Legislatura XXXVII - Año I - Período Comisión Permanente - Fecha 19380309 - Número de Diario 49

(L37A1PcpN049F19380309.xml)Núm. Diario:49

ENCABEZADO

MÉXICO, D. F., MIÉRCOLES 9 DE MARZO DE 1938

DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

Registro como artículo de 2a. clase en la Administración Local de Correos, el 21 de septiembre de 1921.

AÑO I.- PERIODO ORDINARIO XXXVII LEGISLATURA TOMO I.- NÚMERO 49 SESIÓN DE LA COMISIÓN PERMANENTE

EFECTUADA EL DÍA 9 DE MARZO DE 1938

SUMARIO

1.- Se abre la sesión. Lectura y aprobación del acta de la anterior.

2.- Cartera. Se levanta la sesión pública y se pasa a secreta,

3.- Suplemento.

DEBATE

Presidencial del

C. MARGARITO RAMÍREZ

(Asistencia de 16 ciudadanos representantes).

- E. C. Presidente (a las 12.40): Se abre la sesión.

El C: Secretario Cantú Estrada (leyendo): "Acta de la sesión celebrada por la Comisión Permanente del XXXVII Congreso de la Unión, el día veintitrés de febrero de mil novecientos treinta y ocho.

"Presidencia del C. Margarito Ramírez.

"En la ciudad de México, a las doce horas y veinticinco minutos del miércoles veintitrés de febrero de mil novecientos treinta y ocho, con asistencia de dieciséis ciudadanos representantes, se abre la sesión.

"Sin discusión es aprobada el acta de la sesión pública anterior que se efectuó en nueve del actual. "La Secretaría da cuenta con los siguientes documentos en cartera:

"El C. Licenciado Ramón Beteta, Subsecretario de Relaciones Exteriores, solicita que tanto a él, como al Titular de esa Secretaría, General Eduardo Hay, se les conceda el permiso constitucional necesario para aceptar la condecoración del "Cóndor de los Andes", en los grados de Gran Oficial y Gran Cruz, respectivamente, que les otorgó el Gobierno de Bolivia.- Recibo, y a la Comisión de Puntos Constitucionales.

"El Congreso de Jalisco comunica que, con fecha primero del actual, abrió el primer período ordinario de sesiones correspondiente al segundo año de su ejercicio.- De enterado.

"La Legislatura del Estado de Jalisco secunda en todas sus partes la iniciativa de la de Sonora, en el sentido de que se modifique la tarifa de participaciones que la Federación concede a los Estados por concepto del impuesto minero.- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"La Legislatura del Estado de Michoacán participa que, con fecha 15 del mes en curso, acordó prorrogar hasta por quince días su segundo período ordinario de sesiones.- De enterado.

"La Legislatura del Estado de Sinaloa participa que el día 8 del presente mes abrió su primer período extraordinario de sesiones correspondiente al segundo año de su ejercicio, para el cual fue convocado por su Diputación Permanente.- De enterado.

"El Congreso de Tamaulipas da a conocer la designación que hizo de su Presidente y Suplente para el presente mes.- De enterado.

"La Legislatura del Estado de Tlaxcala avisa que clausuró, con fecha 8 del actual, su tercer período extraordinario de sesiones, correspondiente al primer año de su funcionamiento. - De enterado

"El Congreso de Zacatecas participa que el día primero del mes en curso abrió su primer período extraordinario de sesiones a que fue convocado por su Diputación Permanente y que, con fecha 10 del mismo mes, lo clausuró. - De enterado.

"La Legislatura del Estado de Zacatecas comunica que, con fecha 15 del actual, abrió su segundo período extraordinario de sesiones a que fue convocada por su Diputación Permanente.- De enterado.

"El Gobernador de Colima comunica que designó Secretario General de ese Gobierno al C. Licenciado Carlos Aleázar, en substitución del Licenciado Fernando Guijarro y Cázares, quien renunció.- De enterado.

"EL C. Enrique Calderón R. participa que volvió a hacerse cargo del despacho del Poder Ejecutivo del Estado de Durango por haber renunciado a la prórroga de licencia que se le había concedido.- De enterado.

"El C. Licenciado Miguel Guevara participa que, con fecha 18 del mes en curso, se hizo cargo, provisionalmente, del Poder Ejecutivo del Estado de Jalisco.- De enterado.

"El C. Everardo Topete comunica que el día 21

del actual volvió a hacerse cargo del Poder Ejecutivo del Estado de Jalisco.- De enterado. "El C. Licenciado Víctor C. Pérez comunica que el día 12 del presente mes y por ausencia del C. Gobernador Constitucional, asumió el Poder Ejecutivo del Estado de Yucatán.- De enterado.

"El Congreso de Ayuntamientos del Estado de Puebla comunica que, con fecha 18 de enero último, clausuró sus trabajos, dejando constituída una Comisión Permanente que integra el personal que da a conocer.- De enterado.

"El Sindicato de Trabajadores del Poder Legislativo participa que constituyó su Comité Ejecutivo Provisional, el que quedó integrado en la forma que da a conocer.- De enterado.

"La señorita Celia Flores Ramón solicita para ella y su hermana una pensión por los servicios que prestó a la Patria su extinto padre, el Capitán Jesús Flores Longoria.- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"El C. Elías G. Villa solicita se conceda pensión a las siguientes personas, deudos de militares que murieron en campaña como miembros del Ejército Libertador del Sur: Bartola Neri, viuda del General Ventura Rentería; Isabel Sánchez, madre del Coronel Román Sandoval; Francisca Pérez, viuda del Capitán Primero Guadalupe Alvarez; Gumersinda Santillán, madre del soldado Elías Paz; Ursula García, madre del soldado Macedonio Maguellar; Maximina Palma, viuda del soldado Manuel Zamora; Feliciana Zamora, madre del soldado José Santillán, y Gregoria Torres, viuda del soldado Maximino Santillán.- recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"Dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales que termina con el siguiente proyecto de decreto:

"Artículo único. Se concede permiso al C. Ingeniero Rodrigo Acosta Proudinat para que, sin perder su calidad de ciudadano mexicano, pueda presentar sus servicios profesionales al Gobierno de la República del Ecuador".

"Sin discusión se reserva para su votación nominal.

"Dictamen de la Comisión de Puntos constitucionales que contiene el proyecto de decreto que a continuación se inserta:

"Artículo único. Se concede permiso al C. Carlos Darío Ojeda para que, sin perder su cálida de ciudadano mexicano, pueda aceptar y usar la condecoración de El Gran Cordón de la Orden de la Corona de Bélgica, que le fue otorgada por Su Majestad el Rey Leopoldo III".

"Sin que motive debate, se reserva para ser votado nominalmente.

"Dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales que finaliza con el proyecto de decreto que sigue:

"Artículo único. Se concede permiso al c. José de J. Núñez y Domínguez para que, sin perder su cálida de ciudadano mexicano, pueda aceptar y usar la condecoración de Caballero de la Legión de Honor que le fue otorgada por el Gobierno de la República de Francia".

"Sin discusión se reserva para su votación nominal.

"Se procede, en seguida, a recoger la votación nominal de los tres proyectos anteriores, los que son aprobados por unanimidad de votos. Pasan al Ejecutivo para sus efectos constitucionales.

"Informe que rinde la Comisión designada por esta H. Asamblea para investigar los cargos que se formularon en contra del C. Luis I. Rodríguez, Gobernador Constitucional del Estado de Guanajuato. El informe manifiesta que han quedado desvirtuadas todas las acusaciones que se hicieron al funcionario citado cuya administración se ciñe en todo a los principios revolucionarios y a las normas legales, por lo que propone se haga la declaratoria de que, tomando en cuenta esos hechos, no ha lugar a seguirse en el caso trámite ulterior alguno.

"Se propone a consideración de la Asamblea en informe anterior, la que, sin debate, le da su aprobación.

"En seguida el C. Senador Cándido Aguilar hace uso de la palabra y manifiesta que se ha seguido una campaña sistemática y antirrevolucionaria en contra del C. Gobernador y antirrevolucionaria en contra del C. Gobernador del Estado de Coahuila, General Pedro V. Rodríguez Triana, porque implanta en los sistemas educativos del Estado los preceptos legales, y pide que esta Asamblea se solidarice con aquel gobernante y le dirija un mensaje expresándole que ve con agrado su actitud en el caso del Ateneo Fuente frente a la reacción.

"Los CC. representantes Juan Pérez y Federico Idar apoyan la anterior proposición, la que es aprobada.

"Acto continuo el C. Diputado Pascual Alcalá expresa su reconocimiento a los integrantes de la Comisión que investigó los cargos en contra del C. Gobernador del Estado de Guanajuato, por su actitud imparcial y por la honestidad que pusieron de manifiesto en el desempeño de su comisión".

"A las trece horas se levanta la sesión".

Está a discusión el acta. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse manifestarlo. Aprobada.

- El mismo C. Secretario (leyendo):

"La Presidencia de la República envía la solicitud de pensión que hace la señora Julia Díaz por la muerte, en acción de armas, de su hijo Ernesto Yañez i Eduardo Ernesto Díaz".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"La Presidencia de la República remite la solicitud que formula el C. Darío Acosta para que le sea aumentada la pensión de que actualmente disfruta.- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"La Secretaría de Gobernación solicita un informe de la Cámara de Senadores, acerca de la ratificación sobre el proyecto de Convención para la colocación de marinos, asunto que le fue remitido por

la misma Secretaría con fecha 24 de diciembre de 1936, con oficio número 36394".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Senadores.

"La Secretaría de Relaciones Exteriores transcribe el informe que rinde el C. Coronel Adalberto Tejeda sobre la Conferencia Parlamentaria Internacional de Comercio, que se celebró bajo el patrocinio del Gobierno Francés el 17 de mayo del año próximo pasado, y a la que asistió por haberle conferido su representación la Cámara de Diputados de la XXXVI Legislatura de la Unión.- De enterado con agradecimiento.

"EL C. General Eduardo Hay, Secretario de Relaciones Exteriores, solicita el permiso constitucional correspondiente para aceptar y usar una condecoración que le ha otorgado el Presidente de la república de Panamá.- Recibo, y a la Comisión de Puntos Constitucionales.

"La Secretaría de Relaciones Exteriores solicita se conceda al C. Enrique Solorzano, Segundo Secretario del Servicio Diplomático Mexicano, el permiso constitucional necesario para que pueda aceptar y usar la condecoración de la "Orden Nacional de Vasco Núñez de Balboa", en el grado de Caballero, que le otorgó el Gobierno de Panamá".- Recibo, y a la Comisión de Puntos Constitucionales.

"La Secretaría de Relaciones Exteriores transcribe una solicitud del Teniente de Corbeta Carlos R. Berzunza, que presta sus servicios en nuestra Embajada en Washington, referente a que se le autorice para aceptar y usar una condecoración que le ha conferido el Gobierno de la República de Finlandia".- Recibo, y a la Comisión de Puntos Constitucionales.

"El Congreso del Estado de Coahuila felicita calurosamente a esta Asamblea por el voto de adhesión que otorgó al C. General Pedro V. Rodríguez Triana, Gobernador de esa Entidad, con motivo de los ataques de que ha sido víctima de parte de elementos reaccionarios, por su gestión eminentemente revolucionaria en materia educativa.- De enterado

"La legislatura del Estado de Coahuila comunica que aprueba en todas sus partes la adición al artículo 49 de la Constitución Política de la República, sometida a su consideración por el Congreso General".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"La Legislatura del Estado de Durango avisa que el día 1o. del actual abrió su segundo período de sesiones ordinarias, correspondiente al segundo año de su ejercicio".- De enterado.

"El XLVI Congreso de Michoacán participa que designó su Comisión Permanente que funcionará durante el receso de su segundo período ordinario de sesiones, correspondiente al segundo año de su ejercicio legal".- De enterado.

"El Congreso de Nayarit apoya y secunda la iniciativa del de Sonora para que la participación que corresponde a los Estados sobre impuesto a la minería, sea en la forma que se indica".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"El Congreso del Estado de Nayarit comunica que aprueba las reformas propuestas al artículo 49 de la Constitución Política de la República".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"La Legislatura del Estado de Nayarit participa que clausuró, con fecha 28 de febrero último, el primer período ordinario de sesiones de su segundo año de ejercicio".- De enterado.

"La Diputación Permanente de la Legislatura del Estado de Nayarit informa que inauguró su primer período ordinario de sesiones, con fecha 3 del actual".- De enterado.

"El Congreso de San Luis Potosí comunica que aprueba la adición al artículo 49 de la Constitución General de la República aprobada ya por el Congreso de la Unión".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"La Legislatura del Estado de Sinaloa participa la forma en que se encuentra integrada su Mesa Directiva que actuará durante los primeros quince días del mes en curso".- De enterado.

"La Legislatura del Estado de Sinaloa avisa que, con fecha 3 del actual, abrió el segundo período extraordinario de sesiones, atendiendo a

convocatoria que hizo su Diputación Permanente".- De enterado.

"El Congreso del Estado de Tabasco participa que, con fecha 8 de febrero último, abrió un período extraordinario de sesiones, por convocatoria que hizo su Diputación Permanente y da a conocer las personas que integran su Mesa Directiva".- De enterado.

"La Legislatura del Estado de Tabasco comunica que, con fecha 9 de febrero próximo anterior, clausuró un período extraordinario de sesiones".- De enterado.

"El Congreso de Tamaulipas transcribe el dictamen en virtud del cual sancionó la reforma al artículo 49 de la Constitución General de la República, aprobada ya por el Congreso de la Unión".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"El Congreso de Tamaulipas comunica que, con fecha 16 de febrero último, designó Oficial Mayor de ese Congreso al C. Jerónimo Rodríguez Castillo".- De enterado.

"La XXIV Legislatura de Zacatecas avisa que, con fecha 25 de febrero anterior, clausuró su segundo período extraordinario de sesiones, correspondiente al primer año de su ejercicio, habiendo resuelto el asunto que motivó la convocatoria respectiva".- De enterado.

"Telegrama en que se participa que en virtud de haberse ausentado del Estado de Tabasco el Gobernador Constitucional, C. Doctor Víctor Fernández Manero, asumió el Poder Ejecutivo el C. Luis A. Bobadilla".- De enterado.

"El C. Ingeniero Humberto Canto Echeverría participa que, con fecha 21 de febrero último, volvió a asumir el Gobierno del Estado de Yucatán".- De enterado.

"Los representantes obreros en las Juntas de Conciliación y Arbitraje de Guanajuato, Oaxaca, Grupo Especial No. 7 de la misma ciudad, y Territorio Sur de la Baja California, hacen suya la iniciativa del C. Diputado Gabriel Leyva V., sobre reformas a la Constitución y a la Ley Federal del Trabajo",. Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"EL C. Ingeniero Félix F. Palavicini solicita el permiso constitucional necesario para aceptar y usar la condecoración de la Orden del Mérito "Juan Pablo Duarte" en el Grado de Gran Oficial, que el Gobierno de la República Dominicana le ha otorgado".- Recibo, y a la Comisión de Puntos Constitucionales.

"La señora Consuelo Gómez Palacio de Valenzuela solicita se le conceda una pensión por los servicios que prestó a la Patria su padre, el Licenciado Francisco Gómez Palacio".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados.

"El Teniente Bartolo R. Vázquez, apoyado por trabajadores de la Industria Azucarera, residentes en Ciudad Mante, Tamps,. solicita de la Cámara de Senadores se le otorgue una pensión por los servicios que prestó a la Patria combatiendo al Segundo Imperio".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Senadores.

"La señora Elena Mosso viuda de Hernández solicita se gestiones ante la Secretaría de Hacienda la reanudación de la pensión de que disfrutaba como esposa que fue del General Gabriel M. Hernández, asesinado por el Gobierno del usurpador Victoriano Huerta".- Recibo, y resérvese para la Cámara de Diputados

El C. Presidente: ¿Algún ciudadano diputado o senador desea hacer uso de la palabra? No habiendo otro asunto de qué tratar, se levanta la sesión pública para pasar a secreta. (12.55).

TAQUIGRAFÍA PARLAMENTARIA Y "DIARIO DE LOS DEBATES"

El Director, Jefe de la Oficina, JOAQUÍN Z. VALADEZ.

SUPLEMENTO

AL NÚMERO 49 DEL DIARIO DE LOS DEBATES

SESIÓN celebrada por el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados del congreso de la Unión, el día 2 de marzo de 1938.

PRESIDENCIA DEL C. LEÓN GARCÍA

El C. Presidente (a las 17.20): Se abre la sesión de Bloque.

Compañeros diputados: La Directiva del Bloque tomó el acuerdo de convocar a una sesión general, con objeto de tratar importantes y trascendentales asuntos que afectan no solamente la vida de las organizaciones a que pertenecemos, sino a la vida toda del país.

Un grupo de compañeros, encabezados por los Diputados Menéndez Reyes y Ochoa Rentería, solicitaron de la Directiva que presido que se convocará a esta sesión, a fin de ocuparnos de lo relativo a los interesantes puntos de vista presentados por el señor Presidente de la República en su discurso pronunciado en la sesión del Congreso Nacional de la Confederación de Trabajadores de México. Esta Directiva estimó pertinente convocar a esta Asamblea para que el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados tome acuerdos tendientes a cooperar de una manera eficaz, fuerte y enérgica con el señor Presidente de la República, ante los problemas planteados por el mismo en el discurso a que me he referido.

Estima la Directiva del Bloque que éste debe presentar al señor Presidente, no un simple voto de adhesión, no una romántica actitud de respaldo, sino que cada uno de los diputados que integran el Bloque Nacional Revolucionario de esta Cámara debe convertirse en un propagandista eficaz y decidido para obtener la solución de los problemas que se han planteado. Sería una cosa que no cuadraría con la conducta, con la ideología y con los principios de los miembros de este Bloque, el ofrecer al señor Presidente de la República un respaldo que no necesita, puesto que todo el proletariado del país lo respalda; pero sí es indispensable, si es necesario, sí es inaplazable que el Bloque tome determinaciones que vengan a ser una eficaz ayuda y una colaboración real en la solución de los problemas que el Gobierno de la República tiene ante sí.

Ayer la Suprema corte de Justicia de la Nación dictó un fallo que puede ser una cosa determinante en los destinos de la vida política, de la vida social y de la vida económica de México: ayer la Suprema Corte de justicia de la Nación negó el amparo a las compañías petroleras, que siguiendo la política que el imperialismo se traza en todos los países del mundo, trata de sojuzgar al Gobierno Revolucionario de México, retirando sus depósitos bancarios, aplazando sus operaciones en México y creando al Gobierno de la República una situación financiera difícil y grave.

Esta situación había sido prevista con certeza, con justa certeza, por el señor Presidente de la República en su trascendental discurso pronunciado en la Convención de la Confederación de Trabajadores de México. Está, pues, planteada para el país una grave situación económica, una situación de tal manera grave y trascendental, que ameritan que cada uno de los hombres que tengan conciencia de su responsabilidad, que tengan conciencia de sus actos, que tengan plena y absoluta conciencia de lo que significa para la vida de México, cooperen en toda la medida de sus posibilidades a resolver este grave problema.

Esta Directiva, sin proponer concretamente nada, quiere exponer ante los compañeros diputados que integran el Bloque, esta situación, y quiere invitarlos a que se discuta ampliamente, a que se comente con clara precisión, con valor y energía, la situación de México, y que se tomen determinaciones que sean una colaboración real, concreta y práctica para la resolución de estos problemas, porque sólo así cumpliremos, a juicio de la Directiva del Bloque, con nuestro deber de revolucionarios, de representantes populares y de miembros de las organizaciones revolucionarias del país. No hemos puesto a la consideración de ustedes ninguna orden del día. Este es simplemente el motivo de la convocatoria a esta sesión: a los compañeros diputados los invitamos cordialmente a que aborden este problema que es trascendental, que es serio, que es grave para los destinos de nuestra patria, y queremos que aquí todos los compañeros que deseen hacer uso de la palabra, lo hagan proponiendo resoluciones concretas, prácticas y reales, para cooperara de una manera eficaz con el señor Presidente de la República.

La Directiva estima que un voto de adhesión, de simpatía y de respaldo al señor Presidente es una de tantas maneras demagógicas que se pierden en el aire y que se pierden en el espacio, y que no tienen más resultante que unas cuantas palabras más que pueden, inclusive, tomarse como adulación, o como actitud servil.

Por lo tanto, nosotros, los miembros de la Directiva del Bloque, nos permitimos suplicar a los diputados que aborden este problema con todo el interés que amerita; que propongan determinaciones concretas que, inclusive, afecten los intereses personales nuestros, los intereses de los funcionarios públicos, y que también afecten cualquiera consideración de carácter personal, o de carácter de grupo; pero que vengan, de todas maneras, a ser un motivo de cooperación, un esfuerzo para resolver el grave problema que ante el país han

planteado los elementos regresivos que quieren detener la marcha de la Revolución, que con tanta entereza, valor y decisión ha planteado el señor Presidente de la República. Este es el motivo de la convocatoria a esta sesión.

Tiene ustedes la palabra; la Directiva del Bloque que tengo el honor de presidir, los invita a abordar estos problemas y a proponer determinaciones concretas que nos lleven al fin que nos hemos propuesto.

El C. Santos Alonso José: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Santos Alonso José: Voy a proponer algo práctico, pero antes digo que no sale sobrando el voto de adhesión, porque no consideramos que por el número reducido de diputados que nos encontramos aquí, deje de ser altamente moralizador y lo tome muy en cuenta el señor Presidente, pues hay que ver que somos diputados realmentete electos y que el voto de adhesión no sería solamente de nosotros, sino de todos los que votaron por nosotros.

Como se trata de una cosa realmente económica, quiero que propongamos al Ejecutivo que estamos dispuestos a que se nos descuenten las dietas en lo que él crea pertinente, para que así cooperemos en la resolución de la situación económica difícil que se venga. No hay que decir que se el diez por ciento de descuento, o el veinte, sino lo que él estime conveniente; pues si debe ser el ciento por ciento, estamos dispuestos a que nos descuente ese ciento por ciento: esto es lo práctico.

Como posiblemente con esta situación económica puede suceder que en el país haya trastornos, ya bien porque se paralicen los negocios, o porque haya muchos desocupados, también debemos declarar que estamos dispuestos a ir al lugar de la República en que haya trastornos, los diputados de la región, para cooperar con las fuerzas federales y con nuestros amigos de allá para combatir a los que se levanten contra las Instituciones, ya sea por hambre, o apoyados por las compañías petroleras. Nosotros no constituiremos en simples soldados y nos comprometemos por nuestra palabra de honor a ir al lugar que corresponda a combatir al enemigo, sea quien sea.

El C. César Martino: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Cesar Martino: Compañeros diputados: Sería casi necio insistir en el hecho de que para nosotros la Revolución vive una hora crítica, de que la revolución pasa por una hora decisiva. Ya León García expuso someramente por qué el país pasa una hora decisiva para la vida del mismo, recalcando los puntos más interesantes del discurso que el señor Presidente dijo en el seno del Congreso de Trabajadores de la C. T. M., pero si hemos hacer proposiciones concretas, como pide el compañero León, es preciso que entendamos que estas proposiciones deben tener como fin llegar al pueblo mismo, a la masa de trabajadores, para que éstos se enteren de que el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados está convertido en la trinchera en donde con toda justicia podemos desde ahora asegurar que "no pasarán los enemigos de la Revolución".

Por eso, concretamente, me permito proponer a ustedes que el bloque lance un manifiesto al país, exponiendo en forma clara y concisa la situación por la que atraviesa el Gobierno, y a la vez haciendo ver a los trabajadores de México que el Bloque se convierte en la vanguardia en el momento en que el señor Presidente lo necesite para una lucha, cualquiera que sea. Para ustedes no es desconocido, ni es una terquedad insistir, que numeroso sectores enemigos del Gobierno se vienen preparando solapada y calladamente, desde hace meses, en contra del Gobierno de la Revolución. Muchos de ustedes conocen perfectamente numerosos manifiestos que han circulado, firmados por traidores a la Revolución, como son los Dorados, la Asociación Mexicanista Revolucionaria, Jóvenes Católicos y una serie de pseudorrevolucionarios que están alarmando e inquietando a los campesinos y a los obreros del país.

Ustedes hace pocos días se enteraron de que en Matamoros hubo el intento de tomar la población por elementos de los "Dorados" al mando de Nicolás Rodríguez; y es preciso decir aquí que, debido a la actitud firme, precisa y clara de los Agentes del Ministerio Público en las poblaciones fronterizas americanas, se ha puesto hasta estos días coto a esas actividades subversivas de elementos desconectados de la Revolución, pero que lo cierto es que están inquietando a los trabajadores de México.

Esto que hace apenas dos o tres meses, cuando Lombardo Toledano lo anunció, provocó una alharaca en las fuerzas enemigas de la Revolución, ha venido comprobándose como una cosa cierta, y los campesinos de México saben perfectamente cómo en diversas partes del país, callada y solapadamente también, se conspira contra el Gobierno por elementos movidos precisamente en muchos casos, por las compañías petroleras a quienes se dio un fallo en contra. Entonces, lo urgente es que el Bloque Nacional Revolucionario fije una vez más su posición revolucionaria y por medio de un manifiesto haga saber a los trabajadores del país la verdadera situación por que atraviesa el Gobierno del señor Presidente Cárdenas, y los invite a estar con él, seguros como estamos nosotros de que los campesinos y obreros de México están listos para empuñar las armas en el momento en que el señor Presidente lo pida.

Pero no sólo es necesario lanzar un manifiesto a los trabajadores, sino, como decía Santos Alonso, es necesario salir a nuestros distritos, ir a vivir de cerca con las masas que nos han mandado aquí, para explicarles en mítines y reuniones con los sindicatos, cuál es esta situación porque atraviesa el Gobierno, cuál es el sacrificio que puede estar próximo a pedir el señor Presidente, y nosotros en la obligación de darle; es decir, se nos plantea una envidiable oportunidad a todos los miembros de la treinta y siete Legislatura, de volver a la brega a nuestros Distritos en plan de agitadores, aunque se alarme la reacción, agitando los espíritus de los trabajadores, para que estén preparados en el momento en que el señor Presidente lo solicite.

Es necesario que los campesinos y los obreros no sean sorprendidos por quienes pretendan dar un albazo a la Revolución.

Mis proposiciones concretas son: que el Bloque

lance un manifiesto a la Nación, a los trabajadores, mejor dicho, y que nosotros mismos hagamos aquí una promesa solemne, que es la mejor adhesión que podemos dar al señor Presidente, de salir a nuestros distritos a hacer labor de agitación, de orientación, e informar a nuestro Bloque de lo que en este aspecto hagamos.

El C. Menéndez Reyes Miguel Ángel: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Menéndez Reyes Miguel Ángel: Efectivamente, al frente de un grupo de diputados me permití dirigirme a la Directiva del Bloque, solicitando esta asamblea, para que en ella tratáramos lo relativo a las proposiciones que este mismo grupo ha presentado de hecho ante el Cuerpo Legislativo Mexicano: la expedición de un voto de aliento y de simpatía para las Cortes Españolas reunidas en torno de Azaña, sostenedor éste del frente democrático del mundo. Al hacerlo, tuve a la vista los graves acontecimientos que vienen realizándose en el orbe y aun en el ombligo, en el corazón de nuestro México. Tuve a la vista las palabras cálidas del señor Presidente de la República, pronunciadas en el Congreso de la Confederación de Trabajadores de México; posición la de Cárdenas en que su claro sentido apostólico afronta los problemas universales con la misma resolución y el entusiasmo mismo con que afronta los problemas de México, porque los problemas sociales no reconocen fronteras: son problemas de la humanidad.

Decía el compañero León, repitiendo Cesar Martino, que efectivamente la Revolución Universal atraviesa por crisis; y esto es así, gracias al esfuerzo desesperado que el capitalismo hace para reunir en las manos dictatoriales de Mussolini y de Hitler toda la potencia ofensiva de un régimen caduco que tiende a desmoronarse: ofensiva de Italia contra un país débil como Etiopía, a la que respondió México con la gallardía de la ley en el seno de la Sociedad de Ginebra; ofensiva del fascismo contra el pueblo español, que llega a nuestros tímpanos con los alaridos de angustia de millares y millares de campesinos y de millares y millares de obreros, que sorprendidos de pronto por la influencia militar, han sabido organizarse rápidamente sobre el combate hasta ofrecer el más bello espectáculo de solidaridad que tocó a esta época presenciar; agresión, por último, la del fascismo en el Oriente, que al amparo de un pacto con el Occidente, lanza a las huestes organizadas militarmente del Japón, contra el pueblo inerme del de China. ¡Momento grave, momento difícil para la Revolución Universal!

Cárdenas, desde la tribuna magnífica de la C. T. M., abarcó con amplitud el panorama y condenó la política cobarde de bombardeo de poblaciones abiertas, bombardeo que no reconoce otro propósito que el de sembrar el terror entre la gente inerme, entre gente que para combatir apenas si tiene la palabra. Y, contrayéndose a lo que llamé antes el corazón de México, advertimos con graves pinceladas que deben preocupar hondamente a los hombres poseídos de la responsabilidad político - social del momento, entre los cuales se cuentan los componente de la treinta y siete Legislatura, todos los preparativos que la reacción hace para intentar indudablemente una ofensiva ya de hecho contra las instituciones, contra las ventajas que el trabajador del campo y de la ciudad han logrado obtener.

Valientes palabras las del Magistrado Icaza, que concretando admirablemente el problema planteado, sostiene que es único el capital de los petroleros en el mundo: ochenta y cinco mil millones de dólares, que se invierten abiertamente contra las posibilidades y los anhelos libertarios de México. Ha dicho muy bien Icaza al afirmar que son un capital petrolero, pero yo adentraría dentro del símil a todo el capital universal; es un solo capital el que se mueve y es un solo afán de especulación el que domina en el mundo, y contra ese propósito, compañeros, es que he querido que nos reunamos, porque necesitamos no estar disgregados; porque necesitamos a cada instante afrontar la responsabilidad en el campo en que nos presente y hasta donde se nos estreche.

El fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación reivindica de una manera decisiva, bajo la égida del Gobierno del General Cárdenas, derechos secularmente vencidos por el capitalismo; y no me refiero a determinada clase de capitalismo, porque, como lo ha dicho el Licenciado Icaza, el capitalismo no tiene más que una patria, que se llama la ambición.

Entonces, compañeros, yo he creído que solicitar de los componentes de este Bloque la reunión solemne en la cual se voten nuestra solidaridad y nuestro aliento con los revolucionarios españoles, sirve en algo, siquiera para hacer llegar al Occidente, detentado por las armas fascistas, el afán de América, el afán de un pueblo que a toda costa ha sabido conservar su libertad, y que pretende que los demás pueblos del mundo gocen también de la suya.

Pido de nuevo a la Directiva del Bloque, o a la Asamblea, si es preciso, que se acuerde la solidaridad a que me he referido, para que surja nuestro mensaje cordial de aliento efusivo, de aliento magnífico para los luchadores españoles que han sabido organizar, insisto, un ejército en pleno combate. Hay que ver la exposición que los Amigos de España, inauguraron hace pocos días en nuestro Palacio de las Bellas Artes. Gráfica, documentalmente se demuestra la intromisión de potencias extrañas en el conflicto español, nacido del desequilibrio monstruoso de Franco. Allí se pueden ver copias fotostáticas de nombramientos expedidos por autoridades italianas y alemanas, en favor de combatientes que han caído prisioneros de los leales. Allí se puede ver todo el horro que ha causado a la cultura y a la civilización el bombardeo de las ciudades abiertas. Allí puede verse cómo sobre el Museo de El Prado, donde se guardaban reliquias de Velázquez, de Goya y de otros tantos pintores desaparecidos en físico, pero eternamente esculpidos en el mármol de la gloria, ha habido bombardeos con armas fascistas para destruir la cultura que día con día ha sabido acumular trabajosamente el pueblo español. Allí puede verse, por último, cómo ese maravillo Gobierno de Azaña, maravilloso por mil títulos, por su abnegación, por su estoicismo, por su palpitante desinterés, por su patriotismo, el más elevado, ha logrado organizar su

retaguardia y repartir cultura entre los niños de los que combaten en los frentes contra los individuos de Mussolini y de Hitler. Allí puede verse, en suma, el heroísmo de la mujer española que reclama su lugar de combate. Y México, compañeros, no puede dejar pasar inadvertida esa justa heroica; de ninguna manera puede permitir México que su sitio en el concierto de los pueblos que protestan, que se alzan para maldecir a los dictadores que pretenden hollar a España para siempre, no esté ocupado, para alentar a aquellos que saben defender a la democracia universal francamente amenazada por el fascismo.

Así, pues, contrayéndome a mi propósito, propongo que este Bloque, reunido en sesión solemne, envíe al Gobierno de don Manuel Azaña, a las Cortes Españolas y al Ejército que comanda el General Miaja, un voto de simpatía, un voto de adhesión y un voto de cariño. (Aplausos).

Por lo que se refiere al fallo de la Suprema Corte de Justicia, creemos también que debemos demostrar nuestra solidaridad al más alto cuerpo judicial de México, a la coronación, a la cúspide de nuestra organización judicial. La Suprema Corte de Justicia ha abierto, en esta vez sí para siempre, una trinchera que todos nosotros estamos obligados a cuidar, a retener, y en la que cada uno de los mexicanos de responsabilidad, debe esconderse para defender a la Revolución Mexicana en sus más claras conquistas de derecho.

Por último, en torno a la idea del señor Presidente de la república, vertida en la memorable Asamblea de la C. T. M. y relativa a la verificación de un Congreso Obrero Mundial que ponga un dique a las ansias dominadoras del fascismo, creo que debemos estudiar nuestra forma de cooperación. No es posible, compañeros, que permanezcamos indiferentes ante problema tan grave; y no ofrezco ninguna fórmula, porque me parecen muy pequeñas mis armas personales para realizar la gigantesca idea del General Cárdenas respecto a la celebración de este Congreso. En este orden de ideas, lo único que podía hacer en lo personal, sería modesto sitio, para la realización de tan brillante idea; y el Bloque está obligado a cooperar también para tal fin.

Para esto pedí la reunión y para algo más: para suplicar a ustedes que no estemos disgregados en estos días de receso; para pedirles que constantemente cambiemos impresiones acerca de las modalidades de la lucha, porque ésta indudablemente adoptará características de agresión contra México. Yo he visto en periódicos de Norte América, de alta circulación, propaganda pagada con oro petrolero, para desprestigiar a un líder que positivamente quiere el pueblo de México: Cárdenas, y el pueblo de Norte América: Roosevelt. Yo he visto en periódicos norteamericanos propaganda pagada con el objeto, indudablemente, de que se expulse del país al corresponsal que envió esos artículos.

México no debe hacer otra cosa, sino sonreír y contestar con toda la altura que le da su sitial en la ley, con toda la altura que le da su posición, en el derecho que le da la defensa abierta, leal, que ha iniciado, Lázaro Cárdenas en favor del proletariado universal. (Aplausos).

El C. Francisco Arellano Belloc: Camaradas: Independientemente de las medidas que este Honorable Bloque tome para significar su respaldo efectivo al señor Presidente de la República, con motivo de su mensaje en el Congreso de la C. T. M.; independientemente del voto de solidaridad y de simpatía a los españoles al lado de Azaña, considero que es deber de la Cámara de Diputados, que es la tribuna del pueblo de México, venir a decir lo que pensamos en relación con la situación actual de México.

Creo que las masas de nuestro país que nos trajeron a la Cámara de Diputados hablan por nuestra boca y que lo que aquí se diga será, mejor que nada, el respaldo de la Nación al señor Presidente de la República; pero ese respaldo no debe ser simplemente un voto de simpatía, de adhesión de entusiasmo, un voto más cerca de la demagogia que de la verdad. Es necesario que con absoluta frialdad, con la serenidad que el momento requiere, analicemos la situación de México.

México en estos momentos no es sino una escaramuza del capitalismo mundial. Ya lo ha dicho Menéndez hace unos instantes, el capitalismo se está jugando sus últimas cartas en el mundo, y en México se juega una carta definitiva del capitalismo mundial; en estos momentos todavía es una escaramuza, quizás mañana, o en pocos meses sea una batalla como la que se está librando actualmente en el frente español. Es verdad que el capitalismo extranjero, en lo que se refiere a la explotación petrolera, es único en todo el mundo; todas las subsidiarias, todas la compañías, cualquiera que sea el nombre con que quiera desfigurarse a las empresas parcialmente organizadas en el mundo, obedecen a una previsión unitaria, coordinada en todo el Universo; y es el capitalismo petrolero en México el que más ha acentuado la huella del imperialismo norteamericano e inglés en nuestro país.

En estos momentos México vive también una hora de crisis. El capitalismo mundial sabe que frente a los destinos de México está el General Cárdenas, hombre decidido, hombre de línea recta, hombre que se ha trazado una meta y que llegará a ella, por encima de todos los sacrificios y esfuerzos que sena indispensables; y en tales condiciones el capitalismo extranjero quiere por todos los medios a su alcance, hacer que claudique el General Cárdenas, y no sólo que se retarde la realización de los postulados de la Revolución, sino que triunfen las fuerzas regresivas del país.

La táctica del capitalismo petrolero es la misma táctica del capitalismo que se dedica a la explotación del plátano y la misma que trata de adoptar la American Smelting en México. Se trata de espantar al Gobierno y al pueblo; se trata de halagar a la burguesía y desorientar a la clase media, haciéndole creer que el camino que ha seguido México es negro, y que es necesario rectificar la línea de conducta del Presidente Cárdenas y el programa de gobierno de la nación. Es indudablemente en la vida de México la hora más difícil de nuestro

país,; pero afortunadamente en estos instantes, en el vecino país se encuentra al frente de los destinos del pueblo norteamericano el Presidente Roosevelt, aliado del programa que desarrolla México, porque también ha planteado en su New Deal un programa de reivindicaciones inmediatas de los trabajadores norteamericanos.

Es cierto que el capitalismo utiliza todos los recursos posibles: propaganda, publicidad y toda clase de difusión para desprestigiar lo que hace Roosevelt como también lo que hace Cárdenas. Hace poco tiempo "Saturday Evening Post" publicó un artículo del correponsal del "New York Times", Kluckhohn, en que se trata de analizar la situación mexicana, en una forma perversa; pero como Kluckhohn vino a México con bandera de gente con criterio revolucionario, pues estuvo en el frente de guerra en España y fue el primero que denunció la presencia de divisiones alemanas e italianas en tierras españolas, creímos los revolucionarios que íbamos a tener un vocero honrado, un vocero decente de lo que México estaba haciendo en materia revolucionaria. Frank Kluckhohn, representante del "New York Times" en México, en cambio se ha dedicado en forma malévola a desfigurar la situación mexicana. Hace menos de un mes, el "Saturday Evening Post", que tiene más de tres millones de electores, publicó un artículo que no ha sido todavía comentado por la prensa mexicana como merece, con el comento, la censura, el escalpelo cuidadoso, pero firme, la mano recia de las gentes que pensamos con criterio revolucionario. Frank Kluckhohn dice que México es un país de economía agrario de México puede muy bien dar los resultados que el Presidente de la República se ha forjado, puede muy bien llegar a la meta que el Ejecutivo Federal ha querido conseguir; pero en cambio, dice que México es un país de industria, que las industrias están en manos del capital extranjero, del capital americano que, según Frank Kluckhohn, tiene en estos momentos millones de dólares de inversión en nuestro país; en cambio, dice Frank Kluckhohn que si el Gobierno de México persiste en esa actitud de demagogia a la clase trabajadora, si el Gobierno de México, dice Frank Kluckhohn, fomenta las huelgas en contra de las empresas que tienen grandes inversiones en México, lo más probable, dice, es que esas empresa, que esos capitales extranjeros se retiren y que el Gobierno de México no tenga de dónde obtener ingresos suficientes para cubrir su gran programa de reivindicaciones populares en materia agraria. Señala el hecho de que el año anterior el presupuesto nacional se mermó sesenta millones de pesos que fueron destinados para reivindicaciones a la comarca lagunera; asienta en forma equívoca que ha fracasado el régimen agrario en la comarca lagunera, y definida en que lo que está haciendo el gobierno de México en favor de las clases obreras es ni más ni menos desconocer la necesidad de consolidar las conquistas agrarias, porque dice Kluckhohn: "¿Con qué ingresos, con qué dinero el día de mañana, cuando los inversionistas retiren sus capitales, va a poderse refaccionar a todo ese núcleo de campesinos que está apenas avizorando un nuevo México?" El artículo de Kluckhohn es amplísimo; es una verdadera monografía con relación al problema mexicano; pero los aspectos fundamentales de su tesis son ésos.

