Cámara de Diputados del Honorable Congreso de la Unión, LXVI Legislatura
Versión estenográfica de la sesión solemne en conmemoración del Día
Internacional de la Lengua Materna, celebrada el miércoles 18 de febrero

Apertura de la sesión

Intervenciones

Jorge Miguel Cocom Pech, en maya

Alfredo Vázquez Vázquez, en maya tzeltal

Gloria Sánchez López, en zapoteco

Ángel Terrero Olvera, en mazateco

José Manuel Hinojosa Pérez, en purépecha

Yadira Mateos González, cucapá

Jonathan Puertos Chimalhua, en náhuatl

Emilio Ramón Ramírez Guzmán, en maya ch´ol

Norma Elizabeth Yos Quero, en zapoteco

Amalia López de la Cruz, wixárika

María de Fátima García León, PMC

Noel Chávez Velázquez, PRI

Martha Aracely Cruz Jiménez y Diana Castillo Gabino, PT

María del Carmen Nava García, PVEM

Asael Hernández Cerón, PAN

Naty Poob Pijy Jiménez Vásquez, Morena

Mensaje de la Presidencia de la Mesa Directiva

Entonación del Himno Nacional

Clausura de la sesión


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Informe la Secretaría a esta Mesa Directiva el registro de asistencia de las y los legisladores, por favor. Buen día.

La secretaria diputada Nayeli Arlen Fernández Cruz: Se informa a la Presidencia que se tienen registrados 304 diputadas y diputados, por lo tanto, hay quórum.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán (12:10 horas): Se abre la sesión solemne en conmemoración del Día Internacional de la Lengua Materna.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Damos la bienvenida a todas y a todos nuestros invitados, nuestras invitadas especiales.

Iniciamos este acto conmemorativo del Día Internacional de la Lengua Materna con la intervención de representantes de las lenguas náhuatl, maya, maya tzeltal, mixteco, zapoteco, mazateco, purépecha, cucapá, maya ch'ol, zapoteco, wixárika, quienes tendrán el uso de la palabra, hasta por tres minutos.

Por tanto, y agradeciendo la presencia de él, le damos el uso de la palabra al diputado Jonathan Puertos, del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, para dirigir un mensaje en lengua náhuatl. Muchísimas gracias, diputado. Me informan que el diputado está arribando.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Si me permiten vamos a solicitarle amablemente al ciudadano Jorge Miguel Cocom Pech pueda hacer uso de la tribuna para dar su mensaje en lengua maya. Agradeciendo, por supuesto, esta Mesa Directiva su presencia el día de hoy. Muchísimas gracias.

El ciudadano Jorge Miguel Cocom Pech: (Habla en maya) Señoras y señores, diputadas y diputados, venimos aquí, con nuestros compañeros y compañeras, quienes hablamos distintas lenguas antiguas, para expresarles a ustedes lo que pensamos sobre este día. Sí, a todos ustedes que están dentro de este gran espacio en donde se trabajan las leyes destinadas al bienestar de la vida del pueblo de México.

Hoy hemos venido a este lugar para festejar el Día de las Lenguas Maternas. Pero no venimos solos. Venimos con la ancestral palabra que nos habita, que tenemos que conservar para que no mueran.

En la compañía de escritores, como yo, que hablamos diferentes lenguas vivas de México, volvemos a decirles: no hemos venidos solos aquí. Venimos con las voces ancestrales de nuestros linajes, porque nosotros no queremos que mueran las voces de los abuelos y las abuelas. Vamos, entonces, a festejarlo con las hermosas palabras que nos heredó un gran hombre: El abuelo Gregorio, un sabio maya.

“El hombre cuando nace a la vida terrenal, ingresa a la geografía de los seres durmientes. Si no trabaja con el poder de su espíritu; si no trabaja con el poder de sus sueños, es un hombre que vive dormido. Lo sueños son revelación para la rebelión. Al soñar, y recordar tus sueños, puedes recobrar el código de tu primigenio origen, y volver a la vida. Somos fragmentos de luz... pedazos de sol...”

También, nos obsequió estos hermosos pensamientos:

“Hoy, como hace muchos años, el nombre que lleva un hombre, es su carga; si lo lleva con dignidad, no pesa; si lo lleva a disgusto, cansa. Mantén limpio tu nombre, como el interior de tu casa, porque tu nombre es la casa de tu alma. Si tú quieres, tu nombre podrá ser luz perpetua; si abdicas de su dignidad, tu nombre, mi querido hijo, mi querida hija, sólo será una ruidosa cáscara que se acaba con tu vida... Hoy día, hay hombres y mujeres que sólo conocen su nombre porque se los han repetido infinidad de veces, entonces ese nombre es un eco que caduca con su vida. El tuyo, si tú lo conviertes en la morada de tu alma, será como el viento que preña el retorno de tu linaje: es el único que morirá sobre la tierra...”

Porque, que nunca hablar una lengua materna sea un motivo de discriminación para la niñez y la juventud de México.

La casa de tu alma

Tu idioma es la casa de tu alma.

Ahí viven tus padres y tus abuelos.

En esa casa milenaria,

hogar de tus recuerdos,

permanece tu palabra.

Por eso,

no llores la muerte de tu cuerpo,

ni llores la muerte de tu alma;

tu cuerpo,

permanece en el rostro de tus hijos:

tu alma,

eternece en el fulgor de las estrellas.

Señoras y señores, diputadas y diputados:

No dejemos morir a nuestras lenguas maternas que son el origen y deben ser el orgullo de la nación. Un pueblo sin el orgullo de su identidad es un pueblo que se convierte en esclavo de otros.

Hoy en el Día Internacional de la lengua Materna les pedimos:

Fortalecer las funciones del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas; en tal razón, que se asigne el presupuesto que requiere para la difusión y el rescate de nuestras lenguas originarias.

Sean, como representantes populares, los mejores aliados de la educación bilingüe para garantizar los derechos lingüísticos y culturales de los pueblos indígenas.

Seamos una nación donde hablar una lengua sea un orgullo: para quien lo habla y para quien lo escucha. Muchas gracias a todos ustedes.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas, muchas gracias, ciudadano Jorge Miguel Cocom Pech, muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora la palabra el diputado Alfredo Vázquez Vázquez, del Grupo Parlamentario de Morena, para dirigir un mensaje en lengua maya tzeltal.

El diputado Alfredo Vázquez Vázquez: (Habla en maya tzeltal) Sesión Solemne del Dia Internacional de la Lengua Materna. Con su venia, diputada presidenta. En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, hoy quiero recordar con ustedes que la lengua es mucho más que un medio de comunicación entre las personas, más bien, las lenguas forman parte integral de toda una cultura y se vinculan a procesos mentales diversos, y a la manera en que los miembros de una comunidad lingüística perciben la naturaleza, el universo, la vida la sociedad y la justicia.

En México tenemos un mosaico de culturas vivas, conformadas por sus lenguas indígenas, artes, medicinas, cosmovisiones y formas propias de organización política, económica y social.

Estos elementos nos dan a entender que todas las culturas son valiosas y no hay alguna que esté por encima de otra, por lo tanto, nuestras lenguas son igual de valiosas e importantes como las demás.

En consecuencia, conmino a todas y todos a defender el monolingüismo, a combatir la exclusión, el racismo y la discriminación que sufren las y los indígenas por el simple hecho de hablar su lengua.

Seamos conscientes de que el español se consideró como lengua mayoritaria, ahora debemos considerar que México siempre tuvo un entorno multilingüe, por lo tanto, los invito a sumarse en la defensa de los derechos lingüísticos para que estos sean realmente ejercidos en los espacios públicos y privados sin discriminación.

Muchísimas gracias a todas y a todos. Les saludé en mi lengua madre maya tzeltal. Con su venia, presidenta.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Gracias, diputado. Tiene ahora el uso de la palabra el diputado José Alejandro López Sánchez, del Grupo Parlamentario del PT, para dirigir un mensaje en lengua Mixteca. Adelante, diputado.

El diputado José Alejandro López Sánchez: (Habla en mixteco). Al pueblo de México, hoy quiero hablar de un tema que nos duele como nación: la discriminación, especialmente la que enfrentan nuestros pueblos y comunidades indígenas.

