión y piden sean nulificadas en virtud de no haberse ajustado a los preceptos legales y haberse ejercido asimismo presión oficial en favor de las fórmulas que sostuvo el Partido Socialista. También se invoca por los propios firmantes que las boletas correspondientes a las fórmulas Carrillo - Arce y Cantón - Zárate no se ajustaron, en lo que respecta a la clase de papel que usaron, a lo prevenido por el Consejo Electoral respectivo.

"La Comisión declara que el ataque que aparentemente reúne más fuerza entre los hechos a las elecciones de que se trata, es el formulado por el doctor Rosado, pero a este respecto deben citarse los precedentes ya establecidos en caso análogo y más que esto la división distrital que existe en el Estado de Yucatán. Hemos tenido a la vista un decreto expedido por el C. general Salvador Alvarado, de fecha 13 de febrero de 1917, gobernador de dicho Estado, en el que se establece que el 1o. y 2o. distritos, integrados por los partidos de Mérida y Progreso, tienen como cabecera común a la primera de estas poblaciones. La Comisión estima que sería burlar el voto de los que en estas elecciones sufragaron, declarar ilegal el fenómeno electoral efectuado en las condiciones que se apuntan y cree firmemente que ni el pueblo que sufragó, ni los candidatos que jugaron en tales elecciones están obligados a cambiar la división distrital que actualmente existe en Yucatán y que sólo es materia del Congreso local.

"En virtud de las razones apuntadas y de los datos que nos suministra el acta de la Junta Computadora, que son como sigue: para diputados propietarios: C. Felipe Carrillo Puerto, 6,419 votos; Pedro Caballero, 1,886; Edmundo G. Cantón 6,646; José María Covián Zavala, 1,887. Para suplentes: Gustavo Arce, 6,364; J. M. Esquivel, 1,591; Juan Zárate, 6,599; Horacio Villamil, 1,891; nos permitimos someter a la aprobación de la honorable Asamblea los siguientes puntos de acuerdo:

"Primero. Son válidas las elecciones efectuadas en los distritos 1o. y 2o. del Estado de Yucatán, el 1o. de agosto del año en curso, para diputados al Congreso de la Unión.

"Segundo. Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 1er. distrito de referencia, los CC. Felipe Carrillo Puerto y Gustavo Arce.

"Tercero. Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 2o. distrito en cuestión, los CC. Edmundo G. Cantón y Juan Zárate.

"Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso General.- México, 26 de agosto de 1920.- J. Siurob.- H. S. Rodríguez.- L. Zincúnegui Tercero."

Está a discusión. Los que deseen hacer uso de la palabra, sírvanse pasar a inscribirse.

El C. Alonzo Romero: Con fundamento en el artículo 106 del Reglamento, pido a su señoría que

Tenga la bondad de invitar a la Comisión para que funde su dictamen.

- El mismo C. secretario: A solicitud del señor Alonzo Romero, se invita a la Comisión para que funde su dictamen.

El C. Siurob: Pido la palabra como presidente de la Comisión. (Voces: ¡Tribuna!)

El C. presidente: Tiene usted la palabra como presidente de la Comisión.

El C. Siurob: Honorable Asamblea: Como presidente de la 2a. Comisión dictaminadora, voy a tener el honor de fundar ante vuestra soberanía este dictamen. Desde luego declaro franca, abierta y paladinamente que este dictamen, examinado con el apego más estricto a la ley, no tiene fundamento legal, y digo que no tiene fundamento legal porque las violaciones que se cometieron en esos distritos a la Ley Electoral, son de tal naturaleza, que por sí mismas bastarían para invalidar este dictamen. Voy a explicar cuáles son estas violaciones y por qué la Comisión ha dictaminado en la forma en que lo ha hecho. En estos dos distritos de Yucatán, por una pésima división territorial que data desde la época en que el general Salvador Alvarado gobernó dicho Estado peninsular, los dos distritos electorales están reunidos en uno sólo por decirlo así, aunque, como ustedes lo acaban de oír, en virtud del número de habitantes han dado siempre a los congresos pasados dos diputados gemelos. (Risas.) Igual cosa ha sucedido desde el Constituyente, volvió a repetirse en la XXVII Legislatura, volvió a repetirse en la XXVIII Legislatura, y vuelve a repetirse en la XXIX, sin que las autoridades de Yucatán hayan hecho nada absolutamente para remediar este error, de donde da por resultado que las boletas electorales que tienen que imprimir los candidatos, necesitan tener los dos nombres de dos propietarios y de dos suplentes. Aquí tenéis las boletas electorales de los dos partidos que contendieron: del Partido Socialista de Yucatán y del Partido Liberal Constitucionalista. Pues bien, estos dos partidos, los dos, en sus boletas electorales han puesto los nombres de dos propietarios y dos suplentes, de manera que los votantes en toda la sección de estos dos distritos votan por dos candidatos para propietarios y por dos candidatos para suplentes. Conforme a la Ley Electoral, el artículo 65 en una de sus fracciones dice que si se vota por dos propietarios o dos suplentes, los votos no se computarán; de manera que nosotros, la Comisión, conforme a la Ley Electoral no debimos haber computado esos votos. Todavía existe otra irregularidad y es ésta: que las boletas en una de las irregularidades denunciadas por el Partido Liberal Constitucionalista de Yucatán, afirma que se violó el secreto del voto, porque unas boletas están en papel satinado y otras no. Estas son las principales irregularidades que bastarían desde el punto de vista legal para que este dictamen no tuviera este fundamento. ¿Por qué hemos dictaminado nosotros así? Voy a decirlo. La Comisión tiene la convicción de cuál es su papel; su papel es el de un juez en segunda instancia en el ejercicio de la soberanía popular por medio del voto en las elecciones de diputados. Pues bien, nosotros estimamos que si encontramos en este expediente pruebas suficientes para suponer que la soberanía popular se ha ejercitado de una manera libre, consciente espontánea, y si encontramos como fruto del ejercicio de esa soberanía el triunfo de determinado candidato, nuestro deber como Comisión es presentarlo así a la honorable Asamblea. Ahora bien, nosotros encontramos en estas elecciones que los dos partidos tuvieron iguales defectos, igual culpa, no fue ni de los partidos ni de los votantes, sino que la culpa fue de las autoridades del puerto. Por otra parte, la Comisión encuentra que la ley dice en el artículo 65 en una de sus fracciones, que si las boletas tienen dos propietarios y dos suplentes no deben computarse los votos; pero prevé el caso de que en un sólo distrito electoral y no en dos distritos electorales como ha sucedido aquí. (Aplausos.) Por otro lado nos encontramos con que no habiendo, pues, error de parte de los votantes, no habiendo fraude, no habiendo comprobantes de presión, aun sí se alega que hubo presión en este sentido, nosotros, como jueces de la soberanía popular, debemos ser extremadamente cuidadosos para no ir a poner la ley sobre la misma soberanía. Yo por lo menos, a fe de revolucionario, no habiendo tenido nunca otro soberano que el pueblo, para mí vale más la soberanía del pueblo que la ley, y por eso así dictaminé. Para mí, señores, la ley, y no es por lanzaros un reproche, pero aquí mismo dentro de esta Asamblea no ha podido respetarse; tenemos aquí dentro a un señor magistrado, el señor Vicencio; a uno o varios secretarios particulares; a militares en servicio activo, a uno que otro procesado, (Aplausos. Risas.) a dos menores de edad (Risas. Aplausos.)... Pues bien, conciudadanos; si vosotros que soís tan conscientes de vuestros actos, si vosotros que estabais decididos y lo seguís estando a aplicar el criterio legal escrito, no lo habéis podido ejecutar, ¿cómo vamos a exigir a aquel pueblo, cómo vamos a exigir a aquellas enormes masas de proletarios que bastante trabajo tienen con ganar el pan con el sudor de su rostro, cómo les vamos a exigir que se vayan a apegar estricta y rigurosamente a la ley? Esta razón de que el papel era satinado en unas boletas y no lo era en otras, tampoco es a mi entender una razón suficiente para nulificar toda una elección; porque ha habido iguales errores en otros expedientes y, sin embargo, las elecciones no se han nulificado. Por otra parte, vosotros sabéis cuán deleznable es entre nosotros la conservación del secreto del voto.

Creo, con esto, haber dicho lo suficiente. Si vosotros en este caso queréis proceder de una manera enteramente apegada a la ley, debéis nulificar todos estos votos, debéis declarar que no hubo elección; si vosotros, haciéndoos eco de la Comisión, creéis que vale más la soberanía popular que la ley, entonces dad vuestro voto aprobatorio al dictamen. (Aplausos.) Yo, como revolucionario, como juez de la soberanía popular, es decir, como juez de la única soberanía que yo reconozco, yo declaro terminante y categóricamente desde esta tribuna que me he atenido a la soberanía popular sobreponiéndola a la ley. (Aplausos.)

El C. secretario Tirado: Está a discusión el dictamen. Los ciudadanos que deseen hacer uso de la palabra, sírvanse pasar a inscribirse. Se han inscripto para hablar en pro los CC. Manjarrez,

Manrique, Carrillo Puerto, Díaz Soto y Gama y Cantón Edmundo G.; para hablar en contra, Alonzo Romero.

El C. presidente: Tiene la palabra en contra el C. Alonzo Romero. (Aplausos. Siseos.)

El C. Alonzo Romero: Señores representantes: Habéis oído la lectura de la nota de los oradores inscriptos en pro y en contra. Podía haberme dirigido a algún amigo de esta Asamblea para que me ayudara en este debate...

El C. Manraque, interrumpiendo: ¡No lo hallasteis! (Campanilla.)

El C. Alonzo Romero, continuando: No lo hice, porque yo considero que los dolores de la tierra solamente puede sentirlos el que realmente está compenetrado de ellos, el que realmente viene de allá; no lo hice, porque por ahí por los corrillos se decía que aquí se desparramaba la plata y el dinero para conquistar oradores. Todos vosotros tenéis para mí el más profundo respeto; yo no sería capaz de hacer una ligera insinuación en este sentido ni necesitaría hacerla, no porque yo tenga la suficiencia como se dijera en otra ocasión, que con un aire doctoral y en mi torre de marfil maltrataba de la manera más tiránica a la Asamblea; cuando tuve que estar dentro del cumplimiento de mi deber lo hice obedeciendo a ese algo que ha debido apoderarse de mí, como es un ligero rasgo, una ligera pincelada de civilización. Yo trataba a la Asamblea con el debido respeto, por que es lo que siento por ella; jamás me atreveré a decir en esta tribuna que no me honra la Asamblea y que con mis procedimientos venga a honrarla. (Aplausos.) Yo vengo a dirigirme a la Asamblea para hacerla presente, para poner punto por punto, en cada uno de los asuntos que se tratan aquí, el respectivo significado que señala de una manera categórica lo que asiento, porque empiezo a decir a ustedes, honorables diputados, que si en esta tribuna afirmo una falsedad, pido a vuestra soberanía que se me expulse de la Cámara; y si tenéis confianza en lo que ahora voy a decir, tened la bondad y la benevolencia de escucharme, porque antes que nada vengo a poner de relieve lo que pasa en ese desventurado Estado que se llama Yucatán: (Aplausos.) allá, donde desde hace cinco años las pisadas del caballo de Atila han ido destruyendo palmo a palmo aquello que antaño fuera floreciente; aquello que fuera el Estado de Yucatán y del que en estos momentos no podemos menos que decir: "Estos, Fabio, ¡ay dolor!... etc., etc.

El señor Siurob, no sé si de una manera categórica manifestó que el único punto digno de tomarse en consideración es el que se refiere a la doble votación o el que se refiere a la cuestión de las boletas hechas en papel satinado. No, C. Siurob, yo invoco la honorabilidad de usted, invoco el criterio revolucionario de usted, porque no de hoy, desde antaño, he laborado con usted y tengo el derecho de llamarlo compañero, aunque se me llame terrateniente y latifundista. Yo no soy latifundista. ¡Qué triste espectáculo ofrecieron aquellos pobres que a la hora de discutirse mi credencial no tuvieron el valor civil que debe tener el hombre para venir a esta tribuna a atacarla, y si no lo hicieron, es porque carecieron de valor civil; y eso no me faltará a mí para arrancar la máscara a los farsantes de esta Representación Nacional! (Aplausos.)

El C. Cantón, interrumpiendo: ¡Pido la palabra!

El C. Alonzo Romero: No tiene usted derecho a interrumpirme.

El C. presidente: Se llama a usted al orden, C. Cantón.

El C. Alonzo Romero, continuando: Cuando termine de hacer uso de la palabra vendrá a este lugar cualquiera a traer argumentos o a lanzar injurias; no me importa. Yo sí tengo respeto a la Asamblea, como he dicho, y no vengo a "honrarla" con injurias; vengo a traer argumentos. (Murmullos. Siseos.) Decía yo que no solamente nos vamos a fijar en lo que se refiere a que se hubiera votado en una sola boleta por dos propietarios y por dos suplentes, a pesar de que este sólo hecho constituiría la nulidad de la elección, según la fracción IV del artículo 65, porque para algo sirve la Ley Electoral, señores; si no, hagámosla pedazos y vayamos a "El Toreo"; allá es mucho más fácil discutir, sobre todo con cierta clase de elementos como los que van a traer improperios, los que van a traer injurias. Hablaba yo de ese artículo o de esa fracción; voy a explicar a ustedes el caso. En una sola boleta como consta, como ya os enseñó el C. Siurob, el ilustre revolucionario que ayer empuñara la bandera de la revolución y la pusiera muy alto, y que ahora dice que la ley no sirve para nada. Muy bien; yo no vengo solamente a apoyarme en la ley escrita, porque hay sobre la letra de la ley otras cosas y muy trascendentales, que sí se deben tomar en consideración; si no, retirémonos de este lugar y no sigamos legislando, porque entonces las leyes estarían de más. ¿Qué, ésta es una Cámara no de honorables diputados, sino de farsantes? Aquí tienen ustedes, ciudadanos diputados, el primer punto del debate; en un sólo círculo se voto por un candidato de un distrito y por el candidato del otro distrito; indistintamente se votó en el 2o. distrito por el del 1o., y así en el 1o. por el del 2o .A nosotros nos asombraba que ciudadanos presuntos diputados vinieran con dos credenciales expedidas en un mismo distrito; pero oigan ustedes este caso excepcional, es un caso típico, singular: que una sola Junta Computadora diera credenciales al candidato del 1er. distrito y al candidato del 2o. ¿Cómo se explican ustedes eso? Conforme a la fracción IV del artículo 65, ni un sólo voto sería computable. Voy a tratar la cuestión legal y después otras cuestiones de orden mucho más interesantes; al mismo tiempo quiero hacer historia para que vosotros os compenetréis de este asunto. Al triunfo del Plan de Agua Prieta fue nombrado gobernador de Yucatán un tristemente célebre ratero que se llama Enrique Recio, un individuo que antes de ser revolucionario... porque hay muchos revolucionarios en esta época... todos se llaman revolucionarios. Nada es más ridículo, nada es más risible que oír a un individuo llamarse revolucionario en estos tiempos, porque los verdaderos revolucionarios con sus hechos, con sus actos manifiestan que lo son, no como la inmensa mayoría de los que se llaman así y que son los primeros en violar la revolución, y que son los primeros en desprestigiarla. Cuando se trató de la Ley de Suspensión de Garantías Individuales en la XXVII Legislatura, en este mismo lugar, cuando entonces no se escuchaba la voz de esos revolucionarios que vienen ahora a llamarse como tales e

ingresar al "Pélece" de la manera más cínica, en esta tribuna sostuve el principio de que aquella revolución no había terminado desde el momento en que los hombres del poder, en vez de respetar las verdaderas promesas hechas al pueblo mexicano, en los altos puestos de la administración pública se distinguían casi todos los jefes de Estado - y quiero que me perdone alguno aquí presente que hubiere militado en esa época allí -, casi todos los señores secretarios de Estado derrochaban de la manera más vil los dineros del pueblo, y aquellos infelices ciudadanos que habían peleado por la revolución, tenían forzosamente que empuñar el mausser para exigir al entonces presidente de la República (que en paz descanse), que cumpliera con la revolución, y entonces me expresé, más o menos, en estos términos: sobre los escombros de esta administración corrompida se levantará - así lo dije cuando Venustiano Carranza estaba en el poder -, se levantará el estandarte de la revolución y entonces tendremos las garantías que necesita el pueblo para ejercitar libremente sus derechos; (Aplausos.) cuando en aquel entonces el "ilustre" compañero nuestro de Cámara, el C. Antonio Díaz Soto y Gama estaba en el campo rebelde cumpliendo aparentemente con un deber revolucionario. Me atrevo a creer que el señor Soto y Gama vendrá a defender este asunto; yo tendré el gusto de escucharlo para que después yo pueda hacer también consideraciones, y me apresuro a manifestarlo a su señoría. Me figuré que ya era un hecho el sufragio efectivo, me figuré que ya era un hecho el respeto a las instituciones, me figuré que ya era un hecho el respeto a la ley, ¡pero qué desgracia! vuelve Enrique Recio a Yucatán y en vez de llevar el pendón de este movimiento que nos ha dignificado; en vez de cumplir con su deber de revolucionario, se dedicó en compañía de una farándula de mercaderes en el Palacio de Gobierno a seguir su labor de coyote, a dilapidar todo el dinero que dejara Castro Morales después de su salida (Siseos. Murmullos.) del Estado de Yucatán. Pásmense ustedes: el señor Enrique Recio dilapidó $365,000.00 en 28 días; cualquiera que diga que no es cierto se lo compruebo cuando quiera. Este ciudadano fue a Yucatán y en vez de procurar que todo el pueblo del Estado estuviera representado por autoridades que dieran garantías a todos - esa soberanía popular a que se refiere usted, señor Siurob -, para que esa soberanía popular fuera un hecho se necesitaba que el ciudadano hubiera ido allá a cambiar a todas aquellas autoridades por plebiscito y por elecciones populares para que éstas pudieran dar libremente garantías a los ciudadanos y entonces no tuvieran la desfachatez de venir a esta tribuna a protestar, si en este caso se hubieran dado garantías al pueblo...De este modo que no ha habido la soberanía del pueblo a que usted se refiere. (Aplausos.) Llegó el señor Enrique Recio a Yucatán y lo primero que hizo fue nombrar inspector general de Policía del Estado al hermano del señor don Felipe Carrillo y Puerto para dar garantías, y para que la soberanía popular fuera respetada, en el distrito donde el señor inspector general de Policía, hermano de don Felipe Carrillo Puerto, funcionaba, este señor Felipe Carrillo lanzó su candidatura para diputado. (Siseos.) ¿Qué clase de garantías iba a tener el pueblo desde el momento en que el mismo inspector general de Policía del Estado, a la cabeza de la gendarmería - y si son honrados no lo negarán -, a la cabeza de toda la gendarmería recorrió todas las casillas de la ciudad de Mérida con una lista únicamente y a la vista de aquellos individuos que hacían de presidentes de casillas, y que no eran más que empleados del Gobierno, les daba un cúmulo de boletas para que votaran; y después de cumplir esta "noble misión" iban a la otra casilla, y así sucesivamente, y éste es el cúmulo de votos que representa la soberanía del pueblo de Yucatán, señor Siurob.

