Legislatura XLVIII - Año III - Período Extraordinario - Fecha 19730221 - Número de Diario 14

(L48A3P1eN014F19730221.xml)Núm. Diario:14

ENCABEZADO

DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

XLVIII LEGISLATURA

Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración Local de Correos, el 21 de septiembre de 1921

AÑO III México, D.F., Miércoles 21 de Febrero de 1973 TOMO III. - NUM. 14

PERÍODO EXTRAORDINARIO

CONGRESO GENERAL

SUMARIO

Apertura

Se abre la sesión de Congreso General

Comisión

Con base en el Acuerdo adoptado por la Directiva de esta Cámara y la del Senado, se designa en comisión al C. diputado Lis H. Ducoing y al C. senador Enrique Olivares Santana para que introduzcan al C. Presidente de la República a este recinto

Exposición del C. Presidente de la República

El C. licenciado Luis Echeverría Alvarez, con base en el artículo 88 Constitucional expone y fundamenta la solicitud de permiso para ausentarse del Territorio Nacional y los motivos de su visita a Canadá, Reino Unido, Bélgica, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y República Popular China

Reconocimiento

La Presidencia en nombre del Congreso expresa su reconocimiento al C. licenciado Luis Echeverría Alvarez, porque su presencia en los términos en que se ha efectuado, propicia y fortalece la colaboración de los Poderes

Acta

Lectura y aprobación del acta de esta sesión. Se levanta la sesión

DEBATE

PRESIDENCIA DEL C. RAFAEL CASTILLO CASTRO

(Asistencia de 197 ciudadanos diputados y 58 ciudadanos senadores.)

APERTURA

- El C. Presidente (a las 11:45 horas): Se abre la sesión de Congreso General. Se suplica al C. Presidente de la H. Cámara de Senadores y al C. Presidente de la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación, pasen a ocupar su sitio en esta Presidencia.

COMISIÓN

El C. Presidente: En atención al acuerdo adoptado por las directivas de las Cámaras de Diputados y Senadores en el sentido de señalar esta fecha para escuchar del ciudadano Presidente de la República los motivos y objetivos de sus visitas de Estado en el exterior, se designan en comisión para recibir e introducir al salón al ciudadano licenciado Luis Echeverría Alvarez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a los ciudadanos senador profesor Enrique Olivarez Santana y diputado licenciado Luis H Ducoing.

Se declara un receso en espera del ciudadano Presidente de la República.

- El C. Presidente (a las 12:00 horas): Se reanuda la sesión de Congreso General (Honores e Himno Nacional.) (Aplausos.)

- El mismo C. Presidente: En oficio de fecha 13 de febrero, la Secretaría de Gobernación envió, propuesta del C. Presidente de la República para que la Comisión Permanente adicionara el decreto de convocatoria a Período Extraordinario de Sesiones, a fin de facultar al Congreso de la Unión a conocer de una solicitud para ausentarse del Territorio Nacional, con el objeto de efectuar diversas visitas de Estado, la cual presentaría oportunamente. En esa solicitud el Titular del Poder Ejecutivo manifestó su deseo de exponer personalmente ante este Congreso de la Unión los objetivos precisos de las referidas visitas de Estado, así como las metas de la nueva política exterior del Gobierno y su estrecha vinculación con el desarrollo nacional.

En consecuencia, tiene la palabra el C. licenciado Luis Echeverría Alvarez, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

EXPOSICIÓN DEL C. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

- El C. Lic. Luis Echeverría Alvarez:

Honorable Congreso de la Unión:

En acatamiento a lo dispuesto por el artículo 88 de nuestra Constitución Política, con respeto solicito, mediante este documento, que hoy entrego a ustedes por conducto del Senado de la República, el permiso necesario para ausentarme del Territorio Nacional.

La importancia que a juicio del Ejecutivo tiene la visita que se propone hacer a seis naciones con las que México mantiene cordiales relaciones de amistad, lo conduce a presentarse en este recinto para dar cuenta, personalmente, a la Honorable Representación Nacional - y por ella a toda la opinión del país - de los motivos y finalidades que la determinan.