México no puede entenderse sin su raíz indígena. Nuestra historia, nuestra cultura, nuestras lenguas, nuestros saberes ancestrales son el corazón mismo de esta República. Sin embargo, también debemos reconocer que nuestra historia está marcada por siglos de exclusión, racismo estructural y desigualdad.

Desde la Colonia hasta nuestros días, los pueblos indígenas han sido marginados del poder político, del acceso a la justicia, de la educación, de la salud y del desarrollo económico. Se les ha negado voz, representación y, muchas veces, dignidad.

En el ámbito legislativo hemos avanzado. La reforma al artículo 2o. constitucional reconoce a los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Se han fortalecido leyes contra la discriminación, se han impulsado acciones afirmativas y se ha buscado armonizar marcos normativos para garantizar derechos colectivos, autonomía y libre determinación.

Pero debemos ser autocríticos: una cosa es lo que está escrito en la ley y otra muy distinta lo que ocurre en la realidad cotidiana.

La discriminación no siempre se expresa con palabras abiertas; muchas veces se manifiesta en burlas, en descalificaciones, en prejuicios disfrazados de opinión. Se evidencia cuando un indígena alcanza un cargo de alta responsabilidad y, en lugar de reconocerse su capacidad y trayectoria, se le cuestiona por su origen, por su lengua, por su identidad.

Lo hemos visto recientemente en el debate público en torno al ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar. Más allá de posiciones políticas o jurídicas, resulta preocupante que su origen indígena sea utilizado como elemento de denigración o sospecha. Eso revela que el racismo no ha sido erradicado; simplemente ha cambiado de forma.

La verdadera transformación no se limita a aprobar reformas, implica cambiar mentalidades. Implica entender que cuando una persona indígena asciende a un espacio de poder, no es una concesión: es el ejercicio pleno de sus derechos.

Como legisladores tenemos la obligación de seguir construyendo un marco jurídico más sólido, pero también de impulsar políticas públicas que combatan el racismo estructural y promuevan igualdad sustantiva.

La dignidad no admite jerarquías. México será verdaderamente democrático cuando el origen indígena deje de ser motivo de discriminación y se convierta, como debe ser, en motivo de orgullo nacional. Ese es el país que debemos construir. Un país donde la justicia no tenga color, lengua ni apellido. Muchas gracias a todas y a todos.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Gracias, diputado. Muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora la palabra la diputada Gloria Sánchez López, del Grupo Parlamentario de Morena, para dirigir un mensaje en lengua zapoteca. Muchas gracias, diputada.

La diputada Gloria Sánchez López: (Habla en zapoteco) Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Lengua Materna. Lo digo con orgullo, pero también con preocupación, como legisladora federal y mujer zapoteca binnizá.

En México, 7.4 millones de personas hablamos una lengua indígena. Somos una nación plurilingüe, con 70 lenguas y 364 variantes. Sin embargo, esta riqueza enfrenta una gran amenaza. El INEGI documenta que la proporción de hablantes se redujo drásticamente del 16% en 1930 al 6% en la actualidad.

Lo sabemos, quienes crecimos hablando nuestra lengua con orgullo, dignidad y pertenencia. No es casualidad. Fue consecuencia de políticas que por décadas privilegiaron el monolingüismo y marginaron nuestras lenguas.

Hoy sabemos que cuando una lengua desaparece, desaparece una forma de pensar y de entender el mundo. El Inali advierte que 64 variantes están en riesgo extremo, muchas con menos de 100 hablantes, en su mayoría personas adultas mayores.

Experiencias comunitarias exitosas en todo el mundo han demostrado que, invirtiendo en primera infancia, en educación multilingüe y en entornos de uso real, las lenguas pueden revitalizarse.

Por eso debemos actuar ahora, impulsando acciones para fortalecer la educación multilingüe, apoyando a las comunidades para que transmitan su lengua a niñas y niños, garantizando el derecho a ser atendidos en su lengua materna en todos los espacios públicos.

Hermanas y hermanos, mientras viva una lengua, vive un pueblo, vive su memoria y vive su dignidad. Que vivan nuestras lenguas maternas. Que vivan nuestros pueblos indígenas. Que viva la diversidad cultural de México. (Habla en zapoteco).

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias, diputada.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora la palabra el ciudadano Ángel Terrero Olvera, quien dirigirá un mensaje en lengua mazateca.

El ciudadano Ángel Terrero Olvera: Muy buenos días tengan todos ustedes. Con el permiso de esta honorable Cámara. Mi nombre es Ángel Terrero Olvera, presidente municipal de San Felipe Jalapa de Díaz, 100 % mazateco y hoy vengo a hablarles en mi lengua originaria énná.

(Habla en énná). Buenos días, hermanas y hermanos de los pueblos originarios de México y del mundo. Con el permiso de esta Honorable Cámara: Mi nombre es Ángel Terrero Olvera, presidente municipal de un hermoso pueblo de Oaxaca, llamado San Felipe Jalapa de Díaz. Vengo desde la tierra mazateca, donde la palabra no solo se pronuncia, se siente, se respira y se honra.

Hablo el idioma énná. Soy orgullosamente mazateco y soy un firme impulsor de la revitalización de mi lengua originaria. Las lenguas indígenas no son únicamente medios de comunicación. Son memoria viva. Son ciencia ancestral. Son filosofía comunitaria. Son la forma en que entendemos la naturaleza, la vida y el equilibrio entre los seres humanos y el entorno. En mi municipio hemos impulsado acciones concretas para que nuestra lengua no solo sobreviva, sino florezca.

Hemos promovido paisajes lingüísticos, colocando nuestra lengua en espacios públicos como parte de una campaña para hacerla visible y cotidiana, porque lo que se ve, se valora; y lo que se valora, se preserva. A través del Instituto Municipal de Lenguas Indígenas, IMLI, que inauguramos el 21 de febrero del 2025, promovemos talleres dirigidos a jóvenes de la comunidad para que conozcan la gramática y la norma de escritura de nuestra lengua.

Escribir nuestra lengua es un acto de resistencia y de amor. Nos ayuda a conservar los elementos culturales y la sabiduría de nuestros viejos. Nuestros abuelos nos enseñaron que la palabra tiene fuerza. Hoy esa fuerza debe convertirse en política pública.

No basta con reconocer constitucionalmente nuestras lenguas, es necesario garantizar presupuesto, educación bilingüe de calidad, formación de docentes hablantes, producción de materiales didácticos y espacios institucionales donde nuestras lenguas se desarrollen con dignidad. En este Día Internacional de las Lenguas Indígenas, hago un llamado respetuoso a esta honorable Cámara para que fortalezcamos juntos acciones reales de revitalización lingüística. Que nuestras niñas y niños no tengan que elegir entre hablar su lengua originaria o someterse a la lengua dominante aspiramos a que puedan caminar con ambas con orgullo e identidad nacional.

Porque mientras una lengua indígena viva, México seguirá teniendo raíces profundas. Desde la San Felipe Jalapa de Díaz les decimos: nuestra lengua no es pasado, es presente y es futuro. Muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra el diputado José Manuel Hinojosa Pérez, del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, quien dirigirá un mensaje en lengua purépecha. Adelante, diputado.

El diputado José Manuel Hinojosa Pérez: Con su venia, presidenta. Primero, antes que nada, quiero agradecer y decirles que porto una camisa bordada de artesanas de Zacán, este sombrero está hecho por artesanos de Tzirio y trae los colores de nuestra bandera purépecha y este sombrero es un regalo de la comunidad indígena de Pamatácuaro. Y, quiero agradecerle a mi amigo y maestro Óscar por ayudarme a preparar este mensaje, un honor. Gracias.

(Habla en purépecha) Diputadas y diputados, las lenguas que se hablan en México son depositarias de memoria, de saberes, de espiritualidad y de proyectos de vida comunitaria; son, al mismo tiempo, refugio de identidades y punto de encuentro para la convivencia democrática. Son historias, canciones, cuentos a la orilla del fuego, consejos para la vida diaria.

Cada lengua, cada variante, es una forma distinta de mirar el cielo, el campo, la comunidad, y juntas hacen posible este México plural que tanto debemos presumir.