"En materia agraria - dice - reconozco que puede hacerse una buena obra; pero en materia obrera, no. En materia obrera, el Gobierno ha estado fomentando las huelgas, ha estado espantando al capital norteamericano, y eso es muy grave; pero es más grave todavía - agrega - que nuestro Representante en México, el Embajador Daniels, hable elogiosamente de la política de Cárdenas. No me explico cómo puede elogiar lo que hace Cárdenas, si cuando mandó a su Ministro de Hacienda, Suárez, a Estados Unidos a conseguir la estabilización del precio de la plata, cuando los Estados Unidos, con un propósito generoso, le compran la plata a mayor precio que el del mercado mundial, entonces, en lugar de que Cárdenas agradezca ese gesto de los Estados unidos, nacionaliza Agua Caliente, donde hay una inversión de seis millones de dólares de capital norteamericano; fomenta la huelga de los trabajadores petroleros, dándoles oportunidad de colocarse en una posición privilegiada frente a los demás trabajadores mexicanos. Sólo los trabajadores que prestan sus servicios al capital extranjero, están en posición privilegiada, ganando de siete a catorce pesos diarios, mientras que los que trabajan en la industria nacional, apenas si obtienen salarios miserables de dos y tres pesos".

Esta actitud de individuos que tienen la apariencia de gentes que han actuado en su vida con honestidad y sinceridad periodística, inclusive con criterio revolucionario, en al burguesía americana produce indudablemente una llamarada de odio, de rencor y repugnancia contra lo que está haciendo México. Por esto es absolutamente indispensable que digamos aquí las cosas con absoluta franqueza. Conocemos la situación; sabemos que, aunque el criterio de la burguesía norteamericana fuera de un intervencionismo en nuestro país, mientras Roosevelt esté al frente de los destinos de esa gran Nación, tendremos la comprensión absoluta de lo que se está haciendo en México, porque Rooselvelt tiene también planteada en Estados Unidos una hora crítica, una hora difícil. Y Roosevelt se ha hecho el propósito de resolver los problemas de los trabajadores a base de sinceridad y de buena fe.

Lázaro Cárdenas, en su mensaje del día primero de enero de este año, planteó con absoluta claridad el problema de la defensa de la democracia frente a los avances encubiertos del fascismo. Y Roosevelt, tres a cuatro días después, en un discurso memorable no hizo sino repetir lo que Lázaro Cárdenas había planteado el primero de enero. Después vino el mensaje de Lázaro Cárdenas en el Congreso de la C. T. M. y Lázaro Cárdenas, el líder de la patria mexicana, el hombre representativo de México, se convirtió en el hombre representativo de los trabajadores al proponer la creación de un Congreso Obrero Mundial para acabar con la guerra, para evitar las guerras y los avances desmedidos del imperialismo de todos los países.

Podemos indudablemente plantear en esta

Asamblea muchas proposiciones concretas de colaboración con el Ejecutivo Federal, pero más que cualquiera proposición concreta se hacía indispensable que el país entero se diera cuenta de la unidad absoluta del Poder Legislativo, en este respaldo unánime a la política revolucionaria del Presidente Cárdenas; más que cualquier resolución fragmentaria del problema, era indispensable que se hiciera sentir esta cohesión, esta cordialidad, que vibren todos los corazones como el de un sólo hombre para decir: "Estaremos con Cárdenas al precio de cualquier sacrificio, en cualquier situación y cualquiera que sean los esfuerzos que se nos reclamen. propagamos a Cárdenas que se decida a formar la segunda Reserva del Ejército, con los trabajadores manuales, obrero e industriales. Hasta este momento sólo está en organización, mejor dicho; sugiramos la creación de una segunda reserva con los trabajadores industriales; quizás una tercera reserva, con todos los hombres de la clase media, con los trabajadores intelectuales, con todos los que estén de acuerdo con un programa mínimo de reivindicaciones en favor del proletariado nacional, incluyendo la defensa de la democracia, lucha contra la guerra, ataque en contra del fascismo, defensa de las conquistas que la Revolución Mexicana ha traído a los campesinos y a los trabajadores.

Compañeros: Mejor, repito, que cualquiera proposición concreta de respaldo al señor Presidente de la República, es esta manifestación vigorosa de todos nosotros unidos como un solo hombre, diciéndole al país: "Conocemos la situación de crisis que atraviesa la Nación; sabemos que ésta, que es una escaramuza en estos momentos, puede convertirse mañana en una batalla; sabemos que los alemanes están enviando armas a Guatemala; sabemos que el dictador Úbico ha estado introduciendo guatemaltecos en el Estado de Chiapas con armas y municiones; sabemos que esas gentes tienen puestos los ojos en México, porque tiene una política internacional que jamás tuvo".

Dicen que las potencias extranjeras están en contra de México, porque México ha llegado al Derecho Internacional, al derecho de todos los pueblos con la bandera levantada, no ha sido por exhibicionismo, sino porque su punto de vista internacional concuerda exactamente con el punto de vista de su política interior; porque Cárdenas es congruente con el propósito de desarrollar su programa revolucionario, al señalar el programa de defensa de la democracia como bandera internacional.

Camaradas: Creo que esta ocasión sirve, más que ninguna otra, para decir al país: "Estamos en pie; sabemos cuál es la situación mexicana; estamos dispuestos a ir a cualquiera trinchera, a colocarnos en el baluarte que sea indispensable. Tenemos todo el corazón, todo nuestro entusiasmo puesto en Lázaro Cárdenas, que es el genuino representativo de México, que es el hombre fuerte de México. ¿Por qué no hemos de decirlo, pero no con la fortaleza de un Iturbide, de un Santa Ana, o de un Victoriano Huerta, sino con la visión genial de los problemas mexicanos, de un Morelos, con la incorruptibilidad de un Gómez Farías, con el patriotismo de un Juárez, con la honestidad de un Francisco I. Madero. ¡Así es Lázaro Cárdenas!

Yo estimo, compañeros, que esta manifestación desaliñada, desorganizada - no tenía yo el propósito de hacer un discurso, ni cosa que lo pareciera -, es una manifestación que envuelve el propósito de esta Legislatura de ponerse de pie y decirle a Lázaro Cárdenas: ¡Estamos contigo! (Aplausos).

El C. Mora Plancarte: Compañeros: En la historia del mundo que se está escribiendo con la sangre española y con la sangre china derramada por el fascismo, México tendrá líneas de alto elogio que en la posteridad serán un timbre de gloria para la Nación.

La Cámara de Diputados de México en las cuestiones internacionales ha sostenido un criterio absolutamente legalista, desde el conflicto surgido entre el fascismo italiano, y su actitud ha sido un timbre legítimo de orgullo. Esa actitud viril de México no podía menos que provocar las iras del imperialismo de todos los países y del capital que, como lo ha dicho Miguel Ángel Menéndez en esta Cámara, esa ira ya la estamos sintiendo al ver la tenacidad con que las compañías petroleras, que son el capital mejor organizado del mundo, el trust de capitalistas más grande que existe en el mundo, están defendiendo, no un pulado de peso, no unos cuantos miles de pesos que para esas compañías tan fuertes nada significan, sino una posición injusta dentro de México.

Yo creo, pues, que esta treinta y siete Legislatura, al asumir el papel histórico que también le corresponde, poniéndose al lado de Cárdenas para respaldarlo en forma definitiva, debe tratar en concreto el problema que tenemos enfrente por esa actitud del capitalismo petrolero. Vengo a proponerles, compañeros, que esta treinta y siete Legislatura no sólo ofrezca su respaldo incondicional y definitivo al General Cárdenas, sino también a los camaradas trabajadores del petróleo, que en estos momentos están amenazados en forma velada por las compañías, de desocuparlos al retirarse de México. Quiero que la treinta y siete Legislatura diga a esos camaradas que ya tienen en su favor el espaldarazo que les da la Suprema corte de Justicia de la Nación, al declarar que son justas sus pretensiones, cuentan también con el apoyo de esta Cámara, puesto que los respaldará en esa lucha que ahora ya tiene una ejecutoria de legalidad producida por cosa juzgada en la Suprema Corte.

Yo pido que esta treinta y siete Legislatura diga a los camaradas trabajadores del petróleo, que no teman la salida del capital extranjero; que la riqueza de México no radica en los millones de pesos invertidos por las compañías petroleras, sino en el oro negro que tiene en sus entrañas. Que las compañías petroleras sepan de una vez por todas que la amenaza de retiro estaba prevista por los que hemos seguido atentos este problema, y que sabemos que nada perdemos con que se retiren; porque, como llevo dicho, la riqueza producida por el petróleo no viene de los millones de pesos invertidos, sino de lo que hay en el subsuelo de México, que pertenece exclusivamente a nuestro pueblo, y que

no ha sido comprada, ni podrá ser jamás, con el oro que esas compañías han invertido.

Concretando, pues, pido que además de aprobar ustedes las proposiciones hechas por los compañeros Santos Alonso, César Martino, Menéndez Reyes y Arellano Belloc, den ustedes un voto de respaldo sincero a los trabajadores del petróleo, que entran en una nueva etapa en su lucha contra el capital.

El C. Maldonado Víctor Alfonso: Compañeros: En estos momentos en que la Representación Popular recoge el sentir de la República, recoge el clamor de los hombres humildes para lanzarlo a la faz de los elementos capitalistas que se oponen al avance de la Revolución, es una falsedad permanecer callado cuando se sienten deseos de venir también a sumar nuestro grano de arena, nuestro esfuerzo al esfuerzo común, para que la República entera sepa que los obreros en el paso trascendental que han dado no están, solos , que si nosotros representamos a cien mil hombres, estamos aquí con el respaldo de ese fuerte contingente humano para decirles que aplaudimos su actuación, porque están cansados de las injusticias del capitalismo que todavía en sus estertores, cuando estira los miembros en esas actitudes de agonía, todavía hiere la dignidad de los pueblos y todavía está en estos momentos manchando las páginas de la historia de los pueblos débiles, porque no están garantizados, porque no son fuertes en su economía.

En el otro siglo, en el manifiesto comunista se empezaba el prefacio con aquella frase redentora que decía: "Un fantasma llegará". Y a ese fantasma se aprestaron tanto el Zar de la Rusia, como los polizontes alemanes y como todos los países imperialistas, a atacarlo. Y eso de que "un fantasma llegará" a Europa, no era más que una falacia, una paradoja lírica de los autores del manifiesto comunista, pero no era ningún fantasma, porque no es una lucha emboscada: es una lucha abierta; es el clamor de todas la masas oprimidas que abiertamente se enfrentaban.

Creo que el verdadero fantasma que ahora recorre, no Europa, sino el mundo entero, es el fascismo: ¡ése sí es un fantasma que recorre todo el mundo, porque no tiene la virilidad suficiente para salir frente a frente, porque sus armas son las innobles de la hipocresía, porque va por caminos emboscados preparando a un grupo de traidores, como en España y en otras partes, para lanzarlos contra los revolucionarios, para convertir a los pueblos en campos donde luchan hermanos contra hermanos! Eso está pasando en México.

En México, donde tenemos una enorme experiencia por los atropellos que hemos sufrido de parte del imperialismo, no quitan los ojos de nuestras fértiles campiñas, ni la mano de nuestra nación, porque están viendo que somos débiles; pero es en estos momentos cuando más necesitamos pensar que los pueblos débiles son todavía más débiles cuando tienen serviles y no hombres que saben enfrentarse a los grandes problemas de la historia. ¡México es débil, pero no cobarde!

México está completamente lastimado por la actuación del imperialismo, y no está dispuesto a que los sacrificios de los que cayeron en las barricadas de la Revolución, sea un sacrificio inútil y estéril. ¿Qué nos han dejado el imperialismo yanqui y todos los imperialismos? No han dejado más que desesperación y lágrimas; en su trayectoria no han dejado sino dolores y aun la desmembración de nuestro territorio. ¿Qué ha hecho el fascismo en los pueblos latinos? Ha dejado desolación en Santo Domingo; ha abierto llagas en todas partes; fue la causa del desmembramiento de Colombia al quitársele la Provincia de Panamá; fue la causa de la guerra de Estados Unidos con España; adondequiera que ha ido el imperialismo, ha abierto una llaga. Por nuestros escasos medios de defensa hemos sido inútiles para detener el avance del imperialismo, que está pisoteándolo todo. ¿Qué sabe de honor, qué sabe de dignidades, qué sabe de derecho internacional, si a cada rato lo pisotea? ¡Qué sabe ese fascismo si en mil novecientos catorce arrasara las fronteras belgas, a pesar del sacrificio que se impusieron en Amberes, en Lieja, en Lovaina! ¡Qué sabe ese fascismo de esos sacrificios! Ese fascismo fue el mismo que llevó la revolución en setenta a Francia; el mismo que en novecientos catorce pisoteó la soberanía del pueblo belga; el mismo que llevó más tarde la guerra a Etiopía, que ha estado sufriendo el latigazo de Mussolini , que está trabajando convertido en un pueblo esclavo, nada más porque no tuvo armas para defenderse. ¡Qué sabe ese fascismo de ese pueblo que hoy mismo está ensangrentando el heroico pueblo español, en las barricadas españolas: en Guadarrama, en Somosierra y en tantos otros baluartes que ha levantado el espíritu de las reivindicaciones! Allí se está estrellando el imperialismo internacional en Europa. Y así como España está siendo la trinchera de la libertad en el antiguo Continente, así México está siendo la trinchera, el baluarte más alto de la libertad, la trinchera más alta que se opone al fascismo en América. ¡Por eso nosotros en esta ocasión no debemos dejar pasar inadvertido el gesto del imperialismo , y si nos lanza el reto, debemos nosotros secundar al pueblo sin importarnos los sacrificios a que tengamos que someternos! El fascismo ha luchado sistemáticamente contra las instituciones democráticas, se ha acostumbrado a vencer por las armas y a vencer por el oro. En muchas ocasiones los mismos parlamentos, de una manera servil, se inclinan ante el fascismo y los discursos no son más que un reflejo de la voluntad, de lo que quieren los fascistas. En México no pasará lo mismo, porque todavía hay hombres; no pasará, porque tenemos recursos dolorosos; en México no pasará, porque estamos acostumbrados a ir a las trincheras; no pasará, porque en México no escatimamos nuestros sacrificios cuando se trata de la libertad del pueblo, cuando se trata de la libertad de la patria. Somos dignos y por eso es muy bonito el espectáculo de que en el Congreso de la Unión, síntesis de las aspiraciones proletarias y de todas las aspiraciones de patriotismo, y no de patriotería, se levante la voz viril de los diputados para condenar abiertamente ese reto que lanzan las compañías imperialistas que explotan el petróleo.

Dicen que abandonarán la República. En muchas ocasiones nos han querido asustar con eso mismo que nos dicen ahora; pero yo me pregunto: ¿adónde van las compañías petroleras que se retiran de

México, que más valga? Expresión en ésta que tan sabiamente va corriendo de boca en boca del pueblo. ¿Adónde van, si dondequiera que vayan hallarán el mismo gesto revolucionario de México, si las ideas de libertad en el mundo entero han pasado las fronteras, y ya el dolor de México es el mismo dolor que ahoga a las masas proletarias en El Ecuador; el mismo dolor que hay en Haití, en Santo Domingo, en Cuba y en todas partes donde hay explotados?

Conocemos la actuación de los trusts; sabemos que trafican no sólo con la honra de los pueblos, sino aun con la vida de los mismos pueblos. Varios trusts de quinina, cuya matriz está en Inglaterra, han sido causa, por sus procedimientos, de que muchos hombres mueran. En El Brasil y en Cuba arrojan al mar el café y el azúcar, para mantener precios costeables, y están haciéndolo, cuando millares de hogares están contemplando el problema de la desnudez y del hambre, cuando muchas familias no tienen un mendrugo de pan que llevar a sus hijos. Y cuando el hambre está constituyendo un verdadero fantasma que azota a las multitudes, viene el fascismo a querer todavía, por medio de las compañías imperialistas, extorsionar a los pueblos, a querer exprimirlos más, a querer sacar más plusvalía del trabajador.

¿Qué les importa que sólo dejen miseria y desesperación? Por desgracia, teníamos acostumbradas a las compañías petroleras y mineras y a todas las compañías internacionales a que nos conformáramos tan sólo con unas migajas que nos lanzaban. La participación que dan por las riquezas que explotan de México, no vienen siendo más que escasas migajas con las que nosotros estábamos conformes, y cuando el pueblo comienza a tener conciencia de su clase, cuando el pueblo comienza a tener conciencia de su ser, cuando el pueblo ya no quiere que tan sólo esté sin avanzar, para que otros se enriquezcan, mientras a nuestros obreros los tenemos todavía viviendo en pocilgas inmundas; cuando nosotros vemos que el hambre ya rebasa los límites de la decencia y que el pueblo en marcha se pone a caminar pidiendo justicia, entonces las compañías petroleras nos lanzan el grito de que se retiran, les ha asustado la fuerte pisada de las multitudes en marcha, que antiguamente, por las calles burguesas no pisaban más que multitudes que iban a los cinco de mayo y dieciséis de septiembre a cantar loas a nuestros héroes, y que no veían los problemas fundamentales del pueblo que moría de hambre, mientras se levantaban suntuosos palacios en las ciudades, que no eran más que una vergüenza frente a la miseria de los desheredados; y en donde el hambre más profunda consumía el espíritu de los hombres pobres. Por eso ahora que en esta Cámara hay elementos proletarios, en esta Cámara adonde antes venían tan sólo elementos que se decían privilegiados por su talento; esta Cámara donde ahora ya vienen hombres salidos de esas multitudes en marcha, también se escucha la voz viril del pueblo; en la Cámara venimos a pasar lista de presente, a juntarnos con esas multitudes; y si mañana la C. T. M. u otra Central obrera, o el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana organiza una manifestación, tanto para felicitar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como para protestar contra las empresas imperialistas, ¡¡allí está el lugar de nosotros!! Debemos confundirnos con los obreros en marcha, ir a rozar nuestros trajes de casimir con las blusas honradas del obrero; ir a decir que somos mexicanos, que sentimos con los trabajadores, y que estamos dispuestos a seguir con ellos, yendo hasta donde lo exija el destino de la patria.

Ya se han hecho proposiciones concretas; sería ya por demás que repitiéramos otras; pero que sepa la República que, sea cual fuere el camino que sigan las empresas petroleras, envalentonadas por su dinero, por su poder y respaldo de sus Gobiernos, nosotros estaremos con el General Cárdenas, porque ha sido un visionario que ha abierto sendas de realidad; y el fallo de la Suprema Corte de Justicia es la demostración más clara de que ya la ley no está divorciada del pueblo; el fallo ha venido a demostrar lo que siempre quiere el pueblo.

Desde los tiempos de Porfirio Díaz teníamos una hermosa Constitución; pero, por desgracia, toda la libertad que en ella se consignaba era tan sólo letra muerta; era sólo letra escrita en las hojas de una Constitución burguesa y caduca, pero completamente negada en la vida del pueblo. Ahora ya nuestra Constitución no está escrita solamente en papel y en letras de imprenta, ha venido del alma del pueblo; ahora los funcionarios judiciales saben responder virilmente y saben cumplir con la ley que la Suprema Corte respeta también, asumiendo una actitud revolucionaria, junto con el General Cárdenas.

Que sepan las compañías petroleras que nosotros estamos dispuestos a ir a cualquier sacrificio en defensa del decoro del pueblo. (Aplausos.)

El C. Alfonso Francisco Ramírez: El discurso pronunciado por el señor Presidente en el primer Congreso Nacional de la C. T. M., ha causado honda expectación en el país por los trascendentales conceptos que encierra, y se ha dejado sentir en todos los sectores, especialmente en las masas trabajadoras y campesinas; y nosotros no podemos menos de hacernos eco de ese sentir, viniendo a ratificar aquí nuestra solidaridad con las tesis sostenidas por el señor Presidente de la República y nuestra decisión de tomar una actitud definitiva y práctica frente a todos los problemas que puedan presentarse.

Todos los mexicanos conscientes están al lado del señor Presidente, y únicamente pueden disentir aquellos descastados malos mexicanos que asumen actitudes de servilismo ante el capital extranjero, actitudes que mucho se parecen a la traición. Era natural que semejante actitud, nítida y clara frente a las cuestiones que hoy nos angustian, provocara resistencias y amagos de parte del capitalismo financiero que se esconde en las sombras y está provocando dificultades a México, sembrando de obstáculos la marcha de la Revolución.

Pero el General Cárdenas, con la firmeza que lo caracteriza, desde que llegó a la Presidencia declaró que protege y seguirá protegiendo las conquistas de los trabajadores; y esto estamos seguros de que lo hará, porque nunca ha tenido transacciones acomodaticias, ni regresiones cobardes.

Estas conquistas del proletariado, como él dice en su mensaje tan hermoso y luminoso, se irán extendiendo a todas las masas campesinas, para elevar el nivel de las masa trabajadora en general.

Frente a esta actitud ya se están esbozando actitudes insidiosas de parte del capital extranjero. Pretenden estos señores tener privilegios anacrónicos en el país, situaciones intolerables, cuando lo único que se les pide es que se sometan a la ley y a las autoridades; que estén en igualdad de condiciones con los mexicanos, y que no pidan de nosotros lo que no se atreverían a pedir en su país, o sean situaciones de privilegio.

Juzgo acertado que en la Cámara se hagan estos comentarios; que difundamos a los cuatro vientos del espíritu esta actitud decidida de solidaridad, porque agitará la conciencia de las masas, y demostrará que México se congrega como un sólo hombre alrededor del Presidente de la República.

Concretando, me sumo a las proposiciones hechas por los compañeros, en el sentido de que acudamos en masa a ver al señor Presidente de la República, para decirle que estamos dispuestos a todos los sacrificios, económicos o de cualquiera índole que sean; que nos trasladaremos a nuestros distritos para hacer labor de agitación y de conciencia, a fin de demostrar a nuestros comitentes cual es la situación real. Que se le envíe a la Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia una felicitación por el fallo trascendental que acaba de dictar en ocasión del amparo petrolero; que se expida un manifiesto calzado con todas las firmas de los componentes de esta Legislatura, y que digamos al señor Presidente que estamos con él en el lugar donde el deber nos llame, para compartir unidos las responsabilidades y los peligros. (Aplausos.)

El C. Molina Betancourt: Escuchamos desde el primer momento las palabras del compañero León García, Presidente del Bloque, quien expresaba con toda justicia la necesidad de que este Bloque Nacional Revolucionario no viniera a realizar acto de presencia en la hora crítica para la Revolución Mexicana, que en estos momentos vivimos, sólo para hacer literatura, o para votar cosas románticas, sino que viniera a realizar un acto de presencia trascendental en los destinos del país, y a determinarse en un fuerte bloque de respaldo para la solidaridad y la política revolucionaria y de altura del General Lázaro Cárdenas, Encargado del Poder Ejecutivo; y de que el señor General Cárdenas, al levantar su voz frente al Congreso de los Trabajadores de México, todos los revolucionarios que hemos sido no de oportunidad, sino que hace años hemos consagrado todas nuestras energías y nuestra juventud a la lucha por la emancipación proletaria del mundo, nos sentimos confortados con la palabra del Primer Magistrado de la Nación, del más alto Representante Popular, que definía con toda entereza el problema que se presentaba al país, al pretender con toda justicia emanciparse en parte de la tutela económica a que nos ha sujetado los siglos por intermediación del imperialismo extranjero; imperialismo extranjero que se manifiesta más fuertemente a través del trust petrolero, uno de los más poderosos del imperialismo capitalista mundial.

Se han analizado aquí ya situaciones internacionales; se han vertido palabras y se han definido proposiciones en tal o cual sentido; pero es necesario, camaradas diputados, al solidarizarnos con las proposiciones que aquí se han expuesto, hacer un análisis sereno y justo de la situación nacional en el momento que estamos viviendo, con todo valor civil.

Por desgracia, la solidaridad para el Ejecutivo Federal sólo se traduce en expresiones literarias; por desgracia, todavía no responden manera efectiva todos los sectores populares del país al llamado del Poder Ejecutivo; y esto se debe fundamentalmente a que no existe unidad de criterio revolucionario en los órganos del Poder Público y aun en las masas populares y los sectores organizados.

Cuando el Presidente Cárdenas, con toda entereza, enunció el problema presente, se inició inmediatamente una labor subterránea, aprovechando la emotividad característica de la psicología mexicana, para llevarnos a un abismo de pesimismos, a fin de apartarnos del camino de la verdad y de la Revolución. Muchas oficinas públicas, donde hay empleados que ayer venían a reclamar a las puertas de la Cámara el Estatuto Jurídico , se han convertido en metideros, en los cuales se hacen comentarios acres para el Gobierno, por el hecho de enfrentarse al imperialismo petrolero, que inmediatamente nos lanza la amenaza de retirarse de México como una medida para que la disminución de los presupuestos, para que la reducción presupuestal inminente, determine una situación difícil , una situación de problema para el Gobierno , que si es posible lo haga caer. Inmediatamente después de que el General Cárdenas con toda entereza señala este problema, multitud de autoridades locales, en pleno estado de ebriedad se lanzan a las plazas públicas para decir: "¡Viva Franco! ¡Viva el Fascismo", a ciencia y paciencia de las mismas autoridades de los Gobiernos de los Estados.

Es importante entonces, compañeros, insistir en que tiene un fondo que no debemos dejar pasar inadvertido, la proposición de que cada uno de los señores diputados vayamos a nuestros Distritos, por encima de cualquiera consideración, y aun exponiendo nuestra propia vida, a hacer una labor de orientación que es indispensable en las masas populares, y a denunciar a esos falsos, a esos traidores funcionarios públicos, que aún se encuentran en algunas autoridades locales. (Aplausos.)

A ciencia y paciencia de esas autoridades, individuos que presentan credenciales de miembros del Ejército Nacional, que estamos seguros de que no lo son, invitan a las masas campesinas, a la Revolución; masas agrarias que, por desgracia, no forman aún las reservas del Ejército Nacional, porque en nombre de la formación de las reservas del Ejército Nacional, se está armando a los enemigos más grandes del agrarismo; se está armando a los asesinos de agraristas con insidia y con ignorancia. Si es con ignorancia, es necesario prevenir el peligro; si es por insidia, es necesario combatirlo definitivamente, porque cuando se encuentren nuestros camaradas agraristas frente al capital que tiene guardias blancas, cuando se encuentren en una

situación de hambre, es natural pensar que en un momento de peligro para la Revolución, pueden verse, por equilibrio humano, arrastrados al fascismo.

Si es nombre de la Revolución se arma a las bandas fascistas, los agraristas también posiblemente ingresen a las filas de una revolución armada en contra del Gobierno de la República. Es necesario, entonces, que la Cámara de Diputados insista ante la Presidencia de la República y ante la Secretaría de la Defensa Nacional, para que cuanto antes sean desarmadas esas llamadas Defensas Rurales, formadas por terratenientes y cristeros.

Ayer se dictó un fallo de la Suprema Corte de Justicia y ayer mismo corrió una vez más por el suelo de la República la sangre de un maestro rural asesinado por la banda de "El Tallarín", como se dice en la prensa. Estoy seguro de que no es la banda de "El Tallarín" la que asesinó a ese maestro y a otras personas, sino que han sido los grupos de cristeros, con la complicidad de las autoridades locales que simularon un levantamiento para cometer esos asesinatos, para dar muerte a los maestros que enarbolan la bandera revolucionaria y son los únicos capaces de enfrentarse a los pequeños caciques locales que aún sobreviven, como demostración de que México es todavía un país semicolonial; los hombres protegidos por los Gobiernos de los Estados, que mantienen una hegemonía a base de dinero en las diferentes regiones de estas propias Entidades, son hombres que no se cuidan siquiera de escribir duras censuras para el Gobierno de la República, que no se cuidan de estampar en letras de molde que el Presidente de la República, que el General Lázaro Cárdenas, es un hombre que no sabe lo que está haciendo, que está encauzando al comunismo criollo, al comunismo mexicano, para hacernos perder nuestra nacionalidad. Y en esta forma insidiosa realizan la desorientación y el desconcierto más atroz; y esos hombres son los que tienen el poder en sus manos. En nombre de la Revolución, es necesario que hagamos, camaradas diputados, labor de orientación entre las masas populares, y que valientemente señalemos en concreto a los funcionarios que no han podido solidarizarse con el Poder Público, porque son incapaces de sentir una convicción que sólo da el sentido claro y vivo de las miserias y el dolor del pueblo; ellos no han sabido los sufrimientos de las clases proletarias; ellos son constantes explotadores de los campesinos y de los obreros, y por una mistificación que no se explica, guardan todavía en sus manos, en muchos casos, el Poder Público.

Así, pues, camaradas diputados, demos nuestro voto de solidaridad, de simpatía y respaldo al Poder Ejecutivo Nacional. En cada uno de los hombres que integran este Bloque y el Congreso de la Unión, hay un elemento decidido a la lucha, un veterano del combate, bien en la lucha desde un punto de vista social; bien en la lucha armada, desde un punto de vista de la acción efectiva; pero que todos, lo mismo que estuvieren en la lucha armada que los que estén actuando en la lucha social, se dispongan a formar como un solo hombre en las filas del Ejército de la libertad en la República, del futuro Ejército nuestro, que será integrado por todo el pueblo de México, por todos los sectores populares.

Entonces habremos de pasar lista, y ya veremos cómo se reducen las filas de izquierda en la nación; ya veremos cómo, por desgracia, los que hoy nos dicen que son solidarios del Poder Ejecutivo Federal, los que hoy lanzan discursos demagógicos a media calle, son los primeros que se quedarán en la cocina de su casa, esperando que la cocinera les diga que ya es hora de comer. (Aplausos.)

En cambio, los que desde hace tiempo, los que no se aprovechan de las oportunidades y encuentran muy hermoso hablar de revolución cuando no hay peligro, los que expusimos la vida y conocemos las prisiones por haber propagado nuestras ideas socialistas, ésos no podremos nunca adaptarnos a una situación derechista ni fascista, porque somos perfectamente conocidos; iremos por la montaña, repitiendo la historia, como las bandas de chinacos, con pedazos de trapo sobre el cuerpo, con el alma y el corazón bien puesto, y con un pedazo de rifle, si es posible, y si no, aunque sea arrojando las peñas de nuestras majestuosas montañas, para aplastar invasores, o aplastar fascistas. (Aplausos).

En concreto, compañeros diputados, que al presentarnos a otorgar el voto de simpatía y respaldo efectivos del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados al señor Presidente de la República, le pidamos que, de una vez por todas, la Secretaría de la Defensa Nacional forme las reservas del Ejército, no sólo con obreros de la industria, sino con agraristas efectivos de la nación, por los campesinos reales, por los veteranos de la Revolución, que no tienen en sus manos una sola carabina; que no tienen en sus manos un solo cartucho, porque todos los entregaron a su tiempo, y porque comprendieron plenamente que los destinos de la patria quedarían en manos de un gobierno emanado de la propia Revolución ; esos hombres están una vez más pidiendo el rifle y una cartuchera, para defender a la vez que su ideal, el pedazo de patria que apenas empiezan a conocer, y que antes fue solamente una abstracción para ellos, ya que no podían ni con un juicio de raciocinio interno, encontrar dónde estaba el fundamento de esa patria.

Por eso hay que tener fe en los destinos de la República, porque ahora no iremos a pelear por una patria romántica, sino que el agrarista irá con las armas en la mano a pelear por ese pedazo de tierra, por la parcela ejidal, que significa para él todo su concepto de patria. Por eso, camaradas, pidámosle también al Poder Ejecutivo, que se exija plena solidaridad de la organización del Poder Público, plena solidaridad de las autoridades locales y que allí donde exista un fascista disfrazado de revolucionario, se le haga salir inmediatamente del Gobierno, como medida de salud para la Revolución y como medida revolucionaria para la consolidación de los destinos de México. (Aplausos).

El C. Martino: Con el propósito de que se ponga a discusión juntamente con la proposición que hice, me voy a permitir poner a la consideración de ustedes lo siguiente: que este Bloque designe una comisión de compañeros diputados, integrada

por miembros de la Confederación Campesina Mexicana, de la C. T. M., del Ejército y del sector popular, a fin de que redacte el manifiesto que propuse, que irá firmado por todos nosotros; y que a la vez esa comisión se encargue de organizar una gran manifestación de carácter popular, en la ciudad de México, invitando sin preferencias de ninguna especie a la C. T. M., a la Confederación Campesina Mexicana, a la C. G. T., a la C. R. O. M., a los mineros, al Partido Comunista, a las Juventudes y al Ejército. Y que no se nos diga que el Ejército no puede tomar parte en una manifestación de carácter popular, porque tiene su origen en el pueblo y debe en esta ocasión, más que nunca, sumarse a los trabajadores de México, en torno del Presidente de la República. (Aplausos).

Aquí hay voceros de la Confederación Campesina Mexicana, de la C. T. M., del Ejército y de los demás sectores, y es preciso que respondan a este llamado, pues se necesita que el pueblo esté en pie, que se eche a la calle, en masa, a respaldar al Ejecutivo. ¡Afuera las pugnas gremiales , afuera las pugnas de carácter personal! ¡El país debe alzarse alrededor del Ejecutivo! ¡Es preciso estar unidos, de pie, acabándose todas las pequeñas diferencias! (Aplausos).

El C. Amilpa: Compañeros: A propósito había procurado hablar en uno de los últimos lugares que me designara la Presidencia, con el objeto de ver qué estado de ánimo prevalecía entre los compañeros que aquí se reúnen en esta Asamblea, que sin duda será histórica ante la realidad de los hechos, ante la convicción profunda de cada uno de ellos, y ante la labor tendenciosa y pérfida que realizan los enemigos del movimiento obrero, pretendiendo hacer creer a la conciencia nacional, que el pueblo de México está próximo a perder la paz en que vive, por la exigencia de un puñado de minorías exigentes que no pueden poner coto a su ambición, que no pueden dejar tranquilas a las empresas que les dan de comer, a las empresas que han hecho grande a México, a las empresas a las que México les debe lo que es. Y no puedo menos que sentirme satisfecho al confirmar que efectivamente la Revolución ha conquistado una trinchera más y esa trinchera coloca su bandera en el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados de la treinta y siete Legislatura, frente a la amenaza de los imperialistas. Si hubiera aquí derechistas, eternos defensores del capitalismo, adoradores de las crueldades del imperialismo, hombres que silencian sus crímenes en nombre de la paz y el progreso de México, ya estarían arrojando sobre la C. T. M. la responsabilidad de lo que pudiera ocurrir. Si los hombres que se sientan aquí no tuvieran un solo ápice de vínculos con las masas que luchan por su independencia económica y política, ya estarían lanzando reproches, palabras tendenciosas, para hacer recaer la responsabilidad en un organismo como la C. T. M., que representa el sentir del pueblo mismo.

La C. T. M. es una institución que levanta una plataforma de reivindicaciones económicas y políticas, no sólo en favor del obrero y el campesino, sino también en favor de todo el pueblo de México. La C. T. M. es producto del proceso de evolución de los trabajadores, que tras de constantes y grandes esfuerzos y penalidades han logrado realizar la unificación de sus contingentes, de sus ideas, de su criterio, de su visión hacia el futuro; su solidaridad y su acción uniforme, y han procurado por todos los medios posibles impulsar al Gobierno actual, que no hace en su programa sino transcribir, una por una, las aspiraciones del pueblo mexicano.

Por esto la C. T. M. es una institución legítima, y cuando se presenta algún problema, cuando asume alguna actitud frente al imperialismo, tiene el respaldo material y el apoyo moral de los hijos de la Revolución que legítimamente estamos representando al pueblo. Por eso mi emoción no puede ser más grande.

Efectivamente, se trata de una Legislatura revolucionaria, una Legislatura que tiene en sus manos los destinos de un pueblo débil, que no tiene un Estado asesino que mande escuadrillas de aviones a bombardear a los niños españoles; de un pueblo que no tiene un Estado compuesto de asesinos que aniquile al pueblo, para apoderarse de sus riquezas. En eso consiste nuestra debilidad, y porque no tenemos patrimonio, porque no tenemos economía, también somos pueblo débil, pero no sin dignidad. Es posible que hayamos prescindido de todo aquello que nos pertenecía, de todo aquello que tienen otros; pero no es posible que podamos renunciar a nuestra dignidad de mexicanos, porque ese fenómeno no se ha producido en países que son abatidos por hombres que no sufren en lo físico, ni en lo moral, sino hombres que tienen derecho a la vida y a la libertad y están dispuestos a sacrificarse por ella. Y si somos un pueblo débil, si nosotros tuvimos en nuestra presencia los ejemplos que nos brindan las tragedias de otros países del mundo, y si nosotros nos damos cuenta de que esos pueblos se han jugado la vida por conquistar su libertad, y por defender su dignidad, nosotros, que tenemos una tradición heroica, no vamos a ser menos que cualquier otro, por muy débiles que se nos suponga.

Se dice a la gente que México se enfrenta contra el imperialismo, siendo pueblo débil y no siendo más que un conjunto de desarrapados, de hombres embrutecidos por el alcohol y por el fanatismo, presididos por un Ejecutivo demagogo e irresponsable a quien le hace coro un Parlamento también demagogo e irresponsable. ¡Mienten quienes tal afirman, porque sí somos genuinos representativos del pueblo, y porque nuestras palabras no son producto de una postura personal con tendencias mezquinas, sino la expresión del sentir de las masas!

Lo que ellos llaman demagogia no es más que un concepto de clase auténtico, un nacionalismo auténtico y un concepto de responsabilidad clara y precisa frente a los problemas, porque conocemos su origen. Ustedes saben que la historia de México registra grandes tragedias, y que éstas no han sido causadas por las pugnas y las ambiciones de los imperialismos que se han estado apoderando de nuestras riquezas desde hace muchos años. Ustedes saben que la Revolución, que primero tuvo como mira fundamental la reivindicación de los derechos políticos del pueblo ha venido superándose, y a medida que lo ha hecho, ha ido el pueblo congregándose bajo sus banderas, para defender sus más

caras conquistas, cuya legitimidad nadie puede negar.

Y el obrero y el campesino han ido a la lucha armada para conquistar derechos que les permitan subsistir: el campesino en la parcela; el obrero en la fábrica; el campesino impulsando la cuestión de las Comunidades Agrarias, procurando por todos los medios posibles adaptarse a los medios científicos en el cultivo de la tierra, procurando por todos los medios posibles crear su economía propia, crear la economía agrícola de México; procurando por todos los medios posibles adquirir el crédito que le hace falta para competir con los grandes trusts extranjeros. El obrero en la fábrica, yéndose al sindicato, pidiendo la firma de un contrato colectivo de trabajo, pidiendo la legislación más avanzada. Y así es como la lucha del pueblo mexicano, teniendo como puntos de sustentación la acción de esos dos importantísimos sectores sociales, ha venido pugnando por independizarse. ¿Nos han reconocido alguna vez los que explotan, los que tienen en sus manos las riquezas de México, ese derecho inalienable a la vida? No lo han reconocido. Si la Revolución considera al campesino como una entidad económica, como una entidad que puede dar un gran impulso a la creación de la economía agrícola, inmediatamente los truts extranjeros se vienen en contra de la producción agrícola, y al amparo de la más terrible concurrencia, provocan competencias locales, especulaciones con artículos de primera necesidad, especulaciones con el crédito sepultando toda política comercial que pueda proteger al campesino para que tenga la herramienta que necesita para cultivar la tierra; procurando por todos los medios posibles ahogarlo y hacer nulas por completo las conquistas de la Revolución, hacer nulas por completo las conquistas personales del obrero.

Y al obrero, en cuanto da el primer paso hacia su organización, se le corre, y si son muchos, se les corre en masa; y si esto no es posible, si ha tenido un contrato colectivo que le garantice un estandard de vida digno, entonces el capitalismo recurre al comercio, y por medio de los altos precios ahoga toda posibilidad económica del trabajador, reduciéndolo a la miseria.

Otras veces, cuando el pueblo de México ha soportado en silencio esta situación, cuando ha permanecido callado y sumiso frente al fausto de las grandes ciudades de México, donde se da gusto la holganza de los extranjeros y de nuestros capitalistas, cuando el pueblo de México ha soportado todo esto, ¡México es un país de progreso, que vive en paz! ¡Pero cuando el pueblo de México no tolera esto, cuando se lanza a la huelga y para la energía eléctrica, y para las minas, y para los ferrocarriles, y para el abastecimiento de la leche, y para la producción del pan, porque sus patrones le niegan lo indispensable para vivir, entonces "el pueblo de México amenaza al paz y el progreso de México y las instituciones"!

Y para destruir el propósito creador y rebelde de este pueblo, se recurre a la propaganda insidiosa: "se trata de perturbar la paz y el progreso del país; se quiere implantar el comunismo, que es la dictadura más oprobiosa que ha conocido la humanidad. Los obreros de México están satisfechos; lo que pasa es que son enemigos de su propio bienestar , pues no tienen más que pedir. Su odio en contra del capitalismo es injusto y pretende derribar las instituciones que el capitalismo ha creado. ¡La paz está en peligro! ¡Ay del pueblo si la pierde!"