El mundo se encuentra en una fase decisiva de su evolución y todos los signos anuncian el final de una etapa histórica y el principio de otra. El sistema internacional establecido al término de la Segunda Guerra Mundial, está hoy sometido a un proceso de profundas transformaciones. A ello se debe la preocupación de todos los pueblos por encontrar fórmulas nuevas que rijan la convivencia entre las naciones.

La postguerra se caracterizó por el enfrentamiento de dos grandes centros de poder que dividieron al mundo y entorpecieron las relaciones entre los demás pueblos del orbe.

El antagonismo de bloques cerrados predominó en el panorama internacional. La conducta de los pequeños y medianos países, y aun la de muchas naciones industrializadas, se vio supeditada a las necesidades estratégicas de la llamada "Guerra fría".

Crueles conflictos localizados surgieron como desahogo circunstancial de una gran confrontación bélica en ciernes. Las relaciones económicas entre los países fueron duramente restringidas por razones políticas. También se encasillaron las conciencias. Se vivieron años de lamentable intolerancia ideológica.

Transcurridas casi tres décadas desde la última conflagración mundial, el horizonte político ha variado de modo sustancial. Las grandes potencias parecen haber comprendido la esterilidad de la intransigencia. El resurgimiento de otras naciones altamente industrializadas y su irrupción en los mercados alteraron radicalmente la composición de las fuerzas económicas internacionales.

Los privilegios políticos son en nuestros días, desbordados por las exigencias de la expansión económica. Países hasta ahora sojuzgados hacen valer demandas largamente diferidas y exigen la participación que les corresponde en la conformación del futuro.

La descolonización política es, al menos en lo formal, un hecho histórico casi totalmente consumado. En la actualidad es tres veces mayor el número de Estados soberanos que el que concurrió a la fundación de las Naciones Unidas.

La aparición de nuevos centros de poder, la destrucción de alianzas que parecían inconmovibles, la disminución de las tensiones y el entendimiento - primero secreto y luego manifiesto - entre antiguos rivales, indican con claridad que hemos llegado al término de la "guerra fría".

El tránsito del bipolarismo al policentrismo ha determinado una mayor participación de las naciones medianas y pequeñas en los foros internacionales. Merced a la decisión con que son planteadas y a la razón en que se fundan, sus posiciones y demandas comienzan a ser tomadas en cuenta para la definición del orden que habrá de regir el mundo en los próximos decenios. Para los países en vías de desarrollo, permanecer al margen de las grandes corrientes del pensamiento, de la tecnología y del capital, significaría la prolongación de las escuelas coloniales y el afianzamiento de las esferas tradicionales de influencia.

Con la decadencia de los sistemas cerrados de dominación internacional se inicia una época en que la negociación abierta puede favorecer relaciones más libres y equitativas entre los Estados. El aislacionismo es hoy, más que nunca, doctrina impracticable. El progreso de cada pueblo depende cada vez en mayor medida de la forma como establezca relaciones complementarias con los demás.

México no quiere ser espectador inerte de la historia. No aceptamos que la nueva composición del mundo se resuelva de manera exclusiva por los grandes centros de poder sin que en ella participen países que, como el nuestro, no pretenden forma alguna de dominación, sino el bienestar de su pueblo, el mejoramiento de sus condiciones de vida y el progreso en la paz y la libertad. (Aplausos.)

Debemos cobrar mayor conciencia de que nuestro destino está ligado a las transformaciones que ocurren más allá de nuestras fronteras. Abstenernos de participar en ellas, significaría transferir al exterior la posibilidad de determinar el futuro de la nación y comprometer los perfiles de su identidad. Equivaldría, también, a desplazar el ejercicio de la soberanía a centros de poder ajenos al país. Es por ello necesario multiplicar contactos con el exterior, hacer de la diplomacia un medio más apto para la defensa de nuestro principios e intereses y salir al mundo para enfrentar los problemas que nos afectan.

La tradición histórica de nuestro pueblo y la firmeza de su conducta en sus relaciones con los demás países, confieren a la palabra de México, una especial respetabilidad en los foros internacionales.