México es reconocido como uno de los países con mayor diversidad lingüística del mundo, con decenas de lenguas originarias y cientos de variantes que enriquecen nuestro carácter pluricultural y nuestro horizonte común.

Y por eso hoy, al celebrar este día, queremos decirle a cada persona hablante de una lengua originaria: aquí su voz importa, aquí su palabra tiene lugar, aquí su lengua es motivo de orgullo.

Ninguna niña, ningún niño debería sentir vergüenza por hablar como se habla en su casa, en su comunidad, con su gente; al contrario, deberían sentirse protagonistas de una historia que merece seguir contándose.

Muchas lenguas enfrentan riesgos y en algunas comunidades se está rompiendo la cadena entre generaciones.

Cuando una lengua se debilita, no solo se pierde un código, se pierde una manera de entender la naturaleza, la salud, la justicia, la fiesta y el duelo; se pierde un pedazo de humanidad.

En distintas regiones del país se registra una preocupante interrupción en la transmisión intergeneracional: hay niñas y niños que ya no aprenden la lengua de sus abuelas y abuelos, y con ello se pierde una forma única de nombrar la naturaleza, de entender el tiempo y de resolver los conflictos.

Pero la responsabilidad no es solo del Estado ni se agota en las leyes. La defensa de las lenguas maternas comienza en casa, en las primeras palabras que aprendemos, en las historias que nos cuentan las personas mayores, en la decisión cotidiana de hablar con orgullo la lengua que nos nombra.

Cada vez que elegimos hablar, escribir o cantar en una lengua originaria, estamos diciendo que esa lengua tiene futuro. Allí se juega la posibilidad de mantener viva una lengua o de dejar que se apague lentamente en el silencio de la vergüenza y la discriminación.

Por eso, hoy queremos decir con absoluta claridad: que nadie se sienta menos por hablar una lengua indígena, que nadie vuelva a ser discriminado por su manera de nombrar el mundo.

Que las niñas y los niños que hablan su lengua originaria se sepan portadores de una herencia invaluable y se vean a sí mismos como protagonistas de un México más justo, más diverso y más incluyente.

Diputadas y diputados:

Desde esta tribuna, celebramos la oportunidad de hablar de las lenguas que nos permiten comunicarnos, entendernos y construir acuerdos como sociedad.

Reivindicamos la diversidad lingüística como una riqueza que nos fortalece y no como un obstáculo para el desarrollo, y asumimos el compromiso de impulsar políticas públicas que protejan efectivamente los derechos lingüísticos de todos los pueblos y comunidades.

Los convoco a que, desde esta Cámara, hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para evitar la desaparición de nuestras raíces lingüísticas, para que ninguna lengua de México vuelva a ser condenada al olvido.

Que este Día Internacional de la Lengua Materna sea, para todas y todos, un recordatorio sencillo pero profundo: nuestras lenguas son el pilar de nuestra identidad.

Cuidarlas, celebrarlas y mantenerlas vivas es cuidar, celebrar y mantener vivo a México.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias, diputado.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra la ciudadana Yadira Mateos González, quien dirigirá un mensaje en lengua cucapá. Adelante.

La ciudadana Yadira Mateos González (habla en cucapá): Buenos días, mi nombre es Yadira Mateos González, tengo 20 años, soy indígena cucapah, vivo en la comunidad indígena mayor cucapah y actualmente estudio en la Universidad Autónoma de Baja California la carrera de licenciada en Administración Pública y Ciencia Política.

Honorable Cámara de, Diputadas y diputados,

Pueblo de México:

Hoy me presento ante ustedes no solo como una joven, sino como una mujer indígena orgullosamente perteneciente al pueblo Cucapá, una de las comunidades originarias del estado de Baja California. Vengo desde el Valle de Mexicali, desde el territorio donde el río y el desierto han sido testigos de nuestra historia, nuestra resistencia y nuestra dignidad. Hablo con la voz de mis abuelos y abuelas, quienes han defendido nuestra cultura aún frente al olvido y la marginación.

El pueblo Cucapá no está solo. En Baja California también viven y resisten los pueblos Kiliwa, Paipai, Kumiai, Cochimí y Kual, comunidades nativas que forman parte profunda de la identidad histórica del noroeste de México. Cada uno de estos pueblos ha conservado su lengua, sus tradiciones, su conocimiento del territorio y su cosmovisión. Somos pueblos vivos, no somos parte del pasado.

Hoy levanto la voz para recordar que la Constitución reconoce a México como una nación pluricultural, sustentada originalmente en sus pueblos indígenas. Sin embargo, en la realidad, nuestras comunidades siguen enfrentando grandes desafíos: acceso limitado al agua, educación intercultural insuficiente, servicios de salud precarios, pérdida de nuestras lenguas originarias y escasas oportunidades para las juventudes indígenas.

En unos días más, el 21 de febrero, se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, una fecha proclamada por la UNESCO para reconocer que cada lengua representa una visión única del mundo. Hoy, 18 de febrero, al estar frente a esta honorable Cámara, quiero anticipar ese llamado y recordar que nuestras lenguas originarias están en riesgo. Cuando una lengua desaparece, no solo se pierden palabras: se pierde historia, identidad, conocimiento ancestral y memoria colectiva. Defender nuestra lengua materna es defender nuestra existencia como pueblos.

Venimos a pedir respeto, pero también acciones concretas. Necesitamos políticas públicas construidas con nosotros y no solo para nosotros. Necesitamos presupuesto destinado verdaderamente a fortalecer nuestras comunidades, a proteger nuestras tierras, a preservar nuestras lenguas y a impulsar proyectos productivos que respeten nuestra identidad cultural. No queremos asistencialismo; queremos justicia, inclusión y participación real en la toma de decisiones.

Como mujer indígena joven, también quiero enfatizar el papel fundamental de las mujeres en nuestras comunidades. Somos guardianas de la cultura, transmisoras de la lengua y del conocimiento tradicional, pero también somos estudiantes, emprendedoras y lideresas. Apostar por las mujeres indígenas es apostar por el futuro de nuestros pueblos.

Desde esta tribuna histórica, hago un llamado a que no se nos vea como minoría invisible. Los pueblos Cucapá, Kiliwa, Paipai, Kumiai, Cochimí y Kual somos parte viva de Baja California y de México. Nuestra existencia en la frontera norte, nuestra cultura, nuestra lucha también es México.

Que este espacio no sea solo simbólico. Que sea el inicio de un diálogo permanente, respetuoso y transformador. Porque cuando los pueblos originarios avanzan, avanza todo el país.

“No pedimos que nuestras lenguas sean recordadas el 21 de febrero; exigimos que sean protegidas los 365 días del año, porque sin lengua no hay identidad, y sin identidad no hay nación.” Muchas gracias.

Les hablé en mi lengua materna, en cucapá, soy originaria de Mexicali, Baja California, soy orgullosa de estar aquí representando a mi cultura, a mi increíble comunidad indígena Cucapá el Mayor.

En nuestra comunidad nuestra lengua está en peligro de extinción. En Baja California solamente quedan dos personas adultas mayores hablantes de nuestra lengua cucapá. Que esta tribuna no sea solo un espacio simbólico, que sea el inicio de un compromiso verdadero, porque cuando los pueblos originarios avanzan, avanza todo México.

Que no pedimos que nuestras lenguas sean recordadas solo un 21 de febrero, exigimos que sean protegidas los 365 días del año, porque sin lengua no hay identidad y sin identidad no hay nación. Y que vivan los pueblos originarios de México. Y que vivan las comunidades nativas de Baja California (habla en lengua originaria). Muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra el diputado Jonathan Puertos Chimalhua, del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista, para dirigir un mensaje en lengua náhuatl. Adelante, diputado.

El diputado Jonathan Puertos Chimalhua: (Habla en náhuatl) Con el permiso de la Presidencia. México es un país con una riqueza cultural tan grande como el corazón de su gente. La diversidad que se vive en cada rincón de nuestro territorio nos hace una nación multicultural que reconoce 69 lenguas nacionales, 68 indígenas y el español.