¡Pero ya el pueblo de México no cree en esa paz, como no creo en el Dios que le enseñó el cura! Mientras el campesino y el obrero guiaron sus pasos por la senda amarga de la vida, tratando de conquistar la gloria que los esperaba después de su muerte, fueron sumisos; pero cuando el maestro les enseñó que era otro su origen, que su existencia no dependía de la voluntad de un espíritu supremo, representado por el cura mezquino, indolente y criminal, entonces el pueblo arrojó para siempre sus creencias y se enfrentó con los problemas reales, con los problemas vitales, sin esa clase de perjuicios que por mucho tiempo habían alimentado. El trabajador de México no ha disfrutado nunca de esa paz; como siempre se ha batido en sangre; siempre se ha visto poseídos de desesperación; siempre se le ha despojado del lugar donde puede ganarse un pan para sus hijos; siempre se han atropellado sus libertades, su propia mente, su pensamiento, su palabra; siempre ha estado aherrojado a los intereses de los grandes capitalistas; siempre se le ha dado una vida mezquina y se le sigue prometiendo la gloria. El pueblo no puede prescindir de sus legítimos derechos, porque se le prometa una paz de que nunca ha gozado y en la que no tiene ninguna esperanza.

No basta que la prensa revolucionaria; que los intelectuales de izquierda; que el Ejército Nacional; que el proletariado del mundo esté consecuente con que la situación nuestra es amarga, esté consecuente de que el producto de la explotación de las riquezas nacionales ha sido negativo, porque ya se ha repetido en mil ocasiones que ni los que explotan el petróleo, ni los que explotan nuestras minas, ni los que explotan los ferrocarriles, ni los que explotan todas nuestras materias primas han dejado para México nada; y tan es así, que es un pueblo débil después de muchos años de existencia del imperialismo.

Pero se dice que las huelgas no permiten que el país pueda desenvolverse creándose la felicidad para todos. No es eso. Es que no hay un gachupín, o un francés, que meta diez pesos y que no quiera sacar sesenta. Que somos un país, desgraciadamente, débil, porque no tenemos las fuerzas necesarias para sacar de aquí a los que con pretensiones canallescas de truhán vienen a explotarnos, poniendo un coto a sus ambiciones desmedidas de lucro.

El lucro inmoderado es la causa de todos nuestros problemas. El trabajador, el obrero, el campesino, no piden más que vivir, y lo han demostrado en mil ocasiones. Toda las conquistas de la Revolución han fracasado, porque mientras se consiguen salarios de determinado tipo en determinada industria, toda la política comercial vienen aplastando aquellas conquistas ; de consiguiente, la situación del proletariado de México no puede ser más desesperante.

Y ahora ustedes saben cuántos problemas y de cuánta importancia hemos tenido desde hace algunos años. Pero vuelve el petróleo a ser motivo de inquietud para la patria, y vuelve a serlo, porque

el petróleo es sin duda la base de la sustentación de muchas industrias ; y las empresas petroleras, que mandan millones de millones de pesos al extranjero, que no pagan siquiera el tipo del salario que se paga en Estados Unidos, que vende nuestro petróleo a precios elevadísimos y que están poseídos de nuestra economía, no pueden satisfacer una aspiración justa y legítima.

Pero es más: está demostrado que pueden satisfacer las demandas de los trabajadores. Las empresas, en principio, ofrecieron dieciséis millones de pesos en aumento, ampliando posteriormente otros cuatro millones más y eran veinte. Luego quiere decir que entonces estaban en posibilidad las empresas para pagar esos veinte millones de pesos más a sus trabajadores. ¿Por qué no lo hicieron? Porque un ser omnipotente que pesa sobre todas ellas redujo esa cuestión que era de patriotismo; no de patriotismo, porque no puede tenerlo, pero de ética, de moral, de una reflexión seria, de un sentido de responsabilidad clara frente a los deberes que se tienen para con la humanidad, vino a echar por tierra todos los arreglos que se habían hecho y no pudo establecerse un común acuerdo entre los trabajadores y los patrones, a pesar de que la C. T. M. había aceptado los veinte millones de pesos para los trabajadores. Ahora las empresas y los trabajadores han dirimido este asunto por medio de los Tribunales del Trabajo. Los Tribunales del Trabajo son instituciones de derecho que, como las que existen en todos los pueblos, deben tener un funcionamiento eficaz y cuyas resoluciones deben ser inapelables dentro de un país de hombres libres, dentro de un país de dignidad. Y las empresas que tenían ineludible obligación de someterse a los fallos de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, ya lanzan la amenaza de que no es posible que ellas puedan satisfacer la erogación de seis millones de pesos más, que de consiguiente lo lamentan por los industriales cuya vida depende de la explotación del petróleo.

El retiro de las compañías claro está que significa un quebranto grande para la economía del país, enorme. Y el deber de la C. T. M. era plantearles el problema a los cuatro mil delegados que asistieron a su Congreso con toda serenidad, con objeto de que no se produjera una resolución que pudiera ser producto de una pasión provocada por el patriotismo, o por cuestiones mezquinas. Y es así como se planteó a los trabajadores ese problema, y los trabajadores han expresado que están dispuestos a cualquier sacrificio. Pero es necesario que entiendan los industriales que no van a prescindir los trabajadores de sus demandas justas; que si se imponen sacrificios, será solamente en beneficio de la economía y de la independencia de la Nación, pero no para enriquecerlos, ni darles nuevos privilegios, como tampoco renunciando a sus legítimas demandas, ni mucho menos a sus conquistas.

Es posible que las compañías sigan operando, pero que a la vez provoquen por todos los medios posibles el derrocamiento del Gobierno, que no está dispuesto a transigir a que se pisotee la dignidad del pueblo, por débil que se le suponga. En estas condiciones es necesario que nosotros, como decían algunos de mis compañeros, no nos concretemos a dar votos y a adoptar posiciones de romanticismo, porque a nada conducen; lo que se necesita es agitar la mentalidad del pueblo.

Si no sólo son los obreros, ni los campesinos los explotados por el imperialismo; si también lo es el pequeño comerciante, pues los trabajadores desplazados de las fábricas han ido a refugiarse al comercio, porque no han tenido otra cosa de donde agarrarse. El pequeño comerciante es explotado por el imperialismo, que es dueño del crédito, que es dueño de las grandes cantidades de elementos con que se comercia; porque si el comerciante en pequeño trabaja con la producción nacional, el imperialismo llena el mercado con sus productos para que aquél sucumba.

Lo mismo es víctima del imperialismo el profesionista, cuyas actividades no pueden tener un campo de acción para el beneficio del desarrollo cultural de México, como no sea dentro de los cánones y de las normas cerradas del imperialismo que todo lo sofoca. Y el estudiante también está amenazado, porque éste es el hombre del porvenir, que tiene su mentalidad puesta en el mañana, anhelando una patria mejor, porque no puede soportar de ninguna manera la opresión de que se hace víctima a su país; porque desea impulsar la mentalidad del pueblo y desea obtener trabajo y riqueza, haciendo de México una patria digna, integrada por auténticos hombres libres, auténticos trabajadores y auténticos valores morales. Y son también los católicos y son todos esos sectores populares los que en presencia de sus necesidades, de sus problemas vitales, de la injusticia de que se les hace víctimas todos los días, tendrán seguramente que reaccionar. Pero no solamente es el pueblo de México, es que en todos los países del mundo, lo mismo en China, que en Santo Domingo, que en Francia, que en cualquier otro país del mundo, el pueblo está siendo oprimido por todos los imperialismos, y es la solidaridad de esos pueblos, a través de sus organizaciones obreras, la que nosotros debemos reclamar en estos momentos en que está amenazada la dignidad y la independencia de México. Debemos agitar la conciencia de todo el mundo en torno del problema petrolero de México, que no es sino una escaramuza que se libra entre el pueblo de las democracias, y el imperialismo.

El pueblo no puede amar a los imperialismos que son asesinos y viles; el pueblo de México tiene que luchar por su libertad, pero no puede hacerlo solo, en este momento en que se requiere el respaldo moral de todos los pueblos y su cooperación, lo mismo de los de América que de los de Europa y de todo el mundo.

No sabemos qué sucederá, claro está. Es posible que las compañías petroleras armen otra vez manos asesinas; es posible que las empresas norteamericanas se presten a financiar movimientos que puedan traer como consecuencia el derrocamiento del Gobierno de México. Todo esto es posible; pero que no se alegren nuestros ricos, nuestros burgueses; que no se alegren los franceses, ni los gachupines, ni los ingleses que están con sus bienes asegurados en México, pensando en que ha llegado la hora definitiva de aplastar al pueblo que los ha hecho ricos. ¡Mentira! ¡No será! Que recuerde toda

esa canalla que el pueblo de México ya se ha levantado bajo la bandera de Zapata y de Villa y ha acabado con todo lo que pudo haber creado ese conjunto de explotadores malditos bajo la paz porfiriana, y esto posiblemente volverá a suceder en México, porque es el pueblo el que sale a la defensa de su libertad. Así, pues, pueden echar las campanas a vuelo, pero que esperen la reacción y la justicia del pueblo mexicano que no está de ninguna manera dispuesto a sucumbir.

Estoy de acuerdo con las proposiciones hechas, en nombre de un millón de trabajadores que han jurado sacrificio y lealtad al señor Presidente de la República, y doy a ustedes las gracias por esa demostración de revolucionarismo, conciencia de clase y de un sentido nacionalista auténtico, en beneficio del futuro del país. (Aplausos).

El C. Miranda G. Elías: Estoy absolutamente de acuerdo con las opiniones vertidas tan brillantemente por los compañeros diputados que nos han dado la oportunidad de darnos a conocer de manera tan clara su visión revolucionaria, y solamente quiero, a manera de una plática, de un cambio de impresiones, que es lo que entiendo que estamos verificando, referirme a algunos detalles de orden absolutamente particular.

El compañero Amilpa acaba de puntualizar con toda eficacia el problema que estudiamos. Los compañeros que han hablado antes que él, se han referido a asuntos de gran trascendencia, y nos han hecho electrizarnos con su dialéctica revolucionaria; y temo que mi esfuerzo no alcance a ser lo suficiente para poder decir, con esa misma claridad, algunas cosas relacionadas con lo anterior. Pero quiero salirme un poco del tema general a discusión, principiando por decir lo siguiente: Tiene mucha razón el compañero Amilpa cuando nos dice, según mi entender, un caso concreto referente a que es primero ver la manera como vamos a reforzar aquel organismo que tratamos de defender, y sobre ello, o en segundo término, darle a ese organismo la orientación que le corresponde.

Quiero yo entender de eso, que urge a nuestro pueblo de México el reforzamiento en todos sus aspectos; y yo a mi vez aseguro que si nosotros no aprovechamos estos instantes en que atraviesa nuestro país para poner en un punto culminante la situación de sus habitantes, de sus trabajadores; si nosotros no aprovechamos esta bellísima etapa revolucionaria del Gobierno actual, que nos pone en condiciones de asegurar la situación y los intereses del pueblo de México, posiblemente perderíamos el tiempo discutiendo leyes y reglamentos si no asegurábamos la estabilidad de aquellos organismos.

Cuando nos referimos a aquellos reglamentos y leyes bajo los cuales van a vivir las organizaciones proletarias de México, debiéramos tomar en cuenta, principalmente, que hay que hacer todo el esfuerzo necesario para asegurar la existencia y la fuerza de aquellas vidas proletarias que tratamos de organizar para bien suyo. Me imagino que cabe, a propósito de ello, alguna exposición conforme a estos puntos. Demos mucha importancia a la cuestión educativa; demos mucha importancia al asunto sanitario; demos cabida, también, a lo que en sí significa la acción política, y refirámonos especialmente a la cuestión de la organización económica.

Por lo que ve a la cuestión educativa, queremos dar la necesaria importancia a la persona del maestro y del estudiante; debemos invitar al sector revolucionario magisterial a que dé también su aportación en la lucha diaria, preparando a las multitudes proletarias, desde la infancia. Afortunadamente en el programa de la Revolución caben estos tópicos; pero no es por demás que cambiemos impresiones con el magisterio para hacerle ver nuestro criterio a propósito de este asunto, que se ve por dos aspectos: primero: una cosa es el sindicato de los maestros, y, al mismo tiempo, aparejado con ello, la labor de rendimiento que en beneficio de la Revolución debe prestar la escuela. El gran número de escuelas rurales, seguramente que no va a remediar la situación. Los estudiantes componen un sector interesantísimo con el cual caminamos de acuerdo. Necesitamos invitar al estudiante para que vea con mejores ojos la situación que tiene al frente, como creadores no sólo del entusiasmo juvenil de acuerdo con su carácter de estudiantes, que se manifiesta con demostraciones de alegría a propósito de la renovación de los cursos, sino que se necesita también un impulso enérgico para formar una Universidad clasista, en donde se hable de lo que necesita nuestro pueblo, de lo que espera de las juventudes estudiosas.

En lo que se refiere a la sanidad, necesitamos comprender que una de las cosas que están minando la salud de nuestro pueblo es el enorme contingente de vicios, bajo los cuales se está agitando en la desesperación ese pueblo analfabeto en todos sentidos, porque no ha habido oportunidad de llegar hasta él para arrancarlo de las garras del vicio.

Necesitamos combatir no sólo los fanatismos y las creencias, sino también las costumbres retrógradas que vienen minando la salud del pueblo, y velar y combatir esas lacras principiando por el alcoholismo. Hay que comprender también que nuestro pueblo necesita una enorme cantidad de garantías para poder manifestarse como una unidad, como una democracia y hacer aparecer su derecho en todo caso. Si el nuevo Partido, en sus estatutos, no garantiza la voluntad del pueblo trabajador para poder surgir a la vida de los pueblos demócratas, para ser la base de un resurgimiento a un socialismo de clase, entonces estaríamos dañando a un factor de lucha. En este caso necesitamos hablar por nuestra parte, exigiendo la pronta realización de la Ley de Sanciones para los Funcionarios remisos, para las autoridades que descuiden el cumplimiento de su deber.

En la cuestión de organización económica, efectivamente, es cierto que el país será sacudido si el capital extranjero nos abandona; pero si en un momento dado, para poder aceptar ese capital extranjero, necesitamos permanecer de rodillas, nuestro pueblo reclamará de parte nuestra muchas cosas, y nosotros debemos proteger su entusiasmo y llamarlo a una época de sacrificios; pues para poder salvar la economía nacional, debemos dar las gracias al capital extranjero.

Por cuestión del petróleo, de las minas, del comercio, o el asunto de pequeñas industrias y por

todo aquello que es del movimiento de la economía, debemos considerar que si no invitamos al pueblo a lanzarse a esa lucha, si no encabezamos a ese pueblo para que vaya conquistando parte por parte lo que le corresponde, nosotros no podríamos tener el pueblo fuerte que hemos soñado, el pueblo digno que hemos deseado, el pueblo enérgico que anhelamos, el pueblo independiente por el cual propugnamos; porque, efectivamente, compañeros, si no hacemos lo necesario por que el pueblo coma, por que el pueblo sea sano, por que el pueblo sea en esa forma la representación de una verdad históricamente comprobada ya en nuestro tiempo, sería por demás que nosotros soñáramos, camaradas, con leyes efectivas que vinieran quizás a retrasar la realización de esas grandes ideas, de esos grandes deseos.

Por eso es, compañeros, que haciendo un comentario de lo que se ha dicho, no deseamos más, y yo en particular, que se dicten inmediatamente las medidas eficaces y prácticas, como son las proposiciones que se han esbozado y que el manifiesto sea un hecho inmediato, pero que la manifestación sea efectiva; que los compañeros que han hecho esas proposiciones las sostengan hasta su votación y que la invitación muy especial que en esta forma me he permitido hacer a las Comisiones que se han encargado de hacer, o de redactar los Estatutos del nuevo Partido, tomen en consideración el deseo que tenemos todos nosotros, y yo en particular, con toda franqueza y sinceridad, que nosotros debemos estudiar el problema que atañe a la educación de nuestro pueblo, a la sanidad, a la acción política y social de nuestro pueblo y muy especialmente a la efectiva organización económica de los nuestros.

El C. Acosta Emilio N.: Compañeros diputados: No voy a hacer ninguna nueva proposición, porque estoy absolutamente de acuerdo con las presentadas, y es realmente satisfactorio y llena de fe en el porvenir del país, ver en qué forma tan estrecha y tan unida estamos todos de acuerdo en colocarnos dentro del camino del cumplimiento de nuestro deber. Pero quisiera aprovechar este momento para rogarles que con verdadero recogimiento y con verdadero sentimiento de responsabilidad, estudiemos el momento histórico importantísimo que México está viviendo a través del paso que hemos podido dar dentro de la lucha de la Revolución Mexicana por elevar, por liberar al pueblo humilde de México, al pueblo trabajador.

Creo que la mayoría de los encuentros que hemos tenido con el capitalismo y los opresores, han sido verdaderas escaramuzas si los comparamos con el encuentro que estamos teniendo ahora con uno de los brazos más bien organizados y potentes del pulpo del capitalismo mundial. Creo que deberíamos aprovechar esta ocasión para consolidarnos más con nuestra idea y en nuestra fe dentro de nosotros mismos, y unirnos más estrechamente , no sólo en lo personal, sino tratar de llevar a cabo una verdadera fusión de todas nuestras organizaciones obreras y campesinas, para que este momento de peligro realmente nos encuentre perfectamente unidos y listos para jugarnos el todo por el todo en el momento preciso.

Y esto hacía falta. No creo, como mi estimado amigo Amilpa, que seamos un pueblo débil. Pueblo débil es pueblo que se humilla y se deja azotar. Posiblemente no seamos un pueblo rico, pero somos un pueblo fuerte. Dígalo si no la lucha sostenida por nuestros indios armados de palos y piedras, hasta conquistar la independencia del país; díganlo, si no, las huestes de Juárez, casi encueradas y mal armadas, haciendo morder el polvo a los principales ejércitos europeos que traían en sus banderas la leyenda de invencibles, y logrando al fin, sólo a base de sacrificios, de valor y tenacidad la independencia nacional. No creo, por tanto, que seamos un pueblo débil.

La amenaza lanzada contra el país por los capitalistas extranjeros de retirar su dinero y sus negocios, del petróleo, no creo que sea una amenaza más fuerte que la que se presentó ante el Presidente Juárez cuando la Unión Tripartita desembarcó en Veracruz, cuando venían representados en ella los principales ejércitos europeos, ansiando establecerse en el país; aquel hombre sin recursos monetarios, sin fábricas de armas, sin preparación militar conveniente, pero con la fe puesta en el patriotismo del pueblo, afrontó la situación; y esa fe, ese patriotismo, esa tenacidad, esa unión fraternal de todos los liberales nos llevó al triunfo y nos dio nuevamente una patria que casi teníamos perdida.

Hoy yo creo que tenemos una grave amenaza enfrente para el país, pero no es una situación que pueda amilanarnos. Realmente no estamos en estos momentos luchando por un grupo de petroleros; estamos luchando por establecer los jalones en que ha de luchar el obrero de todo el mundo por conquistar su puesto, sus libertades, por mejorar su economía y su standard de vida; estamos colocados en un puesto de vanguardia para poner a los países de Sudamérica un ejemplo de cómo un pueblo prefiere morir peleando que vivir esclavizado. Seríamos un pueblo débil si aceptáramos espantarnos con ese fantasma de retirar sus capitales. Es la condición de un chamaco a quien le regalan un par de zapatos, y después de quince días de usarlos lo amenazan con quitárselos si no hace tal o cual cosa, y el chamaco contesta que antes no tenía zapatos. México vivió centurias sin tener el pulpo explotador de las compañías petroleras. El advenimiento de esa riqueza varió un poco nuestro sistema económico interior; pero con retirarse, no nos han quitado nada: continuamos siendo dueños de nuestros yacimientos. Ya verá México cómo puede organizarse para tratar de explotar el petróleo; pero aun suponiendo que no tuviéramos manera de hacerlo, no hemos perdido nada, porque antes, repito, no explotábamos el petróleo, y México no sucumbió.

Creo que lo esencial en estos momentos, a pesar de que es imprescindible que demos una pública demostración de solidaridad con el Poder Ejecutivo de la Nación, que demos una pública demostración de simpatía y de adhesión a la Suprema Corte de Justicia por el valor civil desplegado por la misma al dictar su laudo respecto de las empresas petroleras; creo que además de decir al obrero y al campesino, cosa que él sabe, que estamos con él y que lo respaldaremos en todo, debemos aprovechar el

momento para prepararnos a todos los sacrificios que puedan venirle al país, porque somos los primeros que debemos afrontar la responsabilidad de aceptar sacrificios, pasando por todo lo que haga falta pasar, pero por sacar adelante la situación en la forma planteada ya y dictada de acuerdo con las leyes de la Revolución.

No creo que sean días de auroras preciosas los que nos esperen, sino días de prueba; ¡pero bendita sea la prueba si nos hace olvidar rencillas personales y diferencias intergremiales que no tienen razón de existir en un pueblo que debe estar unido para luchar por un solo ideal! ¡Bendita sea esa prueba si ella nos ayuda a unirnos, olvidar rencores y a trabajar unidos por bien del país, por el progreso del país y por la libertad absoluta de nuestro pueblo!

Yo creo que el gesto de la Suprema Corte ha sido tan valiente como el de cualquier soldado en la primera línea, que, herido, pide que no lo retiren para continuar luchando. No es solamente disparando un fusil como se demuestra valor al resolver una situación; es también haciéndose cargo de la responsabilidad que pesa sobre un individuo y poder decir sí, o poder decir no.

Cuando Juárez ordenó la formación del Consejo de Guerra al Príncipe Maximiliano, todas las testas europeas y todos los hombres del mundo, incluyendo grandes amigos de él, pidieron clemencia para el hombre y amenazaba un horizonte negro y pavoroso al país si se atrevía a derramar la sangre de esa testa coronada caída. Pero Juárez se mantuvo firme, cumplió su deber, salvó al país, salvó las Instituciones, y no ocurrió nada, ni el horizonte se puso negro, ni cosa parecida.

Actualmente nos están amenazando con cosas más o menos parecidas a aquéllas: azuzan a los periodistas, azuzan a los hombres que pueden pintarnos el panorama pavoroso, el panorama negro, el provenir obscuro; pero al pueblo de México no puede espantarle un fantasma de esa clase. Si estamos convencidos de que nuestro deber está aquí, no hay nada que pueda espantarnos, no hay nada que pueda echarnos atrás, pero no solamente con palabrerías, no solamente con discursos, no solamente con promesas, yo desearía que además de la comisión que pidió el compañero Martino, se integrara dentro de la Cámara un grupo de compañeros pertenecientes a todos los sectores aquí representados para que lucharan, para que hicieran una labor de acercamiento, una lucha constante, tenaz, continua y con visos a buenos resultados por obtener la unión de todos los sectores obreros, de todos los sectores campesinos, y no digo por obtener la unión del Ejército, porque está en alma y corazón y con toda su vida dentro de la situación, y dispuesto a llegar adonde haga falta llegar para defender la integridad y el decoro nacionales. (Aplausos).

No podemos dudar de ninguna manera, y estoy de acuerdo con el compañero Martino, en que veamos al titular de la Defensa Nacional para obtener que en la manifestación que efectuemos vayan las fanfarrias, las bandas de guerra tocando aires marciales, yendo los soldados sin armas, codo con codo con los trabajadores. (Aplausos). haciendo patente públicamente que son campesinos y que son obreros, que están uniformados solamente para distinguirse en el cumplimiento de un deber; pero que con alma y corazón están con nuestras clases obreras. Y digo que podemos tener absoluta, plena y ciega confianza en nuestro Ejército, porque afortunadamente para la patria, si es un Ejército de tez morena, o de físico deprimido, en ciertos casos, o de una vestimenta no lujosa, es un Ejército que puede estar por encima de los más grandes Ejércitos del mundo.

Seguramente se ocupara la historia con más detalles de los ejércitos de Alejandro, de César, de Aníbal, de Napoleón, de

Gengis Kan y de todos los grandes capitanes; pero se ocupa diciendo que fueron ejércitos que viajaban asolando tierras y esclavizando pueblos; mientras que el Ejército Mexicano, dentro de su humildad, es más grande que aquéllos, porque es un Ejército que se hizo para libertar pueblos, para romper las cadenas de los esclavos y hacer una patria libre, contra una patria de esclavos que querían nuestros opresores. (Aplausos).

Yo, pues, me permito someter a la consideración de ustedes que aprovechemos este momento de prueba, la presencia del enemigo, y que nombremos un grupo de compañeros diputados que se encargue de hacer que todas nuestras organizaciones se den cuenta de que frente al enemigo común no tenemos diferencias de ninguna clase; que nos coge la situación codo con codo; que podemos en todas las manifestaciones públicas y en todos los casos decir al imperialismo capitalista: ¡Estamos unidos contra ti y preferimos, para ejemplo del obrero del mundo, particularmente de los países del Sur de América, ser la vanguardia que muere aquí defendiendo sus puestos, que un pueblo que agacha la cabeza para que le pongan el yugo del esclavo! (Aplausos).

El C. Presidente: Hay numerosos camaradas que han solicitado la palabra; pero a pesar de que esta sesión, por el asunto que se está tratando, no se ha sujetado a las normas que establece su Reglamento, la Presidencia se permite preguntar a la Asamblea si considera el asunto suficientemente discutido.

El C. Flores M. Alfonso: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Flores M. Alfonso: Quiero hacer una proposición que puede resumir los conceptos que se han vertido y que he tenido cuidado de estar meditando.

Hemos escuchado la voz autorizada de elementos que con una convicción revolucionaria profunda nos han expuesto su manera de sentir en el problema que tratamos de resolver. Pero creo yo que los compañeros que han hablado en esta vez lo han hecho al mismo tiempo con toda sinceridad y con todo entusiasmo y con el deseo profundo de cooperar lealmente con el Presidente de la República a resolver un problema que es de importancia nacional. Yo quiero, compañeros, antes que todo, llamar a ustedes la atención a este respecto. Este grupo aquí reunido debe obrar como Poder; como Poder Legislativo. Ha obrado el Poder Ejecutivo y ha hecho que la ley se cumpla , ha hecho que la Constitución se respete; ha obrado el Poder Judicial y

no ha festinado su juicio, no festinó su sentencia, hubo de meditarla, y esa sentencia afortunadamente fue de respaldo a la doctrina revolucionaria que encierra la Constitución.

Creo yo que el papel nuestro en estos momentos es obrar como Poder, como debe obrar el Poder Legislativo, en consonancia con la actitud del Poder Ejecutivo y en consonancia con la actitud y alta del poder Judicial.

En principio, creo que no debemos de agitar por este motivo. ¿Quien de ustedes no conoce la génesis del movimiento insurrecto español? ¿Quien de ustedes no pasó sus ojos por esos admirables escritos de Marcelino Domingo, donde nos presentaba los momentos angustiosos que precedieron a la revolución más injusta que registra la historia? ¿Quien de ustedes no sabe que esa revolución fue incubada en un momento de incertidumbre, incertidumbre artificial que crearon los enemigos del régimen legal de España? ¿Quien de ustedes no sabe que se crearon maquinaciones para sembrar el desconcierto entre las masas populares de España? ¿Quien de ustedes no leyó con emoción esas páginas de Marcelino Domingo adonde decía que mientras que el pueblo se debatía, mientras el pueblo pensaba oprimido en la desgracia que le amenazaba, el único órgano que se mantenía enhiesto, el único órgano que, a pesar de ser revolucionario, pensaba, era el Parlamento Español? ¿Quien no recuerda ese magnífico discurso de Marcelino Domingo, pronunciado en esta tribuna, cuando decía que mientras el pueblo peleaba, que mientras el pueblo legislaban estaban debatiéndose en un estado de incertidumbre, las Cortes Españolas legislaban que el Presidente, para contestar la noticia de la insurrección, decía con toda serenidad: "Sigue la discusión de la Ley Agraria", es decir, sigue en pie la serenidad del Parlamento Español ante toda la amenaza; sigue la serenidad de los hombres revolucionarios ante toda insidia?

El mismo Presidente de la República nos decía que para crear confianza en el pueblo, no hay necesidad de agitarlo. Hay que tener confianza en las multitudes, como decía el General Cárdenas, y que aconsejar prudencia. "Tened confianza- decía- el Gobierno obrará con la meditación que aconseja la prudencia". Crear un estado de agitación sería peligroso, y la alarma vendría a crear un problema más al Gobierno. Por eso opino sinceramente de esta manera. De otra manera, ¿Quien de ustedes ignora que la reacción continuamente está propalando versiones descabelladas de que el Gobierno no controla la situación, que se haya en estado de anarquía; que está creando desasosiego y acabando con la integridad nacional?

¿Quien no sabe que esas son las armas de la reacción? No hay que crearle problemas al General Cárdenas, abriendo interrogaciones para llevarlo a una de situación de desgracia. Yo creo que, y mi proposición es esta, debe formarse dentro de la Cámara un comité que pudiéramos llamar de coordinación revolucionaria, o de respaldo a la legalidad; por ejemplo, un comité que se encargara de meditar un plan definido de acción en contra de los elementos retardatarios.

¿Quien de ustedes ignora que la labor de la reacción es sistemática y organizada? Yo voy a darles un ejemplo palpable: La reacción, las Cámaras Industriales de Comercio, que están formadas en una Confederación, han estado publicando en estos días, en una forma estudiada, en una forma maléfica, en una forma que pudiéramos decir que tratan de interesar a la opinión pública, o de distraerla con mentiras, dicen que el país no produce lo necesario para vivir; que hace falta el maíz porque el agrarismo acabó con la propiedad; que se les entregaron a los agraristas y que no se cultivan las tierras; que hace falta cultivo; que la política agraria del Gobierno es equivocada, que por eso no hay producción y que hace falta maíz. Simultáneamente aparecían, reportazgos en la prensa, de diferentes partes del país; simultáneamente los periódicos publicaban editoriales comentando este hecho y urgiendo que el Gobierno se diera cuenta de que la falta de producción estaba matando al pueblo de hambre. A ustedes les consta que precisamente si fuera la falta de producción, no se haría sentir el problema en estos momentos. Yo tuve el problema de falta de maíz en mi Distrito. Fui a ver a los órganos de la Economía Nacional y me dicen que no es precisamente la falta de producción; es el acaparamiento, es la fuerza voraz de los almacenistas la que está acaparando el maíz para hacerlo subir de una manera artificial. Este asunto se vino a confirmar con el hecho de que apenas el Gobierno patrióticamente dio una disposición para que el maíz entrara a México sin pagar derechos, inmediatamente el maíz bajo más de un punto; esto quiere decir que no falta maíz. Y así como ese problema, diariamente la reacción nos presenta otros en forma sistemática de organización; y por eso creo que debe nombrarse una comisión que con el Ejecutivo resuelva todos los problemas que la reacción le presente.

Es necesario tratar de resolver en una forma serena y efectiva en este asunto. Debemos tener en cuenta que si obramos como representantes de sectores populares, también debemos obrar como diputados, haciendo que está Cámara obre como Poder, invitando al Senado para que forme una comisión que, juntamente con nosotros, coopere a resolver la situación. Puede integrarse la comisión con las directivas de los Bloques, y que esa comisión actúe, como ha actuado gallardamente la Comisión Defensora de los Trabajadores que funciona en esta Cámara.

Apelo a ustedes para que meditemos y para obrar como lo hace el enemigo, en una forma organizada. Cada problema que nos presenta es un problema en que ya espera el resultado de su acción.

Por tal motivo, una comisión de Cámara debe cooperar con el señor Presidente, señalándose también la forma como vamos a contestar. Que se asesina a un maestro, pues a organizar la defensa social legítima, no una guardia blanca, como las que existen en muchas partes del país; que se nos presenta una labor de agitación creada por estos señores, pues a organizar una manifestación, pero no para gritarles, sino para saquearles el maíz que tienen escondido los abarroteros para hacer que la vida encarezca. Hay que tomar medidas efectivas, pero hay que meditarlas.

Hay que hacerle ver al pueblo que no pasará

nada y que en caso de que las compañías petroleras desarrollen una labor contraria a los intereses de la patria, estamos dispuestos a poner el remedio, sin perjuicio de que se dé un voto de confianza al Ejecutivo y un voto de respaldo a la C. T. M., a la vez que de estimación y confianza a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El C. Velarde Adán: Compañeros diputados: Yo me voy a enfrascar en grandes lirismos guerreros, tan brillantemente expuestos por los compañeros que me han precedido en el uso de la palabra; quiero únicamente hacerles ver mi punto de vista de este momento tan crítico en que el imperialismo capitalista coloca al pueblo mexicano, y es el siguiente: Yo la verdad, no creo por lo pronto en un verdadero frente sincero guerrero, que nos daría cuando menos el margen de morir por ideales tan sanos y tan bellos como son los del proletariado universal. Yo más bien creo que el capitalismo orillará a la República, colocándola en una situación económica verdaderamente angustiosa. El peligro de que se retiren las compañías petroleras estará seguido del cierre de los mercados para el petróleo mismo. Posiblemente después de las compañías petroleras y ante el conflicto tan serio de la American Smelting, no sería remoto que las compañías mineras también se retiraran. En buena hora que muchas de las industrias nuestras cayeran en manos de los compañeros trabajadores. Yo tengo el concepto y la fe de que muchas de ellas pueden ser explotadas por ellos mismos; pero los mercados faltarían en el exterior, y esta situación verdaderamente angustiosa es la que debemos principalmente plantear nosotros y tratar de resolver.

Yo no creo, como el compañero que acaba de hacer uso de la palabra, que debamos echar a un lado toda la serie de atinadas proposiciones que han hecho los demás compañeros. Yo si creo indispensable y necesario un programa mínimo de acción inmediata para que se lleve a efecto, y juzgo enteramente pertinente la publicación de un manifiesto suscrito por todos nosotros; la verificación de la manifestación y que vayamos nosotros a nuestros Distritos justamente a orientar a todos nuestros compañeros y hacerles ver la posible era de sacrificio en la que nos tengamos que colocar todos, y después de esta labor de orientación, tratar de hacer la unificación tan ansiada de toda la clase trabajadora, y si no se puede hacer por el momento, cuando menos hacer un pacto de solidaridad entre todas las centrales obreras, que es enteramente indispensable. La constitución de un frente popular en estos momentos encaja y es preciso tratar de hacerlo.

Estos son únicamente los puntos de vista que yo quise externarles, compañeros, y que creo que son de capital importancia. (Aplausos).

El C. Amilpa Fernando: Pido la palabra. Yo vuelvo a molestar la atención de ustedes solamente porque es una situación delicada la que estamos tratando y no es posible establecer símiles o parangones entre una situación y otra, porque los problemas no son los mismos, ni el momento histórico es igual. Aquí se ha logrado la Legislación Agraria y en España no se había logrado. Estamos frente a un conflicto que posiblemente nos plantea el imperialismo, con un Ejército leal al pueblo; y en España había un Ejército de nobles, de caciques, de latifundistas y de traidores los más de ellos. (Aplausos).

Si el compañero ha citado este caso para llamarnos la atención, no creo que obre de mala fe, desde luego; pero también lo ha citado la prensa reaccionaria para decirnos: "Tomad ejemplo en el pueblo español, que precipitó la derrota de sus conquistas por ir a pasos agigantados".

El C. Flores M.: No me refería a las conquistas del pueblo español, sino a labor de agitación que podría dificultar la resolución del problema. Por otra parte, ni siquiera mencioné la cuestión agraria.

El C. Amilpa: Otra idea: La cuestión de la creación de un comité de coordinación. Por la respetabilidad del Bloque frente a un problema de esta naturaleza, no podemos derivar la expresión del sentir de este Bloque en una comisión determinada que pueda tener un funcionamiento autónomo. Si lo que nos preocupa es actuar en una forma pública, entonces la Directiva del Bloque debe estar diariamente en las oficinas del mismo, una o dos horas, con objeto de que en cooperación con todos los compañeros que lo desean, se plantee cuál es la acción que tiene que desarrollarse, a fin de estar prevenidos contra la amenaza que se cierne contra nosotros.

Por otra parte, me parece que no nos salimos fuera de nuestro lugar en cuanto a que nos dediquemos a hacer labor de agitación; porque la agitación se combate con la agitación, con la acción directa, y para que está sea un hecho, es necesario antes agitar. Debemos agitar porque la prensa está agitando a todo el pueblo, y la reacción también, pues las empresas imperialistas publican planas enteras para decir: "Hemos cedido dieciséis millones de pesos a los trabajadores"; pero no dicen lo que mandan al extranjero, y sólo lo que ofrecen que darán y que no cumplirán.

Dicen: "Los trabajadores petroleros no se conforman con nada. Esa ambición llevará a México a la catástrofe".

Y las Cámaras de Comercio, refiriéndose a las disposiciones que el Ejecutivo ha dictado para que la introducción del maíz se haga sin pagar impuestos, también hacen labor de agitación. Las expresiones de las Cámaras de Comercio son antipatrióticas, canallescas y antirrevolucionarias. Se trata de hacer creer que la Revolución ha fracasado; que el Presidente es un fracasado que no ha podido afianzar la posición de su Gobierno. Los periódicos en cuanto señalan un peligro, cantan a la vez las glorias de Franco todos los días. Y esta labor de agitación repercute en el sentir del pueblo, al que está haciendo ver que debe perder la esperanza de que su libertad y de que su bienestar están en las instituciones democráticas, sino que su salvación está en los regímenes que encabezan Hitler y Mussolini.

Esta es labor de agitación que debemos nosotros combatir si efectivamente somos revolucionarios. (Aplausos). No vamos nosotros, compañeros, a colgarnos un galardón al cumplir con nuestro deber si frente a la amenaza que significa la clase

capitalista, si frente al regocijo de los capitalistas mexicanos que no piensan que hay todavía muchos árboles para que los zapatistas de mañana cuelguen a esa canalla, nosotros no podemos permanecer en este estado de contemplación diciéndole al pueblo: No te pasara nada porque nosotros lo decimos.

No es posible, compañeros. Si al pueblo hay que agitarlo, hay que levantarlo. El peligro está allí. Al pequeño comerciante hay que decirle: Estás próximo a sucumbir porque metes tu capital y lo pierdes; hay que se levante, que es digno de una vida mejor. Al trabajador hay que decirle que se levante, que no esté indiferente, que sus conquistas peligran porque la ofensiva del imperialismo es brutal en estos momentos; a las mujeres, a los católicos, a todo el mundo, porque lo reclama el bienestar de la patria.

Si no tenemos una prensa que salga de defensa del pueblo de México, es necesario que el Poder Legislativo se constituya en defensor de su dignidad.

El C. Aguirre Vicente: Pido la palabra. Camaradas diputados: Los miembros de la treinta y siete Legislatura que representa al Estado de Hidalgo en esta Honorable Asamblea no pueden permanecer callados ante el asunto que se está debatiendo, por ser de vital importancia para los destinos del país.

El camarada Amilpa y el compañero León García han expresado con toda claridad y precisión los puntos de vista que nosotros debemos de seguir en estos momentos. Si analizamos la situación mundial, nosotros veremos con toda claridad que frente a los gobiernos democráticos y frente al gobierno de la Unión Soviética, se levantan los países de regímenes totalitarios que están implantando el fascismo no sólo en sus propios territorios, sino que están llevando fascismo a otros lugares, como sucede en Etiopía, como sucede en España y como sucede en China. Para el fascismo internacional, el dominio de la situación en México es de trascendental importancia.

Decía, al clausurarse el Congreso de la C. T. M., Lombardo Toledano que México en estos momentos representa los destinos avanzados de la América Latina; por eso es que el fascismo tiene especial interés en derrocar al Gobierno de Cárdenas o, cuando menos, retardar el movimiento libertario en la América Latina.

Debemos darnos cuenta de la trascendencia de esta sesión. Con seguridad la treinta y siete Legislatura no ha tenido una sesión como ésta, que se puede calificar de histórica; pero vamos a hacer proposiciones concretas. Callemos nuestros sentimientos y demos paso a la razón. Debemos obrar en una forma enérgica y decisiva frente a la acometida de la reacción. Con toda justeza decía el camarada Amilpa que la prensa en estos momentos, descarada y traidoramente, sirve los intereses del fascismo; y frente a esa prensa capitalista se debe levantar la voz de los diputados, señalándola con índice de fuego, y más que todo, hay que ir a nuestros Distritos a agitar a nuestros comitentes y hacerles ver el peligro que entraña para los destinos de México y del proletario en particular la ofensiva que esta desarrollando dicha prensa.

Creo que en esta Asamblea debe nombrarse una comisión integrada por dos miembros de la Confederación Campesina Mexicana, dos de la C. T. M., dos de los militares de esta Cámara y dos del sector popular, como propone el camarada Martino, y que esta comisión, bajo la presidencia de León García, que es quien encabeza el Bloque, mañana mismo nos presente un plan concreto de acción al que tengamos que someter nuestras actividades.