Ese mismo día, señores diputados, por más que todos los que componíamos el Partido Liberal Constitucionalista nos dirigiéramos a cuanto hijo de vecino estaba en el poder para que nos dejaran luchar libremente, fueron encarcelados los representantes de nuestro partido en todos los pueblos del Estado y se dejó que aquellas autoridades impuestas por Recio hicieran cuanto se les antojara. Entre ellos se encontraba mi dignísimo compañero el señor Edmundo Bolio a la cabeza de un grupo en el partido de Izamal; aquel Edmundo Bolio, que fue llevado conmigo a Veracruz entre 25 bayonetas y que como yo durmió en un petate en las mazmorras humedecidas de Veracruz; el señor don Edmundo Bolio, entonces secretario particular del gobernador. Esto mismo sucedía en Mérida, y nosotros en automóvil andábamos detrás del inspector general de Policía con una cámara fotográfica para poder demostrarlo aquí. Pues bien; aquel señor andaba por todas las casillas corriendo y no permitió que se le tomara una fotografía para que nos sirviera de recuerdo. Mientras esto sucedía, en Kanasín, uno de los pueblos del municipio sobre el que, si mal no recuerdo, en presencia del señor Martínez de Escobar y del C. Manrique, interpelé al C. licenciado Novelo sobre el número de habitantes que tenía, y yo apelo a la honorabilidad del señor Manrique para que me diga si no es verdad que el señor Novelo me dijo que ese pueblo no tenía más que 1,500 habitantes, con la circunstancia, señores, de que todos los elementos del Partido Liberal Constitucionalista se habían salido, porque uno de los procedimientos usados en el Estado de Yucatán es el siguiente: la ley de la razón o de la sinrazón. Si no se pertenece al Partido Socialista, se le hace pertenecer por la fuerza, y esto lo voy a demostrar.

El C. Manrique: ¿Puedo contestar al compañero su interpelación? El doctor Alonzo Romero me ha interpelado.

El C. Alonzo Romero: Estoy invocando la honorabilidad de usted.

El C. Manrique: Pues quería contestar. (Campanilla.)

El C. Alonzo Romero: Con un asentimiento es suficiente.

El C. Manrique: No he asentido. (Campanilla.)

El C. Alonzo Romero: Usted, señor Martínez de Escobar.

El C. Martínez de Escobar Rafael: Es cierto.

El C. Manrique: ¿Quiere su señoría que le conteste.?

El C. Alonzo Romero: No, señor.

El C. Martínez de Escobar Rafael: Efectivamente, compañero.

El C. Alonzo Romero: El señor Novelo informó

que aquel pueblo no tenía más de 1,500 habitantes, y ¿saben ustedes cuántos votos dio este pueblo? ¡¡Mil trescientos votos!! En el puerto de Progreso - otro de los pueblos que pertenecen al 2o. distrito -, todos los elementos del Partido Liberal Constitucionalista con dolo no fueron empadronados y a la hora de votar a estos ciudadanos se les manifestó que en virtud de no estar empadronados no tenían derecho a votar, y así sucesivamente se fue respetando la soberanía del pueblo a que alude el señor doctor Siurob. Otro punto...

El C. Céspedes, interrumpiendo: ¿Me permite la Presidencia una interpelación?

El C. presidente: No tiene usted derecho para interrumpir al orador.

El C. Céspedes: Ya asintió el C. Alonzo Romero.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Céspedes: El doctor Alonzo Romero acaba de decir que los otros elementos del Partido Liberal Constitucionalista no fueron empadronados, ¿no es así? en el puerto de Progreso.

El C. Alonzo Romero: Estoy hablando de una parte del distrito. (Voces: ¡Pruebas!) Aquí están para quienes las quieran.

El C. Céspedes: ¿Está conforme su señoría?

El C. Alonzo Romero: Acabo de decir que no fueron empadronados los elementos del Partido Liberal Constitucionalista en el puerto de Progreso, y que así sucesivamente, que no fueron empadronados todos, una gran parte de ellos.

El C. Céspedes: Iba a decirlo porque el señor Novelo trae cuarenta mil votos por el pueblo de Yucatán, y si no fueron empadronados los del Partido Liberal Constitucionalista, quiere decir que los socialistas fueron los que se los dieron.

El C. Alonzo Romero: Ya llegaré al punto, compañero, y tendré el gusto de satisfacerle sus deseos.

La inmensa mayoría, para que sea más claro, de los elementos del Partido Liberal Constitucionalista, dolosamente - como sucede siempre y como nos sucedió en el 2o. distrito electoral de la ciudad de México en la XXVIII Legislatura -, no fueron empadronados, de modo que todos los ciudadanos que se acercaban a votar, no podían hacerlo porque, conforme a la Ley Electoral, según ellos, no tenían derecho a votar. Y así sucesivamente en cada uno de los pueblos. En la hacienda Yaxché, una hacienda que tiene cien habitantes, y esto no es una exageración, aquí están las pruebas, votaron 700 individuos; se instaló la casilla de la manera siguiente: Conforme a la ley, ésta debió instalarse en un lugar determinado; pues el encargado de la finca iba con la lista de los individuos y con las boletas ya rayadas, y así se engañaba, y esto es para no acabar, señores diputados, si continúo enumerando casilla por casilla. No quiero hacer hincapié en estos puntos, porque quiero demostrar a ustedes de una manera categórica, que en virtud de la imposición de las autoridades, el pueblo no pudo libremente depositar su voto, como lo voy a demostrar. Decía, a propósito del señor Recio: Este señor llegó a Yucatán, y queriendo dar una campanada, trató de hacer una jira por el Sur del Estado, porque sabía que en esa región no tenía adeptos Felipe Carrillo; pero no porque aquellos ciudadanos fueran terratenientes ni latifundistas, porque si algún distrito es glorioso, porque si algún distrito está formado por pequeños propietarios, individuos que no son esclavos, porque no trabajan en ninguna finca, son los elementos del Sur, que le dieron el triunfo al C. Pino Suárez. Allí fue donde el C. Pino Suárez ganó su elección para gobernador del Estado, contra el partido conservador, al que pertenecen estos individuos que vienen ahora; ese partido que arrastró en las calles de Mérida la carroza de la emperatriz Carlota. (Aplausos.) Hizo una gira por el Sur el C. Recio, y palmo a palmo lo fuimos derrotando; y yo interpelo al C. Bolio, que creo que tiene honorabilidad, para que confiese paladinamente delante de ustedes si es verdad o no, que en el plebiscito ganamos la elección en el Sur. (Dirigiéndose al C. Bolio:) ¿Tiene usted la bondad, con permiso del señor presidente?

El C. Bolio: Con permiso de la Presidencia.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Bolio: Yo, como secretario particular del gobernador señor Enrique Recio, asistí a la serie de plebiscitos que se efectuaron en la zona Sur del Estado de Yucatán, y puedo decir, con toda honradez, como creo que también no me dejará mentir el doctor Alonzo Romero, puesto que a él mismo le consta, que en la ciudad de Tekax ganó el Partido Liberal Constitucionalista.

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: ¡Es falso!

El C. Bolio: En la ciudad de Tekax, compañero Carrillo, sí ganó el Partido Liberal Constitucionalista.

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: ¡Es falso!

El C. Bolio: En los demás.....

El C. Alonzo Romero: Siga usted, Bolio, no le tenga miedo. (Risas. Aplausos.)

El C. Bolio, continuando: En los pueblos de la zona Sur, y yo asistí a todos, y en las ciudades de Sotuta, Peto y Tekax, efectivamente, tuvo la mayoría en el plebiscito el Partido Liberal Constitucionalista. (Aplausos.)

El C. Alonzo Romero: Señores: Ya me esperaba que el compañero Bolio tuviera vergüenza; por eso me he dirigido a él, (Aplausos.) porque ya oirán ustedes cómo aquí, en esta tribuna, aquellos nombres que ayer no tuvieron el valor civil de atacar mi credencial, vendrán a atacarme, vendrán a decir que vengo en representación del capital, de los latifundistas, que soy un latifundista, que soy un negrero, que soy un reaccionario. Si reaccionario se llama a no ser un profanador de las santas doctrinas del socialismo, de esos sagrados principios, de esa dulce doctrina del amor universal, soy reaccionario, y no soy socialista en la forma como se interpreta en Yucatán . (Siseos. Aplausos.) Y estoy dispuesto aquí a comprobarlo con documentos. Ya vendrá la segunda tanda, porque tengo la seguridad de que muchos compañeros, que no son todos de la misma naturaleza de Bolio, ni tienen el mismo proceder del señor Bolio, que es respetuoso de la Asamblea, y vendrán a injuriarme y a decir en esta tribuna improperios. No le hace; yo estoy acostumbrado a tratar con gente decente, y ya sabré escuchar pacientemente el chaparrón; pero a la hora que me toque, me colocaré en mi puesto, y aunque me contesten que no, yo diré la verdad,

porque no le tengo miedo a nadie, yo digo lo que siento. (Aplausos.)

Decía que el C. Recio, impropiamente llamado así, lo digo por respeto a la Asamblea, ese no es un hombre, es un coyote, (Risas.) ese no es un ciudadano; al darse cuenta de esa corriente avasalladora del Partido Liberal Constitucionalista en Yucatán, de la reivindicación absoluta del pueblo yucateco, ultrajado por un grupo de individuos que se llaman socialistas, el C. Recio suspendió su jira. Me permito (dirigiéndose al señor presidente) hacer otra interpelación al señor Bolio. ¿Es verdad que se suspendieron las jiras, señor Bolio? (Risas.)

El C. Bolio: Pido la palabra, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Bolio: Deseo que el señor doctor tenga la bondad de repetir la interpelación, porque no oí bien.

El C. Alonzo Romero: Que si no es verdad que el C. Recio, cuando se dio cuenta de la corriente avasalladora del P. L. C., suspendió las jiras. Una palabra, señor Bolio. ¿Sí o no ? (Risas.)

El C. Bolio: Tengo que explicar antes. (Risas. Aplausos.) El C. Recio suspendió sus jiras, porque ya tenía conocimiento de que el Senado había nombrado a un nuevo gobernador; es lo que yo sé.

El C. Alonzo Romero: Es el capuchón con que se cubrió aquello. Pero lo cierto es que suspendieron, señores diputados, aquellas jiras; que entonces el señor Recio, dándose cuenta de que no iba a cumplir estrictamente con el mandato que se le había conferido por aquel grupo, porque el señor Recio por naturaleza es un servil, impuso en todo el resto del Estado autoridades socialistas, y aquí lo dice este periódico. No interpelo al C. Carrillo, porque probablemente no me contestará o me contestará en un tono que va a "honrar" a la Asamblea. (Aplausos.) Me dirijo al C. Bolio (Risas.) para que me diga lo siguiente: ¿"El Clamor Público" es un periódico independiente, o no, señor Bolio?

El C. Bolio: Sí señor. (Risas.)

El C. Alonzo Romero: Nada más. (Risas.) Dice esto, señores diputados: "Ya en muchas ocasiones se ha dicho, y no debe ignorarlo el señor gobernador"..... Perdonen ustedes que no invite a la Secretaría, porque cuando yo era secretario me molestaba el que un diputado imprudente quisiera que leyera documentos, y al hacerlo yo, muchas veces, saliendo de mis casillas, solía pensar en cosas que no hubieran sido del agrado de aquel ciudadano si se las hubiera manifestado. (Risas.) Por esto voy a leer, para que sea el único responsable. Si algún ciudadano diputado tiene alguna duda, que me lo manifieste, y yo le enseñaré con todo gusto el periódico: "Ya en muchas ocasiones se ha dicho esto, y no debe ignorarlo el señor gobernador - refiriéndose a las imposiciones -, pero si hubieran faltado pruebas de ello, ya tenemos lo que paso, porque necesariamente tenía que pasar en las mencionadas elecciones. En vista de todo ello, es a cada momento más y más urgente la remoción de los mencionados consejos, y es el señor gobernador quien debe hacerla a la mayor brevedad posible, porque es también muy urgente que cumpla con el deber que tiene, de convocar a elecciones, para que los partidos políticos y los ciudadanos independientes se apresten a ellas, siempre que para ellas puedan contar con las garantías del sufragio libre.

"En vísperas de llevarse a cabo las elecciones de diputados y senadores para el Congreso de la Unión, el gobernador del Estado tuvo la ocurrencia de ratificar, por medio de un decreto, los nombramientos de las autoridades municipales del interior del Estado. Tal decreto produjo, como era natural, el más completo descontento, por cuanto que es bien sabido que la mayor parte, casi la totalidad de esos funcionarios municipales fueron nombrados por un Congreso delictuoso por lo ilegal, y entre ellos, según la propia confesión del anterior gobernador, don Enrique Recio, hay muchos hombres que son verdaderamente perniciosos."

Y aquí va el decreto, ciudadanos diputados. Esto que oyen ustedes del Congreso espurio al triunfo de la Revolución de Agua Prieta, consiste en que un grupo de fascinerosos, violando el voto del pueblo cínicamente, pasando sobre los rudimentos más elementales de la moral, se sentaron en la Cámara del Congreso local y se declararon diputados. Entre ellos, allí está (señalándolo) un individuo que se llama Berzunza, secretario del Partido Socialista. (Risas.) Aquí está el decreto de Ancona Albertos, nuestro dignísimo conterráneo, el hijo del ilustre yucateco Eligio Ancona. "La revalidación de los consejos municipales. Un decreto del señor gobernador."

Le suplico al C. Siurob, que invoca la soberanía del pueblo, que tenga la bondad de invocar su honradez revolucionaria para que me escuche: "Cuando todos esperábamos lo contrario, después de escrito el artículo que en otro lugar publicamos y ya en momento de entrar en prensa nuestra edición de hoy, tuvimos en la mano la copia de un decreto que el gobernador don Antonio Ancona Albertos, ungido por la legalidad del voto del Senado; dio esta mañana y que viene a quitar toda esperanza de que las autoridades nombradas por el espúrio Congreso y que no prestan ninguna garantía para la libertad y efectividad del sufragio, sean removidas.

"Dice así el decreto:

"Antonio Ancona Albertos, gobernador provisional constitucional del Estado de Yucatán, a sus habitantes hago saber: que he tenido a bien expedir el siguiente decreto:

"Único. Entretanto este Gobierno dispone lo contrario, se declaran revalidados, para todos los efectos consiguientes, los nombramientos que, para componentes de los diversos consejos municipales del Estado, se hubieren expedido hasta la presente fecha.

"Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo, en Mérida, a los veintiocho días del mes de julio de mil novecientos veinte."

Dos días antes de las elecciones. Díganme ustedes ciudadanos diputados, ¿de qué manera los infelices peleceanos estropeados villanamente en todas partes, iban a depositar su voto, y cómo se iba a respetar la soberanía popular, C. Siurob? y así por el estilo. No quiero en este primer acto fastidiar vuestra atención; después de que mis ilustres detractores vengan aquí; después de que me injurien, después de lanzar sobre mí todas las maldiciones indignas de esta Asamblea, entonces vendré

a esta tribuna a contender con el que ose injuriarme, porque yo tengo el deber por mi sagrado terruño, no sólo de defender sus intereses, sino de defender los míos. Si después de todas estas pruebas vosotros dáis vuestro voto a esos hombres que no merecen estar en la Representación Nacional, vosotros sabréis lo que habéis hecho, vosotros seréis los únicos culpables. Yo cumplo con mi deber, cumplo con un mandato de mi conciencia. Cuando me interroguen mis conciudadanos de Yucatán, les responderé parodiando a Francisco I: "Compañeros: todo se ha perdido, menos el honor." (Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra en pro el C. Manjarrez.

El C. Manjarrez: Ciudadanos diputados y presuntos diputados: En el fondo de la cuestión, aquí no se agitan, señores, más que intereses y pasiones localistas del Estado de Yucatán. Frente a frente se encuentran los directores de los dos partidos políticos que contienden en las luchas de aquel Estado, y frente a frente encontramos en estos momentos al señor doctor Alonzo Romero, presidente del Partido Liberal de Yucatán, y al señor don Felipe Carrillo Puerto, presidente del Partido Socialista de Yucatán. (Aplausos. Siseos.) Pero mi distinguido amigo, el señor doctor Alonzo Romero, no me puede negar, ni nadie puede negarme, ni a ninguno de los miembros de esta Asamblea, que tomemos participación en los asuntos que allá acontecen. ¿Por qué? Porque, señores sobre los principios de provincialismo, sobre los principios de sectarismos están esos principios que él mismo invoca: la fraternidad universal. Y cuando nosotros venimos a defender aquí los intereses del proletariado, los intereses de esos hombres que luchan diariamente en la política y en todos los órdenes de la vida por su mejoramiento, entonces los de Yucatán tendrán derecho a tomar participación en los asuntos de Sonora y de Puebla, y los de Puebla en los de Nuevo León y así sucesivamente. Yo, pues, tengo el derecho de venir a defender aquí el voto del proletariado de Yucatán. (Aplausos.)

El eminente orador, doctor Alonzo Romero, nos decía en esta tribuna que esperaría que se le descargaran las injurias, que se vertieran contra él todos los epítetos y todas esas asquerosidades que acostumbran algunos individuos proferir desde esta tribuna. No seré yo por fortuna quien lo haga, bien al contrario, yo me permito hacer la observación al señor Alonzo Romero que después de esperar que se le dijeran esos epítetos y esas palabras altisonantes, a él le he escuchado aquello de "coyote", "ratero", "infeliz", etcétera, etcétera. (Aplausos en las galerías.) El señor doctor Alonzo Romero, descargando sus iras, justas o injustas - ¡qué sé yo! - contra el señor don Enrique Recio, llegó a nombrarlo como un ratero, por delitos que había cometido, según el propio doctor Alonzo Romero, antes de la Revolución. Pero yo no me explico entonces, cómo el señor doctor Alonzo Romero, de una manera tan empeñosa nos recomienda al señor don Enrique Recio cuando era su compañero en el Constituyente. (Aplausos en las galerías.) No me explico yo cómo la influencia de este nuestro querido compañero a quien yo personalmente estimo..

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: ¡Gracias!

- El C. Manjarrez, continuando:... y si se trata de su credencial ganada legítimamente, yo vendría a defenderlo, de la misma suerte que defiendo a mis compañeros socialistas, no me explico yo cómo el señor doctor Alonzo Romero ayer tenía un criterio sobre el señor Enrique Recio y ahora tiene otro criterio sobre hechos acontecidos antes de que se modificara ese propio criterio. (Aplausos en las galerías.) El señor doctor Alonzo Romero nos ha venido a decir que en el Estado de Yucatán se cometieron atrocidades para burlar el voto público, pero por más que yo tengo fe, por más que yo considero muy honrado al señor doctor Alonzo Romero, permítame su señoría que no tome en cuenta sus palabras, no porque no las considere honradas, sino porque está sujeto a las pasiones de partido, más aún cuando él representa a uno de estos partidos; permítame el señor doctor Alonzo Romero que yo no crea en todo aquello, en todo ese recorrido fatal que nos ha hecho desfilar desde esta tribuna, hasta que no venga con documentos irrefutables a demostrarnos que es verdad cuanto ha dicho.

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: ¡Aquí están!