Consciente del papel que le corresponde, México ha demandado a las naciones poderosas que coadyuven en el establecimiento de un orden mundial justo que haga viable la lucha por la dignidad humana y el progreso compartido. Ha reafirmado, igualmente, su solidaridad con los países del Tercer Mundo que pugnan, como el nuestro, por fortalecer su autonomía, por un trato equitativo y por una participación democrática en cuestiones que a todos afectan.

El Gobierno de la República ha llevado a cabo una política exterior independiente y ha manifestado su decisión de hacerlo aún con mayor vigor en los años venideros. Su doctrina exterior es clara y no tiene ambigüedades. Hemos manifestado nuestro repudio a todo género de intervención, cualquiera que sea su origen o el signo político que la ampare. El respeto al pluralismo ideológico es norma invariable de nuestras relaciones tanto internas como internacionales. (Aplausos.) En política interna da vida a nuestro sistema democrático y en la internacional responde a los principios esenciales que sustentamos: autodeterminación de los pueblos, no intervención e igualdad jurídica de los Estados.

Hemos insistido en el desarme general y completo y en la justicia social internacional, porque consideramos que la sola inexistencia de conflictos bélicos no puede asegurar sino una paz tensa e inestable, como la que ha vivido la humanidad durante los años recientes. Hemos expuesto en los foros de la Asamblea General de las Naciones Unidas y en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo las tesis que señalan nuestra posición en el mundo actual y las hemos reiterado, incesantemente, en el diálogo que hemos sostenido con los pueblos y gobiernos de otros países.

En las visitas de Estado que hicimos a Japón y a los Estados Unidos de Norteamérica planteamos las justas demandas que los pueblos en vía de desarrollo formulan a aquéllos que han alcanzado un gran progreso industrial.

En Perú y Chile, así como en ocasión de los intercambios que hemos tenido en nuestro propio territorio con los gobernantes de los países centroamericanos, de Panamá y de Ghana hemos ratificado nuestra solidaridad con quienes proponen nuevos caminos para mejorar su economía y consolidar su independencia.

A donde hemos ido, el nombre de México ha sido pronunciado con respeto. Nuestras entrevistas han rendido frutos concretos para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo y hemos tenido magníficas ocasiones de hacer valer la opinión de nuestro país respecto de las cuestiones que conciernen vitalmente al futuro de la humanidad.

Deseamos acrecentar los nexos que nos permitan diversificar la economía, escoger fuentes de tecnología aplicables a nuestras necesidades y buscar mercados para una creciente producción que absorba al desempleo. Deseamos también ampliar nuestro intercambio científico, cultural y turístico hacia todos los horizontes, sin prejuicios o temores, porque estamos ciertos de los valores que fundamentan la vida de la nación.

El ejecutivo a mi cargo considera ahora conveniente, para el mejor cumplimiento de nuestras metas nacionales, aceptar las invitaciones que en su oportunidad le fueron hechas por los gobiernos de Canadá Reino Unido, Bélgica, Francia, Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y la República Popular China

El viaje, de autorizarlo así este Honorable Congreso, se iniciaría en los últimos días del próximo mes y concluirá a fines de abril.

Tenemos la certidumbre de que estrechar nuestros vínculos con un vigoroso país de nuestro Continente, con miembros relevantes del Occidente Europeo y los dos más grandes conglomerados del orbe socialista, será provechoso para concertar medidas específicas de cooperación.

Los países con que estableceremos contacto, incluyendo la totalidad de los miembros de la Comunidad Económica Europea, cuya sede visitaremos tienen una población equivalente al cuarenta por ciento de la humanidad, generan más de un tercio de la producción mundial y realizan la mitad de las transacciones económicas internacionales. Sin embrago, ahora no efectuamos con ellos sino una mínima parte de nuestros intercambios. Los compartimientos virtualmente estancos en que el mundo se dividió durante décadas, impidieron a los países pobres acudir a enormes y lejanos mercados y a fuentes avanzadas de conocimientos tecnológicos.

En un mundo radicalmente distinto de aquel en que emprendimos nuestro proceso de industrialización, mal podríamos conformarnos con rutinas imitativas. La extensa gama de oportunidades tecnológicas surgidas en los últimos años, ofrece sin duda perspectivas inexploradas para el mejor aprovechamiento de nuestra riqueza. El futuro de las naciones en vía de desarrollo depende de su posibilidad de ampliar y modificar el sentido tradicional de sus nexos con las grandes sociedades industriales.