Debemos comprender y saber que los momentos que vivimos son decisivos y que se necesita una acción enérgica y viril frente a la competencia de la reacción Aquí en la treinta y siete Legislatura los ciento sesenta y dos diputados pertenecen al sector de izquierda y ellos sabrán responder a su deber, porque representan a los campesinos y a los obreros de México. Por eso es, compañeros diputados, que nosotros debemos sesionar mañana para que esa comisión que yo me permito proponer a la consideración de ustedes, nos presente un programa concreto de acción y nosotros nos comprometamos de una manera fiel y sincera a desarrollar ese programa, dando por anticipado que si la reacción nos lleva al terreno de la lucha, estaremos contra la reacción.

El C. Domínguez López Carlos: Pido la palabra. Compañeros diputados. Desde hace unos momentos estoy solicitando la palabra al compañero Presidente del Bloque, porque creo que es el momento en que todos los que están representando al pueblo de México en esta Cámara y que están enteramente señalados como elementos de la Revolución, sumen todo su contingente para aportarlo en la resolución de los problemas que se están presentando en estos momentos.

Aquí todos los señores diputados que me han antecedido en el uso de la palabra han propuesto medidas que estimo muy adecuadas para la resolución de este problema, y yo quiero sumar mi contingente dando mi opinión sobre el particular.

Yo quisiera, señores diputados, que nuestra acción se llevara a un terreno más práctico. Estoy enteramente de acuerdo con lo que ha dicho el compañero Amilpa: Nosotros no debemos cruzarnos de brazos ante la embestida de los reaccionarios y de los fascistas de México; debemos ponernos en el terreno de la lucha, en el terreno de la acción.

Como recordarán ustedes, señores, en las primeras sesiones que celebró la Cámara, yo me permití proponer que ante la embestida de la prensa reaccionaria de México se reglamentara el artículo siete de la Constitución, para ponerlo en condiciones de que puedan responder a cualquiera responsabilidad que ellos contraigan en su labor periodística.

El señor Licenciado Lombardo Toledano, en su discurso que pronunció en la C. T. M., condenó la actitud de la prensa reaccionaria de México, diciendo que había tergiversado sus conceptos; y él cree que ahora es el momento de actuar de una manera directa. Pido, pues, concretamente, que esa iniciativa que presenté en días pasados, se turne a una comisión especial para que estudie la redacción del artículo séptimo constitucional.

El C. Siurob Emiliano: No voy a hablar de imperialismo, ni de las actitudes de la prensa, porque ya esto fue tratado ampliamente por mis

compañeros, quienes con clara visión del momento se han ocupado del asunto. Voy a concretarme al siguiente punto, hablando primero de la confraternidad que nos debe ligar con el señor Presidente y con las organizaciones obreras, demostrándoles que toda la Cámara tiene la misma ideología, que responde al unísono al momento crítico que se nos presenta y que respalda la actitud de los sindicatos obreros, especialmente la del señor General Cárdenas y de la Suprema Corte de Justicia.

Es necesario hablar también de la orientación que debe darse a la opinión pública en todo el país. Nuestros enemigos, en corrillos, por la y por todos los medios a su alcance, poniendo por los suelos, como han acostumbrado siempre, la labor verdaderamente patriótica y revolucionaria del Primer Mandatario, dirán que han sido una política torpe, que está dirán que ha sido una política torpe, que está originando el fracaso económico de la Nación, que es el principio de la caída del Gobierno y tantas otras cosas estúpidas, como todo lo que ha afirmado en su carrera de mentiras e ignominias, contra la Revolución que se sustenta firme, a pesar de todo.

Para combatir a este sector, propongo, primero: Que la Cámara es masa vaya a entrevistar al señor Presidente para decirle que, como siempre, estamos completamente solidarizados con él y dispuestos a ir a cualquier terreno. Segundo: La publicación del manifiesto que redacte una comisión de esta para orientar a la opinión pública. Tercero: La manifestación pública que propuso uno de los compañeros, que también sirva para orientar la opinión. Cuarto: Que cedamos un día de dietas destinadas exclusivamente hacernos unos folletos pequeños de propaganda, para que vayamos a nuestros Distritos, y reuniendo a las Ligas de Comunidades Agrarias y a los Sindicatos Obreros de nuestra región, les llevamos el eco de lo tratado aquí; que excitemos a estos compañeros a que vean clara la situación y responda como nosotros al llamado que les hacen, no la política, no los intereses creados por determinado grupo, sino la patria misma y el interés colectivo de la nación para que correspondan en cualquier terreno, como responderemos nosotros, si la situación se agrava. Y la lucha con el enemigo interior reaccionario y con el exterior capitalista, nos obliga a ir nuestro harapo antiguo con el que hicimos la revolución de catorce y con el que se hará la de 38, para combatir los ochenta y cinco millones de dólares de las compañías petroleras.

Propongo también, y esto para orientar la opinión pública, lo que se refiere al factor económico, que es el más grave seguramente para el señor Presidente, porque si las compañías se retiran, paran sus servicios, paran sus trabajos, entonces quedará un gran número de obreros sin emolumentos y el Presupuesto de la nación se resentirá por la falta de una fuerte entrada.

Para ir prácticamente al asunto, yo propongo que se estudie desde ahora una nueva Ley que venga a darle una entrada inmediata al Ejecutivo, que él destine, según los acontecimientos se presenten, a lo que crea más oportuno. No nada más es la Cámara de Diputados la que debe responder al momento actual, es la nación entera, es cualquier mexicano que se sienta con un principio de patria, cualquiera que sea su sector, y de una vez por todas veremos si hay algún miserable que niegue su óbolo para el sostenimiento del Gobierno que está demostrando a todos con su alta investidura la pureza de los procedimientos para sostener la Revolución Mexicana. Para eso propondría que se creara una ley tributaria de un dos por ciento adicional sobre toda clase de impuestos, tanto en lo que se refiere a los derechos e impuestos estatales, como a los municipios y federales.

Creo que con este pequeño gravamen, sobre los impuestos, no sobre los capitales, se salvaría en gran parte, y en los momentos más difíciles para ayudar al señor Presidente, la cuestión económica, porque significaría una entrada de dieciocho o veinte millones de pesos, que sería bastante oportuna.

Resumiendo, presento las tres etapas, primera: Ir en masa a respaldar al señor Presidente, diciéndole que hemos hecho nuestra actitud y que estamos con él en cualquier forma que sea necesaria; segunda: Hacer el manifiesto, hacer la manifestación, dar un día de dietas e imprimir, de acuerdo con la Directiva del Bloque, las hojas de la propaganda que debe ir a nuestros Distritos. Irnos luego a nuestra acción personal, convocando a las Ligas de Comunidades Agrarias, a los sindicatos obreros; hacer una gran mitin en los teatros y allí decirles lo que se ha planteado en esta memorable sesión; y luego proceder a la formación de esa ley tributaria para presentarla al señor Presidente y si él la considera conveniente, que ya esté desde antes dispuesta la Cámara a aprobar, para prevenir la cuestión económica.

El C. Gasca Celestino: Voy a ser muy breve. El asunto es de tal trascendencia, que en realidad por mucho que se dijera, siempre sería muy poco. La resolución dada por la Corte no es simplemente un asunto sindical; ojalá que esto fuera, porque nos revelará de la necesidad de resolver el grave problema que tenemos enfrente.

La resolución que ha dado la Suprema Corte de Justicia es de tal manera trascendental para los destinos del país, que podría asegurarse que de no aquilatar y definir lo que esa resolución significa, habríamos desaprovechado una de las primeras oportunidades que tenemos para obtener la independencia económica del país. Es más fácil alcanzar la independencia física de los hombres, que la independencia moral o económica.

Para México no es una ignorancia que vivimos sujetos al capital extranjero, para México, antes de la Revolución, no es desconocido que vivíamos sujetos a la esclavitud moral y física impuesta por el capitalismo representado por la dictadura porfiriana. Así es que el paso dado por la Suprema Corte de Justicia no debe de enmarcarse con el criterio ruin de los que quieren señalar este hecho como un simple triunfo sindical, o de organización obrera en el país. Si queremos ser consecuentes con lo que significa de trascendente para la vida toda de México la resolución de la Corte, debemos ser juiciosos y con toda meditación dar los pasos que debamos dar, pero seguros que han de ser certeros. Para este caso de defensa de la independencia económica del país, yo abundó en la idea que

algunos compañeros han tenido de que se nombre una comisión que formule un plan, un programa al cual debamos sujetarnos todos y cada uno, con el objeto de que cuando vayamos a hacer labor de conciencia o de agitación a nuestros Distritos, esa labor de conciencia o de agitación esté sujeta a un programa de antemano aprobado por nosotros, y seguros de que, entendido cada uno de los diputados de la trascendencia de su propia labor y de la responsabilidad que implica, no sólo sabrá sujetarse al programa que se le señale, sino que tomándolo como norma, debe hacer todo lo que más pueda para resolver este doble problema.

En concreto, repito, abundó en la idea de que se nombre una comisión que formule un programa para orientar los trabajos, para que tomemos como norma ese plan de acción, ese programa, a fin de que cada uno de los que vayamos a nuestros Distritos sepamos lo que vamos a hacer y por que lo vamos a hacer, independientemente de las proposiciones ya expuestas por los compañeros, que no están en contradicción con el nombramiento de esa comisión de que hablo. (Aplausos).

El C. Rodríguez Damián: Yo no quiero distraer más su atención, porque la Asamblea en estos momentos, al prolongarse, estimo que hace gastar el tiempo que muchos de mis compañeros necesitan para algunas cosas que tienen pendientes, esto en primer lugar; en segundo lugar, porque el tema ha sido tratado por muchos de mis compañeros, y, como decía el compañero Gasca, está perfectamente planteada la resolución del problema, la forma de ataque y, además, se ha pensado en todos los detalles que son necesarios.

Yo deseo hacer algunas aclaraciones, pero reservo mis opiniones para otra ocasión, en virtud de que estimo que lo que ya se ha expuesto en esta ocasión llena también mis aspiraciones. Felicito a mis compañeros porque en esta vez se hayan fijado realmente en una línea de conducta que mucha falta hacía trazarnos en lo que se refiere al Ejecutivo de la Unión, también colocándonos al lado del señor Presidente de la República, como ya lo deberíamos haber hecho con muchísimas anticipación. Esto me trae a mí la tranquilidad de conciencia, porque ante nuestros comitentes debemos tener la conciencia de haber cumplido con nuestros deberes, y debemos prepararnos para ir allá a decirles cuales son los problemas que nos esperan para el porvenir y en qué forma deben resolverse. De manera que al venir a esta Representación Nacional, a este Bloque, no ha sido para guardar el calor de nuestros asientos. Tenemos necesidad de afrontar situaciones como éstas, para que nuestra voz la oiga toda la República y nuestra acción la sienta todo el mundo. (Aplausos).

El C. Presidente: Las proposiciones hechas son las siguientes: El compañero Santos Alonso propuso - creo que podemos votarlas en una sola votación porque no se excluye ninguna- el compañero Santos Alonso propuso...

El C. Amilpa Fernando: ¿Me permite, señor Presidente?

El C. Presidente: Diga, compañero.

El C. Amilpa Fernando: Yo había propuesto que la preparación de los trabajos, manifiesto, declaración a la prensa y todas estas cuestiones que son propiamente actos del Bloque que tiene que hacerse públicos y la formulación de un programa de actividades, quedara a cargo de la Directiva del Bloque. Voy a modificar mi proposición en este sentido : Que quede la Directiva del Bloque reforzada por la Comisión que aquí se nombre para desarrollar los trabajos, en la inteligencia de que los compañeros que salgan electos para reforzar a la Directiva del Bloque, tendrán obligación de permanecer por los menos dos horas en las oficinas del mismo en tanto se serena esta cuestión.

El C. Presidente: Las proposiciones hechas son las siguientes: Santos Alonso propuso que el Bloque se dirija al señor Presidente de la República, manifestándole que está dispuesto a cooperar en toda la medida de sus posibilidades económicas, es decir, que el Presupuesto de la Cámara de Diputados está a disposición Ejecutivo, ante la situación de crisis que puede provocar la actitud de las compañías imperialistas. El compañero Menéndez propuso que se dirija un mensaje al Gobierno representativo del pueblo español, felicitándolo por su actitud y protestándole la adhesión del pueblo mexicano que representa esta Legislatura. También propuso la verificación de una solemne Asamblea del Bloque de la Cámara, para ese efecto. El compañero Martino propuso la integración de una comisión que, encabeza por la Directiva del Bloque y de acuerdo con las proposiciones del Diputado Amilpa, se encargue de redactar un manifiesto y organizar una manifestación popular, permaneciendo en pie de lucha frente al problema planteado en esta sesión. También propuso de los diputados salieran a sus Distritos a hacer agitación. El compañero Molina Betancourt pidió que se presente a la Presidencia de la República y a la Secretaría de la Defensa Nacional, la iniciativa de organizar las reservas del Ejército con los sectores populares. El Diputado Francisco Alfonso Ramírez y otros camaradas, propusieron al Bloque en masa entreviste al Presidente de la República y lo felicite por su actitud, igualmente que a la Cuarta Sala de la Suprema Corte Justicia. Propuso, además, el desarme de las guardias blancas. El Diputado Adán Velarde quiere que el Bloque haga esfuerzos para la constitución, en el menor tiempo posible, del Frente Popular Mexicano. El compañero Flores Villar propone que el Bloque se solidarice públicamente con la C. T. M. y la felicite por su actitud viril en defensa de los trabajadores petroleros, y por haber dado oportunidad a que se plantara un problema fundamental para la independencia económica de México. El compañero Domínguez López pide que la iniciativa que presentó anteriormente sea turnada a una comisión especial.

El C. Arellano Belloc: Yo propuse que se sugiriera la constitución de una segunda reserva del Ejército con los obreros industriales.

El C. Presidente: El compañero Siurob propone que se expida una ley de tributación, gravando con un dos por ciento adicional todos los impuestos existentes.

- El Molina Betancourt: Mi proposición se refirió, no a los sectores populares, sino a los

sectores organizados de campesinos y obreros. Y también quiero secundar la proposición del General Gasca. Y para que no perdamos el tiempo en votar las siguientes proposiciones, que se nombre esa comisión que con la Directiva del Bloque recoja todas las proposiciones y nos presente un programa de acción.

El C. Menéndez: Menos en la que yo hice.

El C. Martino César: Como se va a convocar a una sesión extraordinaria, yo propongo que se invite al Senado y a la Suprema Corte. (Voces: ¡Que se invite a los Amigos de España!)

El C. Presidente: ¿Está de acuerdo la Asamblea con la proposición hecha? Aprobada.

La Directiva se permite proponer a ustedes para integrar la comisión que está aprobada, los siguientes compañeros: De la C. T. M., Fernando Amilpa, Maximino Molina y Celestino Gasca; por los militares, Emilio Acosta, Gabriel Leyva y Escudero Andrade; por los profesionistas, Francisco Alfonso Ramírez, José Santos Alonso y Héctor Pérez Martínez; por la Confederación Campesina Mexicana, Eugenio Prado, Vicente Aguirre y Andrés Duarte. Esta comisión tendrá la misión que se le ha señalado en está sesión.

Los que estén de acuerdo con la designación de esta comisión en la forma indicada, sírvanse manifestarlo. Aprobada.

La Directiva del Bloque manifiesta a los compañeros designados para integrar esta comisión, que estará a su disposición diariamente en las oficinas del Bloque, de las once a las dos de la tarde.

Habiendo sido aprobada la proposición del compañero Miguel Angel Menéndez en el sentido de que se efectúe una sesión solemne para tratar con toda amplitud este problema y especialmente el caso de España, la Presidencia se permite sugerir a los compañeros la conveniencia que dicha sesión se celebre el próximo lunes a las once de la mañana, haciéndose especial invitación al Bloque del Senado, al Poder Ejecutivo y al Poder Judicial, así como a las organizaciones de los trabajadores.

Hay en cartera en el Bloque numerosísimos asuntos que ameriten la atención de los compañeros. Como la manifestaron muchos compañeros al tratar el importantísimo asunto que motivó esta reunión, el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados debe asumir en estos momentos una actitud de constante actividad. Por lo tanto, la Directiva se permite proponer a ustedes que sesionemos cuando menos tres veces a la semana, con el objeto de tratar todos los asuntos pendientes y estar atentos, además, al curso de la situación provocada por las compañías imperialistas petroleras.

Quiero, camaradas, distraer su atención brevemente unos minutos para hablar sobre un asunto que afecta en forma directa la vida de la Liga de Comunidades Agrarias del Distrito Federal. Hay, como ustedes saben, en el Departamento Central un grupo consultivo integrado por la representación directa de todas las fuerzas vivas de la ciudad. La C. T. M. tiene en dicho grupo dos representantes, tienen inclusive representación las Cámaras de Comercio, todos los sectores importantes de la vida del Distrito Federal.

El sector campesino ha sido en ése, como en muchos de los aspectos de la vida, un sector considerado por gentes incomprensivas, por gentes contrarrevolucionarias, por gentes de miopía cerebral inconcebible en esta época, ha sido considerado como un factor de ínfima categoría y su representación la han ostentado en el Departamento Central y en muchas otras partes, gentes que no tienen ninguna representación, ni mandato de la Confederación Campesina.

El Cuerpo Consultivo de la Ciudad de México acaba de integrarse. La Liga de Comunidades Agrarias propuso a unos de los miembros para que la represente en dicho Cuerpo. Sin embargo, los funcionarios del Departamento Central han designado como representante de los campesinos en dicho cuerpo a un individuo audaz que se hace aparecer como dirigente de una organización hipotética, que sólo existe en su imaginación calenturienta y que no tiene más contingentes que un rótulo clavado en la fachada de una casa.

Este es un asunto que la Liga de Comunidades Agrarias del Distrito Federal tratará con toda energía, y yo quiero, como miembro de la organización campesina del país, como agrarista y como revolucionario, pedir el concurso del Bloque de la Cámara de Diputados para que exija a los funcionarios del Departamento Central que se reconozca la genuina representación de la Liga. Quiero suplicarle su solidaridad para una organización revolucionaria. La liga agrupa en su seno a todos los millares de campesinos del Distrito Federal, es una organización que viene luchando por la redención de sus miembros, con todo tesón, con toda energía, en un medio difícil, en una situación crítica, donde no hay tierras afectables, donde las parcelas apenas alcanzan quince surcos; y no es justo que ha esa Liga, que a esa organización revolucionaria radical se le niegue una trinchera a que tiene pleno derecho.

Si la C. T. M. fuera despojada de su representación en el Cuerpo Consultivo de la Ciudad de México, reclamaría con toda entereza ese puesto. Yo, en nombre de la Liga, solicito la cooperación de ustedes y les propongo que se designe una comisión que exija al Departamento Central el reconocimiento de la representación genuina de la Liga de Comunidades Agrarias del Distrito Federal. (Aplausos). La Directiva propone para integrar la comisión a los compañeros Salvador Ochoa Rentería, Tomás Garza Felán y Benito Zaragoza. ¿Se Aprueba? Aprobado.

El C. Calderón S. Ranulfo: Quiero hacer del conocimiento de ustedes que en la entrevista habida con el Doctor Siurob, aprovechando la presencia de algunos compañeros diputados, tratamos el siguiente asunto. El Doctor Siurob cesó como a quince Inspectores Federales del Trabajo por faltas de probidad y, en cambio, estos elementos han sido aceptados en el Departamento del Trabajo como Inspectores también Federales del Trabajo para que salgan a todo el país. Si con elementos de esta naturaleza se creen garantizados los intereses de los trabajadores, no vamos a ninguna parte. En general, los trabajadores están bajo el dominio de elementos faltos de escrúpulos, y esas condiciones se pone en peligro la estabilidad de nuestros

compañeros. Quisiera que el Bloque tomara en cuenta esto para abrir una investigación que hiciera conocer los nombres de los inspectores cesados en el Departamento Central; que después se verificaran los nombres de los inspectores nombrados en el Departamento del Trabajo y que se pidiera su cese.

El C. Siurob Emiliano: Oí del compañero García que no se había admitido en el Departamento Consultivo a un representante de la Liga de Comunidades Agrarias del Distrito Federal. No sé si se habrá entrevistado al señor mi hermano sobre este particular; pero debo asegurarles que tendrán un éxito completo, porque conozco la simpatía que él ha tenido siempre, como buen revolucionario, por estos elementos, y estoy seguro de que inmediatamente dará cabida en el Consejo Consultivo de la ciudad de México al representativo de las agrupaciones agrarias. Yo mismo me haré eco de esto para decírselo. El ha estado enfermo y quizás se trate de un descuido de quien lo substituye; no ha podido asistir al despacho por su estado delicado.

El C. Presidente: Se levanta la sesión. (A las 21:15).

SESIÓN celebrada por el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el día 4 de marzo de 1938.

PRESIDENCIA DEL C. LEÓN GARCÍA

El C. Presidente: Se abre la sesión.

El C. Secretario Pérez Alpuche: Se da cuenta con el acta de la sesión anterior, que dice:

"Acta de la sesión pública extraordinaria efectuada por el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el día de marzo de 1938.

"Presidencia del C. León García.

"En la ciudad de México, D. F., a las 17 horas y 55 minutos del miércoles 2 de marzo de 1938, con asistencia de 89 ciudadanos diputados miembros del Bloque, se abrió la sesión.

"El C. Presidente de la Directiva del Bloque informó que, a petición de un grupo de diputados encabezado por los CC. Miguel Angel Menéndez Reyes y Salvador Ochoa Rentería, se había convocado a esta sesión extraordinaria, con objeto de que se tomaran acuerdos tendientes a cooperar de una manera decidida, eficaz y enérgica con el C. Presidente de la República, ante los fundamentales problemas planteados por él mismo en su interesante discurso pronunciado hace pocos días en el Congreso Nacional de la Confederación de Trabajadores de México; problemas que afectan no sólo el funcionamiento del órgano parlamentario, sino la vida toda del país, por la grave situación que pudiera crearse en la República, con motivo de la actitud de las empresas petroleras que, inconformes con el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación negándoles el amparo que habían solicitado en el conflicto suscitado con sus trabajadores, pretenden provocar una posición difícil al Gobierno Revolucionario de México. Sobre este particular, se desarrolló un amplio debate en el que intervinieron los CC. José Santos Alonso, César Martino, Miguel Angel Menéndez Reyes, Francisco Arellano Belloc, Francisco Mora Plancarte, Víctor Alfonso Maldonado, Alfonso Francisco Ramírez, Rafael Molina Betancourt, Fernando Amilpa, Elías Miranda G., Emilio N. Acosta, Alfonso Flores M, Adán Velarde, Vicente Aguirre, Carlos Domínguez López, Emiliano Siurob y Celestino Gasca, aprobándose los siguientes puntos concretos :

"Que el Bloque se dirija al C. Presidente de la República, con objeto de que, además de darle un voto de adhesión y respaldo por su actitud patriótica y revolucionaria, le manifieste que el Presupuesto de la Cámara de Diputados está a su disposición para lo que a bien tenga que resolver, cediendo desde luego todos los señores diputados un día de sus dietas, para que se impriman, hojas de propaganda con las que se trasladen a sus respectivos Distritos, a fin de llevar a cabo mítines ante las Ligas de Comunidades Agrarias y Sindicatos de Obreros Organizados, para hacer labor de orientación y agitación, explicando ampliamente al pueblo cuál es la verdadera realidad de los hechos. Que en el lugar de República en que haya trastornos, se combata al que se levante en armas, sea quien sea, en cooperación de las fuerzas federales y con todos los correligionarios, informando al Bloque en su oportunidad de lo que se haga a a este respecto. Que el Bloque lance un manifiesto a la nación fijando su posición revolucionaria y exponiendo, en forma clara y precisa, cuál es la posición en que está colocado el actual Régimen con motivo del fallo petrolero; y haciendo ver a los trabajadores de México que este Bloque se convierte en la vanguardia de la Revolución, y que estará listo para entrar en la lucha, cualquiera de éste sea. Que se organice una magna manifestación popular de respaldo al Gobierno del General Cárdenas, a la que concurran todos los trabajadores, campesinos y soldados, invitándose a los obreros y campesinos de México para que estén listos a empuñar las armas en el momento en que el señor Presidente de la República lo pida. Que el próximo lunes, a las 11 horas, se celebre una sesión solemne, con objeto de enviar un voto de simpatía, de adhesión y de cariño a las Cortes Españolas, al Presidente Manuel Azaña y al Ejército que comanda el General José Miaja, invitándose a esta sesión a los Poderes Ejecutivo y Judicial, al Bloque del Senado de la República , al Comité Ejecutivo del Partido Nacional Revolucionario y a la Sociedad "Amigos de España". Que se patentice la solidaridad del Bloque con el más Alto Cuerpo Judicial de México, por su patriótico fallo en el asunto petrolero. Que se estudie la forma de cooperación del Bloque para la celebración del Congreso Obrero Mundial que sugiere el C. General Lázaro Cárdenas, con el propósito de que se ponga un dique a los afanes dominadores del fascismo. Que en los actuales momentos en que el Congreso de la Unión se encuentra en receso, los señores diputados procuren no estar disgregados. Que se pida al C. Presidente de la República la formación de la Segunda Reserva del

Ejército con los trabajadores manuales y los obreros industriales, y, si es necesario, que también se forme la Tercera Reserva con los hombres de la clase media y los trabajadores intelectuales que estén de acuerdo con el programa mínimo de reivindicación del proletario nacional en contra del fascismo. Que el Bloque se solidarice públicamente con la C. T. M. y que la felicite por su actitud en defensa con los trabajadores petroleros. y por haber dado la oportunidad de que se planteara un problema fundamental para la independencia de México. Que el Bloque, en masa, entreviste al Primer Magistrado de la Nación, felicitándolo por su actitud digna y revolucionaria. Que se gestione, ante quien corresponda, el desarme de las guardias blancas. Que se presenten al C. Presidente de la República y al C. Secretario de la Defensa Nacional, iniciativas para formar las Reservas del Ejército sectores organizados de campesinos y obreros. Que se procure que el sector revolucionario magisterial desarrolle en las escuelas una positiva labor social avanzada, preparando debidamente a las multitudes proletarias desde la infancia. Que se invite al estudiantado para formar una Universidad clasista. Que se combatan los vicios, especialmente del alcoholismo. Que se gestione la pronta realización de la Ley de Sanciones para las autoridades remisas que descuidan el cumplimiento de sus deberes. Que se lleve a cabo una efectiva organización económica, llamando al pueblo a una época de sacrificios y dándole las gracias al capital extranjero. Que se propugne por la rápida formación del Frente Popular Mexicano en donde se unifiquen todas las centrales obreras y campesinas del país, liquidando cualquier división intergremial, así como todo interés personalista. Que la iniciativa que tiene presentada el C. Diputado Carlos Domínguez López sobre reformas al artículo 7o constitucional, se turne a una Comisión Especial para que la estudie y dictamine a la mayor brevedad. Y que se expida una nueva Ley de Tributación, aumentando en un dos por ciento adicional todos los impuestos y derechos ya existentes, tanto estatales como municipales y federales. También se acordó designar una comisión que, que encabezada por la Directiva del Bloque, se encargue de cumplimentar todos los puntos aprobados en esta sesión, así como de recoger todas las proposiciones presentadas y proponer un plan concreto y definido de acción, para respaldar de manera absoluta la gestión social y política altamente revolucionaria del C. Presidente de la República, General Lázaro Cárdenas; quedando esta comisión integrada así; por la C. T. M., CC. Fernando Amilpa, J. Maximino Molina y Celestino Gasca; por los militares, CC. Emilio N. Acosta, Gabriel Leyva Velázquez y José Escudero Andrade; por el sector popular, CC. Alfonso Francisco Ramírez, José Santos Alonso y Héctor Pérez Martínez; y por la Confederación Campesina Mexicana, CC. Eugenio Prado, Vicente Aguirre y Andrés Duarte Ortiz; en la inteligencia de que la Directiva del Bloque estará a disposición de los señores diputados diariamente en sus oficinas, desde las once hasta las catorce horas, y de que se hará una atenta invitación al Bloque de la Cámara de Senadores, para que asuma en este caso una actitud idéntica. Además, el C. Fernando Amilpa, en nombre de un millón de trabajadores, dio las gracias a todos los componentes del Bloque por su actitud revolucionaria, de conciencia de clase y de un sentido nacionalista auténtico en beneficio del futuro del país; y el C. Damián L. Rodríguez, felicitó al Bloque por las resoluciones aprobadas, así como por su patriótica y franca solidaridad con el Primer Magistrado de la Nación.

"En seguida y después de que usaron de la palabra los CC. León García y Emiliano Siurob, se nombró en comisión a los CC. Salvador Ochoa Rentería, Tomás Garza Felán y Benito Zaragoza, para que gestionen ante el C. Jefe del Departamento del Distrito Federal que se reconozca, dentro del Cuerpo Consultivo de dicho Departamento, la representación genuina de la Liga de Comunidades Agrarias del Distrito Federal.

"Finalmente, el C. Ranulfo Calderón Sánchez propuso que el Bloque, después de que se haga la averiguación correspondiente y para garantía de los intereses de los trabajadores, pida la destitución de quince inspectores del Departamento del Trabajo que antes prestaban sus servicios en el Departamento del Distrito Federal, donde fueron cesados por habérseles comprobado falta de probidad en el desempeño de sus labores.

"A las 21 horas y 15 minutos se levantó la sesión, citándose para el próximo viernes a las 17 horas".

Está a discusión. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse indicarlo. Aprobada.

El C. Presidente: Compañeros: La Presidencia se permite informar a ustedes acerca de las actividades desarrollas por la comisión designada en la sesión anterior con motivo de la actitud de las compañías petroleras en relación con el fallo dictado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación favoreciendo a los trabajadores de las propias empresas, que ha trabajado con toda actividad dicha comisión, de acuerdo la Directiva del Bloque, cumpliendo con el acuerdo de ustedes, y que ha desarrollado las siguientes actividades: Algunos de los miembros de la comisión entrevistamos ayer al señor Presidente de la República y le hicimos conocer los acuerdos tomados por el Bloque en relación con el importante problema que nos ocupa, mereciendo dichos acuerdos la aprobación y el aplauso del señor Presidente de la República. Dicho funcionario manifestó a la comisión que lo entrevistó, para que ésta lo hiciera del conocimiento del Bloque, que agradece la actitud de solidaridad y de respaldo del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados; que considera; como nosotros, que es un deber del pueblo de México unirse en torno del Gobierno con motivo de este problema, y que estimará que todos los actos y todas las resoluciones que el Bloque tome en relación con este asunto se le comuniquen, con objeto de que tengan conocimiento de ellos y el Ejecutivo obre de acuerdo con nosotros.

La misma comisión entrevistó el día de hoy al señor General Manuel Avila Camacho, Secretario de la Defensa Nacional, haciéndose conocer la

determinación del Bloque, de invitar al Ejército a tomar parte en la manifestación popular proyectada, el General Avila Camacho nos manifestó que a reserva de consultar este asunto con el señor Presidente de la República, él aplaudía y agradecía, en nombre del Ejército, la invitación; y que su opinión era en el sentido de que el Ejercitó debería figurar en dicha manifestación, y que en caso de aprobarlo el señor Presidente, giraría las órdenes para que las corporaciones del Ejército que se encuentran en el Valle de México desfilaran al lado de los obreros y campesinos que van a formar en la manifestación. (Aplausos).

La comisión hizo una invitación personal a cada una de las agrupaciones de obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes, mujeres, comerciantes, de veteranos de la Revolución, etcétera, con objeto de celebrar el día de hoy una reunión en que se plantearía el problema que el Bloque tiene frente a sí y que ha juzgado de su deber resolver, encauzando la opinión nacional. Además de la invitación particular hecha a cada agrupación, se publicaron en los periódicos invitaciones generales a todos los sectores populares, a las organizaciones de cualquier carácter para concurrir a la Junta. El resultado no pudo ser más halagador.

Esta mañana se celebró en el Salón Verde de la Cámara una reunión a la que asistieron más de cincuenta representaciones de otras tantas agrupaciones a las que me he referido, plenamente autorizadas para discutir el problema que nos ocupa Desde la importante representación de la C. T. M., de la Confederación Campesina Mexicana, de la C. G. T., de la C. R. O. M., del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Senadores, de la Confederación Nacional de Veteranos de la Revolución, de las Juventudes Socialistas, hasta la más modesta corporación de pequeños comerciantes de los mercados de la ciudad, estuvieron representados en dicha sesión todos los órganos vivos de trabajadores, de gentes de izquierda, de gentes de la clase media, de la pequeña burguesía, de todos los sectores del pueblo de México, y con un entusiasmo inusitado, con una gran fe aplaudieron los acuerdos tomados por este Bloque y ofrecieron su respaldo unánime para que se lleven a la práctica.

Todas las organizaciones de referencia están dispuestas a colaborar con nosotros en la realización de esta obra, y esta Directiva estima, juntamente con la comisión designada por ustedes, que es este un hecho significativo, altamente significativo en la vida política y social de México, porque no se han reunido en torno de la iniciativa del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados, los amigos del Gobierno, ni los empleados del Gobierno, ni los incondicionales del Gobierno. En esta reunión estuvieron, desde los compañeros del Partido Comunista, que fueron eternos inconformes con regímenes anteriores; desde los hombres disciplinados y serenos de la fuerte organización de la C. T. M.; desde los leales miembros de la Confederación Campesina Mexicana, hasta elementos del Gobierno del General Cárdenas, tuvimos la satisfacción de tener en nuestro seno a la Representación General de Trabajadores, que fue una que hasta hace pocos meses militaron en la oposiagrupación que combatió en sus principios al régimen del General Cárdenas, e hizo uso de la palabra Julio Ramírez, líder de la propia organización, que personalmente se caracterizó como enemigo de Cárdenas y que, sin embargo, al llamado de este Bloque, hecho a los mexicanos, en nombre de la concordia y de la patria, vienen a sumar su esfuerzo al nuestro para hacer una verdadera reivindicación de los derechos nacionales.

Esta es, compañeros, a grandes rasgos, la labor desempeñada por la comisión que ustedes acordaron encauzara estos trabajos, habiéndose designado, además, comisiones para que inviten a la sesión solemne que se celebrará por el Bloque de la Cámara de Diputados y el del Senado, a los Secretarios de Estado, al señor Presidente de la República, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al Embajador de España, a la sociedad de "Amigos de España" y al Comité de Ayuda al Niño Español.

Queremos también poner a la consideración de ustedes nuestro propósito de invitar a todo el pueblo mexicano a asistir, en la proporción en que lo que permita el cupo de este local a dicha sesión, con objeto de que en ella se trate por un orador de la Cámara de Senadores y por otro de la Cámara de Diputados el problema palpitante que nos ocupa. Como es este un asunto de interés general y como se acordó que nos reuniéramos frecuentemente para conocer el curso de los acontecimientos y para que el Bloque dicte medidas acertadas y prudentes, así como oportunas, hemos invitado a esta sesión para informar a ustedes de los resultados de nuestros trabajos.

Se ha trabajado con actividad y entusiasmo. Esto es lo que se ha logrado hasta hoy. Si los miembros del Bloque estiman que debe seguirse otro procedimiento, que debe atenderse a otras actividades, que deba seguirse cualquiera otra línea de conducta que deba modificar lo hecho hasta hoy en cualquier sentido, la comisión y la Directiva están a disposición de ustedes y ponen a discusión de la propia Asamblea lo hecho hasta hoy para que se tomen los acuerdos que se estimen más pertinentes.

El C. Amilpa Fernando: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Amilpa Fernando: Compañeros: El Comité Nacional de la Confederación de Trabajadores de México recibió con verdadera satisfacción la actitud del Bloque de la Cámara en relación con el conflicto petrolero, porque esta actitud, como expresé a ustedes, no es sino la ratificación de la convicción revolucionaria de los representantes del pueblo que estamos atentos a todos los pasos que dan las importantes organizaciones obreras en su ofensiva contra el imperialismo.

Como informé en la mañana, en la sesión que se celebró con asistencia de las delegaciones a que ha hecho referencia el compañero León, la Confederación de Trabajadores de México abordó este tema en su Congreso, y en relación con él acordó facultar el Comité Nacional, con el objeto de que de inmediato y para el efecto de contrarrestar la posible actitud de las empresas, organizarán todos los actos públicos que fuera necesarios, tanto de solidaridad para con los compañeros obreros, como de solidaridad y respaldo a la política del

señor Presidente de la República y a la actitud revolucionaria y patriótica de la Suprema Corte de Justicia.

En esta inteligencia y puesto que está en puerta no sabemos qué clase de problema, porque ignoramos qué clase de actividades vayan a desarrollar las compañías petroleras, el Comité de la C. T. M. se ha puesto a elaborar un programa de ejecución en toda la República. Por su magnitud es imposible que se acabe este programa en uno, o dos días.

Esta circunstancia y la de no estar el compañero Vicente Lombardo Toledano, Secretario General de la C. T. M., en la ciudad de México, traen como consecuencia la declaración que en la mañana hicieron los compañeros que actúan en el Secretariado, que, careciendo de facultades para resolver una cuestión consistente en la invitación que hacía el Bloque para asistir a esa Junta, para organizar la manifestación y otros actos públicos, no quería de ninguna manera entorpecer los trabajos haciendo prevalecer su criterio, o los preparativos, o los actos que tuviera iniciados la C. T. M., porque consideramos que era una descortesía para los representantes de los sectores populares que asistieran.

De consiguiente, eso se expresó por considerar el Comité Ejecutivo Nacional de la C. T. M. que dentro del Bloque y de la comisión encargada de preparar la manifestación existen elementos de la C. T. M. y y por eso estimó ocioso acreditar un representante especial para estas cuestiones. En concreto, la C. T. M. no desaíra de ninguna manera la actitud del Bloque, que es de respaldo a la política del señor Presidente de la República. (Aplausos). No puede de ninguna manera sentirse, o sobreestimarse, la personalidad de la Directiva, o de la C. T. M., frente a un acto de espontáneo respaldo a la política revolucionaria en defensa de los trabajadores que está desarrollando, pero la prensa desgraciadamente ha aprovechado el contenido de unas declaraciones para hacer aparecer al Bloque distanciado de la C.T.M., o ésta del Bloque, porque pretende hacerse creer que el Licenciado Lombardo Toledano está lleno de una suficiencia tal, que no ve en ninguno de los actos revolucionarios que ejecutan otras instituciones, mayor trascendencia de la que pudieran tener los actos de la C. T. M.

Aclaro, pues, compañeros, que de ninguna manera hay en el propósito de la C. T. M. ninguna intención de hacer menosprecio a la actitud de solidaridad que ustedes han asumido en el conflicto petrolero. No se ha tenido el propósito de traer los acuerdos del Congreso a la junta de hoy en la mañana, porque se consideraba que era necesario dejar a las demás representaciones que con su iniciativa reforzaran este acto.

La C. T. M. le ha pedido al bloque que le comunique sus resoluciones, no por mandato, no porque se lo pida en la inteligencia de que se considere que el Bloque está obligado a servir a la C. T. M., sino porque necesita conocer estas resoluciones con objeto de contestarlas con el programa que está desarrollando y poder así presentar una manifestación de conjunto con toda la fuerza y respetabilidad que se merece.

Creo con esto dejar satisfechos a ustedes, porque entiendo que algunos compañeros han adelantado juicios en este sentido, y sería verdaderamente lamentable que la labor de la reacción causara mella en el ánimo de nosotros que estamos perfectamente vinculados. (Aplausos).

El C. Presidente: Ampliando el informe rendido a ustedes brevemente acerca de las actividades desarrolladas hasta hoy, me permito informales que fue designada una comisión integrada por los compañeros Gabriel Leyva, Amilpa, Vicente Aguirre y Héctor Pérez Martínez, para redactar el manifiesto que este Bloque acordó se lanzara al país. La comisión discutió con la Directiva del Bloque ampliamente sobre los puntos generales de este manifiesto, que deben contraerse, a nuestro juicio, a una relación clara, breve y concisa de los hechos que han motivado la actitud de las compañías petroleras, y el origen de la lucha entre éstas y el Gobierno, que no ha hecho más que cumplir con la ley en defensa de los trabajadores; la actitud ponderada de éstos al dar por terminada su huelga; la juiciosa, la científica, la serena resolución dictada por la comisión técnica encargada de estudiar y resolver si las compañías tenían capacidad bastante para atender las exigencias de los trabajadores, y luego una relación de todo el proceso del movimiento, hasta culminar con la actitud rebelde de las compañías, que al conocer el fallo de la Suprema Corte de Justicia, se han permitido la avilantez de amenazar al Gobierno y alarmar a otros sectores, amenazando con el retiro de sus capitales y de sus actividades de la República.