Este patrimonio nos obliga a seguir manteniendo vivas nuestras raíces y nuestras lenguas, pues estas son el pilar de nuestra identidad y nuestra cultura funcionando no solo como medio de comunicación, sino como forma de comprender el mundo, de relacionarse con la naturaleza, de transmitir valores, conocimientos y tradiciones construidas a lo largo de generaciones.

Sin embargo, esta riqueza enfrenta una amenaza constante contra la cual debemos luchar todos. Esta lucha exige compromiso para erradicar la discriminación y para impulsar que las generaciones actuales y futuras se sientan orgullosas de conservar su lengua, sus raíces y aquello que nos da identidad.

Es para mí un orgullo representar al distrito 18 de Veracruz, territorio que tiene una de las mayores concentraciones de nahua-hablantes en mi estado y en el país.

En las comunidades de las altas montañas de Veracruz como Zongolica, Tequila, Tehuipango, Soledad Atzompa, San AndrésTenejapan, Magdalena Atlahuilco, Xoxocotla, Reyes, Tlaquilpa, Texhuacan Astacinga y Mixtla de Altamirano, el náhuatl se mantiene vivo a través de la tradición oral y las actividades de la vida cotidiana, pero no es fácil lograrlo en un mundo donde existen presiones para forjar una cultura uniforme.

Cuando una lengua se pierde, desaparecen con ella historias, saberes antiguos, prácticas culturales y conocimientos que forman parte del patrimonio de nuestra nación.

Frente a esta realidad, debemos recordar que los derechos lingüísticos son derechos humanos. Nuestra Constitución reconoce la diversidad cultural del país y como legisladores tenemos la responsabilidad de garantizar que ese reconocimiento se traduzca en acciones concretas.

Entre estas acciones destacan la educación bilingüe e intercultural, el acceso a la justicia en lengua materna, la atención en salud con respeto cultural y la presencia de las lenguas originarias en los medios de comunicación. Todos estos son pasos necesarios para su preservación.

Por ello, el Día Internacional de la Lengua Materna nos invita a reflexionar y a actuar. Esta conmemoración es un llamado a fortalecer el respeto, la inclusión y el orgullo por nuestras raíces. Preservar las lenguas maternas es fortalecer la identidad nacional y construir una sociedad más justa.

En esta conmemoración los invito a asumir el compromiso de proteger y revitalizar nuestras lenguas originarias. Hagamos que tengan presencia en las aulas, en los espacios públicos, en las plataformas digitales y en la vida cotidiana. Aseguremos que las futuras generaciones puedan escuchar y hablar la lengua de sus ancestros con dignidad y sin temor.

Compañeras y compañeros, me dirijo con mucho respeto a todos ustedes, representando a los municipios indígenas de mi distrito. El poder conservar nuestra lengua madre es muy importante para todos nosotros. Es cuanto, muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias, diputado.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra el diputado Emilio Ramón Ramírez Guzmán, del Grupo Parlamentario de Morena, para dirigir un mensaje en lengua maya ch’ol. Adelante, diputado.

El diputado Emilio Ramón Ramírez Guzmán: (Habla en maya ch’ol). Con su permiso Diputada Presidenta. Diputadas y Diputados. Hermanas y hermanos del mundo.

Hoy no subo a esta tribuna solo a pronunciar un discurso. Subo a defender la voz viva de México. La UNESCO destaca la importancia de las lenguas maternas y locales como medios para salvaguardar y compartir las culturas y los conocimientos indígenas, que son grandes minas de sabiduría.

México es reconocido como uno de los países con mayor diversidad lingüística del mundo. Nuestra nación resguarda 68 idiomas originarios y más de 364 variantes lingüísticas, pertenecientes a 11 familias lingüísticas. No son cifras. Son pueblos. Son rostros. Son historia viva. En Chiapas, somos 14 grupos de lenguas nativas.

Cada lengua materna es una forma de nombrar el mundo. Es memoria, es conocimiento, es raíz. Cuando una lengua se silencia, no solo se pierden palabras: se pierde una parte del alma de México. Por eso, hablar de lenguas maternas es hablar de derechos. Es hablar de justicia. Es hablar de dignidad.

Y esta responsabilidad se vuelve aún más profunda cuando hablamos de las mujeres indígenas, quienes son las que nos dan vida y quienes nos dan la semilla de pronunciar las primeras palabras para interactuar con el mundo.

La palabra verdadera, que es nuestra lengua, es reconocer que tiene valor. Que su vida tiene valor. Que su dignidad no puede ni debe ser ignorada, menos quienes son las madres, quienes inculcan una lengua materna.

Una nación verdaderamente justa no obliga a su gente a abandonar su lengua para ser atendida, para ser respetada o para ser reconocida. Una nación justa protege sus voces. Las honra. Las fortalece. Las lenguas maternas no pertenecen al pasado. Son fuerza del presente y fundamento del futuro.

Defenderlas no es un acto simbólico. Es un acto de soberanía cultural. Es un acto de justicia. Es un acto de humanidad. Porque mientras las lenguas de México sigan vivas, México seguirá de pie. Nuestra palabra, es nuestra bandera verdadera, es nuestra raíz que abraza la tierra, nuestra lengua es nuestro mundo y ese mundo se llama México.

Diputada presidenta, mi lengua materna es el ch’ol. Me atrevo hoy a hablar y terminar en español esta intervención porque me quedan 58 segundos para que me escuchen los compañeros y compañeras, diputadas y diputados, porque a nadie le interesa este día.

En la pantalla nadie lo lee, ya pasaron mis compañeras y compañeros a decir el significado de nuestra lengua. Cuando se muere una lengua se pierde nuestra raíz, se pierde nuestra historia.

A nivel internacional se celebra el valor de las lenguas maternas, se firman acuerdos, se emiten declaraciones, se pronuncian discursos, pero la realidad en nuestras montañas es distinta. La deuda histórica sigue ahí, persistente, dolorosa e innegable, porque aún hay discriminación, porque aún hay silencio impuesto, porque aún hay mexicanos que tienen que abandonar su lengua para ser escuchados.

Y hace ratito teníamos que pedir permiso para que pudieran pasar unos invitados que vienen de Chiapas y unos de Oaxaca, de Veracruz, porque son estudiantes de la UAM Iztapalapa. Entonces ¿de qué hablamos? Cuándo nos van a dar el valor correcto de los pueblos indígenas, porque hoy es su fiesta.

Nuestros representantes, diputadas, diputados, con mucho respeto –aquí todos, aquí no hay colores, acá hay un solo color–, en este día tan especial yo les pido a ustedes con mucha humildad nos unamos los diputados y diputadas indígenas.

Hemos sido las autoridades las que representan la Comisión de Pueblos Indígenas muy tibios. No podemos hablar de inclusión, mientras exista diferencia. No podemos hablar de justicia, mientras exista silencio. No podemos hablar de dignidad, mientras exista abandono.

Tenemos que salir a la ciudad para estudiar, tenemos que decir que somos caxlanes o mestizos para que no nos discriminen. Muchos de nosotros así fuimos a estudiar en las zonas urbanas, decir que hablamos español, decir, saben por qué, por el miedo al rechazo. Hoy nos ven feos, nos discriminan. Todavía no tenemos oportunidad.

De nada me sirve celebrar hoy y que nos abracen. Hoy le pido a la Comisión de Pueblos Indígenas que tomemos este eje rector para defender a los pueblos indígenas, también al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, que volteé a ver a las comunidades y que no se olvide de nuestras lenguas indígenas.

No solamente es celebrar, es celebrar llevando justicia social. Que no se vuelva, que no se vuelva como el pasado. Muchos nos dicen por qué regresar en el pasado, porque el pasado dejó al olvido a las comunidades indígenas. Y esta deuda es más profunda cuando hablamos de las mujeres indígenas, las mujeres que nos dieron, nos enseñaron las primeras palabras.

Honorable asamblea, las lenguas maternas no necesitan compasión, necesitan justicia, necesitan reconocimiento simbólico, no necesitan reconocimiento simbólico, necesitan defensa real, no necesitan discursos, necesitan acciones, porque, cuando una lengua vive, vive un pueblo; y, cuando un pueblo vive, porque cuando una lengua vive, vive un pueblo; y, cuando un pueblo vive con dignidad, la nación se fortalece.