Contamos con una producción cada vez más diversificada y con potencialidades humanas y naturales insuficientemente aprovechadas. Un vasto sistema de intercambios recíprocos permitirá acelerar nuestra industrialización, acrecentar la oferta de empleo y elevar el nivel de vida de nuestros pueblos.

Simultáneamente, los países más avanzados podrán satisfacer mejor los requerimientos que derivan de sus propios avances como el abastecimiento de productos alimenticios y de bienes manufacturados.

Si el orden económico internacional se encuentra en transformación, también lo están las estructuras internas de las diversas áreas del mundo. Los países que, como el nuestro, han iniciado su desarrollo industrial, se encuentran frente a enormes problemas para cuya resolución es indispensable el incremento de intercambios.

México tiene necesidad creciente de equipo y de tecnología. Para obtenerlos sin mengua de su autonomía y de su estabilidad monetaria es preciso que la adquisición de conocimientos y de bienes de capital no representen ataduras de ningún género; que estemos en aptitud real de seleccionar las técnicas y procedimientos que mejor se apliquen a nuestra realidad y que favorezcan el progreso de la investigación en nuestro país.

Es deber del gobierno ofrecer a las fuerzas productivas una amplia gama de estímulos y opciones capaces de otorgar nuevos impulsos al crecimiento, de multiplicar las oportunidades de empleo y de consolidar la independencia. La expansión demográfica del país unida a deficiencias estructurales de la economía y al

escaso desenvolvimiento de nuestros intercambios con el exterior, inciden, en última instancia sobre los bajos ingresos y los reducidos niveles de ocupación en que se encuentran grandes sectores de la población.

No aspiramos a obtener ventajas, concesiones o privilegios que no sean fruto de intercambios mutuamente provechosos. Pero luchamos con denuedo y de acuerdo con los principios de cooperación libremente aceptados por todas las naciones, por lograr una apertura de los mercados en los grandes centros de consumo, precios justos y estables para nuestros productos y condiciones de intercambio que consideren las diferencias derivadas del estadio de desarrollo en el que México se encuentra.

Requerimos también que la inversión extranjera por la que absorbemos excedentes de capital de otras regiones del mundo, sea complementaria de los esfuerzos nacionales; que su diversificación sea garantía de independencia y que se oriente de tal modo que represente un avance real de nuestro aparato productivo y un incremente sustancial de nuestras exportaciones. (aplausos.)

El último cuarto de siglo se caracteriza por la expansión sin precedentes de las empresas transnacionales. Casi todos los gobiernos de los países de Occidente coinciden en la preocupación de regular su actividad que trasciende las fronteras y distorsiona la economía de las naciones. Esa preocupación no es exclusiva de los países débiles, afecta inclusive a las sociedades industriales y las hace modificar sus sistemas de control.

Proteger a México de los efectos que el fenómeno provoca representa el sentido último de los proyectos de Ley para la Transferencia de Tecnología y el Uso de Patentes y Marcas y de la Ley que Promueve la Inversión Mexicana y regula la Inversión Extranjera, instrumentos normativos que fueron sometidos a la consideración de esta Honorable Representación Nacional.

El empeño del gobierno y de los factores productivos en ese sentido, el nuevo marco jurídico que estamos dando a nuestra economía, no bastarían, sin embargo, para alcanzar los objetivos que nos proponemos si no aprovechamos las oportunidades que ofrece la nueva coyuntura internacional. Quienes padecen desempleo o una inadecuada remuneración por su trabajo, por la insuficiente expansión del aparato productivo, esperan de sus dirigentes acciones decididas y eficaces.

La modificación del orden económico se manifiesta por la aparición de ajustes al sistema monetario internacional y la tendencia a la redistribución de mercados por métodos y amenazas proteccionistas. Presenciamos importantes negociaciones entre las potencias del orbe ante las cuales no podemos permanecer pasivos. Cada decisión que adopten tiene consecuencias tal vez irreparables para los países en desarrollo (aplausos).