La comisión por atender a todos los aspectos de este problema, designó la subcomisión que he hecho conocer a ustedes, y está terminando ya el documento a que nos hemos referido, recabando todos los datos necesarios, tanto del Sindicato de Obreros Petroleros como de la C. T. M., de la Suprema Corte, del Departamento del Trabajo, de la comisión técnica ya mencionada, con objeto de que este sea un documento que tenga toda la seriedad y toda la fuerza que amerita para que sea signado con las firmas de todos los miembros del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados.

Considera la comisión que este manifiesto debe ser lanzado inmediatamente para conocimiento de todo el país y que es urgente al mismo tiempo que cada uno de los miembros del Bloque lo conozca, y si considera que deba modificarse en cualquiera de sus aspectos, lo proponga en sesión con objeto de que así se haga si la Asamblea lo estima pertinente. Por tanto, en la próxima sesión la comisión dará a conocer a ustedes el proyecto de manifiesto, porque considera que un documento, que según la opinión de la propia comisión debe circular en todo el país, cuando menos en un millón de ejemplares que cada diputado se comprometerá a hacer llegar en número proporcional a sus Distritos; un documento de esta naturaleza no debe ser simplemente aprobado y discutido por una comisión de diez, o doce conmemoradas, sino que debe ser discutido y aprobado por la mayoría, o la totalidad, si es posible, para que éstos lo firmen y se hagan solidarios de su contenido.

En la próxima sesión, pues, presentaremos el proyecto para que se discuta y se apruebe, o se hagan las modificaciones correspondientes para

lanzarlo a la publicidad Esto es lo que la comisión y la Directiva del Bloque tienen que informarles.

El C. Amilpa: Pido que se dé lectura a este documento.

El C. Secretario Pérez Alpuche: (Leyó una comunicación de la Confederación de Trabajadores de México).

El C. Presidente: La Presidencia considera necesario consultar a la Asamblea si está conforme con las actividades desarrolladas por la comisión, y si cree que es el camino que debe seguirse. Aprobado. Quiere también esta Directiva suplicar a los diputados que presten su colaboración y su concurso personal en los trabajos que estamos desarrollando. La comisión está integrada por doce personas a las que deben agregarse los miembros del Bloque. Estamos celebrando juntas y serán mayores en lo subsecuente, con los representantes de los sectores populares. Es indispensable que en estas juntas esté presente un mayor número de diputados, a fin de que la opinión pública se dé cuenta de que este asunto nos interesa a todos, y que esta es una actividad en que la comisión y la Directiva del Bloque tienen el respaldo de todos sus miembros. Por tanto, invitamos a ustedes a que estén pendientes del curso de este movimiento y asistan a toda clase de juntas de carácter informal o extralegal a que se esté convocando para dar la impresión, que es real en el fondo, de que nosotros estamos perfectamente unidos en esta idea y en esta finalidad, y que tenemos el propósito firme de hacerla triunfar sobre todas las cosas.

Así, pues, compañeros, los invitamos con toda cordialidad a que cooperen con la comisión en este aspecto y nos presten su concurso para el buen éxito de nuestro cometido. Pasamos a a asuntos generales.

El C. Ochoa Rentería: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Ochoa Rentería: Compañeros diputados: En la sesión pasada el compañero Menéndez, el que habla y algunos diputados más, presentamos una proposición, es decir, una insinuación al Bloque para que convocara a una sesión solemne en la que se diera un voto de simpatía, de solidaridad y respaldo a las Cortes Españolas y al Gobierno del Presidente Azaña.

Yo creo, compañeros, que esto quedaría trunco si nos concretáramos únicamente a dar un voto de simpatía y de confianza al Gobierno de Azaña, por esta consideración: porque en la sesión pasada se decía aquí: ¿Qué mérito tiene que el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados le dé un voto de confianza y simpatía al General Cárdenas? Y muchos compañeros respondieron diciendo que no tendría ningún mérito si el Bloque no pusiera medidas prácticas para cooperar con el Gobierno de Cárdenas; y entonces vinieron las proposiciones del compañero Martino y de otros camaradas más, en el sentido de que debería cooperarse efectivamente, no sólo dando un voto de confianza al Gobierno de Cárdenas, sino que cada uno de los compañeros diputados se convirtiera en un elemento de cooperación entusiasta hacia la política desarrollada por el señor Presidente. Y ese mismo apoyo que propone el compañero Menéndez, ese mismo respaldo moral que el camarada Menéndez pide para el Gobierno de Azaña, que se desangra peleando contra la reacción y contra el fascismo internacional, yo quisiera que se agregara, y que el camarada que tomara la palabra en la sesión solemne que se celebrará el lunes, planteara cosas concretas para darle un efectivo respaldo al Gobierno del Presidente Azaña, y yo ofrezco cooperar con el compañero que trate este asunto. Tengo datos concretos de la labor reaccionaria que están desarrollando en estos momentos en México muchos españoles fascistas, muchos gachupines que están realizando una labor no sólo contra el Gobierno de Azaña, sino contra el Gobierno de México.

Tenemos el caso en el Distrito Federal. Día a día aumentan los precios de los artículos de primera necesidad; no les alcanza a los trabajadores el salario; de nada sirve el aumento de los salarios de los obreros; de nada sirven las medidas que la Revolución ha implantado contra el capitalismo, cuando el fascismo organizado, cuando los capitalistas españoles en México día a día hacen un nudo, una organización de choque contra las organizaciones revolucionarias, y constituyen monopolios que no sabemos por qué no ha desbaratado la Secretaría de la Economía Nacional. No sabemos por qué esa Secretaría no ha puesto medidas enérgicas contra los monopolios.

El monopolio de la masa, el de la leche, el monopolio del carbón, todos los monopolios están en manos de los gachupines, y todos los artículos de primera necesidad también están en sus manos. Quisiera, y para eso tengo datos que podría pasar al compañero Menéndez, que es a quien propongo para que lleve la voz en representación del Bloque en la sesión solemne, que con esos datos no sólo planteara el respaldo al Gobierno de Azaña, no sólo la solidaridad de esta Cámara hacia el Gobierno español, sino que propusiera también medidas concretas para que cese de una vez por todas la explotación que están llevando a cabo estos individuos en contra del Gobierno de México y del de Azaña. (Aplausos.)

Pido concretamente, camaradas, que ya que la Secretaría de Gobernación no ha hecho caso al Comité de Defensa de los Trabajadores, que fiel al cumplimiento de su programa para el que fue creado ha planteado determinados problemas, determinadas peticiones, solicitando la expulsión de gachupines fascistas que desarrollan una labor contraria al Gobierno y no se nos ha hecho caso en Gobernación, camaradas; yo quiero que el Bloque se solidarice y nombre una comisión para que vaya a reforzar al Comité de Defensa de los Trabajadores y pida la expulsión de México, del director del "Diario Español", periódico fascista que editan los gachupines en México. (Aplausos). Yo quiero, compañeros, y pido al Bloque Nacional Revolucionario de la treinta y siete Legislatura, que nosotros realicemos los sueños de Morelos, realicemos los sueños de esos hombres que sacrificaron su vida por independizar a México de la tutela de los imperialismos de entonces. Yo quiero que sea el Bloque, que tiene la oportunidad más brillante de la historia, el que plante esta situación. Tenemos

todavía que el pueblo de México se está muriendo de hambre por la opresión de los gachupines que están todos los días creándole problemas al Gobierno; y ¿qué Cancillería, qué representación legal puede en estos momentos defender a esos sinvergüenzas? Nadie, compañeros. Es la oportunidad más grande que tenemos para que se corone de gloria la treinta y siete Legislatura pidiendo la expulsión de todos los fascistas españoles que están realizando una política, no sólo contraria al Gobierno de Cárdenas, sino contraria a la democracia mundial, camaradas. (Aplausos).

El C. Presidente: Se pregunta a la Asamblea si se toman en consideración las proposiciones del compañero Ochoa Rentería. Tomadas en consideración. Están a discusión.

Tiene la palabra el compañero Simancas.

El C. Simancas: Compañeros: Todo lo que ha dicho el camarada Ochoa Rentería es un Pálido reflejo de lo que sucede en nuestro México. Efectivamente, contamos actualmente en nuestro país con un ilustre estadista, único en la historia de México, que ha afrontado la más difícil de las situaciones que ha afrontado la más difícil de las situaciones, he dicho, que se han presentado a México desde que empezamos a ser libres políticamente.

En el siglo pasado los héroes que citara el camarada Ochoa Rentería creyeron que nos habían legado una independencia, y efectivamente nos dieron una libertad limitada. Esa libertad quedó maniobrando en las compañías extranjeras que deliberadamente y con motivo de los intereses que representaban aquí en México, nos han estado poniendo autoridades. Por eso la historia de México en el siglo pasado es una sucesión de asesinatos militares, de cuartelazos; pero la independencia efectiva de México empieza desde que el General Cárdenas ha protestado ha protestado como Presidente de la República. Es el único mandatario que se ha atrevido a enfrentarse al imperialismo extranjero; es el único Presidente de México que ha afrontado con toda hombría y con toda lealtad la situación de México actualmente; y por eso, compañeros, decía hace unos momentos, solidarizándome en todo con lo que ha dicho el camarada Ochoa Rentería, que quiero agregar algunos puntos míos que él dejó de tratar.

Ha dicho que los monopolios extranjeros están agotando al trabajador y al pueblo de México. Y es cierto: no sólo la carestía de los artículos de primera necesidad es lo que está sumiendo en el hambre a nuestro pueblo: a parte del maíz, que citó el compañero, que está controlado por gachupines, aparte del pan, aparte de la masa, aparte de la sal y, en fin, de todos los alimentos, la mano extranjera la tenemos hasta en nuestras propias casas. Así es que debemos nosotros tomar medidas urgentes; debemos poner el dedo en la llaga y legislar sobre lo que proponía el compañero Siurob la otra noche, de que se pusiera una contribución a todos los impuestos que hay en México. No queremos aumentarlos, sino únicamente que se concrete el Gobierno a aplicarles las contribuciones que estrictamente les corresponda a las tiendas de extranjeros. Ninguna tienda de extranjeros, porque son pocas las de mexicanos, cumplen con el deber de pagar contribuciones por lo que legalmente le corresponde a nuestro Gobierno. Así es que la autoridad, el Departamento Central en este caso, y en los demás lugares los presidentes municipales, deben de nombrar inspectores para que fiscalicen detenidamente los intereses de los extranjeros y se les apliquen las contribuciones que realmente deban pagar; porque tenemos tiendas, tenemos establecimientos, tenemos fábricas aquí en la ciudad de México, que están manifestados por quinientos pesos, por mil, o por tres mil, cuando en realidad el valor que representan esas negociaciones es realmente crecido.

La prensa ha dicho y ha tratado de formar una especie de alarma, de que el dos por ciento que pidió el compañero Siurob sería un desastre para México; que los negocios se ahogarían y que el hambre aparecería inmediatamente. Yo creo que no hay tal. No necesitamos poner ese dos por ciento; lo que necesitamos únicamente es que a cada negocio, a cada tienda se le aplique el impuesto que le corresponde.

Pensando también en lo que los compañeros representantes de las organizaciones obreras dijeron esta mañana en la sesión que hubo en el Salón Verde, veo que es indispensable absolutamente la militarización no sólo de la C.T.M., de la C.G.T., de la C.R.O.M. y de los campesinos, sino la militarización absoluta de todo México, para poder estar preparados contra los golpes arteros del imperialismo.

Propongo a la Asamblea que en la manifestación que estamos organizando se haga una pública protesta contra las guerras fascistas que azuelan a España y a China, y también por los bombarderos de las ciudades abiertas. En esa manifestación quiero que vayan no sólo los trabajadores organizados, no sólo los empleados y los pequeños burgueses, sino también las mujeres y los niños; que sea una manifestación nacional; que sea el clamor entero de México para que sea escuchada en todo el mundo.

Y así como el Presidente de la República se ha enfrentado a los grandes intereses internacionales que explotan a México, también deberemos legislar a ver qué remedio se pone para que los ricos extranjeros que desde que México se independizó han convertido a nuestro país en un campo de pillaje, no sigan explotándonos con los alquileres tan altos de las casas. Por haberse aprobado el aumento del cinco por ciento sobre la contribución predial, los dueños de casas en el Distrito Federal, desde antes que este impuesto empezara a regir, dirigieron cartas a todos los inquilinos anunciándoles el aumento del veintidós, del veinticinco y del treinta por ciento sobre las rentas. Los dueños de casas en México son extranjeros, españoles, alemanes, americanos, ingleses.

Así es que debemos plantear también el asunto de las rentas de las casas en el Distrito Federal. Y para terminar, hago una proposición a la Mesa. Como soy uno de los firmantes para que se convoque a sesión solemne, con objeto de que hagamos manifiesta nuestra solidaridad con el Gobierno de Azaña, propongo como orador para que lleve la

voz del Bloque de la Cámara de Diputados, al compañero Arellano Belloc.

El C. Presidente: La Directiva ha tomado nota de las proposiciones hechas por el compañero Simancas para ponerlas a consideración de la Asamblea en su oportunidad pero considera indispensable manifestar que ahora se trata sólo discutir las proposiciones del compañero Ochoa Rentería. Se ha propuesto que el compañero Menéndez Reyes hable en la sesión solemne a nombre del Bloque, y ahora el compañero Simancas propone que sea el compañero Arellano Belloc. La segunda proposición del compañero Ochoa Rentería es que se denuncie ante la Secretaría de la Economía Nacional el encarecimiento artificial de la vida, llevado a cabo por empresas extranjeras, dictando medidas para resolver este problema; y que se designe una comisión para que con el Comité de Defensa de los Trabajadores pida a la Secretaría de Gobernación la expulsión de los extranjeros fascistas que conspiran contra el país. Las tomamos en consideración.

El C. Maldonado: He pedido la palabra para manifestar que estoy de acuerdo con las proposiciones que ha hecho el compañero Ochoa Rentería. En realidad, los extranjeros que han entrado a México y que muchas veces entran engañando a las mismas autoridades de Migración diciendo que vienen a pasar vacaciones, que vienen a dedicarse a actividades muy ajenas a las que en realidad se vienen a dedicar, no sólo faltan a su palabra al cruzar la frontera, sino que de una manera velada y en muchas ocasiones aun directamente están contra el sentir del pueblo de México y se convierten en hambreadores del pueblo mexicano. Nosotros sabemos cómo los artículos de primera necesidad están casi en su totalidad monopolizados por españoles; nosotros sabemos cómo en este país, debido a su escasa economía, dolorosamente se está hasta reglamentando la prostitución, aun en ese factor van a establecer los españoles una especie de monopolio, y en igual manera están controlando las cantinas y los centros de vicio.

Por eso es muy justa la proposición del compañero Ochoa Rentería de denunciar las actividades de estos extranjeros que son perjudiciales para la vida de México. Pero quiero también hacer la aclaración de que cuando en esta Cámara se levanta la voz contra los españoles, nosotros sabemos diferenciar a los verdaderos españoles. De ninguna manera atacamos nosotros al pueblo español, ni menos a la hidalga República de España. España tiene para nosotros lazos indestructibles de tradición; España tiene para nosotros capítulos de gloria, sobre todo en el siglo quince, cuando, repartiendo a sus marinos por los mares, venían a abrir nuevas rutas y a traer nuevos conocimientos y venían a hacer, si se quiere con crueldades de conquistas, que florecieran pueblos nuevos. Nosotros no vamos entonces contra España; sentimos profunda simpatía y reverencia por España, y eso quedará demostrado en la próxima sesión solemne, cuando el Embajador español penetre a este recinto. Pero si nosotros venimos a atacar a esos españoles, es porque ésos, en mi concepto, son malos españoles, porque están con el traidor Franco, con el asesino de niños y de ancianos, con el destructor de la nacionalidad española; se han colocado como traidores a la raza hispana, y por eso no los consideramos como españoles y por eso vamos contra ellos. Yo creo muy acertada la proposición del compañero Ochoa Rentería, de que se les aplique el artículo treinta y tres a los que directamente, o a los que podamos comprobarles que están desarrollando una campaña fascista.

Si la República no estuviera valientemente demostrando su actuación en la política internacional, si el Presidente de la República no alzara su voz ante el mundo entero para demostrar su filiación de izquierda en estos momentos angustiosos, no nos importaría nada que opinaran lo que quisieran los españoles con relación a los asuntos de su país; pero cuando el Presidente Cárdenas ha opinado cuál es la política de México en relación con la contienda española, sí creemos que están en contra de los principios internacionales que sostiene el Gobierno, y de la Constitución, ya que están mezclándose en la política del Gobierno, ya que mientras éste se empeña en ayudar al pueblo republicano que con barricadas de patriotismo está defendiendo la integridad española, frente a la reacción acaudillada por italianos y alemanes; mientras muchos españoles están ayudando desde aquí con bienes materiales y con propaganda emboscada a los derechistas que están traicionando a la patria, y entregando a España a los enemigos de siempre, a los moros, a los italianos y a los alemanes. ¡Son traidores que están vendiendo a la nacionalidad! No podemos estar con ellos y por eso creo que la Cámara entera apoyará las proposiciones concretas del compañero Ochoa Rentería.

En cuanto a la otra proposición, que consiste en que el orador designado sea el compañero Miguel Angel Menéndez Reyes, estoy también perfectamente de acuerdo, por la sencilla razón de que él fue el de la idea. En esta Cámara, por fortuna, existen varios compañeros que indiscutiblemente, sin el menor lugar a duda, con una brillantez absoluta en su léxico podrían ocupar brillantemente la tribuna de la Cámara convertida en tribuna de la Revolución, para que por su boca se oyera el sentir de esta Cámara, que es el sentir del pueblo. Pero si bien es cierto que hay elementos que pueden hacerlo, entiendo que el compañero Miguel Angel Menéndez también puede con toda eficacia pasar a la tribuna y recoger el sentir de la Cámara. Cuando nosotros tuviéramos exclusivamente uno o dos oradores que fueran los que hablaran, en buena hora por el prestigio de la Cámara que a ellos se les nombrara; pero es que nosotros conocemos a Miguel Angel Menéndez y conocemos que él estará perfectamente preparado, como deberá hacerlo, puesto que lleva la representación de esta Cámara. Yo creo que él debe también exigir que el compañero Ochoa Rentería le proporcione esos datos que dice tener, para que así su palabra esté respaldada por datos estadísticos y por la realidad de México.

De modo que en concreto yo creo que la Mesa Directiva debe inmediatamente someter a votación estos puntos, y creo que la Cámara sabrá estar con Ochoa Rentería, apoyando sus proposiciones.

El C. Santillán Daniel C.: Estoy de acuerdo con las proposiciones de Ochoa Rentería, que

concreto en la siguiente forma: que se designe una comisión del Bloque para que pida a la Secretaría de Gobernación la aplicación del artículo treinta y tres constitucional en contra de los españoles que han venido realizando labor contraria a la política del Gobierno y a los intereses del pueblo; sólo que en este punto llamo la atención de ustedes en el sentido de que, constitucionalmente, es facultad privativa del Presidente de la República hacer esta aplicación. En consecuencia, quiero modificar esta proposición para que sea el Comité de Defensa de los Trabajadores, unido a la comisión del Bloque que se designe, el que haga la representación directamente ante el C. Presidente de la República, llevándole la documentación correspondiente y todos los datos que se tengan, que ameriten que el Ejecutivo aplique el artículo treinta y tres constitucional.

Por lo referente a la designación del orador que deba tomar la palabra en la sesión solemne que está por celebrarse, pienso con Ochoa Rentería y con Maldonado en el sentido de que debe ser Miguel Angel Menéndez, puesto que a los que suscribimos la solicitud nos consta que la idea original fue de Menéndez. En consecuencia, sin menoscabo del compañero Arellano Belloc, a quien reconocemos competencia para estos casos, únicamente por la circunstancia de que el compañero Miguel Angel Menéndez es el autor de la idea y, por consiguiente, debe estar en antecedentes de cuáles son los problemas que va a plantear y sobre todo apuntar todo aquello que decía Ochoa Rentería, repito, estimo que por esa razón debe ser Miguel Angel Menéndez el que lleve la voz del Bloque en la sesión solemne que debe celebrarse. (Voces: ¡Votación! ¡Votación!)

El C. Presidente: Se pregunta a la Asamblea si se considera suficientemente discutido el asunto. Los que estén por la afirmativa sírvanse manifestarlo. Suficientemente discutido. La Presidencia consulta a la Asamblea si se aprueba las tres proposiciones del compañero Ochoa Rentería, con la sola modificación a la segunda de ellas hecha por el compañero Santillán, en el sentido de que la gestión para la expulsión de los extranjeros indeseables sea hecha ante el señor Presidente de la República y no ante Gobernación. Los que estén por la afirmativa sírvanse manifestarlo. Aprobado. Para otro asunto tiene la palabra el señor General Acosta.

El C. Acosta Emilio N.: Señores compañeros: Yo quiero traer a la consideración de ustedes un asunto que juzgo por demás importante, y muchísimo más importante tomando en cuenta los momentos que estamos viviendo y no la zozobra, ni la inseguridad, pero sí la amenaza de inseguridad que tenemos enfrente.

Me van a permitir, para mayor claridad, que les esboce en pocas palabras los antecedentes que han dado margen a la situación que está creándose en el Ejército Nacional.

Cuando llegamos a esta Cámara casi todos los diputados que veníamos directamente de los cuarteles, y muchos que hacía tiempo que habían salido de ellos, poseídos del mismo sentimiento de afecto, cariño y fraternidad hacia los compañeros, sentimos la necesidad de iniciar una lucha que redundara en un beneficio para el Ejército. Juzgamos que el Ejército se encuentra en un bajo nivel de jornal, de pre; juzgamos que la carestía de la vida hace casi imposible la vida del soldado. Yo he andado de cuartel en cuartel, viendo la situación, y les aseguro que si pasan por los comedores de los soldados y por las guardias, verán que no hay un soldado que pueda probar la leche, ni comer pan, ni comer carne; toman su café solo, un guisado de calabacitas con elotes, y tortillas en una cantidad pequeñísima, insuficiente para su alimentación.

Abordamos el estudio del problema y tratamos de mejorar la condición del soldado, y lo hicimos en una forma, si no secreta, sí muy velada, para evitar que esto trascendiera al público y pudiera originar lo que ha venido a resultar. Desgraciadamente, ha habido mucha publicación a este respecto. En aquel entonces, y estudiando la situación como debemos estudiarla, con serenidad y juicio, para evitar agitaciones, consultamos la impresión de altos jefes del Ejército; comprendimos que el indicado para iniciar una mejoría del Ejército es el Ejecutivo Federal, porque es el jefe nato de él y le tiene tanto cariño como el que más entre nosotros le pueda tener.

Comprendimos que es el Secretario de la Defensa Nacional el que debe discutir la situación económica, y que nos colocaríamos en una situación de escándalo, tratando de pararnos el cuello y diciendo al Ejército: "Nosotros, los diputados, te hemos aumentado tu haber; hemos mejorado tu situación económica: el Presidente te ha olvidado; no ha hecho nada por ti".

Comprendimos que con ello se minaba la fe, la confianza y el cariño del Ejército en su Primer Mandatario, en su jefe nato. Nos dimos cuenta, además, de que, a pesar de lo que digamos, como estábamos recientemente incorporados a esta Legislatura, no estábamos en antecedentes para juzgar de nuestro Presupuesto de Egresos. Vimos que el Secretario de la Defensa Nacional había discutido ampliamente con el señor Presidente la distribución de los ingresos para fundar las partidas de Egresos, y pensamos que, aunque tenemos poder para aumentar los haberes de la tropa, el señor Presidente podría decirnos: "Bueno, ¿y de dónde cojo el dinero?"

Pensamos: si por obedecer el mandato del Congreso, el Presidente aprueba los doce o catorce millones que importa el aumento, van a suprimirse obras de construcción de carreteras, de presas, de refacción a campesinos, de escuelas, vamos a causarle un mal al país y vamos a establecer desde luego un ejército con principio de pretorianismo, con un principio de mercantilismo en sus servicios. Quisimos entonces consultar con el Secretario de la Defensa, y el señor General Avila Camacho nos informó que se estaba haciendo todo lo imaginable para aumentar, en las posibilidades económicas, el haber de la tropa. Se aumentó efectivamente una cantidad pequeña; se doblaron los haberes en las regiones en donde la vida es cara; se hizo presupuesto amplio para la construcción de escuelas para hijos de los soldados, de hospitales y cuarteles y, a

pesar de ello, no se llegó al límite necesario para que un oficial o suboficial pueda vivir con el escaso haber que recibe.

Alrededor de esta situación algunos elementos del Ejército, olvidándose de los preceptos de la Ordenanza, han hecho en la prensa declaraciones vistiéndose del ropaje de defensores del Ejército, como si el Ejército estuviera amenazado por el Presidente de la República, que es su más alto jefe, o por el Secretario de la Defensa Nacional. Yo creo que el Ejército tiene mucha razón, no en estar descontento, pero sí en manifestar su necesidad económica; pero el camino que se está tomando es un camino que a mi juicio está siendo instigado por enemigos del régimen, de la Revolución y del Ejército, que con esta labor de disolvencia derrumban la disciplina, la confianza y la fe del soldado en su jefe nato, que es el Presidente de la República.

Si estudiamos, si vemos un poquito la diferencia que existe en la lucha que puede iniciarse por su mejoramiento entre el soldado y el sector obrero o campesino, nos encontramos con que el obrero y el campesino celebran contratos para la prestación de un trabajo; ponen condiciones; están amparados por leyes especiales que rigen las relaciones entre el obrero y el patrón; y cuentan para salir avante en su mejoramiento económico, cultural y social, únicamente con el apoyo y respaldo que a las instituciones les presta el Ejército Nacional.

El Ejército, en cambio está integrado por hombres, no que aprendieron un oficio, sino que nacieron soldados. Se es soldado, generalmente, porque se nace soldado. Casi todo el que busca el cuartel, sueña e pequeño con caballitos, pistolas y machetes; y al enlistarse en el Ejército cumple uno de esos sueños de niño y tiene abierto el camino para un mejoramiento en todos sentidos, dentro de sus aspiraciones y su deseo de estar en lo que le gusta estar. No celebra un contrato de trabajo, sino que va bajo la bandera nacional, y a los toques de la Marcha de Honor le jura fidelidad y le jura entregar su vida cuando sea preciso, en defensa del honor y de la integridad del país. Tiene, pues, un compromiso solemne contraído con la patria, un compromiso ampliamente premiado con la confianza que la patria deposita en él diciéndole: Tú serás mi defensor, tú serás mi apoyo, tú serás la columna en la que yo pueda sustentar los progresos del país y el mejoramiento de mis clases.

El soldado es un aliado de las clases obreras y trabajadoras; pero es un aliado que no está regido por las mismas circunstancias de contratación de los obreros y de los trabajadores. No creo, pues, que tenga el Ejército el derecho. La Ordenanza dice: "Se mostrará siempre conforme y no protestará jamás, encontrando que es mucho el trabajo, dura la disciplina, poco el pre, malo el rancho o el camastro" El soldado adquiere la obligación de servir día y noche sin protesta de ninguna especie. El soldado en México, este Ejercito que tenemos, ha pasado meses y meses en campaña - y todos los militares presentes corroborarán lo que les digo - sin recibir un solo centavo de haber, sin recibir un día de pago en muchos meses, y no ha protestado jamás; ha recibido un trozo de carne, un puñado de maíz, sal y, gracias, y ha seguido cumpliendo con su deber. Y en este momento de prueba para el país; en este momento en que todos debemos estar estrechamente unidos respaldando la labor del Gobierno; en este momento en que más hace falta la unión, es criminal, es traidor y es antipatriótico provocar en el Ejército principios de indisciplina que lo desintegren, que lo desgarren, que lo destrocen y que lo hagan olvidar la finalidad para la que fue creado. (Aplausos).

Un ejército, según Von Moltke, vale tanto como el espíritu que lo anima. En el Ejército es indispensable el ideal; que el soldado marche tras de un ideal, cualquiera que sea, pero que exista. Es indispensable el espíritu de cuerpo; pensar: "¡Mi regimiento no pierde , primero se muere!" Es indispensable que el soldado esté resuelto a morir por el decoro y el honor de la agrupación a que pertenece. Y con esta labor estamos destrozando el ideal del Ejército de la Revolución haciéndole creer que está sujeto a las leyes del Trabajo y que tiene derecho de recurrir en masa a reclamar un aumento de jornal, porque tiene el derecho de separarse de filas, si no está contento.

No es el soldado un elemento en lucha contra el capitalismo, contra el imperialismo, contra el patrón: es un elemento de sostén de los luchadores en los sectores obrero y campesino. Si el Ejército pierde la disciplina y el espíritu de corporación, el obrero y el campesino serán las víctimas, porque están desorganizados y no contarán con el único núcleo organizado, homogéneo y fuerte con que el país cuenta para salir avante en todos los momentos de la vida, y muy especialmente en los que nos esperan.

No recuerdo si fue Hugo el que cuenta que durante la retirada del Gran Ejército, dos granaderos hambrientos, desvelados, cansados, ateridos de frío, quedaron, como quedaron miles y miles de ellos, a la orilla del camino, mientras los restos del Gran Ejército se retiraban. Los dos, viendo próximo su fin, quisieron hacerse un juramento de compañerismo, y le dijo uno al otro: -"Por si alguno de los dos sobrevive, vamos haciéndonos mutuamente nuestros encargos y vamos adquiriendo el compromiso de cumplirlos".- "Sí -le dijo el otro -, dame tu encargo". Le dijo aquél: -"Yo nací en la aldea fulana. Vé allá. Aquí están mis medallas; este es mi escapulario. Toma mis arreos, busca a una viejecita que se llama así. Es mi madre. Busca a mi esposa y diles que hasta el final las tuve presentes; que morí por mi patria". -"Sí -le dijo el otro -, si vivo, con gusto cumpliré tu encargo". -"Ahora dame el tuyo - le dijo". -"Yo también nací en una villa francesa; también hay ahí una anciana que me espera; está también mi mujer y están mis hijos. Pero no te lleves mis medallas, no te lleves mis arreos. Lo único que te pido es que si muero antes que tú, me sepultes aquí, muy cerca del camino, porque cuando el Gran Ejército vuelva a desquitarse de esta derrota, yo quiero que sus clarines me despierten y acompañarlos en sus glorias otra vez."

Ese es espíritu de soldado; allí es adonde el soldado debe de llegar. Y nosotros debemos luchar si queremos salvar a México; nosotros debemos poner

todo nuestro empeño si queremos salvar a nuestra patria y que en nuestro Ejército no decaiga el espíritu que tantos años lo han mantenido alto, que tanto años lo han mantenido elevado, que tantos años lo ha mantenido sacrificándose, cumpliendo su deber. Necesitamos llegar al alma de nuestros soldados para que, cuando queden tirados en el camino, encarguen como el granadero francés: "Sí muero, sepúltame cerca del camino, para que cuando el Ejército pase por aquí otra vez, y sus fanfarrias me despierten, me levante y acompañe en su gloria al soldado de mañana".

Es necesario que luchemos por levantar el espíritu del soldado, evitando que está labor de desorientación criminal, traidora y antipatriótica se esté llevando a cabo. Pero veamos la situación en toda su profundidad. ¿Cómo conseguimos que en el Ejército crezca nuevamente la fe que empieza a perder realmente? ¿Con discursos, con palabras, con promesas? ¡No, señores! Con pan, con lo que le falta, con disciplina, que está derrumbándose! El Ejército ve con dolor, porque la prensa se encarga de llevarlo ante sí -citaré algunos de los casos concretos -; por ejemplo, que la Secretaría de Relaciones nombra Cónsules y Vicecónsules a algunas mujeres de bataclán, que por algún favor especial obtuvieron ese empleo, y que el dinero de la patria se derrocha en esas cochinadas, debiéndose emplear en levantar un poco la vida de ese hombre sufrido que vive en los cuarteles. (Aplausos).

El Ejército ve con dolor, porque la prensa se los dice, que algunos de los colaboradores del Gobierno -y el soldado también es colaborador del Gobierno, parte integrante del mismo, parte de la masa que sostiene al Gobierno - se dedican a hacer viajes en trenes especiales para ver una obra de minucias, dilapidando ignominiosamente un dinero que nos hace falta para otras cosas. El Ejército se da cuenta de que muchos de los colaboradores del actual Gobierno dilapidan en sutilezas y en bagatelas un dinero que falta al Erario y gracias a la falta del cual el señor Presidente no ha podido cumplir sus anhelos de elevar un poco el nivel económico de nuestra tropa. El Ejército se da cuenta de que todos los sectores sociales están elevándose; el Ejército se da cuenta de que todo el mundo gana en esta situación; el Ejército pasa por cualquier calle y ve lujo, ve ostentación, ve dilapidación, y ya sabe de memoria que cuando el coche que pasa es un fotingo, es de un trabajador; pero cuando es un Cadillac, es de un mandatario del Gobierno, es de un alto funcionario; y él piensa que por qué una Administración que debiera tener cimientos de absoluta honradez para cumplir su misión, permite estas filtraciones que nos colocan en la condición de llegar a perder por hambre la confianza, la disciplina y el ideal del Ejército.

Yo vengo a suplicar a este Honorable Bloque que se sirva nombrar de su seno una comisión, una comisión que se encargara, primero que nada, de decir al Ejército que los militares de la Cámara y que la treinta y siete Legislatura no lo tienen olvidado; que sin hace gala, sin hacer ostentación y sin hacer publicidad, estamos trabajando tenazmente por llegar a conseguir lo que sabemos por experiencia que nuestro Ejército necesita. En segundo término, que se visite al señor Presidente de la República y que se le lleven cifras claras y precisas, en datos concretos y comprobados, una enorme cantidad de filtraciones que tenemos en la Administración y que debieran ser empleadas más honradamente en beneficio del país. (Aplausos).

Y, finalmente, yo quisiera pedir a todos ustedes que tomaran el acuerdo de que si, como lo deseamos nosotros, es posible celebrar próximamente período extraordinario, que en ese período incluyamos el estudio de un proyecto que presentó, entiendo que el Coronel Flores Villar, respecto de un aumento de impuestos a tabacos y cosas por el estilo, y que destináramos ese dinero exclusivamente al Ejército para mejorar su condición; que hagamos hoy un llamado a su patriotismo, a su historia y al juramento que prestó a la bandera de la patria; pero que atendamos también a sus necesidades físicas, porque es muy difícil cumplir un deber cuando se tiene mucha hambre. Un soldado gana peso y medio, y les voy a confesar: yo me desayuno treinta centavos de roscas y un litro de leche, valiendo setenta centavos las dos cosas. ¿Qué desgraciada familia de un soldado puede vivir con los altos precios que tenemos?

No sólo los monopolios nos perjudican; no sólo los traficantes extranjeros que medran con sus negocios, nos están dañando; también los enemigos emboscados del Gobierno y de la Revolución, que vienen en busca de sacar la tripa de mal año, y a base de recomendaciones, por tener hermanas bonitas, ocupan puestos en que están robando el dinero de la Nación. (Aplausos).

Pido, pues, a ustedes, que tomen en cuenta - y estoy seguro de ello - que no tenemos de momento peligro en nuestro Ejército; pero que sí lo vamos a tener si lo estamos dejando de la mano en una forma tan ignominiosa como lo estamos abandonando. Pido que, con urgencia, se nombre esta comisión, y que trabaje con actividad, celo, honradez y, sobre todo, con todo el valor que haga falta para decir la verdad a quienquiera que sea, que esté colocado en condiciones de perjudicar al país con su actuación deshonesta. (Aplausos).

El C. Presidente: Están a discusión las proposiciones del Diputado Acosta. ¿Se aprueban? Aprobadas. La Presidencia propone que la comisión se integre por los compañeros Acosta, Gasca, Lindoro Hernández, Francisco Hernández, Miguel Z. Martínez Y General Iturbide.

El C. Acosta Emilio N.: Por una gentileza del señor Presidente del Bloque, voy a permitirme sugerir a ustedes los miembros que yo desearía integraran la comisión. Yo quisiera que fuéramos todo el Bloque, no quisiera hacer distingos de ninguna clase: pero ante esta imposibilidad yo propondría al compañero César Martino, al Coronel Leyva, a Ricardo Hill, al Licenciado Antonio Sánchez, al Coronel Francisco Hernández, al Coronel Aguirre, a mi General Ramón Iturbide, a mi General Celestino Gasca y Emilio Acosta.

El C. Presidente: Se consulta a la Asamblea si está conforme en que la comisión se integre en la forma propuesta por el General Acosta. Queda, pues, integrada la comisión en la

siguiente forma: General Emilio Acosta, Ingeniero César Martino, Coronel Gabriel Leyva, Coronel Ricardo Hill, Licenciado Antonio Sánchez, Coronel Francisco Hernández, General Ramón F. Iturbe, Coronel Aguirre y General Celestino Gasca.

¿No hay algún compañero que desee hace uso de la palabra para otro asunto?

El C. Martino César: Pido la palabra. Los compañeros están enterados de una agitación que viene realizándose hasta hace unos quince días, agitación que vino realizándose por un grupo de trabajadores al servicio del Estado e impulsa esta agitación por algunos periódicos de la capital de la República, Esta agitación tenía como origen la expedición, detenida, según los empleados públicos, del Estatuto Jurídico cuyo proyecto nos envió el Senado, aprobado. Con este motivo se hicieron frecuentes mítines, llegándose hasta el ataque insultativo en las escalinatas de la Cámara para la actual Legislatura.

Con este motivo nosotros hablamos con el compañero Ochoa Rentería pudiéndole que él, que representaba a los trabajadores al servicio del Estado, y algunos otros compañeros, como Hill y otros, al mismo tiempo invitaran a los trabajadores al servicio del Estado para comenzar a tener juntas con ellos, a fin de cambiar impresiones sobre el Estatuto que había enviado la Cámara de Senadores.

Esta comisión ha venido trabajando durante varias semanas, haciéndole reformas trascendentales al Estatuto Jurídico, reformas de fondo, al grado de que, por ejemplo, propusimos que el asunto de los empleados de confianza lo dejáramos para discutirlo al último, porque vimos que era una cosa mandada muy a la ligera, y sobre diversos artículos podríamos informarles cómo se ha llegado al detalle en estas discusiones, y cómo posteriormente la misma comisión, a reserva de que el Bloque lo apruebe, vaya a invitar al Senado para que no se detenga esto; pero lo cierto es que ya, porque unos compañeros lo han anunciado, se ha estado diciendo que se va a tener un período extraordinario de sesiones. El mismo Margarito Ramírez ya lo anunció oficialmente.

Quiero poner a la consideración de ustedes que en esta ocasión y ante la necesidad de expedir el Estatuto Jurídico, promesa que todos hemos hecho a los empleados, y ante la necesidad de echar fuera tanto el Estatuto como otros proyectos, que se apruebe la iniciativa siguiente: que el Bloque apruebe dirigir una moción a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, a efecto de que a la mayor brevedad se haga la expedición de la convocatoria al período de sesiones extraordinarias, fijando con toda claridad, de acuerdo con la ley, los asuntos que se van a tratar, para que se vea que hay un positivo deseo de trabajar.

El C. Presidente: La Directiva tiene desde hace mucho tiempo el propósito de plantear ante esta Asamblea la urgencia de la celebración de un período extraordinario de sesiones, con objeto de tratar el importante proyecto a que se ha referido el compañero Martino, el cual está siendo estudiado por tres comisiones unidas de la Cámara y algunos compañeros. Pero esta Directiva estima que al pedir a la Permanente, de parte de este Bloque, que se convoque a un período extraordinario de sesiones, no debemos concretarnos a pedir exclusivamente que dicho período se celebre para tratar el Estatuto Jurídico de los trabajadores del Estado, no porque a este problema no se le conceda toda la importancia que realmente tiene, sino porque es indispensable que en ese período extraordinario de sesiones la Cámara de Diputados de la treinta y siete Legislatura del Congreso de la Unión rinda ante el país un trabajo efectivo, como resultado concreto y real de sus actividades.

Esta Directiva considera, compañeros, y lo pone a la consideración de ustedes de una manera formal, que debe citarse a las Comisiones correspondientes, a todas las Comisiones de la Cámara, a que trabajen de verdad, a que cada compañero miembro de Comisión se ponga a estudiar los asuntos que les han sido turnados. Realmente hay pocos compañeros que cumplen con las Comisiones que fuera de la Asamblea se les señalan. Yo pido a la Asamblea si ésta lo estima pertinente, que se tome el acuerdo de dirigir una excitativa formal y seria a todas las Comisiones de la Cámara, para que en un plazo perentorio presenten sus dictámenes ante nosotros, para que podamos dirigirnos a la Comisión Permanente pidiéndole que convoque a un período de sesiones extraordinarias para discutir el Estatuto Jurídico de los trabajadores del Estado, la Ley General de Vías de Comunicación, el voto de la mujer, la Ley de Responsabilidades de Funcionarios, y todos los importantes proyectos que el Ejecutivo y algunos compañeros han presentado a la consideración de la Cámara y que no han sido resueltos, en parte, por la negligencia de las Comisiones.