Hoy esta tribuna no debe ser solo un espacio de palabras, debe ser un espacio de consciencia, que no seamos recordados con la generación que guardó silencio, que seamos recordados como la generación que defendió la voz de su gente, porque mientras las lenguas de México sigan vivas, México seguirá de pie.

Y que viva nuestra presidenta de la República, la doctora Claudia Sheinabum Pardo, la primera mujer. Y hoy somos reconocidos con el 2o. artículo constitucional. Qué viva el segundo piso de la cuarta transformación. Qué vivan las lenguas indígenas. Qué viva Chiapas y qué viva México. Es cuanto, presidenta.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Gracias, diputado.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra la ciudadana Norma Elizabeth Yos Quero, quien dirigirá su mensaje en lengua zapoteca. Adelante.

La ciudadana Norma Elizabeth Yos Quero: (Habla en zapoteco) Muy buenos días a todas y todos. Hoy no quiero hablarles solo de un idioma. Quiero hablarles de la voz del corazón. De esa voz que escuchamos por primera vez cuando éramos niños, cuando alguien nos llamó por nuestro nombre con ternura. Esa es nuestra lengua materna.

La lengua materna no nace en los libros, nace en casa. Nace en el abrazo de una madre, en los consejos de un padre, en las risas de los abuelos. Es el idioma con el que aprendimos a decir amor, dolor, gracias. Es la lengua en la que soñamos por primera vez.

Cada palabra que pronunciamos en nuestra lengua materna lleva historia. Lleva la fuerza de nuestros antepasados, su lucha, su sabiduría y su esperanza. No es solo comunicación, es identidad. Es la raíz que nos sostiene cuando el mundo intenta cambiarnos.

Pero también debemos reconocer algo que duele: muchas personas han sentido vergüenza de hablar su lengua. Han sido señaladas, discriminadas o silenciadas. Y cuando una persona deja de hablar su lengua por miedo, no solo pierde palabras... pierde una parte de sí misma.

Nuestra lengua materna es dignidad. Es resistencia. Es memoria viva. Cuando la hablamos, honramos a quienes vinieron antes que nosotros y abrimos camino para quienes vienen después.

En México somos un país profundamente rico en diversidad lingüística. Cada lengua es un universo. Cada una tiene su manera única de nombrar la naturaleza, los sentimientos y la vida. Si una lengua desaparece, el mundo se vuelve un poco más pobre.

Hoy los invito a sentir orgullo. Orgullo de nuestras raíces. Orgullo de nuestras palabras. Hablemos nuestra lengua con valentía. Enseñémosla a nuestros hijos. Rescatémosla en nuestras comunidades, porque mientras una lengua se siga escuchando en la voz de su pueblo, esa cultura seguirá viva.

Que nunca nos avergüence lo que somos. Que nuestra lengua materna sea siempre motivo de honor. Porque cuando defendemos nuestra lengua, defendemos nuestra historia, nuestra identidad y nuestro corazón. Muchas gracias.

Muy buenos días a todos los que hacen las leyes que rigen nuestros pueblos. Yo soy de Mitla, estado de Oaxaca, gustosa de estar aquí presente. Traigo la voz de las mujeres de mi pueblo, lenguaje del corazón. La voz de los niños, herederos del mundo. La voz de los hombres, la fuerza que sostiene cada día los trabajos de los pueblos.

Vengo a decirles que no se olviden de nosotros, los de las lenguas originarias que no se aprenden en los libros, en papeles, vienen de nuestra mente, de nuestros corazones, de la profundidad de nuestra gente.

Por eso les pido, no se olviden, somos la raíz de la cultura, la sabiduría de los hablantes de las nubes, de aquellos que con la mirada en el cielo sabían todo. Descendientes de nuestros antepasados, nuestras lenguas siguen vivas.

Les pido no lo dejen morir. Hoy estamos de fiesta celebrándola, mañana, pasado queda en el olvido. Pasó el día, pasó la fecha, por eso estoy aquí pidiendo por nuestra lengua materna, por todos, por cada una. Hagan leyes, que en cada pueblo existan lugares que investiguen más sobre nuestra lengua, nuestra lengua materna, para que podamos seguir traspasándola y no se pierda.

Mi zapoteco es mi vida, es mi alma, es mi todo. Muchas gracias por escucharme. Es cuanto, presidenta.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra la diputada Amalia López de la Cruz, del Grupo Parlamentario de Morena, para dirigir un mensaje en lengua wixárika. Adelante, diputada.

La diputada Amalia López de la Cruz: (Habla en wixárika). La población wixárika en México se acerca a 100,000 habitantes, distribuida en los estados de Jalisco, Nayarit, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes.

Nuestra lengua nos brinda identidad, orgullo y sentido de pertenencia. Estamos ligados a otras culturas del centro y norte de nuestro país, pero hemos creado a través de los siglos nuestra lengua propia y tratamos de cuidarla y mantenerla en medio de las presiones que nos pone el mundo actual.

Los wixaritari somos la cultura más pura del centro de la república, nos dedicamos a la agricultura de subsistencia y hemos encontrado en la creación de artesanías la manera de expresar y mantener nuestra forma de ver el mundo y rendir culto a nuestros dioses.

Gracias a nuestra lengua podemos comunicarnos con nuestros antepasados, ayudados por los marakames que son quienes logran esa conexión que nos permite obtener los conocimientos sobre nuestra manera de honrarlos y al mismo tiempo transmitirlos a nuestros hijos.

Por ello, es tan importante mantener la lengua wixárika entre nuestra comunidad, de lo contrario estaremos en riesgo de perder la conexión que acabo de mencionar. Es decir que nuestra lengua madre representa no solo nuestra manera de comunicarnos en la sociedad actual, sino de lograr trascender hacia los niveles donde se encuentran nuestros antepasados y deidades.

Es necesario que todos comprendamos que para un pueblo originario la conservación de su lengua madre representa más que una simple expresión de su cultura, puede ser la diferencia entre seguir conectado a sus orígenes o quedar aislado de los mismos.

Sabemos que no es suficiente con estar orgullosos de ser wixaritari, es necesario trabajar al interior de cada una de nuestras familias para mantener nuestra lengua madre, aun cuando estemos fuera de nuestras comunidades. Nuestros hijos esperan que podamos transmitirles la riqueza que tiene nuestra lengua y la importancia de la misma.

No debemos correr el riesgo de perder nuestra lengua madre, tenemos que hacer lo que esté de nuestra parte para que las nuevas generaciones comprendan que la conservación de la lengua madre es una oportunidad de seguir siendo el pueblo que somos. Viva la lengua wixárika. Vivan los pueblos originarios.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias, diputada. Esta Presidencia reconoce en nuestra diputada López de la Cruz siempre su disciplina, constancia y permanencia en las sesiones, es un gusto saber que hoy está representando a su lengua materna.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Si nos permiten, ahora vamos a la intervención de los grupos parlamentarios.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Vamos a iniciar con el Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, por tanto, tiene el uso de la palabra la diputada María de Fátima García León. Adelante, diputada.

La diputada María de Fátima García León: Con la venia de la Presidencia. Qué vivan los pueblos originarios. Me da mucho gusto estar aquí y representar a mi raza zapoteca.

En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, proclamada por la Unesco, recordamos que cada lengua es un universo vivo, porque en cada palabra habita la memoria de un pueblo, su historia, su ciencia, su manera de comprender el mundo y de relacionarse con la naturaleza.

Cuando una lengua se pierde no solo desaparecen sonidos, se apaga una única manera de pensar y de sentir. En nuestro país, a pesar de que en números absolutos ha habido un incremento en la población hablante de una lengua indígena, en términos proporcionales ha habido una disminución.

Hoy, tenemos más de 7 millones de personas que hablan una lengua indígena y representan aproximadamente el 6.1 % de la población total. Sin embargo, por falta de políticas efectivas, de rehabilitación, varias lenguas originarias están en riesgo de extinción.

Preservar nuestra lengua materna es un acto de dignidad, es reconocer que todas las culturas tienen el mismo valor y que la diversidad lingüística es una riqueza, no un obstáculo. Hablar nuestra lengua con orgullo es afirmar nuestra identidad y honrar a quienes la mantuvieron viva, a pesar de la discriminación y el silencio impuesto. Pero hoy no basta con enaltecer la lengua materna, debemos usarla y fortalecerla en espacios fundamentales como la educación y la salud.