El C. Manjarrez, continuando: Después de que los enseñe su señoría y después de que sean plenamente conocidos por la Asamblea, entonces será cuando nosotros les daremos crédito. No me explico yo, señores, cómo el señor doctor don Miguel Alonzo Romero proteste aquí y haya protestado antes por que en una misma boleta se haya elegido a dos diputados, cuando él bien sabe que la culpa no es de los candidatos, que la culpa no es del pueblo sino que la culpa es de aquellas autoridades que no han sabido poner a los distritos electorales en condiciones de que cumplan con la Ley Electoral. Y a mí me extraña también que el señor doctor Alonzo Romero, en las mismas condiciones y por el mismo distrito, haya sido elegido a otro Congreso y ahora proteste por aquello mismo de lo que fue sujeto. (Siseos. Aplausos.) He ascendido a esta tribuna, señores, seguro de que vengo a defender sesenta mil y tantos votos correspondientes al proletariado que antes era esclavizado y que ahora por obra de la Revolución se halla libre de los esclavizadores. Yo vengo consciente de que vengo a defender la soberanía de ese pueblo, que después de haber desarrollado un esfuerzo casi titánico para establecer el Gran Partido Socialista de Yucatán y después de que las bayonetas carrancistas disolvieron al Partido Socialista, al grado de incendiar hasta sus propios edificios, en breve tiempo supo reorganizarse y apenas hubo oportunidad, ha ganado casi todas las elecciones de Yucatán. Yo vengo a defender el voto del pueblo de Yucatán, el mismo voto que ampara la credencial ya aprobada del senador Inés Novelo que fue apoyada también por el Partido Socialista de Yucatán. (Aplausos.) Si en el Senado de la República se respetó el voto de Yucatán amparado en una inmensa mayoría por los votos conseguidos por el Partido Socialista, también en la Cámara de Diputados, si no queremos ser farsantes - porque entonces sí seríamos farsantes -, debemos respetar el voto que ampara la credencial

de los diputados que salieron triunfantes por el esfuerzo del Partido Socialista, de ese socialismo que habrá de triunfar, pésele a quien le pese, en todo el mundo. (Aplausos. Siseos.)

El C. presidente: Tiene la palabra en pro el C. Manrique.

El C. Manrique: Todavía no, señor presidente.

El C. presidente: Tiene la palabra ....

El C. Manrique, interrumpiendo: Hago constar que el C. doctor Alonzo Romero está inscripto en contra, y que deben alternarse el pro y el contra en una discusión. (Aplausos.)

El C. presidente: La Presidencia hace notar al C. Manrique, que el C. doctor Alonzo Romero no ha reiterado su petición de hacer uso de la palabra; por consiguiente, no está inscripto el C. Alonzo Romero.

El C. Alonzo Romero: Yo suplico a su señoría, y pido esta benevolencia a la Asamblea, que en virtud de que no se ha inscripto otro orador en contra, me deje hablar hasta que hayan hecho uso de la palabra todos los oradores inscriptos en pro. (Voces: ¡No! ¡No! ¡No!) Yo soy sólo, señores. (Campanilla.)

El C. Manjarrez: Pido la palabra, señor presidente.

El C. presidente: ¿en pro o en contra?

El C. Manjarrez: Para una aclaración. Es lógico que el pro ha de rebatir al contra, y si habló primero el contra y después el pro, ahora tiene que hablar el contra; si no, el pro no tiene a quién rebatir, el pro no me ha de rebatir a mí, tiene que rebatir, forzosamente, al contra. De suerte es que mientras no haya quien hable en contra, debemos esperar para que hable entonces el pro.

El C. Alonzo Romero: Pido la palabra, señor presidente. Si la Asamblea tiene la bondad de concederme eso, bien; y si no, siempre que se me conceda otra vez la palabra en contra , porque debe de haber tres en pro y tres en contra. (Aplausos.)

El C. presidente: La presidencia hace notar a la Asamblea, y particularmente a los CC. diputados Manrique y Manjarrez, que el artículo 112 del Reglamento dice:

"Artículo 112. Cuando hubieren hablado todos los individuos que puedan hacer uso de la palabra, el presidente mandará preguntar si el asunto está o no suficientemente discutido. En el primer caso, se procederá inmediatamente a la votación; en el segundo continuará la discusión; pero bastará que hable uno en pro y otro en contra, para que se pueda repetir la pregunta."

Hasta este momento la lista de los oradores inscriptos es, sin modificación alguna, aquella que se leyó poco antes, esto es, inscriptos para hablar en pro Manjarrez, Manrique, Carrillo Puerto Felipe y Cantón.

Y rectifico el dicho de la Presidencia: Con posterioridad se inscribió el C. Mijares Aureliano; y para hablar en contra, únicamente el C. Alonzo Romero. De modo que, en rigor, tiene la palabra en pro el C. Manrique, porque no hay orador inscripto en contra, y permita el C. Manjarrez que nosotros no forcemos a ningún ciudadano representante a que se inscriba en contra. Tienen derecho para hablar todos los oradores que se encuentran inscriptos, ya en pro, ya en contra, alternativamente, si los hay de una y otra parte, pero seguidamente si no los hay así. Por consiguiente, tiene la palabra en pro el C. Manrique. (Aplausos.)

El C. León Luis L.: Reclamo el trámite de la mesa.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. León Luis L.: A la Asamblea le consta que subió, pidiendo la palabra en contra del dictamen, una nueva vez, el doctor Alonzo Romero. ¿Cómo su señoría, el presidente afirma que no hay ninguno inscripto en contra? (Siseos.) Aquí se inscriben o se dejan de inscribir. Yo lo que quiero, señores diputados, apegándome al Reglamento, es que los turnos del pro y del contra no queden en manos del señor presidente, sino que, conforme se inscriban los del contra, vayan alternándose con los del pro, y cuando toque el turno del contra hable quien esté inscripto.

El C. Soto y Gama: Moción de orden.

El C. presidente: Repito que no está inscripto en contra, más que el C. Alonzo Romero, que ha hablado ya y que, por consiguiente, corresponde hablar al que sigue en pro, y así sucesivamente. Si el C. Alonzo Romero, en ejercicio de sus derechos, conforme al Reglamento, cuando le plazca, desea hacer uso de la palabra una segunda vez, se le concederá también; pero entiéndase bien que cuando él lo solicite. El C. Luis León ha alterado los hechos, esto es: el C. Alonzo Romero no se halla inscripto para hablar en estos momentos, casi se le ha forzado; yo le he preguntado y él me dice que no está inscripto para hablar en contra desde luego, y por consiguiente, la Presidencia sostiene su trámite. Tiene la palabra en pro el C. Manrique. (Aplausos.)

El C. Manrique: Ciudadanos diputados: Yo esperaba y lo esperaba ansiosamente, que el C. doctor Alonzo Romero viniese a esta tribuna, antaño honrada por él, a pronunciar un magnífico discurso en loor de las libertades de su pueblo, y mi desilusión ha sido grande al ver que Alonzo Romero, el paladín de antaño, ha estado en esta ocasión débil y pedestre. (Aplausos. Siseos.) Es verdad, desde esta misma tribuna Alonzo Romero combatió - y no fue el único - contra el proyecto que tendía a dar a don Venustiano Carranza facultades extraordinarias es verdad, pero en aquel entonces la voz de Alonzo Romero adquiría sonoridades metálicas; en aquel entonces estaba vibrante de indignación.....

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: ¡Ya oirá la indignación!

El C. Manrique, continuando: Ahora, el C. Alonzo Romero está débil, asciende a la tribuna con un rimero de papeles, que apenas puede sostener su flaca naturaleza, (Risas. Siseos. Aplausos. Voces: ¡Qué gordo estás!) y nos dice a cada paso, con ademán de "dómine" o con ademán de nana que quiere asustar (Siseos.) al pequeñuelo: "¡Aquí están las pruebas! ¡Aquí están los documentos! Aquí, al alcance de todos vosotros." Y el C. Alonzo Romero no nos ha mostrado una sola prueba de su aserto...

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: ¡Ya las verá!

- El C. Manrique, continuando:....y al C. Alonzo Romero debemos creerle por su palabra de honor. ¿Y quién ignora que los hombres más honrados,

cuando se dejan cegar por la pasión, faltan a la verdad y tuercen los hechos, porque la pasión les pone una venda que les impide ver las cosas claras y rectas? ¿Quién ignora que los hombres más rectos y más firmes, cuando la pasión los ciega, niegan al contrario sus méritos y tornan lo blanco negro y a los hombres rectos les llaman pícaros? ¿Quién ignora todo esto? ¿Cómo, entonces, hemos de creer a este C. doctor Alonzo Romero, hombre de pasiones africanas? (Risas. Siseos.) ¿Cómo vamos a creer al C. doctor Alonzo Romero, bajo fe de caballerosidad, si no nos muestra al lado del debate pasional la clara razón, el claro raciocinio, la documentación que compruebe exactamente su dicho? ¡No! No basta que el C. doctor Alonzo Romero nos diga: "¡Aquí están las pruebas!" No basta tampoco, sabedlo de una vez para todas, no basta que el C. Alonzo Romero venga aquí a invocar el viejo argumento de autoridad. ¿Qué imaginaba el C. Alonzo Romero que iba a hundir a los miembros del Partido Liberal Constitucionalista como bajo el peso de una terrible montaña, con esta sola interpelación: "¿No es verdad que el señor licenciado don José Inés Novelo lo ha dicho?" (Murmullos.) Sí, es verdad, ¿y qué? ¡Lo dijo el maestro! Antaño se decía de Aristóteles: Magister dixit, y era éste el supremo argumento, y contra el dicho del maestro, la realidad misma se hacía a un lado y se consideraba como cosa secundaria. Ahora se dice por los miembros del Partido Liberal Constitucionalista, que carecen de libre criterio: Novelo dixit ¡Novelo lo ha dicho! (Aplausos, Siseos.) ¡Novelo lo ha dicho! ¿Y qué? No el dicho del señor Novelo, ausente algunos años de la península yucateca, sino el padrón electoral, sino pruebas verdaderamente fehacientes, esto fue lo que debió - en apoyo de su dicho - habernos expuesto el C. doctor Alonzo Romero. No, si algo hemos conquistado, si algún fruto preciado de diez años de lucha hemos arrancado, es cabalmente el libre examen. El argumento de autoridad, señor doctor Alonzo Romero, hacedlo valer en la cátedra, si queréis corromper las inteligencias juveniles; pero aquí vuestro argumento de autoridad resulta vacuo y fútil. (Siseos. Aplausos.) En el Estado de Yucatán, merced a una deficiente división territorial, se han votado conjuntamente los candidatos a propietario y suplente de determinados distritos, de manera que se han incorporado o englobado los candidatos del primero y segundo, o del tercero y cuarto; ¿y es este argumento suficiente para que nulifiquemos la elección de todo un pueblo? Imperfecta, ¡es claro!, errónea, ¡es claro! pero que me muestre el C. Alonzo Romero una sola elección perfecta en la República, un sólo distrito electoral, en que no haya habido la sombra siquiera de una imposición de autoridad, en que no haya habido fraude cometido por tal o cual partidarista exaltado, en que no haya habido violencia. ¿Pues qué, querría el C. Alonzo Romero, en una democracia en organización, en una democracia que se esfuerza, penosa y dolorosamente, por mejorarse y perfeccionarse, querría que todo fuese plácido y tranquilo como un lago azul en una tarde de otoño? ¡No, señor Alonzo Romero! Y mientras no nos hable el señor doctor sino de irregularidades, inseparables de toda elección, no tendremos derecho a nulificar la elección de los diputados socialistas y arrojarlos de esta Cámara ignominiosamente! ¿Qué venimos a combatir, al defender a los del Partido Socialista, a los candidatos del Partido Liberal Constitucionalista en la península yucateca? Bien, ¿y qué? ¡Si al defenderlos no venimos a atacar al Partido Liberal Constitucionalista! Venimos cabalmente a defenderlo, porque lo que hace respetable a un partido, y al hacerlo respetable lo hace fuerte, es cabalmente su amor a la justicia. De manera que , si el Partido Liberal Constitucionalista sabe hacer aquí justicia a los miembros del Partido Socialista de Yucatán, que en buena lid lo derrotaron en aquella península, quienes hayamos venido a defender aquí a los socialistas, habremos, en realidad, defendido a nuestro partido, porque nuestro partido ama la verdad y ama la justicia; (Aplausos.) porque defender la verdad y la justicia habrá equivalido a defender los más altos intereses de nuestro partido; porque nuestro partido no es, no debe ser, una camarilla en la que prive la pasión exclusivamente personal de uno de sus miembros, porque no basta que el doctor Alonzo Romero, por muy prominente miembro del partido que lo supongamos, nos diga: "Compañeros: Es necesario arrojar de aquí a los socialistas; yo, que soy viejo miembro del Partido Liberal Constitucionalista, lo quiero." No basta eso, doctor Alonzo Romero: es necesario que nos demostréis que os asienta la justicia y la razón, y entonces sí, pero sólo entonces, votaremos en vuestro favor; sólo entonces os complaceremos; antes de esto, tendremos derecho a afirmar que los socialistas yucatecos designados en una elección tan imperfecta como se quiera, pero en el fondo democrática y legal, tienen derecho a ocupar un asiento en esta Representación Nacional, al lado de cada uno de vosotros, con el mismo derecho de cada uno de vosotros. Ya sé muy bien que el doctor don Miguel Alonzo Romero nos va a hablar de crímenes y nos va a hablar de atentados. ¿Y quién ignora cuán enconadas son las pasiones en el trópico y cuán enconadas son las luchas socialistas en el Estado de Yucatán? Al doctor Alonzo Romero, que hoy clama indignado por los atentados cometidos por el Partido Socialista de Yucatán en la lejana península, yo la preguntaría: ¿En dónde estaba el doctor Alonzo Romero cuando a pocos meses Zamarripa y los tiranos que asolaron el suelo de Yucatán vejaban a los socialistas, los asesinaban e incendiaban sus casas? ¿Cuándo levantó en aquel entonces su voz de protesta, vigorosa y púgil, el joven doctor Alonzo Romero? (Aplausos. Siseos.) ¿Por qué entonces enmudeció el doctor Alonzo Romero? No recuerda que al reprocharle yo, afectuosamente, su silencio, que era una condenación de su propio partido, el doctor Alonzo Romero me contestó en estas palabras, que fueron para mí una decepción honda y definitiva: "No, mientras no nos toque a nosotros los miembros del Partido Liberal Constitucionalista, allá los socialistas"?

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: ¡Miente usted!

El C. Manrique, continuando: ¿Pues qué, el hombre honrado se indigna solamente cuando se cometen injusticias con los suyos? ¿Pues qué, el doctor Alonzo Romero no era ya el quijote que arremetiera lanza en ristre contra todos los deturpadores, y expoliadores así atacasen a los propios

o a los extraños? ¡No, el doctor Alonzo Romero, el doctor Alonzo Romero que callaba con un silencio que era toda una dolorosa complicidad, ante los atentados cometidos por Zamarripa en la península de Yucatán contra el Partido Socialista, el doctor Alonzo Romero no era ya el socialista de antaño, el joven enamorado incorregible de la verdad y del bien: el doctor Alonzo Romero había ya abandonado el amor al ideal para convertirse en un político oportunista.

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: ¡Gracias!

El C. Manrique, continuando: Termino, señores diputados, porque es fuerza dejar esta tribuna a quienes puedan hablaros con mejor conocimiento de causa, de los acontecimientos concretos acaecidos en la península de Yucatán. Sólo me resta afirmar que, invocando el espíritu de la ley, y desentendiéndonos de la ojarasca pasional que habrá en los discursos del doctor Alonzo Romero, de este doctorcito de pasiones africanas; (Siseos en las galerías.) desentendiéndonos de todos los argumentos pasionales que quieren blandir como una maza sobre la cabeza de los socialistas, examinemos fría y serenamente el dictamen y reconozcamos que el doctor Siurob, que hace pocos días retiraba este dictamen para tener a la vista los documentos que le ofreciera el doctor Alonzo Romero, ha hecho bien en no modificar su dictamen; que el argumento que es en realidad el que más vigorosamente ha pretendido esgrimirse, pero cuya debilidad ha acabado por confesar y reconocer el propio doctor Alonzo Romero, el argumento primero de la división territorial, no es razón suficiente para arrojar de aquí a los diputados socialistas, porque, señores diputados, hay aquí un hecho en que nadie ha insistido lo bastante: la división territorial que engloba a dos distritos en uno sólo, no la aceptaron solamente - esta es la parte más débil de la argumentación del doctor Alonzo Romero -, no la aceptaron solamente los socialistas yucatecos, sino también - aquí tenéis las boletas y el distintivo tricolor - los miembros del Partido Liberal Constitucionalista. (Mostrando las boletas:) "Liga de Resistencia del Partido Socialista (distintivo rojo), C Felipe Carrillo Puerto y doctor Edmundo G. Cantón, para diputados propietarios; licenciado Gustavo Arce y C. Juan Zárate, para diputados suplentes." "Y Partido Liberal Constitucionalista (distintivo tricolor), para diputados propietarios al Congreso de la Unión: 1o. C. licenciado Pedro Caballero; 2o. C. licenciado José M. Govián Zavala. Para diputados suplentes al Congreso de la Unión: 1o. C. Horacio Villamil; 2o. C. doctor José María Esquivel F."

Ya véis , pues, señores, que no fueron solamente los miembros del Partido Socialista quienes aceptaron esta división, tan imperfecta como la supongamos, como queráis suponerla. El argumento de la imperfecta división territorial no lo esgrime el C. doctor Alonzo Romero, sino porque así conviene a su pasión. Yo afirmo, y ninguno de vosotros me dejará mentir, que con esta imperfecta división territorial de que fue autor, si no me equivoco - no tengo empeño en afirmarlo -, el C. general Salvador Alvarado, con esta imperfecta división se hicieron las elecciones al Congreso Constituyente, se hicieron las elecciones a la XXVII Legislatura, a la XXVIII y a la XXIX. ¿Será esta razón suficiente, señores diputados, para que nulifiquemos la elección? Si hubiéramos de ser lógicos, la consecuencia sería declarar la nulidad de las elecciones, no como naturalmente persigue el C. Alonzo Romero, la nulidad de la elección de los socialistas para dar el triunfo a los candidatos del Partido Liberal Constitucionalista.

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: Que se nulifiquen las dos.

El C. Manrique, continuando: El argumento de haberse violado el voto secreto por haberse usado en una de las boletas, la del "Partido Socialista", papel satinado, usándose en la otra papel distinto, no es tampoco un argumento serio. Yo apelo a la mayoría de los señores diputados para que me digan si no es verdad que en esta ocasión el decreto de reformas de la Ley Electoral de 1o. de julio de 1918 nada estatuyó por lo que toca al papel, tamaño y forma de las boletas. Los artículos transitorios de la Ley Electoral de 1o. de julio de 1918 sí habían señalado determinados requisitos de papel, forma y tamaño para las boletas; pero el decreto de reformas a la Ley Electoral promulgado el 6 de julio del corriente año, nada estatuyó en este sentido. Desvanecidos, en consecuencia, señores diputados y presuntos, los únicos argumentos legales que el doctor Alonzo Romero invoca porque así conviene a su pasión, que en esta vez ha cegado su clara inteligencia, yo os excito a hacer serenamente justicia. Prescindid de la pasión de Alonzo Romero y de las pasiones que excitará su vehemente ataque en el alma tropical de Cantón, de Carrillo y de Berzunza. (Siseos.) Estudiad la ley y no os fijéis solamente en el precepto literal, que no es esto la ley; todos fijaos en el espíritu de la ley interpretadla y aplicadla rectamente y hacedle justicia al pueblo yucateco que tiene derecho a tener en esta Representación Nacional los representantes que legítimamente ha designado. (Aplausos. Siseos.)

