Legislatura XLV - Año II - Período Comisión Permanente - Fecha 19630419 - Número de Diario 56

(L45A2PcpN056F19630419.xml)Núm. Diario:56

ENCABEZADO

MÉXICO, D. F., VIERNES 19 DE ABRIL DE 1963

DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

Registrado como artículo de 2a. clase en la Administración Local de Correos,

el 21 de septiembre de 1921.

AÑO II. - PERIODO ORDINARIO XLV LEGISLATURA TOMO I. - NÚMERO 56

SESIÓN

DE LA

H. COMISIÓN PERMANENTE

EFECTUADA EL DÍA

19 DE ABRIL DE 1963

SUMARIO

1.- Se abre la sesión. Se lee y aprueba el acta de la sesión anterior.

2.- Los CC. diputados Armando B. Chávez y Armando Arteaga Santoyo y los CC. senadores Natalio Vázquez Pallares y Manuel Moreno Sánchez hacen uso de la palabra para comentar y glosar el reciente viaje efectuado por el Primer Magistrado de la Nación, licenciado Adolfo López Mateos a varios países de Europa. El C. senador Moreno Sánchez, además, dio a conocer sus observaciones personales de la visita que, junto con dos parlamentarios mexicanos, hizo a varios países del Continente africano. Se levanta la sesión.

DEBATE

Presidencia del

C. MANUEL MORENO SÁNCHEZ

(Asistencia de 21 ciudadanos representantes.)

El C. Presidente (a las 12.20 horas): Se abre la sesión.

- El C. secretario Cervantes Corona, J. Guadalupe (leyendo):

"Acta de la sesión celebrada por la Comisión Permanente del XLV Congreso de la Unión, el día cuatro de abril de mil novecientos sesenta y tres.

"Presidencia del C. senador Manuel Moreno Sánchez.

"En la ciudad de México, a las doce horas y cuarenta minutos del jueves cuatro de abril de mil novecientos sesenta y tres, se abre la sesión con dieciocho ciudadanos representantes, misma asistencia de la secreta inmediata anterior.

"Se da lectura a la Orden del Día.

"Sin debate se aprueba el acta de la sesión anterior, celebrada el día veintiocho de marzo próximo pasado.

"La Secretaría da cuenta con los documentos en cartera.

"Oficios de la Secretaría de Gobernación relativos a solicitudes de permiso para que los CC. Miguel Alemán y Cristóbal Lara Beautell, puedan aceptar y usar condecoraciones que les fueron conferidas por los Gobiernos de Italia y El Salvador. Recibo, y a la Comisión de Puntos Constitucionales.

"Las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina, por conducto de la de Gobernación envían, para los efectos de la fracción II del artículo 76 de la Constitución Federal, las hojas de servicios de los siguientes jefes del Ejército y de la Armada: general brigadier, José Miguel Ortega Casanova; vicealmirante, Serafín Fernández Pizarro; vicealmirante, Antonio J. Aznar Zetinea; contralmirante, Alfonso Vargas García; vicealmirante, Jorge Mancisidor Salas; contralmirante, Miguel Roca Ortiz; contralmirante, Mario Lavalle Argudín; vicealmirante, Lorenzo Egurrola Jiménez; capitanes de navío José Ponce de León Tirado, Antonio Campillo Reynaud y Félix Arruti Iturrios. Recibo, y resérvense para la Cámara de Senadores.

"La Secretaría de Gobernación transcribe una aclaración de la Secretaría de la Defensa Nacional, en relación a la hoja de servicios del coronel del Servicio de Justicia Militar Alberto Escobedo Barajas, cuya ratificación se encuentra pendiente en el Senado. Recibo, y resérvese para la Cámara de Senadores.

"La Legislatura de Michoacán comunica la clausura del primer período ordinario de sesiones prorrogado, correspondiente al primer año de ejercicio y la designación de su Diputación Permanente. De enterado.

"Oficios de los Congresos de Coahuila y Guerrero referentes al acuerdo tomado por esta Comisión Permanente, sobre la trascendencia y sentido del esfuerzo gubernativo que con los libros de texto gratuito se viene realizando. A sus antecedentes.

"Invitación del C. Norberto López Avelar, Gobernador Constitucional del Estado de Morelos, a la ceremonia luctuosa que para conmemorar el XLIV aniversario de la muerte del general Emiliano Zapata, tendrá lugar el día 10 del actual, en la ciudad de Cuautla, Mor.

"Para representar a esta Comisión Permanente se designa en comisión a los ciudadanos: senador Eliseo Aragón Rebolledo, diputado Salvador López Avitia senador Francisco Hernández y Hernández y diputado secretario Carlos Sansores Pérez.

"El C. senador Carlos Román Celis presenta una proposición por escrito para que sean trasladados a la patria, los restos del doctor José María Luis Mora que se encuentran sepultados en la ciudad de París, Francia.

"Para fundarla y solicitar la dispensa de trámites, hace uso de la palabra el propio senador Román Celis.

"La Asamblea, en votación económica, dispensa los trámites y acto seguido se pone a debate. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica, se aprueba la proposición.

"Solicitud de la Confederación de Estudiantes del Estado de Chiapas para una emisión de timbres postales para conmemorar el centenario del nacimiento del nacimiento del Patricio Belisario Domínguez. Recibo, y túrnese a los representantes del Poder Legislativo en la Comisión Nacional para las conmemoraciones cívicas de 1963.

"Dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales que determina se archive el expediente que contiene la solicitud del C. Héctor Acuña Monteverde para aceptar y usar una condecoración de carácter científico que le confirió el Gobierno de Guatemala, por no ser necesario el permiso del Congreso de la Unión o de su Comisión Permanente.

"En votación económica se aprueban los Puntos de Acuerdo del dictamen.

"Tres dictámenes de la Comisión de Puntos Constitucionales en que se concede permiso a los ciudadanos que a continuación se mencionan, para aceptar y usar condecoraciones de gobiernos extranjeros: Agustín Leñero, la Orden de la Estrella Polar, que en el grado de Gran Banda le confirió el Gobierno de Suecia; Guillermo Tardiff, la Orden de la Corona de Bélgica, que en el grado de Comendador le confirió el Gobierno de dicho país y José de Jesús Clark, la Orden de "Duarte Sánchez y Mella", que le confirió el Gobierno de la República Dominicana.

"Puestos a discusión sucesivamente y sin debate en ninguno de los casos, en votación nominal se aprueban los tres proyectos de decreto, por unanimidad de veintiún votos. Pasan al Ejecutivo Federal para efectos constitucionales.

"El C. senador Manuel Moreno Sánchez, Presidente de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, presenta a la Asamblea, la siguiente proposición "Para realizar en nombre del Congreso Mexicano la visita a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas conforme a la invitación que ha sido hecha y reiterada desde el año antepasado por el Soviet Supremo de la URSS, se designa una delegación compuesta por 4 senadores y 4 diputados que inicie la mencionada visita a partir del 1o de mayo próximo en la ciudad de Moscú. Al terminar la visita de la Unión Soviética, dicha delegación, dividida en dos grupos regresará a través de diversos países del norte y del sur de Europa a Francia, para entregar, en nombre del Congreso Mexicano a la Casa Francia- América el busto del libertador Miguel Hidalgo y Costilla que fue ofrecido por la Misión Parlamentaria que visitó Europa en el año 1960, y en caso de que proceda hacerlo, recibirá los restos del ilustre doctor José María Luis Mora para acompañarlos de la ciudad de París, a la capital de la República.

"Dicha delegación será integrada por los siguientes legisladores:

"Senador licenciado Eliseo Aragón Rebolledo, senador doctor Rafael Moreno Valle, senador licenciado Guillermo Ramírez Valadez, senador licenciado Natalio Vázquez Pallares, diputado ingeniero José López Bermúdez, diputado ingeniero Norberto Aguirre, diputado Juan Figueroa Velasco, diputado doctor Amadeo Narcia Ruiz."

"A discusión, no habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se aprueba la anterior proposición.

"A las trece horas y diez minutos se levanta la sesión y se cita para el jueves once del corriente, a las doce horas."

Está a discusión el acta. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa sírvanse manifestarlo. Aprobada.

El C. Presidente: Tiene la palabra el señor diputado Armando B. Chávez M.

El C. Chávez M., Armando B.: Señor Presidente. Señores miembros de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión:

"Estamos en época de recordaciones centenarias.

Hace un año conmemoramos la epopeya de Puebla, en que México contribuyó a la liberación de América y selló con sangre heroica de sus hijos, los sagrados principios de no intervención y de autonomía de los pueblos.

En este año de 1963 tendremos que detenernos ante las efemérides centenarias de la rendición de Puebla, mediante la inmortal nota egregia de Jesús González Ortega, del 17 de mayo, y habremos de repetir a nuestros hijos la triste mención del 12 de julio en que, hará cien años, llegó a nuestra capital, en séquito brillante de ignominia y aberración de la Historia, un pretendido emperador que Francia nos enviaba.

Era Napoleón III el más poderoso monarca del viejo Continente y eran los ejércitos de Francia los invencibles de Solferino y de Custozza; y acababan ambos de realizar, entre otras empresas imperiales, la jornada de la unidad italiana y la abolición del poder temporal del Papado.

Y eran esos rivales a los que Benito Juárez y México se enfrentaban, sin culpa alguna nuestra y en defensa de nuestra integridad nacional. El imperio de Maximiliano fue abatido y México alcanzó el triunfo y la segunda independencia de su Historia. Cien años más tarde, señores representantes, México envía a Europa un mensaje de cordialidad y de paz.

No vamos con ejércitos ni con intentos de dominación ni de conquista. Llevamos el pendón de la patria mexicana a que realice una jornada de paz y de humanismo. Es un retorno del destino y una convergencia de la vida que nos enaltece y nos prestigia.

Así es como, sin duda alguna, el suceso de mayor trascendencia histórica en las relaciones de Europa y México, es el viaje trasatlántico del Presidente de la República, licenciado Adolfo López Mateos.

Ya había afirmado nuestro Mandatario su carácter de vocero de nuestra patria, en viajes anteriores, de igual significación e importancia.

Llevó la voz de la mexicanidad a diversas naciones de nuestro Continente. Luego fue portador de nuestro mensaje a Asia.

Y ahora, en las alas del "Tenoxtitlán", el pensamiento y el espíritu de México fueron al Viejo Mundo con López Mateos como emisario de nuestra prédica de paz y de convivencia.

Antes de que se llevara al cabo esta brillante ejecutoria nada podíamos anticipar ni prever; era de elemental discreción diplomática mantener en reserva los mejores anhelos y los más prometedores optimismos.

Nuestro Presidente iba a atender una cortés invitación de los países y de los gobiernos visitados y no debía anunciarse cosa alguna que pudiera resultar impertinente o contraria a los protocolos establecidos.

Pero, una vez realizada la misión y visibles los frutos de ella, ya podemos señalar, con la trascendencia que les corresponde, los logros de la misma. Como es bien sabido, para contrarrestar las adversas circunstancias de la economía europea, a través de las guerras frías y de los antagonismos de dos mundos en pugna, se formó en Europa un Mercado Común y una Comunidad Económica.