Concretamente propongo que el Bloque tome el acuerdo expreso de que la Directiva se dirija a las Comisiones excitándolas a trabajar y presentar los dictámenes correspondientes, para podernos dirigir a la Permanente solicitando la convocatoria al período de sesiones extraordinarias. No sería conveniente que convocáramos a un período extraordinario de sesiones para expedir el Estatuto Jurídico, y que al día siguiente tuviéramos aquí a las mujeres reclamando sus derechos cívicos, exigiéndonos que también tratáramos la cuestión del voto de la mujer. Tan importante es el Estatuto como el voto femenino, como la Ley de la Vías Generales de Comunicación y, principalmente, la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios Públicos. Por tanto, propongo que la Directiva exija a las Comisiones que cumplan con su deber presentando dictámenes en un plazo perentorio.

El C. Martino César: Las dos ideas se pueden coordinar. Es preferible que el Bloque acuerde pedir a la Permanente que cuanto antes convoque a un período extraordinario, y se fije un plazo perentorio a los compañeros para que presenten dictámenes.

El C. Presidente: De acuerdo con las disposiciones reglamentarias y legales correspondientes, en la convocatoria al período de sesiones extraordinarias deben señalarse los asuntos que se van a tratar, y no podemos pedir a la Permanente que haga la convocatoria para asuntos cuyos dictámenes no conocemos. Por tanto, insisto en que se haga una

excitativa a las Comisiones para que presenten sus dictámenes, se estudien en el Bloque y se pida que se incluyan esos proyectos en la convocatoria.

El C. Simancas: Propongo que en la convocatoria se agregue el estudio de la Ley de Inquilinato, cuyo proyecto vamos a presentar varios diputados y que es indispensable para el Distrito Federal.

El C. Hill Ricardo G.: Entiendo que la excitativa para el período extraordinario de sesiones se puede hacer a la Comisión Permanente, enviándole una lista de todas las leyes que se pretende estudiar; y hacer una excitativa de mayor fuerza a las Comisiones para que oportunamente presenten sus dictámenes. Si no lo hacemos, va a resultar que no vamos a tener período extraordinario, sino hasta septiembre. Juzgo, pues, conveniente que se excite a la Comisión Permanente para que cite a un período de sesiones extraordinarias, pero al mismo tiempo se obligue así a las Comisiones para que rindan sus dictámenes antes de que se inaugure ese período extraordinario.

El C. Presidente: Tiene la palabra el compañero Aguirre.

El C. Peña Aguirre Efrén: Si hacemos lo que propone el compañero Martino y el compañero Hill, es sencillamente principiar por la cola. Lo que opina el compañero García es lo más atinado, por la circunstancia de que ya vamos sobre seguro. Debemos confiar en la honorabilidad y en la seriedad de todos los compañeros diputados de que al hacérseles una excitativa del Bloque con toda seguridad todos nos pondremos a trabajar para terminar esos estudios previos, y una vez terminados solicitaremos a la Permanente ese período extraordinario de sesiones.

El C. César Martino: Pido la palabra. Yo, como la mayoría de los miembros que están integrando esta Cámara, tengo positivos deseos e interés de que a la brevedad posible se convoque a un período extraordinario de sesiones, porque lo están reclamando así multitudes que desde un principio están esperando de la actuación de nosotros que haya algo benéfico para su vida de trabajo; pero como se ha planteado la excitativa que se pide se dirija a la Comisión Permanente, yo creo que es más acertada la proposición del compañero León García, por la sencilla razón de que no solamente conforme a la ley se deben incluir los asuntos que exclusivamente se traten en el período extraordinario de sesiones, sino que también de acuerdo con esa cantidad de asuntos que se van a tratar, se fije un plazo para convocar al período extraordinario. Si no conocemos el número exacto de los proyectos, no podemos convocar a ese período, porque no podríamos fijar su duración. Es más acertada la proposición del compañero García: que primero se dirija una excitativa a las Comisiones, y una vez que se tengan los dictámenes y se conozca el número de los proyectos, entonces se haga la excitativa a la Comisión Permanente, para que se pueda fijar categóricamente la fecha de apertura y la duración del período.

El C. Presidente: ¿Se considera suficientemente discutido el asunto? Sí se considera. ¿Se aprueba que se haga una excitativa a las Comisiones? Sí se aprueba.

El C. Zaragoza Benito: ¿Qué plazo se va a dar a las Comisiones?

El C. Presidente: Quince días, a partir de la fecha. ¿Se aprueba? Aprobado.

El compañero Acosta pidió a la Presidencia que incluyera en la comisión designada al compañero Hernández, ya que en la propia comisión no hay un solo oficial del Ejército. ¿Se aprueba? Aprobado.

El C. Velarde Adán: Quiero solicitar de ustedes el respaldo que merece mi proposición sobre la jornada máxima de seis horas para los trabajadores de las minas. Esta iniciativa fue presentada con primacía sobre otras muchas iniciativas que seguramente serán tratadas en el período de sesiones extraordinarias. En el reciente informe que muchos tuvimos la suerte de escuchar del señor Gobernador Rojo Gómez, toca precisamente este punto en una forma valiente y lo presenta ante toda la nación como un problema que debe de interesar verdaderamente a todos los mexicanos en lo que se refiere muy principalmente al sector minero y hasta hace proposiciones concretas.

De manera que yo les ruego encarecidamente respondan a mi llamado en favor de los trabajadores mineros.

El C. Santillán: Pido la palabra. Efectivamente, el señor Doctor y Diputado Velarde presentó una iniciativa con el objeto de que se redujera la jornada de los trabajadores mineros a seis horas. El señor Doctor Velarde fundó ampliamente su iniciativa en razones de orden jurídico. Las fundamos el Doctor Velarde y yo, y decíamos que solamente los que no conocen o no han estado cerca de los trabajadores mineros pueden retardar la discusión de este problema. Particularmente nosotros no consideramos que venga a plantearse un desequilibrio por el hecho de que venga a reducirse la jornada de los trabajadores mineros a seis horas, en virtud de que de hecho los trabajadores mineros no pueden tener jornada efectiva de ocho horas; por las condiciones especiales en que se encuentra su trabajo, por las condiciones antihigiénicas, por el calor y por las diversas temperaturas, se ven compelidos de hecho a reducir su jornada de trabajo. Entonces, si la realidad de las cosas es en el sentido de que no tengan precisamente las ocho, las siete, o siete y media horas los diversos turnos, es indudable que se impone la necesidad de que se reduzca la jornada de los trabajadores mineros.

El señor Gobernador del Estado de Hidalgo, como dice el compañero Velarde, planteó en su informe este pavoroso problema que se realiza dentro de la clase minera. Frecuentemente los trabajadores mineros son indemnizados por las incapacidades que adquieren después de diez años de labores en el interior de las minas; se les indemniza y se les lanza a la calle en la seguridad de que ya no tendrán posibilidad de dedicarse a la minería, en virtud del examen médico que invariablemente acusará incapacidad en el obrero. Este desplazamiento de trabajadores mineros está constituyendo en la industria minera un serio problema, porque estos camaradas se ven en la condición de consumir rápidamente la corta indemnización, y posteriormente vendrán a ser un lastre social.

De manera que desde este punto de vista

económico y desde el punto de vista social, el señor Gobernador del Estado ha planteado el problema. Es menester crear granjas, y el señor Gobernador de Hidalgo va a iniciar esa labor, en el sentido de crearlas, con el objeto de atender a estos trabajadores para que se les reeduque profesionalmente, y lo que es más interesante, para que produzcan, para que no constituyan un lastre social.

Esta proposición del Gobernador de Hidalgo, indudablemente se compagina con la del compañero Velarde, porque consideramos que una y otra proposición tienen un contenido profundamente humano. Si algún sector obrero necesita ayuda, es el minero, precisamente por las condiciones de vida en que se realizan estos trabajos. Porque hasta antes de que el Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros de la República comenzara a iniciar su labor de contratación y de elevación de las condiciones del trabajo, los mineros ganaban un peso cincuenta centavos en el interior de las minas, cantidad que de ninguna manera compensaba las condiciones de vida de los trabajadores.

Por esto, en mi calidad de representante de los mineros, quiero respaldar íntegramente la proposición planteada desde hace algunos meses por el compañero Velarde y a la que no se le ha dado la atención que justamente tiene, repito, por el contenido humano que entraña la misma proposición.

El C. Presidente: La Presidencia se permite manifestar a los compañeros Velarde y Santillán que el proyecto del primero fue turnado a la Comisión correspondiente de la Cámara después de haber sido aceptado por el Bloque; que la excitativa que se hará a las demás Comisiones se hará también a ésta, con el objeto de ver si es posible que presente su dictamen en la fecha señalada, para solicitar de la Permanente que incluya esto en la convocatoria.

El C. Menéndez Reyes Miguel Angel: Pido la palabra. Para rogar únicamente que en su oportunidad se adicione la proposición del compañero Velarde en el sentido de obligar a los empresarios de las minas a establecer campos deportivos y, segundo, que se procure verificar dentro del personal minero la rotación para evitar que la enfermedad profesional "silicosis", se apodere de éstos por el trabajo largo en el interior de las minas. Me permito recordar esto a la Comisión que tenga que dictaminar sobre este asunto.

El C. Presidente: Ya está tomado esto en cuenta.

El C. Mondragón Joaquín: Pido la palabra. Compañeros diputados: Todos ustedes estarán enterados que desde el mes de enero apareció una enfermedad de meningitis cerebroespinal en el Estado de México; es precisamente en mi Distrito donde ha aparecido esta enfermedad con caracteres bastante alarmantes. Hace dos años que se ha venido registrando ese fenómeno, precisamente en los meses de noviembre, hasta la actualidad, y desde entonces he estado insistiendo en el Departamento de Salubridad, a efecto de que éste, por medio de sus bacteriólogos o químicos haga un análisis y se sepa cuál es esa enfermedad y se tomen las medidas profilácticas que el caso requiera.

El año pasado desgraciadamente el Departamento no tuvo la oportunidad de dar este servicio. En la actualidad el señor Doctor Andreu Almazán me ha hecho el favor de recibirme y ordenar el envío de unas brigadas. Sólo es de lamentar que estas brigadas, que estas personas que han ido a hacer estas averiguaciones, a que se tomen las medidas necesarias que el caso requiere, sólo han llegado a las poblaciones donde no hay enfermedad. Van a las cabeceras municipales y se regresan, después de haber ido a hacer gastos, y, total: no hemos visto ningún resultado.

Los servicios coordinados en Toluca mandaron una brigada hasta Tejupilco, de donde se regresaron. Visitaron tres o cuatro ranchos, entre ellos Ixtapan de la Sal, Potrero y otro. En Ixtapan, donde hay quinientos habitantes, todos dispersos, murieron del tres al veintitrés de febrero, veintiséis personas; es tan alarmante esta enfermedad, que los afectados duran de dos a veinticuatro horas, y muy pocos ocho días, pero todos se mueren. En los pueblos de San Antonio, El Rosario y otros, que se componen de mil doscientos habitantes, han muerto hasta el veintitrés de febrero, 85 personas. A estos lugares los servicios coordinados del Departamento Central no han podido hacer que lleguen sus medicamentos. Si vamos a combatir una enfermedad y los médicos sólo se presentan a los poblados grandes, a las cabeceras, es inútil que se esté gastando dinero. Acabo de recibir un mensaje que voy a leer, procede de Tlataya. (Lo leyó).

Documentos y estadísticas que demuestran esta mortalidad, los he presentado a Salubridad, obrando en su poder desde el año pasado. Quisiera, pues, suplicar a la Mesa se nombrara una comisión para que se acerque al Departamento de Salubridad y se le haga conocer al señor Andreu Almazán, que a pesar de sus instrucciones y órdenes que en mi presencia ha dado, los doctores y los encargados de hacer estos análisis y de combatir esta enfermedad, no se han querido presentar a los lugares afectados; y que de continuar en este plan que ya he referido, si no van esas personas hasta allá, es inútil que se esté gastando por Salubridad y estará en peligro la ciudad de Toluca y posiblemente la capital de la República, con una infección de esta naturaleza que es demasiado peligrosa.

El C. Presidente: Se pregunta a la Asamblea si se aprueba la proposición el compañero. Aprobada. Se designa en comisión a los compañeros Doctor Adán Velarde, Barba González, Doctor Angulo Araico y al compañero Antonio Sánchez, que es del Estado de México.

El C. Sánchez Antonio: Yo suplico que se designe también al compañero Diputado Mondragón.

El C. Presidente: También al compañero Mondragón.

El C. Secretario Alvaro Pérez Alpuche: (Leyó proposición del C. Calderón Sánchez relacionada con el cese de inspectores del trabajo del Departamento Central.

El C. Presidente: La Presidencia considera que este asunto, por su carácter, debe ser turnado al Comité de Defensa de los Trabajadores.

El C. Calderón Sánchez: Compañeros: Es

urgente; están en manos de estos camaradas los destinos de los trabajadores.

El C. Presidente: Está actuando el Comité.

El C. Simancas: Debe nombrarse la comisión por el Bloque y que esa comisión rinda su dictamen al Comité de Defensa de los Trabajadores.

El C. Calderón Ranulfo: Creo que debe nombrarse la comisión que abra la investigación. Allí está uno de los casos señalados por el compañero Acosta. En el Departamento del Trabajo están aceptando recomendaciones, porque están llevando mujeres bonitas.

El C. Presidente: Se consulta si se nombra la comisión. Los que estén por la afirmativa sírvanse manifestarlo. Sí se nombra. Se designa a los compañeros Ranulfo Calderón, Luis R. Torres y Raúl I. Simancas.

Se cita a sesión de Bloque para el lunes a las cinco de la tarde.

SESIÓN celebrada por el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el día 7 de marzo de 1938.

PRESIDENCIA DEL C. LEON GARCÍA

(Asistencia de 90 CC. diputados).

El C. Presidente (a las 18 horas): Se abre la sesión.

El C. Secretario Pérez Alpuche: El acta de la sesión anterior, es del tenor siguiente:

"Acta de la sesión pública extraordinaria efectuada por el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el día 4 de marzo de 1938. "Presidencia del C. León García.

"En la ciudad de México, D.F., a las 18 horas y 35 minutos del viernes 4 de marzo de 1938, con asistencia de 89 ciudadanos diputados miembros del Bloque, se abrió la sesión.

"Después de hacerse conocer la Orden del día, se leyó y aprobó, sin debate, el acta de la sesión anterior.

"La Presidencia informó que la Directiva del Bloque estaba trabajando activamente, en unión de la Comisión Especial designada al efecto, para llevar a cabo, con motivo del conflicto petrolero, distintos actos de respaldo al C. Presidente de la República, quien desea se le tenga al tanto de las actividades del Bloque para actuar de común acuerdo; que el C. General Manuel Avila Camacho, Secretario de la Defensa Nacional, había expresado a la comisión que lo entrevistó para invitar al Ejército a tomar parte en la gran manifestación que se organiza que, a reserva de consultar el asunto con el Primer Magistrado, él opinaba que sí debe tomar parte el propio Ejército en esa manifestación, y que si el caso se resolvía favorablemente, las corporaciones militares tomarían participación en dicho acto, al lado de los obreros y los campesinos. También informó la Presidencia del Bloque que se había designado una subcomisión integrada por los CC. Gabriel Leyva Velázquez, Fernando Amilpa, Vicente Aguirre y Héctor Pérez Martínez, para redactar el manifiesto que firmarán todos los señores diputados, después de que sea discutido en la próxima sesión, con objeto de ser lanzado desde luego a la publicidad para conocimiento de todo el país. La Asamblea aprobó unánimemente las actividades de que se trata, autorizando a los comisionados para continuar desarrollando sus trabajos por el camino trazado, y la Presidencia suplicó a los señores diputados que, para el mejor éxito de su actuación todos prestaran su concurso y su colaboración personal, asistiendo también a las juntas que al efecto se están celebrando.

"El C. Fernando Amilpa, refiriéndose a la noticia publicada por algunos periódicos de la capital, afirmando que existía un distanciamiento entre la C.T.M. y el Bloque de la Cámara de Diputados, pidió la lectura de un mensaje del Comité Ejecutivo de esta central obrera aclarando el punto, y declaró que la C.T.M. no desaíra de ninguna manera la actitud del Bloque en el conflicto petrolero, sino que, al contrario, la respalda.

"A propuesta del C. Salvador Ochoa Rentería, modificada en parte por el C. Daniel C. Santillán, y después de que usaron de la palabra los CC. Raúl I. Simancas y Víctor Alfonso Maldonado, se tomaron los siguientes acuerdos: nombrar como orador al C. Miguel Angel Menéndez Reyes para que lleve la voz del Bloque de la Cámara de Diputados en la sesión solemne de solidaridad para la España republicana, en la inteligencia de que el Comité de Defensa de los Trabajadores, a fin de que se documente, le proporcionará datos concretos de la labor reaccionaria que están desarrollando muchos españoles fascistas en contra del Gobierno de Azaña y también en contra del Gobierno de México; denunciar ante las autoridades de la Secretaría de la Economía Nacional el encarecimiento artificial de la vida, llevado a cabo por elementos extranjeros, haciéndole ver la urgencia de resolver satisfactoriamente y a la mayor brevedad este problema; y que el Comité de Defensa de los Trabajadores, unido a la Comisión Especial designada por el Bloque, entreviste al C. Presidente de la República llevándole los datos correspondientes para pedir la expulsión de todos los fascistas españoles, especialmente la del director del "Diario Español" que se edita en esta capital.

"A propuesta del C. Raúl I. Simancas, se aprobaron los siguientes puntos: que se fiscalicen los intereses de los extranjeros, para que se les apliquen las contribuciones que realmente deben pagar; que en la gran manifestación popular que se organiza, se proteste contra las guerras fascistas que asuelan a España y a China, así como contra los bombardeos a ciudades abiertas, invitando también a concurrir a dicha manifestación a las mujeres y a los niños; y que se proceda a la militarización de todo el pueblo de México.

"A propuesta del C. Emilio N. Acosta, se designó en comisión al proponente y a los CC. César Martino, Gabriel Leyva Velázquez, Ricardo G. Hill, Antonio S. Sánchez, Francisco Hernández, Carlos Aguirre, Ramón F. Iturbe, Celestino Gasca y

Arnulfo Hernández Z., quienes se encargarán: primero, de informar al Ejército Nacional que los militares de la XXXVII Legislatura del Congreso de la Unión no lo tienen olvidado y están trabajando tenazmente por llegar a conseguir lo que el propio Ejército necesita; y, segundo, de entrevistar al C. Presidente de la República llevándole cifras claras y precisas, a fin de ver hasta donde es posible mejorar las condiciones económicas del Ejército, principalmente de la clase de tropa, aprovechando filtraciones indebidas de los fondos del Gobierno.

"A propuesta del C. César Martino, y después de que usaron de la palabra los CC. Raúl I. Simancas, Ricardo G. Hill, Efrén Peña Aguirre, Víctor Alfonso Maldonado, Benito Zaragoza, Adán Velarde, Daniel C. Santillán y Miguel Angel Menéndez Reyes, se fijó un plazo de quince días, a partir de esta fecha, a todas las Comisiones de la Cámara, para que dictaminen los proyectos que se les han turnado, con objeto de pedir a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión que convoque a un período de sesiones extraordinarias enviándole una lista de los asuntos que se desea tratar, como son el Estatuto Jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado, la Ley Sobre Vías Generales de Comunicación, el Voto a la Mujer, la Ley de Responsabilidades para los Funcionarios Públicos, la Ley de inquilinato para el Distrito Federal, el proyecto para que se reduzca a seis horas la jornada máxima de los trabajadores de las minas, y algunos otros asuntos, para que así se pueda precisar el día en que se iniciará el período extraordinario de sesiones y la fecha de su clausura.

"A propuesta del C. Jesús Mondragón Ramírez, se nombró en comisión al proponente y a los CC. Adán Velarde, Marcelino Barba González, José Angulo Araico y Antonio S. Sánchez, para que se acerquen al C. Jefe del Departamento de Salubridad Pública haciéndole saber que, a pesar de las instrucciones giradas al efecto, los doctores encargados de combatir la enfermedad denominada meningitis cerebro-espinal no han cumplido con su deber, por lo que es urgente que se tomen medidas enérgicas para evitar que esta enfermedad siga asolando regiones como las del Estado de México, amenazando llegar hasta la capital de la República.

"Finalmente, a propuesta del C. Ranulfo Calderón Sánchez, y después de que usó de la palabra el C. Raúl I. Simancas, se designó en comisión al proponente y a los CC. Luis R. Torres y Raúl I. Simancas para que, previa la investigación que proceda y para garantía de los intereses de los trabajadores, se pida la renuncia o cese de quince inspectores del Departamento del Trabajo, que antes prestaban sus servicios en el Departamento del Distrito Federal, de donde fueron destituídos por habérseles comprobado falta de probidad en el desempeño de sus labores; así como para que se solicite al titular del Departamento del Trabajo que se recomiende al Oficial Mayor del mismo, Licenciado Olivé, tenga más atención para los miembros de la XXXVII Legislatura que tengan que tratar con él asuntos oficiales.

"A las 20 horas y 35 minutos se levantó la sesión, citándose para el próximo lunes a las 17 horas".

Está a discusión el acta. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Aprobada.

El C. Secretario Pérez Alpuche: (Leyó los documentos en cartera).

El C. Presidente: Se va ahora a leer el proyecto del manifiesto que el Bloque lanzará a la nación con motivo del caso petrolero.

El C. Secretario Pérez Alpuche: (Leyó el manifiesto).

El C. Torres Luis R.: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Torres: En mi carácter de miembro del Sindicato de Trabajadores Petroleros, hago la aclaración de que estoy completamente de acuerdo con el manifiesto formulado por la Comisión. Solamente que en el punto cuarto del dictamen pericial rendido por el Ingeniero Moctezuma, el señor Buenrostro y el economista Silva Herzog, se hacen afirmaciones como esta: "Las principales empresas petroleras que operan en México, han obtenido utilidades de la explotación del petróleo, positivamente cuantiosas. No es posible aclarar su monto; pero puede afirmarse, con criterio conservador, que la mayoría de ellas recuperaron el capital invertido, hace un decenio".

La Comisión Pericial, formada por personas imparciales, el día tres de agosto de mil novecientos treinta y siete, afirmó que las Compañías Petroleras habían recuperado su capital invertido hacía diez años, y que, por lo tanto, de diez años a la fecha todo era pura utilidad, puesto que el capital que ellas habían comprometido estaba saldado. Esto es interesantísimo para que el pueblo de México se percate de la razón del Bloque Nacional Revolucionario, porque la sola lectura de este punto cuarto fundado en la documentación que tuvo en sus manos la Comisión Pericial, justifica que las compañías petroleras en México han obtenido utilidades que sobrepasan en forma absoluta a cualquiera otra de las tenidas por otras compañías en México.

Las compañías petroleras en nuestro país han tenido una utilidad superior, y si antes de diez años no había un control absoluto respecto de su economía, cabe suponer que no sólo recuperaron su capital invertido hace diez años por una vez, sino tal vez por veinte veces, tanto más cuanto que contamos con inspectores fiscales que en los campos petroleros donde laboramos, no dan el cheque exacto de todo cuanto sale de nuestro territorio. ¿Por qué? Porque hay dobles fondos en las naves que salen de nuestro país con gran cantidad de aceite aún no controlado. Esta situación, compañeros, pretendo que se haga constar en el manifiesto, porque, como digo, es sumamente interesante para el Bloque Nacional Revolucionario afirmarse, no en una posición de supuesto, porque el Bloque Nacional Revolucionario no va a afirmar, sólo calca el punto cuarto del dictamen pericial, que es una de las requisitorias más formidables que en cualquier país de la América Latina haya lanzándose contra el imperialismo petrolero que por tanto tiempo ha oprimido al mundo. (Aplausos).

El C. Presidente: Tiene la palabra el compañero Arellano Belloc.

El C. Arellano Belloc Francisco: Camaradas: Reconozco en principio que un documento de esta

naturaleza no puede en forma alguna redactarse en esta Asamblea. La colaboración en la obra literaria no puede en forma alguna tampoco concretar exactamente desde el punto de vista de la forma, del fondo, del estilo y del contenido mismo de un manifiesto, lo que todos los compañeros diputados quisiéramos que contuviese.

Simplemente voy a hacer algunas observaciones en relación con este proyecto de manifiesto. A mi manera de ver, el manifiesto está redactado con un estilo literario muy correcto; viene en párrafos verdaderamente elegantes; pero a mi manera de ver me parece que el manifiesto es un poco frío; más bien parece que es una conferencia en la que se expone el proceso del conflicto petrolero. La Asamblea convocada por el Bloque Nacional Revolucionario, el martes de la semana pasada tenía el propósito fundamental, general, podríamos decir, de hacer un comentario al manifiesto del señor Presidente de la República en el Congreso de la C. T. M. Naturalmente, como ese mismo día la Suprema Corte de Justicia había resuelto el conflicto petrolero, era lógico que esta Asamblea abordara el estudio del problema, como el caso más típico, el más evidente, el más decidido de la huella del imperialismo en nuestro país; pero de todas maneras el acuerdo de la Asamblea, según la proposición que al efecto se formuló, fue redactar un manifiesto a la Nación, haciendo un comentario a ese vigoroso manifiesto del Presidente de la República, incluyendo en él, como era necesario, el estudio del conflicto petrolero.

Realmente considero que en lo que se refiere al estudio del conflicto, el manifiesto es verdaderamente extenso; tal parece que el Secretario relator de la Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia estuviera exponiendo las constancias existentes en el juicio entre los patrones - compañías petroleras - y los trabajadores del Sindicato Petrolero de la República. Yo hubiera deseado que el manifiesto fuera un poco más breve; debe tener la mayor difusión posible y la mayor concreción; debe llegar especialmente a las masas de los trabajadores. Estos, cuando leen, necesitan leer brevemente; no pueden leer cosas extensas, porque se fatigan, porque no están acostumbrados a leer, porque su esfuerzo personal es físico, y el mental es un verdadero "surmenage" en sus actividades cotidianas.

Además de esto, quisiera un poco más de vigor, más fuego en el manifiesto; pero de todas maneras, como decía en un principio, creo que no es en colaboración en esta Cámara de Diputados, ni siquiera en un grupo reducido de sus componentes, como pueda redactarse mejor este manifiesto. Ante esta imposibilidad simplemente me atrevo a sugerir a los compañeros autores del manifiesto una opinión sencilla sobre el particular: que pudieran concretar un poco más el problema petrolero, sintetizando los conceptos que en este manifiesto se vierten y que se hicieran comentarios un poco más ardientes respecto de otros puntos de vista fundamentales del mensaje del señor Presidente de la República.

El C. Presidente: Tiene la palabra el compañero Amilpa.

El C. Amilpa Fernando: Compañeros: Es verdad que un documento, mientras más breve sea, es más fácil de asimilarse; pero no se trata en el presente caso de una cartilla elemental para ilustrar el criterio de los trabajadores; es un documento político de importancia internacional. (Aplausos) que requiere forzosamente la acuciosidad que se ha puesto en este manifiesto, para hacer ver a toda la opinión pública y a todos los pueblos de Europa, la justicia que asiste al pueblo de México en el actual momento histórico. Más pasión en nuestras palabras, creo que debemos reservarnos para ponerla al servicio de nuestros actos; y en este caso, la comisión, en un plano de serenidad, sin demagogia, sin brotes de lirismo, interpretando el sentir de esta Legislatura e interpretando el sentir de las masas explotadas por el imperialismo, cree haber cumplido con su deber y pide la aprobación del manifiesto. (Aplausos).

El C. Araujo Emilio: Pido la palabra. Compañeros: Como decía el compañero Arellano Belloc, no es posible que en una Asamblea numerosa se haga la redacción completa de un documento tan importante como el que se acaba de leer y con el cual estoy completamente de acuerdo; pero quisiera que la comisión encargada de redactar este documento, no perdiera de vista este hecho jurídico: estas compañías, aunque de hecho son extranjeras, están constituídas todas conforme a las leyes de nuestro país y se hacen llamar compañías mexicanas. Al constituirse las compañías, tienen que firmar un pacto ante la Secretaría de Relaciones, de conformidad con el artículo veintisiete constitucional, en el cual renuncian a todo derecho o privilegio que puedan tener los extranjeros, y si quisieren hacer uso de ellos, pierden en beneficio de la nación todos los intereses de estas compañías. Se comprometen, además, a respetar las leyes del país y someterse a la soberanía de México. Son compañías mexicanas.

Que la comisión tenga en cuenta este hecho jurídico que está consignado en la fracción primera del artículo veintisiete constitucional.

El C. Amilpa Fernando: La comisión está de acuerdo con la adición presentada por el compañero Torres.

El C. Falcón Ismael C.: Señores diputados: En relación con las expresiones del compañero Torres y con las frases impugnatorias del compañero Arellano Belloc, quiero tomar participación en este pequeño debate, manifestando a la Asamblea mi criterio personal con respecto al manifiesto que se acaba de leer.

Si estuviéramos en un mitin de obreros mexicanos y fuéramos a lanzar este manifiesto para hacer alarde de pasión y de demagogia política; si quisiéramos llevar al pueblo de México a una barricada; si quisiéramos llevarlo a una ola de destrucción anticapitalista, indudablemente que ese manifiesto debiera llevar más calor y fogosidad; pero si esta Asamblea está integrada por elementos que, con plena conciencia del sentido de responsabilidad histórica que debe tener para el porvenir el paso fundamental, trascendental en el concierto de la vida internacional y en la evolución de la vida económica del mundo en el momento actual y del futuro, en ese manifiesto están perfectamente razonados

y perfectamente bien meditados, con toda seguridad, uno por uno todos los puntos que en él se exponen.

La Cámara de Diputados, integrante del Poder Legislativo del país, en estos momentos está dando al mundo, como dijera algún diputado que me precedió en el uso de la palabra, una cátedra, una lección de nacionalismo, de obrerismo y de avance social, y está tratando también ante el mundo entero de salvaguardar los intereses del pueblo mexicano en relación con la riqueza misma que produce su propio país y su propio territorio. En estas condiciones, señores diputados, yo creo que ese manifiesto, sereno, razonado, perfectamente basado, perfectamente fundado, es una clarinada que con toda serenidad y con plena conciencia de nuestra responsabilidad se lanza en el momento actual y en el porvenir mismo del país; porque indudablemente que el paso de este Bloque del Poder Legislativo tendrá que demarcar, como ya se dice, una época histórica en el mundo en los países expoliados por el capitalismo. Ese documento está perfectamente razonado, es sereno, es conciso y llega al terreno a que nosotros como Poder y con plena conciencia de responsabilidad histórica tenemos que afrontar este problema; el terreno demagógico, como avanzadas del proletariado mexicano, tengo la seguridad de que en todos los corazones mexicanos y de los diputados está latente la idea, el pensamiento de que desde hace mucho tiempo México, para garantizar su propia vida económica, debió haber expropiado toda la riqueza pública, que excede del cincuenta y uno por ciento del capital invertido en el país.

El criterio personal nuestro, como representantes, es que debemos garantizar a las futuras generaciones el control de la vida económica del país, y que debemos garantizar también al pueblo en el futuro, una vida más humana y más cómoda, que le dé derecho a la riqueza de su propia patria y de su propio suelo; pero en estos momentos, ante los ojos del mundo, ante la avalancha capitalista, debemos obrar con cordura, con toda la moderación necesaria, con un criterio perfectamente legalista y sereno, para ir al terreno a que las compañías petroleras de México nos quieran llevar; pero en el terreno en que dentro de la provocación y el atropello contra nuestra raza, ellos nos lleven; y no que nosotros vayamos, convertidos en agitadores, a violar la ley, despojados del carácter histórico que para el porvenir de nuestro país debe tener el paso que estamos dando con este manifiesto que se lanza a la nación. (Aplausos). - El C. Muñoz Cota: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Muñoz Cota: Estoy absolutamente de acuerdo con el texto de este manifiesto que, como obra de un Parlamento, debe estar técnicamente bien redactado, con una gran serenidad, con una gran ponderación, con una gran austeridad; enteramente de acuerdo con el texto, previas esas modificaciones legales, de carácter legal, señaladas en esta Asamblea, creo que debemos aprovechar la oportunidad para hacer una glosa, aunque sea breve, del momento histórico que está viviendo México. Si el proceso natural del capitalismo de todo el mundo es la concentración; si el capital tiende a ir, por razón de su propia vida y de su propia trayectoria, al menor número de manos hasta llegar a encarnar la figura metafórica que decía Marx, de una pirámide invertida, cuya base es el dolor de los pueblos, cuya cúspide es precisamente la concentración capitalista provocando con este desequilibrio las revoluciones de carácter social; si este es el carácter del capitalismo, el capitalismo tuvo para salvarse que recurrir a una nueva etapa y no conforme ya con irse concentrando dentro de los límites estrechos de una nación, fue invadiendo las próximas naciones, principalmente aquellas que por razones históricas presentaban la mayor debilidad, el eslabón más corto, más débil, esto es aquellas naciones de tipo colonial o semicolonial creando así lo que Lenin llamó la última etapa del capitalismo, esto es, el imperialismo.

La guerra europea nos demuestra, entonces, que el capitalismo, ya en su etapa imperialista, no podía reconocer patria, ni reconocer fronteras, ni tenía el concepto del patriotismo; podría argüir, dentro de cada nacionalidad, como un arma, un programa, pero en la realidad las grandes fábricas de armas. como las grandes fábricas de cañones y de aviones, en toda la Guerra Europea, estuvieron constituídas por el capitalismo internacional.

Esta característica propia del imperialismo ha dado a la lucha social una nueva perspectiva, ha tenido por fuerza que modificarse la táctica de lucha de los revolucionarios; y al estrecho margen cerrado de los trabajadores, nada más tratando de conquistar su libertad, hubo necesidad de dar el paso, buscando el Frente Popular; esto es, la unión de todos aquellos sectores que, espoleados por el mismo imperialismo, tienen necesidad, con objeto de salvarse, de formar una unificación total y crear así el valladar, el muro, en donde el imperialismo se detuviera. Esta táctica de frente popular es el resultado directo del imperialismo en su acción cada vez más avasalladora.

Todos los rumores de guerra que estremecen al mundo, no son en realidad sino los rumores del imperialismo, que está tratando de avanzar cada día con mayor audacia sobre los países más débiles; y el mismo panorama sangriento de España no es sino el crisol donde se está poniendo a prueba, por un lado, la táctica de frente popular; obreros, campesinos, intelectuales, jóvenes, pequeña burguesía juntos con el proletariado, defendiéndose del imperialismo que no reconoce patria ni fronteras, que sólo le interesa el acrecentamiento de sus propios intereses.

Pero esta táctica de frente popular implica también desde luego una teoría de nacionalismo. La gente indocta o impreparada podrá pensar que nosotros estamos claudicando cuando invocamos el nacionalismo, cuando nada más ayer hemos estado combatiendo los sistemas nacionalistas de Alemania y de Italia; pero en realidad es que hay que establecer una diferencia fundamental entre un nacionalismo revolucionario y progresista y un nacionalismo cerrado con caracteres fascistas. La diferencia estriba en eso, en que el nacionalismo revolucionario es un nacionalismo de frente popular,

descansando en los intereses de la clase trabajadora del campo y del taller, de la clase media y de la pequeña burguesía; y el fascismo disimula con la bandera nacionalista los intereses imperialistas y los intereses del gran capital y trata con esa bandera de detener el avance de los trabajadores en su liberación.

Hay, pues, una diferencia fundamental teórica, política y económica entre una teoría nacionalista pura, progresista y revolucionaria, y la teoría nacionalista que sirve como pretexto nada más para detener el avance de los trabajadores. Pretextando que Alemania debía ser nada más para los alemanes, se desbarataron los partidos radicales de Alemania, y en realidad lo único que se buscó fue proteger a la gran industria de Alemania; pretextando lo mismo, en Italia los grandes núcleos de trabajadores revolucionarios fueron deshechos, asesinados sus líderes, cuando en realidad lo único que se buscaba era defender la gran industria en un contubernio con el Estado. El nacionalismo progresista, por el contrario, defiende sus fuentes de producción contra el imperialismo, de tal manera que para los países que, como el nuestro, son por razón histórica, países sujetos a las eternas asechanzas de los imperialismos económicos, la primera fórmula revolucionaria, la más clara, la más precisa, la más científica, es la de un nacionalismo revolucionario que permita a los mexicanos contener y detener el avance de los imperialismos económicamente fuertes, y fomentar la resistencia espiritual de sacrificio y abnegación de un pueblo como el nuestro, que ha dado siempre pruebas de tener un gran sentido de la dignidad humana. Esta característica de nuestra Revolución está completamente bien definida.

El Maestro Lombardo Toledano, en la historia del movimiento sindical en México, ya apuntó esta interpretación económica de nuestra historia. En realidad todas nuestras revoluciones han tenido en el fondo, una lucha de los imperialismos. La caída de Porfirio Díaz, dice Lombardo Toledano, obedeció principalmente al peligro que vieron algunas potencias imperialistas, como Estados Unidos, de que se les fueran de las manos los monopolios y fueran a pasar a manos inglesas y favorecieron la Revolución.

Pero cuando Madero, íntegro, puro y diáfano no permitió que estos intereses pasaran a sus manos, entonces todos sabemos que la conjuración que hizo caer al Apóstol, se hizo precisamente en la residencia del Cónsul imperialista, y permitió, de esta manera, poner en juego las ambiciones.

¿Y para qué seguir el análisis si todos sabemos que en el fondo no ha habido sino el deseo de conservar un predominio sobre nuestros mercados y sobre nuestras fuentes de producción? Y ahora que tenemos la fortuna de estar viviendo una etapa de franco, de abierto y de claro frente popular, porque este Gobierno, sin haber adoptado la fórmula expresa en su lucha y en su táctica, ya puede pensarse que es un gobierno de frente popular, en cuanto a la elección del General Cárdenas fue una elección que sostuvieron los trabajadores del campo, los trabajadores del taller, los soldados, los intelectuales, los maestros, las mujeres, con su apoyo moral entonces, y los jóvenes con su entusiasmo. Si ya tenemos la fortuna de vivir un régimen con estas características y estamos al borde de un gran partido, que será el Partido del Frente Popular, el partido de los soldados, de los obreros y de los campesinos, ¿qué tiene entonces de raro que nosotros defendamos, qué tiene de extraño que queramos conservar para nosotros y para nuestros hijos el derecho legítimo a no seguir siendo una colonia sujeta al avance del imperialismo? La actitud del Gobierno es una actitud legal, y con ese sentido de legalidad puede el Presidente Cárdenas, en los momentos de mayor desastre, de mayor confusión o de mayor angustia, envolverse con la misma bandera con que Juárez, e ir al desierto, seguro de que en el desierto estarán la legalidad de la Revolución y la ley encarnadas en él. (Aplausos).

Es posible que como este manifiesto lo expresa, manifiesto, repito, hábilmente analizado, manifiesto perfectamente redactado, sereno y ecuánime, es posible que la crisis haga temblar las células de nuestro panorama y de nuestros paisajes; pero a poco de analizarlas, los economistas verán que esta es una oportunidad, si las cosas siguen su curso fatal y las empresas petroleras retiran el capital con que hacen sus explotaciones, que esta es una oportunidad preciosa, digo, para México, tal como está asentado en el manifiesto, y que ya estamos perfectamente capacitados para administrar y usufructuar nuestras propias riquezas.

Es curioso el fenómeno económico que sucede, por ejemplo, con la gasolina. El problema de la gasolina podrá resolverse tan pronto como esté controlada la producción del petróleo por nuestro Estado, y estoy seguro que podrá bajar el precio tan pronto como estas fantásticas ganancias que ellos tienen no estén ya sirviendo intereses imperialistas, sino intereses sociales. Y así podríamos seguir analizando otros importantes problemas, partiendo de esta base.

La oportunidad es preciosa; el precedente se sienta, y la misma industria eléctrica, su problema, podría ahora estudiarse con este precedente magnífico que estamos sentando. Si todas las fuentes de producción sólo han servido para enriquecer a unos cuantos; si la minería ha permitido que sólo unos cuantos se enriquezcan, y sólo nos han quedado como resultado, los galerones humedecidos, los silicosos y el hambre para los trabajadores; si el chicle va a manos de los extranjeros; si nuestras maderas preciosas van también a sus manos, que este precedente sirva para ir haciendo una economía libre con un sentido nacionalista, revolucionario y progresista. De allí que este paso tenga una gran trascendencia histórica. Pero alejémonos, esto es lo importante, de toda actitud demagógica; con la demagogia ocultaron otros regímenes sus claudicaciones. Vayamos serenamente; si está la Ley de parte del Gobierno, si está la razón de parte del Gobierno, expongamos serena y sencillamente la verdad, y la verdad será suficiente para salvarnos. Y si la crisis se acentuara, y si la crisis fuera tan fuerte que hiciera estremecer o dudar a los hombres, no importa; es tiempo entonces de recordar la frase de André Malraux, cuando los camelleros tártaros frente a la noche obscura, bendicen a la

noche porque esperan la aparición de la mañana. (Aplausos).