El C. Siurob: Señor presidente, pide la palabra la Comisión.

El C. presidente: Tiene la palabra la Comisión.

El C. Siurob, presidente de la Comisión dictaminadora: Honorable Asamblea: Vosotros os estaréis figurando: la Comisión pide la palabra en estos instantes para serenar el debate, y yo vengo a deciros que os habéis equivocado. Vosotros quizá estaréis pensando: la Comisión viene a dar explicaciones. No, señores diputados, la Comisión no viene todavía a dar ninguna explicación. ¿Sabéis a lo que viene la Comisión? (Voces: ¡No!) Sencillamente a esto: la Comisión está interesada en que vosotros os orientéis correctamente en este debate. Ha hecho un dictamen que, como ha venido a confesar aquí la Comisión, ha sido dictado única y exclusivamente por su propia conciencia, pero como su propia conciencia de hombres flacos, de hombres que están sujetos a error, y como pudiera muy bien esa conciencia haberlos arrastrado a ese error, precisamente la Comisión no tiene en estos momentos otro interés sino que esta Asamblea se oriente correctamente. Pero está observando que la lucha no es enteramente franca, abierta, leal; habéis visto al C. Manrique que ha venido a esta tribuna únicamente a gastar el turno y el tiempo,

(Risas. Aplausos.) y la Comisión quiere que sean los propios interesados los que vengan a dilucidar este asunto de una manera absoluta. El señor presidente de esta honorable Asamblea yo entiendo que ha sabido poner muy a tiempo los puntos sobre las íes, para que de esa manera no sólo hubiera oradores verdaderamente anodinos del pro, como lo ha sido el C. Manrique, sino que sean los verdaderos oradores de peso los que vengan a explicar a conciencia cómo estuvieron las cosas. (Aplausos.) Si queréis comparar el papel de la Comisión en estos momentos, decid que nuestro papel es el de un referee de un juego de sport, decid, si queréis ennoblecer todavía más la comparación, que este es un torneo a semejanza de los de la edad media y que nosotros somos los encargados de poner en contacto las puntas de las lanzas, y por cierto el premio, el galardón, no va a ser un ramo de laureles; no, va a ser la tremenda responsabilidad que tiene todo diputado que si no cumple con sus altos deberes, y es tan difícil cumplir con ellos, la patria la soberanía popular, se lo demandará a su tiempo. La República toda está interesada en saber cómo están realmente las cosas en Yucatán: la República toda, y la Representación Nacional ganarán con esto, y si hay ropa sucia, a lavarla en casa. (Aplausos.) ¿Quién tiene la razón? ¿El partido que quiere que el pueblo de Yucatán obre como nosotros quisiéramos que obrara el pueblo mexicano del porvenir, o el partido que quiere que el pueblo yucateco obre conforme a las circunstancias en que actualmente se encuentra? Eso no voy a ser yo quien va a decirlo. Mis aspiraciones, mis tendencias, me llevan a que sea una verdad que el "Partido Socialista" de Yucatán esté firmemente, verdaderamente fundado en el estado social de aquel pueblo y en las legítimas aspiraciones populares. Pero es ya tiempo de que vengan a la lucha los verdaderos intereses, los verdaderos conflictos, para que se ahorre mucha sangre en aquella península y para que se ahorre esa sangre y para que se cumplan los deseos de ese pueblo y las aspiraciones de toda esa raza, pisoteada, envilecida por tantos tiranos y regenerada por unos cuantos libertadores todavía no muy claros en su papel. Yo invito a los interesados en esta lucha a que sin ambages, a que sin andarse escondiendo tras de personalidades políticas, sin usar en esta tribuna de defensores anodinos, vengan claramente a decirnos cuáles son los defectos, cuáles los vicios de esa credencial y cuál es la limpia personalidad del C. Carrillo. (Aplausos.) Creo obrar en esta forma en bien de la honorable Asamblea, en bien de la convicción que la Asamblea debe tener, e invito a mis compañeros socialistas y al compañero Alonzo Romero, a que esgriman el arma noble de la justicia, de la honradez, del derecho sagrado del pueblo. Así es que la Comisión ha cumplido con su deber; ha puesto en contacto las puntas de las lanzas; la lucha de las ideas que se inicie, y que venga aguerrida y que las ideas se choquen y se despedacen y triunfen las verdaderas para que la sangre de la península no corra. (Aplausos.)

El C. presidente: Tiene la palabra en pro el C. Carrillo.

El C. Céspedes: Para una moción de orden.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Céspedes: Ha sido notorio para esta Asamblea, que el C. Siurob al ir a esta tribuna no fue precisamente para defender el dictamen emitido por él, sino que fue precisamente a gastar un turno y a hacer perder el tiempo a la Asamblea. (Voces: ¡No es cierto!) Es cierto que la Comisión, conforme al reglamento, tiene derecho para hablar en el turno que quiera, pero siempre y cuando estos miembros de la Comisión vayan a defender su dictamen. Como en mi concepto el C. Siurob no ha ido a defender el dictamen en esta vez, es decir, las razones legales y de otro orden alegadas por él en el cuerpo del dictamen, yo quiero hacer esta moción de orden apoyado en el artículo 120 del Reglamento, que dice: "Cuando sólo se pidiere la palabra en pro, podrán hablar hasta dos miembros de la Cámara". Quedamos en esta situación, ciudadano presidente. Desde que terminó el C. Manjarrez en pro, habló en seguida el C. Manrique y como es mi concepto que el C. Siurob fue a hablar en pro del dictamen ejercitando la maniobra de que es miembro de la Comisión, yo quiero que su señoría invite a la Asamblea a opinar sobre si está suficientemente discutido el asunto, porque de lo contrario tiene que hablar uno del contra.

El C. Siurob: Moción de orden.

El C. presidente: La presidencia hace notar al C. Céspedes que en verdad no ha dicho en que estaba el desorden, por lo cual hizo la moción, sino que muy por el contrario, ha iniciado un ligero desorden nada más; en consecuencia y a efecto de que el debate continúe como es de rigor, tiene la palabra en pro el C. Carrillo Puerto.

El C. Siurob: Pido la palabra. La Comisión ha sido aludida muy directamente y en este caso pide la palabra para contestar aunque sea unas cuantas palabras.

El C. presidente: Entonces el C. Siurob podrá hacer uso de la palabra después del debate, porque más bien afecta a él personalmente que a la Comisión.

El C. Siurob: La Comisión tiene derecho a pedir la palabra y a hacer uso de ella en cualquier momento del debate.

El C. presidente: La Presidencia manifiesta al C. Siurob que, efectivamente, la Comisión tiene derecho, conforme al Reglamento, para hacer uso de la palabra cuantas veces quiera; pero en el caso actual acaba de descender de la tribuna. Solamente que explique que trata de reforzar los argumentos que esgrimió hace poco...

El C. Siurob, interrumpiendo: Pues de eso se trata.

- El C. presidente, continuando:...y la Asamblea se lo conceda, la Presidencia le dará la palabra, porque ya su oración ha terminado.

El C. Siurob: Desde mi asiento sólo deseo reforzar mis argumentos. Pido la palabra, señor presidente.

El C. Manjarrez: Pido la palabra para una moción de orden.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Manjarrez: Insisto en la moción de orden presentada por el C. Céspedes. El artículo 120 del Reglamento dice:

"Cuando sólo se pidiere la palabra en pro, podrán hablar hasta dos miembros de la Cámara."

Hemos hablado en pro, seguidamente, el que tiene el honor de dirigir la palabra en estos momentos y el ciudadano Manrique. Es llegado el caso de que hable el contra. Ya no es posible, señores, que esté gastándose el pro; que estén los oradores del pro hablando sin tener qué rebatir. (Aplausos. Siseos.)

El C. Siurob: Insisto, señor presidente.

El C. presidente: (Campanilla.) La presidencia se ve obligada a rectificar lo dicho por el C. Manjarrez, porque está en un error. El artículo 120 del Reglamento dice, efectivamente:

"Cuando sólo se pidiere la palabra en pro, podrán hablar hasta dos miembros de la Cámara."

Pero el C. Manjarrez olvida que se ha pedido en contra y que no sólo se ha pedido, sino que ya se habló en contra una vez. Por consiguiente, la palabra ha sido pedida en pro y en contra. Ahora sólo nos toca que el debate siga su curso con los del pro o con los del contra, como se encuentren, y no habiendo orador inscripto en contra, tiene la palabra en pro el C. Carrillo Puerto.

El C. Siurob: Pide la palabra la Comisión.

El C. presidente: ¿Para qué?

El C. Siurob: Para ratificar su anterior argumentación.

El C. Manrique: Para una moción de orden.

El C. presidente: La Presidencia...

El C. Siurob, interrumpiendo: Tiene derecho la Comisión, señor presidente.

El C. Manrique: No tiene.

El C. presidente: La Comisión tiene derecho para hablar cuantas veces quiera, pero sin interrumpir el orden del debate. Habiendo descendido de la tribuna la Comisión, es lógico que corresponde hablar al que toca el derecho inmediatamente, es decir, el pro.

El C. Siurob: Perfectamente, me reservo para hacer uso de la palabra después.

El C. Carrillo Puerto: Señores diputados: Honorabilísima galería: (Voces: ¡Ah! Risas.) La galería, compuesta por los intelectuales obreros de México. Muy señor doctor Miguel Alonzo Romero: Voy a comenzar por hacer historia. Hace lo menos veinte años que en el Estado de Yucatán se lucha por las ideas sociales; hace lo menos veinte años que de pueblo en pueblo, de hacienda en hacienda, he ido yo traficando con la Constitución de la República. (Risas. Murmullos.) Digo traficando, compañeros, porque he ido de pueblo en pueblo, como les digo, enseñando en lengua maya la Constitución de 57. Hace lo menos veinte años que venimos soñando con un mejoramiento social como el que hoy estamos pretendiendo implantar, y después de tantas luchas, y después de tantos encarcelamientos, y después de tantos crímenes cometidos contra todos los hombres que tenían esos ideales, después de tantos encarcelamientos, en donde solamente la libertad estaba en la Penitenciaría, hemos visto que se han coronado poco a poco los ideales revolucionarios. El Estado de Yucatán era un Estado en donde nadie podía decir media palabra en favor de las libertades públicas; el Estado de Yucatán era un Estado en donde nadie podía salir a la defensa de ningún pobre trabajador del campo. ¿Por qué? Porque los jefes políticos, porque todas las autoridades, porque el Gobierno, porque todos los grandes hacendados de allí eran todos una sola unificación, eran todos un sólo hombre y éstos encarcelaban a todos los hombres, éstos flagelaban a los indios y no se conformaban con flagelar a los indios, y no se conformaban con explotar a estos desgraciados trabajadores, sino también para castigarlos y para vejarlos les "sembraban la jeringa" (Voces: ¿Cómo es eso?) para que de esta manera no tuvieran de qué quejarse. Y que diga el señor Alonzo Romero y que lo diga don Hugo Sol si no es verdad, y así que digan todos los yucatecos si no se les trataba así en esa época. (Voces: ¡No es verdad! En las galerías: ¡Si! ¡Si!) La Revolución, compañeros, llegó a Yucatán e inmediatamente empezó a transformarse el pueblo, porque por más que al indio yucateco se le ha esclavizado, no ha dejado nunca de tener el valor civil para acusar a todos sus flageladores. A pesar de todos los crímenes que se han cometido con este pueblo, nunca ha dejado de tener el valor civil para quejarse contra sus autoridades, ya sea el presidente de la República, al gobernador del Estado o a cualquiera otra, aunque no le hicieran caso. Pues bien; la Revolución llegó verdaderamente a Yucatán encabezada por el general Alvarado; el general Alvarado comenzó por dar la libertad a todos los trabajadores, y al mismo tiempo que daba libertad a los trabajadores, compañeros, fomentaba la Comisión Reguladora del Henequén. Esta Comisión Reguladora de Henequén fue la que hizo más ricos a los ricos de Yucatán; esta Comisión Reguladora de Henequén fue la que transformó en menos de dos años a la península yucateca; pero al mismo tiempo que enriquecía a los capitalistas, también les daba libertad a los trabajadores. Con ese motivo nos aprovechamos de ese momento para implantar en el Estado de Yucatán el Partido Socialista; el Partido Socialista, que llevaba en sus ideales la libertad, el mejoramiento social, la libertad económica, como la libertad política. Inmediatamente que nosotros nos pusimos a la cabeza de ese partido, todos los trabajadores del campo, todo el Estado de Yucatán - porque hay que advertir, señores diputados, que el Partido Socialista no ha venido de las ciudades de Yucatán, no ha ido de las ciudades al campo, sino del campo a las ciudades - se nos unió. Por eso hemos visto que nuestros principales detractores, que nuestros principales enemigos son los que forman el círculo de la clase de toda la población de donde es el señor muy honorable doctor, don Miguel Alonzo Romero; por eso hemos visto, señores diputados, que desde hace muchísimos años se viene hablando del Partido Socialista de Yucatán como de un partido de criminales, como de un partido de asesinos, como de un partido de ladrones y, sin embargo, el Partido Socialista de Yucatán ha hecho que tuviera al Estado de Yucatán un millón doscientas mil pacas de henequén. (Siseos. Silbidos. Aplausos.) En un año, el Partido Socialista ha hecho que se estancara en Estados Unidos el henequén; el Partido Socialista de Yucatán, compañeros, como ya digo, ha sido el que ha hecho el mejoramiento social de los trabajadores y el mejoramiento de los grandes capitalistas, por más que aplaudan esos señores que están pagados expresamente por el señor don Miguel Alonzo Romero, (Refiriéndose a una parte de las galerías.) en contra de lo que nosotros estamos diciendo, pero es una cosa que está fuera de duda que el

Partido Socialista de Yucatán, que está compuesto de hombres trabajadores, es el que ha salvado al Estado de Yucatán de sacar sus tesoros más de treinta millones de pesos anuales para comprar cereales en los otros países. Así es que es el partido de los trabajadores, no el partido de los holgazanes; no el partido de los explotadores; no el partido de los hombres criminales, como nos están achacando a cada momento. ¡No, señores! Ese partido está organizado de tal manera, que formó sus cooperativas, que formó más de ochenta cooperativas, en donde la menos grande, que era la de Opichén - digo Opichén, porque es la menos grande y porque es el pueblo que está a una legua de distancia de la hacienda del señor doctor Alonzo Romero -, ese pueblo tuvo su maquinaria, que tuvo su máquina para moler maíz y tuvo su máquina para dar luz eléctrica al pueblo mismo. (Siseos.) El más chico de los pueblos de Yucatán, Motul, que es una de las ciudades que le sigue a Mérida, es el que tenía una cooperativa de más de cuarenta mil pesos. Y así sucesivamente podía yo fastidiar a ustedes con decirles todas las cooperativas que tenía el Partido Socialista de Yucatán. Las ligas de resistencia, que son las que formaban el Partido Socialista, también tenían escuelas nocturnas en donde iban los trabajadores y personas grandes que estaban dentro del Partido Socialista a aprender a leer y escribir, y eso no les ha gustado a los hacendados, compañeros; eso no han querido estos señores hacendados. Por eso es que cuando llegó el momento de que pudieran ellos disponer de personas especiales, como lo hicieron los Zamarripa, le amontonaron dinero para que acabara con el Partido Socialista, como lo hicieron. Y ese es el motivo, compañeros, por el que los hacendados yucatecos tienen que estar siempre en contra del Partido Socialista de Yucatán, porque éstos han visto el deseo de mejorar su condición económica, como su condición política. En las ligas de resistencia ningún trabajador puede votar sino en favor de los socialistas; estas ligas celebran sus convenciones, y estas convenciones son las únicas respetadas en el Estado. Por eso es que el Partido Socialista de Yucatán tendrá que triunfar sobre todos los partidos, porque en Yucatán no ha habido más que dos partidos: el Socialista y el Liberal Yucateco, que fue el que apoyó a Zamarripa descaradamente. No es verdad que en Yucatán haya Partido Liberal Constitucionalista. Este está formado nada más que de la directiva; si no, que diga el señor Alonzo Romero cuándo se formó el Partido Directivo Electoral de Yucatán; adónde hicieron ellos la propaganda; en qué pueblo formaron ellos otro partido. ¿Y ese Partido Directivo Electoral de Yucatán, no era el del señor Obregón? ¿el que postulaba al general Obregón? El señor Romero seguramente nos traerá hasta fotografías, pero ya sabemos perfectamente cómo se hacen las fotografías, para venir a pretender engañar a un pueblo honrado como es el de ustedes aquí, compañeros. (Risas. Siseos.) En Yucatán, compañeros, las elecciones se han hecho, como se han hecho toda la vida; mientras ha existido el Partido Socialista de Yucatán, no ha habido absolutamente ningún motivo para que las elecciones se hicieran de la manera que dice el señor Alonzo Romero. Cuando ha dominado el Partido Socialista en todo el Estado de Yucatán, nunca ha cometido ningún crimen, y si no, díganlo las elecciones de hace cuatro años. ¿Qué crímenes se registraron en el Estado de Yucatán durante la elección? ¡Ninguno! ¿Qué crímenes se han registrado en esta época, salvo los crímenes cometidos por el Liberal Yucateco? ¡Son los únicos que se han registrado en Yucatán! porque no solamente han conseguido estos señores quitarles las escopetas a los trabajadores, y sus machetes, sino también han procurado saquear sus establecimientos y saquear sus casas, y por eso, como tenían la fuerza de las armas, la fuerza de Zamarripa, por eso no más llegaron a conseguirlo; pero si los socialistas estuvieran armados, ¡otra cosa sería del Estado de Yucatán, que es lo que estamos deseando! Ahora bien; el señor Romero dice que las elecciones en el 1o. y 2o. distritos electorales fueron hechas bajo la presión del jefe de la Policía, el señor Benjamín Carrillo, mi hermano, y es una falsedad muy grande la que asienta el señor Romero, porque a todos los yucatecos que viven en el Estado, a todos los yucatecos honrados les consta que el jefe de la Policía, el inspector de la Policía en Yucatán era una garantía para toda la ciudad de Mérida, como era antes. Y no lo debo yo venir a decir; lo tienen que saber, lo tienen que decir los periódicos, aunque estos periódicos no sean independientes, como dice el señor Alonzo Romero. Para esto voy a volver a interrogar al señor Edmundo Bolio, para que tenga la bondad de decirme: Señor Edmundo Bolio ¿El director de "El Clamor Público" no es el señor Carlos Escoffié?

El C. Bolio: Sí, señor.

El C. Carrillo Puerto, continuando: ¿No es candidato del Partido Democrático de Yucatán el señor Carlos Escoffié? ¿Es verdad?

El C. Bolio: Sí, señor.

El C. Carrillo Puerto, continuando: Otra pregunta, señor Edmundo Bolio. ¿El señor Horacio Villamil no es acaso un escritor de la "Revista de Yucatán"?

El C. Bolio: Es redactor.