Forman parte de estos organismos los países de mayor potencialidad industrial y financiera, y el propósito de su alianza consiste en anular tarifas y fronteras aduanales, reducir costos e impuestos y, en una palabra, promover el bienestar y el progreso de los países afiliados.

Los resultados de esta unificación en Europa han sido sorprendentes. Se ha operado un auge y una plenitud no conocida anteriormente y ha sido significativo que estos resultados beneficos se hayan obtenido a pesar de las diversidades y diferencias de raza, lengua, religión y tradición histórica. En nuestra América, a su vez, se concertó en Montevideo, hace tres años, una Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. Este pacto ha rendido sus frutos a pesar de las incomprensiones y de los prejuicios.

Es peculiar advertir, en efecto, que nuestra América a menudo no encuentra con facilidad el camino de su unificación, a pesar de que hablamos el mismo idioma y tenemos las mismas concepciones tradicionales de sentimientos y de espiritualidad.

Vino a sumarse a estos empeños, por su parte, el Programa de Alianza para el Progreso.

Al proponerse este esfuerzo conjunto, nuestra Revolución fue señalada como arquetipo continental, especialmente en sus fases de Reforma Agraria, de legislación institucional y de prestaciones sociales.

México posee la única Constitución en el mundo que otorga, a la vez, garantías individuales y garantías sociales y esto en forma de coordinación, a tal punto perfecta, que no antagonizan ambas ni se estorban en su vigencia y en su eficacia.

Ha sido en tales circunstancias cuando aconteció el viaje a Europa del Presidente López Mateos.

Tres de los países, con mayor ahínco y personalidad, integran la Comunidad Económica Europea; Francia, Holanda y Alemania Occidental se han volcado en su empeño por identificar el esfuerzo de ese organismo con la Asociación Latinoamericana del Libre Comercio.

Sobre las calurosas manifestaciones de simpatía hacia México, por su mensaje cordial de paz y amistad, a través de nuestra presencia en Europa, se han producido en favor de América toda, las más cálidas protestas de identificación en la anfictionía de Europa.

Francia ejerce en estos momentos, la mayor hegemonía en la Paneuropa que se perfila dentro de la comunidad económica europea y está con nosotros.

Holanda es ejemplar como pueblo laborioso y culto, con grandes anhelos de superación y de constancia en su lucha secular por el progreso y la civilización. Está también con México y con América.

Alemania Occidental es sin duda alguna el más firme sostén de la Comunidad Económica Europea y del Mercado Común de aquel Continente, por su formidable capacidad industrial y su actual potencialidad financiera. Está igualmente con México y con América.

Esta identificación de los destinos de dos Continentes se ha logrado a través de la presencia del espíritu y del pensamiento de México, de los cuales fue mensajero pacífico el Presidente López Mateos. (Aplausos.)

En el diario parisino "Le Monde", un gran escritor francés, Robert Escarfit, escribió una bella página con respecto a la visita de nuestro Primer Mandatario. Decía este periodista que López Mateos es quizá el único Jefe de Estado extranjero a quien se podía saludar en Europa "arrojándole tomates para demostrarle simpatía".

Es bien sabido que arrojar tomates es, tradicionalmente, nuestra hospitalidad. Pues bien, al Jefe del Estado Mexicano se le pueden arrojar tomates porque el tomate es uno de los dones que México dio al mundo. Y, agrega el escritor a que me refiero, que igualmente "podrían lanzarse al Presidente de México, cacahuates, maíz y frijoles" porque son éstos, productos de la civilización y el bienestar de la Humanidad, dones de México al mundo y al universo entero.

Ahora bien, ¿cuáles son los beneficios prácticos y los acuerdos pactados por nuestro Gobierno? Inspirado en nuestras propias fórmulas, y con la visión realista de un mundo en marcha, López Mateos ha proclamado su credo de la verdad. En Francia, República reconstruida en el fervor de sus libertades y la tradición cultural que la enaltece, la Sorbona le acogió sus palabras, como universitario y estadista y París sentó las bases firmes para una recíproca cooperación y un intercambio comercial, científico, técnico y artístico; señalo metas en el desarrollo de la política mundial, se obtuvieron créditos y se estableció la Comisión de Cooperación Francomexicana para las relaciones comerciales y financieras; se señalaron bases para la cooperación entre la Comunidad Económica Europea y la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio. El general Charles de Gaulle avivó la amistad y cordialidad de ambos gobiernos, "expresando el firme deseo de Francia de proceder de tal manera que América Latina pueda beneficiarse por todos conceptos de la expansión europea".

Holanda abrió sus brazos al libre comercio y con ella firmamos un convenio para la construcción de un astillero en Mazatlán, donde se fabricarán barcos de gran tonejale para renovar la flota de Petróleos Mexicanos.

El intercambio cultural con la República Federal de Alemania y el aprovechamiento de asistencia técnica contribuirán para robustecer las bases

tradicionales en que se cimenta la colaboración entre ambos gobiernos.

Yugoslavia y Polonia, países ajenos a la idiosincrasia nuestra, dieron, como Repúblicas Populares Federativas, el ejemplo de un entendimiento común en el campo de las ideas, señalando que peligra la paz sin el respeto al derecho de autodeterminación; que ninguna nación debe admitir armas nucleares en su suelo, preconizando, además, el desarme mundial, la liquidación del colonialismo y la igualdad y libertad de comercio. Tito y Zawadzqui señalaron metas comunes con México para adoptar las decisiones más convenientes a fin de garantizar un futuro pacífico y un libre desarrollo, luchando por el cese de la carrera armamentista, que es paso seguro para la destrucción mundial.

En Belgrado se firmó, además, un Protocolo sobre cuestiones de cooperación económica y en Varsovia se convino en establecer, de inmediato, una Comisión Mixta de Expertos que analizará en detalle las listas de importación y exportación, debiéndose realizarse en el futuro el intercambio de misiones para incrementar nuestras relaciones económicas.

Señores miembros de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión: México, seguro de su destino, marcha, con la fe de sus hijos, hacia logros de superación y de progreso. Para fortuna del país una mano firme y un pensamiento capaz guían la nave republicana con acierto y con prestigio. Nos sorprende lo veraz y positivo de la obra gubernativa, no sólo por las múltiples realizaciones y la estructuración racional de nuestra economía, sino por la solidez de nuestras instituciones democráticas y el sentido moral y político de nuestra conducta.

Las carencias de México han determinado el contenido programático de nuestra patria, que se sintetiza en el abatimiento del hambre, la miseria, el analfabetismo y la insalubridad; y por las nuevas formas de administración pública y el impulso elocuente de estrechar las relaciones humanas dentro y fuera de la nación, de sentar precedentes de capacidad, plantear los problemas de orden nacional e internacional, dándoles una nueva dinámica, que la convierte en tesis de Gobierno y doctrina de México, con acentuada mística revolucionaria, acrecentando la solidaridad hemisférica y la solidaridad universal.

El destino del Hombre y de la Humanidad, incierto y desalentador por las amenazas de la guerra y el arbitrario uso de la energía atómica con fines destructivos, de potencialidad agresiva y de dominio, ponen en peligro la tranquilidad del mundo; frente a tan angustiosa situación, la voz de México se hace oír, pidiendo que se proscriban tales armas y se vigile su producción a cambio de lo cual, borrando toda forma de servidumbre, impere una paz constructiva con justicia, una paz con derecho, una paz con libertad.

Y, a todo esto, universalista por excelencia y vocación, el Presidente de México, con sentido patriótico, al enfrentarse al panorama de las transacciones mercantiles del mundo, invoca, sabedor de que no somos insensibles a la crisis, una razón incontrovertible, la de que, frente a los bloques económicos y otras asociaciones semejantes, europeas o asiáticas, no podemos vivir, no como país ni como Continente, de espaldas al comercio exterior; que no podemos condenarnos tampoco a un solo mercado y que, por lo mismo, intercambiando nuestros productos con otros pueblos, encontraremos la fórmula justa de nuestra mutua existencia. Han cambiado las cosas: en el período de la postguerra Europea Occidental necesitó de la ayuda de los Estados Unidos para recobrarse, y ahora necesitamos la ayuda de la Europa Occidental, tanto pública como privada, en apoyo de una solución práctica de los problemas económicos de América Latina.

Tales son los caminos que promueven la mejor integración humana y comercial de las distintas regiones del Universo. La visita de nuestro Primer Mandatario al Viejo Continente no fue, como ya se ha dicho, solamente el refrendo de la amistad, sino el intercambio, que fijó las bases de acuerdos en los órdenes financieros, comerciales, industriales, políticos y culturales.

Señores diputados. Señores senadores:

México es el país que nunca ha disparado un tiro de fusil en afán de conquista de tierras extrañas ni de confiscación de los destinos de pueblos hermanos. Hemos dado, generosamente, la sangre de nuestros compatriotas para conseguir bienestar y progreso para las generaciones irredentas de nuestra patria. Esta es nuestra ufanía y nuestro prestigio. Este es el título que podemos ostentar reclamar la estimación del mundo.

Ha llegado, felizmente, la hora en que la madurez de nuestra patria se reconoce como verdad objetiva y no como mera liberación de buena voluntad. López Mateos ha sido el emisario de México ante el mundo y ha sabido llevar, con decoro, con honor, el mensaje de nuestro país en estos instantes luminosos de nuestro destino.

Digámosle, por tanto, con sencillez y con emoción, que ha sabido cumplir con su deber.

El cumplimiento del deber tiene estas características de misión apostólica y trascendental: es honor para toda una patria y orgullo legítimo de un pueblo. Muchas gracias." (Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra el ciudadano diputado Armando Arteaga Santoyo:

El C. Armando Arteaga, Santoyo: "Señor Presidente. Ciudadanos senadores. Ciudadanos diputados. Señores y señoras:

Entre los diversos aspectos en que se manifiesta el progreso alcanzado en los últimos años en la vida mexicana, destaca singularmente la política internacional del país. No podemos olvidar ni desestimar, en modo alguno, los valiosos avances obtenidos por anteriores Presidentes; pero es una evidencia que, en el curso de muy breves años y, para decirlo con mayor exactitud, desde que se inició la gestión presidencial del licenciado López Mateos, la política internacional de México ha alcanzado un nivel tan alto y de tanta madurez y consistencia que ha merecido el aplauso, la aprobación y la simpatía, no sólo de todos los mexicanos, sino de los pueblos y estadístas más poderosos de la tierra.

El reciente viaje presidencial a países de Europa marca el límite más alto en la autoridad y prestigio moral de México, en la comunidad mundial; por eso la H. Comisión Permanente del Congreso de la Unión

resolvió dedicar esta sesión solemne a intentar un somero balance de las finalidades del viaje y de los resultados obtenidos hasta ahora y de sus proyecciones en las actividades del país. Antes de intentar este análisis conviene, a mi juicio, salir al paso a una opinión, a una opinión que escuchamos con frecuencia en el sentido de que la política internacional refleja el juicio y la inspiración personal del Jefe de la Nación.