El C. Presidente: Tiene la palabra el compañero Mora.

El C. Mora Plancarte: Tocando ya el final de este interesante debate, quiero glosar las objeciones que distintos compañeros han hecho al manifiesto, no sin antes exponer que, en mi concepto, ese manifiesto está meditado profundamente, ponderado, y llevará a la nación y al extranjero rigurosamente la verdad en el caso petrolero; que ese manifiesto será una arma formidable para convencer a todos los que se interesen por el problema petrolero, porque en él campea sólo la verdad, porque en él, más que un ideario, más que el exponente de nuestro sentir, va la verdad, porque en él se convence con el arma más poderosa que se pueda tener, expresando al proletariado nacional y al extranjero cómo en ese conflicto el Gobierno de México, a través de las autoridades que han intervenido, se ha ceñido a la ley, y no ha hecho otra cosa que aplicar la ley a las compañías extranjeras.

Volviendo a las objeciones presentadas por los diputados a ese manifiesto, en mi concepto debe aprobarse, como ya lo hizo parcialmente la comisión, la objeción del compañero Torres. El argumento que se deriva de esa objeción es formidable, pues demuestra cómo el capital extranjero que se ha invertido en México ha sido ya redimido varias veces, y cómo las compañías petroleras no pueden ser más injustas al negarse a que se mermen un poco sus ganancias para mejorar la vida de los trabajadores, sin cuyo concurso esas ganancias no existirían.

Quiero referirme también a la objeción formulada, en mi concepto acertadamente, por el señor Licenciado Araujo. Considero que en la República y en el extranjero se enteren de que las compañías que ahora están haciendo una labor disolvente contra el Gobierno, son en estricto derecho compañías mexicanas, compañías que se han constituído bajo las leyes de México, renunciando expresa y terminantemente su nacionalidad. Quiero que se sepa en el país y en el extranjero el truco a que recurren esas compañías, al ser mexicanas para explotar la riqueza de México y para dividirse los placeres de oro mexicano, pero que a la hora que las leyes de México se les quieren aplicar, entonces chillan y dicen que son extranjeras. Esto, señores, es necesario que se sepa; esta actitud falaz de las compañías es necesario que se precise, Que se sepa que el oro filibustero no duda en aceptar nacionalidades, que luego desconoce cuando sus intereses pecuniarios están de por medio.

Yo juzgo, pues, indispensablemente que en ese manifiesto se exponga la cuestión legal de la nacionalidad de estas compañías, porque, repito, viene a desenmascararlas y a demostrar cómo operan y cómo el imperialismo no tiene nacionalidad y no duda en aceptar cualquiera nacionalidad para después traicionarla.

Pido, pues, camaradas, que votemos aprobando el manifiesto en la forma en que se ha presentado, con estas dos adiciones que me parecen indispensables. (Aplausos).

El C. Presidente: Tiene la palabra el compañero Santillán.

El C. Santillán Daniel C.: Camaradas diputados: Desde luego debo manifestar a ustedes que estoy absolutamente de acuerdo, en términos generales, con el proyecto de manifiesto que ha presentado la comisión respectiva. Creo que tiene algunas cuestiones de forma que, por la trascendencia histórica del documento, deben ser motivo de una simple corrección.

Al dar lectura al documento el señor Diputado Martino, pude escuchar que se empleaba un término como de "estúpido" y algún otro. Por la respetabilidad de la treinta y siete Legislatura, y, sobre todo, por la trascendencia histórica del documento, considero que si es cierto que en el fondo tenemos absoluta justicia no sólo para usar ese término, sino algún otro más duro, en atención al respeto que debe merecer esta Legislatura, hay que usar algunos otros términos substitutivos de éstos, que significando lo mismo, correspondan al decoro de esta Cámara. Por esta razón he querido proponer a ustedes, compañeros diputados, que el propio manifiesto, sólo por lo que se refiere a términos, se turne a una comisión de estilo que integraran los compañeros Muñoz Cota, Arellano Belloc y el General Gasca.

Mi propósito no es en lo absoluto la expedición de este manifiesto; por el contrario, el único propósito que me anima para proponer esto, es que corresponda real y positivamente a la trascendencia que el mismo debe tener dentro de la historia de nuestro país. Esto, además, nos daría oportunidad de saber cuál es la resolución definitiva que las compañías petroleras van a tomar en este asunto. Hasta este momento, que yo sepa, ignoro si legalmente ya se han resistido, o ya se han negado de una manera rotunda a cumplir el laudo confirmado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación; sería exclusivamente cuestión de horas. Nosotros podemos en este minuto aprobar en sus términos, es decir, de una forma general, podemos aprobar el manifiesto, con la única salvedad de que el mismo se turne, para corrección de estilo, a las personas a que me acabo de referir. Esta es la cuestión que quiero plantear a la consideración de ustedes.

El C. Presidente: No habiendo ningún otro compañero que solicite el uso de la palabra, la Presidencia va a sujetar a votación el proyecto de manifiesto presentado a la Asamblea, con la siguiente aclaración: la comisión redactora del proyecto acepta las sugestiones de forma hechas por los diversos compañeros que han hecho uso de la palabra y hará inmediatamente las modificaciones correspondientes.

La Presidencia se permite sugerir a la Asamblea que sea desechada la proposición del compañero Santillán en obvio de tiempo y por respeto a los compañeros redactores de este manifiesto. Sería innecesario que una nueva comisión viniera a hacer modificaciones al manifiesto, cuando la comisión tiene la mejor voluntad de cumplir con su misión y se pondrá, desde luego, a hacer las correcciones correspondientes. Por lo tanto, la Presidencia se permite preguntar a los compañeros si con las modificaciones de forma propuestas, que serán hechas

inmediatamente por la comisión, se aprueba el proyecto presentado a la consideración de la Asamblea. Los que estén por la afirmativa se servirán manifestarlo. Aprobado. (Aplausos nutridos).

Se encuentra en el salón del Bloque una comisión del Sindicato Industrial de Trabajadores del Petróleo y ha solicitado de esta Presidencia autorización para hacer uso de la palabra. A pesar de que el Reglamento que rige el Bloque no prevé una circunstancia semejante, la Presidencia considera que, como una demostración de simpatía y afecto al sindicato y a todos los sectores populares y revolucionarios de México, debe concedérsele la palabra al compañero que comisione el Sindicato; pero consulta la opinión de la Asamblea en este sentido. (Voces: ¡Aprobado!) Tiene entonces la palabra el representante del Sindicato Petrolero.

El C. Cervantes Vicente: Señores diputados: El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, por conducto de los compañeros Macías, Flores y el que habla, en primer lugar quiere agradecer en una forma sincera la deferencia del Bloque Revolucionario de la Cámara de permitirnos el uso de la palabra.

El objeto de dirigir a ustedes estas palabras es única y exclusivamente el de felicitarlos en la forma más calurosa y sincera de parte de los camaradas que integran nuestra organización, por la actitud viril y enérgica que en estos momentos de trascendencia para la vida de nuestro país asumen ustedes.

Para nosotros no es sorpresa la actitud de la Cámara, la actitud de ustedes, señores diputados, porque sabemos que en su mayoría está integrada por elementos, si no genuinamente obreros, sí de extracción obrera, de ideología avanzada, de ideología revolucionaria, y por esa misma situación lógica nosotros no esperamos, repito, otra actitud, ni nos extraña la que han asumido.

Nuestro sindicato no ha llevado este conflicto por el prurito de un deseo personal, de ambiciones; si lo ha hecho es, como ya es bien conocido de ustedes y del pueblo de México, porque tenemos absoluta razón, porque tenemos toda la justicia; y esto lo demuestra el dictamen pericial rendido hace poco por personas de absoluta responsabilidad, de absoluta honorabilidad y de absoluto conocimiento, desde el punto de vista técnico, que fueron nombradas para hacer ese estudio, que viene a demostrar la situación por demás bonancible de las empresas petroleras que operan en nuestro país.

Nosotros, al hacer esto, es con el deseo de encauzar una verdadera lucha nacional revolucionaria en beneficio no exclusivamente de los trabajadores del petróleo, sino del pueblo todo de México. Nosotros hace poco decíamos en un manifiesto que qué cosa es más justa, ¿que los veintiséis millones de pesos que la Junta, que los Tribunales de Trabajo han condenado a aumentar en prestaciones y que se merman a las utilidades de las empresas, que queden en las manos de los trabajadores para que ellos los distribuyan, los gasten y, por lo tanto, aumente la circulación en el país, o que esos veintiséis millones de pesos, agregados a los muchos millones que ya ganan, se vayan a los bancos de New York y de Londres? Nosotros consideramos que el exigir mejores condiciones de vida, el exigir mayor salario, no es una cosa exclusiva para beneficio nuestro; es algo para beneficio de la economía nacional. Y nosotros estamos seguros de que el paso que estamos dando sea seguido, como ya lo decía un compañero diputado, por los demás trabajadores de las grandes industrias mexicanas, por la industria eléctrica, por la industria de la minería, por la industria del azúcar. De esta manera es como nosotros creemos que cooperamos en una forma efectiva con la política nacional, revolucionaria, del Gobierno que preside el General Cárdenas.

Nosotros no estamos en una actitud intransigente, no hemos obrado en una actitud intransigente; hemos sido lo suficientemente moderados, lo suficientemente ecuánimes; hemos obrado completamente dentro de las normas que las leyes del país marcan en estos asuntos. Nosotros, atendiendo a súplicas especiales del señor Presidente, hemos actuado en esta forma, aun cuando en un principio se decía que actuábamos en forma pasiva, que no era la verdadera actitud que debían asumir los trabajadores de México. Nosotros, sin apartarnos de la ecuación marxista, que dice que las conquistas de los trabajadores, su emancipación, deben ser obra de ellos mismos, creemos estar en la obligación de que en este momento histórico de México, con un Gobierno como el que tenemos, debemos actuar en la forma como lo hemos hecho.

Finalmente, camaradas, queremos, repito, agradecer en una forma sincera y leal la actitud del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados. Estamos seguros de que con la actitud de ustedes, que es de absoluto respaldo y en concordancia con la política del Gobierno que preside el General Cárdenas, iremos adelante y saldremos triunfantes y que este triunfo no será nada más del Sindicato de Trabajadores Petroleros, sino del Gobierno y del pueblo de México. ¡Salud, camaradas! (Aplausos).

El C. Presidente: La Directiva del Bloque había citado a la representación de los sectores populares que han manifestado su adhesión y respaldo al propio Bloque, en el caso del petróleo, con el propósito de organizar la manifestación popular de respaldo al señor Presidente, para hoy a las cinco. Pero en atención a lo prolongado de esta sesión, esta Directiva se permite manifestar a los compañeros mencionados, que la junta referida con el objeto de planear, ya en una forma práctica, la organización de la manifestación se celebrará mañana a las cinco de la tarde. Esta Presidencia invita, por conducto de los compañeros, a todo el pueblo de México, a los elementos populares que puedan asistir, a la sesión solemne que los Bloque de la Cámara de Diputados y de Senadores celebrarán en este recinto mañana a las once en homenaje al Gobierno que preside el compañero Manuel Azaña y a las Cortes españolas que representan al pueblo de la propia Nación. Esta sesión ha tenido el exclusivo objeto, como ustedes saben, de conocer y aprobar el manifiesto que el Bloque lanzará al país, y darla por terminada, esta Presidencia se permite recordar a los compañeros diputados y a todos los sectores populares la urgencia de agruparnos efectivamente en estos momentos en que las compañías

petroleras seguramente han contestado ya a la resolución de la Corte, puesto que hoy a las doce del día vence el plazo en que deben manifestar si aceptan dicha resolución; es más urgente en este momento agruparnos cada vez más estrechamente en torno de la legalidad, en torno de la patria misma que encarna el ciudadano General Lázaro Cárdenas. Es, pues, compañeros, una excitativa cordial y afectuosa para que todos los diputados y todos los elementos progresistas y revolucionarios de México se asumen en este esfuerzo noble y generoso en defensa de nuestra propia nacionalidad.

El C. Simancas Raúl I.: El grupo máximo de treinta y siete me encarga que diga a esta Asamblea que con todo gusto participará en la manifestación que está organizando, y al mismo tiempo que se haga la invitación al Bloque de esta Cámara de Diputados, para que se insista en la proposición que hice en la sesión pasada, de que esa manifestación sea nacional, y que el mismo día que se celebre en la capital de la República, también se organicen manifestaciones en los Estados por las organizaciones obreras y campesinas y por grupos de estudiantes, etcétera. Así es que ruego a la Mesa tome en cuenta esta proposición.

El C. Presidente: La Presidencia informa que desde la vez anterior fue tomada en cuenta su proposición, y ya la comisión también la ha tomado en consideración. ¿No hay algún compañero que desee hacer uso de la palabra para otro asunto?

El C. Gasca Celestino: Pido la palabra sólo para hacer una sencillísima proposición.

Hace unos minutos con todo entusiasmo aprobé el manifiesto que hizo la comisión; pero juzgo, por expresión dicha por el compañero Amilpa, reforzado por otros compañeros, que se trata en ese manifiesto, por su propia austeridad, por su respetabilidad, por los datos estadísticos que contiene y por su forma legal, de producir impresión en el exterior. Pero juzgo que es necesario que nosotros hagamos -y me refiero a la comisión nombrada para el efecto - que nosotros hagamos otro manifiesto o declaración, u una relación de los acontecimientos exclusivamente para México, de tal manera sencillamente redactados y con tal claridad expuestos los hechos, que sean capaces de entenderlo hasta el campesino que apenas sabe deletrear. Tiene tal trascendencia el fallo de la Suprema Corte de Justicia, como lo hemos repetido mil veces, pero a pesar de repetirlo mil veces no será lo suficientemente bien repetido; tiene tal trascendencia y necesitamos llevar al ánimo, si posible es de los diecisiete millones de habitantes, lo que significa en cuanto a la potencia económica el fallo dictado por la Suprema Corte de Justicia. Nosotros sabemos que el artículo veintisiete constitucional da amplios poderes, mejor dicho, deja bajo la propiedad absoluta de la nación todos los productos del subsuelo y los productos del suelo mexicano; pero hasta la fecha en realidad el precepto constitucional había sido una verdadera ilusión. Es ahora cuando, desde el punto de vista legal, empezamos a cimentar un nuevo México desde el punto de vista económico; y por eso mi gran deseo es el de que los efectos y las razones del fallo de la Suprema Corte de Justicia sean entendidos por todo el pueblo mexicano.

Mi proposición, concretamente, consiste en que la misma comisión ya nombrada haga otro manifiesto, o un folleto de explicación, pero tan sencillamente redactado y con tal claridad, que sea entendido por todos y cada uno de los mexicanos. Esa es mi proposición, compañero León García, que le suplico a consideración de la Asamblea.

El C. Arellano Belloc: Desgraciadamente cuando nos reunimos el martes pasado a opinar en relación con la sesión que vamos a celebrar mañana en homenaje al Gobierno de Azaña, no se me ocurrió sugerir, cosa que hago ahora, que ese homenaje lo hiciéramos extensivo a China, creo que existen la misma razón y el mismo propósito que motiva el homenaje que se hace a España, para extenderlo a la República de China. China, mejor que ningún otro país del mundo, tiene afinidades con el pueblo de México, porque China es un pueblo miserable, diezmado por los vicios y por las enfermedades, explotado por todos los imperialismos y en una situación trágica de su vida y de su historia. Por eso está en las mismas condiciones que España, en relación con las actividades del capitalismo mundial.

Como no es posible que el día de mañana el orador representativo de esta Legislatura pudiera ampliar su homenaje al problema chino y ante la situación que actualmente atraviesa ese país, me permito sugerir a la Directiva del Bloque piense sobre la conveniencia de organizar un homenaje semejante en una sesión próxima.

El C. Peña Aguirre Efrén: Pido la palabra. Yo he pedido la palabra con el objeto de pedir a la Asamblea que se tome en consideración la proposición que hace el compañero Gasca, porque es muy interesante y trascendental. En la manera como lo esboza el compañero Gasca, es indiscutible que habremos de llevar hasta las clases más humildes las ideas de esta Legislatura. Si todos pensamos de esta manera y todos lo sentimos así, ¿por qué dejarlo pasar inadvertido? Pido a la Asamblea que se tome en consideración, se discuta y se ponga a votación inmediatamente.

El C. Amilpa Fernando: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Amilpa Fernando: Yo interrogué al compañero Gasca sobre si consideraba que el manifiesto que acaba de aprobarse no era para que lo entendieran las personas que nos interesa que estén al tanto del curso de este problema; pero el compañero Gasca me ha dicho que no se trata de un manifiesto precisamente, sino de una hoja de orientación que con términos sencillos pueda hacer llegar a la mente de los trabajadores cuál es el origen del conflicto, cuáles son sus posibles consecuencias y cuál es la actitud que debe asumirse ante la crisis económica que pudiera plantearse, y en eso está de acuerdo la comisión; es una de sus funciones, con objeto de que esa hoja que sugiere el compañero Gasca, sea llevada a los pueblos por los compañeros diputados que saldrán en jira próximamente.

El C. Presidente: Con las explicaciones hechas por el Diputado Amilpa y por el compañero

Aguirre, ¿considera la Asamblea que es de aprobarse la proposición del General Gasca? (Voces: ¡Sí! ¡Sí!) Aprobada. Está a consideración de la Asamblea la proposición del compañero Diputado Arellano Belloc, relativa a que se celebre una sesión solemne de homenaje a China. (Voces: ¡No! ¡No!)

El C. Simancas: La situación de España, por la que se va a celebrar la sesión solemne mañana aquí, es enteramente distinta a la que guarda China. En España hay dos fracciones: una legal y una rebelde; mientras que en China se trata de la invasión de un país por otro, con el que también tenemos relaciones. Debemos meditar esta proposición para ver qué se resuelve.

El C. Farías Manuel L.: Considero que debe aprobarse la proposición concreta del compañero Arellano Belloc, porque el caso de China es también un caso en que se está combatiendo al imperialismo. Y nosotros, esta Legislatura que está identificada, codo con codo, con todos los trabajadores, debe también solidarizarse con China. La Legislatura, integrada por representativos de las masas, debe también celebrar una sesión solemne en honor de China.

El C. Simancas: Para una aclaración.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Simancas Raúl I.: Terminantemente expliqué a la Asamblea que en un principio no me opongo a lo que propuso el compañero Arellano Belloc, pero expliqué las circunstancias que hay en uno y otro caso, y he dicho que se medite serenamente el paso que se va a dar, puesto que sostenemos relaciones amistosas con el Japón.

En la sesión pasada precisamente yo propuse que en la manifestación pública que se va a efectuar, organizada por el Bloque, se protestara por la guerra española y por la invasión de China y también por el bombardeo de las ciudades abiertas.

Así es que lo único que propongo es que se medite serenamente este asunto, pero no me opongo en el fondo a lo que propone el camarada Belloc.

El C. Presidente: Se consulta si está suficientemente discutida la proposición del compañero Arellano Belloc. Los que estén por la afirmativa se servirán levantar la mano. Suficientemente discutida. Los que estén por que se celebre la sesión solemne por el asunto de China sírvanse manifestarlo levantando la mano. Desechada la proposición del compañero Belloc.

¿No hay algún compañero diputado que desee hacer uso de la palabra para otro asunto?

El C. Lizárraga J. Ignacio: Pido la palabra.

El C. Presidente: Tiene usted la palabra.

El C. Lizárraga J. Ignacio: Compañeros diputados: No sólo de los revolucionarios y de los diputados es conocida la labor altamente revolucionaria y patriótica que ha llevado a cabo el Comité Ejecutivo Nacional del P. N. R., que preside el señor Licenciado Barba González, y que está a punto de terminar sus funciones, sino que su obra, eminentemente revolucionaria y absolutamente obrerista, es conocida de todo el país. El Comité Ejecutivo Nacional del Partido supo integrar, con habilidad y honestidad que dan prestigio al Gobierno y a la Revolución, esta Cámara Revolucionaria de Diputados; y estando próximo a terminar sus funciones dicho Comité, propongo que este Bloque dé una comida a los componentes del expresado Comité Ejecutivo del P. N. R., como un homenaje de simpatía.

El C. Presidente: Está a discusión. ¿Se aprueba? Aprobado.

El C. Santillán: En sesión anterior manifestaba a ustedes que el Gobierno del Estado de Hidalgo, presidido por el señor Licenciado Javier Rojo Gómez, había puesto a disposición del Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros de la República Mexicana la cantidad de cien mil pesos, con el objeto de proceder a establecer granjas en las que puedan relegarse y mejorar su salud los compañeros silicosos. El señor Gobernador del Estado tiene el propósito de que esto pudiera realizarse en todas aquellas regiones mineras. Como este propósito es eminentemente generoso, y sobre todo como va a realizar o va a ayudar a las condiciones de salud de los compañeros mineros, yo quiero proponer a la consideración de este Bloque la siguiente proposición: Que los compañeros diputados de regiones, o de Estados mineros, secundando la actitud del señor Licenciado Javier Rojo Gómez, aporten también su concurso económico para el efecto de que pueda realizarse esta labor que indudablemente es benéfica para los camaradas mineros. Propongo, pues, a las Diputaciones de los Estados mineros que exciten a sus Gobiernos para que, secundando esta política o esta acción del Gobierno de Hidalgo, pueda tener una realización este propósito eminentemente generoso. (Aplausos).

El C. Presidente: Se consulta a la Asamblea si se aprueba la proposición del compañero Santillán. Los que estén por la afirmativa sírvanse indicarlo. Aprobada.

El C. Mora Plancarte Francisco: Pido la palabra. Habiendo aprobado este Bloque que se dé una comida de homenaje al Comité Ejecutivo del P. N. R. saliente, yo me permito sugerir que se nombre desde luego una comisión que la organice, juntamente con la Directiva del Bloque, con objeto de que no quede esto pendiente, como otra comida que se proyectaba. - El C. Presidente: La Mesa informa que desde que está en funciones, no ha quedado sin cumplir ninguna de las comisiones que se le han encargado.

El C. Mora Plancarte: No es alusión personal.

El C. Presidente (a las 21.30): No habiendo más asuntos que tratar, se levanta la sesión y se cita para mañana a las once.

SESIÓN solemne celebrada por el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, el día 8 de marzo de 1938.

PRESIDENCIA DEL C. LEON GARCÍA

(Asistencia de 95 ciudadanos diputados).

El C. Presidente (a las 11.20): Se abre la sesión.

El C. Secretario Pérez Alpuche: (Leyó una comunicación de la Sociedad "Amigos de España").

El C. Presidente: Tiene la palabra el ciudadano Senador Antonio Romero, en representación del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Senadores.

El C. Antonio Romero: Señores diputados; señores senadores: Con positiva satisfacción y entusiasmo, el Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Senadores acude con la excitativa de sus propias convicciones al fraternal llamado de este Honorable Bloque de la Cámara de Diputados para tomar parte en esta sesión solemne de adhesión y de respaldo al Gobierno legítimo de España, poniéndose de manifiesto, en primer término, el espíritu de solidaridad, el espíritu de cohesión de ambas Cámaras, que norman todos sus actos de relación íntima y sus funciones legislativas, políticas y sociales. Y no podía ser de otra manera en este régimen constructivo, revolucionario, de labor intensa y coordinada; no podría ser de otra manera, y las Cámaras responden ampliamente al programa unificador del régimen.

Viene en esta ocasión propicia a fundirse nuestro pensamiento, nuestra simpatía y nuestra acción hacia el Gobierno legítimo de España, hacia sus denodados defensores que están luchando y lucharán todas las mentiras, contra todas las infamias, contra todos los crímenes que constituyen la única y verdadera estructura del fascismo internacional.

Esta actitud elevada de las Cámaras ya se ha puesto de manifiesto en muchas ocasiones. Varios compañeros diputados y senadores han dejado oír su voz con la aprobación unánime de las mismas Cámaras, en respaldo y apoyo al Gobierno legítimo de España, que es la expresión de la voluntad popular. Y esa actitud se ha subrayado con un mensaje histórico que la Cámara de Senadores dirigió hace unos días a la Unión Parlamentaria de Ginebra, protestando enérgicamente contra el bombardeo salvaje de las ciudades abiertas e indefensas, contra el ataque y agresión armada de las naciones fuertes contra los pueblos débiles; y sugería la Cámara de Senadores en ese histórico mensaje el esfuerzo conjunto de todos los parlamentos libres, de los parlamentos libres del mundo para contrarrestar esa obra de terror, esa obra del militarismo fascista en la invasión y en la conquista de territorios.

Esa actitud de las Cámaras y del Parlamento de México es noble, es patriótica y está en consonancia con la actitud del régimen. En nuestro pensamiento; es el pensamiento de los hombres libres; es el pensamiento de todos aquellos que tienen un alto concepto del respeto a la vida humana; es el pensamiento de todos aquellos que ya no soportan mitos, tiranos, ni opresores; es el pensamiento de la Revolución Mexicana que combatió también y desplazó a los tiranos y a los déspotas; de la Revolución Mexicana que derrotó a esos mismos tiranos y déspotas, a pesar de sus ejércitos pretorianos y mercenarios; de la Revolución Mexicana que domeño a la clerecía enriquecida y soberbia y rebelde; que venció y está venciendo a los privilegiados dueños de vidas y haciendas; que está luchando y está combatiendo para vencer también al capitalismo imperialista y absorbente; la Revolución Mexicana que está formando y construyendo una nueva patria basada en la justa, en la equitativa distribución de la riqueza, también en la justa retribución del trabajo humano, en la justicia social, en el imperio de la ley, pero la ley humanizada para hacer, como decía yo antes, una patria nueva basada en los atributos esenciales de la humanidad y en el respeto recíproco de los pueblos de la tierra.

Esto último, como decía muy bien el Presidente Cárdenas, el respeto recíproco de los pueblos de la tierra parecerá seguramente una utopía; mayor utopía parecerá ante el mundo esa clarinada valiente del Presidente Cárdenas a los obreros de México y a los obreros del mundo, para que contrarresten la obra de terror y paralicen la obra de conquista del fascismo internacional; pero decía muy bien, que todos los avances de la humanidad han parecido utopías.

México, señores, ha tenido también sus bellas utopías que se han convertido en realidades. La abolición de la esclavitud en 1810; la libertad de pensamiento y de conciencia; la separación de la Iglesia y el Estado en el cincuenta y siete, también parecieron utopías, y muchos pueblos civilizados no las aceptaron entonces, y aun muchos que no las aceptan todavía. ¡Esas son las utopías de México!

Esa es la doctrina de Cárdenas: las bellas utopías que se convierten en realidades. Pero mayor utopía seguramente que es el programa obrero y el programa agrario que valientemente lleva a la práctica el Gobierno de México. Muchos pueblos aún no aceptan las demandas de los campesinos y de los obreros; pero están sintiendo la gestación tremenda de este movimiento social y no podrán detener el avance de los trabajadores; no lo podrán detener todos los ejércitos del mundo.

Por eso México está con la causa del Gobierno legítimo de España, porque es la causa de los trabajadores, porque están luchando contra ejércitos mecanizados de traidores y de intrusos, ejércitos mecanizados de autómatas al servicio de la piratería internacional. Y a esto se opone el ejército que sale de las fábricas y que viene del campo, como el ejército de México, como el ejército de la Revolución de México, formado de obreros y campesinos. Aquel, el de España, que está organizándose, también salió del campo y del taller y seguramente que llegará a ser invencible porque tiene como bandera sus propios derechos, los derechos de los trabajadores, sus propias convicciones y la defensa de su suelo.

¿Qué cosa pueden, señores, los traidores y los invasores de España decir en contra de ese Gobierno legítimo y en contra de la causa de los trabajadores? ¿Civilización? ¿Cómo pueden llevar esos ejércitos mecanizados la civilización, ni a España, ni a China, si por dondequiera siembran la muerte y la destrucción, y asesinan mujeres, niños y gentes inermes? ¿Esa es la civilización? ¿Pueden argumentar el trillado cargo del comunismo?

Ya todos sabemos que esa es una patraña; que el Gobierno legítimo de la República Española

está basado en un sistema social y democrático; pero si así no fuera, ¿con qué derecho, con qué fundamento y con qué ley, un pueblo, por fuerte que sea, está autorizado para pretender imponer sistemas de gobierno a su capricho en otro pueblo al que ni siquiera le ha declarado la guerra? No pueden aducir ninguna razón.

Pero ya habrá día, seguramente que está próximo el día, en que la mayoría de los pueblos de la tierra y de los trabajadores del mundo se opongan a tales violaciones flagrantes del derecho internacional y que se paralice a esos ejércitos que imponen su voluntad y su capricho a los pueblos débiles; está cercano el día en que los trabajadores impongan sanciones a los transgresores de la ley.

Escuchamos no hace mucho, en este recinto, la voz autorizada y vibrante de Marcelino Domingo, que describía magistralmente la inmensa tragedia de su patria. ¡Cómo volcaba en raudales de gratitud su corazón para el pueblo de México! Parecía entonces que nuestros espíritus y nuestras almas se cobijaban con nuestras hermanas banderas: la de la República Española y la de la República de México; parecía que se levantaba la sombra inmortal de Don Quijote, que ya no enderezaba su lanza contra los molinos de viento, sino que con su mismo espíritu combativo, caballeresco, tomaba el arma más grande y más formidable de la verdad, de la justicia y de la razón, y podía realizar la empresa más grande y más sublime: la salvación de México, la salvación de España. Esa es la obra y es el programa noble, elevado, quijotesco, de las Cámaras y del régimen de México.

El Ejército revolucionario, al principiar la lucha armada de México, también era como el de España, pequeño, desmedrado; pero dirigido también por Quijotes que buscaban las grandes conquistas de México. Así es el Ejército español, el Ejército de la Revolución, formado por trabajadores que defienden sus derechos y que defienden la dignidad del suelo español.

Recuerdo muy bien en esa sesión solemne cómo Marcelino Domingo nos pintaba magistralmente la tragedia de su patria, y cómo agradecía este sentimiento de México, noble, elevado, patriota. Y ya que tenemos esta ocasión, señores diputados y señores senadores, de fundir nuestro pensamiento y nuestra acción en favor del Gobierno legítimo de la República Española, en favor de sus denodados defensores, en favor del valiente y pundonoroso General Miaja, debemos precisar que nuestra actuación, que la actuación y actitud del Gobierno de México no es simplemente platónica. Ante la tortuosa política internacional, ante la pasividad de muchas naciones civilizadas y poderosas que habrían podido respaldar también al Gobierno legítimo de España; ante el mito de la no intervención que se estatuye en comités de otras naciones, México, de una manera precisa y categórica, no solamente con palabras manifiesta su respaldo al Gobierno legítimo de España, sino que también con hechos tangibles proporciona, dentro de los lineamientos más esenciales del Derecho Internacional, elementos de defensa a un gobierno legítimo hermano y los seguirá proporcionando; pero esto nada significa, poco significa, ante el hecho de que México, de que la República Mexicana ha entregado de antemano a la República de España su corazón. Nada significa la ayuda material ante el hecho positivo de que el alma de la República Mexicana y el alma de la República Española se han fundido ya hace mucho en el crisol del sacrificio y en el crisol del patriotismo, para que surja de allí el alma grande, el ideal inmenso de la humanidad. (Aplausos).

El C. Presidente: La Secretaría va a dar lectura a un mensaje que acaba de recibir el Bloque, del Frente Popular Español.

El C. Secretario Alvárez Alpuche: (Lo leyó):

El C. Presidente: Tiene la palabra, en representación del Bloque Nacional Revolucionario de la Cámara de Diputados, el compañero Diputado Miguel Angel Menéndez.

El C. Miguel Angel Menéndez Reyes: Señor representante del Presidente de la República; señor Encargado de Negocios de España; señores representantes de las Secretarías de Estado; señores senadores; señores diputados:

Los componentes de la treinta y siete Legislatura acordaron celebrar la sesión solemne que se efectúa, con el fin de hacer llegar a los trabajadores organizados y al Gobierno legítimo de la España leal, frases de aliento, material de estímulo, vínculo de solidaridad. Al dictar su acuerdo, los legisladores mexicanos tuvieron presente que en trincheras españolas se debaten tesis y antítesis del concepto económico de la historia; afán de justicia social en contra del afán de explotación; privilegios contra miseria; lucha de clases.

Los representantes populares en el Congreso de México fincamos nuestra recia solidaridad con las armas que defienden a los desheredados hispanos, no sólo en similitud idealista, no nada más en común simpatía hacia el objetivo social de la contienda, no únicamente en la comunidad de intereses clasistas, sino también sobre cimientos de legalidad en que descansa el Gobierno del Frente Popular Español. Actuando dentro del marco de su credo de liberador de explotados, México, bajo la guía de Lázaro Cárdenas, se envuelve en la más alta ética del Derecho Internacional.

Resulta innecesario explicar lo anterior. El categórico acto de infidencia nacido por Franco en julio de mil novecientos treinta y seis sobre bárbaro escenario africano, identificó plenamente su militarada mediocre. El insurreccionismo reaccionario de los pseudonacionalistas españoles encadenó sus llamaradas cómplices en gran parte de España, con la intención de hacer auto de fe inquisitorial con los principios de la democracia de la ley. Un grupo de militares infieles disparó contra el pueblo con las armas y desde las posiciones ventajosas que el pueblo puso en su poder. Es el hecho histórico. Hablar siquiera de su imposible justificación legal es darle una cierta validez en el derecho. Su origen es la ilegalidad brutal, explicada por anhelo regresivo de la clase privilegiada que perdió control de explotación secularmente ejercido sobre las masas, y que ahora recurre a la violencia, a la sangre, para tratar de recuperarlo. Se abren dos trincheras. México se sitúa en la de los que defienden la ley.

Para cumplir el acuerdo de mis compañeros legisladores, de modo que entreguemos limpio material de estímulo, con claras intenciones de aliento, precisa hacer conocer a los trabajadores españoles las realizaciones logradas hasta hoy por los trabajadores mexicanos. Antes, no obstante, permítaseme recordar un viejo dolor de humanidad: la conquista de América, vacía de otra razón que no sea la sinrazón imperialista, la explotación inicua del débil por el fuerte, disfrazada con intención culturizante, que aplauden hoy los invasores de Etiopía y de China, herederos del vesánico espíritu del conquistador de ayer.

La conquista de América fue organizada por los privilegiados tuvieron en sus manos la dominación de unos cuantos pueblos más, pero hacía mucho que tenían al pueblo español bajo su férula explotadora. Más aún: se diría que la conquista de América retardó la liberación del pueblo de España, que hasta hoy se intenta seriamente. La retardó porque las riquezas robadas a pueblos vírgenes y débiles, saciaron algo el instinto de rapiña de la clase explotadora, y sus víctimas directas, inmediatas, descansaron un tanto. Se adormecieron los rebaños en tregua de alivio.

Comparando a los conquistadores de ayer con los de hoy a través del tiempo y del espacio, se les advierte iguales en la jerarquía espiritual de los ladrones, en la clasificación patológica de los delincuentes, aunque no en el escalafón de la bizarría y del heroísmo. Están registrados en la Historia, marcados con fichas signaléticas, Pizarro y Cortés, como Fulano y Zutano, conquistadores de China y de Etiopía. Son los mismos con idénticos designios; los identificamos desde la experiencia de nuestro sufrimiento. ¡Son los mismos! ¡Cuidado! ¡Son los mismos! Los que robaron y atormentaron y asesinaron a Atahualpa; los que robaron y asesinaron a Cuauhtémoc. (Aplausos). La misma raza de los explotadores, la misma que nos causó hondo y largo, y hondo dolor de humanidad.

Sin embargo, creo haber declarado una injusticia contra Cortés y Pizarro. Los conquistadores de ayer fueron indudablemente infames, pero siquiera heroicos; inmortalizaron su gesta salvaje, no sólo por salvaje sino por viril, porque afrontaron desconocido mar y quemaron sus naves dando cara a la muerte; porque abrieron brecha con sus propios cuerpos en selvas misteriosas y voraces; porque se improvisaron políticos de inaudita sagacidad para valerse de las tribus, unas contra otras, y engañarlas a todas; porque montaron sobre el torso indómito del Amazonas, bajo cielo tupido de flechas; por que escalaron los Andes; porque dieron sombra y luz a una epopeya digna de la tizona y del coraje de Don Cid.

Los conquistadores de hoy no son siquiera heroicos. Nada más son infames. Frutos de clase que caduca, perdieron la virilidad. Ahora vuelan, y desde limpio cielo - lugar vacío de dioses - arrojan bombas incendiarias sobre aldeas de niños desnudos y mujeres llorosas. Y desatan guerra química sobre pueblos que aún atribuyen utilidad de armamento a los palos y las piedras. ¡Aldeas inermes de Etiopía y de China! ¡Ciudades abiertas de España!...Piensen ustedes en que desde el cielo azul se martiriza a los pueblos todavía. (Aplausos).

Una caricatura de César exhuma procedimientos que suponíamos sepultados. Se confabula con otro Jefe de Estado, y ambos intentan regresión al punto de partida del capitalismo: la época feudal. Apoyan a un imperio antípoda y se lanzan a guerras de conquista. Inician la última ofensiva, y al hacerlo, todos los pueblos que aspiran a ser libres se sienten heridos en propia carne. Es la democracia contra la dictadura; el último episodio importante quizá en la secular lucha de clases. Los trabajadores han forjado su conciencia clasista y se solidarizan.

Gráficamente se representa la solidaridad como una cuenca a la que concurren todos los hilos de sangre que destila el dolor de la humanidad. A ella va la angustia de los pueblos; es lugar de cita al que coinciden las masas espoleadas. Y en esa cuenca se tocan, se comprenden, se fusionan, se vuelven lava ardiendo, y de la cuenca un día desbordará torrente capaz de dominarlo todo.

Los explotados de ayer y de siempre se reconocen: rojos de la estepa, negros del África vendidos en Cuba y el Brasil, amarillos del Asia, cobrizos de América y Oceanía, somos los mismos; formamos la raza heroica de los trabajadores. Es el mismo barro humano que sufre de hace siglos, que llora su hambre de hace siglos, y que en mañana pronto enarbolará millones de puños cerrados por la desesperación para tundir el sistema y a los hombres del sistema que los explota y los depaupera. (Aplausos).

Y lo sé bien. En esta categoría de pensamientos me acusarán de soñador. Y sí lo soy. A fuerza de serlo he aprendido que se pueden vivir los sueños. Un día viviremos el de aquel que exclamó: "¡Trabajadores del mundo, uníos!" (Aplausos).

Decía que para enviar limpio mensaje de aliento y de estímulo a los trabajadores españoles que militan bajo la bandera leal, precisa señalar concretamente realizaciones mexicanas:

La denominación nos heredó problemas de vital entidad y de clara raíz económica. La masa de aborígenes, que resistió ácidos corrosivos de conquista y dominación, dolida justificadamente por el despojo de sus tierras y el derrumbamiento de su tradición, remontó cantiles y escondió en lo intrincado de la selva serrana, una desconfianza ilímite, una absoluta falta de fe en los hombres blancos. La Revolución Mexicana - movimiento social nivelador - ha emprendido su tarea, la más generosa, para devolver a los indígenas el nivel humano de vida a que tienen derecho elemental. Se ha comenzado por restituirles sus tierras, dotándolos simultáneamente de posibilidad crediticia; se ha continuado por la higienización de sus poblados misérrimos, abriendo escuelas y poniendo en auge el desarrollo de un programa vital de intercomunicación que acabe con el aislamiento secular en que han sobrevivido.

Para demostrar categóricamente cómo es falso, cómo es criminal el pretexto de culturización que esgrimen los guerreros de conquista, doy a continuación una relación de tribus autóctonas que no hablan todavía el idioma nacional:

Los dialectos amusgo, cora, cuicateco, chatino, chinanteco, chol, chontal, huave, huasteco, huichol, kikapoo, name, natlatzinga, opiringa, maya, mayo, mazagua, mazateco, mexicano o náhuatl, mixe, mixteco, otomí, pápago, popoloca, tarahumara, tarasco, tepehuac, tepehuano, tlapaneco, topolava, totonaco, trique, tzendal o tzelal, tzontzin, yaqui, zapoteco, zoque y otros dialectos que en junto hablan todavía: un millón, ciento ochenta y cinco mil, ciento sesenta y dos indígenas escondidos en la sierra mexicana. Un millón, ciento ochenta y cinco mil, sesenta y dos hombres y mujeres de más de cinco años de edad, dando como buenos unos censos, siempre evitados por el indígena gracias a su desconfianza natural justificada por su ignorancia y por el daño recibido sistemáticamente, que no hablan español. ¡Y esto, después de trescientos años de dominación y de ciento veintiocho años de proclamada la independencia política! ¿Puede afirmarse ahora la utilidad cultural de las conquistas? Claro que no. La única finalidad de los conquistadores es el robo.