El C. Carrillo Puerto: ¿La "Revista de Yucatán" puede decirse que es un periódico independiente cuando se ha fundado con el dinero de los capitalistas? ¿Puede ser independiente un periódico de esa naturaleza? (Dirigiéndose al C. Bolio:) No lo puede usted decir.

El C. Bolio: Pido la palabra para contestar al compañero Carrillo.

El C. Carrillo Puerto: Diga usted lo que guste.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Bolio.

El C. Bolio: En respuesta a la interpelación que se me hace con relación a los dos periódicos, "Clamor Público" y "Revista de Yucatán", tengo que decir que yo me he dedicado alguna vez al periodismo y sé que se llama periódico independiente al que no tiene ninguna dependencia oficial ni liga alguna con el Gobierno, sino que tiene su criterio enteramente ajustado a la razón, a la justicia y a la legalidad.

El C. Alonzo Romero: ¡Así es la "Revista de Yucatán"!

El C. Carrillo Puerto, continuando: ¡Ese es el criterio de Bolio, pero no el criterio de los hombres honrados! (Risas.) Usted, señor Bolio, sabe perfectamente que la "Revista de Yucatán" es un

periódico que no ha hecho más que atacar al proletariado y, naturalmente, ha tenido que estar de parte del señor Alonzo Romero que es un capitalista, para defender sus intereses. Pues bien, las elecciones se hicieron en Mérida con toda regularidad, sin presión alguna, pues no es verdad que el jefe de la Policía se haya andado paseando de casilla en casilla; lo que sí es cierto, es que los miembros del Partido Liberal Yucateco anduvieron provocando el desorden formulando protestas en las casillas electorales. Ese Partido Liberal Yucateco es el que postuló a Bonillas, el que ha ensangrentado la tierra yucateca y es al que se afilió el señor Alonzo Romero. Yo puedo decir que cuando el señor Recio fue a Yucatán, el señor Recio fue dispuesto a trabajar en favor del señor Alonzo Romero: si no, que lo diga el plebiscito que fue a hacer con las autoridades. Había autoridades, cuando ustedes llegaron, señor Bolio en Sotuta, ¿no eran autoridades del Partido Liberal Yucateco? ¿No fue el pueblo quien ha recibido al gobernador del Estado? Es necesario que pongamos los puntos sobre las íes; sí, señores. Diga la verdad el señor Edmundo Bolio. (Risas.) Permítame usted; Voy a hacer otra aclaración. ¿No es cierto que usted y el señor Alonzo Romero, en compañía del gobernador del Estado, en Tekax, no pudieron ustedes celebrar el plebiscito porque éste señor se opuso, porque ese gobernador creyó que tenían la mayoría, sin embargo de que la mayoría la tenían los socialistas?

El C. Bolio: Pido la palabra para contestar.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Bolio: En la ciudad de Tekax fuimos a hacer el plebiscito, como en otras poblaciones; allí iba yo fungiendo de secretario particular y yendo de persona a persona; y honradamente afirmo - y entiendo también la honradez en ese sentido, y siento mucho que mi compañero el señor Felipe Carrillo Puerto sienta escozor porque yo diga la verdad en este sentido -,...

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: No, señor, no siento escozor.

- El C. Bolio, continuando:...que no sé por qué circunstancias no concurrieron casi todos los socialistas; pero en ese sentido allí sí triunfó el Partido Liberal Constitucionalista. (Aplausos.)

El C. Carrillo Puerto: Señores...

El C. Bolio: Un momento; voy a seguir, no he terminado; estoy en el uso de la palabra. Ciudadanos diputados: Yo ya había pensado que al terminar los debates iría a la tribuna para hechos, precisamente para rectificar lo que había dicho, porque tal parece que mi compañero Carrillo, a quien aprecio y de quien dependo por ser jefe del Partido Socialista, me ha llamado aquí alevosamente un falsario, y yo no estoy en condiciones de aceptar tal dicterio, porque yo sé que siempre he cumplido con mi honradez y siempre me he trazado una línea de conducta en este sentido. En tal virtud, declaro que sí triunfó el Partido Liberal Constitucionalista; tan es así, queridos compañeros, que ¿cómo entonces no vinimos a atacar al compañero Alonzo Romero que trajo la credencial por Tekax? (Aplausos.)

El C. Carrillo Puerto, Felipe: Yo no he tenido la intención de dudar de la honorabilidad del señor Bolio, al contrario; por lo mismo que sé que él es un hombre honrado y que es el único que entre nosotros estaba con el señor gobernador del Estado, por eso mismo le hago esas interpelaciones; pero es lógico suponer que si triunfó el Partido Liberal Yucateco, porque no es el Partido Liberal Constitucionalista el de Tekax, si triunfó el Partido Liberal Yucateco en Tekax, ¿por qué razón no se nombraron las autoridades inmediatamente en Tekax, como se había hecho en los otros pueblos? ¿por qué se esperó que el señor gobernador del Estado llegara a Mérida y a los dos días mandara a tres delegados?

El C. Bolio: Porque los partidos al fin no entraron en acuerdo ninguno y entonces el gobernador tuvo necesidad de llegar a Mérida y por acuerdo de ambos se dijo que se nombrarían tres personas neutrales para ir allá.

El C. Carrillo Puerto: En ese caso, si triunfó el Partido Liberal Yucateco, no es posible que no hubieran entrado en componendas los dos partidos. Ahora bien; el señor Alonzo Romero dice que kanasin, municipalidad de Mérida, es una población que, según le manifestó el señor José I. Novelo, sólo tiene 1,500 habitantes; pues, señor doctor Alonzo Romero, vea usted el padrón de Kanasin para convencerse de que hay allí novecientos hombres, todos socialistas y ninguno del Partido Liberal. En Progreso dice el mismo señor Alonzo Romero que se hicieron chanchullos en contra del Partido Liberal Constitucionalista, y yo le digo que no es verdad, porque allí los trabajadores están todos bien organizados y son socialistas, aunque es el único pueblo de Yucatán donde hay constitucionalistas; es allí donde sí tienen partidarios los constitucionalistas. Pero, ¿cómo es posible que creyera el señor Alonzo Romero que en Progreso y todos los demás pueblos que corresponden al 1o. y 2o. distritos triunfara él, si no era posible, si todos los pueblos de la ciudad de Mérida pertenecen al Partido Socialista y una gran mayoría de los trabajadores de Mérida son socialistas? Y, por último, yo debo decir clara y terminantemente, para que lo sepa todo el mundo, que la organización del Partido Socialista es una organización verdaderamente disciplinada. El Partido Socialista no va a votar por ninguna persona que no pertenezca al Partido Socialista; el Partido Socialista no va a votar por ninguna persona que no haya salido en la Convención que el Partido Socialista celebra... (Una voz: ¿Aunque sea analfabeto?... así fueran analfabetos. Todos son; pero, señores, sobre todo están acostumbrados a que en su Convención, el que resulte electo en esa Convención, todo el mundo votará por él, todos los socialistas. ¿Cómo quiere el señor Alonzo Romero que salieran a votar por él, si sabía perfectamente que el mismo Centro Directivo Electoral Yucateco lo desconocía por haberse unido al Partido Liberal Yucateco, que era el que había flagelado y asesinado al pueblo de Yucatán?....

El C. Gandarilla, interrumpiendo: ¡Moción de orden, señor presidente!

El C. presidente: Tiene usted la palabra para hacer una moción de orden.

El C. Gandarilla: Señor: Hay en el Reglamento un artículo, que si mal no recuerdo es el 195, que dice que las honorables galerías deben

guardar respeto y compostura y no intervenir en los debates. (Siseos.) Estamos dando ante el mundo entero, no solamente ante el país, con esta manera de alterar el orden, un espectáculo poco culto. Yo me permito respetuosamente, por conducto de la Presidencia, invitar a las galerías a que, como están integradas por personas cultas y honradas, se abstengan de hacer esas manifestaciones. (Aplausos. Siseos.)

El C. presidente: La Presidencia manifiesta al C. Gandarilla, que no se había alterado el orden. Por otra parte, debe hacer notar la Presidencia que ella no se ha querido constituir en dómine reprendiendo constantemente a las galerías; y más aún, que dado el mal ejemplo del C. Carrillo, que teniéndolo prohibido se dirigió a ellas, casi resulta consecuencia lógica el que ellas se dirijan también a él; (Aplausos.) y la Presidencia considera que todavía no es llegado el momento de intervenir a punto de amenazar a las galerías. Ruego, pues, a su señoría, atendiendo a esto, que deje que el debate siga su curso y la Presidencia por su parte estará atenta de que no vaya a introducirse el desorden, son intervenciones que jamás han podido y jamás podrán evitarse. (Aplausos.)

El C. Carrillo Puerto, Felipe: Sigo en el uso de la palabra. El señor Romero en su peroración dijo que Yaxché es una hacienda que consta de cien individuos; ¡falso completamente! No es una hacienda, es un paradero. De ese paradero se va a un pueblo que se llama Komchén, en donde concurren todas las haciendas de esa comisaría y por eso es que allí salieron quinientos socialistas, que aunque no quiera el señor Alonzo Romero son socialistas, porque son trabajadores de esas haciendas. Por último, no quiero cansar a los señores diputados con estas peroraciones completamente estériles, porque tenemos la convicción de que el señor Alonzo Romero tiene que pedir, con justísima razón y también celoso de su manera de ser, que sean expulsados de esta Cámara todos los socialistas; es natural que tiene él que trabajar por su clase, que tiene que trabajar por ellos, porque nada menos que dos días después de las elecciones tenía fuerzas federales en su finca, diz que para cuidar el orden. Diga el señor Alonzo Romero si es o no verdad.

El C. Alonzo Romero: Se encontraba allí esa fuerza porque ustedes querían quemar mi hacienda y saquearla.

El C. Carrillo Puerto Felipe: ¿Cómo es posible eso cuando ustedes saben que en esta época no se quema ningún campo, porque todo el campo está verdoso? Y usted, señor Alonzo Romero , tenía allá a los desgraciados soldados para obligar a los trabajadores a seguir trabajando. Porque no crean ustedes, no a todo el Estado de Yucatán ha llegado la libertad; en la hacienda del señor Miguel Alonzo Romero hay esclavitud, como en otras muchas; por eso es que él tiene que venir a trabajar porque nosotros no vayamos a repartir las tierras de los hacendados; eso es lo que está cuidando él, no es otra cosa. (Aplausos.)

El C. presidente: Tiene la palabra en contra el C. Alonzo Romero.

El C. Alonzo Romero: Ciudadanos diputados: No sé si contestar primero al señor Manjarrez o al señor Manrique; pero es necesario que yo me refiera antes que nada a lo asentado por el señor Felipe Carrillo Puerto.

El C. Carrillo ha asentado una serie de cargos que con la primera prueba en contrario que voy a presentar a vuestra soberanía os váis a dar cuenta de que no ha hecho más que calumniarme. Dice que el Partido Liberal Constitucionalista de Yucatán no existe; el C. Bolio honradamente ha dicho que he salido electo por el Partido Liberal Constitucionalista en la única región donde hubo autoridades naturales. ¿Qué hubiera sucedido en los otros distritos si también hubiera habido autoridades imparciales? Creo que aquí cabe el silencio. Dice el C. Carrillo que el Partido Liberal Yucateco es el mismo Partido Liberal Constitucionalista, y voy a probar que no es cierto. A propósito de una carta que recibí del señor general Obregón en que me autorizaba a invitar a todos los ciudadanos y a todas las clases sociales dentro del criterio de la revolución, lancé un manifiesto invitando a aquellos elementos que en efecto repugnan no con las doctrinas socialistas, conste, sino con el llamado Partido Socialista de Yucatán, para que ingresaran a nuestras filas como unidades, lo que no llegó a verificarse como lo certifico con este documento que está a vuestra disposición. Dice también el C. Carrillo que yo pido la expulsión de los socialistas de esta Cámara. Yo considero que en esta Cámara hay socialistas muy honorables y se presentará la ocasión para demostrar que no vengo sistemáticamente a atacar esa dulce doctrina, sino los procedimientos con que es violada. Los socialistas de Yucatán que ha invadido este local tienen la túnica salpicada de lodo y las manos ensangrentadas. El Partido Socialista, dice el señor Carrillo, es muy disciplinado. ¡Claro! Un ejército tiene que ser disciplinado cuando está sujeto a ignominiosas reglas; un pobre soldado que se fuga, si lo aprehenden, es fusilado. Esto sucede en el Partido Socialista de Yucatán. ¡¡Ay del infeliz socialista que no obedece la palabra del dómine, que no oye la voz de don Felipe Carrillo Puerto,.... ese pobre socialista, señores diputados, es asesinado de la manera más villana!! (Voces: ¡Pruebas! ¡Es cierto! ¡No es cierto!)

"Declaraciones del presidente del Partido Liberal Constitucionalista de Yucatán. "En un diario de la tarde de ayer leí las declaraciones que el señor licenciado don Enrique Aznar Mendoza, exdiputado liberal, dedica a sus antiguos correligionarios.

"Desde luego debo manifestar que los señores directores del Partido Liberal Yucateco están en su más completo derecho de reorganizarse y entrar a la lucha electoral, porque la Constitución otorga a todos los ciudadanos las mismas garantías: lo que sí no me explico, dentro del criterio de honradez política, es cómo van a tomar parte activa en una lucha política estrictamente revolucionaria los mismos que ayer apenas calificaron de traición a la patria el Plan de Agua Prieta, y con todas sus energías trataron de contrarrestar el noble impulso de la Revolución.

Aún están frescos en las memorias de los yucatecos, los telegramas de adhesión a Carranza que enviaron los señores directores del Partido Liberal

Yucateco y aquéllos en que llamaron traidor a Obregón. Tampoco se ha podido olvidar en tan breve tiempo, que los directores del Partido mencionado se ufanaban no sólo en el Estado, sino en toda la República, de ser los primeros que lanzaron a la Nación la candidatura del ingeniero Bonillas. Por supuesto, con la propaganda de prensa tan espléndidamente pagada en México por la Tesorería nacional, ningún obregonista ni gonzalista ignoraba que en Yucatán el Partido Liberal Yucateco era el portaestandarte del bonillismo.

"No ignoro y deseo que todos los yucatecos honrados del interior del Estado se fijen bien en esto, que para postular a Bonillas, no se consultó la voluntad de los ciudadanos que forman la masa votante de todos los partidos y que los partidos y los liberales honrados de los pueblos que siempre se han distinguido por sus ideales revolucionarios, oyeron con sorpresa el nombre de Bonillas, que los directores de Mérida, habían acordado. Por esto el Gran Partido Liberal Constitucionalista ha abierto los brazos a todos los hombres sanos y revolucionarios, sin excepción, para llevarlos al triunfo dentro del decoro de la Revolución.

"Con pena he visto que el señor licenciado Aznar Mendoza declara que el Gran Partido Liberal Constitucionalista propone bases indecorosas al Partido Liberal Yucateco, para llegar a una fusión. Desde luego debo manifestar categóricamente, que el Partido Liberal Constitucionalista que yo presido, no ha pretendido la fusión, como erróneamente dice el licenciado Aznar Mendoza, pues como él debe saber, los señores directores del Partido Liberal Yucateco nos invitaron a una plática y con este motivo comisionamos a dos de nuestros miembros para escuchar los deseos de los señores exdiputados liberales. Estos, durante la plática se empeñaron en que se postulara al Congreso de la Unión a dos candidatos propuestos por ellos: como no hemos pensado por un sólo minuto claudicar de nuestros principios y no podemos ni podremos jamás sostener la candidatura de quienes se ufanaron de ser los primeros bonillistas de la República, y por ende enemigos de la Revolución actual, rechazamos las proposiciones de los señores exdiputados liberales, manifestándoles que sólo estamos dispuestos a aceptarlos en nuestro seno como unidades.

"Esto mismo declaro respecto al Partido Socialista, que sí lanzó la candidatura del general Obregón, fue por despecho, pues si el pueblo ignora esto, bueno es de una vez por todas que lo sepa: el señor Carrillo fue a México, días antes de las elecciones locales de diputados, a tratar de conseguir el apoyo de los personajes de entonces para triunfar en ellas, derrotando al Partido Liberal Yucateco. Entonces pudo verse al hoy intransigente obregonista, correr tras la sombra de Barragán y Luis Cabrera, buscando sustento para sus ambiciones y derrochando en banquetes los dineros que tanta falta están haciendo ahora al pueblo yucateco. Desahuciadas todas sus pretensiones, pues ni siquiera consiguió hablar con el señor Carranza, Carrillo, ciego de ira y de despecho, resolvió echarse en brazos del obregonismo, y así lo hizo, tornando a ésta en los momentos en que Carranza, después de cinco años de oir los lamentos de la sociedad yucateca contra los desmanes socialistas, volvía al fin los ojos a este desventurado Estado; pero con tan mal tino, que puso en manos de un pretoriano la obra que debió encontrar al mismo pueblo yucateco, con sólo dejarlo en plena libertad de ejercitar sus derechos cívicos.

"Por estas razones, tampoco podremos hacer ligas con los directores del llamado Partido Socialista; pero sí aceptamos en nuestro seno a todos los hombres honrados que, por equivocación, hubiesen ido a formar en él, como lo estamos haciendo, pues diariamente recibimos un buen número de tarjetas rojas de quiénes oídas nuestras prédicas, anhelan el firme sostén revolucionario de nuestra bandera.

"El Partido Liberal Constitucionalista lamenta tanto más la actitud del señor Aznar y compañero, cuanto que tiene la impresión de que su error tal vez obedece a los impulsos de la campaña personalista que pretende llevar al seno del Partido Liberal Yucateco, el venerable anciano señor Pérez Ponce, muy estimable en los campos de cualquiera actividad que no sea la política, pues con ser tan sectario como el señor Carrillo, casi resulta el maestro de éste.

"Por lo demás, el Partido Liberal Constitucionalista Yucateco abre los brazos a todos los habitantes del Estado, que quieran triunfar sosteniendo los principios de esta Revolución, y únicamente no acepta ni puede aceptar ni a los directores del bonillismo ni a los directores del llamado socialismo, obregonistas a fortiori.....- Doctor Miguel Alonzo Romero."

Con motivo de ese manifiesto que yo lancé, el C. Carrillo Puerto lanzó otro, invitando a la juventud intelectual de Yucatán, y se contestó a este ciudadano en la siguiente forma: (Yo no traigo solamente "El Clamor Público", como dice el C. Carrillo Puerto, sino que traigo también la "Revista de Yucatán", "El Correo", "La Opinión" y hasta la prensa que es un periódico de un sobrino de don Florencio Avila y Castillo, reconocido bonillista y el más inmoral de todos los políticos que han pisado el dorso del planeta.) Y he aquí, ciudadanos diputados, este periódico:

La inconmensurable falsedad de Felipe Carrillo en sus pomposos manifiestos.

"¿Quién puede creer en las virtuosas palabras de un criminal que hasta ayer, con lujo de impunidad, mandaba a asesinar a mansalva, a incendiar humildes moradas y a saquear establecimientos?

"¿Pretende , acaso, el lobo vestirse con piel de oveja?

"Hemos leído con detenimiento dos llamados manifiestos que le dieron a Felipe Carrillo para firmar, sobre todo el último, dirigido a la intelectualidad, cuya literatura barata, por más barata que sea, no puede ser producto del cerebro de Carrillo , que conocemos hasta dónde puede producir.