Este juicio nace de la superficialidad o bien del espíritu de observación, pero una meditación más detenida sobre el particular nos obliga a reconocer que la política internacional del país refleja más bien el progreso alcanzado en los demás órdenes en las actividades de México: en el político en el económico, en el cultural y en el material y guardan proporción y congruencia esos adelantos con la majestad y jerarquía alcanzada internacionalmente por la política del Presidente López Mateos; pero es también un acto de justicia afirmar que el Presidente López Mateos ha manejado y conducido la política internacional del país por el decoro, el patriotismo y la limpieza y, a veces también, por el arrojo e intrepidez que reclaman, por una parte, los críticos momentos en que vive el mundo actual y, por la otra, los sagrados intereses de la nación.

La política internacional del país no se ha dedicado a plantear los problemas específicos por los que derivan de sus circunstancias específicas sino que, como miembro consciente de la comunidad, se preocupa por los problemas que afectan a todos los países de la Tierra, especialmente de aquellos con los que guarda coincidencias o semejanzas por razones de naturaleza.

Esta nueva dimensión de nuestra conducta internacional, anunciada ya por los viajes del Primer Magistrado de la República a diversos países americanos, y acentuada en su recorrido por el Oriente, ha quedado firmemente establecida en la visita a Europa.

Francia, Holanda y Alemania reconocieron, categóricamente, la jerarquía mundial de la política exterior de México.

El ilustre general De Gaulle, Presidente de Francia, dijo, al saludar a nuestro Primer Mandatario: "La Revolución de América Latina, a la cual la ascensión mexicana sirve de ejemplo, aparece hoy como esencial para Europa y Francia. De lo que advenga, en general, desde los puntos de vista económico, social cultural y político en esta vasta región del mundo actualmente en plena gestación, y de lo que quiere hacer México, en particular, dependerá, en una amplia medida, el destino de la Humanidad."

Y en la declaración conjunta, formulada por los dos altos mandatarios, se asentó:

"Esta visita ha dado ocasión a importantes conversaciones sobre las relaciones entre los dos países y, de manera más general, sobre los grandes problemas que se plantean en Europa y en América Latina."

"El problema de los países en vías de desarrollo ha sido discutido en forma particular. Este es el gran problema de nuestra época. Es deber de las naciones altamente industrializadas cooperar con aquellas que lo están en menor grado, a fin de elevar su nivel de vida, dentro del estricto respeto a la igualdad jurídica de todas las naciones y de la independencia de cada una." "Sobre la base de tales principios la amistad de nuestros países podrá afirmarse duraderamente, pues no buscamos, en esa amistad, un punto de apoyo contra nadie, sino una colaboración para el bien de todos."

La Reina Juliana de Holanda, dijo a nuestro señor Presidente:

"En el concierto de las naciones, Holanda saluda con júbilo y calurosos aplausos las aportaciones de México en muchos aspectos. Me acuerdo muy especialmente, en este momento, de su lucha en pro del Derecho Internacional y los esfuerzos que hace por el desarme y la paz, así como de la calidad única de su aportación en beneficio de los países subdesarrollados."

Y, finalmente, el Presidente Luebcke, de la República Federal Alemana, expresó al Presidente López Mateos:

"Sobre el fondo de la mutua y amistosa inteligencia de nuestros dos países, siento, con especial gratitud, la comprensión y el apoyo que México ha prestado siempre a nuestro punto de vista en el problema de Alemania; sólo aplicando el principio de autodeterminación puede resolverse este problema: el restablecimiento de la unidad alemana en la paz y la libertad; yo espero que México siga apoyando esta aspiración nuestra."

La autoridad y el prestigio de la conducta internacional de México no descansan en un poderío económico, industrial o bélico; sino en la justicia de la doctrina y en la claridad del ideal que pregona: mutuo respeto a la independencia y soberanía de las naciones. Irrestricta libertad de autodeterminación para todos los pueblos. Repudio de las soluciones impuestas por la fuerza económica, política o militar. Reconocimiento de los medios pacíficos para la solución de los problemas internacionales.

Esta doctrina internacional no es extraña a México, ni es improvisada, ni, menos aún, oportunista.

Es consubstancial a nuestra historia, íntimamente inspirada en nuestras luchas en nuestras aspiraciones y en nuestros anhelos. Pocos países han aprendido, como México, en su propia carne, el valor trascendente de estos principios. Ciertamente; a veces el Derecho fue escarnecido y vilipendiado en contra nuestra, pero jamás México ha perdido la fe en el Derecho, en la ley y en las instituciones jurídicas que gobiernan a las naciones y los pueblos. Cuando la patria ha parecido consumirse en el incendio de la guerra civil y de la invasión extranjera, ha surgido siempre el hombre de la ley que renueva la fe y la esperanza de México en el imperio de la ley.

Así, Benito Juárez simboliza la esperanza de México en la ley. Surge del incendio de la guerra civil con la Constitución de 1857, y a él deben México y el mundo un principio que es el cimiento de la política internacional mexicana: "Entre las naciones como entre los individuos el respeto al derecho ajeno es la paz.". (Aplausos.)

También, en la lucha contra el crimen y la usurpación, surge Venustiano Carranza, con la Constitución de 1917 y como defensor esforzado de otro principio que ha sido, también, cimiento de la política internacional. En su mensaje al Congreso, en 1918, dijo el legislador de la Revolución:

"Ningún país debe intervenir, en ninguna forma y por ningún motivo, en los asuntos interiores de otros. Todos deben someterse, estrictamente y sin excepciones, al principio universal de no intervención."

Estos antecedentes explican la especial sensibilidad mexicana sobre este aspecto de las relaciones entre los países. Cuando se niega, o cuando, simplemente, se discute el derecho a la libre determinación los mexicanos sentimos que es la propia existencia de nuestro país la que está en juego. México puede enorgullecerse de haber encontrado en Europa y, por conducto de su Presidente, la respuesta esperada, sin que fuera obstáculo, como algunas mentes prevenidas llegaron a asegurarlo, la distinta organización política y social de algunos de aquellos países respecto de México; lo que demuestra que, cuando se procede con elevación y con limpieza, pronto coincide el espíritu de los hombres y de los pueblos.

En la declaración conjunta de Belgrado, se hizo constar que: "Las crisis registradas en los últimos años representaron un gran peligro para la paz y sirvieron para demostrar que la Humanidad no puede aceptar la guerra como alternativa, y que la fuerza, en las relaciones internacionales, no debe prevalecer y deberá ser reemplazada por medidas pacíficas como práctica única y generalmente adoptadas." Y que: "Tomando en cuenta que la paz duradera y el progreso mundial sólo pueden lograrse en una comunidad de países libres, con derechos iguales, los dos Presidentes consideran que es imprescindible respetar el derecho legítimo de todos los pueblos subyugados, a su independencia, a la autodeterminación y a la participación, en igualdad, en la comunidad internacional."

"La violación del indiscutible derecho de cada pueblo a elegir el sistema político que le convenga, contradice la Carta de las Naciones Unidas y lleva a crisis peligrosas, que pueden amenazar la paz. En consecuencia, ambas partes se pronuncian por el recurso a negociaciones para resolver todos los problemas litigiosos, así como por la liquidación de los restos de la Segunda Guerra Mundial en Europa y por la sistemática eliminación de focos inflamables en las relaciones internacionales."

México sostiene que la paz es la aspiración suprema de los pueblos y de los hombres. Muchas veces nos ha sido arrebatada y, sin embargo, seguimos pensando que solamente en la paz justa y duradera pueden los hombres y los pueblos realizar, plenamente, sus destinos. Por eso nos entregamos, con fervoroso afán, a conseguirla, no solamente para nosotros, sino para el mundo entero.

Al saludar al Mariscal Tito, en Belgrado, dijo nuestro Presidente:

"El pueblo mexicano nunca empuñó las armas en guerras de conquista y jamás trató durante toda su historia, de añadir un palmo más de tierra al suelo nacional. Nuestro más ferviente deseo es el de que todos los pueblos vivan y prosperen en paz y que, defendidos por el mutuo respeto a sus instituciones y al principio de autodeterminación, puedan dedicar todos sus recursos, no a perseguir la funesta carrera armamentista, sino a la noble tarea de la cooperación internacional."

La declaración conjunta de Belgrado expresa, sobre este punto:

"Partiendo del convencimiento de que los intereses de la paz representan la preocupación de la Humanidad entera, los dos mandatarios convinieron en que la actual situación exige, continuamente, por parte de todas las naciones del mundo, el mayor esfuerzo para su consolidación, y que la única manera de alcanzar este objetivo consiste en tratar los problemas por medio de negociaciones pacíficas."

La paz es la gran causa en la que todos los mexicanos estamos comprometidos al lado del Presidente López Mateos. Para secundarlo con eficacia, en la esfera de nuestras posibilidades, los representantes del Pueblo de México lanzaron, el mes de noviembre del año pasado, un llamamiento a los Congresos, Parlamentos, Asambleas Populares o Cuerpos Legislativos de todos los países, por la paz internacional, el desarme mundial y la proscripción de las pruebas nucleares con fines bélicos.

En dicho documento asentamos que la paz ha llegado a ser, en nuestra era, el ideal más elevado para los individuos y los pueblos del mundo. La paz es ahora como lo han sido el de la libertad individual, el de la dignidad humana, el de la independencia nacional y el de la justicia social, el motivo de la preocupación fundamental de la Humanidad. Justamente, por ello, tenemos ahora la evidencia de que la paz entre los pueblos es el ideal con el que se hallan íntimamente ligados los demás que orientan la transformación actual del hombre, y que, en cierto modo, todos esos ideales básicos dependen de la paz entre los países y, muy especialmente, entre los que disponen de los recursos para hacer posible la agresión o la defensa.

Las consideraciones que aquí se exponen no son en último extremo, sino reflejo directo del pensamiento creador que México ha venido sosteniendo en su noble y generosa batalla por la paz universal, alentada en la actual etapa de nuestra vida nacional por la palabra y por la acción del presidente Adolfo López Mateos.

Bien conocida es, en el ámbito de sus relaciones exteriores, la inalterable y apasionada entrega de México a la causa de la paz, así como su firme adhesión a los procedimientos que conducen a soluciones de concordia, utilizando el prestigio moral que ha adquirido mediante su conducta dedicada al trabajo su espíritu iluminado por la libertad y sus aspiraciones de justicia social que provienen de una revolución que ha llegado a ser la fuente de su vida institucional.

Ciudadanos senadores y diputados:

La consagración de la autoridad moral de México para contribuir a orientar a la Humanidad en esta hora preñada de peligros, confusiones y angustias; el reconocimiento de su aportación valiosa a la causa de la paz y de su papel de intérprete y portavoz desinteresado de muchos países que se identifican, parcialmente, con el nuestro en sus necesidades y aspiraciones, son ya algunos de los frutos espléndidos del viaje del Presidente López Mateos a Europa. Otros, por su propia naturaleza, no pueden ser inmediatos y dependen de circunstancias que pueden volverse incontrolables. Sin embargo, abrigamos la esperanza de que habrán de llegar y que corresponderán a la magnitud del esfuerzo realizado para obtenerlos.