Nuestras metas de progreso con justicia, de, crecimiento con igualdad de oportunidades, difícilmente o quizá nunca podrán alcanzarse mientras la economía internacional mantenga relaciones de dominación y dependencia.

El orden mundial se funda todavía en las necesidades de una economía de guerra y en la inercia de antiguos sistemas de explotación. La cifra que los países evolucionados destinan a programas de ayuda para el desarrollo es quince veces inferior al gasto total de la política armamentista, sin contar que ambas están diseñadas para beneficiar en última instancia la expansión de los países desarrollados.

Reafirmamos nuestra convicción en el sentido de que las medidas que perjudiquen a las economías de las naciones del Tercer Mundo constituyen una amenaza real para la convivencia internacional y a la larga se convertirán en causantes de crisis en el interior de las propias naciones industriales. (Aplausos.)

La seguridad colectiva depende en gran parte del equilibrio que alcancen las relaciones económicas internacionales, de la capacidad efectiva que tengan los países menos avanzados para producir bienes que, colocados en los mercados internacionales, satisfagan las necesidades de aprovisionamiento de los países industrializados; pero que, sobre la base de transacciones justas, faciliten a aquéllos los recursos financieros y técnicos con qué transformar estructuras ancestrales de miseria y explotación.

Por esta razón en abril de 1972, pugnamos en el foro de la Tercera UNCTAD porque se desprenda la cooperación económica del ámbito de la buena voluntad para cristalizarla en el campo del derecho. La adopción de un texto de validez universal como el que México ha propuesto, trasciende intereses regionales o nacionales, en el tiempo y en el espacio. Es una fórmula capaz de contribuir a la creación de una paz duradera y un compromiso que pone a prueba la decisión auténtica de cooperación de los países más fuertes.

La mayoría de las naciones que visitaremos, de conceder su autorización este Honorable Congreso, forman parte del grupo de trabajo encargado de elaborar el texto del proyecto de la Carta de los Deberes y Derechos económicos de los Estados, que México propuso a la comunidad internacional y que luchamos porque sea sometido este año a la consideración de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Los miembros de la comunidad internacional con mayor poder de decisión tienen también más grave responsabilidad en la conformación del orden futuro. México estima necesario llevar, ante potencias mundiales, cuya constelación de interés las coloca frente a pequeños países, principios y estrategias de colaboración capaces de dar sentido al horizonte de paz que se anuncia.

Haremos propicia la ocasión para insistir, ante los países que aún no lo hayan hecho, que firmen los Protocolos I y II del Tratado de Tlatelolco para garantizar que América Latina sea una zona totalmente desnuclearizada. (Aplausos.)

Aliados al Tercer Mundo, solicitamos de las naciones poderosas que en su propio interés, entiendan los peligros que pueden derivarse

de una incomprensión sistemática hacia los problemas de las naciones menos desarrolladas.

Somos un país maduro, seguro de sí mismo y de sus principios. No aceptamos servidumbres espirituales ni materiales. Sólo aquéllos que viven en el pasado o que carecen de una conciencia verdaderamente libre podrán objetar nuestro derecho de estrechas relaciones con los países que, sea cual fuere su sistema político, nos ofrecen hospitalidad y nos proporcionan la ocasión de establecer intercambios en beneficio mutuo.

México tiene una definición política propia, nacida de su experiencia y consagrada en su Ley fundamental. La unidad nacional que ha conquistado le permite hoy actuar con plena madurez en el escenario internacional. No teme a ningún tipo de contagio ideológico y respeta las formas de vida que se han dado otros pueblos de igual manera que exige se respeten las suyas (Aplausos de pie.)

Para reducir tensiones y para conciliar voluntades resulta necesario el diálogo entre los representantes de distintos sectores y tendencias. Esta es una de las normas medulares que dirigen nuestra actividad en materia nacional e internacional. Nuestras relaciones con otros gobiernos, nuestra participación dinámica en los escenarios internacionales, es una exigencia del presente y una manera de abatir los obstáculos que se levantan entre los Estados y los equívocos que surgen de una falta de comunicación auténtica.

Para servir al país, para defender nuestros intereses, y para reafirmar los principios de nuestra doctrina internacional, iremos a donde sea necesario, de manera abierta y franca, sin tramar acuerdos a espaldas de la voluntad popular que representamos (Aplausos.)