"Pero ¡bah!, ya que los firmó y aparece él como diciendo lo que otro le escribió, vamos a exponer la meridiana falsedad de lo que dice, para que los que no lo conocen, sepan a qué atenerse.

"Nos permitimos, ante todo, recordar a la sociedad yucateca aquellos tiempos, cuando el Amo y Señor de los socialistas, el general Alvarado, mandaba colgar humildes gentes en el roble de Montejo, y el Partido Socialista era el terror en el

Estado, el actual presidente de los socialistas andaba de pueblo en pueblo y de hacienda en hacienda, con su tea incendiaria, aconsejando a los analfabetos indios la destrucción de la riqueza pública, al asesinato, al saqueo y al robo.

"A causa de esa doctrina salvaje, cuántos pobres humildes trabajadores cayeron bajo el filo de los machetes de los asesinos que encabezaban Carrillo y socios; a causa de esa prédica de bárbaros, cuántas humildes chozas de labriegos, cuántos pequeños establecimientos y cuántas propiedades fueron arrasados, saqueados y entregados al fuego.

"Allí tenemos nuestro martirologio que enseña con toda su desnudez el número de crímenes cometidos por la banda dirigida por Carrillo; y para no hacer interminable esta relación de perpetuos atentados, bástenos citar dos hechos muy elocuentes, que contrastan con lo que ahora dice Carrillo en los manifiestos que le han dado para firmar; primero: cuando el coronel Mena Brito y sus acompañantes fueron reducidos a prisión el 4 de febrero de 1917, después que lo intentaron asesinar desde el balcón del Gran Hotel, el hoy magnánimo Felipe Carrillo y su cuadrilla, publicaron una hoja impresa con tinta roja, en la que pidieron a su amo, el general Alvarado, que éste mandara asesinar en la cárcel a Mena Brito y compañeros, y una vez muertos, que otra persona les corte las cabezas y se las entreguen para quemar en la plaza pública, para que así nadie pretenda volver a perturbar la tranquila forma de mangonear que habían encontrado. Segundo: Tres días antes de las elecciones de 4 de noviembre de 1917, Felipe Carrillo pronunció en la Plaza Grande un bárbaro discurso, amenazando a la sociedad yucateca con traer a esta capital a cuarenta mil indios, para acabar con los blancos y destruir cuanto signifique civilización, en castigo de la adversidad que dicha sociedad tenía al Partido Socialista.

"Después de conocer estos antecedentes criminales de Carrillo; después de haber actuado durante cuatro años como jefe de una partida de malhechores; después de haber predicado la inmunidad y haber gozado él mismo, como ahora goza de esa impunidad, nos sale a la palestra con sus palabras de Amor, de Fraternidad, de Unión, de Progreso y Civilización.

"¿Habéis escuchado de labios de una prostituta frases de ponderación a la virtud, a la honradez doméstica y de fidelidad al esposo?

"Qué diríais si de labios de un ateo escuchaseis oraciones elevadas hacia Dios?

"¿Qué, si un avaro os habla de esplendidez?

"¿Y qué, de Felipe Carrillo que ayer mandó matar a sus semejantes, si ahora os habla de Amor, de Fraternidad y de Unión?

"¿Pueden ser sinceras las frases de la prostituta, del ateo y del avaro?

"No, mil veces no.

"Aquel que, como Felipe Carrillo, tiene una ejecutoria ya trazada; que, con sus antecedentes, ha probado lo que es y lo que siente, no puede sinceramente sentir lo que ha expresado en sus dos últimos manifiestos.

"Es que los tiempos han cambiado: don Salvador Alvarado, su amo y señor, aun cuando ocupa lugar elevado en la actual administración, no goza de aquellas facultades que tuvo desde 1915 hasta 1918 y, por consiguiente, no cuenta con toda la impunidad que éste le otorgó.

"Y es que hay algo más que le impide continuar su labor criminal; la unión de todo el pueblo yucateco, bajo la bandera liberal, que está en disposición de atajar la corriente de asesinatos, saqueos e incendios, que de buena gana quisiera el mismo Carrillo emprender nuevamente.

"De allí que ese lobo que conocemos demasiado, pretende ahora vestirse con piel de oveja.

"Pero estate alerta, pueblo yucateco: aunque lo veas cubierto de lana, debajo de esa lana está la peluza de la hiena humana.

"Cuídate de él, que es el mismo de ayer.

Esta es la prueba de lo que yo decía, y como ésta hay muchas. Decía el C. Carrillo y a propósito de esto voy a ilustrar el criterio de esta Asamblea; después seguiré adelante. Este es un periódico de tantos:

"Los bochornosos sucesos de Opichén.

"Los socialistas, víctimas de sus propias prédicas incendiarias, dan fuego al local de su "Liga de Resistencia".- Intervención del jefe del destacamento.- "Polín" otra vez sobre la brecha.- Los vecinos de Maxcanú dicen que de allí no saldrá vivo.- Otras importantes noticias.

"En las primeras horas de la mañana del domingo, supimos por medio de algunas personas que tuvieron la bondad de indicarnos, que algo grave había ocurrido en la ciudad de Opichén, y que a esto no eran ajenos los siempre bien conocidos socialistas. La paz de aquella localidad, que hasta hace poco tenía la fama de ser una de las más morigeradas en cuestión de costumbres, había sido alterada, llenando del consiguiente pavor a las dignas familias que comenzaron a abandonar la población, en previsión de muy factibles desórdenes.

"Sucedió que el alcalde municipal de aquella población, Juan Martín, quien tomó posesión cuando la famosa jira de "establecimientos de consejos municipales" del señor Recio, comenzó a obligar materialmente a todos y cada uno de los ciudadanos, para, a la fuerza, ingresarlos al llamado Partido Socialista, que tan funesto ha sido para los intereses y tranquilidad de Yucatán y los yucatecos.

"Víctimas de propias prédicas incendiarias, temibles por los estúpidamente bolshevikis, que, los llamados propagandistas de aquella agrupación política vienen haciendo desde hace mucho tiempo, los que tenían tarjeta roja se insubordinaron por los procedimientos del alcalde municipal y el comandante de Policía, un individuo que de esta ciudad llevó Martín, de nombre Aurelio Can y ya en desbandada, el sábado por la noche, provistos del famoso "garrote" y de la a todas luces signo de incivilización y barbarie, la tea incendiaria, prendieron fuego al local que ocupa la "Liga de Resistencia Socialista", y en aquella noche, el rojo fuego iluminó de pronto la tranquila ciudad, causando la consiguiente alarma entre las pacíficas familias y los indefensos ciudadanos.

En aquellos mismos momentos, el alcalde, encabezando a una partida de individuos perfectamente conocidos por sus malos antecedentes, se dirigió a provocar a los del Partido Liberal Constitucionalista, y cuando éstos ya veían que la colisión era

irremediable, con un signo de patriotismo dieron cuenta al jefe del destacamento federal en ésa, saliendo inmediatamente un pelotón de hombres, que volvió la confianza y la paz a aquellas pobres gentes arrastradas por el barbarismo incalificable de los señores socialistas.

"Gracias a la actitud asumida por el delegado general del Partido Liberal Constitucionalista, señor Evaristo Gil y Gil, no tenemos que lamentar muchas y muy funestas consecuencias, pues en los momentos de más desórdenes, y cuando ya los ánimos se iban agriando, él, con sangre fría y teniendo en cuenta las prédicas del doctor Alonzo Romero y de todos los demás idealistas del Partido Liberal Constitucionalista, "Tranquilidad, Orden y Paz", aconsejó a las masas a no hacerse justicia por su propia mano.

Por las noches, el alcalde Martín, en contubernio con el comandante de la Policía, Can, andan atropellando a todos los que constituyeron las autoridades liberales, con lo que han sembrado el terror por aquella comarca.

"Ahora, el mismo señor Gil y Gil piensa que si aquellas autoridades no van a respetar los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos, abogarán ante quien corresponda con tal de que, en nombre de la culta sociedad de Opichén, se les remueva por indignas y faltas de aptitud.

"Polín otra vez sobre la brecha

"Nuestro mismo corresponsal nos informa que ayer paso por aquella localidad, rumbo a Maxcanú, el señor Manuel González, eximpostor del Congreso local, farsante eterno en la cuestión política y hombre perfectamente odiado con muy justas razones, por casi todos los habitantes de aquel rumbo.

"Se nos dice que esta vez Polín no saldrá con vida de aquella localidad, pues con el pretexto de hacer propaganda, va a encabritar a las masas inconscientes de indios con sus incendiarias prédicas, aconsejándolas al desorden, al crimen y al pillaje.

"Ya se sabe por si mañana se le arranca la vida al famoso Polín. Ya se sabe que "ha sembrado vientos y recogerá tempestades."

"Hasta aquí todos los informes que nos han sido proporcionados, y en espera de mayores y más concisos sobre este mismo asunto, esperamos, para luego informar con toda oportunidad a los lectores de "La Opinión".

"Mérida, 12 de julio de 1920."

Opichén en el pueblo en donde dice Carrillo que tengo una hacienda. Y tanto me han llamado capitalista, tanto me llaman hacendado, tanto me hacen el cargo de latifundista, que ya me empiezo a sentir feliz. Cedería, si gusta el señor Carrillo, todo lo que me atribuye con la condición de que él me diera en cambio la hacienda llamada "Partido Socialista", porque ésa es una finca más productiva, y lo voy a demostrar. (Aplausos.)

¿Me permite el señor Carrillo una interpelación?

El C. Carrillo Puerto Felipe: Sí, señor.

El C. Alonzo Romero: Diga el señor Carrillo cuál es la profesión, oficio o renta de que ha vivido durante estos últimos cinco años, antes de que el Gobierno federal le diera una "chamba", como se llama en mi tierra a un sueldo de treinta pesos diarios de que goza como inspector forestal, puesto que desempeña sentado aquí, tal vez con el objeto de inspeccionar las damas de las galerías.

El C. Carrillo Puerto Felipe: ¿Cinco años? ¡No es verdad!

El C. Alonzo Romero: Bueno; de modo que su señoría...

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: Tengo dos años de haberme metido a la política, y en estos dos años he sido diputado al Congreso local del Estado.

El C. Alonzo Romero: A propósito de dos años, tenga la bondad de decirme el señor Felipe Carrillo Puerto, ¿qué número de ciudadanos socialistas estuvieron afiliados al partido durante los últimos dos años?

El C. Carrillo Puerto Felipe: Más de sesenta mil.

El C. Alonzo Romero: Diga usted, ¿qué cantidad mensual paga cada uno?

El C. Carrillo Puerto Felipe: Al partido, a la Liga Central de Resistencia no pagan ni un centavo, porque toda la Liga les pagaba para que ellos tuvieran dinero y fomentar a sus cooperativas y todos los asuntos que se relacionaban con ellos.

El C. Alonzo Romero: Yo voy a hacer números, ciudadanos diputados. Cada ciudadano del Partido - Socialista - y dígalo todo Yucatán, y allí está el señor Bolio que puede decirlo, pero no quiero seguirlo molestando -, cada ciudadano paga un peso cincuenta centavos mensuales. El señor Carrillo Puerto dice que eran sesenta mil; quiero que hubieran pagado únicamente treinta mil. Treinta mil individuos, a razón de $1.50 mensuales, vienen siendo $45,000.00 mensuales, y en dos años son como $1,000,000.00...

- El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: ¡Por eso usted desea ser del Partido Socialista!

El C. Alonzo Romero, continuando: Dice muy bien el C. Carrillo Puerto; realmente me sentiría muy satisfecho cobrando esas rentas. Yo quiero preguntar al C. Carrillo Puerto, ¿en qué se ha empleado esta cantidad? ¿Esta cantidad desapareció? El me responderá que el coronel Zamarripa se la robó; que el coronel Zamarripa quemó las ligas de Resistencia y que allí ardió todo el dinero. Yo creo que más de un millón de pesos, ciudadanos diputados, nunca pueden permanecer en las cajas de una Liga; los hubieran depositado en un Banco o en algún lugar seguro. Pero ésta es una parte; por otra, a propósito de cooperativas que él mismo declara que en todos los pueblos o, mejor dicho, en las cabeceras, en los municipios fueron instaladas. En Mérida se instaló una cooperativa con un capital de $200,000.00 ó $100,000.00 que dio la Compañía de Fomento y $100,000.00 que dió la Tesorería General del Estado.

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: No fue cooperativa; no es verdad.

El C. Alonzo Romero: Bueno; un establecimiento.

El C. C. Presidente: Suplico al C. Carrillo que cumpla con el Reglamento.

El C. Carrillo Puerto Felipe: Bueno; pues él me interroga.

El C. Alonzo Romero, continuando: Un

establecimiento, ciudadanos diputados, con un capital de $200,000.00 Don Carlos Castro Morales, que fue arrastrado al bonillismo por el C. Carrillo, me declaró con las lágrimas en los ojos que al hacerse la liquidación de esta tienda tuvo una quiebra a los seis meses de $60,000.00. ¿Dónde acabaron estos ...$60,000.00? En mi tierra se dice: ¡Averígüelo Vargas! La Comisión Reguladora del Mercado de Henequén dice el señor Carrillo Puerto que se formó con la idea de dar auge a los hacendados. La Comisión Reguladora del Mercado de Henequén, me permito interpelar - con permiso de la Presidencia -, al C. Zubaran, para que me diga con qué capital se fundó, poco más o menos.

El C. Zubaran: Pido la palabra.

El C. presidente : Tiene usted la palabra.

El C. Zubaran: La reguladora en 1915 estaba fundada ya hacía tres años; tenía un capital existente en henequén y un crédito grande en el exterior. En 1915, bajo los auspicios del general Alvarado, siguió funcionando con mayor crédito y por las condiciones del país, un grupo de hacendados en Yucatán cooperó también a la formación de la Reguladora y de allí vino el auge en ese tiempo. Después, condiciones que no son del caso enumerar...

El C. Alonzo Romero, interrumpiendo: Lo que quiero saber es con qué capital se formó y a qué capital llegó a la salida del general Alvarado.

El C. Zubaran: No puedo precisarlo.

El C. Alonzo Romero: ¿Serán doce o catorce millones?

El C. Zubaran: Cuando el general Alvarado, serían $6,000,000.00.

El C. Alonzo Romero: ¿Emitió papel la Reguladora por valor de unos $2,000,000.00 aproximadamente?

El C. Zubaran: Si, señor.

El C. Alonzo Romero: Aquel dinero de la Reguladora, ciudadanos diputados, en gran parte se lo absorbió el Partido Socialista; en su inmensa mayoría se lo llevó el aire y en estos momentos la Reguladora no tiene para recoger su papel. Los Ferrocarriles Unidos de Yucatán tenían un capital de $15,000,000.00, y en estos momentos tienen una quiebra de $8,000,000.00. ¿Y saben ustedes en qué ha parado la Reguladora? Pues es una señora que hoy duerme apaciblemente el sueño de la muerte en la calle 59 de la ciudad de Mérida, lo mismo que el Partido Socialista en la 64, porque cuando murió la Reguladora pereció el llamado Partido Socialista de Yucatán.

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: ¡No es verdad!

El C. Alonzo Romero, continuando: A propósito de revolucionarismo y de la fundación del Partido Socialista, me voy a permitir manifestar que el C. Felipe Carrillo Puerto no ha sido el fundador de este partido. Cuando el C. Carrillo Puerto se andaba peregrinando por otros rumbos, el C. Carlos Castro Morales, el general Alvarado y dos o tres ciudadanos más fundaron el partido, y cuando aquel entonces, el señor Carrillo Puerto andaba huyendo por otras regiones. Hay una circunstancia especial: que cuando el general Alvarado llegó a Yucatán el C, Carrillo Puerto estaba en los Estados Unidos, y al llegar a Yucatán fue aprehendido y encarcelado. Se dice - y esto no lo digo yo, lo dice don Tomás Pérez Ponce - que porque los villistas le habían dado a usted una suma para llevar una expedición a Yucatán y que usted se cogió el dinero; que los zapatistas le dieron a usted $15,000.00 y que tampoco dio usted cuenta de ellos. Aquí están los comprobantes.

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: ¡No es cierto!

El C. Alonzo Romero, continuando: Y oigan ustedes esto, señores diputados... (Voces: ¡Pruebas! ¡Pruebas!) Aquí están las pruebas. (Voces: ¡Que se lean!) Después, ciudadanos diputados... (Voces: ¡De una vez!) Lo publicó don Tomás Pérez Ponce... (Voces: ¡Esa no es prueba!) Cuando un individuo hace un cargo, diciendo que otro es un ladrón, se hace responsable de lo que dice... (Aplausos Voces: ¡Sin embargo, puede ser calumnia!) El C. Carrillo estuvo preso en Mérida, porque debo decir que ha sido huertista, porfirista, zapatista, socialista, alvaradista, antialvaradista, obregonista y todos los istas habidos y por haber, y aquí está demostrado; el C. Carrillo, que tanto blasona de amor a sus semejantes, diga si no perteneció a un partido conservador que se llamó el "Morenismo de Yucatán" y que este partido era nada menos que la reliquia del partido imperialista, del partido conservador que hizo los honores a Carlota la emperatriz; y diga también el C. Carrillo si cuando militaba en ese partido no asesinó a un pobre hombre llamado Arjonilla... (Aplausos.)

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: Pido la palabra para una alusión personal.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Carrillo Puerto Felipe: Este señor está trayendo a colación asuntos ya muy antiguos... (Murmullos.) Voy a decir la verdad. Pertenecí al partido morenista y me honro de haber pertenecido a él, porque estaba compuesto de todos los trabajadores honrados, y no es verdad que yo haya ido a asesinar a un hombre, sino que los hacendados pagaron a ese hombre para que me asesinara y yo me defendí. (Aplausos.)

El C. Alonzo Romero, continuando: Cuando esto sucedió yo era estudiante y no me metía en política; eso sucedió en la época del pinismo...

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: Ya dije que lo hice en defensa propia.

El C. Alonzo Romero, continuando: El C. Carrillo dice que soy latifundista, que tengo un gran capital, que tengo una gran hacienda y que no le doy tierras a nadie; voy a probarle al C. Carrillo cómo él con todas estas sumas que he expuestos a la Asamblea, no ha comprado un sólo palmo de tierra para repartir a los "pobres indios", como dice. ¡El mismo declara que traficaba con la Constitución por allá! (Risas.) Desde 1916 soy propietario de ese pequeño rancho y estoy dispuesto a cedércelo al señor Carrillo Puerto, pero con la condición de que lo administre bien. Porque el señor Carrillo Puerto no es administrador notable; ha derrochado mucho dinero y ha tenido la habilidad de que nada tiene a su nombre. Todo está a nombre de su cuñado; tiene tres o cuatro casas y, sin embargo, aquí ha ido hasta la Tesorería para pedir quinientos pesos a cuenta de dietas, que yo no sé cómo se los han dado...

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: ¡Es una falsedad muy grande lo que usted está afirmando! ¡Está usted acostumbrado a obrar siempre en esa forma! Si yo he pedido quinientos pesos, es porque los necesito para vivir.

El C. Manrique: Y yo le he dado la fianza.

El C. Carrillo Puerto Felipe, dirigiéndose al C. Alonzo Romero: ¡Usted es un calumniador!