México alcanza, ahora, un momento estelar en la parábola de su historia diplomática. Para valorar, con justicia, el camino recorrido, volvamos nuestros oídos al pasado y oigamos la voz de nuestros padres, los Constituyentes de 1824, entre cuyas manos puras nació la República Mexicana. Algunos de ellos exornan, con el oro de sus nombre, los muros de este recinto. Pues bien: en el manifiesto del 4 de octubre de aquel año decían a la nación:

"Sólo la tiránica influencia de los gobiernos despóticos pudo mantenernos en la triste degradación en que estuvimos sumergidos tantos años; pero al momento de sacudir su dominación nada pudo impedir que entrásemos en la gran familia del género humano, de la que parecíamos segregados. La Europa y el resto de la América tienen fijas sus miradas sobre nosotros: el honor nacional está altamente comprometido en la conducta que observamos."

Creo que bien podríamos contestar a esas sombras beneméritas: el honor nacional está intacto. Un gran mexicano, Adolfo López Mateos lo ha llevado consigo por todos los rumbos de la tierra, y nos lo ha devuelto, acrecentado y enaltecido." ((Aplausos.)

El C. Presidente: Tiene la palabra el C. senador Natalio Vázquez Pallares.

El C. Natalio Vázquez Pallares: "Señor Presidente. Señores senadores. Señores diputados: El Señor Presidente de la República, licenciado Adolfo López Mateos, ha regresado a la patria después de visitar la República francesa, Yugoslavia, la República de Polonia, la República Federal de Alemania y Holanda, donde cumplió una misión de paz.

Esta actuación presidencial corresponde, básicamente, a los dictados y aspiraciones del pueblo mexicano forjados a través de su propia historia. Nuestra patria nace a la vida política independiente sustentando la tesis de que "la facultad de dictar leyes y establecer la forma de gobierno, que más convenga a los intereses de la sociedad, constituye la soberanía", que "ninguna nación tiene derecho para impedir a otra el uso libre de su soberanía", que "el título de conquista no puede legitimar los actos de la fuerza" y que, por tanto, "el pueblo que lo intente debe ser obligado por las armas a respetar el derecho convencional de las naciones".

Los insurgentes consideraron que esta doctrina no sólo debía inspirar los actos de los gobernantes, sino que, para darle mayor fuerza y obligatoriedad, decidieron que sus principios quedaran formando parte del artículado de la Constitución de 1814 firmada en la ciudad de Apatzingán.

Es, en esta forma, como la patria mexicana surge a la vida internacional, estableciendo, como norma suprema, la doctrina de la autodeterminación de los pueblos y la tesis antibélica de que debe condenarse a todo pueblo que sojuzgue a otro y que trate de evitar o evite, de esa manera, su derecho a constituir su vida política, su organización jurídica y su sistema de gobierno de conformidad con la voluntad soberana y mayoritaria de sus habitantes. La lucha por la independencia nacional no sólo significa, para el pueblo de México, la conquista de su plena soberanía, expresaba, también, su voluntad de defender la soberanía y la independencia de las demás naciones de la Tierra; su repudio y condena de las guerras de conquista determinaba, necesariamente, su decisión de luchar por la libertad de los pueblos sojuzgados.

México es el primer país en el mundo que inscribe en su Constitución Política el principio rector de que cada pueblo tiene el derecho de determinar, su propio destino, su propio y característico sistema social y político y el de hacer desaparecer el sistema colonialista. Estas tesis, sostenidas hace más de ciento cincuenta años, tienen hoy una clara vigencia y forman ya patrimonio espiritual de todas las naciones amantes de la libertad, y constituyen, por otra parte, un modo de ser del mexicano y una parte esencialísima de su conciencia internacional.

Nuestra patria, alcanzada ya la libertad, sufre la invasión de potencias extranjeras. Primero es España, después Norteamérica, luego Francia. Aprende en esas tres ocasiones a predicar y a realizar guerras justas y patrióticas; sufre en carne propia los horrores de la guerra y la destrucción de vidas y de bienes materiales que traen aparejadas; pero también recibe, como enseñanza inapreciable, el concepto, la dimensión justa de la palabra: paz. El mexicano conoce, entonces, que la paz no puede, ni podrá existir, ni entre las naciones ni entre los individuos, si no está cimentada sobre el respeto al derecho ajeno, Juárez convirtió, de esta manera, en parte esencial de nuestro ser y de nuestra conciencia, el principio de la no intervención como fórmula de convivencia entre las naciones.

Sin embargo, el pueblo de México no había recorrido, todavía, su camino de integración nacional. La paz interna no estaba consolidada. El mexicano seguía siendo, a fines del siglo pasado y principios del actual, un hombre sin derechos ciudadanos, sin seguridad económica, sin acceso a los bienes de la cultura; seguía siendo esclavo de su propia tierra. 1910 fue para nosotros el comienzo de la conquista de los derechos sociales e individuales. La Revolución Mexicana impulsa un cambio estructural de la vida toda de nuestro pueblo y le enseña que la paz sólo se consolida con el aumento constante de su bienestar material y en el acrecentamiento de su cultura.

Es así, señores senadores, señores diputados, cómo, para el mexicano, la paz no puede existir sin la independencia, sin la Revolución. Paz, Independencia y Revolución son tres objetivos indivisibles. Sin independencia no hay Revolución, y sin Revolución y sin independencia no podrá haber paz en la República. ¿Por qué razones hacemos estas afirmaciones?

A nadie escapa que, sin la facultad soberana de dictar nuestras propias leyes y de hacerlas respetar; que, sin el derecho de forjar nuestro propio sistema de vida económica, social y política, nuestra Revolución sólo seria una aspiración, un ideal por alcanzar y que sin la paz de que gozamos no podrán realizarse ni la Reforma Agraria, ni los derechos obreros, ni la seguridad social, ni la nacionalización de nuestros recursos naturales básicos, ni el plan de la enseñanza científica, técnica, elemental, secundaria y universitaria, ni el desarrollo independiente de nuestro país. La paz, por tanto, está indisolublemente ligada a la realización de los propósitos rectores de la Revolución Mexicana.

Más aún: la Constitución de 1917 sienta un criterio fundamental de solidaridad internacional. En efecto, su artículo tercero dispone que la solidaridad internacional sólo podrá otorgarse en función de

dos objetivos: la independencia y la justicia. Sin independencia o sin justicia no podrá haber solidaridad internacional. Es, por esto, que sólo podremos ser solidarios con pueblos que respeten nuestra independencia o con pueblos que luchen por su independencia: sólo podremos, también, brindar nuestra solidaridad cuando se respete nuestra justicia o cuando se luche por la justicia.

Todo lo hasta aquí dicho nos conduce a afirmar: la política de paz de la República Mexicana dimana, directamente, de su propia esencia social y de su conciencia histórica. No existen, en nuestro país, ni clases sociales, ni grupos, ni individuos que deseen conquistar territorios ajenos; nos es ajeno todo afán de recortar fronteras o de someter, económicamente, a otros países, y nos son extraños los designios de agresión a otros pueblos. Los mexicanos pensamos, en fin, que la paz, como en bella expresión lo dijera un pensador cuyo nombre no recuerdo, que la paz es necesaria "para trabajar, para regocijarse, para embellecer la vida".

En el programa de la Revolución Mexicana se define, también, el objetivo principal de nuestra política exterior; consiste en asegurar condiciones pacíficas para la edificación de una sociedad donde impere la distribución equitativa de la riqueza pública, donde la democracia sea un sistema de vida que eleve, constantemente, el nivel económico, social y cultural del pueblo, y donde se consolide nuestra independencia política, y se asegure nuestra independencia económica. La paz, para el mexicano, es en fin, una necesidad para el vivir.

Como se habrá observado, nuestra política internacional nace de nuestro propio ser nacional. Hemos partido, para alcanzarla, de lo particular a lo general, de lo nacional a lo universal. Esta formación determina nuestra conducta independiente. Nuestra política, en las relaciones con los demás países del mundo, no está inspirada, ni determinada por una política internacional que nos sea extraña, puesto que no formamos parte de ningún bloque de naciones.

A esta política, a esta aspiración nacional, obedece, y no a otra razón, la conducta ejemplar, por lo patriótica y digna de imitar, por lo humana, de Adolfo López Mateos, al abanderar, en dimensiones mundiales, la lucha por la paz. (Aplausos.) En Belgrado, el señor Presidente reafirmó la profunda decisión de México de alcanzar la paz y la colaboración constructiva entre los pueblos, basada en el respeto a los principios de independencia, autodeterminación y no intervención en los asuntos de los demás Estados, confirmando, plenamente, la tesis de nuestra Patria. Allí mismo confirmó que la paz duradera y el progreso mundial sólo pueden lograrse en una comunidad de países libres con derechos iguales, y que por ello es imprescindible respetar el derecho legítimo de todos los pueblos subyugados, a su independencia, a la autodeterminación y a la participación, en igualdad, en la comunidad internacional. Se planteó, así, en forma brillante y reiterada, la conducta de los mexicanos de condenar todas las formas de colonialismo.

Ahora bien; nadie puede discutir que, en el mundo actual, existe el peligro de una nueva guerra universal. Nunca, como ahora, sus preparativos alcanzan dimensiones tan gigantescas. La guerra, de producirse, tendrá aspectos destructivos nunca antes imaginados. Las armas modernas, las termonucleares sobre todo, anuncian la destrucción de la existencia humana. Un famoso científico norteamericano calcula que, de producirse la matanza nuclear, se extinguirá la vida de más de ochocientos millones de seres humanos. El stock de armas termonucleares es de 250,000 megatones; es decir, de 250,000 millones de toneladas de trotilo. Calculada esta cifra, en relación con la población mundial, toca a cada habitante de la Tierra más de ochenta toneladas de explosivos. Cada uno de nosotros tiene asignado, por los traficantes de la guerra, una dosis letal para su propia destrucción. Esta es la espantosa verdad acerca del carácter de la guerra. En estas condiciones nadie puede dudar que la tarea fundamental de todo ser humano es luchar por la paz.

Así lo ha comprendido el señor Presidente de la República y, en cumplimiento de esta misión, se ha convertido en uno de los más grandes líderes mundiales que luchan por la paz. López Mateos ha comprendido, y así lo expresó en América del Sur, en el Asia y en Europa, que, en esta época del desarrollo de la técnica y de proyectiles dirigidos, únicamente el desarme universal y completo podrá asegurar a la Humanidad una paz durable. (Aplausos.) El desarme general y completo es, por tanto, el imperativo de nuestro tiempo, la lucha más urgente para cimentar la paz mundial; y la medula del desarme es la prohibición y destrucción de las armas termonucleares.