En el ámbito educativo, enseñar y aprender en la lengua materna mejora la comprensión, refuerza la autoestima de las niñas y los niños y favorece resultados académicos. Cuando un estudiante escucha al maestro en su propia lengua, se siente reconocido, respetado y es capaz.

La educación bilingüe o intercultural no es un privilegio: es un derecho que garantiza igualdad de oportunidades. Por eso, he insistido en la creación de la Universidad Intercultural del Estado de Oaxaca, con sede en el municipio de Tlacolula de Matamoros.

En el sector salud, la lengua puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Una explicación médica en lengua materna genera confianza, evita malentendidos y permite diagnósticos más precisos. Las personas tienen derecho a entender y ser entendidas cuando se trata de su bienestar. Humanizar la atención médica también significa hablar y entender al paciente.

Preservar una lengua no es guardarla en libros: es usarla en la escuela, en el hospital, en las instituciones públicas y en la vida cotidiana; es escucharla en la voz de las niñas y los niños y en la sabiduría de los mayores; es convertirla en puente y no en barrera.

Hoy, como integrante del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano y como representante del estado de la República con mayor diversidad lingüística y con el mayor número de habitantes de la lengua indígena, levanto la voz para decir que nuestras lenguas maternas están vivas, que merecen respeto y que su preservación es responsabilidad de todas y todos, especialmente de las y los diputados que tenemos la posibilidad de aprobar mayores presupuestos para impulsar políticas de revitalización de las lenguas maternas.

Cuidemos las lenguas maternas porque, cuando cuidamos una lengua, cuidamos la identidad, la justicia y el futuro de nuestros pueblos. Vivan nuestras lenguas maternas. Es cuanto.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra el diputado Noel Chávez Velázquez, del Grupo Parlamentario del PRI. Adelante, diputado.

El diputado Noel Chávez Velázquez: Con su permiso, diputada presidenta. Con permiso del coordinador de mi grupo parlamentario. (Habla en lengua rarámuri).

Traduzco. Amigos, bienvenidos a la realidad lingüística de México, necesitamos ayuda para conservar nuestra nación tarahumara, requerimos protección e inmunidad cultural, actuemos antes de que sea demasiado tarde.

Hoy no estamos aquí para cumplir con el protocolo de una efeméride más ni para agregar un discurso elegante al archivo legislativo. Estoy aquí en representación de mi Grupo Parlamentario del PRI, el próximo 21 de febrero el mundo conmemorará el Día Internacional de la Lengua Materna, la mejor forma de honrar una lengua no es citarla en tribuna con solemnidad impostada. Es practicarla, es enseñarla, es financiar su supervisión, es legislar con presupuesto, no con adjetivos, porque las lenguas no sobreviven con hashtag institucional ni con campañas de temporada, sobreviven con políticas públicas serias, permanentes y evaluables.

Hablemos con datos duros. El INEGI nos dice que en los últimos 200 años la población hablante de lengua indígena pasó del 65 % al 6.5 %, aún así seguimos siendo uno de los 10 países con mayor diversidad lingüística del mundo, pero al mismo tiempo también ocupamos el cuarto lugar en riesgo de pérdida de lenguas originarias, habiendo desaparecido el 21.5 % de ellas. Es ahí donde se demanda nuestra intervención, para atender a los 7 millones de mexicanas y mexicanos que aún hablan su lengua materna, 7 millones resistiendo.

Y no se confundan, porque si algo ha sido constante, no es la protección cultural, sino la omisión estructural. Nos encanta declararnos nación pluricultural, atendiendo al artículo 2o. constitucional, lo proclamamos con orgullo, lo citamos en ceremonias, lo enmarcamos en discurso, pero cuando llega el momento de asignar presupuesto suficiente, de garantizar educación bilingüe real, de formar docentes hablantes, de brindar comunidades frente al desplazamiento y la violencia. Entonces, la pluriculturalidad se vuelve retórica ornamental.

Estamos aquí porque cada vez que una lengua materna se apaga, el Estado mexicano queda en evidencia, y no por falta de palabras, de esas sobran, sino por falta de resultado.

Y tengo que decirlo, porque allá en Chihuahua, mi estado, y uno de los últimos bastiones vivos de los pueblos originarios de América, sobreviven cuatro lenguas: rarámuri, ódame, guarijío y pima, con aproximadamente 113 mil habitantes.

Las lenguas maternas son el eslabón que nos unen a la tierra, a la memoria y a la identidad. Se escucha con los oídos, pero se protege con leyes, se pronuncian con orgullo y se sostienen con presupuesto. Se celebran con emoción, pero se preservan con acción.

Que este día no sea una pasarela de discursos elocuentes ni de compromisos efímeros. Que sea el inicio de una política pública medible, financiada y supervisada. Actuemos antes de que sea demasiado tarde.

Amigas, amigos, contamos con ustedes. La misión no es fácil, pero llegar hasta aquí después de siglos de depredación lingüística y cultural, ha sido mucho más difícil. Nosotros, en el grupo parlamentario del PRI, refrendamos nuestro compromiso con las culturas de México y con la lengua materna.

Como legisladores, seguiremos promoviendo leyes que fortalezcan el reconocimiento y la inclusión de pueblos originarios y el orgullo de su idioma. Democracia y Justicia Social. PRI, revolucionarios. (Habla en lengua originaria).

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Gracias, diputado. El Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo ha bifurcado su participación, por tanto, iniciamos con la diputada Martha Aracely Cruz Jiménez. Adelante, diputada.

La diputada Martha Aracely Cruz Jiménez: Con su venia, presidenta. (Habla en lengua originaria) Buenas tardes a todos. Hoy, en el Día Internacional de la Lengua Materna, alzo la voz con el corazón lleno de orgullo. Soy de origen mixe, mis abuelos fueron mixes, también zapotecos.

Y llevo en mi voz la herencia de mis abuelos, de mis padres y de mi comunidad, Santa María Huitepec, una agencia muy pequeña allá en la Sierra de Oaxaca. Toda la historia mixe la llevo en mi sangre y la llevo en mi lengua.

Pero quiero reconocer que seguimos siendo discriminados. Justo en esta Cámara de Diputados, cuántas veces nos han escuchado. Todos volteando a las cámaras. Y no es la primera vez que lo digo, hace un año cuando, llegué aquí lo dije, hablamos en nuestra lengua materna, se nos celebra, pero no se nos da el papel fundamental que creamos para fundar México. Somos un pueblo originario y ese respeto que se nos debe dar por todos los mestizos.

Y no nos deben utilizar para lavarle la cara a los políticos corruptos, los indígenas debemos de ser muy orgullosos de nuestras raíces. Me siento profundamente orgullosa de ser indígena, orgullosa de pensar, sentir y soñar en mi lengua. ¿Qué es lo que nos permite hablar una lengua indígena? Nos permite vivir otra cultura, no una forma de vida como estamos en castellano.

También sé que nuestras lenguas han enfrentado el silencio impuesto, la discriminación, el desprecio, y aquí lo vivimos en esta Cámara de Diputados. Y el olvido, nos hace olvidar que hablamos una lengua indígena. Cuando vamos a las universidades y nos ven mal porque nos atrevemos a hablar nuestra lengua indígena, a sentirnos de una comunidad indígena.

Muchas veces se nos ha hecho creer que debemos de esconder quienes somos para avanzar. Y quiero decirles que, a pesar de que tuve la oportunidad de estudiar en el extranjero, en México es donde he vivido más discriminación que en otra parte. En México se nos sigue discriminando a los pueblos indígenas y a los que hablamos una lengua indígena. Es todo.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias, diputada. Tiene ahora el uso de la palabra la diputada Diana Castillo Gabino. Adelante, diputada.

La diputada Diana Castillo Gabino: (Habla en otomí-mazahua) Gracias a la tierra. Gracias a la lluvia. Gracias al viento. Gracias al agua. Gracias al sol. Con su venia, diputada presidenta. Compañeras y compañeros diputados, invitados especiales, pueblo de México. Jamädi.