No somos un país poderoso ni aspiramos a ejercer ningún género de hegemonía sino que, al contrario, afirmamos siempre con palabras y con hechos nuestra convicción profunda de que todos los pueblos tienen el derecho a gobernarse por sí mismos y definir el tipo de desarrollo que conviene a sus posibilidades y a sus propósitos.

La historia es un equilibrio dinámico entre la permanencia y el cambio. Cada hombre y cada comunidad deben encontrar, con imaginación, la respuesta adecuada al reto de su tiempo, sin traicionar su personalidad, ni equivocar sus objetivos.

Afirmamos la continuidad de las luchas de los hombres que emprendieron la Independencia, la Reforma y la Revolución. Su grandeza consistió, precisamente, en haber realizado, con lucidez y energía, las tareas que exigió su momento histórico. Es responsabilidad de nuestra generación esforzarse porque México borre todo vestigio de dependencia y participe creadoramente en la configuración de la nueva sociedad internacional. (Aplausos.)

Sólo conquista el derecho a la libertad quien asume una actitud mental independiente. No es hora de indecisiones. La preservación de la autonomía política exige, más que en otras épocas, una acción múltiple y perseverante en favor de la autonomía económica y de la liberación social de nuestro pueblo. Futuras generaciones nos reprocharían, con razón, si no aprovechamos ahora las alternativas que se ofrecen delante de nosotros; si no libramos, en todos los frentes, la batalla de México. (Aplausos.)

Honorable Congreso:

Es ésta, magnífica ocasión para que el Ejecutivo deje constancia de su reconocimiento por la dedicación, el patriotismo y el sentido democrático con que las Cámaras de Diputados y Senadores han trabajado en Sesiones Ordinarias y Extraordinarias para dar cima al enorme esfuerzo de transformación legislativa emprendido por el país. (Aplausos.)

La misma decisión de trabajo y empeño por representar fielmente la voluntad popular, que motivó al Poder Legislativo para el desempeño de su tarea, nos inspira en la obra cotidiana y nos hará llevar a distintas latitudes la voz que afirme los principios nacionales y abra a nuestros compatriotas caminos más seguros para su progreso.

La rica experiencia obtenida por muchos de ustedes, señores legisladores, como consecuencia de los viajes oficiales que han llevado a cabo en otros países, así como los frutos obtenidos en las reuniones interparlamentarias, les habrá demostrado, sin duda, la utilidad del diálogo en el mundo contemporáneo. Les habrá hecho aquilatar el significado que tiene en el momento actual, un viaje como el que nos proponemos realizar.

Agradezco a los señores senadores de la República y a los señores diputados federales, la atención que han tenido a bien conceder a mi solicitud que les estimaré sea resuelta afirmativamente. Rúbrica". (Aplausos nutridos.)

RECONOCIMIENTO

El C. Presidente: Señor Presidente de la República: esta Representación Nacional considera que la asistencia de usted a este Recinto Legislativo para exponer los propósitos y objetivos de su visita de Estado a Canadá, Reino Unido de Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas y República Popular China, es un significativo testimonio de la estrecha colaboración que priva entre los poderes públicos de la nación.

Este acto entraña el reconocimiento de la eminente potestad del Congreso de la Unión de ser representante directo del pueblo mexicano y que por tanto se estima que es el conducto adecuado para dar a conocer a toda la nación las razones y motivos del viaje mencionado. Tenga usted la plena seguridad de que estas Cámaras Legislativas, al resolver oportunamente sobre la solicitud de permiso para que usted se ausente del país, habrá de ponderar con actitud reflexiva y juiciosa, los motivos y propósitos de sus visitas de Estado, cumpliendo de esta manera con los mandatos constitucionales que norman la función legislativa.

El H. Congreso de la Unión expresa su reconocimiento a usted, señor Presidente de la República, por haber propiciado este

acontecimiento institucional que reviste gran trascendencia y constituye un señalado estímulo para el desarrollo futuro de las actividades legislativas. (Aplausos.)