Para el género humano solamente hay una alternativa: quien quiera vivir debe luchar por el desarme y la destrucción de las armas atómicas. Esto quiere decir que, independientemente de lo que puedan pensar los hombres sobre el modo de vivir de países con otros sistemas sociales distintos al nuestro, el mundo es único e indivisible ante la catástrofe termonuclear que nos amenaza. Y el mundo somos todos: mexicanos, rusos, norteamericanos, africanos, asiáticos y europeos; y todos estamos en peligro de perecer. Ante este peligro, México, en Belgrado, afirmó, por boca de su Presidente, que, "en el mundo actual, las diferencias existentes entre países de diversos sistemas sociales y económicos, no son obstáculo para que se establezca, entre ellos, una colaboración internacional constructiva y se busque a los problemas mundiales las mejores soluciones, dentro de los organismos internacionales". Nuestro Presidente reiteró en Polonia que las relaciones entre países con diferentes sistemas políticos deben basarse en colaboración pacífica y sobre un estricto respeto a la soberanía de todas las naciones, y del principio de no intervención en los asuntos de los Estados, y que la violación del indiscutible derecho de cada pueblo a elegir el sistema político que le convenga, contradice la Carta de las Naciones Unidas y lleva a crisis peligrosas que puedan amenazar la paz y que, en consecuencia, los pueblos del mundo deben pronunciarse por el recurso a negociaciones para resolver todos los problemas litigiosos. Ya lo había expresado el filósofo de la Reforma, don Melchor Ocampo. "es hablando y no matándonos como debemos entendernos..." (Aplausos.)

Esta fue la voz de México que recorrió la vieja Europa. Esta voz es la voz de nuestra historia. México se convirtió, así, en factor internacional en la lucha por la paz. López Mateos fue y es el paladín legítimo de esta actitud pacifista de los mexicanos. Nadie que esté de acuerdo con la defensa de la

humanidad puede regatearle su apoyo incondicional. Esta Comisión Permanente aplaude y apoya la lucha antibélica del Presidente de México y le expresa su deseo de que siga combatiendo por construir un mundo en que la paz sea fuente para que los hombres puedan trabajar, puedan regocijarse y puedan embellecer la vida, y para que los mexicanos sigamos disfrutando de nuestra independencia y realicemos los principios humanitarios de la Revolución Mexicana." (Aplausos.)

Presidencia del

C. ELISEO ARAGÓN REBOLLEDO

El C. Presidente: Tiene la palabra el ciudadano senador Manuel Moreno Sánchez

El C. Manuel Moreno Sánchez. "Señor Presidente: he escuchado, con suma atención, las apreciaciones que mis compañeros han hecho respecto al viaje que el Presidente López Mateos realizó recientemente por algunos países de Europa. Pretendo, pues, hacer algunos agregados breves tratando de expresar la vinculación que existe entre este viaje, la política exterior de México, la situación mundial que reinaba en el momento de iniciarlo y además, otros actos concretos con que el Congreso mexicano ha tratado de interpretar y seguir de cerca la política internacional de nuestro Presidente.

A la vez, y por tratarse de que un asunto íntimamente ligado con el viaje que nosotros, nombrados por esta Comisión, hicimos recientemente al Continente africano, me voy a permitir informar, en términos generales, sobre el mismo, a reserva de que, por escrito, sea presentado el resumen del mismo, para que la Comisión Permanente, en su oportunidad, lo haga del conocimiento de todos los miembros del Congreso.

El viaje del Presidente López Mateos se realizó dentro del ambiente creado por la crisis del Caribe. La crisis del Caribe es uno de los acontecimientos más importantes de la Historia contemporánea y seguramente los hechos en que se desenvolvió esa crisis tendrán repercusión en la vida internacional futura. Los hombres y los pueblos que tomaron parte en esa crisis tienen ya un sitio en la Historia, por cuanto de ella arrancan problemas cuya solución parece presentarse con perfiles optimistas a veces, o diferirse con perfiles pesimistas.

Un primer hecho fundamental surgió de la crisis del Caribe: un posible acuerdo primario o básico, en lo esencial, aunque en los detalles no haya llegado a establecerse, entre las dos potencias más importantes del mundo. Si este acuerdo existe en lo fundamental, será un acuerdo que determinará la Historia y los hechos por venir, pero desde ahora muchos acontecimientos internacionales se realizan sobre la base de ese posible acuerdo en lo esencial.

Parecería que hay una solución para una época larga de la historia; pero quienes así lo creen se equivocan porque la Historia no ha conocido situaciones inmutables o permanentes. Si bien es cierto que se ha adelantado mucho en el camino de la paz, está por verse todavía el concepto mismo y el contenido de la paz que los pueblos quieren alcanzar. Y no está absolutamente aceptado que todos los demás pueblos de la Tierra acepten vivir una larga época bajo la hegemonía bipartita de las dos grandes naciones, pues ellos aspiran más bien a una democracia internacional en que todos los pueblos, grandes y pequeños, a base de ser respetados y de respetar a los demás, tengan los mismos derechos de compartir y decidir los destinos de la Humanidad.

Los hombres no se resignaron a la paz del Imperio Romano, ni a la del Romano - Germánico, ni en lo interior o lo exterior; no se resignan a una paz que no sea fundada en la libertad y la justicia.

Nuestro pueblo de México no se conformó con una "paz porfirista", como tampoco los hombres se tranquilizan con una paz que sea sólo del espíritu; quieren una paz con contenido real, y esto es precisamente uno de los problemas esenciales que se desprenden de la crisis del Caribe.

Desde luego, apareció la situación especial de Francia. Por una parte, como miembro líder del Mercado Común, Francia estaba oponiéndose al ingreso de Inglaterra en la Comunidad Europea; por otra parte, Francia había declarado que como nación libre no podía aceptar que la suerte de su defensa futura quedara en manos de un poder en el cual ella no tuviera intervención directa, y así rechazaba la posibilidad de que se formara en el Occidente una sola fuerza atómica, bajo un mando único, como lo habían proyectado algunos de los sectores políticos de los Estados Unidos de Norteamérica.

Francia, además, intentó un acercamiento espectacular con Alemania; y Alemania y Francia parecían volver a entenderse después de que tantas guerras han tenido entre sí. Y Francia no se queda ahí; sino que procura un acercamiento con la Unión Soviética, a lo cual la prensa francesa le da una gran importancia, pues está siempre llena de noticias sobre los cambios de impresiones entre el embajador francés y los dirigentes rusos, o de los viajes de los ministros rusos a París.

Y en todo esto, se presentaba el recelo de los Estados Unidos de Norteamérica. Un recelo que llegó incluso a momentos críticos cuando se interrogaba al Presidente Kennedy sobre esta situación, preguntándole si abandonaría a Francia a su propia suerte. Y el Presidente Kennedy tuvo que responder que buscaría siempre la manera de tratar los problemas internacionales con la cooperación de Francia.

El hecho es que Inglaterra no entró en el Mercado Común; dicha solución será por mucho tiempo o por poco, pero por ahora constituye un hecho indudable Francia no aceptó el establecimiento de una sola fuerza nuclear y quiere crear la suya propia, continuando sus experimentos nucleares en el Sahara, con lo cual los pueblos africanos no están de acuerdo. Se le propuso a Francia un mando tripartita de la fuerza atómica, a fin de que pudieran intervenir americanos, ingleses y franceses y entonces el señor Kruschev llamó la atención del pueblo francés respecto de su posible alianza con Alemania, recordando que no es conveniente que los pueblos de Europa olviden que Alemania fue la que ensangrentó varias veces su suelo en este siglo. Los pueblos que se encuentran al este de Alemania, recelosos, como Polonia y Checoslovaquia, que han sufrido agresiones provenientes de los sectores

agresivos germanos, presentaron proposiciones propias tratando de establecer zonas desatomizadas, para proteger la vida de sus ciudadanos y la integridad de su territorio.

En esa situación internacional, el Gobierno de México decide realizar un viaje, en alto nivel presidencial, hacia Europa, y lo decide por una simple razón: porque México mantiene una posición independiente. Somos vecinos de los Estados Unidos y somos desde luego -y muchas veces lo hemos demostrado - vecinos, colaboradores, socios y amigos; pero esto no quiere decir que la vecindad con los Estados Unidos nos pueda llevar a olvidar la prevalencia de los principios y de las necesidades del pueblo mexicano, que están por encima de toda otra consideración. De esa manera, el viaje presidencial se hizo como una demostración de independencia política, con dos objetivos concretos: primero, como lo han expresado mis compañeros, con el de insistir en la lucha por la paz y el desarme, y con otro motivo para nosotros fundamental, de asegurar el porvenir del desarrollo económico del país. El viaje, en sí mismo, es una demostración de esa política independiente.

Visita el Presidente, además de Francia, cuya significación es obvia, visita después a Yugoslavia, que es una país socialista que se caracteriza como independiente, incluso que ha sufrido presiones tremendas en el campo económico y social por parte de la Unión Soviética; y aunque ahora las relaciones entre esas naciones se han establecido en niveles cordiales y el Mariscal Tito ha realizado un viaje a Moscú, no quiere eso decir que Yugoslavia no permanezca en su posición fundamental, la de un país independiente dentro del mundo socialista.

Y lo mismo visitó Polonia, país tan distinto de su gran vecino, la Unión Soviética, y que ha sufrido con anterioridad, de parte de Rusia, muchas agresiones. El pueblo de Polonia tiene un profundo sentido de su propia libertad; es un pueblo que tiene tradiciones y conciencia diferentes de las que tiene el pueblo de la Unión Soviética, puede decirse. Sin embargo, ha demostrado que puede convivir con ella, y no sólo convivir sino establecer principios constitucionales y de política económica similares a los del mundo socialista, pero manteniendo siempre las singularidades propias que la distingue de los demás. Nosotros tenemos con Polonia una similaridad extraordinaria, porque también somos un país que se encuentra, límite con límite, con otro de los grandes pueblos de la Tierra, y por eso tenemos clara conciencia de lo que puede significar o podría significar para nuestro pueblo un desentendimiento que condujera a una conflagración atómica de perfiles imposibles de predecir.

Visitó Alemania, en donde subsisten, dentro del conglomerado de las diversas fuerzas políticas, fracciones que todavía sueñan con el predominio nazi y con la venganza, aunque existen también fuerzas muy poderosas que aspiran al entendimiento y a la paz con los demás pueblos. Porque es necesario decir, una vez más, respecto a todos los pueblos, que ninguno de ellos es un bloque cerrado. En todos los países luchan corrientes contradictorias. Hay corrientes que van hacia el progreso y las hay que tienden al retroceso. Cuando se dice Alemania, Francia, Estados Unidos, no se expresa una unidad de criterio.

Dentro de cada uno de estos países hay corrientes adversas que se disputan el predominio. Por eso la política de Estados Unidos, con Kennedy, es cada vez más una política más revolucionaria, en el sentido y nivel internacional, que lo eran las fuerzas prevalentes hace pocos años.

Y en Alemania también luchan las dos fuerzas. La de los nazis, que todavía subsiste, y la fuerza progresista de los socialistas que tienen una poderosa importancia. Y de ese modo, uno puede entender que Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, los países que sufrieron la agresión de Hitler, tengan muy claro recuerdo de que Alemania fue en ese tiempo culpable de las guerras y que sus elementos belicistas no deben olvidar que la Historia no los ha juzgado en forma definitiva todavía.