El agua es el alma de la tierra y las lenguas maternas son su voz. Así como el agua corre por los ríos, arroyos y manantiales, nutriendo cada forma de vida, las lenguas maternas fluyen entre nosotros, nutriendo nuestra historia, nuestros sueños y nuestras miradas al mundo. El agua da vida, las lenguas las celebran. El agua nos sostiene, las lenguas nos nombran.

Nuestras lenguas maternas no son simples sistemas de comunicación, son identidad, porque contienen la manera única en que una comunidad se reconoce así misma en el mundo. Son tradición, porque en ella se transmiten saberes ancestrales, cuentos, música, filosofía y pensamiento. Y son historia, porque en ella resuena la memoria de nuestros antepasados y su resistencia.

Lo digo con especial convicción, como diputada del distrito 03, Atlacomulco, Ixtlahuaca, Jiquipilco, Jocotitlán, una región profundamente indígena, donde el otomí y el mazahua no solo son un folclor, sino una vida cotidiana, donde las comunidades siguen nombrando la lluvia, el maíz, la montaña y el nacimiento de su propia lengua, porque ahí se conserva un vínculo sagrado con nuestra tierra.

Cuando el agua se seca la tierra se quiebra, así cuando una lengua se pierde se quiebra una parte de nuestra identidad colectiva. Necesitamos políticas públicas integrales, que fortalezcan la enseñanza, transmisión y uso cotidiano de las lenguas maternas. Que las lenguas maternas sigan siendo la voz con nuestra Madre Tierra, que nos habla siempre.

Qué viva nuestra querida presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Por la Madre Tierra y sus pueblos originarios, qué vivan nuestras lenguas maternas. Unidad nacional, todo el poder al pueblo. Es cuanto, presidenta. Jamädi.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Gracias, diputada, diputadas.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra la diputada María del Carmen Nava García, del Partido Verde Ecologista de México. Adelante, diputada.

La diputada María del Carmen Nava García: Muy buenas tardes, compañeros. Con permiso de la Presidencia.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Adelante.

La diputada María del Carmen Nava García: Hoy conmemoramos un Día Internacional de la Lengua Materna. Es una fecha proclamada por la UNESCO para reconocer que las lenguas no son solo palabras, son identidad, memoria y raíz.

Cada lengua materna es una formación única de entender el mundo. En ella aprendemos a nombrar la vida, a expresar el cariño, a transmitir valores y a conversar la historia de nuestros pueblos. Cuando una lengua se pierde no se pierden palabras, se extingue una visión del universo, una herencia cultural e irrepetible.

En nuestro país México es una nación pluricultural. De acuerdo con el Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas, existen 68 agrupaciones lingüísticas y 364 variantes. Estas lenguas originarias no pertenecen al pasado, están vivas en millones de mujeres y hombres que las hablan con orgullo y dignidad.

Sin embargo, también enfrentamos una realidad preocupante. Muchas lenguas están en riesgo de desaparecer, debido a la discriminación, a la marginación forzada, a la falta de acceso a educación bilingüe, a la exclusión histórica.

Defender la lengua materna es defender los derechos humanos, es garantizar acceso a la justicia, a la salud, a la educación y a la participación política, en la lengua es propia. Promover el uso y preservación de las lenguas maternas no es un uso simbólico, es una obligación constitucional y moral.

Implica impulsar políticas públicas que fortalezcan la educación, la interculturalidad, la formación de intérpretes, la producción de materiales en lenguas indígenas, el reconocimiento pleno a la diversidad cultural.

Celebrar la lengua materna es reconocer que la diversidad nos fortalece, es entender que cada palabra ancestral hay conocimiento con visión y sabiduría que enriquece a la nación.

En este día no solo es una conmemoración, sino un compromiso con la dignidad, la inclusión y la justicia lingüística. Porque cuando una lengua vive, vive también la cultura, la historia y el futuro del pueblo. Es cuanto. Muy buena tarde. Gracias.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Gracias, diputada.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra el diputado Asael Hernández Cerón, del Partido Acción Nacional. Adelante, diputado.

El diputado Asael Hernández Cerón: (Habla en lengua originaria) Buenas tardes, presidenta. Con superviso. Hoy conmemoramos 25 años de la lengua materna. Las lenguas son muy importantes para entender y hacer que el mundo mejore de forma sostenible, porque transmiten conocimientos y guardan las culturas.

Hay cerca de 8 mil 324 lenguas en el mundo, pero muchas se pueden perder por la globalización y los cambios sociales. Aprender en la lengua materna ayuda mucho a los estudiantes a entender mejor, se interesan más y pueden pensar con más criterio. La educación en varias lenguas, especialmente las pequeñas o indígenas, une la escuela con la cultura y hace que las sociedades sean más justas e incluyentes.

Este año, como ya lo he mencionado, se cumplen 25 años del día Internacional de la Lengua Materna, que fue creado por la UNESCO y aceptado por la ONU. Este día recuerda que hay que cuidar las lenguas maternas para salvar el patrimonio cultural, mejorar la educación y tener sociedades más pacíficas. También ayuda a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y que todas las personas puedan aprender igual.

En nuestro país donde el Estado mexicano reconoce 68 lenguas indígenas, se hacen diversas actividades a través de instituciones como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y algunos museos, como son charlas y talleres sobre la importancia de las lenguas maternas y cómo preservarlas, presentaciones culturales con música, danzas y cuentos en lenguas indígenas como náhuatl, mixteco y zapoteco. Exposiciones que muestran la riqueza de estas lenguas y su relación con la identidad de los pueblos.

Estas acciones buscan recordar que las lenguas indígenas son parte fundamental del patrimonio mexicano y ayudan a que no desaparezcan. Sin embargo, en la bancada del Partido Acción Nacional, hoy le decimos al pueblo mexicano que no solo se requiere de preservar las lenguas maternas para alcanzar un franco desarrollo de nuestros pueblos y comunidades indígenas, se requiere de verdadera sensibilidad y voluntad de esta soberanía para escuchar sin simulaciones a nuestros hermanos indígenas y plasmar las propuestas que ellos han traído hasta este lugar en repetidas ocasiones e incluir sus propuestas en las reformas que aún faltan por aprobar en este Congreso.

Si bien, en esta legislatura podríamos presumir con bombo y platillo que reformamos el artículo 2o., dando visibilidad y reconocimiento como sujetos de derecho. Lo que no se ha permitido por la mayoría oficialista de esta legislatura, es como ya lo dije, tomar en cuenta las propuestas de nuestros hermanos.

Y, lo que el actual gobierno ha dejado de hacer con los niños indígenas es privarles el derecho a ser vacunados, lo que no había en el pasado en los gobiernos anteriores, por eso hoy hay decesos propiciados por enfermedades como el sarampión.

Por eso, hoy exhorto a que no solo celebremos este día con discursos bonitos, démosle voz a las propuestas de nuestras comunidades y pueblos originarios, que hable México desde sus raíces. Muchas gracias. (Habla en lengua originaria).

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias, diputado.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Tiene ahora el uso de la palabra la diputada Naty Poob Pijy Jiménez Vásquez, del Grupo Parlamentario de Morena. Adelante, diputada.

La diputada Naty Poob Pijy Jiménez Vásquez: (Habla en lengua originaria). Con su venia, presidenta. Diputados y diputadas. A mis hermanas y hermanos indígenas, pero, sobre todo, a mis paisanos y paisanas de nuestro querido estado de Oaxaca.

Este día, en el marco internacional de la lengua materna conmemoramos y celebramos nuestras raíces, nuestra identidad, memoria, dignidad con mucho orgullo.

Hoy, desde esta tribuna debo reconocer a las abuelas, a los abuelos, a las ancestras, a los ancestros, madres y padres de los pueblos y comunidades indígenas, porque gracias a ellos nuestra palabra sobrevivió a la conquista, al racismo y al olvido.

Nuestras lenguas han resistido porque las hablamos con la verdad y con el corazón, eso nos convierte en un pueblo más completo, porque somos el puente entre nuestras raíces y los frutos que se colectan.

Por eso, deseo dirigirme a las juventudes indígenas, hermanas y hermanos indígenas, pero también en a quienes lo son en la mente, en el corazón. Ser joven indígena es una oportunidad para caminar entre dos mundos sin renunciar a ninguno.