- Trámite: Por cuanto hace a la solicitud para ausentarse del Territorio Nacional formulado por el C. Presidente de la República, esta Directiva ruega a la Cámara de Senadores, se aboque al conocimiento inicial de la misma. Se ruega a la Comisión, designada para acompañar al C. Presidente de la República, se sirva hacerlo en el momento en que desee retirarse.

(Se rinden los honores de ordenanza y el C. Presidente se retira del recinto.)

ACTA

- El C. secretario Melgar Aranda, Antonio:

Acta de la sesión del H. XLVIII Congreso de la Unión, efectuada el día veintiuno de febrero de mil novecientos setenta y tres. Presidencia del C. Rafael Castillo Castro.

En la ciudad de México, a las once horas y cuarenta y cinco minutos del miércoles veintiuno de febrero de mil novecientos setenta y tres, se abre la sesión de Congreso General, con asistencia de ciento noventa y siete ciudadanos diputados y cincuenta y ocho ciudadanos senadores, según declara la Secretaría una vea que pasa lista.

La Presidencia manifiesta que en atención al acuerdo adoptado por las Directivas de las Cámaras de Diputados y Senadores, en el sentido de señalar esta fecha para escuchar del C. Presidente de la República, los motivos y objetivos de sus visitas de Estado en el exterior se designan en comisión para recibir e introducir al Salón al C. licenciado Luis Echeverría Alvarez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a los ciudadanos senador profesor Enrique Olivares Santana y diputado licenciado Luis H. Ducoing.

Después de un breve receso se reanuda la sesión.

El C. Presidente da a conocer a la Asamblea que en oficio de fecha 13 de febrero, envió la Secretaría de Gobernación propuesta del C. Presidente de la República, para que la Comisión Permanente adicionara el Decreto de Convocatoria a Período Extraordinario de Sesiones, a fin de facultar al Congreso de la Unión a conocer de una solicitud para ausentarse del Territorio Nacional, con el objeto de efectuar diversas visitas de Estado; en esa solicitud el Titular del Poder Ejecutivo manifiesta su deseo de exponer personalmente ante este Congreso de la Unión los objetivos precisos de las referidas visitas de Estado así como las metas de la nueva política exterior del Gobierno y su estrecha vinculación con el desarrollo Nacional y concede la palabra al Titular del Ejecutivo.

El C. licenciado Luis Echeverría Alvarez, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, hace uso de la palabra para explicar al Congreso de la Unión, las razones de las visitas de Estado que efectuará a seis países y da a conocer el objetivo fundamental de su próxima gira internacional en la que buscará nuevos y más amplios mercados a los productos mexicanos; buscará encontrar nuevas oportunidades que sean útiles para el desarrollo de la economía de México, para establecer mejor niveles de vida del pueblo, y también para desarrollar vínculos de amistad y de intercambio científico y cultural con otras naciones, y acudir a otras fuentes de ciencia, de tecnología y de productos que puedan ser útiles al país.

La Presidencia a nombre de la Representación Nacional, manifiesta que la asistencia del C. Presidente de la República, a este Recinto Legislativo para exponer los propósitos y objetivos de su visita de Estado a Canadá, Reino Unido de Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Unión de República Soviéticas Socialistas y República Popular de China, es un significativo testimonio de la estrecha colaboración que priva entre los poderes públicos de la nación; y expresa el reconocimiento del H. Congreso de la Unión, por haber propiciado este acontecimiento institucional que reviste gran trascendencia y constituye un señalado estímulo para el desarrollo futuro de las actividades legislativas.

Al finalizar ruega a la H. Cámara de Senadores se aboque al conocimiento inicial de la solicitud del C. Presidente de la República para ausentarse del Territorio Nacional.

La misma comisión designada para acompañar al C. Presidente de la República, se sirve hacerlo al retirarse del Salón.

A las doce horas y cuarenta y cinco minutos se levanta la sesión de Congreso General.

Está a discusión el acta. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, sírvanse manifestarlo. Aprobada.

Señor Presidente, agotados los asuntos en cartera.

- El C. Presidente ( a las 12:45 horas): Se levanta la sesión de Congreso General.

TAQUIGRAFÍA PARLAMENTARIA Y

"DIARIO DE LOS DEBATES"