El viaje se desarrolló y sus resultados están a la vista. Por una parte, las declaraciones conjuntas que se fueron haciendo en cada país, expresan la coincidencia del pensamiento del Presidente López Mateos con el de cada uno de los Presidentes visitados y por la otra, los acuerdos de carácter económico abren la posibilidad de establecer sistemas, caminos y organismos para iniciar contactos comerciales de mayores proporciones. Puede decirse que el Presidente López Mateos, en este viaje, ha trabajado por la firmeza del desarrollo mexicano durante los próximos años, que está trabajando ya para épocas que trascienden su propio mandato; pero como un gobierno no puede detenerse, la consecuencia de este viaje a Europa, especialmente en lo económico, quizá no podrá verse durante su gobierno, pero siempre favorecerá al pueblo mexicano, visto en su decurso y su desarrollo.

Esta política es la que ha querido interpretar y seguir el Congreso mexicano. Marchando junto del Ejecutivo, sin interferirlo, buscando caminos propios de contacto con los demás congresos y de relación con los pueblos por vías no diplomáticas, sino directas y personales, para una política internacional, que es la que sigue el Presidente López Mateos, correspondiente al nivel histórico, social y económico que ha alcanzado el país.

No podríamos nosotros seguir una política de aislamiento, no podríamos hacerlo, porque mercantil, industrial y culturalmente tenemos que rebasar nuestras fronteras y tenemos que recibir aportaciones muy importantes del exterior.

Hemos tenido que ajustar a la vida actual de México, a la vida de nuestro pueblo mexicano, la proyección de la política internacional.

Partiendo de esta posición, el Presidente López Mateos ha renovado las teorías y las doctrinas que tradicionalmente ha sostenido el país; les ha dado un estilo propio, un contenido personal que podrá o no continuarse posteriormente, puesto que cada Presidente tiene su estilo singular de gobernar; pero ha fijado trayectorias de las cuales ningún mandatario del futuro podrá escapar.

Siguiendo esa política del Ejecutivo, el Congreso de la Unión, en los años del gobierno del Presidente López Mateos, ha realizado contactos con el exterior. Muy pronto, en 1959, cuando la injusta agresión que sufrieron los pescadores mexicanos en Guatemala, una Comisión del Congreso emprendió un viaje a Sudamérica, que originó un primer contacto con la situación real que entonces prevalecía en distintos países de nuestro Continente, y que nos ayudó a tener un

enfocamiento y una visión de los problemas. Después, otra Comisión del Congreso viajó a la Unión Soviética y a otros países de Europa. Próximo estaba el 150 aniversario de la Independencia Nacional, el Centenario de la Reforma y el Cincuentenario de la Revolución, que iba a ser celebrado, y la Comisión del Congreso invitó a los congresistas de los países por donde cruzó, a que vinieran a presenciar las fiestas de la Independencia y estuvieron presentes, en un testimonio de confraternidad parlamentaria, independientemente de las representaciones diplomáticas que los demás países enviaron.

De entonces surgió que hubieran empezado a realizarse juntas interparlamentarias con los Estados Unidos; una en Guadalajara, primero; otra en Washington y la tercera en Guanajuato. Nosotros consideramos que en el futuro los congresistas que nos sucedan estimarán conveniente continuar esta trayectoria, porque ha quedado patente la fecundidad de los contactos personales con los legisladores norteamericanos.

Dentro de esta política se realizó nuestro viaje a Africa. El método de esa política es muy sencillo: comprender, por medio del conocimiento directo y del trato humano, la situación de los pueblos o las tendencias de los países y dar a conocer, por medio de ese mismo sistema lo que es México, lo que somos los mexicanos, lo que queremos ser y cómo somos amistosos, y cordiales como los que más, aun los que parecen rivales nuestros en la hospitalidad, virtud muy mexicana.

No visitamos todo el Continente africano, esto era imposible, desde luego, en tan breve tiempo. Estuvimos en la parte en que se ha dado en llamar el Africa blanca, representada principalmente por dos países: Argelia, el último país que conquistó su independencia, y Marruecos. Estuvimos en la parte que se llama el Africa Occidental, de la Africa negra: en el Senegal, en la Guinea, en Liberia, en Ghana y Nigeria. Luego en el África Central, en las ciudades principales de los dos Congos, el antes francés y el antes belga. Posteriormente a través de África Oriental, pasamos a la República de Malgache, en la isla de Madagascar; de ahí fuimos a Etiopía. Después de visitar Etiopía, y ya de regreso, tocamos tres países de Asia Menor: el Líbano, Chipre y Turquía.

En este viaje tuvimos la oportunidad de conocer y observar el comportamiento, la figura y la proyección de los principales líderes que ocupan la atención de los pueblos africanos.

Desde luego, en Argelia, la vigorosa personalidad del Presidente Ben Bella; un hombre joven, lleno de aplomo y seguridad en sí mismo, y en su pueblo, que ha ido edificando poco a poco el régimen político aún en crisis dentro de las trayectorias de su indudable participación en la cultura mediterránea, pues debe recordarse que esta parte de África blanca está más ligado con el Continente europeo.

Al visitar Argelia, al conversar con el Presidente Ben Bella y exponerle las ideas que los mexicanos tenemos respecto de algunos de los problemas esenciales de nuestro desarrollo, el Presidente expresó ante todo la gratitud al pueblo mexicano por cuanto que su gobierno estuvo siempre al lado de Argelia en los días prolongados de su lucha por la independencia; la cual no se ha obtenido todavía con plenitud, puede decirse. Una cantidad como de 50,000 soldados franceses ocupan todavía el territorio, porque según los convenios que se celebraron en Evián, hay un lapso entre la declaración de la independencia y el definitivo abandono del país por las fuerzas francesas.

En esta transitoriedad, es natural que se realicen muchos hechos desconcertantes; todavía el gobierno de Argelia no está en plena posesión de muchos de los aspectos de la vida de su país; y por eso se puede explicar por qué ocurren todavía violencias y atentados como los que recientemente sufrió el Ministro de Relaciones Jemisti, un hombre muy joven, compañero de Ben Bella, de una lucidez excepcional, con una energía de pensamiento radical, lo que seguramente lo llevó a crearle los enemigos que recientemente realizarón un atentado contra su persona. Respecto a este atentado, quiero expresar desde aquí mis condolencias personales y las de mis compañeros que viajaron conmigo, por lo injustificado del ataque a este líder de la Argelia moderna.

Posteriormente pudimos apreciar el aspecto de la cultura francesa arraigada en África, especialmente en el Senegal. Allí, la personalidad ilustre del Presidente Senghor, uno de los poetas más extraordinarios de la Francia contemporánea, arrancado de su cátedra para llevarlo a la Presidencia del Senegal; con un régimen lleno de estabilidad, de tranquilidad, con líderes que han sido siempre hombres muy distinguidos, desde antes de la independencia, en los grandes asuntos internacionales de Francia con su imperio.

Tuvimos ocasión de conversar con un líder de los más extraordinarios y aguerridos del África Occidental, con Sekú - Touré, Presidente de la República de Guinea; un hombre valiente, más bien instintivo, indomable, que me hacía recordar la tradición de algunos esclavos de esa zona que siempre se rebelaban dondequiera que fueran transportados, prefiriendo la muerte a la esclavitud. Así también, la lección del Presidente Sekú - Touré para Guinea ha sido transparente, cuando ha acostumbrado a su pueblo a repetir que es preferible la pobreza con la independencia a la opulencia sin la libertad.

En Liberia, un país que tradicionalmente está ligado con los Estados Unidos, puesto que ellos le dieron nacimiento, al adquirirse el territorio que hoy ocupa este país por los antiesclavistas norteamericanos que comenzaron a enviar liberados para que formaran su población. Un país cuyo lema es más que expresivo, que dice más o menos: "El amor a la libertad nos trajo aquí." Allí el Presidente Tubman, hombre vigoroso y tenaz constructor, ha solicitado y obtenido ayuda de los Estados Unidos, está edificando y construyendo su país aceleradamente; es indudablemente un lider de la estabilidad, aunque ello no quiere decir que no confronte problemas serios. El primero de todos es la discrepancia de la población que llegó, con hombres libres, con la que ya estaba asentada allí, en las tribus del norte del país. En Monrovia existe una sociedad muy evolucionada. La vida diplomática y social de Monrovia es muy importante. Todos los días hay recepciones, banquetes, ceremonias; donde la gente se mueve como en cualquier ciudad importante de Occidente, se viste con mucha propiedad para asistir a las reuniones, pero se han creado ciertas diferencias en los pueblos del

norte que mantienen tradiciones tribales y que se encuentran dentro de organizaciones más primitivas. El estar continuamente integrando su país, es una de las tareas más importantes que el Presidente Tubman tiene a su cargo.

Luego encontramos al que, a mi parecer, es el líder más extraordinario del África Nueva: Al Nkrumah, Presidente de la República de Ghana. Un hombre de una visión y una transparencia excepcionales; educado en su propio país hasta un cierto grado, posteriormente, fue a la Universidad Lincoln de Estados Unidos, para continuar sus estudios, hasta hacer su doctorado. Cuenta en su biografía, como muchos de ustedes saben, que viajaba a veces de marino en sus vacaciones, entre los puertos americanos de Texas, Louisiana y Veracruz, y cómo estaba encantado de llegar a Veracruz donde tenía amigos a los que visitaba; trabajando así ayudaba a pagar sus estudios del doctorado en la Universidad.

Un líder que no tiene odios contra Inglaterra, que ha sabido, con gran limpieza, presentar al mundo la situación de su país; a veces se le acusa de amigo del Este y a veces de amigo del Oeste; a veces se le dice independiente o neutral. La verdad es que ha logrado en esa rica zona, que antes fue llamada Costa de Oro, formar un plan de desarrollo excepcional.

Algunas grandes obras se están realizando. Por ejemplo, de la Presa sobre el Río Volta, que es de la magnitud de la que nosotros construimos en el Infiernillo, para unos 600,000 Kws. instalados, con la posibilidad de establecer, dado que cuentan con gran cantidad de bauxita, una fábrica de aluminio. Ha logrado establecer un gran puerto, el puerto de Tema, en donde era difícil arribar porque no había puertos neutrales de importancia.

Ese puerto, esa presa, son bases del plan de desarrollo del Presidente Nkrumah, no están siendo hechas sólo por gentes del Este o del Oeste. Llegar a Accra y encontrarse en los centros donde se reúnen los técnicos extranjeros, es llegar a un mundo en que se hablan todos los idiomas. Allí hay norteamericanos ingleses, franceses, rusos, checoslovacos, chinos; de todas partes del mundo han ido a cooperar con el Presidente Nkrumah para lograr el desarrollo de su pueblo.

Ya son, por sí mismos, los grandes productores de cacao, pero seguramente como en forma cordial le expresábamos al Presidente Nkrumah, cuando esa presa esté en plena función productora de electricidad, cuando la fábrica de aluminio esté en plena producción y el gran desarrollo que está planeado para nuevas ciudades, sea más acelerado, la Costa de Oro seguirá siéndolo porque la proporción de su población, el régimen social y económico de Ghana, es el mejor orientado. Ghana es el país africano que mantiene un mayor número de estudiantes en el extranjero; no sé si la cifra sea correcta, pero la he oído varias veces: cinco mil estudiantes permanentemente están fuera de su país estudiando en las universidades y colegios técnicos extranjeros para regresar después a servir a su patria. Y luego, en Etiopía, el encuentro con la figura dulce y paternal, altamente respetada del Emperador Haile - Selassie, un hombre que, por su tradición, por su origen por el respeto que le tiene su pueblo, es un gobernante que ha dado grandes pasos en el desarrollo de la Etiopía moderna no sólo adaptándola a los regímenes jurídicos de Occidente, sino también dando pasos acelerados hacia su evolución económica.