Siéntanse orgullosas y orgullosos de poder nombrar el maíz, la lluvia, el amor y la justicia en la lengua que nos enseñaron, en el cobijo del seno de nuestra familia. Porten y honren con vanidad la enseñanza que segura estoy hará historia, compañeras y compañeros.

Muchas y muchos de nosotros aprendemos primero nuestro nombre en español que en nuestra lengua materna. Sin embargo, la convicción, les digo: en nuestra lengua nos enseñaron el respeto y amor por nuestra tierra, la hermandad, la igualdad, la fuerza, pero, sobre todo, la rebeldía.

El relevo generacional de nuestros pueblos ya se inició. Lo hizo el hermano Hubert Matiúwaà que nos dijo claramente: Hermanas y hermanos, pongamos la palabra en el oído del viento, en la piel de la serpiente, en la raíz del higo blanco, allá irá nuestra voz, día a día entre la tierra caliza.

El relevo lo cantó Mare Advertencia Lírika, quien en su música expresó el sentir de muchas hermanas y de muchos hermanos indígenas. Ya no nos cansamos de esperar bajo la sombra. Ya no caminamos detrás de nadie. Ahora caminamos junto a nosotras.

Las y los jóvenes recibimos la estafeta de la lucha de nuestras y nuestros ancestros. Seamos dignos de continuar su lucha y enaltecer su memoria. Como ellas y ellos, de nuestras lenguas hagamos arte, hagamos revolución.

Transformemos al mundo sin borrar de él lo que somos. Enseñémosle al universo que nadie progresa renunciando a lo que es. Y nosotros somos esencia de lucha, de amor. Tenemos una lengua que es voz legítima en esta Cámara, en la Corte, en los libros de texto, en la historia y en el futuro, pero, sobre todo, en esta cuarta transformación en donde nuestro expresidente, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, nos trajo al centro de la transformación.

En este momento histórico, nuestra lengua ya no pide: ya decide y decidió no retroceder. Porque a los indígenas, a los jóvenes como a las mujeres se nos debe mucho en México, pero lo seguiremos transformando desde esta gran tribuna, hermanas y hermanos.

Y solo quiero decirles que la cuarta transformación está con nuestros pueblos indígenas, pero también está con nuestros pueblos afromexicanos. Que vivan nuestras lenguas. (Habla en lengua originaria). Que viva México y que viva la cuarta transformación.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Muchas gracias, diputada.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: La lengua materna es la voz que nos nombra, es la manera en que una comunidad comparte su historia, en que un pueblo fortalece su identidad.

Por eso, en 1999 la UNESCO proclamó el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna. Fue un llamado de conciencia para el mundo, un recordatorio de que las lenguas se deben proteger.

Las sociedades sostenibles se construyen con identidad y la identidad vive en nuestras lenguas. Las sociedades multilingües y multiculturales existen gracias a ellas, porque es a través de las palabras como se transmite el conocimiento, las prácticas comunitarias, la manera de convivir, incluso nuestra manera de celebrar.

Para tener claro a dónde vamos, debemos saber y honrar de dónde venimos, por eso hoy, compañeras, compañeros, esta sesión solemne reconoce la importancia de la lengua materna, es un llamado para todas y todos nosotros. Tenemos un compromiso concreto, reconocer que la grandeza de la palabra se sostiene en la historia de nuestros pueblos.

En esta Cámara de Diputados y Diputadas hemos abierto la tribuna a las lenguas originarias, lo vivimos todas las sesiones con un representante de un pueblo originario, para que en su lengua pueda darnos un mensaje.

Cuando una lengua ocupa la tribuna, ocupa también el lugar que le corresponde en la historia y en el presente y futuro de nuestro México. Que este día nos recuerde que cada vez que protegemos una lengua, protegemos una forma de mirar al mundo, protegemos una cosmovisión.

Y en esta pluralidad que hoy hemos visto y hemos escuchado, es en donde se encuentra nuestra verdadera fortaleza como nación, por eso hoy enhorabuena para todas y todos, ciudadanos y legisladores que han tomado la tribuna por el Día Internacional de la Lengua Materna, que el mundo conmemorará este próximo sábado. Muchísimas gracias a todas y a todos por esta oportunidad de escucharlas y de escucharlos.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Procedemos a entonar el Himno Nacional Mexicano.

El secretario diputado Alan Sahir Márquez Becerra: Se pide a todos las presentes y a todos los presentes ponerse de pie.

(Himno Nacional)

El secretario diputado Alan Sahir Márquez Becerra: Se invita a la asistencia a tomar asiento.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Si es tan amable, secretario, dar lectura al acta de la sesión solemne.

El secretario diputado Alan Sahir Márquez Becerra: Acta de la sesión solemne celebrada el miércoles 18 de febrero de 2026, en conmemoración del Día Internacional de la Lengua Materna.

Presidencia de la diputada Kenia López Rabadán. Apertura de la sesión. En el Palacio Legislativo de San Lázaro en la capital de los Estados Unidos Mexicanos, sede de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, con una asistencia de 304 diputadas y diputados, a las 12 horas con 10 minutos del miércoles 18 de febrero de 2026, la Presidencia declara abierta la sesión solemne en conmemoración del Día Internacional de la Lengua Materna.

La Presidencia informa a la asamblea que, en cumplimiento del resolutivo segundo del acuerdo que establece el formato de la presente sesión, se concederá el uso de la palabra a representantes de las lenguas: náhuatl, maya, maya tzeltal, mixteco, zapoteco, mazateco, purépecha, cucapá, maya ch’ol, zapoteco y wixárika.

En consecuencia, se concede el uso de la palabra para dirigir un mensaje a las siguientes personas hablantes de distintas lenguas: ciudadano Jorge Miguel Cocom Pech, en maya; diputado Alfredo Vázquez Vázquez, de Morena, en maya tzeltal; diputado José Alejandro López Sánchez, del Partido del Trabajo, en mixteco; diputada Gloria Sánchez López, de Morena, en zapoteco; ciudadano Ángel Terrero Olvera, en mazateco; diputado José Manuel Hinojosa Pérez, del Partido Acción Nacional, en purépecha; ciudadana Yadira Mateos González, en cucapá; diputado Jonathan Puertos Chimalhua, del Partido Verde Ecologista de México, en náhuatl; diputado Emilio Ramón Ramírez Guzmán, de Morena, en maya ch’ol; ciudadana Norma Elizabeth Yos Quero, en zapoteco, y diputada Amalia López de la Cruz, de Morena, en wixárika.

Intervención de las personas legisladoras.

Posteriormente, y de conformidad con el acuerdo de referencia, se concede el uso de la palabra a las y los diputados en representación de sus respectivos grupos parlamentarios. La Presidencia precisa que las participaciones de estos serán en orden ascendente y hasta por tres minutos.

En consecuencia, intervienen: María de Fátima García León, de Movimiento Ciudadano; Noel Chávez Velázquez, del Partido Revolucionario Institucional; Martha Aracely Cruz Jiménez y Diana Castillo Gabino, ambas del Partido del Trabajo; María del Carmen Nava García, del Partido Verde Ecologista de México; Asael Hernández Cerón, del Partido Acción Nacional, y Naty Poob Pijy Jiménez Vásquez, de Morena.

Finalmente, la Presidencia dirige un mensaje a la asamblea. Interpretación del Himno Nacional. Puestos todos de pie, se entona el Himno Nacional Mexicano.

Está a discusión el acta de la sesión solemne. No habiendo quien haga uso de la palabra, en votación económica se pregunta si se aprueba. Las diputadas y los diputados que estén por la afirmativa sírvanse manifestarlo (votación). Las diputadas y los diputados que estén por la negativa sírvanse manifestarlo (votación). Señora presidenta, mayoría por la afirmativa.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán: Gracias. Aprobada el acta de la sesión solemne.

La presidenta diputada Kenia López Rabadán (13:50 horas): Se levanta la sesión solemne y les solicito legisladoras, legisladores, no abandonar el salón de sesiones porque daremos inicio a la sesión ordinaria. El registro se encuentra abierto a través de sus tabletas instaladas. Muchas gracias.

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