Es más difícil redimir al indígena que despojarlo y matarlo. México se siente orgulloso de poder palpar positivos beneficios acarreados por su propósito redencionista. Los legisladores mexicanos señalamos con satisfacción al Jefe del Estado, Presidente Cárdenas, como iniciador de esta generosa política de reivindicación, a través de cuyo buen éxito integral se plasmará el definitivo tipo racial mexicano, capaz de comprender los problemas nacionales y de colaborar en su resolución.

A partir de mil novecientos treinta y cinco y hasta el último día de mil novecientos treinta y siete, el Gobierno del Presidente Cárdenas distribuyó once millones, setecientos noventa mil cuarenta y siete hectáreas, que beneficiaron a muy cerca de setecientos mil campesinos. Cabe aquí señalar dos de los más importantes focos de reivindicación agraria: La Laguna, zona hasta hace poco bajo la explotación de negreros, especialmente españoles, y Yucatán, donde gracias a la decisión del Presidente Cárdenas pudo obtenerse justicia en favor de naturales que siempre habían sido explotados por políticos mistificadores y enriquecidos mediante acuerdo subterráneo con los hacendados. (Aplausos). La economía de ambas regiones está hoy en manos de los campesinos, dispuestos a todo con tal de triunfar económicamente y demostrar así que la Revolución Mexicana hizo lo mejor al entregarles las fuentes de producción.

Con los datos anteriores se demuestra, y es importante hacerlo notar, que ha sido acelerado el ritmo de restitución y dotación de tierras, pues en los años anteriores a mil novecientos treinta y cinco se repartieron tan sólo ocho millones, ciento cincuenta mil, ochocientas cuarenta y una hectáreas, contra los once millones, setecientos noventa mil, cuarenta y siete devueltas a sus originales dueños en tres años.

Al par que resolverse el problema de la tierra se impulsa la unificación de los campesinos. Después de darles tierras y organizar su producción, el Gobierno de la República les entrega rifles y a seguida los unifica en Ligas locales con vistas a una Confederación Nacional. Son libres y serán fuertes en la unificación, capaces de defenderse por sí mismos y de constituir el mejor baluarte del Gobierno que siga la línea revolucionaria. Sólo puede interesar el desarme de agraristas a quienes pretendan engañarlos. En esta meritoria labor de unificación se ha destacado la Confederación Campesina Mexicana.

Los Ferrocarriles Nacionales de México, cuyas líneas vertebran la mayor parte del agro mexicano, han sido puestos en manos de sus trabajadores para su explotación, con un sentido de servicio público. El Ejecutivo optó por aplicar la Ley de Expropiación sobre los intereses de la minoría representados dentro de la empresa, rescatando así, en beneficio de la nación y de sus trabajadores, al sector más importante de comunicaciones y transportes.

El capitalismo ha intentado crear escollos de diversa índole para estorbar el impulso reivindicatorio que estructura el momento de México. En estos instantes vivimos un episodio importantísimo: el de los hidrocarburos, que puede referirse así:

Los trabajadores petroleros, cansados del mal llevar, solicitaron de las compañías imperialistas aumento de jornales, casas higiénicas, medicinas. Las compañías negaron, arguyendo imposibilidad económica. Por gestiones obreristas, los Tribunales del Trabajo levantaron investigación, no libresca, no de contabilidad únicamente, sino haciendo viaje expreso a los campos petrolíferos en que se debate de cuerpo entero la miseria de los trabajadores. En este punto juzgo indispensable leeros algunos pasajes del reportazgo escrito por la periodista Elvira Vargas del rotativo revolucionario "El Nacional", trabajadora intelectual que colabora, a plena conciencia de clase, en este momento mexicano:

"La mañana del 11 de febrero, mientras desayunaba en Poza Rica, campamento de "El Aguila", se acercó a mí un señor de nombre Hume, Jefe de Personal de la empresa. En su español, casi dominado, entabló conversación. No sabía de un artículo publicado por mí en este periódico en el que denunciaba las tremendas condiciones en que esa empresa hace vivir a sus trabajadores. De esta suerte, siendo todo sonrisas y atenciones y poniendo personalmente a mi alcance sobre la mesa las compotas y mantequillas de Holanda que los extranjeros se hacen importar hasta sus jardines de los campos mexicanos petrolíferos, se inició la conversación. El tema fue, naturalmente, el asunto petrolero.

"-Ustedes podrían - le dije -, si quisieran, cumplir con las leyes, construir casas decentes para los obreros.

"- Usted comprende que lo que a nosotros nos interesa -replicó- es sacar petróleo de México; para eso hemos venido; para eso yo personalmente he sufrido estos climas desde 1925. Las empresas -continuó- no somos casas de beneficencia.

"Por cierto que el hombre no es la empresa, pero se siente tan ligado en cuerpo y sangre y fines con las compañías imperialistas, que se le olvida que él no es sino un pobre empleado a sueldo.

"-No se trata -interrumpí- de que sean casas de beneficencia, sino de que cumplan ustedes con las leyes del país, como cualquiera tiene que

cumplir las leyes del país donde esté, y más todavía si explota las riquezas de éste.

"- Es que esas leyes -expresó- nos perjudican. Ya están ustedes los mexicanos siendo demasiado socialistas; antes eran más conscientes. Es que los trabajadores pueden seguir viviendo como antes de que hubiera campamentos petroleros, en sus chozas, o como quieran y puedan, en cuevas, o como sea. En eso nada tenemos que ver nosotros. Mire - me dijo - si aun de las chozas de la "Colonia Etíope" - así denominan los de la Colonia Roma, campo americano, a los obreros que viven en los chirriones de la mugre, el lodo y las aguas negras -, si quisiéramos, los lanzaríamos porque esos campos son propiedad de la compañía.

"- Son antes de la propiedad de México -interrumpí.

"El hombre pareció no haberse enterado de mi frase.

"- Lo que pasa -continuó- es que como no tienen en qué entretenerse se meten todos los días en el sindicato para estar urdiendo males contra la empresa. ¿Qué más quieren? Están en magníficas condiciones; ganan bastante, lo que nunca soñaron ganar.

"-¿Cuál es -pregunté- el salario mínimo en un campo petrolero, por ejemplo, de los Estados Unidos?

"-No menos de seis dólares diarios -contestó-; pero el obrero americano, o cualquier obrero extranjero tiene otras necesidades.

"-¿Cuáles -dije- que el obrero mexicano no tenga derecho también a satisfacer, y más en su propio país?

"De un modo brusco afirmó:

"- Es que usted no está en condiciones de entender.

"- Tal vez es que entiendo demasiado, señor Hume -le dije sin cambiar el tono mesurado -. Sobre todo, si sabe explicar, estoy dispuesta a conceder si usted me convence con razones.

"Evadiendo contestar, aseguró que "son muchos ya los dolores que nos dan y nos han dado los obreros. La huelga de 57 días el año pasado me costó ocho kilos de peso".

"- Pues vaya - asenté en tono de burla - que le preocupó, ¿eh? A pesar de que como alimentación tienen ustedes aquí cuanto desean, hasta los manjares más ricos del mundo. Pero ya veo que la huelga no fue para usted cuestión del estómago, sino del corazón. Y veo también que le queda grande la camisola.

"Hume se rió, y yo también, por la broma.

"-Hablando en serio -prosiguió-. En caso de que las compañías se vayan de México, los mexicanos no están preparados técnicamente para esta explotación industrial. Nosotros tenemos los mercados. ¿Qué harían ustedes con una industria que no pueden controlar y sin mercados? El porvenir: la miseria.

"- Eso será de ver - le dije -. No hemos probado. Para mi opinión personal es preferible cualquiera miseria en el último de los casos, pero dentro de casa, antes que seguir permitiendo este estado de desequilibrio en las condiciones de la vida diaria. Mire, aquí mismo, a través de sus ventanas de tela de alambre: jardines, casas modernas, flores, casino, sillones y mecedoras en los amplios corredores, colonia sobre la colina, como tienen los otros extranjeros en los demás campos; allá abajo en la "Colonia Etíope", las escurrideras, las chozas, los canales a flor de tierra, pocilgas en cuyas puertas no es posible entrar sin agacharse, y dentro, las goteras en los viejos techos de palma, los pisos de tierra suelta, el aire sofocado de miasmas y calor, niños palúdicos, mujeres enfermas, sanitarios vergonzosos.

"- Todo eso - repuso Hume- es "literatura".

"- ¡Cómo literatura! ¿Qué no se ha tomado usted la molestia de constatar estos hechos que saltan a la simple vista? A esa necedad cuya le llamamos los mexicanos muy feo.

"- No sé lo que me quiere decir -dijo por todo.

"- Más vale - contesté, mientras abandonaba el comedor; y antes de despedirnos, como una afirmación a sus ideas, concluyó:

"- Los trabajadores deben reaccionar y dedicarse al trabajo, que es para lo que los hemos contratado; peor será para ellos que para nosotros una expropiación, por ejemplo, caso de que la Suprema Corte cometa en la decisión al amparo, una torpeza.

"- Pierda cuidado, señor Hume. Claro que los trabajadores reaccionarán y ya verán en qué forma."

Por último, la periodista, con un claro sentido de clase nos dice cómo pretendieran cohecharla para que no dijera, desde el rotativo de la Revolución, la verdad, lo que había visto; ella supo defenderse y en "El Nacional", cumpliendo su función social, publicó el reportazgo que seguramente llevará al corazón de todos los trabajadores de México la verdad en el caso de la vida de los trabajadores del petróleo.

Como resultado de la minuciosa investigación, los Tribunales del Trabajo encontraron injustificada la negativa de las compañías y fallaron en favor de los trabajadores. Las empresas recurrieron al último recurso judicial, el del amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y durante trámite y estudio del asunto, con la finalidad ostensible de coaccionar al Gobierno Mexicano, retiraron sus depósitos bancarios y abrieron campaña de prensa en el extranjero "para inquietar a los hombres de empresa y restringir, o negar el crédito a las industrias", como advirtiera el Presidente Cárdenas en su discurso ante el Primer Congreso Nacional de la Confederación de Trabajadores de México. Después de meditado estudio, el más alto tribunal del país dictó fallo adverso a los imperialistas, dentro de la ley y conforme a Derecho. El Estado mexicano es tutelar de los trabajadores y no puede tolerar que continúe su desleal explotación.

Mientras en México el salario medio, en rama petrolera, es de cuatro noventa y ocho plata nuestra y de uno cuarenta y cinco el salario mínimo, esas mismas compañías -pues es uno el capital que explota el petróleo del mundo- pagan en los Estados Unidos siete cuarenta, y ocho dólares. Ya hemos visto, en el reportazgo leído, cómo justifican la diferencia.

Las compañías petroleras establecieron en México sus campamentos el año de mil novecientos uno. De entonces a hoy la Huasteca Veracruzana se llenó de sombras, de fantasmas. ¡Indios asesinados porque se negaron a vender terrenos a precio que arbitrariamente señalaran los agentes de capitalistas inasibles!

Cayó asesinado el propietario de Cacalilao; su sombra ronda inútilmente pidiendo justicia todavía. Y por todas partes, Amatlán, Cerro Azul, Dos Bocas que se quemó, Zacamixtle, Tierra Amarilla, El Alamo, El Ebano, tantos, tantos otros, imperó el despojo.

Más aún: el auge petrolero dio lugar a impedir que la Revolución de mil novecientos quince a mil novecientos veinte conociera y actuara en el área de la zona en explotación. Hay datos para creer que las compañías pagaban tropas propias para impartirse justicia propia también.

Sobre esas bases y de mil novecientos uno a la fecha, las compañías han invertido en México trescientos cuarenta y seis millones, doscientos once mil setecientos cuarenta y ocho pesos, dos centavos, según peritos. Este capital fue ya recuperado hace más de un decenio. Han extraído mil ochocientos sesenta y cinco millones, seiscientos nueve mil, quinientos seis barriles. Números que me ha entregado la Dirección de Estadística, afirman que se han producido hasta un billón, novecientos treinta y cuatro mil, doscientos ochenta y seis millones de metros cúbicos de petróleo. ¡Imaginad!, doscientos ochenta y seis millones de metros cúbicos, sin contar con lo que pudieron no haber declarado, con lo que se quemó de riqueza menos en el subsuelo. ¿Y qué nos han dejado? Obreros explotados, viviendas misérrimas, fantasmas en la Huasteca y una oquedad enorme, de doscientos ochenta y seis millones de metros cúbicos, en donde bien podrían enterrar nuestra desesperación. (Aplausos).

Pues bien: las compañías se niegan a aceptar el laudo de los Tribunales del Trabajo y confirmado por la Suprema Corte. Se alzan contra la justicia nacional. No esperábamos que fuera de otro modo. Están acostumbrados a ser los amos, a no respetar otro mandato que el de su ambición.

Nosotros, los representantes de organizaciones de trabajadores, los componentes de la treinta y siete Legislatura, estamos en la barricada de la justicia y de la ley, junto al Presidente Cárdenas, celosos del sitio de responsabilidad que nos corresponde ante la historia. Es conmovedor el entusiasmo de los propios obreros ante la indeclinable actitud clasista del Ejecutivo de la Nación. Tenemos la sensación de reiniciar nuestra guerra de Independencia, ésta sí verdadera, para vivir los sueños de Morelos bajo la dirección austera de Lázaro Cárdenas. (Aplausos).

Toda la Nación está de pie dispuesta a las más rigurosas disciplinas de sacrificio para coadyuvar con el Gobierno de la República. Tenemos confianza en él. Este es un episodio más de la lucha de reivindicación, que pronto podremos relatar ya como anécdota.

Estas son, trabajadores de la España leal convertidos en soldados magníficos, las peripecias más importantes de nuestra lucha social, que he querido referiros para que sintáis estímulo en la contienda.

Volvamos al fuego en que ustedes se purifican para ser libres.

Enmarcada en el incidente y en el seno del Congreso de la C. T. M. a que antes hice referencia, la voz del Presidente Cárdenas trascendió al problema doloroso que crean, frente a elementales derechos de humanidad, el bombardeo de ciudades abiertas y la utilización de armas de guerra proscritas por los tratados internacionales. Y formuló, tras contemplar la inutilidad de los recursos puestos en juego, una iniciativa de alto interés universal. Es la que se refiere a la verificación de un Congreso Obrero que adopte medidas certeras contra el uso de armas proscritas por los tratados, contra el bombardeo de ciudades abiertas; y, por último, contra toda la especie antihumana, francamente antihumana que utilizan las naciones encargadas de su papel de conquistadores nuevos y de conquistadores infames en el mundo actual.

En el frente los hombres se matan. Sus mujeres, sus hijos, a retaguardia, disciplinan lágrimas para procurar ser útiles a los que sobreviven; a ratos, corren a ocultarse de los aviones enemigos.

Y mientras tanto, en ultramar, ¿qué hacen los que dejaron la aldea, sus cariños, por eludir la "quinta", "servicio al Rey" y el páramo del Riff? ¿Qué hacen algunos que llegaron a América en la sentina de un trasatlántico y se tornaron ricos por buena boda, o vendiendo kilos de ochocientos gramos? (Aplausos).

Mirad lo que hacen: traicionan a España libre y traicionan a México. Aquí tengo documentos probatorios, que se ha servido entregarme la Embajada de España, y que exhibo a toda la República, obedeciendo mandato expreso del Bloque Nacional Revolucionario de esta Cámara, pidiendo a las autoridades correspondientes que intervengan.

Bien haya que los hombres piensen como quieran. Mal haya, en cambio, quien abuse de la hospitalidad abierta que le brindaron y conspire contra el hóspito dueño de la casa. Merece, por lo menos, que le pongan a la puerta y le despidan. Aquí está el documento. Es una carta de la que no leeré sino lo que nos interesa a los trabajadores mexicanos. El sobre en anverso y reverso; en el anverso: "Señora Pilar Alvárez. Calle del Castillo. Bembilne, León, España. Remite Daniel Rodríguez. "La Perla de Mina". Mina y San Juan de Dios. México, D. F."

Voy a leerles solamente dos párrafos. El primero dice: "...De un Gobierno como el de México, que está compuesto de canallas y de bandidos, no se puede esperar nada bueno. ...Mis deseos es perder de vista esta gente mala y miserable lo antes posible... ¡Viva España!" (Voces de la galerías: ¡Que lo maten! ¡Muera).

Y otro más que proviene de las misma fuente. Anverso y reverso del sobre. Una casa importadora y distribuidora. "Guillermo Rosales, Bolívar 109, México, D. F." Párrafos como estos: "Ahora que ustedes se encuentran en territorio del heroico General Franco les podré contar toda mi odisea en esta República. A mi regreso a la capital, después que me cesaron del puesto que tenía como director en

Ciudad Juárez, pues el profesorado me acusó de fascista, conseguí entrar en la Cámara de Senadores, pero a los dos meses de estar allí fui declarado como reaccionario y se me fichó como elemento que no podía trabajar en el Gobierno. Con la espera de cuando se me presente una oportunidad, o pueda regresar a España, o bien pueda tomar parte en la política de México, siempre que ésta vaya de acuerdo con mis ideales, cosa que espero que tarde o temprano sucederá. Doy gracias por haber salido de España en tiempo oportuno, pues si me hubiera quedado allí la barbarie roja me hubiera fusilado".

Pero en México - comento yo - los canallas, el Gobierno que ellos insultan, los protege. (Aplausos).

Esta carta está firmada a secas por Alfonso.

Para testimonio del espionaje organizado en suelo mexicano, contra Gobierno amigo, leo párrafos de una carta en que solicitan informes acerca del barco a zarpar, con objeto de hacer conocer el dato a submarinos piratas que se encargarán luego de ahogar en alta mar a la tripulación mexicana.

La carta proviene de New York. Tiene un membrete: "García Diez". Me veré precisado a leerla toda para que le encuentren un sentido cabal.

"Señor don Federico Varela, a cargo de los señores F. y G. Varela,

Apartado 60. Veracruz, México.

"Muy querido amigo:

"He recibido su atenta carta del 4 del corriente, por la que me da la noticia de la carga del vapor noruego "Gunda" y su salida de ésa el jueves pasado en la tarde, y como que los receptores del lino que está transbordando en ésa al "Motomar", están tratando de esquivar nuestro embargo por el flete hasta ésa, con el fin de que no nos sorprendieran llevando el buque a otro puerto de los Estados Unidos a descargar, molestamos a usted para que tuviese la bondad de telegrafiarnos a qué puerto había sido despachado el mismo, lo cual hicimos por medio de nuestro telegrama, que dice:

"Agradecido suya, cuatro. Rogamos telegrafíe puerto fue despachado buque salió dicha tarde".

"Habiendo recibido en seguida su contestación, que dice:

"Suyo. Despachado para Edgewater". Cuyo informe le agradecemos muy de veras.

"Esperamos que cuando el "Sideral" termine se servirá usted avisarnos la fecha de su salida y el puerto para donde va, por lo cual anticipamos a usted las gracias más expresivas.

"Nos sirve de muy buen gobierno la noticia que nos da, de que todavía no había señal alguna de recibir carga, ni ninguna operación para los dos vapores que están en ésa.

"Ya estará usted enterado de la captura de Málaga, que significa un gran triunfo moral y material para el General Franco; y ojalá que este sea el principio del fin para que nuestros compatriotas terminen de sufrir y de sacrificarse como lo han estado haciendo hasta ahora".

Se abusa de la hospitalidad mexicana y se comete doble traición sin el menor recato, con la impudicia propia del inmoral que degradó a lo cínico.

Ahora exhibo documento probatorio, a solicitud también de la Embajada de España, relativo a colectas sistematizadas entre los fascistas españoles. Dinero a Franco. Para ellos resulta necesario que Franco aumente sus posibilidades de matar a trabajadores españoles.

Las firmas del documento - un recibo por doscientos pesos - son ilegibles para mí. Quizá no lo sean para la policía. Este Bloque se las enviará.

"Número 1681.- Falange Española de México.- Recibimos del señor Gonzalo Fernández, la cantidad de doscientos pesos. Mes de febrero de 1938.- El Secretario. El Tesorero". Firmas ilegibles.

Insisto: los desplantes y ofensas que fascistas españoles infieren al Gobierno y al pueblo de México, no deben ser silenciados por más tiempo. Es candoroso que les permitamos continuar por el quebranto que su labor supone, lo mismo para la causa de la libertad en España, como para el prestigio de nuestras autoridades.

El Centro Vasco, de la Calle Madero, bajo la influencia del opulento industrial Angel Urraza, es un sitio de conspiración que debe ser clausurado.

El Casino Español es otro lugar de conspiración, al que se concurre portando insignias fascistas y en donde ocasiona banqueta cada éxito de los infidentes que matan españoles con parque, armas y soldados italianos. Debe ser clausurado.

Los fascistas alimentan dos periódicos: "Vida Española" y "El Diario Español". El primero nos insulta, el otro nos denigra. Los dos nos desprecian. Sería de rogar a sus caballerosos directores escribieran y editaran sus admirable prosas en la ciudad de Burgos, la levítica. (Aplausos).

He aquí una lista de indeseables, que inmigraron para traicionar a la patria que los vio nacer y a la patria que les dio cobijo:

A. Ibañez Serrano. Representante, con despacho en el edificio del Banco de Comercio. Es organizador de "Falange Española" en México, y su Presidente o Jefe. Ha intervenido activamente en recaudación de dinero para los facciosos. Jefe nato de la Unión Nacionalista Española. Tiene en su poder el archivo del ex-diplomático español, señor Pujadas. Representante oficial de Franco. Expide pasaportes que visa la Legación de Portugal.

Braulio Suárez. Gerente de "El Diario Español". Natural de Asturias. Analfabeto, audaz, desvergonzado, con múltiples antecedentes de chantagista y estafador. Vivió y sigue viviendo de chantages y estafas al comercio español. Actividades subversivas y su conducta privada delictuosa.

Mario Fernández, Director de "El Diario Español", del mismo tipo, laya y corte que el anterior.

Ramón Guerra y Hermanos. Dueños de la importante tienda de abarrotería "La Sevillana", establecida en la Calle Artículo Ciento Veintitrés, esquina a la de López. Conocidos en todo México por su encono a la República Española y por su propaganda fascista. Según dicen ellos mismos, anticiparon unos miles de pesos al señor Pujadas, ex-Primer Secretario de la Embajada Española, que se puso al servicio de los facciosos, por cuenta de cantidades que para los rebeldes habían suscrito determinados españoles y que no habían sido hechas efectivas.

Jaime Arrechederra. Propietario, juntamente con sus hermanos, de la fábrica de tejidos "La

Carolina". Es uno de los más activos animadores de la propaganda antiespañola en México.

Muñoz Hermanos. Propietarios de un Molino Harinero en Querétaro y oficinas en la Calle del Artículo Ciento Veintitrés, planta baja. En los escaparates expone la bandera monárquica.

Pedrages. Despacho en República de El Salvador, setenta y ocho. Fascista rabioso. Todos sus dependientes van embanderados con los colores monárquicos.

José Castedo. Director legal de "Vida Española", En realidad, testaferro de los propietarios, porque como es iletrado, no puede escribir una línea. Historia obscura de parásito que vive del "sablazo" y de las mujeres. Indeseable en lo absoluto.

F. Cayón y Cos. Es el verdadero director de "Vida Española". Suyos son casi todos los artículos, firmados, sin firma y con seudónimos que publica. Fue Agente de la Compañía Transatlántica y perdió su puesto por una estafa. Después de este hecho estafó, mediante una operación bancaria falsa, diez mil pesos a sus compatriotas "Gabriel Bayón y Cía". Hoy es el intelectual de los fascistas.

Tengo, por último, y en este propio orden, una relación hecha cuidadosamente por el Comité de Defensa de los Trabajadores, en la que se hace notar cómo los fascistas españoles dominan todo el mercado de los artículos que el pueblo de México necesita indispensablemente para su vida: carne, leche, maíz, nixtamal, pan: todo, todo absolutamente, en manos de fascistas españoles que ayudan a hacer negatorio el propósito del Gobierno Federal en materia de reivindicación de salarios. A medida que el Gobierno de la Revolución logra que los trabajadores aumenten sus jornales, los comerciantes fascistas españoles hacen maniobras para elevar los artículos de primera necesidad y hacer negatorias así, insisto, las ventajas que el trabajador mexicano logró mediante la gestión revolucionaria de su Gobierno. (Aplausos).

Hubiera querido traer esa lista, pero ahora noto que no lo traigo; hubiera sido muy importante denunciar así nombre por nombre, uno a uno, e identificar a todos los que, escondidos en madrigueras de abarroteros, arrancan del sudor, de la angustia de los trabajadores mexicanos el mendrugo que la Revolución les han conseguido a través de muchos esfuerzos, mismo que es indispensable para el sostenimiento de los hogares mexicanos. Pero ya los señalaremos en otra ocasión; ya diremos desde aquí todos y cada uno de sus nombres.

El Comité de Defensa de los Trabajadores, de la Cámara, está dispuesto a trabajar ardientemente para aplicar sanción social a estos traidores, traidores a la patria de allá lejos, traidores a la patria de aquí cerca que los ampara con su bandera, con su protección y con su economía. (Aplausos).

Un año y ocho meses de guerra, de guerra cruel, inmisericorde. ¡España no ha perdido el tiempo! Aprende a sufrir y demuestra que es indestructible, que está amasada en hierro y fiebre de coraje. Ha pasado tiempo suficiente para que la guerra siembre y coseche la verdad.

Un año y ocho meses que los trabajadores españoles, sin conocimiento alguno de milicia; carentes de rudimentos de táctica y de estrategia; faltos de armas, pero llenos de fe, combaten y combaten contra ejércitos aliados: italianos alharaquientos y alemanes sigilosos. Todo se juega España: perderse toda, ganarse íntegra, sobre la sangre y los cantos de Antonio José y de García Lorca, el que midió los versos con su corazón.

¡Toda España en el juego!... ¡Toda ella, desnuda y ensangrentada!... Toda ella en el filo del riesgo, equilibrándose entre la luz y la sombra, entre la noche y el amanecer de crepúsculo heroico.

Oíd, españoles, todos de un bando y de otro:

Las naves colombianas, en tanteo de ruta nueva hacia las Indias, dieron con América. Los componentes de nuestra humanidad autóctona fueron sellados al fuego con la denominación de indios. Indio resultó sinónimo de conquistado, despojado, escarnecido. El capitalismo exactor sorbió -labio apretado contra la yugular de una raza - economía, tradición y con ellas la fisonomía de todo un continente. Pues bien, mirad, la España. Franco lleva de la mano a los conquistadores de su propia tierra, igual que los indios de América guiaron al conquistador, que habría de asesinarlos. Cuando los rubios moros que escriben cultura con K cierren su obra de guerra y asesinen a un pueblo, los españoles podrán ser los indios de la Europa. (Aplausos nutridos).

¡¡Leales, a vencer!! De vuestra victoria nacerá la definitiva unión de los trabajadores del mundo. Señor don Manuel Azaña, Jefe del Estado español; señores diputados a Cortés; señor don Juan Negrín, Jefe de Gobierno; señor General Miaja, heroico defensor de Madrid: Haced llegar a todos los leales que defienden la democracia del mundo desde vuestras trincheras, el saludo cordial y solidario, el voto de triunfo que os envía la treinta y siete Legislatura mexicana, integrada por representantes de trabajadores mexicanos. (Aplausos nutridos y prolongados).

El C. Presidente: La Presidencia del Bloque ha recibido la petición del compañero José Loredo Aparicio, Encargado de Negocios de la República Española, para hacer uso de la palabra en la tribuna de esta Cámara, y ha tenido a bien acceder.

- El señor José Loredo Aparicio: Señor Representante del Presidente de la República; señores senadores; señores diputados:

En ninguna ocasión, tanto como en ésta, es de lamentarse la ausencia del Excelentísimo señor don Félix Gordón Ordaz, Embajador de España en México, porque mis recursos oratorios no podrían suplir, como se merece, una contestación adecuada de hombre dotado de profunda cultura y gran oratoria, a los elocuentes discursos que aquí acaban de oírse en honor de nuestra patria y de nuestros valientes luchadores. Y no digo que recojo cuanto acaba de oírse para trasmitirlo a mi patria, porque en estos momentos, a través de las hondas etéreas, el pueblo español, en los fragores de la lucha, está oyendo lo que aquí se dice, y los corazones de España vibran en estos momentos al unísono con vuestros corazones de mexicanos leales, de mexicanos amigos, de mexicanos respetuosos con los derechos y la libertad de los pueblos. Pero he de recoger personalmente algunos de los conceptos aquí vertidos, tanto para expresar nuestra profunda e inquebrantable gratitud a lo hecho por el

dignísimo Presidente de la República, General Cárdenas, como por vosotros, honorables diputados y senadores, como por el pueblo mexicano y tantos y tantos amigos que en este país noble y generoso nos están sosteniendo en la inmensa soledad en que el mundo que se llama demócrata, en la que el mundo que se llama civilizador, ha dejado al pueblo español en la lucha tan enorme que sostiene por su independencia y por su libertad.

El caso de México, como el caso de la Unión de Repúblicas Soviéticas, será recogido en los anales de la Historia, ya cuando pasen los fragores de estas contiendas y de las que se avecinan, como ejemplos admirables y únicos de lo que es, en medio del hundimiento de la civilización y de la cultura, lo que algunos pueblos saben hacer en pro de esa misma civilización y de esa cultura, que los que dicen defenderla la destruyen. Es de esperar que al término de la guerra europea, después de la espantosa catástrofe ocurrida en Europa, acuerde una sociedad de naciones para defender el derecho y la libertad de los pueblos atacados, que no pudiera plantarse ningún problema con una nación como la española que tiene en sí la quintaesencia de la civilización y de la cultura humanas, que ha creado esas civilizaciones en los continentes americanos, que ha dado al mundo páginas de arte, de belleza y de historia inmortales, que se viera abandonado en momentos tan trágicos por países fuertes, por países poderosos, por países al lado de sus fronteras, que no hubieran tenido más que tender una mano para que España entera se salvara, para que se hubiera evitado el horror de la guerra civil y quizá para que se evitara esa otra guerra internacional de que el mundo se siente amenazado. Y en este aislamiento y en esta soledad, allá la Unión de Repúblicas Soviéticas, de un lado, lejos de nosotros, y vosotros aquí, al otro lado del continente, sin obligación ninguna, nos habéis tendido la mano de amigos, nos habéis ayudado y, lo que es más, nos habéis dado, nos estáis dando, el apoyo moral que para la defensa de la causa de nuestro pueblo vale tanto como el apoyo material. (Aplausos). Con cuán profunda pena oía yo la parte del informe del notabilísimo discurso del señor Miguel Angel Menéndez Reyes, referente a la actitud de la Colonia Española en México. Efectivamente, nosotros, en la Embajada, en nuestra obligada labor de vigilancia y defensa de nuestros intereses, hemos aportado documentos decisivos que prueban la bajeza moral, la traición, la deslealtad con su patria y la patria que les da cobijo, de parte de la Colonia Española de México.

Desgraciadamente, lo que ocurre con la Colonia Española en México es único en toda América. Desde los Estados Unidos hasta Chile, la inmensa mayoría de los españoles son leales a la causa de su patria: cotizan dinero; envían a sus hijos a luchar en las filas del Gobierno; realizan toda labor de propaganda necesaria para defender a su país. ¿Por qué son una excepción los españoles residentes en México? No lo sé. Sí algo sospechoso, de lo que no puedo estar seguro, no puedo hacer tampoco afirmación alguna. Yo ya dije en otra ocasión, y quiero creer, para justificación de esos españoles, que están engañados; que la infame propaganda con que al principio de la contienda se nos quiso hundir a los españoles leales en olas de cieno y de infamia, ha prendido en ellos, y que de buena fe creen que nosotros los rojos somos bandidos, somos asesinos que no hemos hecho más que aniquilar a la patria.

A esos españoles, si me oyen, les digo: Estáis profundamente equivocados. España tenía un gobierno elegido por sufragio universal en las elecciones ganadas contra sus enemigos, con la guardia civil en la calle, con las formidables divisiones montadas por la acción popular española, con la lucha de la Falange, con la persecución en el Norte de España de las fuerzas populares que no acababan de liquidar su innoble represión de la revolución de octubre de mil novecientos treinta y cuatro; y en estas condiciones en las que probablemente jamás ningún pueblo pudo triunfar en sus elecciones, España llevó al poder un gobierno de Frente Popular, un gobierno que no se puede decir, y sigue siendo una infamia repetirlo, si es que esto pudiera ser infamia, que no lo es, que era un gobierno comunista. España en aquellos momentos no tenía relaciones con la Unión de las Repúblicas Soviéticas, ni diplomáticas, ni materiales, ni de ningún género; en cambio, la Unión de las Repúblicas Soviéticas sí estaba reconocida, protegida y amparada por las potencias fascistas que han invitado a España a que luche contra el Ejército español. En esas elecciones se llevó al Parlamento a una minoría comunista, y el Gobierno estaba dominado por los Partidos Izquierda Republicano, por el Partido Socialista, con un equilibrio gubernamental ajustado a las circunstancias económicas e internacionales de España. En esas condiciones se sublevan los militares rebeldes, y como no pueden triunfar en los primeros momentos, acuden a la intervención extranjera, y se vuelcan en España docenas y docenas de miles, no de voluntarios, de Cuerpos de Ejército, de hombres enviados por los Gobiernos de Alemania e Italia; y por si fuera poco, a las hordas marroquíes, al pueblo que España tenía el destino histórico de civilizar, se les lanza sobre la España civilizada y culta; y las hordas salvajes marroquíes asaltan, atropellan, violan, asesinan y roban, porque su mentalidad de pueblos primitivos no les permite hacer otra cosa y porque no serían ellos los responsables de tales crímenes, sino lo son los que con la espada en una mano y la cruz en la otra, según dicen ellos, querían salvar a España de una cultura y de una civilización que no es posible que ellos salven, porque personalmente no la poseen.

Sepan todo esto los españoles de México, y si el pueblo en un principio, en los primero momentos, sin autoridades, sin orden, sin organización, cometió excesos y abusos que nosotros no negamos, ni negaremos jamás, lo hizo como una fuerza biológica, como una fuerza de la Naturaleza, como un cataclismo que sale de sus causes, que sale de las entrañas de la tierra y arrasa y aniquila lo, que encuentran en su trono; pero no son ellos los autores materiales de esos desafueros, tampoco los responsables serán siempre los que sublevándose pusieron a la mina la mecha que dio lugar a la explosión. Y el Gobierno español, sin

autoridad, sin orden, sin Ejército y sin nada, lenta y pacientemente va construyendo todo, y en estos momentos España no sólo posee todo lo que había perdido, sino algo más, porque es de admirar que bajo el fragor de los estallidos de las bombas de los aeroplanos, bajo los cañonazos que continuamente caen sobre la ciudad de Madrid, prosigue la labor de cultura: los sabios en sus laboratorios, los estudiantes en las universidades, los niños en las escuelas, los jóvenes también en las academias militares, y producen obras de las que han llegado aquí ejemplares a México, en el terreno de la ciencia, de la Medicina, del arte militar, como en España no se había hecho nunca en tiempos normales. Y España no está entregada al extranjero; el Gobierno legítimo de España no la tiene entregada al extranjero; paga la guerra con sus propios recurso; paga la guerra, efectivamente, con el oro del Banco de España, oro que pertenece legítimamente al pueblo español; no ha tenido necesidad de vender el territorio, de entregar las islas mediterráneas y oceánicas a los invasores extranjeros. El día de mañana que gane la guerra, deberá lo que adeude legítimamente a los acreedores que le hayan suministrado lo que España necesita para la guerra; pero no ha hipotecado las riquezas naturales, no ha hipotecado las minas, los puertos, las aduanas. Y será inútil que Franco diga que no se ha cedido ni una parcela de territorio nacional, porque cuando se venden las fuentes económicas de riqueza de un país, se ha vendido la soberanía. País que pierde su independencia económica, pierde su soberanía. (Aplausos nutridos).

Y termino diciendo a esos españoles de México: aunque queráis, no dejaréis de ser españoles. Ya sabemos que si ganareis la guerra, que no la ganaréis, nos privaríais de la nacionalidad, porque los estáis diciendo, que no somos españoles los que amamos a nuestra patria, como vosotros no sois capaces de amarla, porque por un privilegio de la vida no tuvimos necesidad de abandonarla para ganarnos la vida en un suelo extranjero; pero hemos vivido siempre allí dedicados a una labor de cultura y de civilización. Sabemos amar y sentir a la patria mucho más que vosotros. Pero no por eso pensamos que vais a dejar de ser españoles. Lo acaba de decir el Presidente del Consejo de Ministros, Doctor Negrín, en el discurso pronunciado en la última reunión del Parlamento de Montserrat: "Después de la guerra, no pensamos en venganzas; no pensamos ir al terreno dominado por vosotros a ejercer represalias".

Así nosotros también aquí: a los españoles que están bajo el dominio de Franco, como a los que están en América y no quieren reconocer al Gobierno legítimo de España, les decimos: "No sólo sois españoles y lo seréis siempre, sino que hoy y mañana estaréis bajo la soberanía del Gobierno legítimo de España, y aquí en el extranjero la Representación de España, grande o pequeña, tiene en cuenta siempre que sois españoles, para protegeros, para ampararos, para respetaros en vuestros derechos, en vuestros intereses, siempre que vayáis en armonía con la legislación, con la evolución social del país que os da cobijo. (Aplausos). Pero si no, si como ha dicho el Diputado señor Menéndez, sois traidores a aquella patria y a ésta, en cuanto a nosotros, el castigo de nuestra ley, y en cuanto al Gobierno que nos reconoce y que nos ampara, la petición de que haga caer las leyes del país que sancionen vuestra traición. (Aplausos).

Afortunadamente poco a poco se va haciendo la luz en los espíritus, y la situación de esos españoles, de hace unos meses, no es ya la misma de hoy. Una propaganda inteligente, una mayor ecuanimidad y serenidad en las informaciones de prensa y lo que ellos mismos van sabiendo sobre los dolores y las desgracias de España, empieza a hacer que vacilen sus espíritus. ¡Que pronto, españoles de México, reconozcáis el error en que habéis caído! ¡Que pronto reconozcáis que vuestra patria está defendida por los heroicos milicianos, está defendida por ese Ejército que al cabo de unos meses de desgracia, por ineficacia militar, toman en una operación rápida, fulminante, la capital de Teruel, y que en estos momentos bloqueado el Mediterráneo, bajo la hostilidad de las escuadras de las potencias fascistas, acaba de librar una batalla naval grandiosa en la que comienza a hundirse el semipoderío naval, marítimo, del caudillo traidor.

Pronto, españoles, reconoceréis vuestro error; pronto os uniréis a este pueblo que está dando al mundo esta lección de respeto al derecho internacional, que es también uno de los grandes patrimonios de la cultura española, porque el Padre Victoria y el Padre Suárez, grandes teólogos y jurisconsultos, han laborado la doctrina del Derecho Internacional, que no es sólo para humanizar las guerras, sino para evitarlas, para impedir las agresiones injustas, para proteger a los pueblos débiles.

Ese Derecho Internacional que todos los pueblos han olvidado, menos vosotros, mexicanos, que no lo olvidáis, porque en vuestro seno también estáis laborando un derecho, una economía, que es el compendio y resumen de todo lo que en el mundo se ha dicho y escrito en pro de la civilización, en pro de la justicia, desde las páginas luminosas de Platón, desde los principios éticos del Evangelio, hasta las páginas hoy duras, dolorosas y sinceras de Carlos Marx, y cuantos hombres después de él han dado a los pueblos las pautas, las normas de la libertad y de la independencia económica. (Aplausos nutridos).

El C. Presidente: La Presidencia designa en comisión a los diputados César Martino... (Leyó. Insertar lista de comisiones).

El C. Presidente: Se designan las siguientes comisiones: para acompañar al representante del ciudadano Presidente de la República, a los ciudadanos César Martino, Efrén Peña Aguirre y Daniel C. Santillán; para acompañar al Encargado de Negocios de España, a los ciudadanos Ricardo G. Hill, Raúl I. Simancas y J. Jesús Rico; para acompañar a los representantes diplomáticos y consulares, y a los Secretarios de Estado y Jefes de Departamento, a los ciudadanos Aurelio Munguía H., Félix de la Lanza, Lindoro Hernández Alderete y Francisco Sotomayor Ruiz; y para acompañar a los representantes del Frente Popular Español y de la Sociedad "Amigos de España", a los ciudadanos José M. Cano, Damián L. Rodríguez y Arturo Vado.

Se levanta la sesión y se cita a los miembros del Bloque para pasado mañana a las cinco de la tarde.