Addis Abeba es como una especie de Suiza. Hay un gran edificio con salas enormes para la reunión de las asambleas internacionales, llamado África Hall; es el asiento de todas las conferencias internacionales sobre África; ahí tienen lugar las reuniones sobre el desarrollo de África, al amparo de las Naciones Unidas. En mayo próximo tendrá ocasión una de las más importantes tendiente a formar un organismo regional en África, dentro del cuadro de las propias Naciones Unidas. Por lo que se refiere al Medio Oriente, pudimos conocer a una de las personas más extraordinarias, al Arzobispo Makarios, Presidente de Chipre, un hombre esencialmente dotado para los más altos niveles de la política.

Makarios tuvo que resolver el dilema de su país, que los griegos querían unirlo a Grecia y los turcos, unirlo a Turquía, estableciendo la posibilidad de una convivencia civilizada y superior, con la atención de los derechos de todos.

Cuando los turcos de Chipre, como parece natural a su tradición de satrapías otomanas, manifestaban que las ciudades deberían ser divididas por muros para que en un lado vivieran los turcos y en otro los griegos, sin tránsito libre entre los dos lados, Makarios simplemente expresó que en su país no hay más que dos libros sagrados, la Biblia y el Corán, y que en esos libros se basaría siempre. ¿Tenía sentido crear una nación civilizada, sin la convivencia de todos los factores diversos? Pues esa conjugación es precisamente lo que denota o califica la civilización humana.

Makarios ha establecido un sistema muy complejo según el cual el Presidente del país debe ser griego, el Vicepresidente turco y la Asamblea Nacional está dividida proporcionalmente, el Presidente de la Corte es neutral, actualmente es un abogado canadiense, y una serie de pesos y contrapesos se ha establecido para asegurar la paz entre griegos y turcos, en la bella y pequeña isla de Chipre. Todo eso denota una visión extraordinaria, sin atenerse a los patrones establecidos en otras partes, sino buscando caminos propicios. El Presidente Makarios pudo manifestarnos el reconocimiento de su pueblo al pueblo mexicano, por cuanto su gobierno estuvo siempre atento, de cerca, en la lucha por la Independencia de Chipre.

Ahora bien, los pueblos africanos que se ha hecho independientes no dejan de pensar también en alguna forma de unión entre ellos. Más bien, la consigna es, al mismo tiempo, independencia y unión. Hay determinados grupos o agrupamientos entre los países africanos que tienden a establecerse. Los líderes africanos se han puesto a especular sobre lo que se llama el neocolonialismo. Hay una comunidad francesa de pueblos africanos; si puede haber comunidad inglesa en otras repúblicas africanas; si los países deben crear una especie de Estados Unidos de África. Estos son temas constantes de discusión. Entre tanto, Guinea, Mali y Ghana han construido ya una unión de tipo más bien confederal, para tener una defensa común y una serie de objetivos comunes que, sin embargo, no presentan la forma ideal de organización.

Pero quedan otros países de África que no son todavía libres; queda el África Portuguesa, constituida por Angola y Mozambique, dos países en los cuales se aprecia la tensión interior. Países en los cuales no se puede asegurar la paz mientras el colonialismo exista; pueblos sometidos a una represión constante, pues sólo así se explica que los movimientos libertarios no hayan alcanzado sus objetivos.

Y luego el centro de África, el Congo ex belga, se observa cómo las Naciones Unidas controlan el país, son ellas las que sostienen hoy el presupuesto y en su suelo se libran batallas por el control de los recursos naturales de este gran país: el uranio, el cobre, los diamantes.

Se presiente la cercanía de la Unión Sudafricana. Una unión que insiste en la discriminación como regla, que insiste en no querer sistemas de coexistencia entre blancos y negros, y que siendo, por otra parte, un gran país industrial, muy bien armado, significa a larga o próxima distancia, una amenaza para la paz del Continente africano.

Al mismo tiempo que quieren ser independientes los pueblos africanos, no quieren ser sometidos a eso que se llama "balkanización", es decir, una especie de pulverización que los haga débiles, sino que hablan continuamente del panafricanismo, de sus ligas, con otros pueblos de América y de Asia, en donde también predomina la población negra.

Los problemas que presenta el desarrollo del Continente africano, son graves y grandes. El primero de todos es la incomunicación. Dicen los Geógrafos que los grandes ríos de África no son navegables en toda su extensión por diferencias de profundidad; ni el Nilo, ni el Níger, ni el Congo, ni el Zambeze son ríos que permitan la navegación por todo su curso; muchos obstáculos, bajos, caídas, cataratas, lo imposibilitan.

La comunicación por tierra también es sumamente difícil, aunque se hayan construido desde el principio de este siglo, ferrocarriles. Los ferrocarriles han confrontado problemas en el África Oriental dada su conformación geológica. El ferrocarril tiene que cruzar continuamente obstáculos de esa depresión que se llama el gran Rift - Valley, que es un hundimiento que opone dificultades al desarrollo fácil del tránsito por ferrocarril. Así los ferrocarriles son muy costosos y por tanto la transportación. Eso, y la falta de grandes puertos naturales, también ha hecho muy difícil en otros tiempos la comunicación en África.

África ha podido liberarse gracias a la comunicación aérea, porque ésta tropieza con menores dificultades. Una red enorme de comunicaciones aéreas cruza el Continente africano. Casi puede decirse que ninguna ciudad importante del África deja de recibir los grandes aerotransportes o las naves más pequeñas que continuamente están cruzando su cielo. Pero la incomunicación será vencida por el tiempo y entonces se facilitará grandemente el desarrollo económico mayor.

Otro problema es el de la producción alimenticia deficitaria. De los grandes productos de exportación, los más importantes no son consumibles al primer uso. De esa manera hay pueblos que exportan sus productos en estado natural e importan alimentos constantemente. Hay sus excepciones por supuesto.

Hay pruebas autosuficientes como Etiopía o como Malgache, pero no todos lo son y esta dependencia de la alimentación importada es un punto muy importante.

Aun el Congo, con todos sus recursos naturales, explotados y explotables, con su uranio y su cobre y sus grandes yacimientos mineros, no es posible que cuente todavía, sino mediante un gran desarrollo agrícola y ganadero, no es posible, digo, que cuente con satisfacción alimenticia.

La ganadería tiene el principal gran obstáculo en la mosca tsé - tsé que no deja vivir al ganado y a los demás animales que son útiles para la alimentación; y mientras se erradica la mosca tsé - tsé, que está en todos los lugares húmedos, en las florestas y cerca de los ríos y lagos, es imposible una ganadería fecunda. La agricultura también, porque con excepción de los ríos que pudieran ser irrigables por los pueblos de cultura árabe, como el Niger y el Nilo, que es mucho muy anterior en técnica agrícola e irrigación, a pesar de que en otros países no se requiere la irrigación como en Etiopía porque tiene climas excepcionales y tierras muy fértiles, sin embargo, una nueva técnica, maquinaria, fertilizantes, semillas otros sistemas de trabajo tendrán que ser introducidos para poder dar a África la propia satisfacción en sus alimentos en escala suficiente para su población.

Y luego la insalubridad. La malaria, principalmente las enfermedades hídricas, porque el medio no ha alcanzado la suficiente limpieza para la vida normal del hombre. La ignorancia y el analfabetismo que llega a grados excepcionales, muy cerca del 90% en muchas partes, casi siempre superior al 70% en las otras; y junto con el analfabetismo, la diversidad idiomática, otro obstáculo serio. En cada país hay idiomas vivos que hablan conglomerados importantes que no pueden entenderse entre sí. Las minorías gobernantes hablan inglés o francés; esos son los idiomas del gobierno y del comercio; pero el pueblo mismo habla otros idiomas o dialectos y la transmisión de las órdenes así se vuelve muy difícil, incluso a veces se crea la obligación de que en los Parlamentos tengan traducciones simultáneas. Todo esto complica grandemente la administración y la política de los países.

Pero, además, uno de los problemas más graves, es la oposición que se crea entre la estructura social de muchos pueblos africanos y su estructura política. La estructura política está tomada del modelo inglés, del americano, francés o belga. Esos modelos son para la forma política de repúblicas organizadas con los tres Poderes, con la división entre ellos, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, o con regímenes parlamentarios. Pero esto no corresponde del todo a la organización social fundada todavía en el tribalismo y en tradiciones importantes de ligas de familia, de ligas de tribus y que hacen fácil la conglomeración ciudadana en los países.

No es fácil dividir por municipios o por departamentos o por distritos un país que quiere ser dividido por ámbitos tribales. Todavía los dirigentes de estos países luchan por tratar de hacer circunscripciones territoriales administrativas, al margen de las divisiones de familia o de tribu y entonces se dan los motivos de intranquilidad que constantemente hemos visto traducirse en las luchas interiores.

La lucha en el Congo es el mejor ejemplo de cómo los países coloniales y los ambiciosos por la riqueza del uranio y del cobre, hicieron la exaltación de los motivos tribales para que lucharán entre sí son luchas a muerte, crueles, cuando por su naturaleza el negro no es un hombre cruel ni vengativo, pues cuando se le trata bien, es un pueblo que sonrié. La primera impresión que uno tiene al llegar al África negra, es ver cómo los hombres y mujeres lucen la maravillosa dentadura de que se sienten orgullosos y que tanto se ciudan, como en nuestros lugares se cuidan las mujeres y los hombres otras partes del cuerpo humano.

Dentro de toda esta descripción general, por último quiero referirme solamente a algunas perspectivas generales que, a mi modo de ver, presenta el Continente africano. Desde luego, África está exactamente colocada en el problema crucial de nuestro tiempo: el subdesarrollo frente a los países en desarrollo. Este es el tema decisivo.

Mientras no haya una solución adecuada para resolver este problema, en ello va involucrada la paz, la tranquilidad y la justicia. Por otro lado, no creo posible - pero esta es una creencia personal-, que todos lo pueblos pueden seguir el ritmo de evolución de la sociedad inglesa, cuando se convirtió de rural a industrial.

No creo que todos los pueblos de la Tierra puedan alcanzar o convertirse en industriales; y si pueden hacerlo, ha de ser muy lento ese proceso en unas partes o muy difícil en otras.

No todos los pueblos poseen dentro de su ámbito territorial, los elementos y recursos básicos para crear una industria integrada.

Entonces, va a ser necesario que se busque una manera para concordar las condiciones del mundo industrial y las del mundo rural y agrícola en todos los Continentes, pues mientras el productor agrícola no sienta que lo que produce puede darle la satisfacción de adquirir los productos de la industria, es muy difícil que no se sienta dentro de su propio país como un hombre inferior, y que todos los países productores de materias primas no se sientan como pueblos inferiores frente a los países que producen bienes y servicios industriales.