El C. Alonzo Romero, continuando: ¡Eso lo es usted! Voy a probar, señores diputados, que el señor Felipe Carrillo Puerto sí es un calumniador...

El C. León Luis L., interrumpiendo: ¡Moción de orden, señor presidente!

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Luis L. León para hacer una moción de orden.

El C. León Luis L: De acuerdo con el Reglamento, pido a su señoría que exija, tanto a los oradores del pro como del contra, que se limiten a debatir el punto a discusión, porque estamos dando un espectáculo muy poco digno de esta Cámara. (Aplausos.)

El C. Alonso Romero, continuando: Pero es necesario, señores diputados, desenmascarar a los farsantes. Voy a demostrar con documentos a esta Asamblea que yo sí he repartido tierras a los indios; aquí están los comprobantes legítimamente autorizados por el presidente municipal, números 17, 18 y 19. Yo invito a cualquiera a que se acerque a mis terrenos, para que vea si no únicamente me queda lo cultivado; y estoy en disposición de probar que, como yo, nadie trata a sus jornaleros con toda clase de consideraciones; con toda seguridad el señor Carrillo no sería nunca mi jornalero, porque acostumbro escogerlos honrados y trabajadores. Mis trabajadores viven en muy buenas casas y están en magníficas condiciones, la prueba es que uno de los pueblos que más votos nos dieron durante las elecciones para diputados fue el de Opichén, donde se encuentra situada precisamente la finca. Esto lo puedo comprobar con documentos que obran en la Oficialía Mayor; de tal manera que he probado palmo a palmo que el C. Carrillo no ha hecho otra cosa que venir a calumniar.

El C. Manrique, interrumpiendo: ¡Muy bien probado!

El C. Alonzo Romero, continuando: El diputado León decía que debemos sujetarnos al texto del dictamen que está a discusión. Realmente he de manifestar a ustedes, que el verdadero punto a discusión es el que había señalado el C. Siurob: que había que respetar la soberanía popular; y he probado hasta la sociedad que hubo imposición, que hubo presión de parte de las autoridades y que esa fue la razón de que estos individuos obtuvieran la mayoría de boletas. Para concluir, para que no crean ustedes que vengo a sorprenderlos, aquí tienen las pruebas de lo que he asentado; he aquí una prueba: un pobre hombre macheteado de la manera más villana en el pueblo de Cacalchén.

El C. Carrillo Puerto Felipe, interrumpiendo: ¡Que se vea qué periódico es!

El C. Alonzo Romero, continuando: Aquí tienen ustedes "La Revista de Yucatán donde gráficamente se presenta también el cadáver de un compañero nuestro muerto a machetazos, y así por el estilo. Aquí tienen ustedes otro caso publicado en "El Universal" de ayer. Vendrá a decir aquí el señor Carrillo que es un periódico pagado y reaccionario. "El Universal" es el periódico que más se lee en toda la República, pésele a quien le pese. El "Excelsior" es también otro periódico muy leído y que nos merece todo crédito, como también lo es "El Heraldo de México" y como lo son casi todos. Aquí tienen ustedes otro caso: "Siguen en Yucatán los atentados del Partido Socialista..." Esto lo dice el número de "Excelsior" correspondiente al día de ayer.

"....Mérida, 17 de agosto.- Una bomba de dinamita hizo explosión en la plaza de Tachibichén, alarmando sobremanera a la pacífica población.

"A la mañana siguiente se encontraron bombas cargadas con dinamita, en las puertas de los dos únicos establecimientos comerciales del pueblo.

"Luis Concha, jefe socialista de Tecoch y autor de los desórdenes que ya he informado, fue consignado a un juez de lo Criminal.

"En la población de Dzitas, fue saqueada la tienda del señor Marcelo Esquiliano, situada en la finca Kumché. La noche siguiente, en el mismo Dzitas, balacearon los socialistas la casa de Marcelo Almeida, agente de correos.

"Los vecinos, alarmados por esta serie de atentados, piden urgentemente garantías.

"A mayor abundamiento, en el propio pueblo de Dzitas, los comunistas lapidaron cruelmente al anciano Vicente Barroso, saqueándole su casa".

También apareció una nota publicada en "EL Universal" en que se daba cuenta de que fueron encontrados en un pozo treinta y nueve cadáveres por obra y gracia de los llamados socialistas capitaneados por José Pío Chuc, en la Villa de Hunucmá.

El C. Manrique: ¿Quién dio la información?

El C. Alonzo Romero: "El Universal" de ayer, fundándose en un telegrama que se recibió de Yucatán. Aquí están las pruebas. "¿Dónde están las garantías?"... Oigan ustedes. ¿Dónde están las garantías, ciudadanos diputados? Es la cuestión moral que no hay que perder de vista. "¿Dónde están las garantías y la justicia?" dice "La Revista de Yucatán", periódico que califica Felipe Carrillo de reaccionario y vendido a los capitalistas. Aquí están los hechos concretos.

"PROMESAS Y HECHOS

"Promesas.

"La Revolución no viene enarbolando la bandera de la venganza. Se hará justicia a todos dentro de la ley."

(D. Enrique Recio. Discurso pronunciado desde un balcón del Palacio de Gobierno, la noche del 18 de junio último.)

"Daré toda clase de garantías a la sociedad, haciendo que la libertad y la justicia imperen en todo el Estado."

(Declaraciones del señor Recio a "La Revista de Yucatán", edición del 22 de junio último.)

"EL Gobierno de mi cargo no está dispuesto a consentir que las autoridades que de él dependen desprestigien la labor de orden y moralidad que se ha impuesto, en la inteligencia de que quien lejos de servir a la sociedad en general se constituya en más vulgar agente político, para beneficiar

intereses de partido, deberá presentar su inmediata renuncia..."

(Circular del señor Recio de fecha 24 de junio último, a las autoridades del Estado.)

"Hechos concretos.

"No queremos ser difusos, para no cansar al lector, y así, sólo vamos a reseñar los ocurridos en el lapso brevísimo de tiempo del 1o. al 15 de julio en curso. Es decir, una quincena.

"En Cacalchén, fue bárbaramente sacrificado a machetazos el C. Alejo Montero, cuyo retrato, publicado en este periódico, provocó indignación general, pues puso de relieve la crueldad del salvajismo de los criminales.

¿Están presos los asesinos para satisfacer a la vindicta pública?

"En Samahil fue proditoria y cobardemente asesinado a balazos el honrado C. don Fernando Sosa, agente y corresponsal de "La Revista de Yucatán."

"¿Han sido detenidos los matadores"?

"En las inmediaciones de Tixpéaul fue asaltado y muerto a balazos el señor don Pedro Ceballos, miembro útil de la sociedad.

"¿Están encarcelados los criminales?

"En el trayecto de su finca de campo al pueblo de Cansahcab, casi en las inmediaciones de éste, fue asaltado y herido el hacendado don Onésimo Martínez.

"¿Han sido presos los asaltantes?

"En las inmediaciones del pueblo de Samahil fue asaltado y herido el señor Esteban Borges, encargado de la finca de campo "Balché", cuando se dirigía a ella.

"¿Están en la cárcel los bandidos?

"El humilde C. Apolonio Moo fue asaltado y herido cuando iba en su carro, en la inmediaciones del pueblo Kopomá.

"¿Purgan en la cárcel su delito los facinerosos...?

"El señor Zumárraga, de Sotuta, en un remitido que publicamos hoy, denuncia el hecho de que los asesinos del venerable anciano don Delfín Mendoza Alvarado sacrificado cobardemente en aquella villa, se pasean por el pueblo de Huhí.

"¿No se pasean también impunemente y no se les ha visto conferenciando con "Personajes" en el propio Palacio de Gobierno, los presuntos responsables de los numerosos y no menos proditorios asesinatos cometidos en Hunucmá...?

"Pero "en cambio", los exdiputados liberales fueron encarcelados con lujo de fuerza, habiendo facilitado su pistola al propio señor gobernador y los caciques de Tunkás y de Telchac encalabozaron también a los corresponsales de este diario en las citadas poblaciones, con mengua de la Constitución de la República, por el sólo hecho de sustentar ideas opuestas a las de los hombres del poder.

"¿No cabe, pues, pensar que hay un abismo entre las promesas y los hechos?

"¿No es lógico suponer que están muy por demás las prisiones y los jueces, y que es preferible que las cuantiosas sumas en que unas y otros se invierten, sean destinadas para pagar los sueldos de los sufridos maestros de escuela, por ejemplo...?

"¡Y nos hacemos la ilusión de creer que vivimos en un país civilizado!"

Aquí está comprobado plenamente, ciudadanos diputados, que los socialistas vituperan a los burgueses y matan solamente a los indígenas de que tanto blasonan y a los que tanto explotan. Después de haber hecho toda esta reseña, vosotros sabréis perfectamente a qué ateneros. Yo he cumplido con un deber al venir a este lugar más alto de la Representación Nacional, a denunciar todos estos hechos delictuosos.

Yo no permití, y esto lo declaro solemnemente, que se pusieran a discusión hace algunos días, los dictámenes relativos a las credenciales chorreando fraude de esos hombres, para no tener que verme en el duro caso de recibirles la protesta, porque al decir ante mí: "yo protesto", los torrentes de sangre de nuestros correligionarios con que han inundado el suelo de Yucatán, al brotar de aquellas manos, hubieran caído como una maldición sobre mi conciencia. (Aplausos.)

El C. Díaz Soto y Gama: Pido la palabra para rectificación de hechos, conforme al artículo 101 del reglamento, que dice: "Los individuos de la Cámara, aun cuando no estén inscriptos en la lista de los oradores",... Y yo sí lo estoy, y aun cuando no lo estuviera..." podrán pedir la palabra para rectificación de hechos o contestar alusiones personales". Pido pues, la palabra, para rectificación de hechos o contestar alusiones personales". Pido pues, la palabra, para rectificación de hechos.

El C. presidente: Tiene la palabra, para rectificación de hechos, el C. Antonio Díaz Soto y Gama.

El C. Díaz Soto y Gama: Quiero rectificar.... (Voces: ¡Tribuna! Quiero rectificar desde luego este hecho, que es un hecho fundamental en el debate: Aquí se ha discutido todo, menos lo que debía discutirse. (Aplausos.) Voy a probarlo, porque es inicuo y no sé cómo calificarlo; porque no quiero seguir el ejemplo del señor doctor Alonzo Romero; es inicuo, digo por lo menos, que se trate de desorientar a la Asamblea con ciertas elucubraciones impertinentes en este caso. No se trata aquí de hacer la apología del Partido Liberal Constitucionalista, ni menos del Partido Liberal Yucateco, el que cometió, el que es responsable de esos horrores que se llamaron "los sucesos de Muna", aquellos sucesos verdaderamente horripilantes, conocidos por toda la República, en que la soldadesca, empujada por el Partido Liberal Yucateco, ametralló villanamente al pueblo indefenso de Muna; no se trata de eso, y menos se trata todavía de traer al debate una inquisitoria formidable contra la Revolución, por las inquisitorias contra la Revolución, señor Alonzo Romero y señores asistentes a las galerías que representáis quizá el capitalismo o la inconsciencia, la inquisitoria contra una revolución como la que se ha desarrollado en nuestro país, (Aplausos.) la inquisitoria contra una gran revolución del proletariado contra el capital explotador y abusivo, de una revolución que ha durado diez años en México y quizá otro tanto en Yucatán esa inquisitoria no se hace, no se pronuncia, ni queda sancionada en un mal discurso o en dos malos discursos del señor Alonzo Romero. Esa inquisitoria tendrá que hacerla la Historia y contestarla la Historia; tendrá que oir el pro y el contra, como se ha oído el pro y el contra en todos los procesos históricos de la humanidad. Buenos estaríamos los

9 mexicanos para permitir que en dos o tres palabras, que en dos o tres malas pinceladas se declarara ejecutoriamente que el Partido Socialista de Yucatán ha sido criminal o benéfico. No es el momento todavía de definirlo; eso lo tendrá que definir el juicio de la posteridad y, por lo pronto, la Revolución triunfante no puede permitir que aquí se la ultraje; no puede permitir que se lance como cargo contra un presunto diputado, para arrojarlo de esta Asamblea, el hecho honrosísimo, el hecho honorífico, el hecho glorioso de haber pertenecido al gran partido revolucionario de Yucatán. (Aplausos.) Yo de mí sé decir que a esta Cámara vengo con el mejor de los títulos: con el título de haber sido zapatista; y zapatista en Morelos quiere decir, equivale a decir socialista en Yucatán. (Aplausos.) ¿Cómo, pues, y con qué derecho el señor doctor Miguel Alonzo Romero, ayer diputado constituyente por el Partido Socialista, y ayer diputado a la XXVII Legislatura por el partido Socialista, y ayer panegirista del Partido Socialista, quiere hoy, en dos plumadas, echar abajo la obra de ese gran partido, el partido mejor organizado con que cuenta el proletariado en la República? Yo quiero aquí, como rectificación de hechos, como rectificación de las calumnias - porque no merece otro nombre lo que ha dicho el señor doctor Alonzo Romero contra el Partido Socialista -, leer a la Cámara unas cuántas líneas unas pocas lineas del "Diario de los Debates", correspondiente al miércoles 8 de agosto de 1917, en que el C. doctor Alonzo Romero, decía con la misma voz enérgica, quizá con más energía que ahora, porque ahora no se le ha visto gran energía, decía lo siguiente:

"El partido Socialista de Yucatán está formado en su totalidad de gente del pueblo, de esos pobres y miserables campesinos que eternamente habían sido víctimas de la ignominia de todos los terratenientes y habían sido ultrajados y esclavizados..."

Los mismos hechos que señaló enérgica y clara y atropelladamente el compañero Felipe Carrillo Puerto: ".....y en estos momentos, señores diputados, es un partido tan poderoso, que jamás se deja ultrajar de nadie."

Todo esto es textual del C. Alonzo Romero.

"..... No cabe duda, esto es muy posible, que hubiera surgido un conflicto entre el Partido Socialista y los representantes del llamado Partido Liberal Yucateco; pero de eso no tiene la culpa el Partido Socialista, que está inspirado en los principios revolucionarios más firmes. Es un partido compuesto de cuarenta mil individuos, que en estos momentos están muy bien organizados para luchar."

Esos cuarenta mil individuos son los que han dado su voto al compañero Felipe Carrillo; (Aplausos.) esos cuarenta mil individuos del Partido Socialista, hoy calumniados por el que ayer los defendiera, son los que responden y garantizan la pureza, la firmeza y la fortaleza de la credencial del señor Carrillo y del doctor Cantón. Es verdaderamente increíble que a esta Cámara se la quiera sorprender y al público de la capital se le quiera también sorprender con declamaciones más o menos vacías de sentido, contra los abusos que comete un partido revolucionario. ¿Pues qué, cree el señor Alonzo Romero que la Cámara que los aquí presentes jamás hemos hojeado un libro de Historia? ¿Olvida la historia repetidísima, la historia ya clásica de Mario y de Sila, de Mario entrando en Roma a saco, degollando patricios, para a los pocos meses entrar Sila y degollar a los partidarios del pueblo y a los demagogos partidarios de Mario, y luego a repetirse la misma escena con Mario a la cabeza, y después la escena contraria con Sila? ¿Y cree el señor Alonzo Romero que es tan ignorante esta Cámara que desconoce la historia de la Francia, de la gran Francia revolucionaria que hoy se convierte en burguesa precisamente por haber olvidado los principios redentores del socialismo, esos principios que alentaron en la gran revolución del 89 y que fueron miserablemente burlados por las mismas intrigas que hoy quieren burlar la gran revolución mexicana que empezó en 1910 y que tiene que consumarse, a despecho de todos los obstáculos? (Aplausos)

¿O qué, el pueblo mexicano no está cansado ya de esas intrigas y esas mendacidades y de esas argucias, para venirnos a decir que no ha tenido razón para levantarse contra la más odiosa de las tiranías: la tiranía del capataz la tiranía del hacendado, la tiranía del negrero, de esos negreros de Yucatán cuyo sólo nombre avergüenza; cuyo sólo nombre sube a los mexicanos los colores a la cara? Digo, pues, que es engañar a la Cámara y es sorprenderla, decir que el Partido Socialista Yucateco está manchado, porque tiene sobre sí los mismos hechos, las mismas represalias, las mismas defensas que tuvo el glorioso Partido Socialista francés que, encabezado por Dantón, por Robespierre, por Marat, por Vergniaud, por esas grandes figuras que han pasado a la historia, pidió, en la tribuna de la más grande de las asambleas, en la tribuna de la más grande de las convenciones, las cabezas de veinte mil frailes y de veinte mil "burgones". Y eso que se ha hecho en Francia, eso que se ha hecho en Rusia, también se ha hecho en México aunque aquí se ha hecho poco. Aquí, como dijo un ilustre escritor, como dijo un ilustre orador, la ola de la revolución ha sido mansa; la ola de la revolución ha sido mansa, señores; no ha sido todo lo brava y todo lo vengadora que debió haber sido. Aquí la ola de la revolución debió haber echado abajo muchas cabezas; debió haber tronchado muchas existencias nocivas, y se hubiera ahorrado mucha sangre, se hubieran ahorrado muchos horrores; se hubieran ahorrado los dolores de la Ciudadala, se hubiera ahorrado el martirio de Madero, se hubiera ahorrado lo que hoy estamos presenciado: que toda la prensa, o casi toda la prensa de la capital, defiende a los enemigos de la revolución. (Aplausos.)