Esto es, muy dramáticamente, visto el problema de África; lo mismo sucede con nosotros, en América Latina. En América Latina tenemos algunos elementos, especialmente en México, con qué defendernos mejor y un sistema industrial que ha ido progresando, y que se encuentra en un pleno desarrollo, cada vez más cercano a una industrialización integral; pero no todos los países pueden alcanzar esta situación.

Por otra parte, África tiene, a mi modo de ver, idea clara de cuál es la clase de paz por que los hombres quieren vivir. Porque es cierto que necesitamos el desarme, es bueno que los pueblos ya no se maten, que vivan en paz; pero ¿qué es lo que van a hacer cuando ya no haya el peligro de agresiones? No es posible que quieran nada más vivir por vivir. La paz no solamente es la ausencia de la guerra, tiene que ser un estado social, político y económico en donde la equidad gobierne la vida de los hombres. No quieren una paz para tranquilidad de los grandes ni sólo una paz espiritual. Está bien la paz espiritual para confortar las almas; pero esa no es la paz que los hombres quieren, a la que el hombre común aspira. Desde luego, los pueblos que están sometidos al colonialismo no quieren una paz en que los grandes, los poderosos impongan la tranquilidad mientras ellos siguen esclavizados. Ellos quieren luchar por su independencia aunque eso signifique violencia.

Es cierto que la violencia será transitoria, pero no deja de ser un elemento normal en la vida del hombre. Lo que se necesita es una paz con pan, con vestido, con letras, una paz con casa, una paz en familia, con tranquilidad humana y personal. Y esa paz sólo puede adquirirse como producto de un acuerdo en que el estado del desarrollo no sea el que marque el destino de un pueblo, si no alcanza la vida industrial y tiene que seguir sometido a la inferioridad en que muchos querían verlo condenado para siempre.

Los pueblos y los hombres necesitan una paz continua, no solamente para que los dejen vivir sino que les ayuden a vivir su vida; pero que les ayuden a cambio de no pedirles compromisos que no pueden ser calificados. Una paz sin colonialismo; una paz con justicia; una paz que no sea sólo la tolerancia, sino la expresión misma de la cordialidad entre los hombres.

África es un compromiso para el mundo. Los pueblos que la dominaron, los que la sangraron a través de tres siglos de comercio de esclavos, tiene una deuda con África, que es necesario que vayan buscando y determinando las maneras de cumplirlo. El mundo le debe mucho al Continente africano.

Como decía el Presidente Tubman cuando el Embajador de los Estados Unidos, en una festividad, le hizo notar la buena ayuda que le daba el Gobierno Americano a Liberia, y él contestó: es cierto que es buena la ayuda, pero yo quiero que me conteste usted, señor Embajador, quiénes fueron los que ayudaron a construir los Estados Unidos, si no fuimos nosotros que como esclavos trabajamos para hacerlo grande.

Y en México mismo, la aportación de la raza negra ha sido muy importante, ocultada por historiadores y sociólogos con un sentido racista. Nosotros recibimos mano de obra negra, nosotros también para abrir nuestras minas y nuestros campos a la agricultura, aunque tempranamente dejamos de demandar esclavos aun en la colonia.

En el extraordinario libro que el señor diputado Aguirre Beltrán ha escrito sobre la población negra en México, se encuentran datos esenciales cuya importancia no es necesario destacar más ante ustedes. El hombre que sembró el trigo por primera vez en México era un esclavo negro. Y luego Morelos ¿no tenía sangre negra en una proporción que se ha querido ocultar? Es evidente que en nuestras luchas se hizo notable la presencia de los hombres negros que vinieron antes como esclavos y que aquí encontraron su libertad.

Tantos hombres de éstos han dado perfil a muchos países americanos. ¡Qué es Brasil o Venezuela y todo el Caribe sin su población importantemente negra! Todos esos pueblos que son de nuestra América y nosotros los llamamos latinoamericanos, como a Haití, que es esencialmente un pueblo afroamericano.

Son pueblos que forman parte de nuestro Continente, y

tenemos forzosamente que considerarlos en el futuro desarrollo de nuestras actividades.

También me quiero referir a otro aspecto. Ahora se ha puesto de moda decir que los latinoamericanos somos rivales de los africanos ante el Mercado Común Europeo y que les estamos disputando que nos compren a nosotros y que no les compren a ellos, cosa esencialmente falsa. Nosotros no somos rivales de África, somos sus compañeros en la producción de artículos elementales y, por lo tanto, el Mercado Común Europeo tendrá que establecer acuerdos tanto con los latinoamericanos como con los africanos. Nosotros no podríamos aceptar una política comercial mexicana que pretendiera desplazar del mercado europeo a los africanos, como no es posible hacerlo, y tampoco los africanos podrían desplazarnos a nosotros porque los niveles de nuestro desarrollo son distintos.

El Mercado Común Europeo juega un poco con estas cosas para mantener bajos los precios de ciertas mercancías, pero en realidad ¿qué cosa puede esperar Europa si nada más le comprara a África? ¿A dónde va a vender tantos elementos industriales de los que nosotros somos de los más importantes consumidores? ¿Cómo va a ser posible que no se puedan establecer formas de coexistencia comercial como el Tratado del Café que es uno de los buenos ejemplos, aunque no sea la solución definitiva?

Quiero decir que pensando de esa manera no es posible entender los problemas comerciales, si estamos tratando de sentir temor de que el mercado europeo se desborde sobre África y nos deje abandonados. Nosotros no podemos ser abandonados, porque tenemos una fuerza económica propia que Latinoamérica hará valer en el mundo. Por eso López Mateos fue a decirles a los líderes del Mercado Común que deben tener mucha cautela y mucha precaución cuando traten de organizar determinados consorcios comerciales para comprar sólo a uno u otro Continente. Nosotros queremos un comercio abierto con todos los pueblos de la Tierra.

Por último, podemos decir que en el Continente africano se pueden entender muy fácilmente los motivos de porqué los principios internacionales de México tienen subsistencia en el mundo.

La paz, como lo han dicho mis compañeros, como lo sabemos todos, es uno de los motivos esenciales de la lucha actual y no es una utopía. Yo sé que muchos hombres hablan de la paz y no la sienten en serio, porque piensan que no es posible. Yo pregunto ¿qué dirían ahora, si vivieran en este tiempo, los hombres de la época de la venganza como sistema de justicia, cuando la muerte de un hombre se pagaba con la muerte de otro?

Esos hombres no creyeron que un día el Estado iba a hacer posible el control de las fuerzas adversas y de la tranquilidad del hombre, sometiéndolo a las normas de justicia. Ahora cuando un hombre pierde a su hermano, en un acto de violencia, no va a tomar el arma para matar al que ha matado a su hermano. Va a los tribunales y espera el juicio y lo acata; porque los hombres han llegado a entender que la justicia es la única forma en que pueden establecer la paz. Pues que esto sea posible en el mundo, no es ninguna utopía.

Ahora que sabemos que no es posible la violencia atómica, porque eso implicaría la destrucción de unos y de otros, estamos precisamente en el pórtico de un sistema de justicia internacional que imposibilite la guerra como expresión jurídica, aunque puede existir la agresión, pues ella está en el mundo de la violencia, en la naturaleza de los hombres, puesto que lo son y, por eso, participan del bien y del mal.

A propósito de la paz, nosotros todavía necesitamos pensar en hacer muchas cosas dentro de nuestro país. Quizá revisando las páginas de nuestra Constitución encontramos que todavía está muchas veces repetida la palabra "guerra" y que valdría la pena un día examinarla cuidadosamente, para quitar ese concepto de "guerra" y sólo dejar el concepto de defensa legítima de nuestro territorio o de nuestra población; extirpar "estados de guerra" y todas estas formas que son herencias que traemos de atrás y que necesitamos quitar para ponernos definitivamente al nivel de encontrar el mundo que se avecina.

Ahora vemos que la no intervención no es un concepto pasivo como muchos creen. Cuando México dice que es partidario de la no intervención no quiere decir que sea indiferente; al contrario, manifiesta el deseo de encontrar medios activos, dentro del respeto de los demás, para que se resuelvan los problemas.

No debe haber indiferencia, sino cooperación; no intervención; sí, pero cooperación entre los pueblos para que sea posible la paz fecunda. El respeto al derecho ajeno no es nada más dejar que el otro haga lo que ese derecho le permita, si puede hacerlo, sino ayudarlo para que disfrute de su derecho plenamente. Tales son las formas positivas que tiene ahora el pensamiento mexicano, respecto a las grandes tradiciones de la política internacional.

Es indudable que México ha dejado de ser una provincia. El pensamiento provinciano - llamémoslo así-, en cuanto que es limitado al ámbito estrecho en donde uno ha nacido, está rebasado por nuestro país. Somos hoy, de una o de otra manera, un país sentado con pleno derecho en la mesa del mundo. Y éste es el producto principal de una política audaz y esforzada como la que ha realizado el Presidente López Mateos. No creo que pueda hacerse nada en América sin nosotros; no creo que pueda planearse nada en África sin nosotros; no creo que pueda pensarse o planearse nada en Europa y en Asia, sin pensarse en México.

Ahora México es una parte activa del mundo, y esto no es expresión de la fuerza. No tenemos armas que dar, no tenemos demandas territoriales que pelear; no vamos a cometer el error de decir: devuélvanos Belice, nosotros debemos decir: que Belice sea libre; nosotros no podemos estar haciendo demandas territoriales en contra de los demás pueblos. Nada tenemos que pedirles; y cuando El Chamizal haya sido entregado, la última página de esas humillaciones habrá terminado.

Sin armas, sin ánimo de violencia, sin sujeciones a los demás pueblos, con el limpio respeto a todos y con el deseo de ser respetados por todos, el criterio claro y sencillo que tiene la tradición política de nuestro país, con su estilo propio, el Presidente lo ha llevado a los más altos niveles y de ello no podrá escapar México en el futuro inmediato. Ese es el criterio limpio que los pueblos de África, de Asia y de

Europa reconocen en México. Uno no puede oír sin conmoverse cómo cada uno de los líderes de los pueblos que se han libertado y cómo el Emperador de Etiopía que sufrió la agresión, manifiestan su respeto por México y dicen a uno: lo recibimos a usted con esta cordialidad y con esta estimación, porque en usted vemos al representante de un pueblo que siempre supo ayudarnos en nuestras luchas por la independencia. Cuando un mexicano que viaja, se le ofrece esa emoción por la limpieza moral que tiene nuestro país bien asentada.

Todo esto no puede quedar abandonado. La lucha tendrá que continuar, y ahora que nuevos miembros del Congreso se disponen a partir a la Unión Soviética y departir con muchos pueblos de criterio distinto, se presenta de nuevo la ocasión de decir cómo un mexicano lleva la ideología internacional de México y puede sentirse seguro en cualquier parte del mundo.

Esta satisfacción la tenemos todos nosotros como hijos legítimos de nuestro país."

Presidencia del

C. MANUEL MORENO SÁNCHEZ

El C. Presidente (a las 14.31 horas): Se levanta la sesión y se cita para el próximo jueves, a las 12 horas.

TAQUIGRAFÍA PARLAMENTARIA Y

"DIARIO DE LOS DEBATES"