Pero no quiero, aunque podría, seguir en sus elucubraciones falsas, fuera de tono y de lugar, al señor Alonzo Romero; sólo quise decir una palabra en defensa de nuestra gran revolución, de nuestra sagrada revolución, que en lugar de haberse manchado con sangre, se ha fecundado con sangre; y en lugar de haber sido demasiado vengativa, ha sido demasiado benévola. Lo que quiero es precisar que se ha extraviado aquí lamentablemente la atención de la asamblea; se nos ha venido a decir, por ejemplo, que en los distritos Sur de Yucatán triunfó el Partido Liberal, ¿y eso qué tiene que ver con los partidos del Centro? Eso es una sorpresa que

se quiere dar a la Asamblea. Rectifico el hecho; he dicho que estoy en rectificación de hechos; el hecho se refiere a los partidos del Centro, no a los partidos del Sur, respecto de los cuales se interpeló mañosamente al señor Bolio. Se nos quiere venir a argumentar con periódico, que se llaman independientes por el mismo señor Bolio, quien con una candorosidad que en él me admira, ha calificado o llamado independientes a los periódicos independientes de los gobiernos, pero que dependen ciega y brutalmente del capital; exactamente lo mismo que pasa en la capital de la República. (Aplausos.) Y se nos quiere aturdir con el más reaccionario y el más plutocrático de lo periódicos, con "Excelsior"? ¿Y quién no conoce a "Excelsior"? ¿Y quién toma en serio la defensa desesperada que hace 'Excelsior de los últimos reductos en que la reacción capitalista se defiende? De lo único que se trata en este debate es de saber si es nula la elección, por el hecho de que dos distritos, en vez de uno, hayan votado por el señor Carrillo; por el hecho de que dos distritos juntos, en vez de uno sólo, hayan votado por el señor Cantón. Y aquí la falta de lógica llega a lo absurdo y a lo inverosímil. Si un distrito electoral compuesto de sesenta mil habitantes, aproximadamente, vota por el señor Carrillo, la elección es buena, y si dos distritos electorales, que suman ciento veinte mil habitantes, aproximadamente, votan por el señor Felipe Carrillo, entonces la elección es mala. Yo digo que es mejor, mucho mejor, archimejor que si hubiera votado un sólo distrito.(Aplausos.) Eso se cae por su peso. Malo sería que hubiera votado medio distrito o la cuarta parte de un distrito; pero si los señores Cantón y Carrillo ganaron la elección en el 1er. distrito y en el 2o. la Cámara no va a cometer el disparate de decir: cuando votáis como sesenta mil habitantes, tenéis derecho a nombrar un diputado, y cuando votáis como ciento veinte mil, entonces no tenéis derecho a mandar vuestro representante. Este es él único punto de debate: la violación de la ley. No se puede aquí alegar que se ha violado la ley, la ley estrecha, la letra de la ley, visible y palpablemente. En el caso de la elección del C. Federico Martínez de Escobar, cuando las casillas se instalaron fuera del lugar fijado por la ley; cuando, entonces, se violó un artículo expreso, que dice:

"Artículo 104. Son causas de nulidad de una elección:

"IV. Haberse instalado la casilla electoral en distinto lugar y condiciones diferentes a las señaladas por esta ley."

entonces la Asamblea, ilustrada, iluminada por los magníficos discursos del C. Manero, del Manrique y del licenciado Martínez de Escobar, comprendió que sobre la ley, sobre su letra muerta, estaba su espíritu; lo que venimos aquí; a defender racionalmente: el espíritu de la ley. En estas condiciones no cabe duda sobre la legalidad de las elecciones. yo apelo al mismo dicho del señor doctor Alonzo Romero. El señor doctor Alonzo Romero confesó, en 4 de agosto de 1917 - hace tres años -, que el Partido Socialista Yucateco es un partido compuesto de cuarenta mil individuos, que en estos momentos están muy bien organizados para luchar. Tres años después lógico que haya aumentado su número, y ahora son sesenta y dos mil. Suponiendo que fueran cuarenta mil; distribuídos en seis distritos electorales, toca a más de seis mil por cada distrito electoral, y como se trata aquí de los distritos de Mérida y Progreso, los distritos citados por excelencia, donde están las ciudades populosas y donde el proletariado está mejor organizado, es evidente que, en lugar de ser seis mil socialistas organizados, deben ser más; pero suponiendo que sean seis mil, seis mil en uno y seis mil en otro, son doce mil. Es así que han votado por el C. Carrillo Puerto seis mil; luego la elección es perfectamente verosímil, han votado la mitad de los socialistas. Y tanto por este hecho, como por estar reforzada la elección de un distrito por la elección del otro, debemos convenir en que la elección no sólo es legal, sino archilegal; le sobran requisitos y votantes; está duplicado el número de ellos; es doblemente legal; es legal elevada al cubo, si cabe la expresión. Quiero simplemente declarar esto para concluir: me extraña mucho que el señor doctor Alonzo Romero no haya seguido el ejemplo de corrección y mesura que nosotros los socialistas hemos dado; acabamos de aprobar la credencial de un reaccionario típico y neto, el señor don Jesús Z. Moreno; no nos levantamos, no invocamos el criterio moral ni el político. Yo tenía en cartera, y tengo, muchos datos en contra de Moreno; pero creí, supuse, porque la Comisión me informó, que la elección del señor Moreno era, aparentemente legal, y yo al señor Moreno lo felicito, no lo ataco; y yo, al señor Moreno, antiguo corralista y antiguo secretario de Cejudo, individuo que dijo pestes de la Revolución a un agente del general Zapata que se le envió de Morelos, no lo ataco, sino me callo. ¿Cómo, pues, no se sigue este ejemplo con nosotros los socialistas? El otro día se presentó este caso: el señor Palomar y Vizcarra, jefe del Partido Católico en Jalisco, parecía haber triunfado en un distrito; y una persona se dirigió a mí jacobino conocido y anticlerical perfecto, si cabe la expresión, diciéndome que había triunfado en un distrito el señor Palomar y Vizcarra y preguntándome si estaba dispuesto a apoyarlo; mi contestación fue que, si me convencía durante la discusión de que se trataba de hacer una injusticia a este señor, y me convencía de que el voto público realmente había designado a este señor, a pesar de la rechifla de toda la Asamblea y de las galerías, vendría a la tribuna a pedir que se respetara esa elección hecha en favor del jefe del partido clerical de Jalisco. Tengo testigos de eso; ¿por qué, pues no se aplica ese mismo criterio de ecuanimidad y justicia a los más dignos representantes del Partido Yucateco, el mejor organizado de la República? Pido que aquí, donde se ha dado el escándalo de que entre un hacendado y donde hemos admitido a reaccionarios connotados, se admita también, con júbilo y aplauso, a los dignos representantes, a los dignos líderes del socialismo en Yucatán, señores Cantón y Carrillo. (Aplausos.)

El C. Moreno Jesús Z: Pido la palabra para una alusión personal, señor presidente.

El C. presidente: Tiene la palabra para rectificación de hechos el doctor Alonzo Romero.

El C. Alonzo Romero: Ciudadanos diputados: El diputado Soto y Gama ha sufrido en esta XXIX

Legislatura lo que aquel famoso personaje del cuento: Cuentan de Luis XI que un día bajo el sopor de la cena se durmió y soñó que se remontaba al cielo: peregrinando se encontró con una hermosa doncella, a la que interrogó por dónde podría encontrarse el camino del cielo. Ella le respondió: por aquí, señalando la derecha. Entonces siguió aquel camino hasta cansarse sin encontrar lo que buscaba. Retrocediendo, después de tanto caminar inútilmente encontróse con un hombre sin cabeza, al que se apresuró a interrogar nuevamente: ¿Dónde está el camino del cielo? Y el hombre sin cabeza (señalando al C. Carrillo) le contestó que podía dirigirse hacia la izquierda, rendido de tanto caminar sin hallar lo que anhelaba, disponíase lleno de pesadumbre a abandonar su propósito, cuando se encontró con un viejo de limpia barba y aspecto socarrón, al que se dirigió compungido y le dijo: ¿Tiene usted la bondad de decirme dónde queda por fin el camino del cielo? En su busca he interrogado a una hermosa mujer y a un hombre sin cabeza y ambos me dieron contrarias direcciones sin lograr, dándoles crédito, mi propósito. Entonces el viejo, que era nada menos que el célebre guardián de las llaves del cielo, sonriendo díjole: Tú debes ser Luis Onceno, porque sólo a él se le puede ocurrir creer en las frivolidades de una mujer y en los hombres sin cabeza. (Murmullos. Risas. Aplausos.) Esto es lo que le ha sucedido al C. Soto y Gama. Hace algunos días, ciudadanos diputados, vino a esta tribuna Soto y Gama a defender a un latifundista y se puso en ridículo; más tarde defendió a un clerical, y así sucesivamente ha venido probando que es el Luis Onceno de la Cámara. Se horrorizó ante el espectáculo macabro de doce individuos ahorcados en Michoacán, y ahora el C. Soto y Gama no se inmuta ante doce docenas de individuos macheteados, ahorcados. etc., etc., por los llamados socialistas de Yucatán. De modo que qué clase de impresión causa al señor Soto y Gama? Yo les confieso sinceramente, señores diputados, que tuve la más firme convicción, y esto lo digo aquí porque todos mis compañeros de la XXVII Legislatura saben que cuando yo quiero decir una cosa la digo sin rodeos efectivamente, creía que el C. Soto y Gama era un socialista honrado, y si el señor Soto y Gama cambió de manera de ser, lamento no seguirlo considerando como un revolucionario de verdad. (Siseos. Campanilla.) Sí, señor Soto y Gama, desde los rincones más apartados de mi Estado, en ese periódico que ahora llama usted reaccionario, "El Clamor Público", leí sus declaraciones favorablemente comentadas por él mismo. ¿Por qué si solicita usted sus columnas para su propaganda viene usted a decir que no debe de tomarse en consideración lo que en él se dice? Entonces, salen sobrando los representantes de la prensa aquí, que vienen a tomar impresiones. Con esta manera de pensar arrojemos de este recinto a los representantes de la prensa. Ya vieron ustedes, ciudadanos diputados, que el licenciado Soto y Gama sucesivamente ha defendido a un latifundista, a un ladrón, y ahora viene a defender con una arrogancia que nos sorprende a los señores socialistas de Yucatán, a los llamados paladines de la banda roja, porque si realmente fueran socialistas como aquellos a quienes me referí hace tres años, cuando el general Alvarado fundó el Partido Socialista de Yucatán no estaba a la cabeza de él Felipe Carrillo, entonces, las tendencias eran distintas, estaban perfectamente definidas, al grado de que hasta los mismos enemigos casi se inclinaban a creer que aquellos procedimientos determinarían la salvación del Estado, porque con ellos se abría un horizonte bellísimo en el que se bosquejaba la felicidad del mismo. Pero, señores diputados, con esa manera de filosofar del C. Soto y Gama tendríamos ahora que imputar al Partido Liberal Constitucionalista el haber desconocido al C. Venustiano Carranza, que fuera por él postulado, cuando al apartarse este ciudadano de la senda revolucionaria que ha seguido siempre el Partido Liberal Constitucionalista, éste lo desconoció. El mismo señor Carrillo ha confesado paladinamente que en Yucatán traficaba con la constitución enseñándola en lengua maya.

Señor Soto y Gama, aquí traigo los comprobantes para demostrarles que, sin las exageraciones que pregonáis, he repartido tierras, porque ni usted ni el señor Carrillo han hecho lo propio. Desde el Constituyente de Querétaro hasta la fecha, he tenido una sola norma de conducta. Señores diputados, os pongo en condiciones de decirme que soy un farsante, que soy un individuo indigno de pertenecer a esta Asamblea, si no sigo en esta Cámara la misma línea que me he trazado.

Interpelo al C. Vadillo, miembro honorable del Bloque Socialista, para que diga qué clase de obstáculos le puse cuando se trató se hacer una ley de tierras. Quiero demostrarlo a la Asamblea con hechos y con pruebas.

El C. Vadillo: Pido la palabra.

El C. presidente: Tiene la palabra el C. Vadillo.

El C. Vadillo: Absolutamente ningún obstáculo, y antes, al contrario, colaboró usted dignamente en esas leyes.

El C. Alonzo Romero: Y así seguiré colaborando, estoy en disposición de ceder mi pequeño rancho al señor Carrillo, (Siseos.) ya que tiene tanta envidia por él.(Siseos.) En estos momentos es tan crítica la situación en Yucatán, que tener una pequeña propiedad es una carga, porque con todas las contribuciones ya no tiene uno ni siquiera para sacar el gasto indispensable del sostenimiento de la finca, (Siseos.) y estoy en disposición, como se lo voy a probar al señor Carrillo, de seguir la misma línea de conducta, repartiendo, y lo digo alto para que lo oiga el señor Carrillo, año a año la cantidad de tierras que quieran los jornaleros, porque no se necesita andar descalzo para ser socialista, y el hecho de que lleve yo un sombrero de carrete que me cuesta diez pesos y yo tenga otro aspecto que el señor Carrillo, llevando otro de veinticinco o treinta y no tenga aspecto de burgués, esto no quiere decir que sea yo un reaccionario y él un revolucionario, porque calificar así de reaccionario al que viene de frac, es una manera de filosofar muy ridícula. (Aplausos.) Si ser socialista quiere decir andar descalzo y dormir en un petate, como lo predica Manrique, volvamos a los tiempos primitivos y declaremos con él la guerra a los peluqueros y al " Pebeco". Abominemos del jabón y abdiquemos de nuestro traje de burgueses, como dicen esos fariseos, para lucir en pleno siglo XX el taparrabo y el legendario sombrero de plumas. (Aplausos.)

El C. Moreno: pido la palabra para alusiones personales de que he sido objeto durante el debate.

El C. presidente: Tiene usted la palabra para una alusión personal.

El C. Moreno: No voy a... (Voces: ¡Tribuna! ¡Tribuna! Sube a la tribuna.)

Honorable Asamblea: No voy a seguir al soi - di - sant socialista licenciado Soto y Gama en la imputación perfectamente injustificada que me ha hecho al llamarme reaccionario, porque sencillamente esto sería distraer vuestra atención con asuntos de individuo a individuo. El señor Soto y Gama no ha tenido aquí otra razón para demostrármelo que el hecho de que cuando estuvo él militando en las filas zapatistas nunca lo tuve en cuenta, en tanto que yo estaba con las armas en la mano luchando en el Estado de Veracruz, no como secretario del general Cejudo, sino que fui jefe de Estado Mayor de la División. (Siseos.) En tanto que el señor nos mandaba enviados y emisarios para que los acogiéramos, para que los amparáramos, a estos enviados les dije siempre: "El señor Soto y Gama, dentro de la revolución no es más que un farsante." (Siseos.) Esas amarguras trae el señor Soto y Gama y ese es el fermento de donde han brotado los cargos de reaccionario que él me hace. No voy a aprovechar esta alusión, por lo que se refiere a mi persona, sino para protestar ante ustedes de una manera sincera y completa de los cargos que a la prensa metropolitana a hecho, a la cual he consagrado la mayor parte de mi vida, (Siseos.) esa prensa a la cual se le insulta constantemente y en la que estoy acostumbrado a ver, entre otros, al mismo señor Carrillo, llegar mansamente a la redacción con un artículo y pedir acogida para sus ideas. (Siseos.) La prensa, señores, sirve siempre, aunque aquí en este país no se le quiere dar popularidad, y donde un soi - di - sant revolucionario o socialista de papier maché le niega el lugar respetable que en todo pueblo oculto merece, y entre los periódicos que más ha atacado están el "Excelsior" y "El Universal", (Siseos.) que dondequiera y en todas partes tienen un puesto de consideración, el puesto que merecen como elemento de educación e ilustración, en el pueblo. (Siseos.)

El C. Espinosa Luis: Pido la palabra. (Voces: ¡A votar! ¡A votar!)

El C. presidente: La Mesa hace saber que han hablado los individuos que marca el Reglamento y aún quedan inscriptos para hablar los señores Cantón y Mijares Aureliano, y también el señor Soto y Gama que, como todos nosotros hemos oído, ya habló en pro; por consiguiente, aquí lo que toca es consultar a la Asamblea si considera suficientemente discutido el dictamen.

El C. Cantón: Pido la palabra, señor presidente; soy parte interesada en el debate. (Voces: ¡Que hable! ¡Que hable!)

El C. presidente: Los que estén por la afirmativa sírvanse ponerse de pie. (Murmullos. Campanilla.)

La Presidencia quiere demostrar su absoluta imparcialidad; en este caso, el Reglamento dice que se preguntará si está suficientemente discutido, leyéndose previamente la lista de los oradores que falten por hablar; es, pues una consecuencia lo que la Asamblea diga: si considera suficientemente discutido el dictamen, o si está dispuesta a que se amplíe el debate; por consiguiente, lo que solicita el señor Edmundo G. Cantón, lo cual es visible para la Asamblea, se resolverá en esta votación única: Si la Asamblea dice que está suficientemente discutido, claro es que desecha de plano la solicitud del señor Cantón; si no, hay que inferir que desea ampliar el debate. Por consiguiente, la Presidencia pregunta a los que estén por la afirmativa en considerar que está suficientemente discutido el dictamen, se pongan de pie. Suficientemente discutido.

El C. Espinosa Luis: Pido la palabra para una moción de orden, señor presidente; se está violando el Reglamento.

El C. presidente: No hay desorden.

El C. Espinosa Luis: Sí hay desorden.

El C. presidente: Diga usted en qué consiste el desorden.

El C. Espinosa Luis: Que se está violando un artículo reglamentario.

El C. presidente: Tenga la bondad de indicar qué artículo se está violando.

El C. Espinosa Luis: El C. Cantón ha pedido la palabra para rectificación de hechos, conforme a un artículo del Reglamento que dice que después de agotado un debate, y después que la Asamblea - como en el caso presente - ha declarado que el asunto está suficientemente discutido, es precisamente el momento oportuno en que los ciudadanos representantes deben contestar tanto las alusiones personales, como rectificaciones de hechos. Esta aclaración quería yo hacer para demostrar que el señor está dentro del Reglamento y tiene derecho para hablar.

El C. presidente: La Mesa tiene la pena de rectificar lo dicho por el C. diputado Espinosa.

Primero, el C. Edmundo G. Cantón no ha solicitado la palabra para rectificar hechos. Segundo, dice el artículo 112 reglamentario: "Cuando hubieren hablado todos los individuos que puedan hacer uso de la palabra, el presidente mandará preguntar si el asunto está o no suficientemente discutido. En el primer caso, se procederá inmediatamente a la votación; en el segundo, continuará la discusión; pero bastará que hable uno en pro y otro en contra, para que se pueda repetir la pregunta."

El adverbio "inmediatamente" quiere decir que sin solución alguna de continuidad, que es lo que nosotros tenemos que hacer; por consiguiente, se procede a la votación.

El C. Cantón: ¿Me permite usted la palabra, señor presidente?

El C. presidente: No se le concede la palabra.

El C. secretario Tirado: En votación económica.....

El C. Manjarrez: Pido votación nominal. Estoy apoyado por siete ciudadanos diputados. (Voces: ¡Que se lea la parte resolutiva del dictamen!)

El C. secretario Tirado: Se va a dar lectura a la parte resolutiva del dictamen:

"1o. Son válidas las elecciones efectuadas en los distritos 1o. y 2o. del Estado de Yucatán, el 1o. de agosto del año en curso, para diputados al Congreso de la Unión.

"2o. Son diputados propietario y suplente,

respectivamente, por el 1er. distrito de referencia, los CC. Felipe Carrillo Puerto y Gustavo Arce."

"3o. Son diputados propietario y suplente, respectivamente, por el 2o. distrito en cuestión, los CC. doctor Edmundo G. Cantón y Juan Zárate."

Se procede a la votación.

El C. presidente: La Presidencia suplica al C. diputado Manjarrez se sirva indicar si ha pedido votación nominal para todos los puntos de resolución.

El C. Manjarrez: Pido la palabra, señor presidente.

El C. presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Manjarrez: Se entiende, señor presidente, que la declaratoria de que son válidas las elecciones debe votarse en votación económica. (Voces: ¡No! ¡No!) y la parte resolutiva relativa a los candidatos, es para lo cual he pedido votación nominal. (Voces: ¡No! ¡No!) Retiro mi petición. (Aplausos.)

El C. presidente: No habiendo sido separados los puntos resolutivos del dictamen y habiendo retirado su petición el C. Manjarrez, de que se hiciera votación nominal, en votación económica se pregunta si se aprueba el dictamen. Los que estén por la afirmativa sírvanse ponerse de pie. Aprobado. (Aplausos. Voces: ¡Bravo! ¡Bravo!)

El C. secretario Tirado: La Presidencia, por conducto de la Secretaría, declara: son diputados por el 1er. distrito electoral del Estado de Yucatán, los CC. Felipe Carrillo Puerto y Gustavo Arce; y son diputados por el 2o. distrito, los CC. doctor Edmundo G. Cantón y Juan Zárate.

El C. presidente, a las 9.15 p. m.: Se cierra la sesión y se cita para mañana a las cuatro de la tarde para sesión de Cámara.